El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos en la Categoría: John Williams

John Williams – The Kingdom of the Skull Crystal

John Williams – Indiana Jones and the Kingdom of the Skull Crystal
Género: Banda sonora original
Año: 2008, Concord Records
Valoración:

No hay tantos fanáticos de la música de cine como cinéfilos o simplemente seguidores de la saga de Indiana Jones, pero aún así la expectación ante la vuelta de John Williams a una de sus sagas más conocidas y aclamadas también era altísima. En cierta manera ha ocurrido lo mismo que con la película: dicha expectación superó a la realidad, esperando gran parte del público la última obra maestra del género. No ha sido así y muchos se han echado injustamente las manos a la cabeza. La realidad sólo es agria si no se acepta como tal: El reino de la calavera de cristal es una banda sonora de alta calidad, algo a lo que nos tiene acostumbrados John Williams, pero está un escalón por debajo de la trilogía. Hay que decir que estuvo mucho más inspirado en las nuevas entregas de La guerra de las galaxias, pero no por ello esta obra deja de ser un plato de agradable degustación.

En busca del arca perdida giraba en torno a una leyenda de gran calado en el subconsciente con una música repleta de temas poderosos, sobrecogedores, El templo maldito se inclinaba más hacia la acción y el terror con motivos oscuros e imponentes, y La última cruzada ofrecía un sin fin de temas de aventuras. El reino de la calavera de cristal se mueve por lo general en un tono de misterio, de magia oculta. Los motivos principales son de rasgos místicos y etéreos donde se sugiere más que se expone. Es por ello menos espectacular que sus hermanas y puede dejar algo indiferente en una primera escucha, pero es indudable que la música sigue siendo de primerísimo nivel y se amolda a la perfección a las imágenes. Hay que indicar que en la edición en disco los cortes no mantienen el orden correcto, siguiendo la nefasta política que vimos en la antigua trilogía. Es imperdonable que a estas alturas se sigan cometiendo estos estropicios.

La composición se inicia cómo no con los acordes de la Raiders March, a los que siguen una versión del tema de Marion, también protagonista en esta entrega. A continuación hacen acto de presencia los temas centrales: Call of the Crystal e Irina’s Theme. El primero, obviamente centrado en las calaveras de cristal, ofrece melodías suaves, etéreas, de misterios latentes, y consigue atrapar e inquietar con gran eficacia. Irina’s Theme mantiene notables semejanzas con el anterior al estar el personaje muy relacionado con las calaveras, pero el registro es más oscuro y dramático. Se retrata muy bien la personalidad fría y con creencias esotéricas de la villana. En el tramo final el corte adquiere gran fuerza con unos espectaculares vientos, para luego volverse sutil de nuevo.

Para presentar al joven Mutt tenemos el característico corte de acción y humor en la línea de Basket Game o Escape from Venice. Es divertido, pegadizo y muy bonito. Se mantiene en una línea semejante The Snake Pit, otro instante de humor muy logrado. Con un homenaje al tema del Arca (en La última cruzada también hubo uno) volvemos al motivo de la calavera, encontrándose ahora mezclado con notas de misterio y tenues marchas marciales para remarcar la presencia de los soviéticos. Es una aproximación al tema central bastante variada e intensa, y cerca del final Williams ofrece unas melodías magistrales como sólo él sabe hacer: poderosas, sobrecogedoras y con espléndidas fanfarrias.

The Journey to Akator es un corte de transición, con versiones del tema de Indiana Jones y la música dedicada a presentar la aldea sudamericana, cómo no de rasgos mejicanos. A Whirl Through Academe es una pista de acción, completamente puesta a las órdenes de las imágenes y no especialmente destacable, mientras que “Return” es parecida pero inclinada hacia la línea de intriga. Mucho más interesante es lo que viene a continuación. El inmenso The Jungle Chase está a la altura de los grandes temas de acción del maestro: gran imaginería, con constantes y geniales variaciones que se amoldan a las imágenes sin perder los motivos que son representados y por supuesto un fantástico sentido del espectáculo. Las marchas militares rodeadas de vientos son fascinantes.

La búsqueda de las tumbas de los Conquistadores y por ende de las calaveras es representada por motivos de intriga (Orellana’s Cradle) y de acción (Grave Robbers). Este último se construye con una comedida amalgama de percusiones y orquesta que producen muy bien sensaciones de agobio y peligro, mientras que el que le precede muestra rasgos misteriosos muy sencillos. Hidden Treasure and The City of Gold exprime el tema de la calavera hasta conseguir un clímax que deja sin aliento, y a continuación, con notas que recuerdan a War of the Worlds, deambula a través de tonos de tensión algo oscuros. Otros momentos de transición no especialmente destacables son Secret Doors and Scorpions y Oxley’s Dilemma.

El ataque de las hormigas caníbales se acompaña por el corte Ants!. Su dinamismo, su ritmo demencial y las notas afiladas y agobiantes ofrecen otro de los magníficos temas de acción del maestro, sólo limitado porque las melodías recuerdan a Munich y a la nueva trilogía de Star Wars. La resolución de la aventura llega de la mano de Temple Ruins and The Secret Revealed, un tema de gran fuerza y tensión que prácticamente se enlaza con The Departure, el cual se mantiene en la misma línea y ofrece un clímax apoteósico. El epílogo y los créditos (Finale) como es habitual reúnen varios de los temas principales: el de Marion, el de Indiana, etc.

La conclusión que un servidor saca del álbum es que la edición es mejorable pero contiene una cantidad más que aceptable de la composición, mientras que, como es habitual con John Williams, estamos ante una banda sonora con gran personalidad, muy dinámica y llena de temas espléndidos. Se le puede criticar algo no muy común en él, la reutilización de temas de otras de sus obras, bastante evidentes en algunos casos, pero no es un gran lastre en una partitura muy completa y eficaz.

1. Raiders March – 5:06 2. Call of the Crystal – 3:50
3. The Adventures of Mutt – 3:12
4. Irina’s Theme – 2:26
5. The Snake Pit – 3:15
6. The Spell of the Skull – 4:24
7. The Journey to Akator – 3:08
8. A Whirl Through Academe – 3:34
9. “Return” – 3:12
10. The Jungle Chase – 4:23
11. Orellana’s Cradle – 4:22
12. Grave Robbers – 2:29
13. Hidden Treasure and The City of Gold – 5:14
14. Secret Doors and Scorpions – 2:17
15. Oxley’s Dilemma – 4:46
16. Ants! – 4:14
17. Temple Ruins and The Secret Revealed – 5:51
18. The Departure – 2:27
19. Finale – 9:20
Total: 77:30
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John Williams – The Last Crusade

John Williams – Indiana Jones and the Last Crusade
Género: Banda sonora original
Año: 1989 (1989, Warner Bros.)
Valoración:

John Williams – Indiana Jones and the Last Crusade (expanded bootleg)
Género: Banda sonora original
Año: 1989 (199?, edición no oficial)
Valoración:

En Indiana Jones y la última cruzada estamos en el mismo caso que en su predecesora: la asombrosa e injusta falta de una edición que contenga la mayor parte posible de la composición. No pido un disco doble, aunque es una banda sonora que lo merece, sino simplemente que me expliquen por qué demonios no llegaron a los setenta y cinco (más bien casi ochenta) minutos que permite un CD y que se avergüencen por no ordenar los cortes como es debido. Estamos ante una obra maestra cercenada (al menos ya no son cuarenta, sino sesenta minutos) y la valoración de álbum debe reflejar, muy a mi pesar, ese aspecto. Y de nuevo se hace imprescindible la recomendación de recurrir a las ediciones no oficiales, de las que hay varias bastante completas (aunque probablemente sólo las encuentren en mp3, con la consecuente enorme pérdida de calidad de sonido). Yo he elegido una y me guío por sus nombres, que son muy representativos, pero en otras ediciones serán algo distintos.

John Williams había llegado muy alto en las dos primeras entregas, pero no me cabe duda de que La última cruzada es una de sus grandes obras maestras, una de sus cinco mejores partituras. La variedad temática es indescriptible, cada momento tiene su propio motivo elaborado con total dedicación y con resultados extraordinarios. Todos, absolutamente todos los temas ofrecen sonoridades de gran personalidad, espectacularidad y belleza, y lo consigue sin venderse a la melodía simplista y facilona y sin sacrificar lo más mínimo la correspondencia con las imágenes. De hecho, esta es una de esas maravillosas ocasiones donde la música y las imágenes al unirse forman una obra de arte de una magia sin igual. Por supuesto huelga decir que la orquesta suena perfecta.

Esta aventura se inicia en la adolescencia de nuestro héroe, en una de sus primeras investigaciones importantes. El motivo empleado ofrece un tono vivaz y alegre que expresa muy bien la juventud, emoción y felicidad casi infantil ante la materialización de los sueños del personaje. Pero esta primera incursión del joven Indy en la verdadera arqueología no se completa hasta que ya es adulto. El viaje tras la cruz de Coronado está ahora lleno de peligros y la música realza ese aspecto en The Circus Train and Stealing the Cross y The Cross of Coronado. Atención a los eficaces instantes de rítmicas percusiones, esas grandiosas marchas de acción heroica que fluyen hacia la fanfarria dedicada a nuestro héroe cuando por fin cumple su objetivo. A continuación breves momentos de transición ofrecen a Indiana Jones pistas sobre el posible paradero del grial (Packet from Dad, Incription on the Rock), dando pie así a la trama central de la película.

En Ransacked House observamos por primera vez, entre tonos de misterio, el tema dedicado a los alemanes, aunque lo hace de forma más sutil y ligera a como aparecerá posteriormente. Es una melodía que incluso escuchada a parte de la cinta transmite un claro tono de maldad. El viaje tras el grial nos lleva a Venecia a través de X Marks the Spot, un tema que también incluye la búsqueda de la tumba. El corte, precioso, aúna la magia y el misterio que ofrecen las aventuras en las que los protagonistas se embarcan. En la línea clásica de esta saga asistimos a continuación a momentos de intriga y casi terror y a la aparición de animales que ponen en apuros a los héroes: Into the Catacombs y Ah, Rats!! El primero ofrece un homenaje al tema del arca, recuperando el tema de la primera película, y el segundo incorpora, entre instantes de intriga, notas más bellas y emotivas dedicadas a la protagonista femenina de esta ocasión, Elsa. Seguidamente deja entrever durante unos segundos el tema del caballero cruzado (aquí dedicado al que está en la tumba, pero será expuesto en toda su plenitud más adelante para el que aparece protegiendo el grial) y en los últimos instantes se decanta por el peligro cuando las catacumbas se incendian.

En la huída de Venecia hallamos un tema (Escape from Venice) que en cierta manera (más por las intenciones que por la música) recuerda al de las cestas (The Basket Game) de En busca del arca perdida, pues la situación en la película es parecida. Además, si aquél fue de lo mejor en aquella espléndida partitura, éste se encuentra en la misma posición en la que aquí analizo. Nos encontramos ante un espléndido corte de acción y humor, inspiradísimo en sus notas y construido con toda la sabiduría del maestro. Muy original y de melodías muy atractivas, su primer tramo es evidentemente humorístico, pero pronto adquiere un matiz de peligro. De entre todos los grandes temas que ha dado la saga siempre ha sido uno de mis favoritos.

Searching for Dr. Jones y Papa Jones retratan la búsqueda del Doctor Jones, el padre de Indiana. Estos proporcionan instantes de transición, el primero de rasgos intrigantes y el segundo de notas emotivas para resaltar el reencuentro familiar. Precioso juego de insinuaciones entremezcladas con temas varios (incluido el de los alemanes) encontramos en Elsa’s Betrayal. Tras unas escenas no muy destacables (Escape in the Truck y The Jones Tied Up) hace acto de presencia el otro gran tema, la otra joya extraordinaria de la partitura: el famoso Scherzo for Motorcycle and Orchestra. La magistral secuencia de acción de la persecución en motos es acompañada por una sonoridades que mezclan diversión, espectacularidad y tenues rasgos marciales. La composición que Williams nos regala es uno de sus temas más recordados, una pieza desbordante de originalidad y carisma, un auténtico prodigio.

El viaje a Berlín (Blasphemy / To Berlin) expone emotivas notas dedicadas a la familia Jones, pero el final se torna más oscuro, pues deben introducirse en la boca del lobo para recuperar el diario con las pistas sobre el grial. La partida de Alemania
encadena excelentes variaciones del motivo de los alemanes: The Berlin Air Terminal, No Ticket, y Flight to Austria. El más destacable es el inmenso No Ticket, de gran carga cómica, que resulta otro de los granes temas de la película e incluso de la saga. Para finalizar estas escenas hallamos un instante más sosegado e incidental: Keeping Up with the Joneses.

El siguiente tramo musical acompaña a los peligros que sortean los protagonistas a través del desierto hasta llegar al cañón de la Media Luna. La aparición de la hermandad que custodia el grial se representa a través de Brother of the Cruciform Sword y Death of the Messenger from God. El ataque a los alemanes se salda con la muerte de este grupo, pero nuestros héroes aprovechan la confusión para atravesar las líneas enemigas y sembrar el caos. Los cortes juegan con el tema de los alemanes, tonos ligeros de acción y algún instante algo trágico. La espléndida pelea contra la bestia de acero, el tanque de los enemigos, se acompaña por uno de esos magníficos temas de acción marca de la casa: Belly of the Steel Beast. Su inicio es marcial y oscuro para recalcar la presencia del peligro, y desde ahí prosigue a través de un sin fin de melodías espectaculares y fanfarrias heroicas, de transiciones constantes que adaptan con maestría la música a las imágenes. La resolución del conflicto deja momentáneamente unas tristes notas, pero cuando descubrimos que Indiana sigue vivo en seguida se da el salto al cañón de la Media Luna (The Canyon of the Crescent Moon), adquiriendo entonces la música un tono de misticismo con tenues rasgos orientales para en los últimos segundos decantarse por el misterio.

En los pasos finales de la aventura el padre de Indiana recibe un disparo para forzar la intervención del intrépido arqueólogo, para que obtenga el grial para los alemanes. Las sonoridades de Papa Jones Shot son de rasgos oscuros y entristecedores: Indiana sufre la pena y debe enfrentarse a las peligrosas trampas que custodian el preciado tesoro. En el proceso de sortearlas (The Peninent Man Will Pass) Williams expone toda la magia y asombro del momento de forma ejemplar. Destaca un instante que me pone los pelos de punta; son sólo unos pocos segundos, pero el maestro construye con esas escasas notas uno de los momentos más gloriosos de su carrera: transcurridos alrededor de un minuto y veinte segundos el tema alcanza un clímax sobrecogedor, indescriptible. Llegamos a la sala del grial y aparece su custodio, el último caballero cruzado: The Keeper of the Grail. La música mantiene los rasgos de misterio, tensión y revelación con predominio de la sección de cuerdas. La elección del cáliz (The Wrong Chalice / Papa Jones is Healed) pasa por momentos de terror cuando Donovan yerra en su decisión, pero se torna alegre y emotivo cuando Indiana acierta y usa sus poderes para sanar a su padre.

En Temple Destroyed / Illumination / End Credits se desarrollan los últimos minutos de la cinta: el caos que rodea a la destrucción del templo, la salvación de nuestros héroes tras aceptar que no deben abrazar la avaricia y soberbia de jugar con algo superior a ellos y la despedida y fanfarria que cierra esta espléndida aventura. Como es habitual, en los títulos de crédito se rememoran los momentos más importantes de la banda sonora, una banda sonora que para un servidor es sin duda una de las diez mejores de la historia de la música de cine. Indispensable a pesar del inconveniente de tener una edición oficial incompleta y la dificultad de hallar versiones más satisfactorias.

 

1989 (1989, Warner Bros.)
1. Indy’s Very First Adventure – 8:11
2. X Marks the Spot – 3:07
3. Scherzo for Motorcycle
and Orchestra – 3:49
4. Ah, Rats!!! – 3:36
5. Escape from Venice – 4:21
6. No Ticket – 2:42
7. The Keeper of the Grail – 3:21
8. Keeping Up with the Joneses – 3:35
9. Brother of the
Cruciform Sword – 1:53
10 Belly of the Steel Beast – 5:26
11. The Canyon of
the Crescent Moon – 4:16
12. The Penitent Man Will Pass – 3:23
13. End Credits (Raiders March) – 10:36
Total: 58:40
1989 (199?, edición no oficial)
1. Indy’s Very First Adventure – 8:13
2. The Circus Train and
Stealing the Cross- 3:35
3. The Cross of Coronado – 2:18
4. Packet from Dad – 0:54
5. Incription on the Rock – 1:04
6. Ransacked House – 2:04
7. X Marks the Spot – 3:12
8. Into the Catacombs – 2:39
9. Ah, Rats!! – 3:41
10. Escape from Venice – 4:24
11. Searching for Dr. Jones – 1:49
12. Papa Jones – 2:09
13. Elsa’s Betrayal – 2:01
14. Escape in the Truck – 0:50
15. The Jones Tied Up – 2:37
16. Scherzo for Motorcycle
and Orchestra – 3:53
17. Blasphemy / To Berlin – 1:08
18. The Berlin Air Terminal – 2:05
19. No Ticket – 2:46
20. Flight to Austria – 1:26
21. Keeping Up with the Joneses – 3:38
22. Brother of the
Cruciform Sword – 1:56
23. Death of the
Messenger from God – 2:23
24. Belly of the Steel Beast – 5:29
25. The Canyon of
the Crescent Moon – 4:17
26. Papa Jones Shot – 2:54
27. The Peninent Man Will Pass – 3:23
28. The Keeper of the Grail – 3:24
29. The Wrong Chalice/
Papa Jones is Healed – 4:27
30. Temple Destroyed /
Illumination / End Credits – 10:37
Total: 1:35:32

John Williams – The Temple of Doom

John Williams – Indiana Jones and the Temple of Doom
Género: Banda sonora original
Año: 1984 (1984, Polydor)
Valoración:

John Williams – Indiana Jones and the Temple of Doom (expanded bootleg)
Género: Banda sonora original
Año: 1984 (199?, edición no oficial)
Valoración:

El éxito de En busca del arca perdida empujó a Steven Spielberg y George Lucas a continuar con las aventuras del archifamoso arqueólogo, y como era de esperar se contó de nuevo con el maestro John Williams para la creación de la banda sonora original. Para desgracia de los incontables amantes de la música de Williams o simplemente de los aficionados a la saga, la edición en álbum que hay en el mercado no es nada representativa de lo que realmente es la banda sonora, pues reúne unos escasos cuarenta minutos cuando la composición supera con creces la hora, y por si fuera poco los cortes no siguen el orden correcto. Es pues prácticamente imprescindible recurrir a ediciones no oficiales (conocidas como bootleg) para disfrutar plenamente de la labor del músico. Además, esta corta edición oficial me pone en un dilema: ¿qué nota le doy a un disco que ofrece la mitad (y mal presentada) de una banda sonora que roza la perfección? He decidido incluir en el comentario una de las varias versiones no oficiales que existen, pues considero que ejemplifica muy bien cómo debería haber sido el álbum de la banda sonora.

Manteniendo la línea iniciada en su predecesora, John Williams apuesta por sonoridades de corte aventurero donde tienen cabida registros dispares: humor, acción, intriga e incluso instantes de terror. Con sabiduría exime al tema central de la trilogía, la archifamosa fanfarria de Indiana Jones, de ser eje constante de la música (se limita a parecer en casos puntuales), eliminando así la sensación de abuso o fatiga, y para esta nueva historia Williams no escatima en recursos y realiza otro despliegue impresionante de temas o motivos que representan a los personajes, los lugares e incluso a secuencias especiales (como el magnífico tema de la ceremonia). Como en En busca del arca perdida, la música es muy dinámica, los temas se entrecruzan y evolucionan a toda velocidad adaptándose a las imágenes con la sabiduría que siempre ha caracterizado a este músico. Casi no hace falta remarcar otro aspecto evidente: que la orquesta suena perfecta y la gama de sonidos con la que Williams experimenta es riquísima y acertada en todo momento.

Tras la canción dedicada al espectáculo musical del prólogo (Anything Goes) nos adentramos en las calles de Shangai (Fast Streets of Shangai) de la mano de sonoridades de acción perladas de intriga, mientras que los pasos que dirigen a Indiana Jones hacia el templo siguen en la misma línea pero con rasgos más aventureros (Slalom on Mt. Humol & The Village) o claramente inclinados hacia el misterio (Fortune and Glory). Welcome to Pankot Palace es un corte oscuro con instantes corales y fuertes percusiones, y mantiene un deje de misterio contenido muy eficaz. Nocturnal Activities nos trae, con notas que recuerdan mucho a Prokofiev, el tema de amor unido a momentos de gran comicidad. Es más ligero y animado que el motivo empleado para la fémina en la primera entrega.

En la segunda mitad de la cinta, cuando ya hemos entrado de lleno en la acción, Williams nos deleita con los mejores momentos de esta espléndida partitura. Bug Tunnel & Death Trap ofrece rítmicas melodías de vientos que consiguen transmitir de forma increíble sensaciones de agobio hasta que el héroe se libra del peligro que le acecha. The Thuk Ceremony nos trae a un Williams por aquella época no muy común, el que emplea grandes coros. La situación era propicia y el resultado es asombroso, uno de los mejores momentos del disco. El corte representa la ceremonia con coros oscuros e inquietantes y poderosas percusiones, con una intensidad que va creciendo y enloqueciendo hasta resultar perturbador. Como muchos tramos de la banda sonora, en la versión oficial (en la que se denomina The Temple of Doom) aparece considerablemente recortado, en apenas una breve exposición, y pierde bastante de su impresionante fuerza.

Tras unos minutos de transición (Stealing the Stones) aparece otro tema bastante interesante: The Blood of Khali. Percusiones inhumanas, cuerdas casi terroríficas y coros en sánscrito dan pie a otro de los instantes más oscuros de la cinta. A continuación tres temas de acción sublimes aparece uno detrás de otro. En Short Round’s Escape los últimos coletazos de los encantamientos de la ceremonia Thuk dan pie a la huida de nuestros protagonistas entre un conglomerado de las fanfarrias heroicas. Marchas triunfales y sonoridades de acción intensa conforman Underground Chaos, apoteósica suite llena de instantes admirables. En último lugar The Mine Car Chase ofrece otro tema de gran originalidad y personalidad, con melodías veloces que señalan la cercanía de peligros.

Disfrutable en su totalidad únicamente en las ediciones no reglamentarias, una larga suite (The Bridge, Finale & End Credits) reúne los últimos pasos de la odisea de nuestro héroe y se une a las fanfarrias de los créditos finales. Es un corte de grandes contrastes y con reutilización de numerosos motivos empleados a lo largo de la partitura, pero no por ello es menos interesante y eficaz.

 

1984 (1984, Polydor)
1. Anything Goes – 2:49
2. Fast Streets of Shanghai – 3:38
3. Nocturnal Activities – 5:53
4. Shortround’s Theme – 2:27
5. Children in Chains – 2:42
6. Slalom on Mt. Humol – 2:22
7. The Temple of Doom – 2:57
8. Bug Tunnel and Death Trap – 3:29
9. Slave
Children’s Crusade – 3:22
10. The Mine Car Chase – 3:38
11. Finale and End Credits – 6:16
Total: 40:21
1984 (199?, edición no oficial)
1. Anything Goes – 2:50
2. Anything Goes Fanfare – 0:12
3. Nuhaji Diamond Deal &
Fast Streets of Shanghai – 9:33
4. Slalom on Mt. Humol &
The Village – 3:24
5. Fortune and Glory – 4:59
6. The Trek – 2.28
7. Welcome to Pankot Palace – 3:45
8. Mara Raja & the Dinner – 0:48
9. Nocturnal Activities – 5.51
10. Bug Tunnel & Death Trap – 3.29
11. The Thuk Ceremony – 4:50
12. Stealing the Stones – 4:34
13. The Blood of Khali – 3:52
14. Short Round’s Escape – 2:25
15. Underground Chaos – 8:36
16. The Mine Car Chase – 3:40
17. The Bridge,
Finale & End Credits – 14:11
Total: 77.57

John Williams – Raiders of the Lost Ark

John Williams – Raiders of the Lost Ark
Género: Banda sonora original
Año: 1981 (1981, CBS)
Valoración:

John Williams – Raiders of the Lost Ark (Expanded Edition)
Género: Banda sonora original
Año: 1981 (1995 Expanded Edition, DCC)
Valoración:

John Williams ya llevaba quince años de carrera en la música de cine, incluso con varias aportaciones de gran calidad, cuando fascinó al mundo con Tiburón (Jaws, 1975), pero no fue hasta poco después, hasta la llegada de La guerra de las galaxias (Star Wars, 1977), cuando pasó de golpe a ser el compositor más renombrado y popular de la industria cinematográfica. No hace falta resaltar que dicha obra revolucionó completamente el género y le dio una vida comercial que antes apenas tenía. Los años finales de la década de los setenta y los primeros de la siguiente fueron probablemente la etapa más inspirada de Williams, la que reunió sus partituras más aclamadas y recordadas. La citada La guerra de las galaxias, Encuentros en la tercera fase (Close Encounters of the Third Kind), Superman (para mí muy sobrevalorada, pero la incluyo por su impacto), El Imperio contraataca (The Empire Strikes Back), E.T. , El retorno del Jedi (The Return of the Jedi)… y por supuesto la que da pie a este artículo, otra maravilla más, denominada En busca del arca perdida (Raiders of the Lost Ark), que pronto fue seguida por otras dos grandiosas entregas.

La música dedicada al mítico arqueólogo en un primer momento no caló tan hondo como las notas dedicadas al Imperio y los Rebeldes o al hombre de acero, sobre todo por culpa de una edicion que ofrecía una cantidad minúscula del material que se oye en la película. El tiempo y el empujón dado por las secuelas fue poniendo a esta banda sonora en el lugar que merece, pero lamentablemente en lo que respecta a las ediciones en disco no se ha le ha mostrado a la trilogía el respeto que obras tan importantes y populares merecen. En su momento En busca del arca perdida tuvo una edición paupérrima donde apenas se podían disfrutar cuarenta minutos de una banda sonora muy compleja y larga, y no fue hasta 1995 cuando salió a la luz una versión que, si bien no es cien por cien completa, incluye la mayor parte de la música de la película y se puede considerar más que correcta. Pero no se puede decir de lo mismo de las otras dos entregas, de las que todavía se espera una edición decente mientras los millones de seguidores se ven obligados a buscar versiones no oficiales (que las hay muy buenas, todo sea dicho). Y por si fuera poco los discos oficiales son bastante difíciles encontrar, probablemente estén descatalogados en todo el mundo. Esperemos que la llegada de la cuarta película mejore la situación y veamos ediciones del nivel que se ofrece por ejemplo en la saga de La guerra de las galaxias.

Steven Spielberg y George Lucas dieron forma a sus deseos de crear una cinta de aventuras como las de antaño, de poco presupuesto pero mucha imaginación, y la jugada les salió bien redonda, pues revivieron el género y a la larga formaron una de las trilogías más recordadas de la historia del cine. Para la creación de la música Spielberg tenía muy claro con quién iba a contar, pues trabajaba muy bien con John Williams y los resultados que éste ofrecía eran (y siguen siendo) asombrosos. Williams también tuvo muy claro algo: el tema principal debía ser sencillo, de pocas notas, pero con una melodía que impactara, que se anclara en la memoria del espectador y a la vez transmitiera todo el tono de aventura y heroismo de la historia. Mucho tiempo estuvo dándole vueltas a sus ideas hasta que el tema central de Indiana Jones, ya conocido por todo el mundo, vio la luz. Con unas notas de trompeta espectaculares y una base con forma de marcha triunfal se iniciaba esta antológica trilogía.

Al contrario que en La guerra de las galaxias Williams no utiliza tanto las descripciones temáticas, los motivos claramente reconocibles, sino que estamos ante una partitura por lo general poco melódica y centrada más en subrayar y ensalzar las imágenes que en formar largos temas épicos de gran personalidad. Sí, hay varios motivos claramente reconocibles, pero rara vez aparecen expuestos con plenitud. Es pues una composición llena de contrastes, con notas rápidas y transiciones constantes que se ajustan con total precisión a las aventuras del héroe.

El primer tramo de la banda sonora (Main Title: South America, 1936, In the Idol’s Temple) se inclina hacia el misterio, predominando éste sobre puntuales apariciones de terror y por supuesto aventura. Flight from Peru sirve de transición hacia la parte central, donde predominan los tonos más aventureros, en algunos casos atacados por la presencia de los enemigos, los nazis, donde la música adquiere tonos más grises, y en otros instantes cargados de cierto humor (el fantástico The Basket Game). Conforme vamos llegando al final de la cinta las sonoridades ofrecen mayor tensión y rasgos más oscuros. Los dificultades del camino (Desert Chase) y los conflictos y revelaciones finales mezclan instantes tenebrosos (The Well of the Souls), apoteósicos (The Miracle of the Ark) e intensos (Airplane Fight, The German Sub/To the Nazi Hideout).

Tres son los motivos o temas que podría citar como principales. El primero es por supuesto la omnipresente fanfarria de la saga, tan impactante y reconocible como otros muchos temas clásicos de este genio. Se puede escuchar plenamente en Raiders of the Lost Ark, pero está presente en todo momento de forma más o menos clara. El segundo es el tema de amor, el centrado en la figura femenina del relato, Marion. Con notas dulces Williams elabora un tema precioso, encantador, que se turna con el motivo de Indy para ir apareciendo aquí y all
á en el resto de la obra según lo estime necesario su batuta. Y en tercer lugar tenemos el motivo dedicado al Arca, donde el compositor haya un equilibrio magnífico entre la intriga y un misticismo latente que resulta irresistible. Este tema aparece por primera vez de forma tenue en Journey to Nepal y otros instantes, pero alcanza su máximo esplendor en el magnífico corte The Map Room: Dawn y sobre todo en el sobrecogedor The Miracle of the Ark, probablemente el momento más grandioso, espeluznante y a la vez bello del álbum.

En busca del arca perdida fue creada por un Williams como es habitual pletórico, un genio sin igual capaz de crear temas fascinantes y de introducirlos en complejas variaciones y modulaciones que sirven a la perfección a las imágenes, y por supuesto la orquestación no muestra fisura alguna y sí el virtuosismo propio del autor. Pero entre toda esta música que no merece otro apelativo que sublime hay algunos momentos increíbles, ya sean unos cuantos segundos capaces de cortar la respiración (como los clímax de The Map Room: Dawn o Reunion and The Dig Begins) o largos cortes como el citado The Miracle of the Ark. En busca del arca perdida no fue más que la primera prodigiosa entrega de una saga que continuó en plena forma en El templo maldito y alcanzó una cima de calidad indescriptible en La última cruzada.

 

1981 CBS
1. Raiders of the Lost Ark – 6:03
2. Flight from Peru – 2:23
3. The Map Room: Dawn – 3:55
4. The Basket Game – 4:47
5. The Well of the Souls – 4:57
6. Desert Chase – 7:41
7. Marion’s Theme – 3:10
8. The Miracle of the Ark – 6:11
9. The Raiders March – 2:29
Total: 41:36
1995 Expanded Edition, DCC
1. The Raiders March – 2:51
2. Main Title: South America, 1936 – 4:10
3. In the Idol’s Temple – 5:26
4. Flight from Peru – 2:20
5. Journey to Nepal – 2:11
6. The Medallion – 2:54
7. To Cairo – 1:30
8. The Basket Game – 5:03
9. The Map Room: Dawn – 3:52
10. Reunion and The Dig Begins – 4:11
11. The Well of the Souls – 5:28
12. Airplane Fight – 4:36
13. Desert Chase – 8:17
14. Marion’s Theme – 2:07
15. The German Sub/To the Nazi Hideout – 4:31
16. Ark Trek – 1:33
17. The Miracle of the Ark – 6:05
18. The Warehouse – 0:56
19. End Credits – 5:21
Total: 73:17

John Williams – Revenge of the Sith

John Williams – Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith
Género: Banda sonora original
Año: 2005, Sony Classical
Valoración:

Impresionante la fría recepción de público y crítica ante este magnífico trabajo de Williams, sin duda el mejor de la trilogía tras un decepcionante Ataque de los clones y un irregular (pero con momentos inolvidables) La amenaza fantasma. Quizá la saturación producida por tanta guerra de las galaxias sea causante de ello, pues George Lucas no atinó, en esta nueva trilogía, ni si quiera con la tercera (y más importante) entrega, realizando de nuevo una producción vistosa y entretenida pero totalmente falta de garra, echando a perder grandes personajes y momentos con un potencial prácticamente infinito.

La venganza de los Sith nos trae al Williams más inspirado, otorgando a la composición una variedad temática a todas luces mayor que las de las dos últimas entregas (sobre todo comparada con El ataque de los Clones, que tenía un tema nuevo notable y nada más), si bien en el tramo final se desinfla un poco en la parte de la película donde más acción hay, pues entonces reutiliza varios sonidos ya empleados. Ha creado algunos temas dignos de los inolvidables de su carrera, que a la vez son los más atípicos de la misma, como Padme’s Ruminations o Anakin’s Betrayal, de los que hablaré con mayor profundidad más adelante.

Al igual que la película, que narra la caída final de Anakin al Lado Oscuro, la música acompaña esa evolución (mucho mejor que el filme) con una constante evolución en el estilo de los temas. La aventura se inicia con los tonos heroicos de las batallas resueltas exitosamente por el protagonista (Battle Over Coruscant), prosigue con arreglos llenos inquietud y temor, con un trasfondo de ira y temor contenido (mencionar de nuevo el magnífico Padme’s Ruminations), se lanza hacia el clímax con melodías de acción pero carentes de toda alegría y triunfalismo, siendo temas llenos de coros demoledores, cargados de tristeza y dolor; y finalmente se muestra una dosis pequeña de esperanza, con los temas dedicados al parto y al ocultamiento de los infantes.

Como es habitual, el compacto se inicia con el tema de La guerra de las galaxias, una composición histórica que marcó de por vida la música del cine. La presentación con dicho tema y las reconocibles letras amarillas da paso al conflicto inicial, la gran batalla sobre Coruscant. El tema nos muestra una marcha militar de trasfondo, y en primer plano las notas de los Jedi entremezcladas con afiladas trompetas que señalan el peligro. En el ecuador hacen acto de presencia grandes percusiones que continúan llevando este semi caótico conflicto hasta que es presentado el tema del general Grevious; en el tramo final Williams desglosa una mezcla entre el tono militar y un registro más inquietante, siendo el momento más interesante de este largo corte.

Anakin’s Dream envuelve el delicioso tema de Amidala en un violín que marca el instante con un deje dramático. En seguida se muestran los sueños de Anakin con unas melodías altisonantes que van decayendo en un susurro, unas tenues notas que rememoran a las empleadas en Dagobah ante los primeros pasos de Luke con el Lado Oscuro.

Battle of the Heroes (correspondiente al duelo Anakin-Obi Wan del final del filme) es un magnífico tema coral, con un uso espléndido de los vientos y coros que conforman un corte de fanfarrias heroicas dedicado a los héroes en su fatídica confrontación. El doble final, donde primero amaga y luego finalmente corta abruptamente la fanfarria con un toque genial, es impresionante.

Anakin’s Betrayal nos sumerge en un mar de coros tenebrosos que expresan con eficacia la pesadumbre de Anakin, su sensación de que las cosas no son como él cree que deberían y su impotencia ante el sueño que tuvo. El tema elegido, de una fuerza coral inmensa al principio, más sosegado a partir de su ecuador, transmite totalmente esta angustia y dolor a los que se enfrenta el joven Anakin. Hay un inciso a los dos minutos y cincuenta segundos realmente alucinante.

General Grievous desgrana por completo el tema de este peculiar enemigo, con esos repiques pautados de vientos y percusiones que otorgan un toque exótico al personaje. Quizá es el tema menos acertado por su composición caótica y poco carismática; e igualmente, el resto corte se desarrolla entre constantes cambios de melodías marcadas por las insistentes percusiones. Pero ni mucho menos se hace molesto o esquivo en su audición, como sí resultaron partes de Harry Potter y el prisionero de Azkaban o la asombrosa y equivocadamente elegida para los Oscar, Memorias de una Geisha. Y además, como en las otras citadas, funciona a las mil maravillas en la película.

Palpatine’s Teachings es uno de los momentos más difíciles y distintos de esta obra. Correspondiente a esa especie de ópera que observa Palpatine mientras se gana con sutiles palabras a Anakin, es un tema muy acorde con dicho instante: sosegado, envolvente, destila un ligero toque misterioso. Mientras se va acercando al final incorpora en un tenue registro el inquietante tema del Lado Oscuro. Requiere subir el volumen y prestar atención extra para saborear su atmosférica composición, aunque hay que volver a bajarlo al final, pues incluye una repentina fanfarria muy utilizada desde La amenaza fantasma como relleno musical en los cambios de escenario y otros momentos.

Grievous And The Droids es otro corte dedicado a instantes de acción, que alterna varios temas en sí mismo: momentos de acción abundante, otros intrigantes, otros transitorios, marchas militares de vientos duros… No resulta caótico, sí impresionante.

Padme’s Ruminations es para mí la joya del disco. Un tema de una profundidad inaudita, sobrecogedora: un susurro creciente, construido con unas notas sublimes que desarrollan pausadamente un sonido gutural, terrorífico, lleno de dolor y pena, casi como un grito desgarrador. Es, sencillamente, la perfección, uno de los mejores momentos que ha creado John Williams (de los cuales, por cierto, la mayoría pertenecen a esta saga).

Anakin Vs. Obi-Wan retoma el tema principal de esta película, el de los héroes, al que incorpora la marcha oscura de Darth Vader en su registro de vez en cuando, pues en el duelo entre nuestros héroes ya está muy presente la sombra del tirano. Es un corte que toma momentos de aquí y de allá de toda la trilogía, como demostrando que todo el futuro se está decidiendo en ese instante.

Anakin’s Dark Deeds es otra maravilla: un coro de notas entristecedoras da paso a la fanfarria completa; el sonido creado es desgarrador, una perfecta mezcla de impresionantes coros y orquesta que acompaña los pasos finales de Anakin hacia el Lado Oscuro. Atención al final, con esos repiques insistentes de vientos: uno de los mejores momentos que he escuchado nunca, que se me ha quedado grabado en la memoria para siempre.

Enter Lord Vader es un instante de marchas militares oscuras. Este tema de Darth Vader esta confeccionado de forma semejante al de Grevious, con rasgos cortantes, duros. No es un momento muy destacable, siendo otro tema de relleno, que no acompaña a un momento que requiera entidad propia.

The Immolations Scene es otro gran momento de gran tristeza. La orquesta exprime las notas hasta producir un terrible lamento, confiriendo así una de las partes más dramáticas de la composición. Otra pieza magistral.

Grievous Speaks To Lord Sidious es otro corte muy mal colocado, pues concierne a la primera parte de la película. El es mejor momento dedicado a Grievous, pues incluye eficazmente unos breves pero intensos coros, con el oscuro toque militar característico de esta partitura. Luego incluye música incidental, pero no por ello de composición menos trabajada. The Birth Of The Twins And Padme’s Destiny es el corte esperanzador. La primera parte expone el nacimiento de los bebés, con un registro juguetón, lleno de campanillas. La segunda en cambio se torna de nuevo oscura, con el fallecimiento de Amidala y su entierro. Recurre entonces a coros lentos pero de notable intensidad dramática, consiguiendo otro grandísimo instante.

Es lógico incluir brevemente el tema de Luke, pues la trilogía se cierra con Obi Wan llevando a al recién nacido a casa de sus tíos, pero ahí debería haberse quedado la reutilización de temas en A New Hope And End Credits. En cambio, lo que tenemos como tema para los créditos es una recopilación de temas de Una nueva esperanza (el siguiente episodio, cronológicamente hablando). No sé si Lucas quiso hacer así una especie de homenaje o enlace a la trilogía original, pero lamentablemente resta cerca de trece minutos que podían haberse empleado en mostrar otros desarrollos de temas, como los momentos que incorporan parte del magnífico Duel of the Fates, por ejemplo.

Como viene siendo habitual desde la primera trilogía, la primera edición de la banda sonora original no parece ser la definitiva. Faltan temas, otros no están tan desarrollados como en la película, el orden de pistas es erróneo… Es probable que veamos otra edición, quién sabe, aunque con esta trilogía sólo se hizo con La amenaza fantasma, un disco doble que es menos recomendable que la primera edición pues, aunque trae los temas ordenados, no los desarrolla, ya que son cortes de uno o dos minutos y no terminan de tomar forma (hay que tener en cuenta que la nueva trilogía cuenta con menos variedad temática que la vieja). Cabe decir, sin embargo, que existe una edición no oficial de La venganza de los Sith de dos discos, que incluye la música tal y como viene en la película, ganando muchos puntos en gran número de pistas.

1. Star Wars and the Revenge of the Sith – 7:31
2. Anakin’s Dream – 4:46
3. Battle of the Heroes – 3:42
4. Anakin’s Betrayal – 4:03
5. General Grevious – 4:07
6. Palpatine’s Teachings – 5:25
7. Grievous and the Droids – 3:27
8. Padme’s Ruminations – 3:16
9. Anakin Vs. Obi-Wan – 3:57
10. Anakin’s Dark Deeds – 4:05
11. Enter Lord Vader – 4:14
12. The Immolations Scene – 2:41
13. Grievous Speaks to Lord Sidious – 2:49
14. The Birth of the Twins and Padme’s Destiny – 3:37
15. A New Hope and end Credits – 13:05
Total: 70:45

John Williams – Memoirs of a Geisha

John Williams – Memoirs of a Geisha
Género: Banda sonora original
Año: 2005
Valoración:

Williams demuestra en cada nuevo trabajo por qué es el mejor. En Memorias de una Geisha se adentra en una música con muchos rasgos de la cultura japonesa pero sin olvidar sus excelentes orquestaciones. Es un disco que prácticamente llegó a la vez que Munich y se ha prestado a muchas comparaciones entre los fans de las bandas sonoras originales. Para el que esto escribe, en una primera escucha este trabajo resultó más interesante, pero con la atención que les he dedicado a la hora de hacer los artículos he cambiado completamente de opinión: Munich es bastante mejor, más pulido, más completo, mucho más profundo. Memorias de Geisha está más limitado y es más comercial por sus bellas y menos complejas melodías. Pero eso tampoco importa mucho, porque ninguno de los dos discos se aleja de la calidad a la que nos tiene acostumbrados el Maestro.

Igual que en Munich, ciertos elementos en la composición y los músicos que colaboran con bellísimos solos propician que recordemos de vez en cuando La Lista de Schindler. Itzhak Perlman se encargó de los solos de violín en aquella maravilla y lo hace de nuevo aquí. Una de las mejores muestras es The Chairman’s Watlz. También le acompaña otro artista de gran renombre: Yo-Yo-Ma al cello.

Aunque funciona bastante bien con la cinta de Rob Marshall, hay tramos donde la música es meramente incidental, un sonido de acompañamiento con poca fuerza y personalidad. No es muy habitual en Williams, pero ha tenido algunos momentos estos años en los que ha rellenado partes de manera poco melódica, como si tuviera prisas (en las de Harry Potter y en menor medida en Munich, por ejemplo). Esto se traduce también en que la escucha de ciertas partes de esta edición resultan poco atractivas, poco desarrolladas, y terminan aburriendo en momentos puntuales y limitando el interés del trabajo.

Pero en general la composición es de notable calidad. Como es habitual con Williams estamos ante un trabajo con gran entidad propia y una calidad de grabación soberbia, pero no llega a ser un proyecto en el que la música dé mucho de sí. Muy bueno, pero podría haber sido mejor. Muy recomendable, pero da la sensación de que se ha puesto todo el énfasis en un par de temas, que ciertamente resultaron magistrales, mientras que el resto tuvieron mucha menos dedicación. Esto no ha sido barrera sin embargo para que la crítica se haya volcado con la obra, y para que como ha ocurrido en varias ocasiones, John Williams compita consigo mismo en los premios más importantes del año, con lo que los puntos se reparten y acaba siempre sin llevarse unos galardones que se merece año sí y año también.

Entre los temas más destacables cabe mencionar algunos como The Fire Scene and the Coming of War, cargado de tristeza con un canto remarcado por unas rudas percusiones. Es un tema que va cobrando una fuerza orquestal muy bien medida y acompañada de una atmósfera tétrica. Otros pueden ser el ya mencionado The Chairman’s Waltz, At the Water, una pieza sencilla y dulce, o The Journey To The Hanamachi y Going to School, que podrían definirse como el tema central del disco.

 

1. Sayuri’s Theme – 1:31
2. The Journey to the Hanamachi – 4:03
3. Going to School – 2:42
4. Brush on Silk – 2:28
5. Chiyo’s Prayer – 3:34
6. Becoming a Geisha – 4:50
7. Finding Satsu – 3:43
8. The Chairman’s Waltz – 2:37
9. The Rooftops of the Hanamachi – 3:45
10. The Garden Meeting – 2:44
11. Dr. Crab’s Prize – 2:16
12. Destiny’s Path – 3:20
13. A New Name… A New Life – 3:30
14. The Fire Scene and the Coming of War – 6:45
15. As the Water – 2:00
16. Confluence – 3:43
17. A Dream Discarded – 1:59
18. Sayuri’s Theme and End Credits – 5:07
Total: 60:43

John Williams – Munich

John Williams – Munich
Género: Banda sonora original
Año: 2005
Valoración:

A Steven Spielberg le costó, pero al final convenció a John Williams para que pusiera música a su película. Williams, que ha completado el año con cuatro bandas sonoras de gran nivel (La guerra de los mundos, La venganza de los Sith, Memorias de una Geisha y ésta) justo cuando empezaba a decirse que estaba perdiendo inspiración, tuvo que dejar de lado un proyecto en el que su nombre era ya algo que se suponía no iba a cambiar: la cuarta entrega de Harry Potter. La cuestión estaría en saber si se decantó por Munich por su amigo Spielberg, por dinero, o por variar un poco de aires artísticamente hablando. Aunque lo cierto es que Harry Potter es una saga que permite jugar mucho con la música, así que la última opción no la veo probable.

Este disco se centra alrededor de dos temas musicales, y como es habitual en el Maestro (y ha vuelto a demostrar este completo año) casi nunca se repite, siempre consigue sonidos nuevos, brillantes: el dramático (que podemos oír en A Prayer for Peace, por ejemplo) y el tenso (Encounter In London – Bomb Malfunctions). Los pocos cortes que no se centran completamente en la línea elegida apenas van más allá de una música puramente atmosférica. Estamos ante un grandísimo trabajo de Williams, pero no llega a ser un sobresaliente perfecto: la variedad musical es un poquito limitada en algunos momentos. La película de Spielberg se centra en gran parte en momentos tensos, momentos preparatorios. Se divide en una serie de atentados que casi conforman capítulos, y la música necesaria se inclina más hacia temas lentos, inquietantes y poco activos, es decir, sin muchas variaciones (Letter Bombs y Bearing the Burden son buenos ejemplos). Pero cuando debe introducirse una música más activa, Williams se lanza. Remembering Munich, con una fuerza instrumental digna de su autor y un cántico bellísimo y a la vez deprimente, es uno de los cortes más inmensos del disco, un tema de esos inolvidables que nos ofrece en todos sus grandes trabajos.

El tema musical tenso produce un ritmo inquietante muy apto para las múltiples secuencias que rodean a los atentados. Letter Bombs se refugia muy brevemente en algunos sonidos ya empleados por el Maestro; Bearing the Burden son ocho minutos de sonidos arrítmicos, de altibajos sonoros, pero también tiene unas pocas melodías que lo acercan al eje del disco. La parte más arrebatadora de este tema se puede oír desde el primer corte (Munich, 1972) acompañado de un piano disonante, pero donde mejor queda presentado es en Encounter in London – Bomb Malfunctions, un momentazo que pone los pelos de punta con ese repique tenebroso y lleno de desasosiego que vuelve a usarse en menor medida en The Raid in Tarifa. Entre los cortes menos interesantes en esta línea está Stalking Carl, que prácticamente se limita a sonido de fondo.

En la línea dramática Williams ha llegado al cielo y nos ha traído unas composiciones de una belleza perturbadora, una fuerza que invade nuestros oídos como una marea arrebatadora, desbordando notas perfectas en cada segundo, en cada minuto. Ya he mencionado el impecable Remembering Munich, interpretado por Lisbeth Scott (maravillosa voz que también he encontrado en Las crónicas de Narnia), pero otros temas como Hatikvah (The Hope), y sobre todo A Prayer for Peace, también llegan a ser sublimes.

Avner and Daphna, comienza con un solo de oboe (John Ellis) y confluye en una orquestación plena. Es el primero de los cortes centrados en el protagonista de la película y otro de los grandes momentos del disco; un corte exquisito. Otra aproximación muy interesante es Avner’s Theme, que contiene un solo de guitarra de Adam del Monte que va mostrando poco a poco las notas del tema dramático.

Cierra esta estupenda composición una pista que aborda el hilo dramático jugando con solos de piano y añadiendo de vez en cuando la instrumentación completa: End Credits.

Estamos ante un disco que gana enteros con cada escucha y muestra a un Williams en plena forma pese a haberse exprimido al máximo con la magistral La venganza de los Sith. Sublime, imprescindible.

 

1. Munich, 1972 – 2:37
2. The Attack at the Olympic Village – 3:00
3. Hatikvah (The Hope) – 2:02
4. Remembering Munich – 4:38
5. Letter Bombs – 2:48
6. A Prayer for Peace – 3:51
7. Bearing the Burden – 8:11
8. Avner and Daphna – 4:02
9. The Tarmac at Munich – 3:59
10. Avner’s Theme – 3:07
11. Stalking Carl – 4:24
12. Bonding – 1:57
13. Encounter in London – Bomb Malfunctions – 3:37
14. Discovering Hans – 2:47
15. The Raid in Tarifa – 2:03
16. Thoughts Of Home – 4:03
17. Hiding the Family – 1:25
18. End Credits – 4:06
Total: 62:45