El Criticón

Opinión de cine y música

La bruja


The Witch / The VVitch: A New-England Folktale,
2015, EE.UU., Canadá.
Género: Misterio.
Duración: 92 min.
Dirección: Robert Eggers.
Guion: Robert Eggers.
Actores: Anya Taylor-Joy, Ralph Ineson, Kate Dickie.
Música: Mark Korven.

Valoración:
Lo mejor: Originalidad, atmósfera, sensación de inquietud constante.
Lo peor: Sabe a poco, sobre todo el final.

* * * * * * * * *

A mi parecer, La bruja va para película de culto, lo tiene todo para cumplir con la denominación. No es una cinta extraordinaria y capaz de redefinir el género a lo grande, ni tampoco es vendible entre la masa porque es lenta y exigente y carece de los clichés y sustos fáciles que permiten triunfar a títulos flojos como Insidious y otros tantos. Pero a la vez está creando una pequeña legión de fervientes seguidores que admiran sus aportes novedosos (ofrece una perspectiva original) y algunos elementos llamativos (acabado de calidad y con un tono muy acertado). Eso sí, ese entusiasmo de sus defensores puede llevar a crear expectativas más altas de la cuenta, sobre todo porque muchos la citan como la más terrorífica desde The Conjuring (Expediente Warren) cuando no es de miedo, sino de misterio. De hecho más bien habla del miedo y lo que puede provocar, como The Village (El bosque) de Shyamalan, gran ejemplo porque con esta hasta la propia distribuidora falló al venderla como si fuera de terror, pues muchos esperaban ese cine fácil del género del que hablaba y salieron confusos y decepcionados. Grandes sustos no hay, sino una sensación constante de angustia.

Alrededor del año 1600 entre las clases bajas abundan la ignorancia, el fanatismo religioso y las penurias de la dura vida de la época. Era un caldo de cultivo perfecto para la paranoia y el miedo, para que los cuentos de brujerías, demonios, pecados e infierno calaran. La bruja recoge esos cuentos y los hace realidad con mucha fidelidad, teniendo en cuenta incluso el lenguaje de aquellos tiempos (imprescindibles los subtítulos para los que preferimos la versión original). Una familia sobrevive como puede en su maltrecha granja en el Nuevo Mundo mientras enfrenta circunstancias extrañas que todos asocian a la brujería y el pecado. La pérdida de la esperanza (aquí no se vive mejor que en el viejo continente), los miedos más aferrados a su pobre educación (con la religión empeorándolos), los delirios provocados por el dolor y el hambre… La situación, dura y tensa inicialmente, se torna opresiva e inquietante cuando la familia va resquebrajándose, acusándose unos a otros, sumiéndose en la locura. No sabes por dónde puede explotar todo, qué nueva tragedia los afligirá, y te sumerges con bastante intensidad en todo ese tormento y desconcierto.

Escrita y dirigida por Robert Eggers, es un gran ejemplo de cómo se puede hacer buen cine con poco dinero (menos de cuatro millones de dólares). El guion juega con pocos elementos, pero tanto el planteamiento como la ejecución se alejan bastante del canon, ofreciendo una versión bastante original de la premisa “gente aislada que va muriendo”. El cuidado en la construcción de la época es loable: sólo con esa familia entendemos el momento, la situación social, esa forma de vida. Los personajes son excelentes y su trayectoria hacia la tragedia se hace muy dura. La puesta en escena exprime al máximo ese escenario tan sencillo (cabaña y bosque), combinando con gran habilidad la fotografía apagada, la música sutil, y sobre todo el temple del director a la hora de ir generando poco a poco la atmósfera tenebrosa y a ratos perturbadora, la sensación de soledad e indefensión. Y por último el reparto está impresionante a la hora de transmitir todo lo que viven; por cierto, la chica tendría dieciocho años durante el rodaje, pero pasa perfectamente por niña de doce o trece.

El único problema es que termina sabiendo a poco, sobre todo porque el tercer acto se queda corto. Cuando esperaba que se lanzara a un subidón final resulta que ahora el realizador decide tirar por el camino más fácil y previsible, dando la sensación de que la película está inacabada, de que desaprovecha un potencial mayor. No puedo dejar de pensar que, ya que estamos con brujería, un último acto más largo centrado en una persecución, un juicio y ejecución en la hoguera, hubiera sido también predecible, pero más elaborado y, sobre todo, con el buen nivel de la narrativa de Eggers, podría haber explotado más aún el agobio y malestar que logra transmitir esta historia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: