El Criticón

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Dead Can Dance – Into the Labyrinth

Dead Can Dance – Into the Labyrinth
Género: Música antigua (medieval, renacentista), música gótica, dark ambient… en fin: Dead Can Dance
Año: 1993, 4AD
Valoración:

Creo que se pueden hacer dos distinciones entre los oyentes de Dead Can Dance. Por un lado están los que llegan a través del rock gótico y se enamoran de la originalidad de sus primeros discos, destacando, aunque ya de rock no tiene nada, el espléndido Within the Realm of a Diying Sun por su estilo insólito y cautivador. Luego están (diría que son la mayoría) los que llegan buscando músicas que no se parezcan a nada conocido y se rinden ante las sonoridades que el dúo Gerrard/Perry desglosan a través de creaciones imposibles de definir que toman prestados elementos del medievo y el renacentismo, de la música gótica, de la étnica… En este caso, donde me incluyo, los discos más valorados suelen ser The Serpent’s Egg e Into the Labyrinth, tanto por alejarse por completo de cualquier concepto musical establecido como por su extraordinaria e inigualable calidad.

Rompiendo por una vez con el habitualmente notable salto estilístico entre disco y disco, Into the Labyrinth se mantiene en la fantástica línea de The Serpent’s Egg, por lo que un servidor siempre ha pensado que este es el modelo musical más definitorio de la banda. Si ese disco era sublime, aquí tenemos una obra de semejante magnitud, pero con el aliciente de que esta vez la duración es mucho más generosa, con lo que su audición es si cabe más placentera.

En su inicio se hallan dos de los temas más representativos e inolvidables del grupo. El primero, Yulunga, ofrece una atmósfera misteriosa donde la voz de Gerrard aporta un toque pesimista; poco a poco va ganando intensidad hasta que hacen acto de presencia los rasgos étnicos confiriéndole un aspecto aun más extraño. The Ubiquitous Mr. Lovegrove es un corte oscuro y sobrecogedor, con sonidos indescriptibles de gran espectacularidad. Los rítmicos e impresionantes juegos con el estéreo acompañan a la inmensa voz de Perry (más poderosa que nunca) en esta canción imposible de describir. La calidad del sonido del disco, impecable en todo momento, es aquí donde más se aprovecha; suban el volumen y dejen que su fuerza les envuelva y aprisione en un mundo sensaciones hasta ahora desconocidas.

Por complicado que pareciera mantener semejante nivel de calidad, el resto de canciones no se alejan un ápice de las excelencias de estos dos exclusivos temas. Pronto encontramos The Carnival is Over, de sonoridades juguetonas, gráciles, Towards the Within, de rasgos repetitivos y con tramos muy curiosos, Tell Me About the Forest, que alterna de manera formidable melodías preciosas con instantes ostentosos, The Spider’s Stratagem, un momento que bebe aun más de la música antigua, de hecho la pieza en que está basada es del siglo XVIII, y la inmensa How Fortunate the Man With None, lenta pero enérgica.

En el ecuador del álbum dos breves pero maravillosos temas aportan un poco de luz, de emotividad, a la atmósfera tenebrosa que emana de la mayor parte de la obra. Gerrard nos deleita con sus magistrales juegos vocales en estas pequeñas joyas que, en la sabiduría de sus autores, no han sido extendidas más allá de lo necesario, mostrando en unos escasos minutos una inspiración sin igual. Las habilidades de Lisa Gerrard quedan bien patentes en los temas a cappella, que lejos de parecer fuera de lugar encajan a la perfección y elevan aún más el toque distintivo de la banda tanto a la hora de ofrecer variaciones musicales considerables incluso dentro de un mismo disco como en su palpable interés por emular música arcaica: The Wind that Shakes the Barley es una pieza conmovedora, mientras que Emmeleia aporta un tono más lúgubre.

Obra magna de cualidades únicas y quizá irrepetibles, una de las más grandes maravillas de la música contemporánea, este sexto disco de Dead Can Dance fue su mayor éxito de ventas y supuso su cima creativa, así como el principio del final de la banda, pues debido a conflictos entre los dos componentes fue compuesto por separado, uniéndose estos únicamente a la hora de realizar las tareas de grabación en la iglesia-estudio de Brendan Perry en Quivvy (Irlanda).

 

1. Yulunga (Spirit Dance) – 6:55
2. The Ubiquitous Mr. Lovegrove – 6:16
3. The Wind that Shakes the Barley – 2:49
4. The Carnival Is Over – 5:28
5. Ariadne – 1:53
6. Saldek – 1:07
7. Towards the Within – 7:06
8. Tell Me About the Forest (You Once Called Home) – 5:42
9. The Spider’s Stratagem – 6:42
10. Emmeleia – 2:04
11. How Fortunate the Man With None – 9:15
Total: 55:24
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Dead Can Dance – Aion

Dead Can Dance – Aion
Género: Música del medievo y del renacimiento
Año: 1990, 4AD
Valoración:

Estamos ante un Dead Can Dance que ha seguido explorando músicas antiguas hasta construir Aion, un acercamiento a la época medieval y renacentista que lo aleja de las oscuras reminiscencias góticas. La composición alterna interpretaciones e inspiraciones de temas antiguos y poemas, así como temas creados enteramente por la banda utilizando instrumentos de la época (algunos reconocibles, como el órgano y los habituales violines y violas, pero habrá laúdes y otros menos comunes que no soy capaz de identificar). Aunque es su obra más alegre, no está exenta en algunos momentos de cierto deje religioso.

Es un disco cortito, que apenas supera la media hora, pero bastante completo. El bonito diseño de la carátula está tomado de una parte del cuadro El Jardín de las Delicias, de El Bosco, famosa obra que se encuentra en el Museo del Prado.

Arrival and the Reunion es una impresionante obertura de coros (portentosa Lisa Gerrard, como siempre) y potentes percusiones. El siguiente corte es un tema instrumental de los más interesantes del disco, Saltarello, un baile de origen italiano del siglo XII, muy animado, ideado para danzar activamente.

Mephisto es un momento fugaz, una transición de menos de un minuto no aporta mucho, salvo quizá la intención de probar distintos intrumentos de la época. Hay más cortes así en el disco, como Garden of Zephirus.

Song of the Sibyl es un tema más tranquilo, cantado por Gerrard sobre un leve fondo que incorporta el órgano, un coro de ambos sexos, y breves apariciones de metales y cuerdas. Este tema proviene de un canto gregoriano de origen catalán-balear (El Cant de la Sibil la, El canto de la Silbila), del siglo XVI.

El siguiente corte, Fortune Presents Gifts Not According to the Book, se inspira en un poema de Luis de Góngora para desarrollar una música alegre, iniciada por algún intrumento de cuerda de la época y que luego incorpora gaitas y la voz de Perry entre las juguetonas cuerdas.

En As the Bell Rings the Maypole Spins nos hallamos ante el momento más curioso del disco, un corte de tendencia repetitiva, cantado por Gerrard sobre una gaita que repite la misma melodía y una percusión insistente. Muy bonito, aunque no es de los mejores.

End of Words une a las dos voces para formar un canto muy próximo al estilo gregoriano. No es muy destacable, pero forma parte del legado musical de la época que han querido registrar. Muy similar es Wilderness: prácticamente el canto es el mismo, pero esta vez sólo lo interpreta Lisa.

Black Sun es el corte más conocido de esta obra y uno de los míticos de la banda. Es creación del grupo, donde utilizando magistralmente los instrumentos antiguos han construido una canción de impresionante fuerza: percusiones imponentes, acompañamientos de metales, intrumentos irreconocibles de sonidos maravillosos, y la gutural voz de Brendan Perry más intensa que nunca.

Promised Womb es otro de los instantes más litúrgicos y lentos: se limita a un parsimonioso canto femenino sobre cuerdas.

Radharc es el otro gran tema, tan asombroso como Black Sun, pero esta vez interpretado por Gerrard. Las percusiones y un amplio espectro de metales, cuerdas e instrumentos extraños mezclados con extraordinaria creatividad.

No es el mejor disco de Dead Can Dance, pero demuestra de nuevo la capacidad del grupo para explorar y reinventar músicas, para adaptarlas y fusionarlas, y tiene algunos temas inmensos como Saltarello, Black Sun y Radharc.

 

1. Arrival and the Reunion – 1:39
2. Saltarello – 2:34
3. Mephisto – 0:54
4. Song of the Sibyl – 3:45
5. Fortune Presents Gifts Not According to the Book – 6:03
6. As the Bell Rings the Maypole Spins – 5:16
7. End of Words – 2:05
8. Black Sun – 4:56
9. Wilderness – 1:24
10. Promised Womb – 3:23
11. Garden of Zephirus – 1:18
12. Radharc – 2:48
Total: 36:11

Dead Can Dance – The Serpent’s Egg

Dead Can Dance – The Serpent’s Egg
Género: Indefinido, gótico
Año: 1988, 4AD
Valoración:

Esto ya son palabras mayores. The Serpent’s Egg es, junto a Into the Labyrinth, la obra cumbre de Dead Can Dance. Que es sublime es decir poco, que es único en el mundo también. Son treinta minutos de una sucesión de temas magistrales, cada uno con entidad propia, con una calidad de sonido exquisita, una originalidad deslumbrante y un acabado tan rico en detalles y sonidos que se puede escuchar mil veces y siempre seguirá resultando una obra hipnótica, tal es su calidad. Su brevedad no es problema, pues es una obra de arte y dura lo que tiene que durar.

Sin olvidar el tono oscuro, ahora entramos definitivamente en la línea más gótica de Dead Can Dance, en una música que, aun siendo originaria de las mentes de sus dotados autores, bebe muchísimo de la música antigua. Temas que sólo incluyen la voz de Gerrard a modo de salmo, otros construidos sobre órgano de iglesia o instrumentos sacados de museos y libros de historia…

El disco no podía iniciarse mejor, pues el primer tema es, para quizá todos los seguidores del grupo, el de mayor impacto y calidad que han realizado: The Host of Seraphim. Es una composición que pone los pelos de punta durante seis minutos, tal es la fuerza que desprende. Un inmenso órgano de iglesia emerge de la nada y aborda nuestros oídos captando la atención de cada sentido. La voz de Lisa Gerrard, formando ella sola un coro con complejos juegos de voces (arduo trabajo de grabación, sin duda), no hace sino incrementar esta explosión de sonidos. La intensidad del corte se ve interrumpida de golpe en un receso fugaz, y reemprende de nuevo la marcha hasta finalizar esta deslumbrante creación.

Es muy complicado e injusto para con el disco intentar describir con palabras tanta riqueza musical. Como en la mayoría de los trabajos de la banda, rara es la vez que un tema es cantado por ambos miembros, y además cada composición es bastante diferente aun dentro de la línea elegida para la obra. Tenemos temas de instrumentación amplia y esplendorosa, otros más íntimos, limitados a unos pocos, incluso uno solo, instrumentos. Un buen ejemplo de la variedad temática son los cortes Orbis de Ignis, un tema a cappella con la voz de Gerrard de nuevo jugando con varias tonalidades y registros, donde el único instrumento es una campana que tañe de vez en cuando la soledad de Gerrard con un críptico sonido, y el impresionante In the Kingdom of the Blind the One-Eye Are Kings, un corte de enorme intensidad, donde la voz de Perry dirige una explosión de metales, órganos, percusiones y otros instrumentos irreconocibles.

Algunos cortes están enlazados de manera curiosa, como si uno fuera prefacio del otro, pero sin que ninguno pierda la más mínima pizca de calidad si se disfrutan por separado. La parte final del disco está confeccionada prácticamente de esta manera, iniciándose en otro tema a cappella, Song of Sophia, que lanza a continuación otra canción breve pero intensa, Echolalia, donde ambos miembros encauzan sus fantásticas voces sobre unas intermitentes percusiones… y cuando se interrumpe de golpe, da comienzo Mother Tongue, un largo y espectacular juego de percusiones con cambios de ritmo y un cambio de estilo notable cerca de su ecuador, en el que el corte prácticamente se convierte en uno distinto: sobre los dos minutos adquiere un cariz más pausado, triste, incluyendo la voz femenina, y se va diluyendo poco a poco, terminando con unas pocas percusiones sobre el sonido de un riachuelo de agua.

Cierra la función otra canción magistral, Ullyses, llena de detalles y matices, grabada con muchísima dedicación y amor al arte… como todo el disco.

The Serpent’s Egg es una creación que roza la obra maestra, un disco completo pese a su brevedad, intenso, bellísimo, no apto para todos los oídos pero un viaje inolvidable. Una de las creaciones más interesantes, originales y exquisitas de la música contemporánea, aunque anacrónicamente emule música arcaica.

Como curiosidad, el tema The Host of Seraphim fue usado en el documental Baraka (ficha en IMDB).

Destaco los temas que más me resultan más atractivos, aunque es un trabajo que no decae en calidad en ningún instante:

 

1. The Host of Seraphim – 6:18
2. Orbis De Ignis – 1:35
3. Severance – 3:22
4. The Writing on my Father’s Hand – 3:50
5. In the Kingdom of the Blind the One-Eye Are Kings – 4:11
6. Chant of the Paladin – 3:48
7. Song of Sophia – 1:24
8. Echolalia – 1:17
9. Mother Tongue – 5:17
10. Ullyses – 5:08
Total: 36:14

Dead Can Dance – Within the Realm of a Dying Sun

Dead Can Dance – Within the Realm of a Dying Sun
Género: Darkwave, gótico
Año: 1987, 4AD
Valoración:

Este trabajo de tétrico nombre y sugerente portada nos muestra al Dead Can Dance más oscuro y siniestro. Las reminiscencias del rock gótico e industrial son nulas, la experimentación musical ha continuado, ha evolucionado y ha llegado a otro nivel musical que no tiene definición, una música completamente exclusiva del grupo. La instrumentación se basa en instrumentos de vientos graves (trombones), percusiones imponentes (timbales), cuerdas, sintetizadores, algunos desconocidos y antiguos y por supuesto la oscura y gutural voz de Brendan Perry y la exquisita y espeluznante de Lisa Gerrard. El tono conferido es sumamente deprimente, lleno de un aura de melancolía y un deje a lejanía, a fantasía podríamos decir, propiciado por un sonido que sugiere a iglesia (el sintetizador que asemeja tenuemente al órgano de iglesia en tonos suaves pero oscuros, los ecos…). Los cortes son de fácil escucha, no resultan tan extraños y complejos como en los próximos discos. Canciones tristes pero bastante normales dentro de lo que cabe.

Anywhere out of the World nos introduce en este viaje fantástico con unos golpes de metal y un creciente sintetizador. El tono tenebroso va in crescendo hasta que los bajos hacen acto de presencia y son seguidos por la voz de Perry. En cambio Windfall se inicia en vientos y no incorpora metal hasta su ecuador, resultando un tema instrumental algo más atmosférico… Viene a la mente un bosque oscuro, alejado de la civilización…

In the Wake of Adversity es otro tema de voz masculina, con una base de cuerdas sostenidas por la atmósfera de los sintetizadores. Es uno de los momentos más interesantes, una canción rica en sonoridades. Lisa Gerrard introduce a la instrumentación y a Brendan Perry en Xavier, un tema de gran fuerza, de grandes percusiones y, aun dentro de una línea de profunda tristeza, algo más animado, de sonoridades casi heroicas. Le sigue Dawn of the Iconoclast, con Lisa haciendo sus cantos sin letra tan característicos; un tema más llano, donde la instrumentación es más sosegada obteniéndose un corte donde los sonidos parecen estar latentes, esperando a estallar… y cuando parece que eso va a ocurrir, termina abruptamente.

Cantara es un tema donde hay que hacer un inciso. Es interesante, original, tan bueno como el resto del disco… pero es una canción que deja una sensación de que le falta algo… porque la versión en directo (de la gira de la que salió Toward the Within años después) tiene una calidad sobrecogedora, una fuerza tan arrebatadora que deja sin aliento durante seis largos minutos, una sucesión de sonidos magistrales donde la voz de Gerrard llegó más alto que nunca, con un solo de salterio (o hammered dulcimer) alucinante… Un tema irrepetible, que no se ha escuchado ni siquiera en la gira que unió de nuevo al grupo en 2005. La versión de estudio resulta suave, ligera, con la voz reprimida, en comparación con aquél.

Para cerrar la obra tenemos Summoning of the Muse, con los metales sosteniendo a Gerrard en otro tema grandioso, y Persephone (The Gathering of Flowers), excelente composición para despedirse: lenta, sosegada incluso en su magnífico clímax, se diluye poco a poco.

A partir de aquí considero que Dead Can Dance está en la plenitud de su carrera, siendo este su primer trabajo verdaderamente notable y donde se salen por completo de líneas musicales que podrían enmarcarse (levemente) en algún género actual (los anteriores tenían reminiscencias rock). En la escasa duración del disco son capaces de desplegar una sucesión de temas excelentes y muy variados jugando con la música como sólo ellos saben hacer. Un grupo extraordinario y un disco impresionante, único.

1. Anywhere out of the World – 5:08
2. Windfall – 3:30
3. In the Wake of Adversity – 4:14
4. Xavier – 6:16
5. Dawn of the Iconoclast – 2:06
6. Cantara – 5:58
7. Summoning of the Muse – 4:55
8. Persephone (The Gathering of Flowers) 6:36
Total: 38:45

Dead Can Dance – Spleen and Ideal

Dead Can Dance – Dead Can Dance
Género: Indefinido, gótico
Año: 1986, 4AD
Valoración:

Aunque aún utiliza batería, guitarra y bajo, Dead Can Dance se ha desprendido casi completamente del rock. Tan sólo quedan algunas reminiscencias puntuales, si queremos afinar mucho. Se han adentrado en una música que nadie ha conseguido definir, pues es algo único. Son canciones oscuras, más que en su predecesor, gracias a la inclusión de vientos duros, como los trombones, y cuerdas como el violonchelo y el violín. No podría decir que es gótico, aunque algo de ello tiene si consideramos la definición popular y no la real. Tampoco soy experto en definir estilos musicales, más que nada porque es algo muy subjetivo: la cultura popular define la música gótica (sobre todo rock gótico) como música oscura, con canciones sobre temas tenebrosos; aunque generalmente es sólo una moda más que un estilo musical (vestir de negro y blanco), pues los grupos que he escuchado que dicen incluirse en este género no se alejan demasiado del rock y el punk. El gótico real, o arte gótico, es la música de los siglos XII a XVI, y aunque no estoy seguro de que sea una definición perfecta para ambos, ahí es donde se suele incluir a los dos mejores discos del grupo (The Serpent’s Egg e Into the Labyrinth), ya que se inclinan por una música antigua (pero a la vez oscura). El disco aquí presentado tiene ese toque tétrico y deprimente en cada corte, pero aún no han optado por utilizar una música arcaica, sino que han creado su propio y casi indefinible estilo.

Sin estar todavía en el gran Dead Can Dance, ya empiezan a despuntar en composición y realización (aunque aún falta pulir el sonido), ya cuentan con una instrumentación más elaborada y completamente única, creando atmósferas grises cargadas de un constante lamento, sonidos con ecos, con reminiscencias casi religiosas: una música que no sorprendería si se escuchara en una iglesia, en una catedral en otra época y otro mundo.

El órgano eléctrico y otros instrumentos que no logro identificar, apoyados por la voz en algunas ocasiones y los vientos en otras, son la base desde la que se construyen los temas. No son canciones al uso: olvídense de estribillos, temas muy parecidos entre sí y otros convencionalismos, aunque no dejan de ser canciones de no mucha complejidad (pero con calidad de instrumentación). A partir de esta base se añaden los demás elementos: la portentosa voz de Perry o Gerrard si el tema es cantado con letra (si no, se usa como coro, como un instrumento más), las percusiones (baterías y en algunos casos los tremendos timbales), bajos, trombones, violonchelos… creando un amplio espectro de sonoridades que no se han vuelto a escuchar en ningún grupo, ni siquiera en éste, pues están siempre en constante evolución.

Con la dificultad que entraña explicar algo tan poco convencional, intentar definir o presentar los temas uno por uno es una labor tediosa. Cabría destacar sin embargo uno de ellos por ser uno de los primeros cortes importantes del grupo: Enigma of the Absolute, que no es algo antológico como otros de la banda pero sí un gran tema, espectacular, con una fuerte presencia de percusiones (timbales) y violonchelos que marcan el ritmo a la imponente voz de Brendan Perry.

 

1. The Profundis (Out of the Depths of Sorrow) – 4:00
2. Ascension – 3:05
3. Circumradiant Dawn – 3:17
4. The Cardinal Sin – 5:29
5. Mesmerism – 3:53
6. Enigma of the Absolute – 4:12
7. Advent – 5:19
8. Avatar – 4:35
9. Indoctrination (A Design for Living) – 4:14
Total: 38:33

Dead Can Dance – Dead Can Dance

Dead Can Dance – Dead Can Dance (Limited Edition)
Género: Rock gótico, industrial, experimental
Año: 1984, 4AD
Valoración:

Este primer trabajo de Dead Can Dance, formado a partir de unas cuantas canciones que escribieron antes de encontrar discográfica y, cuando se editó en CD posteriormente, extendido con un pequeño disco llamado Garden of the Arcane Delights, es su obra de menor calidad, pero ya se nota en las canciones su inquietud por experimentar con la música, por salirse de los esquemas habituales. Estamos ante un trabajo que varía entre el rock gótico y otros sonidos que podríamos llamar rock experimental, acercándose a la música desde una perspectiva sombría y sin estridencias, con sonidos más evocadores que fuertes. La instrumentación está limitada a los habituales del rock (guitarra, bajo, batería), pero de ellos se sacan sonidos poco habituales, oscuros. Si bien algunos temas son interesantes, otros no aportan mucha calidad o, dada la época y los recursos, no están muy bien acabados y no suenan del todo bien. No es un trabajo muy destacable, ni tiene temas dignos de mención dentro de su carrera, pero procedo a describir brevemente algunos:

El primer corte es The Fatal Impact. Ojo con el volumen, que se inicia con un efecto sonoro del que podrían haber prescindido, pues resulta hasta molesto. Ese efecto y las peculiares percusiones le otorgan un sonido entre el gótico y el industrial. Es un corte curioso, de los más destacables.

Le sigue The Trial, con una línea más roquera y la voz de Brendan Perry. Es interesante, de los que más me gustan, pero no deja de ser una canción bastante típica en forma y repetitiva en composición. Frontier y Fortune vuelven al toque industrial: las percusiones tienen un deje metálico, casi como si fueran tuberías o cubos golpeados. Son algo monótonos, bastante sencillos.

Ocean es una pieza un tanto deprimente. Lisa Gerrard, con su portentosa voz, capaz de variar de registros con gran facilidad, nos ofrece aquí un canto desesperanzador, dándonos una de las primeras muestras de que es una cantante de una calidad que no sólo impresiona, sino que marca de por vida. Si bien, la calidad de sonido no permite disfrutar completamente a esta artista.

East of Eden vuelve a centrarse más en el rock gótico, como el siguiente tema, sin duda el mejor del disco: Threshold. Un buen uso de batería, guitarra y la voz de Lisa…

En general, todas las canciones giran sobre esta tónica, rondando el rock, el gótico, el industrial, sacando de los juegos de batería y guitarra sonidos tétricos, metálicos, con ecos, voces descorazonadoras… En definitiva, la muerte puede danzar, como reza el nombre del grupo.

A partir de la undécima canción entramos en Garden of the Arcane Delights que, compuesto sobre la misma época, no difiere en absoluto del estilo empleado en el disco.

Entre las giras y otras grabaciones, actualmente se pueden encontrar varias versiones de las canciones, por ejemplo una de In Power We Entrust the Love Advocated sin los leves efectos sonoros que tiene aquí (pero con menor calidad de sonido).

Es un disco interesante, que probablemente gustará a los amantes de estos géneros (donde se considera grupo de culto), pero dentro de la carrera de Dead Can Dance no es más que el primer paso, algo que saldaron con un resultado decente, pero lejos, muy lejos de lo que dio de sí este enorme grupo.

 

1. The Fatal Impact – 3:21
2. Trial – 3:42
3. Frontier – 3:13
4. Fortune – 3:47
5. Ocean – 3:21
6. East of Eden – 3:23
7. Threshold – 3:34
8. Passage in Time – 4:03
9. Wild in the Woods – 3:46
10. Musica Eternal – 3:51
Garden of the Arcane Delights
11. Carnival of Light – 3:52
12. In Power We Entrust the Love Advocated – 4:11
13. The Arcane – 3:49
14. Flowers of the Sea – 3:29
Total: 51:08

Dead Can Dance

Dead Can Dance es uno de los grupos más extraños, atípicos, enriquecedores y completos que existen. Musicalmente hablando es imposible anclarlos en algún estilo, aunque el gótico los define bastante bien. Comenzaron como una prometedora banda de lo que se conoce comúnmente como rock gótico (es decir, rock oscuro, tenebroso), pero evolucionaron dejando atrás los elementos roqueros, conservando los oscuros y adquiriendo cada vez más gótico auténtico (es decir, música antigua, de los siglos XII a XVI). La música que hacen es muy oscura, evocadora de paisajes siniestros y muerte, y su principal característica es la portentosa voz de sus dos miembros, así como una utilización de instrumentos poco comunes y antiguos.

El grupo está formado principalmente por Lisa Gerrard y Brendan Perry, cuya presencia eclipsa a los colaboradores que hayan podido tener. Perry nació en Londres en 1959, hijo de madre irlandesa y padre inglés. En 1973 emigraron a Nueva Zelanda. Gerrard nació en Australia en 1961. El nacimiento del grupo se produjo en 1981 en Melbourne, Australia.

Los inicios no fueron muy rápidos. Entre hallar discográfica y conseguir editar su primer disco tardaron bastante. Por ello hay una gran cantidad de temas suyos y colaboraciones de su primera época que resultan muy difíciles de encontrar, y más con calidad de sonido (aunque con el auge de los programas de intercambio de archivos en Internet los fans han tenido suerte). En 1982 se trasladaron a Londres en busca de mejores resultados. El primer tema que consiguieron editar fue The Fatal Impact en una cassette de una revista. En 1983 encontraron una discográfica con la que han hecho el resto de su carrera: 4AD. Editaron en 1984 su primer disco, llamado Dead Can Dance a secas, que reunía algunas de las canciones que habían compuesto en los años que el grupo llevaba existiendo. Le siguió un pequeño disco (llamado maxi-single por los expertillos) que recogía otras canciones, llamado Garden of the Arcane Delights. Éste se editó junto al primero más tarde. Al año siguiente salió su segundo disco, Spleen and Ideal, y ya empezaban a convertirse en un grupo de culto y cierta fama. Por ahora su estilo se centraba en una especie de rock gótico.

En 1987, tras unos años dedicados a giras, salió otra edición difícil de encontrar, un recopilatorio de 4AD de temas y videos llamado Lonely is an Eyesore que incluía dos temas de la banda. Le siguió un disco que se alejó completamente de lo que tenían de rock, pues eligieron huir de guitarras, baterías y bajos que tanto limitaban la creación artística: Within the Realm of a Diying Sun, que como cuyo sombrío título indica, es su trabajo más oscuro. En 1988 editaron su cuarto disco, The Serpernt’s Egg, que junto a su sexto trabajo es lo mejor que han realizado y, aunque Dead Can Dance está siempre en constante renovación, marca el estilo más definitorio del grupo. El tema que abría el disco, The Host of Seraphim, probablemente el mejor tema de la banda, el más impresionante y cautivador, se empleó más tarde en la película documental Baraka (1993). Por esta época colaboraron con algunos temas en una película llamada El niño de la Luna, de Agustín Villaronga, e incluso Lisa Gerrard apareció brevemente como actriz.

En 1990 llegó Aion, el disco con un estilo más antiguo, que incluye un tema tradicional catalán del sigo XVI entre otros. 1993 fue el año de Into the Labyrinth, el disco con mayor recepción, tanto comercial como artísticamente hablando.

Pero pronto salieron a la luz unas diferencias creativas, en principio irreconciliables, que separaron a Lisa y Brendan: Lisa Gerrard pretendía seguir una línea más sinfónica y antigua, mientras Brendan Perry quería experimentar con estilos más modernos. Ambos se fueron a vivir a miles de kilómetros de distancia (Perry se fue a la Iglesia Quivvy, en Irlanda, que compró en 1992 y tenía habilitada como estudio de grabación). Mientras, de una de sus giras se editó el disco y video Toward the Within (1994).

El último trabajo hasta la fecha, Spiritchaser, no llegó hasta 1998, compuesto por separado y grabado en breves encuentros. El disco se acerca más a un estilo tribal, árabe, y sus canciones prácticamente son maravillosos cuentos. Desgraciadamente, el grupo finalmente se separó tras este trabajo y una gira del mismo.

La carrera en solitario de Brendan Perry no es muy completa, tan sólo un de disco de poca calidad (Eye of the Hunter, 1999) y alguna colaboración (Elijah’s Mantle, Angels of Perversity en 1993). En cambio la de Lisa Gerrard ha sido muy variada y rica, llena de discos con otros artistas y otras colaboraciones y con predominio de trabajos para el cine. Con los temas descartados de Dead Can Dance creó un disco sinfónico, una obra maestra llamada The Mirror Pool (1995). Algunos de sus temas fueron utilizados por un gran fan, el director Michael Mann, en su película Heat. Este director luego contó con ella para realizar la Banda Sonora Original de El dilema (le valió una nominación a los Globos de Oro). Luego colaboró con Hans Zimmer (se dice que éste tuvo que suplicar para conseguirlo) en una BSO que ha conseguido muchísima fama y reconocimiento: Gladiator (2000), que tuvo nominaciones a los Globos de Oro y a los Oscar. Antes de El dilema, ella y Pieter Bourke compusieron Duality, un disco lleno de percusiones tribales y cantos propios de Lisa. En el 2004 llegó Immortal Memory con Patrick Cassidy, que de nuevo la acercaba al estilo oscuro y deprimente de los inicios de Dead Can Dance. Recientemente ha trabajado en otras bandas sonoras originales, ya fueran composiciones exclusivas suyas (Whale Rider en 2003) o pequeñas aportaciones (Ali, de nuevo de Michael Mann, la televisiva Salem’s Lot…).

clic para ampliarY finalmente, rondando el 2004 una gran noticia salió a la luz: Dead Can Dance volvía a unirse, prometiendo una gira mundial de enormes proporciones (muchísimas ciudades y gran despliegue técnico), que realizaron en 2005 (¡y conocí su existencia tres días después de que estuvieran en Madrid!), y nuevos trabajos de los que no se conoce nada aún. Por su parte, Lisa Gerrard tiene anunciado desde hace mucho tiempo u
n disco que editará por su cuenta y que espero sea en la línea de The Mirror Pool: Mantras of a Lost Archetype.

La gira tuvo que ser apoteósica. Se habla de una calidad de sonido excelente y prueba de ello son las ediciones limitadas que se venden de cada concierto, preciados y caros tesoros de los que he tenido la oportunidad de escuchar el de Madrid y un recopilatorio, aunque desgraciadamente no poseo ningún original. Además, esta gira lejos de centrarse únicamente en los temas más conocidos recuperó temas de aquellos que no había grabaciones oficiales o de calidad y aportó material nuevo.

Cabría mencionar también otros proyectos de Lisa Gerrard que no llegaron a buen puerto. El más destacado es la Banda Sonora Original de The 13th Warrior (El guerrero nº 13) de Graeme Revell, donde Lisa aportaba su voz. Cuando Michael Chrichton metió mano al trabajo del director John McTiernan decidió también prescindir de la música compuesta por Revell. Sería interesantísimo ver algún día el montaje del director, con o sin la BSO de Revell. El disco se puede encontrar ya fácilmente por Internet y merece la pena escucharlo: se llama Eaters of the Dead. Otros proyectos que fueron anunciados por Lisa Gerrard pero no vieron la luz fueron: una gira de Duality, cancelada porque al parecer prefirió reservar el dinero para la gira de DCD del 2005. Un proyecto con Michael Stearns (el de la BSO de Baraka y el disco The Lost World, entre otros) que no se llevó a cabo porque no encontraron tiempo libre. Una colaboración de Lisa y Patrick Cassidy para la BSO de The Passion of the Christ de Mel Gibson; desgraciadamente el plazo de tiempo no fue cumplido y su música no se incluyó. De Lisa iba a ser la BSO de Constantine, incluso ya tenía algunos temas creados; ¿qué fue de ellos?

Mientras esperamos lo que pueda ofrecernos Dead Can Dance, Lisa Gerrard sigue trabajando para el cine y se prevén varios discos próximamente.

 

DISCOGRAFÍA
Si las colaboraciones no son temas pre-existentes se menciona si es composición propia o colaboración. Se indica si el disco es banda sonora original: (BSO). Los discos los iré enlazando a medida que realice los artículos.
clic para ampliar -> Dead Dan Dance:
Dead Can Dance, 1984.
Spleen and Ideal, 1986.
Within the Realm of a Dying Sun, 1987.
The Serpent’s Egg, 1988.
Aion, 1990.
– Into the Labyrinth, 1993
– Toward the Within, 1994.
– Spiritchaser, 1996.

-> Recopilaciones de Dead Can Dance:
– A Passage in Time, 1990, dos temas nuevos: Bird y Spirit.
– Dead Can Dance 1981-1998, 2001. Tres CDs y un DVD. Incluye algunos temas raros, como Sambatiki (single que se entregaba en la gira de Spiritchaser, una auténtica pieza de coleccionistas que tenemos original), The Lotus Eaters, Sloth, Bylar, Spirit y The Protagonist y versiones demos y radio de otros. Los temas están remasterizados. Incluye un DVD con videos (The Carnival is Over, The Host of Seraphim, Yulunga, Frontier, The Protagonist) y el concierto de Toward the Within. Eso sí, es caro.
– Wake, 2003.
– Memento, 2005.

-> Colaboraciones de Dead Can Dance:
– Lonely as Eyesore, 1984. Recopilación de varios artistas de la discográfica 4AD, con temas y videos: The Protagonist y Frontier.
– El niño de la Luna, 1989 (BSO).
– Baraka, 1993 (BSO). The Host of Seraphym de The Serpent’s Egg. Al parecer la colaboración de Lisa Gerrard es mayor, pero no está reflejada en el álbum.
-Sahara Blue, 1994. Con Hector Zazou colaboraron en, creo, los temas Young y Black Stream.
Y otras breves apariciones de temas del grupo en películas como:
– Unfaithful, 2002. Dedicace Outo y Devorzhum de Spiritchaser.

-> Lisa Gerrard:
– The Mirror Pool, 1995.
Duality, 1998. Con Pieter Bourke.
– Nadro, 1998 (BSO). Con Pieter Bourke.
– The Insider, 1999 (BSO). Con Pieter Bourke.
Gladiator, 2000 (BSO). Con Hans Zimmer:
Lisa Gerrard: The Wheat, The Emperor is Dead.
Lisa Gerrard y Klaus Badelt: Sorrow, Reunion, Elysium.
Lisa Gerrard, Hans Zimmer y Klaus Badelt: Now We Are Free.
Hay una segunda edición: More Music From Gladiator, que incluye unos pocos temas nuevos y remixes invadidos por diálogos de la película.
– Ali, 2001 (BSO). Con Pieter Bourke. Dos ediciones del disco, una de “Varios artistas” (o sea, recopilación de canciones de la película y otras que no tendrán nada que ver), donde se incluye el tema See the Sun, y el “score”, donde se encuentra su trabajo junto al de otros artistas.
– Whale Rider, 2003 (BSO).
Immortal Memory, 2004. Con Patrick Cassidy.
– A Thousand Roads, 2005 (BSO). Con Jeff Rona.
The Silver Tree, 2006

-> Brendan Perry:
– Eye of the Hunter, 1999.

-> Colaboraciones de Lisa Gerrard:
– This Mortal Coil, It’ll End in Tears, 1984. Waves Become Wings, Barramundi, Dream Made Flesh.
– Heat, 1995 (BSO). Gloradin y La Bas, de The Mirror Pool.
– Eaters of the Dead, 1998 (BSO). De Graeme Revell. Banda Sonora Original rechazada de The 13th Warrior (El guerrero número 13, que finalmente fue encargada a Jerry Goldsmith).
– Irvi, 2000. De Denez Prigent. Juntos crearon el tema Gortoz a Ran y una remezcla del mismo.
– Mission Impossible II, 2001 (BSO). De Hans Zimmer. Pone su voz en varios temas.
– The Wings of a Film, 2001 (BSO). Un directo orquestal en el que participó Lisa en el que se tocaron temas de varias películas de Hans Zimmer.
– In America, 2002 (BSO). Un tema de Duality (Tempest), de Lisa Gerrard y Pieter Bourke.
– Black Hawk Down, 2002 (BSO). Gorzot a Ran – J’Attends, de Irvi de Lisa Gerrard y Denez Prigent.
Tears of the Sun, 2003 (BSO). De Hans Zimmer.
– Salem’s Lot, 2005 (BSO), de Christopher Gordon. Lisa colabora en la composición de algunos temas y aporta uno por su cuenta:
Patrick Cassidy y Lisa Gerrard: Salem’s Lot Aria,
Christopher Gordon y Lisa Gerrard: Bloody Pirates, Converting the Priest, Salem’s Lot Theme.
Lisa Gerrard: Free in Spirit.
Y otras colaboraciones o selecciones de temas suyos en películas como:
– Layer Cake, 2004.
– Collateral, 2004. Un tema de The Insider (El dilema).
– Man on Fire, 2004. (El fuego de la venganza).
– The West Wing, 2003, episodio 7A WF 83429. El Ala Oeste de la Casa Blanca (serie de TV), Sanvean, de The Mirror Pool.
– King Arthur, 2004. Amergin’s Invocation de Immortal Memory, de Lisa Gerrard y Patrick Cassidy.

-> Colaboraciones de Brendan Perry:
-Angels of Perversity, de Elijah’s Mantle, 1993. Perry colabora con Mark Ellis en la composición de Paradis Iac y Quem Di Dilicunt (Part One), además grabó y produjo el disco en la Iglesia de Quivvy.
– The 13th Year Itch, 1993. Recopilación de 4AD.
– Rare on Air, 1994. The Captive Heart.
– Sing a Song for You, 2000. Tributo a Tim Bukcley.