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Gabriel Yared – Troy (rechazada)

Gabriel Yared – Troy (rechazada)
Género: Banda sonora original
Año: 2004, no editada de forma oficial
Valoración:

Investigación, experimentación, dedicación plena… Gabriel Yared se centró en la composición de la BSO de Troya durante un año, algo que se ve muy raramente hoy día. El resultado es una obra magna que se ha convertido rápidamente en obra de culto, maldita por su carácter de edición fantasma (no hay disco oficial, sólo el que mostró Yared), sobre la cual todos los medios especializados que han tenido acceso a ella están de acuerdo en que es una obra maestra de la historia de la música de cine.

El disco que circula por Internet, que fue el que Yared envió a algunos medios con el fin de dar a conocer un trabajo del que estaba muy orgulloso, es una versión preliminar, de acabado incompleto. Probablemente la elección de temas para una versión oficial no sería muy distinta, quizá tan sólo tendría alguno más o los incluidos no serían exactamente iguales. Donde más se nota es en el acabado sonoro, que no está pulido en su totalidad: la mezcla no es perfecta, el sonido no está grabado con total precisión, puede sonar levemente hueco, anticuado… cosa que por otro lado le otorga un matiz extraño, como si la música fuera realmente antigua y Yared la hubiera recuperado de alguna forma. Pese a todo, la calidad de la grabación no es mediocre en ningún momento, de hecho es más que aceptable (equiparable a una grabación de los ochenta), y se puede apreciar perfectamente la exquisitez de la enorme y apoteósica orquestación de Gabriel Yared. No quiero ni pensar en cómo sonaría esta joya con una orquesta a pleno rendimiento y grabada con una producción de alto nivel.

La música creada por Yared para Troya es una espectacular composición llena de momentos heroicos y triunfales, con abundancia de coros, metal y viento, sin escatimar en unas percusiones empleadas con maestría. Es muy rica y compleja, la orquestación es sencillamente perfecta, tiene grandísimos cortes creados para las batallas, deliciosos momentos dedicados a las relaciones entre personajes… Es una obra de arte, una pieza única, extraordinaria, de una fuerza expresiva estremecedora y un acabado perfecto nota a nota. Uno de los discos más imprescindibles para los amantes del género.

Cabe decir que todos los temas son grandiosos, sublimes. Sólo con escucharlos en el disco se puede intuir que la relación entre música e imágenes de la película sería seguramente fantástica. No seré el primero ni el último en decir que pagaría por ver un montaje de la película que incluyera esta partitura, un sueño que no es tan difícil hoy día con la de tecnologías que hay: podría ponerse algún fan con conocimientos a ello y colgarlo en las redes de intercambio de archivos…

Se puede apreciar, sin embargo, y sin que sea un punto en contra, una clara inspiración estilística muy común en muchos autores de bandas sonoras originales: el Marte de Holst está presente con claridad en The Opening y algún otro breve momento de gran acción, y hay un instante que parece sacado de El Señor de los Anillos de Howard Shore, con la voz de un infante que resulta igual a la del empleado por Shore, Ben del Maestro.

No hay muchos temas claramente definidos, al contrario que en otras grandes e inolvidables composiciones para el cine. Eliminar la creación de temas completamente distintos para cada personaje y situación en teoría iría en detrimento de la variedad musical, pero aunque en parte así sea, no resulta un aspecto negativo pues la composición es perfecta. El tema central sirve como eje para toda la película y también para Aquiles, pues es una historia casi totalmente centrada en dicho héroe, pero a lo largo de los temas en que se recurre a él se presenta con sutiles variaciones, de forma que nunca produce agotamiento.

Un coro de fondo observa una incipiente fanfarria en The Opening. El corte sigue entre una música expectante, perfecta para presentar los retazos de la historia en que se enmarca esta aventura, y a continuación de nuevo la orquesta va creciendo hasta desembocar en el tema central del disco, abordado esta vez de forma más pausada, contemplativa e inquieta.

Achilles & Boagrius comienza con intensidad y hacia la mitad se vuelve más sosegado, pero sólo es un descanso, pues muestra enseguida las espectaculares fanfarrias con el enorme tema central de la película. En el tramo final tiene un portentoso crescendo de percusiones.

Sparta es uno de los cortes más breves, un inciso en las orquestaciones heroicas para mostrar una visión fugaz de las fiestas. La tonalidad elegida es de corte arábico, siendo así el que más se sale de la tónica del disco, sin que eso desmerezca su innata belleza y eficacia.

Achilles Destiny es un tema inicialmente calmado, que muestra los sueños de Aquiles con un leve matiz de desasosiego. Poco a poco va ganando fuerza hasta desembocar en el tema de central (y como dije, el de Aquiles), una perfecta sincronización de vientos duros, coros impresionantes, percusiones… Finalmente adquiere un cariz alegre: es la presentación del héroe, desde sus metas e inquietudes a su grandiosidad.

1000 Ships deambula entre algunos crescendos y un hilo general tranquilo, una música que contempla la majestuosidad de la flota invasora. Finaliza de la forma habitual: una espectacular fanfarria.

Brevísimo pero bello es Helen & Paris; intimista, dulce, rodea a la pareja de unas notas llenas de amor. Sólo grandes compositores logran en tan poco tiempo tanto contenido, tanta emoción.

D-Day Battle, correspondiente al desembarco y primera batalla, una escaramuza rápida pero eficaz donde los griegos asientan una buena plaza en la costa, alterna melodías rápidas, de gran fuerza orquestal, mientras las confrontaciones se suceden. Yared consigue un eficaz tema de acción, variado, completo, y lleno de ritmos melódicos, nada de sonidos ruidosos. En esta línea, pero no por eso repetitivo o menos interesante, de hecho es uno de los temas más grandes del disco, se mantiene Battle of the Arrows.

Approach of the Greeks se sostiene sobre todo en los coros, masculinos y arrebatadores, acompañados de las rudas percusiones mientras los vientos rasgan de vez en cuando la melodía. Es el otro corte donde se puede intuir una inspiración en Holst.

Greek Funeral Pyres está iniciado por una angelical voz infantil, que pronto es absorbida por coros masculinos y la aparición de metales.

Achilles & Briseis es un corte grisáceo, triste. Durante cinco minutos y medio Yared expone la parte más intimista e introspectiva del disco, perteneciente a la nueva y difícil relación entre Aquiles y Briseida, que deambula entre el temor, el odio y la atracción carnal.

Hector! Hector! sigue en la línea del anterior pero de forma más oscura, con unos coros sutilmente deprimentes, como augurando el negro futuro de Héctor. Seguidamente se torna más dulce, mostrando la faceta más humana y familiar del personaje, pero incluso entonces no se libra de una tonalidad melancólica.

Como comenté en el artículo dedicado a la versión de James Horner, dicho autor se inspiró claramente en el Achilles & Hector Fight de Yared, que es todas luces inmensamente superior, como el resto de la partitura. Al compás del magnífico duelo a espadas Yared orquesta una pieza de fuertes percusiones y metales que, llegado el momento de la derrota de Héctor, gira hacia un tono de profunda tristeza.

Una desgarradora y por momentos desquiciante voz femenina abre Hector´s Funeral, un lamento por el héroe troyano abatido. Otras voces se suman al llanto mientras suena brevemente un arpa, y unos sutiles coros masculinos y las percusiones hacen acto de presencia intermitentemente mientras el lamento prosigue.

The Sacking of Troy y Achilles Death son dos cortes de amplia duración, dedicados al largo desenlace de la confrontación. Varían entre momentos de acción y otros más tristes, mostrando la situación de derrota y pérdida que rodea a la caída de Troya, pero también entre momentos heroicos referentes a la victoria de los griegos.

Dos canciones estupendas cierran esta maravilla. Su calidad es algo poco común teniendo en cuenta que generalmente las canciones se incluyen en las películas para optar a más nominaciones a premios, por lo que se recurre a temas simples y fáciles de recordar (o sea, pop barato). Pero aquí estamos ante una belleza tristona como End Title Song, que funciona en perfecta armonía con el tono del resto del disco y resulta una gran canción, y Mourning Women, un corte extraño, un histriónico y eficaz juego de voces de brevísima duración, pero que tampoco resulta fuera de lugar (aunque sí me pregunto en qué parte de la película hubiera sido utilizada).

1. The Opening – 3:57
2. Achilles & Boagrius – 3:46
3. Sparta – 1:59
4. Achilles Destiny – 5:42
5. 1000 Ships – 3:36
6. Helen & Paris – 1:44
7. D-Day Battle – 4:53
8. Approach of the Greeks – 2:30
9. Battle of the Arrows – 7:11
10. Greek Funeral Pyres – 2:19
11. Achilles & Briseis – 5:31
12. Hector! Hector! – 3:38
13. Achilles & Hector Fight – 4:38
14. Hector´s Funeral – 2:24
15. The Sacking of Troy – 7:46
16. Achilles Death – 8:48
17. End Title Song – 4:38
18. Mourning Women – 1:25
Total: 76:23
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Troya: Horner Vs. Yared

Las bandas sonoras originales rechazadas son siempre muy buscadas por los fans del género, que convierten estas piezas desconocidas en discos de coleccionistas. No es habitual que salgan a la venta, aunque algunos casos existen, pero sí hay muchas ocasiones en las que la trascendencia del cambio es notable y pueden llegar a conseguirse ediciones no oficiales por las redes de intercambio de archivos. Me vienen a la mente pocos casos, aunque indagando se pueden hallar muchos más: Piratas del Caribe de Alan Silvestri fue reemplazada por la de Klaus Badelt, sin que la primera versión haya visto la luz aún; con la de Howard Shore reemplazada por Newton Howard para King Kong igual; El Guerrero nº 13 de Graeme Revell y Lisa Gerrard se puede obtener por Internet tras haber sido rechazada y cambiada por una composición del fallecido Jerry Goldsmith; Alien Nation de Jerry Goldmisth vio la luz tras haber sido desplazada quince años antes…

Estos reemplazos, cuando son conocidos, suelen ofrecerse a quejas y comparativas varias, siempre que puedan escucharse ambas composiciones. No es nada raro que la partitura descartada supere a la finalmente empleada, ya sea porque resulta más interesante o simplemente porque es una composición superior. Esto ocurre porque se suelen anteponer intereses comerciales y otras decisiones equivocadas de altos directivos al resultado artístico. Un caso de terrible decisión comercial es el de Piratas del Caribe, que sin haber escuchado el trabajo de Silvestri, está claro que cualquier cosa sería mucho mejor que lo orquestado por Badelt. A veces es más difícil decantarse por una u otra a pesar de que sabemos que no se tuvo en cuenta la calidad en el momento de ser reemplazada, como es el caso de El Guerrero nº 13: si bien la partitura de Revell fue eliminada porque Michael Crichton metió mucha mano al trabajo del director John McTiernan, he de decir que la BSO de Goldsmith no aparenta ser tan apta hablando del estilo musical, pero sin duda es muchísimo más impactante, impresionante y efectiva.

El caso que aquí analizo ha sido probablemente el que mayor repercusión ha creado, tal es la magnitud del error y la rápida difusión que ha tenido el soberbio trabajo de Yared.

Tras el éxito de Gladiator, el género de películas históricas, o por extensión el de espadas y guerreros, tuvo un nuevo auge. Varias producciones de alto presupuesto y repercusión se llevaron a cabo en los años posteriores, siendo todas muy esperadas, pues es un género muy atractivo. Igualmente, son propuestas que prometen estar acompañadas por bandas sonoras originales de alta calidad y majestuosidad. Desgraciadamente, el cine últimamente da pocas grandes películas, y en concreto las que se han realizado dentro de esta temática no han salido del todo bien paradas, siendo destacable solamente la espectacularidad de algunas de ellas (Troya, El reino de los cielos).

En cuanto a bandas sonoras, la cosa está más repartida, y aunque el número de trabajos interesantes no sea elevado, la calidad de los mismos sí es notable. El reino de los cielos de Gregson-Williams es excelente, la propia Gladiator de Zimmer y Gerrard es muy recomendable… y si hilamos más fino e incluimos la saga fantástica de El Señor de los Anillos dentro del género de aventuras/espadas/batallas, nos encontramos con la creación de Howard Shore, cuya trilogía es equiparable en calidad a la del Maestro Williams de La guerra de las galaxias, es decir, que son de las mejores y más importantes composiciones de la historia del cine.

En Troya se produjo una paradoja terrorífica, pues la composición de Gabriel Yared es tan extraordinaria que estaría con total seguridad en cualquier lista de mejores bandas sonoras originales de la historia, incluso ganando puntos por su estado de trabajo maldito que le otorga un aura especial, pero en cambio fue sustituida por una creación de James Horner realizada con prisas, mal acabada y muy poco inspirada (constantes auto-plagios). La historia es sencilla y triste:

Troya se estrenó en el año 2004, pero como muchas películas, antes fue expuesta en pases de prueba donde un público que no sé cómo se elige indica, tras visionar el film, qué no le gusta, qué cambiaría. Asombrosamente, la reacción generalizada fue de rechazo a la partitura del compositor seleccionado, Gabriel Yared, por sonar demasiado antigua. Es la primera parida, pues no hay otra forma de definir semejante opinión, ya que la idea de la película era recrear una historia muy, muy antigua, y claro, los elementos que forman la producción deben emular dicha época. He de creer que fue una mala casualidad que nadie con algo de objetividad y la cabeza en su sitio acabase en el pase de prueba, y todos esperasen alguna música directa y simplona tipo Piratas del Caribe. Pero llegamos a la segunda parida, la del o los directivos de la distribuidora o los productores (espero que no fuera el propio Wolfgan Petersen, el director de la película, pues siempre he pensado que es un buen director) que decidieron ignorar todo elemento artístico en pro de la completa comercialidad: prescindieron de Yared, ficharon a uno de los compositores más solicitados y comerciales (y mejor pagados) del momento, James Horner.

James Horner tiene una carrera amplia, muy amplia. Lleva muchos años en el género y es, a pesar de su constante auto-plagio y su afán de trabajar en muchas producciones cada año en vez de centrarse en pocas y dar lo máximo de sí, uno de los autores más destacables e importantes del momento. Tiene creaciones inolvidables, influyentes, y muy exitosas, como Willow, Aliens, Braveheart, Los fisgones, Titanic… Pero también ha pasado por baches artísticos muy profundos, donde realizó verdaderas atrocidades como Enemigo a las puertas. Parte de su carrera está limitada a unos poquísimos motivos que repite con tediosa constancia, como el tema de acción heroico de Willow, reutilizado una y otra y otra vez desde que sus primeras notas se oyeron en Krull o Star Trek II; o el coro dramático que ha sido eje central de composiciones como Una mente maravillosa, cuya mejor y más bella forma pudimos disfrutar en Los fisgones; o el tema de Braveheart, que ha empleado hasta en composiciones recientes como El Nuevo Mundo

En Troya no sólo se encontró ante la ardua tarea de crear una BSO en unas dos semanas, sino que también era una película que requería música muy compleja y en grandes cantidades. El resultado fue aceptable en cierta forma, pero algo precario en sonido y simbiosis con las imágenes, y sobre todo desluce, parece insuficiente y cutre si tenemos presente la magnífica composición rechazada a la que sustituyó con precipitación.

Cómo no, Gabriel Yared sufrió y se enfadó mucho, pues su trabajo es de esos que cada vez resultan más escasos, donde el autor dedica todo su tiempo y esfuerzo a crear una gran obra, estudiando sonidos y músicas de distintas épocas… Hoy día sólo puedo citar un trabajo semejante, el de Howard Shore para El Señor de los Anillos. Este lógico enfado ante la sinrazón de las productoras no le ha servido de nada a Yared, pues a día de hoy no parece haber intención de editar su trabajo, y menos aún de realizar un montaje del filme que lo incorpore en el metraje. Así que lo que hizo fue enviar a distintos medios del género un disco con lo que había grabado para mostrar su trabajo al mundo, que aun incompleto y sin la grabación bien pulida, muestra plenamente lo que consiguió: una Obra Maestra. Pronto el disco cayó en internet y cualquier fan puede disfrutarlo.

— Actualización (07-05-08) — He de añadir, años después de realizar este reportaje, una nota sorprendente. Hace poco salió a la venta en DVD una versión de Troya con media hora más de metraje. Si en su momento el tema del cambio de Yared por Horner y la mediocre música que ofreció este último fue bastante sonado, el caso actual es si cabe más ridículo: para esta versión de la película no se ha compuesto nueva música, sino que se ha reutilizado lo que ya había, repitiendo aún más la música de Horner, pero para rellenar en algunos momentos se han puesto breves instantes de la partitura de Yared e incluso de otras, como El planeta de los Simios de Danny Elfman, Starship Troopers de Basil Poledouris y unas pocas más. Al parecer los resultados son lamentables (montaje precipitado y música inadecuada al momento, me imagino). Ahora más que nunca se echa de menos una versión que incluya la partitura de Yared bien grabada y montada.


Gabriel Yared nació en 1949 en Beirut. Ha compuesto bandas sonoras originales como El paciente Inglés, El talento de Mr. Ripley, Otoño en Nueva York, Ciudad de Ángeles… Su web oficial: gabrielyared.com


James Horner nació en 1953 en Texas. Suyas son composiciones tan conocidas como Aliens, Titanic, Braveheart, Apollo 13, Willow, La tormenta perfecta, La máscara del Zorro
Su web oficial: james-horner.com