El Criticón

Opinión de cine y música

Múltiple


Split, 2016, EE.UU.
Género: Suspense, drama.
Duración: 117 min.
Dirección: M. Night Shyamalan
Guion: M. Night Shyamalan
Actores: James McAvoy, Anya Taylor-Joy, Betty Buckley.
Música: West Dylan Thordson.

Valoración:
Lo mejor: Las capas y sorpresas de la trama y los personajes.
Lo peor: La falta de ritmo en algunos momentos. Otro maldito tráiler que te cuenta casi toda la película, otra vez el estudio tratando de vender una obra de Shaymalan como si fuera de terror puro, cuando es de suspense.
Mejores momentos: “Méate encima”. La psiquiatra sospechando que está ante una personalidad hostil. La protagonista intentando usar al niño para salir. “Juguemos a los animales”. El nacimiento. La pared. El final, lleno de sorprensas, destacando el epílogo.

* * * * * * * * *

Alerta de spoilers: No hay datos reveladores. —

La mejor virtud de Múltiple es el sello Shyamalan que hemos visto en todas sus obras personales, excepto en la fallida El incidente: te pasas gran parte del visionado expectante, con incertidumbre por el devenir de acontecimientos y el destino de los personajes, e intentas ir deduciendo qué está pasando y cómo va a resolverse todo. ¿Cuántas películas de los últimos veinte años o así te han hecho pensar? ¿Cuántas te han sorprendido por romper las barreras conocidas del género al que se adscriben a pesar de que no esperabas que a estas alturas fuera posible? El sexto sentido, El protegido, Señales, El bosque, La visita e incluso pasajes de La joven del agua tenían unas ideas muy originales y unas soluciones narrativas únicas, tanto en escritura como en dirección.

Múltiple es como la mente del villano protagonista: tiene una fuerte personalidad y muchas capas que explorar. No es una simple cinta de secuestro por demente o gente aislada acosada por un asesino. Shyamalan retuerce y exprime el argumento y ofrece una propuesta muy ingeniosa y distintiva. Tiene parte de drama (y bastante complejo), parte de suspense y una pizca de terror de tintes fantásticos. La combinación funciona muy bien y cada aspecto por sí solo posee momentos deslumbrantes.

Los personajes tienen dimensión y una evolución muy atractiva, al contrario de lo habitual en este tipo de títulos. Sí, quizá le podría haber sacado más partido a las otras jóvenes retenidas, pero tampoco había obligación de hacer un relato coral, lo que pretendía es contar la vida de dos figuras opuestas: la chica que sufre en solitario traumas varios pero no pierde su brújula moral, y el tipo también jodido que va en el sentido contrario por mucho que otros intenten ayudarlo. Y ahí acierta de lleno, describiendo unos protagonistas que terminan resultando fascinantes. Aun teniendo en cuenta que es un escenario exagerado y que además acaba con elementos entre la ciencia-ficción y la fantasía, la profundidad y detallismo de los caracteres garantiza verosimilitud y gran capacidad de empatía. Incluso este desgraciado que va perdiendo la cordura con múltiples personalidades y amenaza con matar a gente inocente despierta nuestras simpatías, y no sólo porque algunas de las personalidades, como el niño, sean agradables, sino porque esperas que sea capaz de sobreponerse a sus miserias y conseguir una vida normal. ¿Cuántos villanos de los últimos te han llegado hondo, no han sido simples clichés argumentales? Así, el sufrimiento de ambos, al que sumo la psiquiatra, que pronto se libra de su apariencia previa de objeto de la trama y resulta muy interesante, llega con mucha intensidad. La situación límite, los flashbacks que desgranan sus vidas (algunos con revelaciones impactantes), los esfuerzos por salir adelante… Llegan al término de la historia habiendo cambiado, presentan batalla porque han aprendido o madurado, no a simples tortas como suele ser común en gran parte del cine contemporáneo. Es comparar con bodrios como Saw, por desgracia un referente de este subgénero, y menuda lección de escritura; y los giros finales son el tiro de gracia, porque surgen de cosas planteadas sutilmente a lo largo del metraje, no es una mongolada salida de la nada como el lastimero final que tuvo aquella. Y por seguir con el ejemplo de Saw, Múltiple es capaz de ponerte los pelos de punta sólo con diálogos, sin casquería alguna.

Los actores son obviamente cruciales en la ecuación. Anya Taylor-Joy se dio a conocer en otra de suspense digna de ver, La bruja. Como allí, su físico de aspecto joven y frágil (tiene veinte años, pero pasa por adolescente sin problemas) va como anillo al dedo al personaje, pero aquí también tiene un papel más exigente: la angustia, el miedo y la gradual maduración los muestra muy bien, y consigue no quedar eclipsada por los veteranos. A pesar de su avanzada edad, Betty Buckley no tiene una carrera muy larga ni llamativa, siendo sus paples en Frenético y la serie Con ocho basta quizá los más destacados. Shyamalan la conoció en el El incidente y aquí ha contado otra vez con ella, lo cual es todo un acierto, porque está estupenda como la doctora inteligente y competente que trata con sumo cuidado, con temores pero también con sagacidad, al peculiar paciente protagonista. James McAvoy tiene un papel muy jugoso (registros variados, algunos extremos) que no desaprovecha, siendo capaz de hacer verosímil hasta los momentos más pasados de rosca (el niño pequeño). El doblador se esfuerza, pero hay momentos que rechinan, así que espero con ganas el bluray para disfrutar mejor el esfuerzo de McAvoy.

Hay que recalcar que las explicaciones y pistas están bien colocadas. Algunas son evidentes (al menos para un espectador curtido, porque en internet he visto mil preguntas con respuestas que me parecían muy claras, como por qué va a la estación de tren), otras están genialmente veladas y te las tienes que trabajar. En este último caso entran muchas conversaciones que tienen más miga de la que aparentaban en principio. Incluso hay algún detalle que puede parecer intrascendente pero luego te das cuenta de que era necesario, como la charla de la psiquiatra con una vecina, que sólo sirve para que sepamos que ella y su entorno son reales, y Shyamalan se la toma como lo que es, un relleno: la conversación es tanto absurda, como hablar del tiempo, recuperando un poco de ese humor negro visto en La visita.

Ahora bien, aunque muy original en su planteamiento y casi extraordinaria en momentos puntuales, el acabado la película, tanto en guion como en puesta en escena, no es perfecto y le resta puntos, lo que la aleja un poco de la calidad excepcional de las primeras obras del indio. El problema más notable es que le falta bastante garra en su inicio, pero en el tramo central a veces también da la sensación de que podría haber explorado situaciones más efectivas. Parece que Shyamalan no está tan esforzado o inspirado como otras veces, pues no tiene soluciones narrativas tan impactantes. En la presentación parece ir con el piloto automático puesto: hay que cumplir con esto y ya está. En el segundo acto hay muchas cosas explicadas por conversaciones largas en vez de por acciones, y a veces tienen unas sutilezas magníficas (me gusta que no lo den todo mascado como si fuéramos imbéciles), pero por lo general se hacen algo pesadas, alguna incluso es algo reiterativa (las visitas a la psiquiatra se podrían haber resumido mejor), con lo que van ralentizando la manifestación de todo el potencial latente. En otras palabras, a la introducción le habría venido bien anécdotas de supervivencia (las chicas sufriendo e intentando escapar) más variadas y con más pegada que te engancharan más rápido y dieran mejor ritmo, mientras que en el nudo podría habler explotado más los flashbacks y otras situaciones para exponer las historias de los protagonistas de forma visual. Es una regla básica del cine: muéstralo, no lo cuentes. Pero quizá también ha entrado en juego la falta de presupuesto; por ejemplo, ese congreso en que participa la psiquiatra por videoconferencia en vez de estar presente en la sala parece apuntar a ello.

A pesar de que, como a La visita, le cuesta entrar en materia, también igual que aquella en su ámbito, Múltiple le da una estupenda vuelta de tuerca a un subgénero en apariencia muy limitado argumentalmente y muy gastado por infinidad de títulos mediocres, algunos con inexplicable éxito. Y gracias a sus cualidades (originalidad, inteligencia) es una obra en la que no dejas de pensar durante días tras el visionado, perdonándole cada vez más sus fallos. Shyamalan nos regala un sugestivo crescendo de tensión e inquietud a través de personajes cautivadores embarcados en un viaje tétrico y de futuro incierto donde abundan golpes de efectos bien medidos y tramos muy potentes que se quedan anclados en la memoria. El clímax final es casi soberbio, te deja tiritando (más de nerviosismo que de miedo puro), y no defrauda en su genial resolución (con alguna idea dejada en el aire para tu imaginación) y su inesperado y asombroso epílogo. Este último es “el giro Shyamalan“, que a estas alturas todos dábamos por perdido pero de repente te lanza a la cara uno brutal que te deja a cuadros, así que sales de la proyección, aunque no te pareciera perfecta, con un gran subidón.

PD: Esta vez no ha contado con James Newton Howard para la banda sonora, y el trabajo del desconocido West Dylan Thordson es muy básico pero no funciona nada mal.

Ver también:
La visita.
After Earth.
Airbender, el último guerrero.
El incidente.
La joven del agua.

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