El Criticón

Opinión de cine y música

Batman


Batman, 1989, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 126 min.
Dirección: Tim Burton.
Guion: Sam Hamm, Warren Skaaren. Bob Kane (cómic).
Actores: Michael Keaton, Jack Nicholson, Kim Basinger, Robert Wuhl, Pat Hingle, Michael Gough, Billy Dee Williams, Jack Palance, Lee Wallace.
Música: Danny Elfman.

Valoración:
Lo mejor: Aspecto visual y banda sonora sin igual. Personajes intrigantes o estrafalarios difícilmente olvidables.
Lo peor: Al guion le faltan unas puntadas para ser redondo, algunas escenas quedan muy por debajo del nivel medio en relevancia y fuerza.

* * * * * * * * *

LA PRODUCCIÓN

La franquicia cinematográfica de Superman, iniciada por Richar Donner en 1978, tenía bastante tirón y buen prestigio a pesar de su estilo simplón y en cada nueva secuela más cutre, así que en Hollywood iba aumentando el interés en hacer lo mismo con el siguiente personaje en cuanto a fama en la marca DC Comics, Batman. Pero como suele pasar, la idea dio vueltas durante años y años tomando muchas formas distintas hasta que llegó a concretarse algo.

Los productores que se hicieron con los derechos en 1979, Benjamin Melniker y Michael E. Uslan, querían desde el principio una adaptación fiel al personaje creado por Bob Kane y Bill Finger en 1940, una figura atormentada en un mundo sombrío, pero los estudios los iban rechazando porque esperaban algo más cercano a la serie de televisión de 1966 de Lorenzo Semple y William Dozier protagonizada por Adam West, una blanda comedia para todas las audiencias, que era la visión que tenía el público generalista del héroe.

Warner Bros. se interesó por el proyecto y puso al frente al veterano guionista Tom Mankiewicz (que participó en Superman y James Bond) y luego al menos a una decena más para hacer reescrituras, pero no terminaba de ver la luz. La cosa cambió a partir de 1986. La publicación de la novela gráfica El regreso del Caballero Oscuro de Frank Miller, provocó una conmoción en el mundo del cómic e hizo revivir el interés por la adaptación. La contratación de Tim Burton, un joven director que llamó la atención del estudio con su primer largo, La gran aventura de Pee-wee (1985), concretó un poco más el proyecto. Pero el guion seguía dando tumbos y el realizador se centró en Bitelchús (1988), y fue su éxito el que propició por fin que pusieran fecha al rodaje.

Después de todas las vueltas que dieron con el librero, Burton descartó el trabajo previo y se buscó a un guionista fans de los cómics, Sam Hamm, pidiéndole que se centrara sobre todo en la nueva serie limitada que estaba causando sensación, La broma asesina (1988) de Alan Moore, pues quedó cautivado por la rivalidad Joker-Batman. Pero aun así hicieron falta más reescrituras por distintas manos, que quedaron acreditadas a un colaborador de Burton, Warren Skaaren (Top Gun -1986-, Superdective en Hollywood II -1987- y Bithelchús). A pesar de la estupenda recepción de la película, Hamm, aparte de trabajar en la secuela, sólo consiguió participar en un par de series de nulo impacto y en pocos números de cómics del personaje; Skaaren tuvo peor suerte, pues falleció de cáncer de huesos al poco de estrenarse el filme, con sólo 44 años de edad; y los productores que compraron los derechos, Melniker y Uslan, se habrán hecho de oro, porque cualquier nueva adaptación relacionada con Batman ha de pasar por ellos.

La visión y valentía de Burton, Skaaren y Hamm al apoyarse en cómics tan adultos y recientes para realizar una adaptación que atrajera al gran público fue loable, y que en el estudio aceptaran un tono tan oscuro fue una suerte. Burton también se mantuvo firme con Michael Keaton, un actor denostado por venir de comedias y una elección que causó gran polémica, pero en el que vio gran potencial. Los ejecutivos por su parte se empecinaron en tener a una estrella como Jack Nicholson a costa de soltar billetes y permitirle exigencias locas durante el rodaje. Su sueldo, entre el pago inicial y una parte de la taquilla, terminó siendo uno de los más grandes de la historia del cine, unos 60 millones de dólares.

LA PELÍCULA

Batman nos introduce primero en el ambiente y luego en los protagonistas, jugando con el misterio y la expectación, en vez de tirar por la típica fórmula más lineal de la que se abusa mucho en este género, donde se suele empezar por un prólogo que presenta al protagonista y sus capacidades sin dejar margen a la ambigüedad y la intriga. Políticos manchados por la crisis económica y moral, la corrupción campando a sus anchas y el crimen desbordado hacen de Gotham un estercolero donde el ciudadano de a pie ni es capaz de levantar cabeza ni tiene esperanzas de hacerlo en el futuro. Un vigilante nocturno surge entre las sombras, el hombre murciélago, Batman. ¿Es un héroe, un pirado, o un criminal? Nos alejamos así también del concepto más básico de los superhéroes, el clásico enfrentamiento entre el bien y el mal, lo incorruptible contra lo irremediablemente malvado, y nos adentramos en una visión más compleja y sórdida.

El guion es certero, pero el acabado visual es lo que termina de conseguir que Gotham emerja como una ciudad imaginaria con vida propia, grotesca e hipnótica, y también atemporal, tanto en estilo artístico como en lo narrativo, pues sirve para describir la decadencia de las sociedades en cualquier época relativamente moderna. Bryan Singer intentó algo parecido en Superman Returns (2006) y quedó una amalgama de épocas poco atractiva y que confundía al espectador.

Burton, demostrando que lo de Bitelchús no fue una inspiración momentánea y tenía tanto imaginación como conocimientos de cine de sobra, confirió al relato un aura única y completamente diferente a la juguetona representación de la muerte y el más allá de aquel título. Combina el cine negro de los años cincuenta, emulado con fantásticos juegos de luces y sombras y un ambiente intrigante, con los thrillers criminales de los años setenta, donde la decadencia de la sociedad está presente en todo momento y las escenas de acción son sucias y caóticas.

Todo ello además acaba bañado con un estilo arquitectónico y tecnológico difícil de describir, donde el diseñador Anton Furst elevó la inventiva de Burton a algo inclasificable: con una complicada pero magistral combinación de decorados, maquetas y fondos pintados, Gotham resulta una ciudad pesadillesca pero fascinante que mezcla zonas que recuerdan a la revolución industrial, bastos edificios de piedra propios de los años cincuenta, y rascacielos inspirados en lo que a principios del siglo XX imaginaban para el futuro. Y el Batmóvil y el avión, también nacidos de la mano de este artista, hasta la fecha siguen siendo los mejores vehículos del hombre murciélago. Furst tampoco disfrutó de la fama, pues se suicidó en el 91 tras una etapa de depresión y drogas. Para terminar de deslumbrar con el acabado, la banda sonora de Danny Elfman en su mejor época es también de rasgos muy singulares, original y espectacular hasta resultar inolvidable.

En cuanto a cómo le ha afectado el paso del tiempo, solo se nota un envejecimiento claro en algunas secuencias de complicados efectos especiales, donde puede cantar algún plano. En concreto, en bluray se nota muchísimo la maqueta que recrea el helicóptero de la banda de Joker, y quizá algún fondo pintado parezca un poco anticuado.

Fue idea de uno de los escritores, Hamm, la de sacar de la historia a algunos roles habituales del cómic (como la compañera romántica planteada inicialmente para el protagonistas, Silver St. Cloud) e inventar otros que facilitaran el trabajo dando más margen de movimiento, y ninguno de los implicados se quejó ni el público friki, una minoría por entonces, puso el grito en el cielo por una supuesta traición antes si quiera de ver el resultado. Hoy en día se habría liado parda. En cambio, mantuvieron al mayordomo Alfred (Michael Gough), aunque poco aporta, y presentaron algunos secundarios pensando en extender sus historias en las secuelas, el fiscal Harvey Dent (Billy Dee Williams) y el comisario Gordon (Pat Hingle), aunque finalmente no cumplieron con los planes iniciales.

Vicki Vale y Alexander Knox son dos periodistas intrépidos que resultan encantadores desde su primera aparición, en parte por el guion, repleto de diálogos ingeniosos, y en parte por la desbordante simpatía y carisma de sus actores, Kim Basinger y Robert Wuhl respectivamente. Además, manteniendo la idea de jugar con la intriga, son ellos quienes nos introducen poco a poco en el mundo de Bruce Wayne y su alter ego Batman. Por ello y la arrolladora presencia de Joker, se suele decir que Batman queda como un secundario y Michael Keaton fue engullido por el resto del reparto. No estoy de acuerdo con ninguna de las dos afirmaciones. Acertadamente tenemos una obra coral, y Keaton combina muy bien la torpeza del ricachón antisocial y la rudeza y frialdad del héroe en la sombra. Donde no convencen ni él ni Basinger es en su incipiente relación, pero quizá es porque ahí el guion se queda corto.

La veneración a este primer gran Joker me parece un poco inflada, pues aunque como villano resulte tan inesperado como espeluznante (en su época fue todo un shock), su historia global tiene muchos flecos y prefiero al trío Batman-Vicki-Knox. Su presentación podría haber estado mejor desarrollada, no queda muy clara la posición de Jack Napier en la mafia, al principio parece un pez gordo, luego un encargado de poca monta, ni su personalidad, pues de una escena a otra pasa de mafioso imponente a un pringado miedica: el jefe lo manda a una misión de bajo rango riéndose de él y no rechista. Eso sí, una vez como Joker se torna espectacular, Jack Nicholson nos deleita con una interpretación desatada y loca y el rol es un psicópata megalómano totalmente impredecible. Deja unas pocas escenas icónicas para el recuerdo, como su nacimiento mirando el espejo y riendo como un desquiciado, la delirante entrada en el museo, los globos con los que pretende envenenar a toda la población… Sin embargo, en el final vuelve a desinflarse mucho. Al clímax en la catedral le falta sentido del espectáculo, sobre todo después de ver el despliegue de medios para recrear la ciudad, y como confrontación final ofrece muchas tortas (a las que le falta tensión, sobre todo en instantes cruciales, como cuando cuelgan de las gárgolas) pero poco duelo intelectual o algún giro que le confiera algo más de garra y termine por todo lo alto tanto en asombro visual como en el arco de los personajes.

BRILLANTE PERO IMPERFECTA

Ese es el problema de Batman: hay un talento sin igual entre sus creadores que nos pone ante una película fascinante y rompedora, pero se acumulan escenas y situaciones un tanto descuidadas que van restando puntos aquí y allá.

Encontramos algunas partes un poco torponas, como el prólogo, con el rico incapaz de coger un taxi y que acaba perdido por los peores callejones de la ciudad, que están ahí mismo al lado de lo que parece el barrio cultural más próspero, o la entrada de Joker en la guarida del mafioso, tomando el mando él solito sin encontrar resistencia alguna.

Se puede señalar que el romance de rigor entre los protagonistas, Bruce Wayne y Vicki Vale, va más rápido de la cuenta, sin que termine de quedar claro si salta la chispa o si ambos están en la relación por otros motivos, ella por investigar al rico extraño, él por socializar y controlar la historia. No me parece que los realizadores buscaran que la cosa resultara ambigua, dejarlo para la imaginación del espectador, sino que más bien falta una pizca de naturalidad en el guion y de química entre los intérpretes. Por suerte, tiene muchos buenos momentos que disimulan su escaso recorrido: los encontronazos entre la chica y el héroe son graciosos sin parecer simplones, la escena en que ella descubre la muerte de los padres de Wayne es muy emotiva, la cena en la mesa larga y el intento de Wayne de sincerarse y decir que es Batman son tronchantes. La relación entre Vicki y Knox es encantadora y se refuera muy bien con la entrada en juego de Wayne, pero el trío se hubiera rematado mucho mejor si Knox hubiera aportado algo más sustancioso al final.

Pero lo que peores sensaciones me deja es que Joker y Batman pongan en marcha planes y ejecuten cosas importantes fuera de pantalla y en cambio se dedique mucho tiempo a otros aspectos menos relevantes de sus historias y la trama. Hubiera cambiado una escena tan larga como es la visita de Joker a Vicki en su piso, redundante a la hora de mostrar su interés por ella y un receso de humor teatral un poco facilón (por eso de forzar la presencia de Wayne en el mismo momento y lugar), por ver más elaborado el ascenso de Joker y las indagaciones de Batman.

La reunión con los otros mafiosos queda muy coja, matando a un jefe y amenazando a los demás no basta para que me crea que no se van a aliar contra él. Pero en realidad hubiera sido mejor eliminar esa parte por no aportar nada a la historia, ya que en el ataque de Joker a la ciudad no pintan mucho otras mafias; quizá quisieron ser fieles al cómic, con Joker dominando el mundo del crimen, sin darse cuenta de que no era una subtrama útil. Mejor hubiera sido explicar cómo consigue ganarse a los matones de su banda y algo tan importante como interrumpir la emisión de televisión. En cuanto a Batman, habría aportado mucha consistencia a la trama y al personaje ver su investigación sobre Joker con más detalle, que siguiera pistas más llamativas, que tuviera algún encontronazo con los matones, algo que perfilara mejor la confrontación. Con meter en el ordenador una muestra de artículos de cosmética infectados ya tiene todo hecho.

EL LEGADO

Para los tiempos que corrían, viniendo de la serie televisiva familiar y teniendo como referente al ingenuo Superman de Reeve y Donner, la perspectiva más oscura de Burton fue toda una revolución en el cine, consiguió cambiar la visión sobre un género considerado infantil, y sus orígenes para muchos ni siquiera válidos como literatura, y dar a conocer la cara más auténtica de uno de sus personajes más serios y oscuros.

Por su estilo entre desenfadado y surrealista se le perdonan algunas cosas menores (la nave de Batman tiene unas tijeras perfectamente diseñadas para los globos de la banda de Joker, el estereotipo de que una mujer lista debe llevar gafas, alguna secuencia un poco falta de garra), pero los bajones en ritmo y la impresión de que falta desarrollo en algunas partes son muy notorios. Si Batman causó un impactó tan grande y aguanta bien el paso de los años es por su arrolladora originalidad y personalidad.

De hecho, es tan marcada en cuanto a estilo que no me parece apta para todos los públicos, pero aun así tuvo un gran éxito y se mantiene muy bien en la memoria colectiva a pesar de que Batman vuelve (1991) fue un desvarío total. También es cierto que a las dos siguientes adaptaciones, Batman Forever (1995) y Batman y Robin (1997), oficialmente de la misma serie pero que nadie las cuenta como tal, se les confirió un tono tan distinto, tan comercial y hortera, que dio dos títulos estúpidos, lo que ha ayudado a ensalzar la visión de Tim Burton.

Hizo 400 millones de dólares en la taquilla mundial (ajustado a hoy en día serían 800), por encima de títulos tan esperados como eran Regreso al futuro II (Robert Zemeckis) y Cazafantasmas II (Ivan Reitman), siendo superada sólo por Indiana Jones y la última cruzada (Steven Spielberg), menos en Estados Unidos, donde se mantuvo imbatible.

Batman de Tim Burton:
-> Batman (1989)
Batman vuelve (1992)
Batman de Joel Schumacher:
Batman Forever (1995)
Batman y Robin (1997)
Serie El Caballero Oscuro:
Batman Begins (2005)
El Caballero Oscuro (2008)
El Caballero Oscuro: La leyenda renace (2012)
Serie La liga de la justicia:
Batman vs. Superman: El amanecer de la justicia (2016)
La liga de la justicia (2017)
Independiente:
Joker (2019)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: