El Criticón

Opinión de cine y música

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Hans Zimmer – Inception

Hans Zimmer – Inception
Género: Banda sonora original
Año: 2010, Water Music
Valoración:

Christopher Nolan parece haber encontrado en Hans Zimmer su compositor fetiche, con quien trabajar codo con codo cinta tras cinta. Sin embargo es una combinación que no me termina de convencer. Nolan es uno de esos pocos directores de gran nivel que no consiguen cogerle el puntillo a la utilización de la música en sus películas, empleándola generalmente como un irrelevante trasfondo y un burdo apoyo al ritmo (de ahí que sus BatmanI y II– o esta Origen tengan música sonando constantemente) y no como parte y complemento de la narración, mientras que la última etapa de la carrera de Hans Zimmer se inclina hacia caminos demasiado comerciales, y aunque salvo Piratas del Caribe no cae demasiado bajo, sí da la sensación de que en general se esfuerza poco.

La partitura funciona muy bien en algunos momentos intensos, como el excepcional clímax en los sueños, pero en el resto de metraje la implicación con las imágenes y la variedad temática es bastante limitada. O dicho de otra forma, se obsesiona en un tema central algo simple y fuera de él se ofrece poca evolución y un escaso ajuste a los distintos momentos y personajes. Pero también es una composición de acción poderosa y a ratos espectacular que llena completamente los oídos del espectador… de hecho en ocasiones lo hace más de la cuenta, por dos razones que suponen el otro aspecto negativo de la obra: uno es que Nolan se empeña en llenar cada minuto de metraje con ella, sobrecargando el filme demasiado con un fondo sonoro de pocos contrastes, y el otro es que me da la sensación de que Zimmer, de tanto jugar con samplers y sintetizadores, a veces se olvida de centrarse en realizar composiciones más complejas, pues utiliza demasiado el volumen del sonido como creador de momentos álgidos en vez de partir del pentagrama.

El tema central se construye utilizando la base rítmica de la canción que emplean los protagonistas como señal de final del sueño, Non je ne regrette rien de Edith Piaf (que aparece citado brevemente en Waiting for a Train). Es un corte poderoso, de ritmo muy marcado, grandilocuente pero épico. Se emplea en las ocasiones de más acción y los puntos críticos de los sueños, siendo Dream Is Collapsing y Dream Within a Dream sus máximos exponentes en la presente edición. Fuera de este hilo central el tono se inclina más hacia el acompañamiento incidental, con algunos instantes bastante insustanciales como We Built Our Own World, Radical Notion y Old Souls. Solo se aparta de la tónica un aislado momento de acción que aunque correcto parece sacado de los restos de The Dark Knight: Mombasa.

Inception me ha resultado un choque de sentimientos. Por un lado es espectacular, eficaz en las escenas de acción y muy agradable de escuchar en disco, por el otro es algo simple y se utiliza con desigual acierto en la película. Es decir, como disco está francamente bien, pero como música compuesta para una película arrastra algunas deficiencias notables. Y para rematar mi leve resquemor también lo tiene todo (una película exitosa que la lance al estrellato y un tema pegadizo con el que venderse fácilmente) para ser una banda sonora de éxito por encima de obras de muchísimo más valor, cuando en realidad es una obra más bien convencional a la par que comercial y un producto poco arriesgado de un autor que puede y debería dar mucho más de sí. Y todo sea dicho, una película tan original y bien construida habría ganado enteros con una banda sonora de mayor calidad.

1. Half Remembered Dream – 1:12
2. We Built Our Own World – 1:55
3. Dream Is Collapsing – 2:28
4. Radical Notion – 3:43
5. Old Souls – 7:44
6. 528491 – 2:23
7. Mombasa – 4:54
8. One Simple Idea – 2:28
9. Dream Within a Dream – 5:04
10. Waiting for a Train – 9:30
11. Paradox – 3:25
12. Time – 4:35
Total: 49:13

Hans Zimmer – Pirates of the Caribbean: At World’s End

Hans Zimmer – Pirates of the Caribbean: At World’s End
Género: Banda sonora original
Año: 2007, Walt Disney Records
Valoración:

Tercera y quizá no última entrega de la exitosa franquicia de piratas encabezados por un ya mítico Jack Sparrow. Hans Zimmer lleva de nuevo las riendas de la banda sonora original, y por fin ha conseguido realizar algo digno de mención. Por primera vez en lo que llevamos embarcados en esta polémica y decepcionante aventura musical el alemán se esmera hasta el punto de ofrecernos una interesante variedad temática, aportando en bastantes ocasiones sonidos que, aunque no siempre son de alta calidad, sí se apartan del tono monocromático, redundante y ruidoso que venía construyendo. Como es habitual, suple su falta total de conocimientos sobre la orquesta (únicamente sabe manejar los sintetizadores) con la ayuda Nick Glennie-Smith y Blake Neely, además de contar con varios artistas más (¡casi una decena!) aportando música adicional.

A pesar de la larguísima duración de la película la edición de la banda sonora no sobrepasa los cincuenta y seis minutos. Sin embargo, no parecen haberse perdido partes que se distancien de lo que se ofrece aquí, y de ser más larga quizá se habría recaído demasiado en la repetición de temas, así que considero que el disco que tengo entre manos presenta correctamente las distintas etapas musicales que acompañan a la fallida cinta (ver crítica).

Es una pena que Zimmer y compañía no se desligaran completamente de los temas principales de la saga e iniciaran su construcción desde cero, pues sus apariciones son las que impiden que este trabajo se acerque a un nivel de gran calidad, y eso que el error recurrente de elegir sonidos demasiado comerciales y modernos que no son los más adecuados para la categoría de la cinta también lastra esta obra. Por lo demás, todos los sonidos obtenidos dejan bien claro que se les ha dedicado mucho más tiempo y esfuerzo que el que produjo las mediocres entregas anteriores. La música ya no suena a remezcla, sino a composición real bien plasmada en el disco y en la película.

La función da comienzo con Hoist the Colours, un corte que recuerda en cierta manera al impresionante inicio de Los teleñecos en la isla del tesoro (BSO superior a ésta, sin duda), con unos coros masculinos y rudos seguidos por la aparición de una voz infantil. El siguiente paso nos lleva a Singapur, uno de esos múltiples tramos de la cinta que son demasiado largos. En él Zimmer elabora un tema de acción habitual y previsible en el que los aportes orientales apenas lo hacen entretenido.

En At Wit’s End nos lleva a inhóspitos y helados confines con un corte clásico de sintetizador. Se presenta por primera vez la melodía más acertada que Zimmer ha obtenido en la trilogía, unas notas de teclados bellas e intensas a las que recurre varias veces a lo largo del filme con muy buenos resultados. Este tema es largo y varía constantemente, inclinándose hacia el trágico tema de Davy Jones, recurriendo a crescendos con grandes coros…

En Multiple Jacks la película cae en un largo receso de cine casi experimental con un evidente tono cómico. Zimmer se adecua al momento con unas sonoridades que aportan muy bien el toque de humor aderezado con el surrealismo del instante. Por su notable alejamiento de las fórmulas típicas de la saga me resulta uno de los momentos más interesantes del disco. A continuación, Up is Down mantiene la comicidad habitual de las películas, siendo un tema donde el tono aventurero está bien elaborado (hacían falta más momentos así y menos electrónicos).

I See Dead People in Boats tiene dos partes bien diferenciadas. La primera funciona como atmósfera intrigante, mientras que la segunda se gira hacia el drama, uno de los registros donde mejor se mueve Zimmer, donde obtiene de los sintetizadores temas de gran fuerza pero también de profunda emotividad. En concreto éste no es muy destacable, pero funciona correctamente. El siguiente tema, The Brethren Court, no aporta nada nuevo. Uno de los segmentos cómicos más utilizados, adornado con tenues coros demasiado vistos.

Como ocurrió en Dead Man’s Chest (El cofre del muerto), hay algún tramo en el que para recalcar alguna situación concreta se recurre a versiones de música ya conocida. Si en aquél caso se recurrió a un toque circense, en éste se homenajea el cine del oeste, reinterpretando a Ennio Morricone en el corte Parlay. Lo cierto es que veo completamente fuera de lugar el homenaje en el filme, pues recurrir de forma tan drástica a este humor es más propio de producciones tipo Aterriza como puedas o Scary Movie. Una de las mejores muestras del enorme desgaste de la saga.

Calypso es el plato fuerte de la banda sonora. Si bien en la película no es una trama muy bien llevada y la aparición de la diosa no da mucho de sí (excepto para un clímax de acción exagerado y aburrido), Zimmer se explaya a gusto creando un tema grandioso, de coros inmensos, apoteósicos, envueltos eficazmente en distintas melodías de intensidad creciente. Le sigue otro corte impactante, What Shall We Die For, si bien sólo sus instantes finales son dignos de mención, pues el resto está para crear ambiente.

El tramo final del álbum es el menos interesante, ya que la cinta recurre a la acción aparatosa y ruidosa y la música es otro elemento más en el galimatías. I Don’t Think Now Is the Best Time, Drink Up Me Hearties y One Day son temas largos, de constantes cambios de ritmo; sus sonoridades son particularmente monótonas, siendo los tres iguales: un conglomerado de los temas principales de la saga, todos más o menos horribles y repetidos en demasiadas ocasiones. Lo único salvable son las breves apariciones de la bella melodía que describía más arriba, cuyo mejor momento se oye en One Day a partir de los dos minutos y cuarenta segundos.

En una valoración global, la trilogía, a pesar de haberse cerrado con una composición bastante recomendable, deja un sabor entre agridulce e indignante. El esfuerzo llega tarde y no es precisamente digno de ser alabado con entusiasmo o ubicado en la categoría de obras de Hans Zimmer para recordar en el futuro. La saga se va, sea para siempre o para más tarde, dejando como legado un tema principal horrible, artificial y machacón, usado reiteradamente hasta resultar molesto, y tres bandas sonoras originales de las que dos de ellas son para el olvido (la primera fue un auténtico atentado contra el arte, la segunda mejoró pero para apenas merecer un aprobado). Más o menos com
o las películas, todo se ha quedado en una producción comercial donde se ha echado más dinero que esfuerzo artístico con el fin de engrosar aún más las arcas de los productores. Y tanto a las bandas sonoras como a las películas les ha ido muy bien en ese aspecto, pues se han convertido en fenómenos adorados por las masas.

 

1. Hoist the Colours – 1:31
2. Singapore – 3:40
3. At Wit’s End – 8:05
4. Multiple Jacks – 3:51
5. Up is Down – 2:42
6. I See Dead People in Boats – 7:09
7. The Brethren Court – 2:21
8. Parlay – 2:10
9. Calypso – 3:02
10. What Shall We Die For – 2:02
11. I Don’t Think Now Is the Best Time – 10:45
12. One Day – 4:01
13. Drink Up Me Hearties – 4:31
Total: 55:50

Hans Zimmer – King Arthur

Hans Zimmer – King Arthur
Género: Banda sonora original
Año: 2004
Valoración:

King Arthur nos trae al Hans Zimmer más auténtico y clásico, con todo lo que eso conlleva. La constante presencia del sonido Zimmer significa que es una partitura que casi nunca suena completamente nueva, pero también implica que durante una hora asistimos a una composición de apabullante espectacularidad con una fantástica fuerza dramática y un funcionamiento más que correcto con las imágenes. Es tan sorprendente como deprimente que un músico capaz de ofrecer con pocos años de diferencia grandes trabajos como El último Samurai o el aquí analizado caiga en otras ocasiones tan bajo con productos prefabricados con prisas como los de la trilogía Piratas del Caribe (escribo esto a pocos días de la salida de la tercera banda sonora, pero no creo que me sorprenda… y si lo hace, bienvenida sea). Al contrario que en esas comerciales bandas sonoras, Zimmer nos deleita con un sonido bien trabajado y con una grabación exquisita que ofrece un aspecto final admirable. ¿Mayor libertad artística y un plazo de tiempo adecuado a las necesidades? Seguramente.

La aportación de gran número de músicos (Blake Neely, Jim Dooley, Nick Glennie-Smith, Rubert Gregson-Williams…) no es infructuosa ni irregular, sino que enriquece el resultado final, ya sea mediante aportes en la composición, en la orquestación (preciosos solos de violonchelo de Martin Tillman) o en la acertada inclusión de elementos del folclore de las islas británicas, tanto por la instrumentación del lugar como por la presencia de la cantante Moya Brennan (de Clannad), quien pone voz a la preciosa canción que abre el disco y coros en otros temas. Citar también que durante la película suena un tema de Lisa Gerrard y Pactrick Cassidy, Amergin’s Invocations del tenebroso álbum Immortal Memmory, pero a pesar de su calidad no ha sido incluido en esta edición. ¿Por qué en casi cualquier BSO tenemos que soportar la forzada inclusión de temas pop de nula calidad pero cuando hay algo decente y que además forma parte de la película no podemos disfrutarlo?

Siete cortes de entre cinco y doce minutos desarrollan impresionantes melodías de acción, más heroica o dramática, más emotiva u oscura según las circunstancias. La evolución de los largos temas no se hace repetitiva, sino que cautiva de principio a fin gracias las habituales atmósferas de teclados eléctricos del músico alemán, gracias a su comedido uso de coros, al enriquecedor sonido étnico, a las imponentes percusiones… La sensación de que gran parte de la música ya se ha escuchado impide que sea tan redonda como El último Samurai, pero en una valoración global King Arthur se presenta como intensa, vibrante, con tramos apoteósicos. Hans Zimmer en estado puro, con todo lo que eso conlleva.

 

1. Tell Me Now (What You See) – Moya Brennan – 4:34
2. Woad To Ruin – 11:31
3. Do You Think I’m Saxon – 8:41
4. Hold The Ice – 5:41
5. Another Brick In Hadrian’s Wall – 7:11
6. Budget Meeting – 9:42
7. All Of Them – 10:24
Total: 57:47

Hans Zimmer – The Last Samurai

Hans Zimmer – The Last Samurai
Género: Banda sonora original
Año: 2003
Valoración:

El último samurai de Hans Zimmer es una partitura que se ajusta de forma magnífica a la muy recomendable película de Edward Zwick, sirviendo como complemento muy expresivo para realzar esta narración sobre la vida de Nathan Algren. El estilo de la composición es lineal, no hay grandes exposiciones de temas variados, resaltando así la melancólica soledad del personaje principal. Es una música de lenguaje intimista, que funciona a las mil maravillas como oda a la sencilla vida del samurai, pero el músico alemán también resuelve muy bien los momentos de acción, con cortes enérgicos sensacionales.

Zimmer centra la fuerza de la composición en la electrónica y las cuerdas (violines y violonchelos), obteniendo sus características atmósferas de gran intensidad, y aunque la aportación de la cultura japonesa no es amplia, está eficazmente aprovechada. La presencia de los tambores taiko (ejecutados por Emil Richards) es impresionante, sustentándose algunos cortes con atino en ellos, y las inclusiones de flautas japonesas (shakuhachi, en manos de Bill Shultz) y el koto (instrumento de cuerda parecido al salterio, interpretado por June Kuramoto) proporcionan tanto exotismo como dulzura en los instantes más poéticos de la película.

Las sonoridades son muy originales, con pocos segundos que recuerden a otros trabajos más allá del propio estilo del autor (el final de Red Warrior es muy típico –recuerda a Gladiator-, The Way of the Sword es una versión de uno de los cortes más grandes de la historia del cine, Journey to the Line de The Thin Red Line, del propio Zimmer). La ejecución es notable y la plasmación en disco es correcta, aunque se pierden como siempre varios minutos (para los muy fanáticos, hay versión no oficial –conocidos como bootleg– con más música). Pero lo que brilla por encima de todo es la impresionante fuerza de la música, que se muestra asombrosamente arrebatadora, espectacular, capaz de imbuir al oyente en un profundo éxtasis en casi la totalidad de los cortes. Sin embargo, a la vez resulta delicada y poética en los pasajes de mayor lirismo y sencillez, con lo que tenemos un disco completo en registros y de gran belleza, por lo que no resulta extraño que fuera recibida con muchísimo entusiasmo por el público y la crítica. El último samurai es una de esas grandes bandas sonoras que Zimmer crea de vez en cuando entre más o menos mediocres trabajos comerciales.

El disco se abre con un corte largo que expone algunos de los segmentos más calmados. A Way of Life desarrolla melodías sencillas que encierran cierto pesar y soledad; la música se extiende de forma sosegada, pausada, con bonitas construcciones sobre cuerdas. En el tramo final los sintetizadores adquieren mayor fuerza, mientras unas cuerdas maravillosas pasan casi desapercibidas en segundo plano.

Iniciado sobre shakuhachi, Spectres in the Fog va ganando paulatinamente fuerza con las sobrecogedoras percusiones japonesas, empleadas por Zimmer con maestría tras largos periodos de pruebas, y que se apoyan en el firme envoltorio de sintetizadores. En su ecuador el registro se torna caótico, con algún instante que puede resultar algo difícil de oír, pero cuya finalidad no es otra que resaltar un pasaje de la cinta donde la batalla lleva a la muerte y a la desesperación.

Taken desglosa otro instante de tensión creciente, mucho más sobrio que el corte anterior. Es uno de los grandes momentos del disco, pues su fuerza es fascinante, y podría ser definido como el tema central de la partitura. La sensibilidad es la que predomina en A Hard Teacher, de sonoridades parsimoniosas. To Know My Enemy parece ir por el mismo camino, pero cuando las percusiones se declaran protagonistas el registro cambia por completo, adquiriendo gran dramatismo en su tramo final.

Idyll’s End es otro pasaje donde se recurre a una música casi minimalista, de tonos sensibles con reminiscencias a paisajes de naturaleza tranquila. La soledad se ve quebrada pasado su ecuador, donde se retoma el tema general con una cadencia que se desarrolla sin prisas.

Similar a Taken, Safe Passage es una apoteosis de sintetizador y cuerda, una impetuosa explosión de sonidos llenos de aliento dramático con algunas características muy notables, como la poderosa expresividad de las cuerdas o las preciosas melodías saltarinas de shakuhachi en su conclusión.

Ronin expone con brevedad los motivos de teclados electrónicos con los contundentes taikos, y a continuación Red Warrior incorpora sobre el tema predominante de la partitura unos sensacionales coros masculinos a modo de valientes gritos de guerra. Destaca como otro de los grandes momentos, aunque algo afeado en sus últimas notas porque se recurre a sonidos demasiado repetidos por Zimmer en otras composiciones. Si bien, es un desliz ínfimo en un gran corte.

The Way of the Sword nos ofrece un tema de acción con gran sentido dramático, otra eficaz simbiosis de sintetizador, percusión y cuerdas. Estas últimas sacan las notas más conmovedoras, con un clímax imponente, si bien, a pesar de su extraordinaria calidad y sobrecogedora carga dramática, el sabor dejado no está a la altura de otros momentos del álbum, pues como he mencionado es demasiado parecido a un tema de La delgada línea roja, y lo cierto es que volver a utilizar una composición que podría citar como perfecta no me parece una elección acertada artísticamente. Pero la banda sonora en general denota una esforzada y magnífica originalidad, así que la decisión no se la tengo muy en cuenta; después de todo, hay pocos autores que no repitan sus éxitos, y Zimmer desde luego es de los que lo hacen con frecuencia.

A Small Measure of Peace, de duración exacta al corte anterior, desarrolla de nuevo la parte más melancólica de la partitura, con largas melodías grises que evocan sensaciones de desamparo. Un final tranquilo en cuanto a sonoridades, pero cargado de pesadumbre.

 

1. A Way of Life – 8:04
2. Spectres in the Fog – 4:07
3. Taken – 3:36
4. A Hard Teacher – 5:44
5. To Know My Enemy – 4:49
6. Idyll’s End – 6:41
7. Safe Passage – 4:57
8. R
onin – 1:53
9. Red Warrior – 3:56
10. The Way of the Sword – 7:59
11. A Small Measure of Peace – 7:59
Total: 59:45

Hans Zimmer – Tears of the Sun

Hans Zimmer – Tears of the Sun
Género: Banda sonora original
Año: 2003
Valoración:

Antoine Fuqua dirige a Bruce Willis en esta producción centrada en los problemas de guerras en África. No deja de ser la típica película de acción hollywoodiense patriotera, pero se deja ver. La composición de la banda sonora original corre a cargo de Hans Zimmer, quien se rodea de un grupo de colaboradores incluso mayor del habitual: Lisa Gerrard, Lebo M., Andreas Wollenveider (conocido autor de Nuevas músicas), Heitor Pereira, Jim Dooley, Steve Jablonsky y Martin Tillman. Estos artistas invitados también pertenecen al grupo de solistas (voces, guitarras, violines eléctricos, instrumentos africanos varios) completado por otros como Endre Garnat, Hugh Marsh y Ali Tavallali.

La partitura recuerda al Zimmer de sus inicios: voces e instrumentos africanos mezclados con orquesta occidental, como en The Power of One o The Lion King. Gran parte de esta obra mantiene un registro tranquilo, una música de transición, de exposición más que de desarrollo, un adagio donde se emplean las cuerdas y la voz africana de Lebo M. y la sobriedad del canto de Lisa Gerrard. Heart of Darkness, el maravilloso Small Piece for Doumbek and Strings – Kopano Part I (inspirado muy, muy, muy descaradamente en Tabula Rasa de Arvo Pärt) y Night, son los cortes incluidos en dicha línea, pero también tenemos el lamento casi fúnebre de Kopano Part II.

La parte más activa recurre más intensivamente a las voces africanas (tanto Lebo M. como algunos coros), al habitual canto melancólico y envolvente de Lisa Gerrard, a la guitarra y a un variado número de instrumentos del lugar. Las apariciones de este tema son más breves y están al final del disco, salvo una introducción más ligera al comienzo, Yekeleni Part I – Mia’s Lullabye. En Yekeleni Part II el registro empieza a volverse hacia este tema, aunque en Carnage vuelve a calmarse. Es en Cry in Silence cuando observamos la transición final: es el último llanto que da paso al caos.

Cuando por fin entramos de lleno en el tema de acción nos encontramos dos pesos pesados de ocho minutos cada uno:

El primero, el doble corte The Jablonsky Variations on a Theme – Cameroon Border Post, se inicia en entristecedoras cuerdas que pronto se ven rodeadas por la voz de Gerrard, siendo entonces cuando la orquesta cobra intensidad. El crescendo continua de forma impresionante hasta que se torna en un breve caos de vientos y percusiones que da paso a la voz de Lebo M. en todo su esplendor, momento que es el mejor del disco hasta ahora. Mención especial también para el intenso final de cuerda y percusión electrónica.

El siguiente gran momentazo es The Journey – Kopano Part III. Si con el corte anterior hablábamos de grandiosa intensidad, lo que tenemos ahora va mucho más allá de lo imaginable, siendo uno de los cortes más arrebatadoramente bellos que he escuchado. También nos encontramos con un crescendo en el que se conjugan coros africanos comandados por el solista y la orquesta, solo que aquí la instrumentación africana es mucho más importante. La canción se inicia con el coro, guitarra y percusiones; poco a poco va aumentando su fuerza hasta que la explosión de sonidos se vuelve impresionante, magistral, inolvidable.

Tear of the Sun, sin ser una obra de las imprescindibles del autor (aunque habría que decir que el último tema sí lo es), es uno de los últimos trabajos donde Zimmer demuestra su dominio de la música más allá del sonido de acción prefabricado que tanto explotan películas de acción comerciales. Es una obra algo atípica (no tanto como Beyond Rangoon), no sólo por el estilo, sino también por la diferencia entre las dos líneas musicales empleadas en él: el precioso adagio y la impresionante instrumentación y coros africanos. Muy, muy recomendable.

 

1. Yekeleni Part I – Mia’s Lullabye – 2:35
2. Heart of Darkness – 2:01
3. Small Piece for Doumbek and Strings – Kopano Part I – 8:55
4. Under the Forest Calm – 1:07
5. Yekeleni Part II – Carnage – 7:55
6. Kopano Part II – 2:25
7. Night – 2:34
8. Cry in Silence – 2:04
9. The Jablonsky Variations on a Theme – Cameroon Border Post – 8:42
10. The Journey – Kopano Part III – 8:17
Total: 46:37

Hans Zimmer – Pirates of the Caribbean: Dead Man’s Chest

Hans Zimmer – Pirates of the Caribbean: Dead Man’s Chest
Género: Banda sonora original
Año: 2006
Valoración:

Esta vez Hans Zimmer ha tomado las riendas del proyecto, si bien no puedo saber si quería eludir otro fiasco artístico o repetir el éxito de ventas de la primera entrega. Yo diría más bien que ganar dinero para vivir haciendo lo que le dijeran y ya está. Lo que sí es evidente es que el resultado ha mejorado algo con respecto a la anterior entrega, pero también que no se ha distanciado del sonido directo y facilón de las peores películas de acción a las que orquesta, o lo que es lo mismo, es otra versión de La Roca, La maldición de la Perla Negra… es decir, un disco de acción bastante comercial, quizá lo buscado por los creadores de la película. Es sencillo, directo, de fácil escucha.

En los casi sesenta minutos de música del disco, que obviamente no es toda la que hay en la película pero sí están representados los temas clave de la BSO, hay pocos que merezca la pena comentar, pues la mayoría son versiones de otros filmes de Zimmer en plan más electrónicos y apresurados:

El tema de Jack Sparrow está aderezado con un simpático violín de corte aventurero, aunque se interrumpe constantemente con las percusiones habituales del autor, otorgándole más fuerza y acción como requiere un film de estas características. Es un sonido muy visto, pero se ve que gusta al autor, los productores y el público, porque no cambia de estilo.

Más interesante es el tema dedicado al kraken (The Kraken), aunque hay que admitir que la base es la misma. El toque conferido es más variado, y además la inclusión del inmenso órgano le otorga un carisma especial, logrando sin duda el momento más destacado de este trabajo… pero es un corte largo, y pronto pierde ese carisma para volverse en una estrafalaria fanfarria de caóticas percusiones que, como en la primera entrega de la saga, no es más que una remezcla del tema central de Gladiator y el modelo Zimmer de sonido de acción.

A continuación tenemos el tema de Davy Jones, el curioso enemigo de la función, que incluye muy brevemente las notas de la caja musical que porta y del órgano de su camarote entre las mismas sonoridades de siempre.

I’ve Got Me Eye on You es lo peor de la obra, pues parece un mediocre resumen de la estupenda El Pacificador, unificando el tema de coros rusos y el de acción en un corte breve. Alucinante falta de esfuerzo que confluye en una total falta de compaginación entre música e imágenes.

Tenemos también cortes cómicos, como Dinner is Served, una versión de temas circenses que acompaña a las partes más absurdas (pero divertidas) de la película, y Two Hornipes (Tortuga), destinado a la secuencia en la taberna de mala muerte. No es un derroche de imaginación, pero supongo que uno hace lo que el director le manda.

Y para finalizar, algo digno de estudio, pues habría que averiguar si es labor de Zimmer o exigencia del director o la productora. Pensaba que no se podía caer más bajo tras escuchar las dos partes que llevamos de la saga, pero el corte final del disco es espeluznante. Si ya la composición del resto de piezas parece producida directamente en una mesa de mezclas, enorme fue mi sorpresa al toparme con un remix de discoteca de ínfima calidad, un insulto a los oídos de cualquiera con un mínimo de dignidad, denominado Tiesto Remix, donde sobre un ritmo chunta-chunta que cualquier DJ aprendiz utilizaría dando a un botón estándar se añaden breves diálogos de la película y demás porquerías. Ridículo, vomitivo. No lo tendré en consideración a la hora de valorar la banda sonora original (ejem), porque me vería obligado a bajarle un punto o más. Qué desvergüenza tienen algunos.

En fin, para fan incondicionales de Hans Zimmer.

 

1. Jack Sparrow – 6:06
2. The Kraken – 6:55
3. Davy Jones – 3:15
4. I’ve Got My Eye On You – 2:25
5. Dinner is Served – 1:30
6. Tia Dalma – 3:57
7. Two Hornpipes (Tortuga) – 1:14
8. A Family Affair – 3:34
9. Wheel of Fortune – 6:45
10. You Look Good Jack – 5:34
11. Hello Beastie – 10:15
12. He’s a Pirate (Tiesto Remix) – 7:02
Total: 58:32

Klaus Badelt – Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl

Klaus Badelt – Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl
Género: Banda sonora original
Año: 2003
Valoración:

Atroz partitura acreditada a Klaus Badelt, aunque la historia de su autor no es clara: Alan Silvestri fue destituido, sin que se sepa por qué, por Hans Zimmer, quien finalmente no fue el compositor principal, sino uno de muchos. Prácticamente toda su pandilla de alumnos trabaja mete mano aquí: Nick Glennie-Smith, Steve Jablonsky… aunque finalmente el acreditado fue Klaus Badelt. Al igual que Zimmer, sus pupilos son propensos a meterse en proyectos (generalmente en grupo) donde importa más la rapidez y el sonido aventurero facilón y mediocre que la calidad, a pesar de que algunos son compositores de sobra cualificados, como han demostrado en trabajos notables o magníficos (The Time Machine, Ned Kelly, The Promise de Badelt, Steamboy de Jablonsky…). En Los Piratas del Caribe todos los artífices dan lo peor de si mismos creando un producto de ínfima calidad en todos sus aspectos:

La composición, además de ser nula, pues es un recopilatorio de todos los sonidos ya empleados por Zimmer y su prole, se muestra hipertrofiada (sonidos estridentes, repetitivos, vacuos), vulgar y manipuladora (casi todo es falso, creado electrónicamente). La producción no es mala gracias a la tecnología que disponen, pero tampoco está cuidada, y si suena medianamente bien es porque apenas hay labor de grabación, pues gran parte del trabajo es defecado por la mesa de mezclas, hasta el punto de que parece más el resultado de un patético DJ que de un compositor auténtico. La instrumentación, a parte de manifestarse muy limitada en detrimento de la electrónica, suena tosca, precipitada, sin acierto.

Cada tema es una aberración artística y una vergüenza, un sonido que va de lo irrisorio a lo vulgar. La conexión con las imágenes no existe, aunque he de admitir que no suena completamente ajena al filme, no resulta anacrónica en exceso, ya que la película, además de no ser tampoco un prodigio de la originalidad, es bastante simple en forma: escenas de acción rodadas de forma moderna, es decir, mucho ruido y EFX y poca fuerza visual y narrativa. Así, las sonoridades, aunque se muestran algo toscas, no llegan a ser groseras, y en algunos casos, como Underwater March, no quedan del todo mal.

Algunos temas, si no todos, son especialmente deprimentes por su nula creatividad: The Black Pearl no es una copia de The Battle de Gladiator, sino el mismo tema reducido, versionado, alterado de forma rudimentaria hasta deformar toscamente la espectacular sinfonía de Zimmer, que por cierto estuvo inspirada muy descaradamente en Marte de Holst (Los planetas). O sea, que tenemos una copia de una copia. One Last Shot tiene un deje a Braveheart; He’s a Pirate es el no va más de la vagancia, un refrito del tema principal abordado con la instrumentación más vulgar que podrían elegir, casi perfecta para taladrar oídos en una discoteca…

La obra es un auténtico desatino, pero me duele aún más que se haya convertido en un disco de relativo éxito gracias a la enorme audiencia cosechada por la divertida (aunque mediocre: se salva por algunas pocas cosas) película, de esas bandas sonoras originales que llegan al público que sólo se acerca al género en casos como éste y cree estar ante un hito cuando está ante un producto tan mediocre como comercial (¿por qué siempre en la música, comercialidad va asociado a mediocridad?, es un hecho lamentable). Aunque sea una música marchosa y simplista, con temas algo pegadizos y fáciles de recordar por su esquema repetitivo, lo cual no deja de ser sino el arquetipo de música comercial, me resulta difícil de creer el atractivo que puede tener semejante despropósito, semejante ruido hortera y cutre.

Resulta muy triste que haya triunfado el peor Zimmer/Badelt/etc. cuando hay partituras suyas realmente atractivas, además de desbordantes de calidad. No puedo dejar de mencionar la mejor BSO de acción de Zimmer, El Pacificador (The Peacemaker), que, aun con sonidos habituales del compositor, es completísima y brillante en los temas más belicistas; o preciosidades de Badelt como La Máquina del Tiempo (The Time Machine), que juega con bellas composiciones y grandes sonoridades, sobre todo muy ricas; o grandes partituras de acción que también incluyen elaboradas composiciones, como Steamboy de Jablonsky

No es sólo una de las peores bandas sonoras originales (la última palabra dicha con cierta ironía) de cierta importancia que ha dado el cine en toda su historia, sino que es un producto tan vulgar que me llama muchísimo la atención por la dejadez puesta en su elaboración y por la falta de acierto artístico, amén de por su increíble recepción pública.

¡¡Pero qué cosa más mala!! No quiero ni pensar en la de basura que añadirá una versión que hay de dos CDs (supongo que no será oficial).

No se pierdan el artículo de BSO Spirit, muy parecido al mío.

 

1. Fog Bound – 2:17
2. The Medallion Calls – 1:53
3. The Black Pearl – 2:17
4. Will and Elizabeth – 2:08
5. Swords Crossed – 3:16
6. Walk the Plank – 1:59
7. Barbosa is Hungry – 4:06
8. Blood Ritual – 3:33
9. Moonlight Serenade – 2:09
10. To the Pirates’ Cave! – 3:31
11. Skull and Crossbones – 3:24
12. Bootstrap’s Bootstraps – 2:39
13. Underwater March – 4:13
14. One Last Shot – 4:46
15. He’s a Pirate – 1:31
Total: 43:37