El Criticón

Opinión de cine y música

It Follows


It Follows, 2014, EE.UU.
Género: Suspense.
Duración: 100 min.
Dirección: David Robert Mitchell.
Guion: David Robert Mitchell.
Actores: Maika Monroe, Keir Gilchrist, Olivia Luccardi, Lili Sepe, Jake Weary, Daniel Zovatto.
Música: Rich Vreeland.

Valoración:
Lo mejor: Actores jóvenes pero competentes.
Lo peor: Hecha a cachos de otras del género, sin alma alguna. Ni genera miedo ni suspense.

* * * * * * * * *

Alerta de spoilers: Hay unos cuantos, no he podido evitarlos para comentarla a fondo.–

Me sorprende una y otra vez lo poco que hace falta para contentar a los fans del terror. It Follows (Te sigue) se suma a la lista de productos menores y de escasa calidad (muy escasa) que consiguen una importante legión de seguidores que tratan de encumbrarla entre lo mejor de los últimos años cuando no es más que un compendio de tópicos torpemente unidos e inspiraciones nada disimuladas.

Una cosa es que se puedan intuir tus referentes, pues toda obra parte de un conocimiento previo, nada se inventa desde cero. Pero de ahí a construir la película a trozos de otras hay un salto muy grande. En este segundo trabajo de David Robert Mitchell (el primero fue una comedia, pero también sobre los jóvenes) se ve a John Carpenter y Wes Craven en cada plano, hasta el punto de que las similitudes con Halloween son descaradas. Pero la semilla de otras influyentes como Ringu (El círculo) y su remake The Ring (la idea central) o Déjame entrar y su remake (la escena de la piscina) también es evidente. Ni el argumento, ni la premisa, ni la atmósfera, ni tan siquiera escenas sueltas, tratan de aportar algo mínimamente novedoso, una vuelta de tuerca o un estilo que intente transmitir la sensación de que no nos están engañando con un burdo collage del género. Tan poco empeño ponen que el guion es un coladero de incongruencias y vaguedades.

La premisa es básica, pero no se explica bien, no se le pone unos límites claros. Se supone que una especie de fantasma se te “contagia” cuando practicas sexo con quien estuviera previamente poseído, y entonces te seguirá a todas partes para matarte a menos que antes folles con otra persona y se lo pases. No empezamos muy bien, porque no se especifica si vale una masturbación, o una felación, o si dos individuos del mismo sexo pueden contagiarse. Luego tenemos las apariciones inconsistentes. Se supone que sólo te persigue andando, con lo cual mucho miedo no da, y más si lo gestionan tan mal: es un vago que se manifiesta cuando le da la gana (la protagonista se tira días en el hospital, y ni rastro), y el realizador apenas juega en un par de instantes con la intriga de quién de entre el gentío será, porque aquí parecen existir sólo los protagonistas y apenas se ven unos pocos extras; y lo de andar tras de ti al final termina siendo impreciso también, porque incluso aparece en tejados, que ya me dirás cómo pretende alcanzarte así. Luego empieza a ponerse borroso lo de si es un fantasma, porque unas veces parece moverse por espacios cerrados como si no tropezara con nada ni con nadie, es decir, el típico ente etéreo, pero otras es tangible y puede ser golpeado sin mucha dificultad. El aspecto es otro punto que sumar al caos, con lo que en vez de intriga sólo transmite confusión: al principio toma la forma de muertos aleatorios (se puede suponer que las víctimas), pero luego se muestra como familiares (¿muertos quizá?) e incluso como los amigos, a pesar de que estos últimos sí están vivos y localizables.

Es decir, el argumento no tiene ni pies ni cabeza. Cómo demonios esperas que sienta inquietud y temor por el devenir de los acontecimientos si las reglas cambian sobre la marcha, pues sin coherencia ni objetivo no hay manera de entrar en el relato. Pero la cosa sigue empeorando hasta llegar niveles alucinantes…

Los colegas se montan una investigación para encontrar al que le pegó esto a la protagonista y comprobar la veracidad del asunto. Pero una vez confirmado el tema, de repente, no investigan más, y se van de acá para allá a descansar, porque esconderse no parece que lo intenten muy bien. Se encierran en casa a pesar de que les han dicho que estén en sitios amplios y con salidas. Ataca ahí, así que se van a una cabaña en la playa de un lago. Los vuelve a atacar y salen por los pelos, pero en vez de huir más, se quedan en el hospital tranquilamente… y luego se vuelven a sus casas otra vez.

Pero a pesar de esa pasividad, y más aún a pesar de que la chica se ha tirado a un desconocido (o varios, en esa escena de la barca que no se muestra pero es clara) y debería haberse librado del monstruo, al final sí se montan un plan con una estrategia determinada. Tampoco se explica cómo han llegado a elaborar esas ideas, porque como digo, no han estudiado a fondo el asunto, no tienen información nueva, y para colmo se supone que le ha pasado la posesión a otro, y en ningún momento vemos, ni ven los personajes, si muere o no, con lo que podrían esperar su llegada eternamente. Es más, ni es coherente con lo visto: en la playa le pegan hostias e incluso un tiro en la cabeza, y se levanta como si nada. Ahora deciden que electrocutarlo puede matarlo, y cuando ven que no funciona (porque por suerte el bicho se presenta bien pronto), pues le pegan otro tiro. Y se muere, porque lo vemos morirse. Pero por si acaso la chica sigue follándose a gente, que ya le ha cogido el gustillo; o quizá es el cutre intento de meter el clásico final abierto; o han vuelto a cambiar las reglas y ahora persigue a todo el que ha sido poseído alguna vez, según se los vaya encontrando mientras vaga por ahí. Y bueno, ya me explicaréis la lógica de meterse en el agua, un medio que te limita la movilidad, y convertirla además en el arma para matarlo mediante electrocución: ¿de verdad una táctica tan arriesgada les parece factible? Si ahora por arte de magia piensan que el ente puede ser herido, qué costaba ponerse tras una puerta y esperar bien armados y con harina y otros sistemas de detección para localizarlo y golpearlo con rapidez y contundencia. Quizá el guionista quiso meter el citado homenaje/plagio a Déjame entrar, pero le quedó ridículo.

A todo esto tenemos que sumarle más puntos oscuros en la verosimilitud. Los padres están desaparecidos, como si no les importara que sus hijas adolescentes se esfumen cada dos por tres justo cuando ha habido una agresión sexual. La policía tampoco hace nada. Hay un muerto en el barrio y no se investiga a los vecinos de enfrente, justo quienes unos días antes han sufrido un ataque. Ni siquiera vemos a ninguno de los dos grupos de adultos cuando una de la pandilla acaba con una herida de bala en el hospital, disparada por accidente por el amigo en uno de los momentos-cliché más rancios. Es más, nunca piensan en contar con ayuda, como si fuera mejor resolver un problema tan grave por tu cuenta. También está neblinoso el tema de las edades: en una escena hablan como si tuvieran veintipocos y hubieran vivido de todo, y en la siguiente parecen tener quince y desean crecer para vivir de todo. Es más, mientras una está en el instituto, la hermana, más pequeña, está trabajando. O EE.UU. es muy raro, o las incongruencias son demenciales. Y la ambientación telita también. Se supone que estamos en los ochenta, pero en algunos planos se ven claramente coches modernos (¿un Mondeo de los nuevos?)… y atención al ebook en forma del almeja que tiene la de las gafas… Según he leído, el director quería una ambientación atemporal, pero vaya, podía mostrarlo mejor, que me tiré media película preguntándome si ese chisme existía o si el coche que me pareció ver era de la época. Por no decir que el prólogo es en el presente o cerca, pero luego no se explica por qué. O sea, por mucho que quisiera una atmósfera irreal, lo único que consigue es más confusión: si ni el argumento ni el entorno obedecen a una lógica clara, ni puedo entenderlo ni puedo implicarme. Pero hay más, porque tenemos varios gazapos o cosas sin explicar, como por qué la piscina desmontable de la familia acaba rota.

Sólo hay unos pocos momentos en que el guion apunta maneras, pero quedan diluidos en el caos general. Al principio presenta un buen retrato de los adolescentes: la banda es interesante y sus relaciones realistas (salvo por la chica de las gafas, que aparece y desaparece sin explicaciones). Pero por desgracia no lleva a nada, porque una vez se sumergen en la historia los personajes se estancan. Además el tono es tan incoherente como todo lo demás. De estar hablando de magreos juveniles, probar las drogas y empezar las relaciones sexuales, todo ello con un tono natural y abierto impropio de un género habitualmente muy conservador, de repente pegamos un salto enorme hacia atrás: con la trama se forma claramente el mensaje de que el sexo es malo, degradante y peligroso, y que debes evitarlo; llega al punto de señalar que todos los hombres son unos aprovechados y violadores, incluso tus mejores amigos.

La fotografía e iluminación son correctas, aunque muy poco imaginativas para un género que exige más riesgo en la composición de imágenes y atmósferas. Y el director también ofrece una labor muy desganada y sin savia, de hecho repite recursos más de la cuenta: qué harto he quedado del tráveling circular y los paseos lentos por las urbanizaciones, y también es cansina la repetitiva música ochentera con sintetizador a lo Carpenter. Los actores cumplen con bastante naturalidad pese a su juventud (sólo el amigo salido se queda corto), pero la que tiene más protagonismo, Maika Monroe, aparte de ser una rubia indistinguible de otras muchas le falta la intensidad necesaria para dejar huella.

Entre su limitado aspecto visual y el penoso guion, la atmósfera de terror no se vislumbra por ninguna parte, pero es que ni siquiera funciona como cinta de suspense. Es fría y aburrida por fuera, y un galimatías malogrado por dentro. Con todo, no se hace especialmente cargante, y el amago inicial con personajes interesantes y con potencial le da cierta inercia, así que seguí viéndola sin echarme las manos a la cabeza hasta el flojo e ilógico tramo final. Las he visto peores: la más reciente Oculus me resultó insoportable, y la más famosa e incomprensiblemente sobrevalorada Saw me pareció más estúpida.

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