El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos mensuales: noviembre 2016

Warcraft


Warcraft, 2016, EE.UU.
Género: Aventuras, fantasía.
Duración: 113 min.
Dirección: Duncan Jones.
Guion: Duncan Jones, Charles Leavitt.
Actores: Travis Fimmel, Paula Patton, Ben Foster, Dominic Cooper, Toby Kebbell, Ben Schnetzer, Clancy Brown, Robert Kazinsky.
Música: Ramin Djawadi.

Valoración:
Lo mejor: Correcto aspecto visual. La sección de los orcos es salvable.
Lo peor: Guion muy pobre: la trama es lo más estulto y predecible que puedas imaginar, los personajes son estereotipos realmente cansinos. El casting y la dirección de actores se han equivocado con la mayoría de los intérpretes.
El tráiler: Visto el tráiler, vista la película, lo cual, por una vez, más que criticar hay que agradecer.

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Me estaba ganando el primer acto, pues la presentación del universo y de los protagonistas tiene ritmo y despierta cierto interés. Pero conforme avanza, la fachada se cae a pedazos. Es otro título hecho a base de estereotipos y tonterías amontonados sin muchas ganas por esforzarse en que al menos destaque en algo o que el conjunto sea lo suficientemente sólido como para no parecer un insulto a la inteligencia del espectador.

La odisea del orco noble por sacar adelante su pueblo y su familia contra las miserias de la vida y las tradiciones obsoletas tenía potencial, más que nada por ofrecer una trama con cierta profundidad, aunque no sea nada original, y unos personajes que presentan un arco dramático al que poder engancharse. Pero con la corte humana cae el velo y se ve el escasísimo alcance e inteligencia del guion. El lío padre-hijo es harto predecible, pero las sandeces del mago y su aprendiz van más allá, provocando vergüenza ajena. El mago orco medio se salva porque las disputas entre las distintas visiones del mundo tienen algo de enjundia, pero con los humanos dan ganas de apartar la mirada. El choque entre las dos razas tampoco logra rascar nada, se atasca, o más bien se hunde, en clichés vulgares y aburridos. Lo que queda es un relato demasiado predecible y con un tono inmaduro y a veces incluso estúpido que llega a resultar bastante cargante.

Otro problema a la hora de conectar con tan limitados personajes es que ni los actores se encuentran cómodos ni el director parece esmerarse en que se adapten a sus roles. Sin directrices que lo guíen, Travis Fimmel simplemente repite el papel del vikingo Ragnar, lo que no pega en un caballero de una corte tipo medieval. Ben Foster (El tren de las 3:10, Pandorum, El único superviviente) es un actorazo, pero si lo conociéramos sólo por este papel pensaríamos lo contrario; está claro que no pudo hacer nada mejor ante esta situación. El rey (Dominic Cooper) es demasiado joven y guaperas. El aprendiz de hechicero (un desconocido Ben Schnetzer) parece sacado de una comedia adolescente de bajo nivel, es realmente patético. La única que cumple es Paula Patton (Misión Imposible: Protocolo fantasma), una intérprete que a mi parecer ha tenido mala suerte en su carrera.

En lo visual no está nada mal, de hecho el trabajo con los orcos es excelente, pero a estas alturas no sorprende, y la verdad es que tanta criatura, rayito y lucecita aumenta la sensación de estar ante una chorrada infantil. Si el director lograra unas batallas épicas podría pasar, pero no hay pasajes que impresionen. Parte de culpa la tiene también la banda sonora de Ramin Djawadi (Juego de tronos), pues es bastante floja, muy machacona.

Antes del estreno había las esperanzas en que un director tan prometedor como Duncan Jones (Moon) ofreciera una película de nivel o al menos un entretenimiento serio. Ahora cabe preguntarse qué demonios ha pasado. Si los productores se pusieron a alterar su obra hasta amenazar con dejarla irreconocible bien podía haber dimitido a tiempo, que suele ser lo más habitual; pero parece haber preferido vender su alma. La otra opción es que realmente buscara un entretenimiento facilón e intrascendente y se pasara de largo.

Ahora bien, vuelvo a lo de siempre: entre esta y El retorno del rey, El hobbit, las últimas de Harry Potter y de Piratas del Caribe y otras tantas de fantasía de relativo éxito no hay mucha diferencia cualitativa e intelectual, pero la han machacado con una contundencia impresionante (al estilo John Carter y El destino de Júpiter) mientras aquellas son tratadas con mimo o incluso alabadas con entusiasmo. No entiendo a la masa de espectadores y creo que nunca lo haré.

Doctor Strange


Doctor Strange, 2016, EE.UU.
Género: Acción, fantasía.
Duración: 115 min.
Dirección: Scott Derrickson.
Guion: Jon Spaihts, Scott Derrickson, C. Robert Cargill.
Actores: Benedict Cumberbatch, Tilda Swinton, Chiwetel Ejiofor, Benedict Wong, Mads Mikkelsen, Rachel McAdams.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: Reparto de calidad. Entretiene sin problemas graves.
Lo peor: El pobre y esquemático guion, incapaz de profundizar en un material muy potente o tan siquiera salirse de una línea muy predecible. El infame doblaje.
Mejores momentos: La batalla con el tiempo hacia atrás.
El título: Ha España ha llegado como Doctor Extraño ¿Por qué no tradujeron Civil War pero sí traducen el nombre propio de un personaje? No hay quien entienda a las distribuidoras.

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Me sorprende mucho la estupenda recepción que ha tenido en los medios (más teniendo en cuenta que es acción y fantasía). Que si deslumbrante, renovadora, carismática, única, diferente a todas las de la serie Marvel… Yo he visto lo mismo que muchos fans, otra entrega sobre el nacimiento de un héroe hecha con la misma plantilla de Iron Man y donde las supuestas virtudes visuales no son suficientes para enmascarar una clara falta de contenido.

La escena del prólogo es una buena forma de introducirnos en el potencial visual de la propuesta. Los edificios de geometrías cambiantes y los intrigantes magos auguran un festín de impresión… Pero a la larga se muestra como el único valor destacable que tienen los realizadores, y se aferran con miedo a él. Casi todas las demás secuencias de acción repiten lo mismo, estirando hasta cansar con tanto saltimbanqui digital sobre fondo digital. Y me temo que una vez pasado el asombro se empiezan a ver las costuras. Primero, realmente no ofrece nada rompedor, es una pequeña evolución respecto a Matrix y Origen combinado con fractales y la obra de Escher. Y en cuanto efectos especiales no hay novedad que asombre, de hecho lo ofrecido es mejorable: desde Los Vengadores dominan las recreaciones digitales de ciudades y de dobles de humanos, pero aquí hay algunos planos donde dan el cante, sobre todo estos últimos. En conjunto el trabajo artístico es muy bueno, pero con tanta experiencia y tanto presupuesto me parece que podrían hacerlo mejor.

En la visión iniciática de Strange como mago explotan todo lo que podrían el jueguecito visual, con lo que apoyarse casi exclusivamente en ello otra vez para las batallas principales no pinta bien. Y se viene abajo pronto porque la trama es muy floja y los personajes tampoco cumplen del todo, así que la conexión con las imágenes es endeble. Otra vez un ente lejano apocalíptico y un secuaz anodino con tropas de papel, otra vez la Tierra amenazada y una gran ciudad en peligro con la destrucción de rigor. ¿Qué más da que los edificios se doblen en vez de caer en pedazos? Lo hemos visto demasiadas veces ya. Por suerte el clímax recupera un poco el interés perdido: la única escena que realmente me ha dejado buenas sensaciones es la de la pelea con el tiempo al revés, bastante bien resuelta y la única vez que se alejan de la fórmula; y el desenlace, el duelo Strange versus súpervillano de nombre rimbombante, no deslumbra, pero al menos tira más de guion, de astucia del protagonista, que de súper arma sacada de la manga, algo que temía dada tanta presencia de magia.

El Doctor Strange es Tony Stark de arriba abajo. No se esfuerzan lo más mínimo en llevarlo por un camino algo distintivo que disimule el mismo patrón de millonario obsesivo, engreído, egoísta y que esconde sus miedos tras una máscara de tipo habilidoso y graciosete. Se encuentra ante problemas que lo sacan de su rutina y se trabaja una salida; Stark se monta el traje, este se lía con la magia. Luego va medio por libre un rato hasta que abraza la responsabilidad. Y el proceso no da ni una sola escena o giro que no se vea venir muuyyyyy de lejos. ¿Para qué me lo tienes en la puerta aporreando durante un rato si todos sabemos que va a terminar siendo aceptado? ¿No puedes sustituir ese tópico por un par de diálogos más trabajados? Así todo el rato. El carisma nato de Benedict Cumberbatch levanta un poco el nivel… menos en castellano, donde le han encasquetado una voz infantil y chillona, un registro opuesto al del actor, y se cargan completamente su interpretación.

En su círculo cercano sólo tenemos a la chica florero de rigor (Rachel McAdams), que sirve únicamente de apoyo puntual para algunas acciones, pero en el drama personal no aporta nada; al menos no es cargante como el viejo cliché del rival cómico, el otro médico. Mucho más interesante es la mentora que lo guiará en el aprendizaje, la Anciana. También parte de un estereotipo muy visto, el del sabio críptico y exigente, pero el rol ofrece algo de carisma (lo que se ve realzado por la interpretación de Tilda Swinton) y unos cuantos momentos reflexivos bastante potentes, con lo que al menos deja huella. Pero esto tampoco lo logran los otros dos únicos miembros de la orden que vemos: el bibliotecario y Mordo ocupan muchos minutos pero no transmiten nada. ¿No podían dedicar un par de escenas a matizar sus personalidades en vez de rellenar con chistes tontos? Por cierto, es impresionante la cantidad de películas en las que aparece Chiwetel Ejiofor; es buen actor, pero leches, yo estoy cansado de verlo por todas partes. Para cumplir con la plantilla a la que hacía alusión, el villano es un mero trámite a superar y no se esmeran en darle una personalidad magnética y temible con la que podamos sentir admiración y miedo. Kaecilius queda pues a años luz de Loki, de hecho aburre más que Aldrich Killian (el de Iron Man 3, que seguro no te acuerdas de quién era). Vaya forma de desperdiciar a un talento como Mads Mikkelsen, lo que empeora también en castellano.

Y para terminar, no me convence el estilo tan fantasioso: los magos pueden hacer prácticamente todo lo que el guionista quiera, destacando los viajes en el tiempo y los universos paralelos, lo que abre una puerta a giros que detesto: resucitar personajes y reiniciar series. ¿Cómo va a haber tensión en las dificultades a las que se enfrenta el protagonista si puede rehacer las cosas a su gusto?

A Doctor Strange le ha faltado épica, ingenio y profundidad. Se echa de menos un arco central más complejo que explique mejor la maduración del héroe, la aceptación de su destino, que exprima unos dilemas personales y éticos apenas expuestos. Strange pasa de no querer saber nada a ser el líder sin que quede claro por qué ni cómo, pues aprende y derrota a magos expertos con demasiada facilidad. Esto último lleva también a señalar que deberían haber matizado mejor el rango de poderes, hechizos y demás: para ser algunos libros tan peligrosos los tienen ahí al alcance de todos, los magos sólo conjuran armas de mano y edificios rarunos (se ve que les gusta la arquitectura), y como digo, parece que con un chasquido de dedos pueden rehacer las situaciones sin mayor esfuerzo y secuelas. Volviendo a la complejidad de la historia, tendrían que haber potenciado la dualidad Mordo-Strange respecto a la moral y la ideología de la banda, que se queda en un rango muy restringido y en un desenlace un poco forzado (¿de verdad vas a criticar el método de salvar la Tierra, cuando está claro que no había más opciones?); hay demasiado humor tontorrón, que más o menos funciona, pero que también señala la clara inclinación por lo fácil y sencillo cuando el argumento merecía lago más profundo, una reflexión más seria sobre el yo, el destino, las razones por vivir, etc; como extensión, se echa de menos una aventura más terrenal, que implicara más a los personajes y sus dilemas internos en vez de tener otra vez la destrucción del universo en ciernes (¿de verdad no podían haber empezado por algo más sencillo y menos visto, qué van a dejar para la segunda parte?).

El resultado es una superproducción correcta y entretenida, sin fisuras graves, pero tan limitada y falta de carisma que no puede impresionar. Y es una pena, se veía un potencial mucho mayor.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008).
Iron Man 2 (2010).
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011).
Los Vengadores (2012).
Iron Man 3 (2013).
Thor: El mundo oscuro (2013).
Capitán América: El soldado de invierno (2014).
Guardianes de la Galaxia (2014).
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015).
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016).
-> Doctor Strange (2016).
Guardianes de la Galaxia Vol2. (2017).
Spider-Man: Homecoming (2017).
Thor: Ragnarok (2017).
Pantera Negra (2018).
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018).
Ant-Man and the Wasp (2018).
Capitana Marvel (2019).
Los Vengadores 4 (2019).
Spider-Man 2 (2019).
Guardianes de la Galaxia Vol. 3 (2020).

The Neon Demon


The Neon Demon, 2016, EE.UU.
Género: Drama, telefilme.
Duración: 118 min.
Dirección: Nicolas Winding Refn.
Guion: Nicolas Winding Refn.
Actores: Elle Fanning, Jena Malone, Bella Heathcote, Abbey Lee, Christina Hendricks, Keanu Reeves, Desmond Harrington, Karl Glusman, Charles Baker.
Música: Cliff Martínez.

Valoración:
Lo mejor: Fotografía, música.
Lo peor: Dirección, guion.

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En Drive, sobre la que se ha creado un incomprensible culto, ya se veían las obsesiones de Nicolas Winding Refn y los fallos narrativos a los que estas llevan, que se pueden concretar en la obstinación con el aspecto visual por encima del equilibrio global. Poner todo el esfuerzo en la composición fotográfica, tanto la forma como el color, puede ser útil en determinados momentos, pero difícilmente pueda serlo en un largometraje completo. Ni siquiera la más notable que podemos citar en este estilo, Barry Lyndon (Stanley Kubrick, 1975), consigue librarse del todo de la falta de armonía entre forma y contenido, es decir, mucho cuadro fascinante, pero a la hora de la verdad la narrativa le falta fluidez, se ve limitada por el abuso de un único recurso. Y por poner un ejemplo más claro, recientemente vimos la fallida El árbol de la vida de Terence Malick, que simplemente soltaba fotografías una detrás de otra. Drive mostró potencial en sus primeras escenas, con un personaje intrigante y un ambiente prometedor… Pero el realizador lo desaprovechó en un relato vistoso pero inane: el argumento, los personajes, la evolución de ambos, la exposición de sentimientos y la llegada de las conclusiones carecían de definición, recorrido y garra. Al final sólo había imágenes bastante elaboradas pero sin nada inteligible ni atractivo detrás de ellas.

En The Neon Demon el problema se agrava porque el argumento de partida es de una simpleza exasperante, pues aborda un tema muy viejo con una falta de profundidad e inteligencia bien patentes. La chica que quiere ser modelo, la industria exigente, los artistas estrafalarios, los abusos, la soledad, los falsos amigos… Vamos, la típica carrera por la fama con los obstáculos de siempre, en un libreto propio de un telefilme, lleno de estereotipos y melodrama barato. Desde el principio se ven sus escasas bazas y se intuye su limitado alcance, y con la torpeza de este director en vez de potenciar y exprimir lo poco que se pueda lo que ofrece es un pastiche inconexo y desequilibrado de situaciones anodinas (qué obvio y monótono es el pique entre las modelos) y escenas delirantes (la parida del gato salvaje, el cargante primer pase de modelo) que van empeorando conforme el relato avanza, aburriendo y desesperando cada vez más. Pero lo más alucinante es que en el tramo final intenta darle un giro sorprendente… y vaya manera de hacer el ridículo. De repente se inclina por el thriller en una absurda mezcla de terror psicológico y gore. Es comparar con Cisne negro, que contaba una historia semejante con un guion certero y una puesta en escena con un toque distintivo y en general un dominio narrativo magistral, y no queda otra que echarse a reír.

Directa a la lista de las peores y más insoportables películas que he visto en mi vida. Y para rematar el mal chiste, hay quien intenta defender que se trata de una obra maestra.