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Fallece el gran James Horner

Sin palabras me hallo. He tenido que leer la noticia varias veces en distintas fuentes porque no quería creérmela ni podía asimilarla. Con 61 años nos deja uno de los músicos más importantes de la historia, un referente sin igual en la música de cine. Un accidente con su avioneta ha sido la causa de tan inesperado y trágico fallecimiento.

Formaba junto a John Williams y Jerry Goldsmith el trío de oro de la música de cine moderna. Los tres marcaron el tono en la última mitad del siglo XX. Incluso contando con los grandes Morricone, Herrmann o Rózsa, seguiría poniendo aquellos por encima. Nadie más acumula tantas obras maestras, tantos temas memorables, tantas películas realzadas magistralmente por sus batutas.

Las bandas sonoras más famosas de Horner estarán eternamente en el corazón de melómanos y cinéfilos, pero también de un gran número de espectadores casuales, tal fue la huella que dejó en todo el globo. Braveheart, Titanic, Aliens, Leyendas de pasión, Willow, En busca de Bobby Fischer, Star Trek II, Avatar… Se despide además dejando un buen recuerdo, porque uno de sus últimos títulos, El último lobo (Le dernier loup), es muy gratificante y ha tenido muy buena recepción entre los críticos y los fans.

Pero también arrastró cierta leyenda negra. La industria del cine es muy exigente, obliga a componer con prisas y a realizar varios trabajos al año si quieres mantener tu estatus y caché. En otras palabras, la rutina y las prisas pueden minar la creatividad. Horner tuvo bajones sonados, y también una práctica bastante criticada: no tenía vergüenza a la hora de utilizar temas de autores sinfónicos previos (Khachaturian y Schumann sus favoritos) y repetir patrones. Mítico es su “parabará” (nacido en Star Trek II), con el que llegó a cansar en productos malogrados como Troya o Enemigo a las puertas. También reconocibles son algunos coros y pianos que sobó más de la cuenta. Con ellos tuvo una cima creativa en 1993 con Los fisgones, En busca de Bobby Fischer y El hombre sin rostro, de las que derivaron otras muchas, alguna que incluso sorprendente e injustamente alcanzó más fama que las originales, como Una mente maravillosa. Y los motivos de acción de Krull, The Rocketeer y Willow también los paseó por decendas de películas con mayor o menor éxito.

A modo de homenaje y referencia para quien quiera sumergirse en su fascinante universo musical, dejo una lista con las que probablemente sean sus diez mejores bandas sonoras:

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James Horner – The Spiderwick Chronicles

James Horner – The Spiderwick Chronicles
Género: Banda sonora original
Año: 2008, Lakeshore Records
Valoración:

Tras décadas trabajando a destajo en tres y cuatro bandas sonoras cada año, algunas realizadas con evidentes prisas en pocas semanas, el desgaste de ideas de James Horner era más que notable y sus composiciones se limitaban a ser refritos de obras anteriores. Desconozco si ha sido por estas razones, y quiero creer que sí, pero el músico finalmente ha hecho lo que tenía que hacer: tomarse un descanso y dejar reposar la batuta. Así, desde el 2006 (Apocalypto, All the King’s Men) hasta este 2008 Horner sólo ha sacado a la luz una banda sonora (The Life Before Her Eyes, bastante sencillita). El descanso se ha notado, vaya si se ha notado, porque The Spiderwick Chronicles es una partitura magnífica donde está bien patente la dedicación que ha puesto en ella así como la frescura de ideas.

Los detractores del tejano no han tardado en criticarla en exceso y con la poca razón que caracteriza a los fanáticos, aduciendo que Horner ha usado como base el tema de Casper y quedándose a sí en la superficie de una composición que sin duda está a la altura de sus grandes obras. En una primera audición puede resultar una banda sonora algo fría, hay que darle tiempo y dejarse envolver por sus espléndidas suites y sus melodías embelesadoras, y entonces se puede descubrir una obra de grandes sonoridades, una epopeya musical muy madura y sobria, casi inconmensurable, donde Horner ha demostrado que aún puede ser un auténtico genio de la música de cine.

Nos encontramos aquí ante la enésima producción de fantasía destinada al público infantil, una cinta de aventuras y magia, de criaturas más o menos peligrosas y mundos imaginarios. Los rasgos de la música se adecuan a las distintas etapas del filme, aunque Horner no se inclina por grandes motivos para cada circunstancia, sino que utiliza suites en constante movimiento. Por lo general ofrece sonoridades de intriga y acción, de melodías algo oscuras, poderosas y a ratos espectaculares, con orquestaciones imponentes y puntuales apariciones de sus clásicos metales, pero hay también numerosos tramos de gran delicadeza, con sonidos mágicos muy bonitos donde predominan vientos dulces y cuerdas muy suaves. El disco nos ofrece setenta minutos de puro deleite, quince cortes donde no sobra ninguno, pues todos son bellísimos cuando no impresionantes. Se adivinan cómo no retazos de otras obras, como Casper o Aliens, pero son minucias en una composición brillante, hermosa y fascinante. Y la orquestación, pulida con esmero, sin fisuras, se presenta como ostentosa, espléndida.

Un trabajo redondo, magnífico, de un James Horner del que ya pocos esperaban algo realmente destacable. Indispensable en su amplísima discografía, un clásico a reivindicar desde ya.

 

1. Writing the Chronicles – 3:03
2. So Many New Worlds Revealed – 5:12
3. Thimbletack and the Goblins – 5:16
4. Hogsqueal’s Warning of a Bargain with Mulgarath – 5:16
5. Discovering Spiderwick’s Secret Workshop – 3:25
6. Dark Armies from the Forest Attack – 3:06
7. Burning the Book – 2:44
8. A Desperate Run Through the Tunnels – 4:47
9. Lucinda’s Story – 6:02
10. The Flight of the Griffin – 6:56
11. Escape From the Glade – 4:45
12. The Protective Circle is Broken….! – 2:08
13. Jared and Mulgarath Fight for the Chronicles – 4:17
14. Coming Home – 6:18
15. Closing Credits – 8:23
Total: 71:38

James Horner – Star Trek II: The Wrath of Khan

James Horner – Star Trek II: The Wrath of Khan
Género: Banda sonora original
Año: 1982 (1992, GNP Crescendo)
Valoración:

Aunque ya llevaba en su currículo unas diez bandas sonoras, alguna incluso con cierto reconocimiento, fue Star Trek II la que logró que James Horner saltara a la fama para terminar convirtiéndose en pocos años en uno de los compositores más importantes de la música de cine.

A esta entrega de Star Trek llegó pues como un autor prácticamente desconocido, pero el estadounidense deslumbró con una composición magnífica donde combina a las mil maravillas sinfonías elegantes y hermosas con otras de gran fuerza y espectacularidad. En los temas sobrios Horner elabora motivos fascinantes y muy reconocibles, donde la belleza y sensibilidad se llevan de la mano y realzan a las mil maravillas las imágenes del vacío y del mítico Enterprise. Este registro tan expresivo alcanza algunos momentos espléndidos como el delicioso Main Title o Enterprise Clear Moorings, en el que otorga al tema unas variaciones de sensacionales vientos y cuerdas que le confieren un toque apoteósico, funcionando como presentación de la nave de forma sublime. En los temas de acción el músico se deja llevar, se emociona incluyendo un repertorio impresionante de sonidos rudos y contundentes con gran predominio de insólitos metales. Prominentes fanfarrias de vientos duros con poderosas inclusiones de percusiones de distinta índole (desde marchas militares marcando ritmo hasta repentinos y fuertes golpes) marcan uno de los motivos más explotados por el compositor hasta nuestros días.

Estos dos estilos tan diferenciados se exponen claramente en varios temas, pero también se mezclan con eficacia en algunas suites en la parte final del disco. Estas son un claro exponente del virtuosismo de Horner con la orquesta y de la habilidad que tiene para cambiar de sonoridades ásperas a delicadas según requiera la situación. Aunque algo caóticos sin las imágenes, son temas donde la música danza a través de un sinfín de melodías maravillosas que se cruzan entre sí.

Star Trek II es una de las bandas sonoras imprescindibles de un compositor que ha ofrecido varios trabajos inolvidables en su irregular carrera. Una composición inspiradísima y un manejo exquisito de la orquesta proporcionan un álbum admirable que solo se verá lastrado si el oyente no se ubica en el inicio de la carrera del artista y piensa que son melodías muy vistas debido al continuo uso que Horner les dio en muchísimas obras venideras.

Por la saga cinematográfica de Star Trek han pasado dos pesos pesados, Goldsmith y Horner, quienes en la primera y segunda parte consiguieron las dos mejores bandas sonoras que han tenido los viajes del Enterprise, cada una de tanta calidad y con tanta personalidad que las comparaciones se hacen prácticamente innecesarias. Sin embargo, sí debo citar una diferencia importante: es una lástima que la de Goldsmith cuente con una edición de lujo exquisita mientras que la de Horner, a pesar de ser uno de sus trabajos más memorables, solo cuenta una edición correcta pero incompleta. Eso sí, para los que desean más existe una versión no oficial con más música, pero es poco atractiva pues los temas extras se sacan del sonido de la película y mantienen efectos sonoros y conversaciones.

 

1. Main Title – 3:08
2. Surprise Attack – 5:08
3. Spock – 1:13
4. Kirk’s Explosive Reply – 4:02
5. Khan’s Pets – 4:19
6. Enterprise Clears Moorings – 3:36
7. Battle in the Mutara Nebula – 8:05
8. Genesis Countdown – 6:36
9. Epilogue / End Title – 8:43
Total: 44:54

James Horner – Apocalypto

James Horner – Apocalypto
Género: Banda sonora original
Año: 2006
Valoración:

La razón de ser de una banda sonora, sea original o no, es simplemente acompañar a las imágenes de la mejor forma posible, funcionar como complemento de la narración. Eso implica que en ocasiones la música no funcione sin dichas imágenes y no sea adecuada para un público que no esté volcado del todo con este género. El caso de Apocalypto entra en esta categoría de música difícil para los oídos, así que en su análisis hay que ser más preciso de lo habitual, y aún así será difícil encontrar un número amplio de opiniones que coincidan en la calificación de la obra.

Deudora directa de Where the River Runs Black (es más que probable que Horner fuera elegido pensando en el estilo de dicha partitura), Apocalypto presenta una serie de cortes ligados íntimamente a la naturaleza: flautas y percusiones étnicas, voces humanas y sonidos de la jungla que entran y salen, sintetizadores que crean atmósfera según los requisitos del momento… Salvo las claras reminiscencias a The New World (El Nuevo Mundo), enmarcadas únicamente en el primer y último cortes del disco, y el estilo ya utilizado en Where the River Runs Black, el trabajo de Horner destaca sobre todo por alejarse por completo de lo que lleva ofreciendo años e incluso décadas. Sin embargo, esto no es pretexto para ensalzar una composición que no brilla por ser de gran calidad.

La música creada por Horner se mantiene en un estilo ambiental de percusiones y vientos con sonidos generalmente aleatorios de gritos y efectos sonoros. El sintetizador es pieza clave junto con los instrumentos étnicos en la elaboración de temas que van de lo expositivo a lo opresivo y que desarrollan motivos de acción dedicados a las persecuciones (como No Longer Hunted, uno de los mejores cortes del álbum). A pesar de que la narración transcurre en plena naturaleza, la película de Gibson apenas muestra unos instantes de su belleza, pues la cacería empieza pronto; así pues, el tono general de la composición es de corte melancólico, destilando siempre una sensación de pesar y pérdida.

Apocalypto se ajusta de manera irregular a las imágenes del filme. En ocasiones se funde correctamente con la espectacular y emotiva creación de Mel Gibson, pero otras veces no funciona bien o todo lo contrario, molesta. En algunos tramos la confluencia de sonidos de la naturaleza propios de la música y los efectos sonoros de la película se acoplan y producen confusión, sobrecargando la escena innecesariamente. La falta de personalidad de la música en casi toda la obra es otro lastre que la limita casi a un efecto sonoro más con poca interacción y difusa expresividad.

No puedo terminar sin citar el único momento que realmente me conmueve, la magnífica melodía obtenida de los teclados en Civilisations Brought by Sea, que dura tan solo unos instantes. Por lo demás, un trabajo nada llamativo excepto por la fama de su autor, una obra que desligada de su madre (la película) no despierta interés por su condición de música construida únicamente para acompañar imágenes y, lo más importante, que ligada a ella no encaja con la perfección esperada y necesaria en una producción de tal importancia.

 

1. From the Forest… – 1:55
2. Tapir Hunt – 1:31
3. The Storyteller’s Dreams – 3:41
4. Holcane Attack – 9:28
5. Captives – 3:06
6. Entering the City with a Future Foretold – 6:05
7. Sacrificial Procession – 3:40
8. Words Through the Sky – The Eclipse – 5:11
9. The Games and Escape – 5:15
10. An Elusive Quarry – 2:15
11. Frog Darts – 2:45
12. No Longer the Hunted – 5:50
13. Civilisations Brought by Sea – 2:20
14. To the Forest… – 7:31
Total: 60:33

James Horner – All the King’s Men

James Horner – All the King’s Men
Género: Banda sonora original
Año: 2006
Valoración:

Con cada nueva obra de James Horner salta la discusión sobre el auto-plagio, así que aprovecho para dar mi opinión. No soy especialmente duro con las repeticiones de muchos autores de bandas sonoras. Respeto que cada uno tenga su estilo (esto muchas veces lo aprecio) y que tengan que trabajar para vivir, y acepto que muchos productores de cine busquen precisamente el estilo exitoso de algunos de ellos. Pero hay límites más o menos claros entre lo que supone un una forma concreta de hacer música, una leve falta de inspiración y un auto plagio burdo y cansino. Por citar los casos más conocidos, Jerry Goldsmith tuvo un bajón enorme antes de sus últimas grandes obras, Hans Zimmer es un autor con muchísimas posibilidades pero que últimamente no hace más que repetir el éxito de Gladiator, y el caso que nos ocupa es el más famoso de todos ellos y el que más bajo está cayendo. Una y otra vez James Horner realiza trabajos demasiado manidos que únicamente se basan en remezclar sus temas más logrados y característicos, y se empeña en trabajar más de la cuenta, mostrando así constantemente ideas muy agotadas. Muy a mi pesar, pues es uno de mis autores favoritos, ya es rarísima la vez en que aporta algo de originalidad o intenta disfrazar con nuevas variaciones sus reutilizaciones de temas propios.

En All The King’s Men, si uno es detractor de Horner en seguida verá los muchos errores que vuelve a cometer, pero si se le da la oportunidad y se escucha con atención, la niebla del fracaso se va disipando mientras los cortes avanzan mostrando que el polémico autor aún tiene algo de vida musical. Sí, vuelve a realizar un trabajo irregular, dejando en evidencia carencias notables de originalidad, pero la composición está más pulida, con menos huecos y con una orquestación mejor empleada que en otros discos anteriores que tampoco fueron de alta calidad (Troya, El Nuevo Mundo…); y por encima de todo, aún deja entrever muchas de sus cualidades, como su capacidad de crear tanto temas delicados como otros de sonoridades fuertes, y además ha aportado algo de evolución musical al crear un tema de cierta calidad y belleza.

Lo mejor que ofrece en este álbum son algunos momentos intimistas de piano (y un par de veces, de violín) en los que la inspiración aparece en forma de sencillas y preciosas sonoridades que generan partes muy expresivas, nada cargantes en comparación con lo que ha ofrecido en trabajos anteriores. En la parte negativa, hay un uso excesivo de las melodías típicas del tema de Willow sobrecargadas de insufribles metales, que chocan notablemente con esos momentos en los que los buenos acabados de las notas de piano y los segmentos muy bien orquestados casi hacen pensar que Horner no ha rellenado la composición con prisas y versiones apresuradas de sus propias creaciones.

El tema principal desarrolla una melodía melancólica en dos vertientes: una de orquestación fuerte (vientos y golpes de piano y metales) que le da vigor, otra intimista, sencilla, libre de artificios para recalcar la soledad y penas de los personajes. El contraste entre ambas líneas es bastante eficaz, pero Horner no siempre acierta a la hora de otorgar buenas variaciones a las distintas construcciones del tema, con lo que todos los cortes acaban siendo levemente repetitivos dentro de su propia vertiente, y eso cuando no están salpicados de parches de viejas obras.

La valoración global de esta composición, la más importante el año para James Horner, es que la considero de lo mejor que ha realizado últimamente, pero es irregular, un quiero y no puedo. Por un lado, muestra una buena composición del tema pero lo desarrolla con una ligera torpeza, por otro, tiene muy buen acabado técnico y algunos pasajes de gran belleza, pero, o abusa de sonidos mil veces empleados (y estos aparecen de forma molesta), o repite el nuevo aporte otras tantas veces. En general, un buen disco aun con sus fallos, una gota de esperanza en la carrera de este músico a la vez que otra repetición de sus malos logros. Y cabe citar también mi sorpresa ante la magnífica recepción que ha tenido entre la crítica especializada.

 

1. Main Title – 4:30
2. Time Brings All Things to Light – 1:45
3. Give Me the Hammer and I’ll Nail ‘Em Up! – 5:59
4. Bring Down the Lion and the Rest of the Jungle Will Quake in Fear – 3:34
5. Conjuring the ‘Hick’ Vote – 3:14
6. Anne’s Memories – 2:47
7. Adam’s World – 3:43
8. Jack’s Childhood – 2:22
9. The Rise to Power – 3:17
10. Love’s Betrayal – 2:54
11. Only Faded Pictures – 2:49
12. As We Were Children Once – 2:49
13. Verdict and Punishment – 6:00
14. All Our Lives Collilde – 3:23
15. Time Brings All Things to Light… I Trust It So – 7:36
Total: 56:42

James Horner – Troy

James Horner – Troy
Género: Banda sonora original
Año: 2004
Valoración:

James Horner no confirió un sonido de aspecto tan antiguo a su trabajo como hizo Gabriel Yared, pero tampoco podía crear una modernidad que resultase antiestética, así que en su obra también recurrió a fanfarrias de percusiones, metales y vientos y a coros de aspecto étnico que le confirieran un motivo general que se adaptase a una obra de carácter histórico.

Las prisas con las que realizó esta composición se notan. Las melodías son simples (a veces demasiado), repetitivas, usadas muchas veces sin un motivo claro. Éstas, tanto en el disco como en la película, aparecen y desaparecen, se tropiezan unas con otras sin que la música muestre alguna intención concreta. Hay pocos momentos destacables, muchos que no pasan de ser decentes, y varios que llegan a ser lamentables en su torpeza.

La orquesta no suena mal y está bien grabada en el disco; hoy día es raro encontrar fallos en este aspecto en grandes autores. Pero su uso es muy pobre, tosco y bruto a veces, pero no porque el momento lo requiera, sino porque Horner no da más de sí en inspiración o tiempo. El abundante uso de percusiones es efectivo en general, pero las atosigantes melodías de los coros y vientos a las que secundan o guían acaban por afear su aspecto, y las propias notas exprimidas de las percusiones se tuercen hacia sonidos demasiado ruidosos en ocasiones.

En cuanto a su efectividad con las imágenes, es prácticamente aleatoria. Dada su composición tan desestructurada, los temas, que no parecen ligados a personajes o situaciones en concreto, entran y salen de escena continuamente. A veces se adaptan sin que resulte una simbiosis especialmente lograda, pero al menos funcionan. Pero otras muchas la combinación es hortera, llegando a ser muy molesta en algunos momentos. Es el aspecto más negativo de la BSO, fruto sin duda de la velocidad con que se habría tenido que editar el filme.

3000 Years Ago abre el compacto con la voz de la solista Tanja Tzarovska acompañada por una atmósfera algo tensa, contemplativa, aderezada con leves percusiones. Acompaña al breve resumen de la situación política y social en la que se encauza el argumento del filme. Conforme avanza, las percusiones se recrudecen con unas notas un poco simples y poco atractivas, como si hubieran sido añadidas con prisas para aumentar la fuerza del corte.

Troy se inicia con vientos que pronto son embargados en la creciente apoteosis de la fanfarria. Lástima que el tema conferido sea tan vulgar, unas notas demasiado burdas repetidas a lo largo de su duración y luego otras veces en distintos momentos del disco, por ejemplo en cortes como Achilles Leads the Myrmidons, que es marchoso pero salvo sus breves instantes más oscuros que resultan interesantes, la armonía brilla por su ausencia, y las melodías están dentro de la tónica del disco (sonidos toscos, las notas no llegan a tomar forma), o The Temple of Poseidon y The Trojans Attack, por citar los más parecidos.

The Night Before es un corte lento e intrigante. The Greek Army and It’s Defeat es uno de los temas más interesantes, oscuro, de intensidad creciente. Con sus nueve minutos aborda el primer asalto y derrota de los griegos, que se topan con la inquebrantable muralla troyana. De nuevo, melodías disonantes aparecen cada dos por tres entre fuertes metales y algunos coros. Pero luego cobra forma y alcanza las mayores cotas de calidad del compacto: hacia la mitad dramáticas cuerdas hacen aparición, obteniendo uno de los pocos instantes verdaderamente logrados de la composición, y en el final vuelve la voz solitaria entristecida de gran efectividad.

Briseis and Achilles es un instante más melódico de lo habitual, que incluye el tema heroico de forma suavizada y mejor utilizado que cuando está en cortes fuertes. Suaves vientos giran en torno a Briseida y Aquiles en su encuentro. A medida que avanza, recuerda a Braveheart, aunque el autor ha tenido la decencia de no calcar el tema, sino que simplemente se nota su mano y ya está. El final, lleno de dramatismo, es una parte muy bella.

Hector’s Death está confeccionado para el duelo entre los dos grandes, y la elección del estilo sin duda está inspirada en la forma del tema creado por Yared: percusiones que acompañan la danza de guerra. La voz interrumpe la acción, dando paso al drama subyacente en la caída de Héctor. Es uno de los temas más cortos, e igualmente es de los pocos que realmente merece la pena salvar.

The Wooden Horse and The Sacking of Troy es un corte largo, atmosférico, de sonidos muy predecibles. Bastante anodino incluso cuando cobra fuerza al final, momentos en los que se vuelve aún más repetitivo. Junto con Through the Fires, Achilles… and Immortality acompaña el clímax final de la película. Es en esta parte donde la música conjuga peor con las imágenes, no obteniendo ninguna emotividad del conjunto: ningún drama subyace en el caos, ruina y caída de Troya. El filme también decepciona algo, pues no consigue conectar con los personajes ni lograr un final grande y digno para ninguno de ellos. Lo único destacable son las logradas imágenes de Troya ardiendo.

Cierra el disco Remember Me (interpretado por Josh Groban y Tanja Tzarovska), una canción, una balada, iniciada en voz y piano, aunque luego cobra fuerza con electrónica y orquesta. Aunque es bonita, es bastante sencilla, de aspecto claramente comercial para ganar más puntos en las ventas y los premios. Aunque no encaja nada en la temática de la película y el resto de la partitura (a pesar de contar con la misma cantante), podría haber sido peor.

El resultado es un trabajo que por justicia hay que aprobar, ya que no había mucho que hacen en tampoco tiempo y el producto final no llega a ser realmente malo en su valoración global. Pero como composición de gran importancia, sin comparar con la de Gabriel Yared, es un trabajo muy decepcionante, irregular. Aunque tampoco es lo peor que podía habernos dado James Horner.

1. 3200 Years Ago – 3:36
2. Troy – 5:01
3. Achilles Leads the Myrmidons – 8:30
4. The Temple of Poseidon – 3:28
5. The Night Before – 3:28
6. The Greek Army and It’s Defeat – 9:38
7. Briseis and Achilles – 5:19
8. The Trojans Attack – 5:01
9. Hector’s Death – 3:27
10. The Wooden Horse and The Sacking of Troy – 10:02
11. Through the Fires, Achilles… and Immortality – 13:27
12. Remember Me – Josh Groban y Tanja Tzarovska – 4:18
Total: 75:16

Troya: Horner Vs. Yared

Las bandas sonoras originales rechazadas son siempre muy buscadas por los fans del género, que convierten estas piezas desconocidas en discos de coleccionistas. No es habitual que salgan a la venta, aunque algunos casos existen, pero sí hay muchas ocasiones en las que la trascendencia del cambio es notable y pueden llegar a conseguirse ediciones no oficiales por las redes de intercambio de archivos. Me vienen a la mente pocos casos, aunque indagando se pueden hallar muchos más: Piratas del Caribe de Alan Silvestri fue reemplazada por la de Klaus Badelt, sin que la primera versión haya visto la luz aún; con la de Howard Shore reemplazada por Newton Howard para King Kong igual; El Guerrero nº 13 de Graeme Revell y Lisa Gerrard se puede obtener por Internet tras haber sido rechazada y cambiada por una composición del fallecido Jerry Goldsmith; Alien Nation de Jerry Goldmisth vio la luz tras haber sido desplazada quince años antes…

Estos reemplazos, cuando son conocidos, suelen ofrecerse a quejas y comparativas varias, siempre que puedan escucharse ambas composiciones. No es nada raro que la partitura descartada supere a la finalmente empleada, ya sea porque resulta más interesante o simplemente porque es una composición superior. Esto ocurre porque se suelen anteponer intereses comerciales y otras decisiones equivocadas de altos directivos al resultado artístico. Un caso de terrible decisión comercial es el de Piratas del Caribe, que sin haber escuchado el trabajo de Silvestri, está claro que cualquier cosa sería mucho mejor que lo orquestado por Badelt. A veces es más difícil decantarse por una u otra a pesar de que sabemos que no se tuvo en cuenta la calidad en el momento de ser reemplazada, como es el caso de El Guerrero nº 13: si bien la partitura de Revell fue eliminada porque Michael Crichton metió mucha mano al trabajo del director John McTiernan, he de decir que la BSO de Goldsmith no aparenta ser tan apta hablando del estilo musical, pero sin duda es muchísimo más impactante, impresionante y efectiva.

El caso que aquí analizo ha sido probablemente el que mayor repercusión ha creado, tal es la magnitud del error y la rápida difusión que ha tenido el soberbio trabajo de Yared.

Tras el éxito de Gladiator, el género de películas históricas, o por extensión el de espadas y guerreros, tuvo un nuevo auge. Varias producciones de alto presupuesto y repercusión se llevaron a cabo en los años posteriores, siendo todas muy esperadas, pues es un género muy atractivo. Igualmente, son propuestas que prometen estar acompañadas por bandas sonoras originales de alta calidad y majestuosidad. Desgraciadamente, el cine últimamente da pocas grandes películas, y en concreto las que se han realizado dentro de esta temática no han salido del todo bien paradas, siendo destacable solamente la espectacularidad de algunas de ellas (Troya, El reino de los cielos).

En cuanto a bandas sonoras, la cosa está más repartida, y aunque el número de trabajos interesantes no sea elevado, la calidad de los mismos sí es notable. El reino de los cielos de Gregson-Williams es excelente, la propia Gladiator de Zimmer y Gerrard es muy recomendable… y si hilamos más fino e incluimos la saga fantástica de El Señor de los Anillos dentro del género de aventuras/espadas/batallas, nos encontramos con la creación de Howard Shore, cuya trilogía es equiparable en calidad a la del Maestro Williams de La guerra de las galaxias, es decir, que son de las mejores y más importantes composiciones de la historia del cine.

En Troya se produjo una paradoja terrorífica, pues la composición de Gabriel Yared es tan extraordinaria que estaría con total seguridad en cualquier lista de mejores bandas sonoras originales de la historia, incluso ganando puntos por su estado de trabajo maldito que le otorga un aura especial, pero en cambio fue sustituida por una creación de James Horner realizada con prisas, mal acabada y muy poco inspirada (constantes auto-plagios). La historia es sencilla y triste:

Troya se estrenó en el año 2004, pero como muchas películas, antes fue expuesta en pases de prueba donde un público que no sé cómo se elige indica, tras visionar el film, qué no le gusta, qué cambiaría. Asombrosamente, la reacción generalizada fue de rechazo a la partitura del compositor seleccionado, Gabriel Yared, por sonar demasiado antigua. Es la primera parida, pues no hay otra forma de definir semejante opinión, ya que la idea de la película era recrear una historia muy, muy antigua, y claro, los elementos que forman la producción deben emular dicha época. He de creer que fue una mala casualidad que nadie con algo de objetividad y la cabeza en su sitio acabase en el pase de prueba, y todos esperasen alguna música directa y simplona tipo Piratas del Caribe. Pero llegamos a la segunda parida, la del o los directivos de la distribuidora o los productores (espero que no fuera el propio Wolfgan Petersen, el director de la película, pues siempre he pensado que es un buen director) que decidieron ignorar todo elemento artístico en pro de la completa comercialidad: prescindieron de Yared, ficharon a uno de los compositores más solicitados y comerciales (y mejor pagados) del momento, James Horner.

James Horner tiene una carrera amplia, muy amplia. Lleva muchos años en el género y es, a pesar de su constante auto-plagio y su afán de trabajar en muchas producciones cada año en vez de centrarse en pocas y dar lo máximo de sí, uno de los autores más destacables e importantes del momento. Tiene creaciones inolvidables, influyentes, y muy exitosas, como Willow, Aliens, Braveheart, Los fisgones, Titanic… Pero también ha pasado por baches artísticos muy profundos, donde realizó verdaderas atrocidades como Enemigo a las puertas. Parte de su carrera está limitada a unos poquísimos motivos que repite con tediosa constancia, como el tema de acción heroico de Willow, reutilizado una y otra y otra vez desde que sus primeras notas se oyeron en Krull o Star Trek II; o el coro dramático que ha sido eje central de composiciones como Una mente maravillosa, cuya mejor y más bella forma pudimos disfrutar en Los fisgones; o el tema de Braveheart, que ha empleado hasta en composiciones recientes como El Nuevo Mundo

En Troya no sólo se encontró ante la ardua tarea de crear una BSO en unas dos semanas, sino que también era una película que requería música muy compleja y en grandes cantidades. El resultado fue aceptable en cierta forma, pero algo precario en sonido y simbiosis con las imágenes, y sobre todo desluce, parece insuficiente y cutre si tenemos presente la magnífica composición rechazada a la que sustituyó con precipitación.

Cómo no, Gabriel Yared sufrió y se enfadó mucho, pues su trabajo es de esos que cada vez resultan más escasos, donde el autor dedica todo su tiempo y esfuerzo a crear una gran obra, estudiando sonidos y músicas de distintas épocas… Hoy día sólo puedo citar un trabajo semejante, el de Howard Shore para El Señor de los Anillos. Este lógico enfado ante la sinrazón de las productoras no le ha servido de nada a Yared, pues a día de hoy no parece haber intención de editar su trabajo, y menos aún de realizar un montaje del filme que lo incorpore en el metraje. Así que lo que hizo fue enviar a distintos medios del género un disco con lo que había grabado para mostrar su trabajo al mundo, que aun incompleto y sin la grabación bien pulida, muestra plenamente lo que consiguió: una Obra Maestra. Pronto el disco cayó en internet y cualquier fan puede disfrutarlo.

— Actualización (07-05-08) — He de añadir, años después de realizar este reportaje, una nota sorprendente. Hace poco salió a la venta en DVD una versión de Troya con media hora más de metraje. Si en su momento el tema del cambio de Yared por Horner y la mediocre música que ofreció este último fue bastante sonado, el caso actual es si cabe más ridículo: para esta versión de la película no se ha compuesto nueva música, sino que se ha reutilizado lo que ya había, repitiendo aún más la música de Horner, pero para rellenar en algunos momentos se han puesto breves instantes de la partitura de Yared e incluso de otras, como El planeta de los Simios de Danny Elfman, Starship Troopers de Basil Poledouris y unas pocas más. Al parecer los resultados son lamentables (montaje precipitado y música inadecuada al momento, me imagino). Ahora más que nunca se echa de menos una versión que incluya la partitura de Yared bien grabada y montada.


Gabriel Yared nació en 1949 en Beirut. Ha compuesto bandas sonoras originales como El paciente Inglés, El talento de Mr. Ripley, Otoño en Nueva York, Ciudad de Ángeles… Su web oficial: gabrielyared.com


James Horner nació en 1953 en Texas. Suyas son composiciones tan conocidas como Aliens, Titanic, Braveheart, Apollo 13, Willow, La tormenta perfecta, La máscara del Zorro
Su web oficial: james-horner.com