El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos mensuales: mayo 2018

Han Solo


Solo: A Star Wars Story, 2018, EE.UU.
Género: Aventuras.
Duración: 135 min.
Dirección: Ron Howard.
Guion: Jonathan Kasdan, Lawrence Kasdan.
Actores: Alden Ehrenreich, Woody Harrelson, Emilia Clarke, Donald Glover, Thandie Newton, Paul Bettany, Jon Favreau, Joonas Suotamo, Erin Kellyman.
Música: John Powell.

Valoración:
Lo mejor: Correcto sentido de la aventura y el espectáculo, con algunas secuencias impresionantes. Un repertorio de personajes secundarios bastante llamativo.
Lo peor: Un factor crucial: Han Solo, Qi’ra y sus actores Alden Ehrenreich y Emilia Clarke están muy lejos de dar la talla, y el doblaje lo empeora. La historia y sus giros principales son muy predecibles. La sorpresa final es ridícula.
Mejores momentos: La formación del grupo, el asalto al tren, las partidas de cartas y en general cualquier escena con Lando y L3, el asalto a la mina.
Las frases:
1) La minería es lo peor -Lando.
2) En esa nave tenemos cuarenta mercenarios que estarán aquí a mi señal… -Han.

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UNA PELÍCULA MUY ARRIESGADA

No afirmaría que es una cinta innecesaria como andan diciendo algunos, porque se puede sacar buen material de cualquier parte si hay ganas e inspiración. Pero sí es una muy arriesgada que hubiera preferido que no tocaran. Han Solo y otras figuras de la saga que quieren recuperar son ya míticas, no puedes volver a ellas y ponerte a jugar con su historia, sobre todo con su pasado, porque hagas lo que hagas, aunque el resultado sea de gran calidad, el dibujo del personaje defraudará a grandes sectores del público porque todos tienen en su mente y en su corazón una imagen concreta. Lo inteligente fue lo que hicieron en Rogue One, contar algo tangencial, explorar el rico universo latente en vez de desgastar lo conocido. Pero una vez asumido que van a hacerse no queda otra que abrirse, ir sin prejuicios, porque para ir a ponerla a caldo porque no se parece a lo que imaginabas mejor te quedas en casa y haces como que no existe.

En esta primera intentona da la impresión de que han ido con miedo, yendo sobre seguro en el argumento y el viaje del protagonista, seguramente pensando que moviéndose lo menos posible de la historia más fácil reducirían la posibilidad de desencanto entre los millones de seguidores. La pregunta es: ¿se han quedado cortos o han acertado al no correr riesgos? A tenor de las críticas hay una importante división, lo cual no sé cómo interpretar de cara a las entregas venideras. Porque salvo un batacazo monumental, que visto lo visto tiene algunas posibilidades de ocurrir (el estreno no ha ido nada bien a pesar de ser una película tan famosa), seguirán con otras, como la de Boba Fett y la de Obi Wan. Así que queda por ver si asumen que lo conservador no funciona y quizá se arriesguen a probar historias más valientes y menos miradas al pasado, o si se cerrarán aún más sobre lo fácil. El tiempo lo dirá.

EL CLASICISMO FUNCIONA… POR LOS PELOS

Los autores, tanto Lawrence Kasdan y su hijo Jonathan al guion como Ron Howard en la dirección, no apuntan muy alto en originalidad y ambición, pero al menos parecen buscar la máxima de “algo simple tiene su valor si está bien contado” y tratan de exprimir las bazas presentes. En algunos aspectos y detalles salen bien parados, como el atractivo repertorio de personajes secundarios, el esfuerzo por mantener el tono trágico inherente (podían haberlo aligerado y añadido humor para atraer al público más joven), y el provecho que sacan de algún escenario muy clásico (la unión del grupo es emocionante, el asaltro al tren espectacular), así como la ejecución de alguna referencia obligada, como la forma en que Han se hace con el Halcón, que le quita el halo facilón con el que parecía que se resolvería.

Tenemos una aproximación muy tradicional al cine del oeste con temática de bandidos, transitando por todos los pasos típicos en la evolución de los personajes y la intriga criminal. Es cierto que el género era difícilmente evitable, pues Una nueva esperanza y el propio Han Solo tenían mucho de western. Pero también es indudable nada obligaba a seguir tan a rajatabla los preceptos del género. Tenemos la introducción que nos muestra la formación del protagonista como superviviente en los márgenes de la sociedad, seguimos por el camino inexorable hacia el mundo del crimen, con el aprendizaje a través los amores, amistades y traiciones esperables, encontramos la formación de la pandilla de malhechores de siempre y por supuesto pasamos por los asaltos y robos de toda la vida. Habiendo leído y visto lo mínimo antes del estreno (aunque es difícil no tragarse algún tráiler, dado lo machacones que son), me suponía que tirarían por este camino, de forma que me imaginaba toda la historia y algunos de sus momentos clave ya antes de entrar en la sala.

El tramo más flojo me ha parecido el inicial. Resulta bastante precipitado, como si tuvieran que cumplir con él sin ganas, de hecho, tiene algunas frases sobreexplicativas sonrojantes. No da tiempo a que la vida de Solo y Qi’ra parezca natural y cale, no me creo que un tipo tan resuelto y que parece actuar con independencia esté tan sometido, no me creo una salida tan improvisada, ni me llega el romance. Por suerte, una vez metidos en faena el subidón es importante. La formación del grupo de ladrones se desarrolla con más verosimilitud y pegada. Las relaciones incipientes combinan bien el choque de personalidades con las sorpresas (la entrada de Chewbacca en acción) y la acción, con dos piezas principales (el asalto al tren y a la mina) bastante logradas. Otras secuencias menores no fallan tampoco: la huida por la nebulosa, aun siendo un tanto artificial, resulta trepidante. El final en cambio pierde fuelle a marchas forzadas, tornándose el tramo más previsible y encorsetado. Un desenlace más trabajado, sobre todo en las sorpresas y soluciones (todas forzadas y alguna muy fallida), probablemente habría dejado mejor valoración de la película en general, hubiera minimizado algunos de sus defectos y su falta de ambición.

Por otro lado, cumple de sobras con los enlaces a la saga que todos ansiábamos conocer, siendo un festín para el fan.. Estos no parecen postizos ni entorpecen el desarrollo de la trama: el corredor de Kessel, cómo conoce a Lando y gana el Halcón, cómo surge la amistad con Chewbacca… Y nos regalan un buen número de detalles más rebuscados: el chiste de Lando detestando la minería, Chewbacca cabreándose con la partida holográfica, las menciones a Tatooine…

En conjunto, Han Solo es previsible y apática pero lo suficientemente sólida como para aprobar. Como parte de La guerra de las galaxias se espera que nos ofrezcan escenarios fantasiosos únicos y situaciones que den una vuelta de tuerca a conceptos primarios. Incluso en la denostada trilogía de precuelas Lucas buscaba con ahínco aportar cosas nuevas, aunque no resultara del todo bien. No tiene el flojísimo nivel La amenaza fanasma ni la patente irregularidad de El ataque de los clones, La venganza de los Sith y Los últimos Jedi… pero tampoco su fuerza, su combinación de originalidad y magia con la que se pueden perdonar problemas que en la presente es más difícil pasar por alto. Y en el género de criminales y atracos no tiene ideas y soluciones que aporten novedades, todo se ve venir de lejos y concretamente los giros finales resultan bastante insatisfactorios. Como película bien vale para pasar el rato, pero como parte de de una saga muy querida tiene todas las de decepcionar a muchos de sus segudires.

LO MEJOR, LOS PERSONAJES SECUNDARIOS

Tenemos un grupo de forajidos bastante satisfactorio. Hay un importante desequilibrio entre los secundarios y los principales, pero aun así entre todos hacen avanzar la proyección con más empaque de lo que una premisa tan vista parecía prometer. Lo mejor es que el tono funesto es tangible, todos llevan unas vidas míseras, cada día es un reto más en un mundo hostil, y aunque se vean venir muchas situaciones se mantiene una buena sensación de peligro sobre sus hombros. La mayor parte del tiempo desearían estar en otra parte, parecen saber que no controlan sus vidas pero no pueden hacer otra cosa que seguir adelante. Y no se escatiman en muertes ni se ablandan las traiciones.

Beckett es el criminal veterano asqueado de su trabajo y que anhela una salida, pero sigue ahí por inercia y malas decisiones. Woody Harrelson hace básicamente de Woody Harrelson, pero con su carisma se basta. Thandie Newton le otorga a Val, su compañera y novia, una personalidad llamativa a pesar de su reducido protagonismo. Otro muy secundario pero encantador es Rio Durant, el alien de turno (voz de Jon Favreau en el original). Con Chewbacca vuelven a conseguir un personaje creíble, con su propia historia y muy simpático a pesar del disfraz (tras el que está Joonas Suotamo) y de la barrera lingüística, destacando que su entrada en acción es inesperada y fantástica. Lando Calrissian se presenta aún más atractivo, alzándose como el personaje más memorable de un conjunto ya de por sí bastante llamativo. El guion lo trata muy bien, pero la personalidad arrolladora de Donald Glover termina de redondearlo. También se ve potenciado por su camarada, L3, un androide femenino de rasgos muy marcados con el que guarda una relación divertidísima. En inglés le pone voz la desconocida Phoebe Waller-Bridge, pero hay que decir que en castellano está muy bien doblada.

Por desgracia, el villano principal se queda muy atrás. Dryden Vos no tiene diálogos que le den algo más de vida o unos rasgos característicos más allá del estereotipo de gángster psicópata; ¡si hasta cumplen con el cliché de que entre en escena matando a alguien para que sepamos que es el malo! Paul Bettany hace lo que puede, pero no impresiona ni con el maquillaje para que parezca más chungo. Es una pena, tiene tiempo en pantalla de sobra para desarrollar un personaje digno de La guerra de las galaxias, es decir, que deje huella. Por cierto, es difícil seguir los nombres de los sindicatos del crimen y algunos de sus miembros.

LO PEOR, LOS PERSONAJES Y ACTORES PRINCIPALES

Pero los que más importan son los que resultan más débiles, hasta el punto de suponer lo peor de la película y una decepción más o menos grande según el listón de cada uno, porque ciertamente tampoco hablamos de un nivel desastroso, el problema es que se espera mucho y se quedan bastante cortos. Con Qi’ra tenemos una figura de escaso recorrido a pesar de su relevancia. Se supone que pasa por muchas fases pero no transmite ninguna emoción, porque no se profundiza lo suficiente para que entendamos sus motivaciones y porque Emilia Clarke ofrece un papel flojísimo. ¿Es que no han quedado claras con Juego de tronos (, 2011), donde resulta la actriz más endeble de toda la serie, y Terminator Génesis (2015) sus pocas capacidades interpretativas?

El dibujo de Han Solo no impresiona, no es capaz de alegrarte cada vez que aparece en pantalla, de hacerte vibrar con una personalidad impetuosa y socarrona irresistible. Se echan mucho de menos los diálogos ingeniosos y cínicos que se asocian a él, y una representación más emocionante de sus primeros pasos en los bajos fondos. Y me temo también que Alden Ehrenreich no da la talla, a pesar de que se supone que apuntaba tantas maneras que fue patrocinado por Steven Spielberg. Es cierto que tenía entre manos un trabajo complicado, tanto por la mitificación del personaje como por el enorme carisma nato de Harrison Ford, pero lo que cuenta es el resultado, y este deja bastante que desear. Se asemeja bastante en el físico, especialmente gracias al peinado y el vestuario, pero su falta de nervio se agrava por su nulo registro interpretativo: en el drama está pésimo, es incapaz de mostrar las penurias y traiciones que sufre. Es imposible no pensar en que hay muchos momentos en que la cámara trata de esquivarlo con planos rápidos para que no se vean sus carencias.

Por cierto, la lista de candidatos finales fue bastante inquietante, casi ninguno cumplía los dos requisitos, parecerse mínimamente para dar el pego y ser un buen actor. Miles Teller (Whiplash -2014-), Ansel Elgort (Divergente -2014-, Baby Driver -2017-), Dave Franco (Malditos vecinos -2014-, The Disaster Artist -2017-), Jack Reynor (Transformers, La era de la extinción -2014-), Scott Eastwood (papeles secundarios, como Escuadrón suicida -2016-), Logan Lerman (Las ventajas de ser un marginado -2012-, Corazones de acero -2014-), Emory Cohen (Brooklyn -2015-) y Blake Jenner (la serie Glee -2009-) encabezaron la disputa final tras, según afirman los productores, tres mil audiciones por si por casualidad encontraban a un desconocido que valiera. Aparte de Ehrenreich, en el primer campo sólo entarían por los pelos Scott Eastwood y Jack Reynor (con lentillas, es de suponer), y en el segundo, el único con verdadero talento me parece Taron Egerton, aunque es de los que menos daba en el físico. Alden Ehrenreich, Jack Reynor y Taron Egerton fueron los tres últimos en la contienda, aunque Egerton puede que se fuera por voluntad propia, porque expresó en varias ocasiones que no estaba convencido de meterse en este berenjenal.

Una obra de este calibre no puede fallar así con el casting principal. Con la de intérpretes de calidad que hay y el largo proceso que realizaron es difícil de entender que pueda salir tan mal. ¿Pesó más la incipiente fama de Clarke y el enchufe de Ehrenreich que la valía de ambos? Otro problema es que el doblaje no ayuda. Está claro que la voz habitual de Harrison Ford, la que tuvo en la trilogía original, no vale ya para una versión joven del personaje, pero es que la que le han puesto rechina mucho, no parece salir del actor. Con Clarke estamos igual de mal, tiene una voz chirriante pero plana, como si leyera el guion sin ganas, sin poner énfasis en ningún cambio emocional. Como siempre, hay que recomendar la versión original.

ESTILO Y ACABADO IRREGULARES

Ron Howard es un director muy profesional pero también conocido por su falta de personalidad, es decir, está especializado en trabajos de encargo, sea de producciones que otros controlan al milímetro (Willow -1988- era de George Lucas) o cintas de estudio que requieren una impronta de calidad pero sin alardes, es decir, que sigan los patrones de los Oscar o de la taquilla: Una mente maravillosa (2001), Cinderella Man (2005), El código Da Vinci (2006). Pocos son los títulos donde parece buscar su propio estilo, como Apollo 13 (1995) y Rescate (1996), dos de suspense y acción bastante sólidos. Pero este tipo de realizador es precisamente lo que hacía falta en esos momentos en que el rodaje quedó patas arriba. Nunca sabremos si lo que estaban rodando Phil Lord y Christopher Miller, quienes llamaron la atención La LEGO película (2014), era una mierda tremenda o si estaban confeccionando algo original con potencial, pero tampoco hay que darle más vueltas, esto es una serie, si no sigues las pautas establecidas por los productores te vas a la calle. Si estaban, como afirman los productores y ellos dos no han negado, convirtiendo esto en una comedia cuando ni Kassdan ni Kathlyn Kennedy (la jefa suprema del proyecto) lo querían así, pues bien despedidos están. Eso sí, me gustaría conocer el presupuesto final, que no ha trascendido todavía, pero dado que rodaron casi todo de nuevo ha de haber sido estratosférico.

Una puesta en escena enérgica sería un factor esencial para disimular las limitaciones argumentales y conseguir una aventura muy emocionante. Pero lo cierto es que el conjunto queda un poco irregular. Por un lado, la labor del director me parece muy sólida e inteligente, y más teniendo en cuenta que cogió una obra inacabada e iban con prisas. Su narrativa destaca por un ritmo preciso (los cambios de escenario tran abruptos no pierden fluidez) y un buen aprovechamiento de los ricos decorados y vestuario (las escenas con muchos extras están llenas de vida). Pero precisamente esa vitalidad contrasta con una fotografía muy apagada, extrañamente empeñada en que el foco de luz esté tras los personajes, con lo que la película resultante es oscura, poco vistosa a pesar de los enrevesados juegos de contrastes. También empeora las sensaciones el montaje, correcto en algunos tramos pero chapucero en otros. Por poner un par de ejemplos claros, la conversación de Beckett y Han en la nieve es caótica, la pelea de Chewbacca en la mina con los guardias es un desastre (le aparecen guardias en las manos de golpe), mientras que por el otro lado, la escena del tren está muy bien compuesta y la partida de cartas tiene un ritmo excelente dentro de la obligada contención.

A estas alturas no sorprende que los efectos especiales y sonoros y el vestuario sean magníficos, pero también podrían haber salido mal parados con las prisas y no encontramos una sola falla, ninguna pantalla de fondo o efecto digital que cante. En cambio sí sorprende un poco para mal la banda sonora. Con los achaques de la edad John Williams dijo que se centraría en el episodio de la saga principal de cada año, relegando los otros en distintos autores. No sé por qué no repitieron con Michael Giacchino, su heredero espiritual y un compositor de primera que logró un trabajo sobresaliente en Rogue One, y se decantaron por uno de segunda fila, John Powell, que aparte de la correcta Cómo entrenar a tu dragón (2010) no tiene nada llamativo salvo el experimento irregular de Jason Bourne, que sólo salió realmente bien en la segunda parte (2004). Así pues, este no pega nada en una saga donde encajan mejor autores del calibre de James Newton Howard o Alexandre Desplat, o si acaso, puestos a bajar unos peldaños, Marco Beltrami.

Es cierto que la composición y la orquestación de Powell suenan a La guerra de las galaxias, pero a imitación y a homenaje más que a una evolución valiente e inspirada. Tiene algunas limitaciones severas, como el tema de amor, primordial y anodino, o la falta de variación temática, pues es un trabajo de acción orquestal efectivo pero superficial, quedando lejísimo de la versatilidad y personalidad de Williams. Sobre todo se echa en falta un motivo llamativo para Han Solo. Aquí hay que decir que el propio Williams compuso uno que lleva su nombre, pero hace las veces de introducción genérica a la película, no tiene una conexión concreta con el personaje, y Powell no aporta variaciones que lo relacionen mejor con él. Por si fuera poco, el uso que hacen de la música juega ligeramente en contra del compositor: el montaje con las imágenes carece de la fluidez necesaria. La primera aparición de los coros es precipitada y chocante, muchos temas se solapan, especialmente las referencias, y otros muchos quedan como un efecto sonoro más. Dado que la música suele ser lo último en producirse e integrarse en el conjunto prefiero pensar que aquí sí ha habido algo de premura.

Como anexo, cabe señalar también que esta vez tenemos los mensajes mejor incluidos. En Los últimos Jedi se notaban demasiado las moralejas animalistas y feministas, hasta resultar contraproducentes, por forzadas y por empacho. Pero esta es una obra más ambigua y sin ideología metida con calzador. Se podría decir que el tema de la rebelión contra la esclavitud encabazado por el robot L3 sí se incluye de sopetón, pero funciona por su gracia y sobre todo porque forma parte intrínseca de la historia: todos los protagonistas luchan contra la opresión a su manera, incluso desde el mundo del crimen, y las acciones de L3 tienen peso en lo que está ocurriendo, no es como el infame capítulo de los caballos-alien de Los últimos Jedi.

DETALLES FINALES POLÉMICOS

Alerta de spoilers: En adelante revelo todo el tramo final.–

El coaxium termina siendo un macguffin de baratillo para mover la trama y añadir peligros puntuales, los autores lo adaptan sin disimulo alguno a las necesidades de la trama, no se trabaja lo suficiente su naturaleza y usos como para resultar creíble. Dicen que la mina es la única fuente del combustible principal del Imperio… ¿Y tiene tan poca vigilancia? Se habría arreglado señalando que es la única fuente cercana a los protagonistas. También queda un poco cure que suban el coaxium robado al Halcón por la pequeña entrada de pasajeros, como si no hubiera una rampa de carga. ¿No se supone que es un carguero?

La sorpresa con que Enfys Nest sea una chiquilla (Erin Kellyman) ha mosqueado a algunos por ser considerada otro caso de feminismo impuesto (chica joven y fuerte como manda el patrón actual). Pero no me parece el caso. Las guerras dejas muchas bandas de niños que se dedican al pillaje o incluso acaban convertidos en guerrilleros, y el personaje encaja en ello y la actriz impresiona a pesar de su breve aparición.

Otros se han quejado de que Han ceda ante la miseria de las víctimas del Imperio y les entregue el botín, alegando que debería ser malvado y frío sin más matices hasta el final de Una nueva esperanza. Pero no lo comparto. Ya en ese episodio, al aceptar las condiciones tan débiles de Obi-Wan y Luke, deja entrever que no es un cabrón despiadado y está abierto a trabajos más humildes. Y aunque no fuera así no veo que se contradijera al personaje, este puede ser un criminal al que le importa más bien poco casi todo y aun así ser menos egoísta en casos concretos. Aquí por ejemplo su objetivo principal no es el dinero, sino recuperar a su amada, y además las circunstancias no le dejan más margen de movimientos.

La confrontación contra el villano resulta un poco forzada, lo que sumado a que resulta predecible y tiene un giro demencial le hace perder la fuerza que tenía el ver a los protagonistas enfrentar algunos de los dilemas, decisiones y traiciones más importantes de sus vidas. No resulta nada verosímil que Beckett no mate a Dryden Vos cuando tiene la situación a su favor, dejando así un gran problema para su futuro. Pero claro, los autores querían incluir por narices la pelea del villano con Han y Qi’ra… y aun así tampoco la ejecutan bien. Eso de que Qi’Ra amague con matar a Han es una forma ridícula de intentar extender la intriga por su lealtad, pero que no aproveche el factor sorpresa cuando va a por Dryden, todo por alargar un poco más la lucha cuerpo a cuerpo, termina tirando por tierra la poca tensión que le quedaba a la escena. Se recupera bastante con Han asimilando las traiciones y disparando a Beckett primero (toma esa, Lucas)… pero entonces llega la parida de Darth Maul…

Señores, ¡que lleva muerto treinta años! Y bien muerto, porque acabó partido en dos. Y bien olvidado, dado que fue un personaje más bien lamentable, una excusa chapucera para las escenas de acción. La resurrección por arte de magia está claro que sólo tiene cabida por buscar el giro impactante, porque desde luego coherencia narrativa poca. Implica que sospechemos que ningún personaje muerto está realmente muerto, y deja muchas preguntas en el aire: cómo ha resucitado o quién lo ha logrado, qué ha hecho desde entonces, si va por libre, es fiel al Imperio o es el líder de algún sindicato, qué pretende con Qi’ra, etc., etc. La sola idea de recuprar a este personajillo es una salida de tono estúpida, pero el vacile de coger la espada es para terminar la proyección abucheando.

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Saga La guerra de las galaxias:
Introducción: La guerra de las galaxias, de George Lucas.
Episodio IV – Una nueva esperanza (1977)
Episodio V – El Imperio contrataca (1980)
Episodio VI – El retorno del Jedi (1983)
Episodio I – La amenaza fantasma (1999)
Episodio II – El ataque de los clones (2002)
Episodio III – La venganza de los Sith (2005)
Episodio VII – El despertar de la Fuerza (2015)
Rogue One (2016)
Episodio VIII – Los últimos Jedi (2017)
-> Han Solo (2018)

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Asesinato en el Orient Express


Murder on the Orient Express , 2017, EE.UU.
Género: Suspense.
Duración: 114 min.
Dirección: Kenneth Branagh.
Guion: Michael Green, Agatha Christie (novela).
Actores: Kenneth Branagh, Daisy Ridley, Leslie Odom Jr., Johnny Depp, Derek Jacobi , Michelle Pfeiffer, Willem Dafoe, Judi Dench Olivia Colman, Manuel Garcia-Rulfo, Josh Gad, Penélope Cruz, Sergei Polunin.
Música: Patrick Doyle.

Valoración:
Lo mejor: Reparto de grandes figuras.
Lo peor: Superficial en la descripción de personajes y la construcción del suspense, grandilocuente pero fallida en lo visual.

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Kenneth Brannagh no ha salido muy airoso de esta nueva aproximación literaria tras sus distantes éxitos con las adaptaciones de Shakespeare, quedándose bastante lejos del recibimiento de la versión más famosa de Agatha Christie, que precisamente fue sobre la misma novela, realizada por Sidney Lumet en 1974 también con un reparto de infarto.

Sí, como entretenimiento cumple con un mínimo más que aceptable. No tiene achaques de ritmo graves, salvo el largo e innecesario prólogo, despierta curiosidad suficiente con unos personajes variopintos, y el misterio no se puede tomar en serio pero mantiene en movimiento la acción. Pero no tiene garra suficiente para hacerte vibrar, se queda muy corto en una mezcla caótica de géneros (supense, drama, acción), y una vez terminado el visionado se olvida rápido.

El suspense es muy irregular. Consigue un par de secuencias intrigantes (el plano desde el techo al descubrir el cadáver), pero el resto del tiempo no logra la investigación te haga pensar y te mantenga en vilo por su resolución. No ayuda desde luego el estilo fantasioso de la autora, que gustará a sus adeptos pero tiene las de descolocar a cualquiera que vaya sin saber a qué se enfrenta. Yo creo que me leí este y Diez negritos (1939), y tuve suficiente, todo es humo que lleva a un desenlace que siempre explota en una orgía absurda que no hay por dónde agarrar.

El repertorio de personajes es atractivo de primeras pero queda muy desaprovechado conforme avanza el metraje. Ninguno llega a calar hondo con una personalidad llamativa o una historia compleja y conmovedora. El principal, Hercules Poirot, peca de tener una pose muy marcada e irreal; Branagh no está nada mal, pero le falta el punto de carisma para que resulte excitante en vez de histriónico y a veces cargante. El resto es un quiero y no puedo: no terminas interesándote por el porvenir de ninguno, no entiendes sus motivaciones durante la investigación (con lo que no puedes implicarte, o sea, sufrir con ellos o sospechar de ellos), y la resolución del caso es inverosímil y no termina de aportar sustancia a sus personalidades sino más extravagancia y por ende desconexión.

No funciona tampoco la grandilocuencia visual. Branagh busca un aspecto épico que no pega mucho en un relato tan teatral. Las grandes panorámicas de las montañas y la estancia atrapados en la nieve resultan artificiales en intenciones tanto como en acabado: los efectos especiales cantan demasiado, no da la sensación de ser un paraje real, sino un escenario parco rellenado con evidentes pantallas de fondo. También incluye con calzador un par de secuencias de acción muy ineficaces, pues el montaje es pésimo.

Vale para pasar el rato si no se le buscan las cosquillas, pero no deja huella alguna, y en un análisis más serio hace aguas por todas partes.

Los Vengadores: La guerra del infinito


Avengers: Infinity War, 2018, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 149 min.
Dirección: Anthony Russo, Joe Russo.
Guion: Christopher Markus, Stephen McFeely.
Actores: Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Chris Evans Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Benedict Cumberbatch, Chris Pratt, Josh Brolin, Tom Holland, Don Cheadle, Chadwick Boseman, Zoe Saldana, Karen Gillan, Tom Hiddleston, Paul Bettany, Elizabeth Olsen, Anthony Mackie, Sebastian Stan, Idris Elba, Danai Gurira, Benedict Wong, Dave Bautista, Pom Klementieff, Gwyneth Paltrow, Bradley Cooper.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Equilibrio impecable entre acción y personajes, con dosis de humor geniales y momentos dramáticos memorables.
Lo peor: Cierta cobardía con los héroes más poderosos, un final de serial sensacionalista barato.
Mejores momentos: El encuentro con los Guardianes de la galaxia. La lucha en Titán.
El título: Otro que las distribuidoras dejan a medias: Vengadores: Infinity War. ¿Alguien me explica qué sentido tiene dejar unas palabras en cutre castellano (sin el determinante “Los”) y otras en inglés, más cuando se ve de antemano que la traducción es lo que usa la gente?
La frase: La Tierra está cerrada hoy -Tony Stark.

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Alerta de spoilers: Hasta próximo aviso sólo describo el argumento.–

Qué película más difícil y qué bien han salido parados sus muchos implicados. Tantos guionistas, directores y por extensión visiones e ideas como ha tenido la serie, y salvo aquella innombrable El increíble Hulk (2008), que ya nadie cuenta como parte de ella, no ha habido grandes meteduras de pata, ha mantenido un nivel de calidad y coherencia bastante estable, algo nunca visto hasta ahora en sagas cinematográficas. Sin duda, el principal factor que explica el éxito es el férreo liderazgo del proyecto que ha mantenido Kevin Feige, bajo cuya batuta no se han dado los habituales giros que han hundido muchas otras series: egos varios (productores y realizadores) metiendo mano cada cual por su lado, falta de planificación y compromiso, y las consecuentes improvisaciones de última hora. Ahí tenemos como triste modelo la otra gran línea de superhéroes actual, La liga de la justicia, que se ha estrellado a lo grande una y otra vez en cada capítulo, o muchas otras sagas que se empeñan en extender de mala manera, como Alien o Terminator.

Desde el prólogo, los guionisas Christopher Markus y Stephen McFeely y los directores Anthony Russo y Joe Russo dejan claro que no van a escatimar en la cantidad de acción y épica que esperábamos en esta unión de todos los personajes, pero también sus intenciones de no ablandarse y darnos la película dura y trágica que hay latente. La proyección resulta más que espectacular y entretenida abrumadora, e incluso se atreven a jugar con la frustración del espectador: tanta humillación, sufrimiento y derrota deja bastante mal cuerpo.

Cada personaje está en su línea, terminando de desarrollar su trayectoria sin giros forzados para justificar una exposición más fácil de los acontecimientos. Vemos a cada uno de ellos en todas sus decisiones y acciones, en cada frase y diálogo, en sus conflictos internos y en cómo van asimilando esta complicadísima odisea. Todos son vapuleados de lo lindo, poniendo a prueba como nunca antes sus capacidades, no sólo las físicas, sino también mentales. Sin duda hay “fan service” (escenas que dan a los seguidores lo que esperaban), pero ninguno parece postizo, los exprimen muy bien. Por ejemplo, el ansiado encuentro entre Stark y Strange es fantástico, y el de los Guardianes de la galaxia con cualquiera (Thor, Stark) también.

Thanos es un villano bastante bien trabajado dentro de la dificultad inherente al género, por eso de ser una descripción genérica del Mal. Describen a un clásico pero efectivo tirano iluminado que pretende un universo mejor a base de provocar un cambio a gran escala mediante caos (evolución forzosa) y exterminio (purificación). Con una breve pero correcta aproximación a su interior (pasado, sentimientos) conocemos algo de su personalidad y motivaciones, sus obsesiones y contradicciones, con lo que su determinación tiene lógica humana suficiente para resultar un personaje verosímil… mucho más verosímil que en el cómic, donde está enamorado de la muerte y quiere destruir medio universo para llamar su atención (¡!). Se redondea con el carisma que desprende a pesar de ser una creación digital y el gran reto que supone para los héroes. Además, va acompañado de algunos secundarios tan llamativos que dan ganas de haber visto alguna entrega dedicada a ellos, tanto para explorar otras opciones (al ser bichos raros y malvados podían haberse atrevido con películas más arriesgadas) como para conocer mejor sus personalidades y poderes, con lo que aquí darían incluso más juego.

La acción, eje principal de la narrativa, es capaz de mantener un gran nivel no sólo por el excelente trabajo de los hermanos Russo y el equipo técnico (banda sonora vibrante, efectos especiales magníficos), sino sobre todo gracias a la conexión con los excelentes protagonistas. Es muy difícil sorprender a estas alturas, tras tantas obras del género los escenarios posibles ya están prácticamente agotados. Así, tenemos más naves sobre capitales (Nueva York, Wakanda) soltando bichos y destrucción, pero no importa mucho, porque las circunstancias son diferentes y los personajes también, pero, sobre todo, estos son solo momentos puntuales, el resto del relato es bastante impredecible, no sabes dónde va a acabar cada héroe y cómo se va desarrollar la lucha contra Thanos, y eso, hoy en día, es muy valioso. Cuando llegamos a los momentos cumbre acabamos desbordados de emociones, agarrados a la butaca sin poder ni pestañear. Destaca la sobrecogedora lucha en Titán, que te mantiene en vilo por el destino de los implicados, su lucha en apariencia fútil.

Cabe señalar que la aventura lleva a su máxima expresión uno de los dilemas clásicos de los superhéroes: el sacrificio. ¿Cuánto está cada uno dispuesto a sacrificar por la supervivencia de la mayoría? Y todos se equivocan en su elección, porque como se demuestra con Thanos, esta trampa ética es más absurda cuanto más grande es la escala.

A las mil maravillas funcionan también los recesos humorísticos que, como en Guardianes de la galaxia Vol. 1 y Vol. 2 y Thor: Ragnarok, juegan con gran habilidad con los reveses de los protagonistas y las situaciones incómodas. El citado encuentro de los Guardianes con Thor es tronchante, y detrás de cada chiste hay desarrollo de personajes. También hay numerosas salidas absurdas pero geniales que realzan pasajes más solemnes con un subidón, como la petición de Gamora a Quill terminada con la parida del simple de Drax.

Pero aunque sea una cinta memorable y deslumbrante no se libra de tener algunas carencias en apariencia fácilmente evitables que pueden empañar el visionado en ocasiones. Alguna se puede perdonar, como que con tanto personaje algunos queden un poco descolgados. Pero aun así no puedes dejar de preguntarte si el Capitán América no debería haber tenido más presencia, dado que es uno de los protagonistas principales, o si Ojo de Halcón no aparece porque no se han esforzado o si ha habido alguna pelea con el actor, pues aunque sea un secundario no tiene mucho sentido dejar fuera a uno de los fundadores de Los Vengadores. Tampoco se entiende que no muestren el destino los compañeros de Thor: Ragnarok, ya que la presente comienza justo donde acaba aquella: no hay rastro de la amazona, ni del trol raro (Korg), ¿están vivos o muertos? Y por extensión, ¿sobrevive alguien en la nave? Porque de no ser así el pueblo de Asgard está prácticamente extinto.

El problema se agrava con la arbitraria forma de dejar de lado o guardar para luego a algunos de los superhéroes con más poderes, lo que denota cobardía o un intento de tener un giro posterior un tanto burdo. Me creo que haya una riña entre Banner y Hulk, pero es normal que muchos espectadores se quejen de que lo están reservando para la segunda parte. Donde no hay mucho margen para perdonarlo es con Visión, con quien tras tanto esperar verlo en acción desatado va y lo apartan de mala manera, como si no se atrevieran a meterlo en batalla; con Bruja Escarlata es aún peor, porque llevamos varios capítulos sin terminar de conocer a fondo su personalidad y poderes, y aquí tampoco los exploran, sino que la guardan como recurso de última hora. Y vista su fuerza, pues cabe plantearse por qué no está en primera línea marcando una diferencia en vez de esperar a estar ante una derrota inminente.

También tengo quejas con el reto de Thor con la creación del arma. Acepto que quisieran reincidir en su sacrificio y renacimiento (a pesar de que había quedado claro en Ragnarok), pero el escenario es muy mejorable, bastante tontorrón e improvisado de mala manera; hacía falto algo más serio y mejor trabajado. Por suerte, como indicaba, los personajes son tan buenos que pueden sostener cualquier historia sin muchos problemas. Lo que menos me ha convencido es el final de serial sensacionalista barato, el típico giro exagerado acompañado de música melodramática que deja todo patas arriba de forma que parece imposible arreglarlo, pero que huele a la legua que será revertido a los pocos minutos de entrar en el siguiente capítulo.

Queda un año por ver si los Russo son capaces de mantener un listón que han puesto muy alto y resolver incógnitas. Esta primera parte es todo un hito cinematográfico, tanto por suponer el colofón a una serie tan popular como por su extraordinaria calidad, pero si lo rematan bien puede dejar huella durante décadas.

Alerta de spoilers: A partir de aquí comento el final a fondo y especulo sobre el siguiente episodio.–

Está claro que el golpe maestro de Thanos es temporal, que resucitarán a todos los que han desaparecido con esa mitad del universo exterminada. Algunos tienen nuevas entregas anunciadas, y aunque no las tuvieran no hay quien se lo crea, ni que vamos a dejar el universo y la Tierra diezmados. Es más, me atrevo a decir que irán más lejos y resucitarán incluso a los que han muerto antes del final, como Gamora o Heimdall (y de paso, si siembran la duda sobre si Loki está muerto, es que no). Aquí se echa mucho de menos a Joss Whedon. Este no se andaba con giros trampa, las muertes de personajes en sus manos eran creíbles y crueles como en la vida misma. Así pues, ya pueden hacer medianamente creíble la reversión de los acontecimientos, porque de no hacerlo puede lastrar a este capítulo también. Por cierto, volviendo a Heimdall, ¿por qué en el prólogo salva solo a Hulk?, ¿no podía lanzar por el bifrost también a Loki, Thor y todo el que andara cerca, o lanzar al espacio a los malos?

The Disaster Artist


The Disaster Artist, 2017, EE.UU.
Género: Drama, comedia, biografía.
Duración: 104 min.
Dirección: James Franco.
Guion: Scott Neustadter, Michael H. Weber. Greg Sestero, Tom Bissell (novela).
Actores: James Franco, Dave Franco, Ari Graynor, Seth Rogen, Alison Brie, Jacki Weaver, Zac Efron, Josh Hutcherson.
Música: Dave Porter.

Valoración:
Lo mejor: Reparto, simpatía que despiertan los protagonistas en sus tristes vidas.
Lo peor: No tiene la suficiente pegada en el drama, no funciona como descripción del mundo de Hollywood, y como comedia se queda cortísima.
El título: ¿Pero por qué no lo traducen?

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The Disaster Artist se ha llevado por lo general buenas críticas, pero a mí me ha parecido un título que se queda en tierra de nadie, en el olvido nada más acabar el visionado. Despierta cierta simpatía con unos protagonistas peculiares y que suponen un buen ejemplo de problemas básicos del ser humano, como la torpeza con las relaciones y los sentimiento, la adaptación a una vida considerada normal, pero es incapaz de desarrollar a fondo los muchos frentes que pone en bandeja el retrato biográfico del extravagante Tommy Wiseau.

El drama es correcto pero un tanto superficial. Había margen para profundizar bastante más en los conflictos internos y sociales de los protagonistas. No hay sensación de dirección, de que están contando algo concreto, y ninguno de los escenarios y aventuras tiene enjundia como para calar hondo y dejar huella. Por ello algunas partes en apariencia más relevantes y con potencial (como el juego con la pelota hacia el final, intentando recuperar la dinámica rota) parecen llegar tarde y estar desaprovechadas.

El humor emerge casi sin querer de lo absurdo de la situación, pero el guion es incapaz de explotarlo como es debido. Hay latente una gran comedia de que explore tanto el demencial rodaje como la vergüenza ajena que provocan sus personajes, en la onda de The Office de Ricky Gervais (2001) y todas las que vinieron después, destacando sobre todo su gloriosa versión estadounidense (Greg Daniels, 2005). También da la sensación de que se desperdicia una buena oportunidad para parodiar el mundo Hollywood, como El séquito (2004) pero en una línea más descabellada.

Da la impresión de que el director James Franco y los guionistas pecan de blandos y cobardes, que han ido con miedo a no respetar y agradar a las personas reales implicadas en esta surrealista odisea. Por ejemplo, me niego a creer que no se pueda saber de dónde sacó Wiseau todo el dinero que tenía, con una pequeña investigación se podría averiguar. Pero pretenden formar un halo de misterio un tanto burdo antes que ahondar en los hechos. De todas formas, ese es un detalle menor, el problema es que en general había espacio para desarrollar un drama más elaborado, una crítica más ácida y una comedia más ingeniosa, pero se queda a medio camino de todo.

El reparto es lo único que puede hacer que te acuerdes de la película días después. James Franco está inmerso completamente en la enigmática figura de Tommy Wiseau, mimetizado hasta resultan indistinguible si pones al lado las escenas reales. Y su hermano Dave Franco no está nada mal como un joven un poco torpe pero no hasta el punto de ser antisocial.