El Criticón

Opinión de cine y música

Spider-Man: Lejos de casa


Spider-Man: Far from Home, 2019, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 129 min.
Dirección: Jon Watts.
Guion: Chris McKenna, Erik Sommers. Stan Lee, Steve Ditko (cómic).
Actores: Tom Holland, Samuel L. Jackson, Jake Gyllenhaal, Zendaya, Jon Favreau, Marisa Tomei, Jacob Batalon, Angourie Rice, Cobie Smulders, Martin Starr, Tony Revolori, Remy Hii, J. B. Smoove.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: Personajes y actores magníficos. Aspecto visual estupendo, con una dirección impecable y unos efectos especiales asombrosos.
Lo peor: Bastante irregular en ritmo. Intenta abarcar demasiado y, aun sin fallar, no cuaja del todo.
Mejores momentos: Misterio haciéndose amigo de Peter en la cornisa y luego en el bar, y su revelación posterior.

* * * * * * * * *

Salí del cine un poco confuso tras ver Spider-Man: Lejos de casa, sintiendo que no se centraba y daba muchos palos de ciego intentando innecesariamente abarcar demasiado, lo que limitó su puntos fuertes más de la cuenta. Estuve entre esa pequeña parte del público que chocó con una barrera que me impidió disfrutar del todo. Pero una vez vista en casa y reposada mejor le he sacado mucho más partido. Cambiar tanto el envoltorio del universo Spider-Man, tanto el escenario geográfico como los escenarios psicológicos en los que el héroe va madurando, descoloca bastante y parece que van a traicionar por completo al personaje, pero analizada en frío se observa que, aunque la irregularidad en ritmo e intenciones sigue presente y afectando a su potencial, sus bases no sólo no se resienten, sino que a pesar de todo es una adaptación muy buena que sería una cinta también redonda si no patinara de vez en cuando.

El primer lastre es el empeño en alejar a Peter Parker y su alter ego Spider-Man de su lugar de acción habitual, Nueva York, para lanzarlo por un caótico y precipitado tour por Europa. Venecia se reconoce bien, pero una vez salen de ahí es difícil enterarse de dónde está, y algunas transiciones se rellenan con demasiados chistes, de los que no todos funcionan (el de los holandeses sí, me moría de risa). No sé si tenían miedo a que esta ciudad estuviera sobre utilizada en el género y diera sensación de desgaste, pero si es una parte indisoluble del personaje no queda otra que esforzarse por mantenerla.

La cosa se agrava porque intentan alejarse de la descripción de Spider-Man como el buen vecino, el chico de barrio con historias más mundanas, y lo intentan convertir en un Vengador itinerante lidiando con un conflicto global. Es decir, se fuerza más de la cuenta que sea una secuela de Los Vengadores. Y no me mal interpretéis, esto es una serie y los episodios pueden tener más o menos continuidad, pero se puede hacer bien, como en Thor: Ragnarok, que pegaba un cambio estilístico notable pero muy acertado, y se puede hacer con cierta torpeza, como en la presente, donde las conexiones consumen tiempo y generan distracciones o incluso confusión.

En el primer acto alternan la historia de Spider-Man con el tema del lapso, los cinco años vividos con el universo diezmado por Thanos, algo quizá necesario para ubicar el relato, pero que de primeras despista un poco (¿esto es Spider-Man o una nueva unión de Los Vengadores?) y a la hora de la verdad no parece que tenga tanta importancia en la trama. El drama de la situación ya se desarrolló como es debido en su capítulo, Los Vengadores: Fin del juego. Y en la parte final, escondido entre los créditos, tenemos el rebuscado giro con los skrull, los alienígenas verdes cambia formas presentados en Capitana Marvel. Te obliga a replantearte lo ocurrido con un personaje crucial durante la proyección, pero igualmente resulta ser un esfuerzo inútil, porque en realidad no hay diferencias notables, una lectura nueva que dé un sentido distinto a los hechos. Bastaba con que ese personaje dijera al final que se va a una misión y no esperen ayuda de él próximamente. También descoloca la aparición de Johan Jameson en manos del mismo intérprete de la trilogía de Sam Raimi, J. K. Simmons. ¿A qué viene esto?

Pero lo más destacado es que pretenden que Spider-Man sea heredero de Iron Man. La relación de tutor-pupilo, casi devenida en padre-hijo, funcionó muy bien por su fuerza dramática, el extra de humanidad que le otorgaba a los personajes, pero ya cantaba un tanto que Spider-Man llevara trajes de tecnología Stark en vez de currárselo él, y dar un paso tan grande e injustificado como para ahora intentar convertirlo en Iron Man Junior no hace sino remarcar lo absurdo de esta decisión narrativa. El personaje no pega en ese puesto y la serie no necesita un sustituto, sino seguir por nuevos caminos.

La escena en el avión de Happy, con este mirando a Parker convertirse en el sucesor de Tony Stark, me parece completamente fuera de lugar y muy forzada en lo emocional; funcionaba de sobras ver a Peter vapuleado pero asumiendo que tiene que levantarse como Spider-Man una vez más, sobra la conversión en un héroe que no es. Y el mejor ejemplo de tiempo perdido es el capítulo del autobús y el drone, que me sacó completamente de la película y luego me costó volver a entrar porque le siguen dando vueltas un rato. Como situación cómica y de acción está totalmente pasada de rosca, es muy estúpida y exagerada; como parte de la progresión de la trama y el personaje es redundante, lo de las gafas queda explicado en dos frases, y la existencia de los drones y su potencial se podría haber presentado de muchas formas más eficaces.

Pero entre todas estas desviaciones, entre los vaivenes en las localizaciones y alguna escena secundaria de enlace con la serie Los Vengadores que no encaje del todo, son capaces de mostrar un Spider-Man que es una representación impecable del ideado por Stan Lee y Steve Ditko, un personaje con gran profundidad y una evolución muy bien hilada con los acontecimientos, sin giros previsibles ni estereotipos de los que se suele abusar en el género, y sin dejar la impresión de que se repite después de cinco adaptaciones recientes sobre él. En las inevitables comparaciones, no diré que es ni mejor ni peor que el encarnado por Tobey Maguire y dirigido por Sam Raimi, pues aquel representaba una etapa más adulta muy bien a pesar del torpe capítulo inicial, pero desde luego vapulea a la pobre versión de Andrew Garfield y Mark Webb.

Peter Parker es un joven muy inteligente y resolutivo, y cómo no, todo se ve potenciado por los superpoderes, pero también es un adolescente corriente en cuanto a maduración y sentimientos se refiere. Choca contra sus propios defectos más que con los villanos, y aunque pone buena cara con su retahíla de chistes, sufre y aprende de toda vivencia. Si en la primera entrega se abordó su crecimiento como superhéroe, con los dilemas de la responsabilidad y la ética muy bien tratados, ahora toca entrar a fondo en su lado humano. Desbordado como héroe, quiere volver a ser normal, huir de aquella vida tan sacrificada, jugar con sus amigos, ligar con chicas. Pero conforme las cosas se tuercen debe aprender a mantener esa doble vida, a marcar distancias, a no correr riesgos innecesarios por caprichos y a sacrificar la normalidad cuando es necesario.

Tenemos un reto de gran nivel con un enfrentamiento final espectacular, dos aspectos que se echaron de menos en otros títulos recientes de la serie (Doctor Strange, Capitana Marvel, Ant-Man y la Avispa -y eso que con esta última comparte guionistas-), y unos secundarios encantadores, algo que falló estrepitosamente en The Amazing-Spiderman tanto en guion como en casting. El ambiente adolescente está muy bien conseguido, cada diálogo desborda ingenio y simpatía, mil detalles perfilan aquí y allá las formas de ser de cada rol y las relaciones (tía May y Happy, Ned y Betty), y los actores transmiten con gran naturalidad toda la gama de emociones por la que pasan, y son muchas. Misterio es intrigante, guarda una gran sorpresa inesperada si no conoces los cómics, y si lo haces, no importa, porque su personalidad está muy bien trabajada y conectas de lleno con la dinámica que establece con Peter. Jake Gyllenhaal está inmenso, desborda carisma en la cercanía y clava el punto de locura y frialdad cuando deja ver su verdadera cara.

Los guionistas ofrecen un clímax final bastante inspirado, tanto por la sabia mezcla de humor, acción y drama como por el genial giro final con la última bala, pero si termina de resultar la mar de efectivo es por el acabado visual. Estaba convencido de que ya no podrían sorprendernos, que La guerra del infinito y Fin del juego habían dejado el listón demasiado alto, pero entre la estupenda labor del director Jon Watts y los impecables efectos especiales son capaces de deslumbrar aprovechando los escenarios y recursos al máximo. Las escenas de avatares destruyendo ciudades a plena luz del día son espectaculares, todo parece completamente real, y los juegos de cámara en el puente de Londres siguiendo las andanzas del arácnido son alucinantes. Aparte, las visiones de Misterio, aunque breves, están muy bien resueltas. El versátil Michael Giacchino pone la puntilla con una banda sonora vibrante en la acción y muy juguetona en las partes más cómicas.

PD: Ahora se complica más la cosa en cuanto a la continuidad dentro de Los Vengadores, pues la falta de independencia del personaje puede volverse en su contra más de lo esperado por culpa de las guerras de entre los estudios. Spider-Man estaba aquí por cesión de Sony, dueña de sus derechos, a cambio de llevarse prácticamente toda la recaudación de taquilla, y cuando Disney/Marvel dijeron con toda la razón del mundo que merecían al menos la mitad de las ganancias, pues han hecho todo el esfuerzo creativo, han dicho que la siguiente cinta la harán ellos… Pero en Sony no tienen los derechos de Los Vengadores, así que todo apunta a que de haber una Spider-Man 3 sería sin mención alguna a todo lo ocurrido en las dos previas. El tiempo dirá cómo sale la cosa, pero cualquier conflicto de despachos siempre afecta a la creatividad, y Sony no da buenas vibraciones, pues ya patinó bastante con The Amazing-Spiderman y Venom era un truño también a pesar de su inexplicable y abrumador éxito de público… aunque esto probablemente haya propiciado el intento de recuperar al arácnido.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia, Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man y la Avispa (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores: Fin del juego (2019) (versión sin spoilers)
-> Spider-Man: Lejos de casa (2019)
Viuda negra (2020)
Los Eternos (2020)

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