El Criticón

Opinión de cine y música

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Ratatouille


Rataoutille, 2007, EE.UU.
Género: Animación, aventuras.
Duración: 111 min.
Dirección: Brad Bird, Jan Pinkava.
Guion: Brad Bird, Jan Pinkava, Jim Capobianco.
Actores: Patton Oswalt, Ian Holm, Lou Romano, Peter O’Toole, Peter Sohn, Brad Garrett, Janeane Garofalo, Brian Dennehy.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: La animación, un guion que dosifica bien sus bazas: entretenimiento, humor, personajes carismáticos, mensajes educativos…
Lo peor: Le falta ímpetu, carácter. No está a la altura de las grandes de Pixar.
Mejores momentos: El protagonista dormido en la cocina, con la rata intentando manejarlo y despertarlo.
La frase: No cualquiera puede convertirse en un gran artista, pero un gran artista sí puede provenir de cualquier lugar.

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Pixar es una apuesta de calidad asegurada, tanto que incluso sus películas menos logradas están muy por encima de los múltiples productos comerciales de animación (digital, stop motion o tradicional) que provienen de Hollywood. Ratatouille es buena prueba de ello, pues aunque en conjunto no consigue dejar las buenas sensaciones de las grandes películas de la compañía, resulta un entretenimiento muy sólido con muchas buenas virtudes.

En el aspecto técnico es una cinta extraordinaria. El diseño de los personajes es muy adecuado al carácter de cada uno de ellos, mientras que los decorados están logradísimos, tanto que aunque la cinta se desarrolle en gran parte en la cocina no deja de sorprender por la cantidad de detalles que hay. Y como la animación sigue avanzando, el realismo de las texturas es increíble: salvo por el aspecto cómico de los protagonistas, obviamente buscado a propósito, hay muchísimos planos en los que parece que estamos ante imágenes reales. Como siempre, Pixar a años luz del resto.

El guion en cambio no ha estado tan inspirado como en otras ocasiones. Se nota la profesionalidad de sus autores (Brad Bird principalmente), quienes ofrecen un repertorio de personajes carismáticos bien construidos e incluidos en la trama de forma equilibrada (algunos magistralmente, como el crítico o el inspector de sanidad) y unos diálogos ágiles con algunas buenas lecturas morales. Sin embargo, la aventura carece de la intensidad y originalidad a la que nos tienen acostumbrados. Es dinámica, divertida y con buenos momentos, pero nunca llega a ser impresionante, y menos brillante. Así mismo, hay varios tramos en los que el interés decae bastante, aunque sin llegar a aburrir.

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Harry Potter y la Orden del Fénix


Harry Potter and the Order of the Phoenix , 2007, EE.UU., Reino Unido.
Género: Aventuras, fantasía.
Duración: 138 min.
Dirección: David Yates.
Guion: Michael Goldenberg, J. K. Rowling (novela).
Actores: Daniel Radcliffe, Emma Watson, Rupert Grint, Gary Oldman, Evana Lynch, Michael Gambon, Alan Rickman, Imelda Staunton, David Thewlis, Maggie Smith, Brendan Gleeson, Robert Hardy, Jason Isaacs, Ralph Fiennes, Katie Leung, Tom Felton, Emma Thompson, Robbie Coltrane, Helena Bonhan Carter.
Música: Nicholas Hooper.

Valoración:
Lo mejor: Lo de siempre: la ambientación (vestuario, efectos especiales, decorados…), los actores adultos… y de los adolescentes destaca Evanna Lynch de manera sorprendente.
Lo peor: El ritmo es tan sosegado que se hace lenta, y hay muchos tramos sin interés o que dejan con la sensación de que no pasa nada. Y cuando llega la acción, esta es insustancial. Algunos actores jóvenes pierden bastante con el doblaje, sobre todo los secundarios.
Mejores momentos: La posesión de Harry.

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Quinta entrega de siete novelas, quinta entrega de las siete respectivas películas, rodadas a un ritmo vertiginoso porque los chavales crecen y casi no encajan ya en sus caracteres. Pero la calidad de la saga no crece. Las novelas siguen siendo entretenidas, pero no van a más. La Orden del Fénix y El Príncipe Mestizo son las menos apreciadas por los fans, sobre todo porque se supone que todo está ya sobre la mesa dispuesto para la guerra, pero nada sucede. Si bien un servidor ha disfrutado bastante con la reciente lectura de la quinta novela, pues aunque no ocurran muchas cosas de gran importancia sí mantiene el interés de forma constante y hasta de la paja habitual de Rowling se saca bastante entretenimiento. En cuanto a las películas, el paso de distintos directores ha funcionado bien, pues todos han trabajado manteniendo la línea con la que se inició la saga pero a la vez se nota la mano de cada uno de ellos, con lo que se evita el desgaste de la fórmula con esta renovación constante; y además, todo lo que no sea Chris Columbus es bienvenido. Sin embargo, creo que con Alfonso Cuarón se llegó a un punto que no será superado, a menos que la última novela sea espectacular y la adaptación sepa aprovecharlo, tanto porque contaba con el libro más atractivo como porque su toque personal fue majestuoso. Mike Newell lo hizo bastante bien partiendo de un libro con mucho contenido, aunque tuvo algunos fallos y la cinta quedó un poco apresurada, mientras que el elegido para la actual adaptación (y ya está confirmado que realizará la sexta) ha mantenido el listón por los pelos a pesar de tener poca experiencia. Cabe destacar también que no había sido cambiado el guionista (Steve Klowes) hasta esta ocasión, de la que se ha encargado Michael Goldenberg, aunque parece ser que es una sustitución temporal, porque el resto de la saga está de nuevo en manos de Kloves.

Para la novela más larga han optado por la película más corta, aunque no por ello deja de superar ligeramente las dos horas. Sin embargo, al contrario que en las dos innecesariamente largas primeras entregas, donde se trasladaba el libro a imágenes página por página sin ponerle alma alguna, sin adaptar, a partir de ahí se optó por centrar la trama en lo esencial y eliminar tramos de relleno, y en concreto es en La Orden del Fénix donde mejor han sabido sintetizar, siendo además un logro mayor si tenemos en cuenta que no era fácil en esta abultada novela discernir entre lo puramente insustancial y lo importante para exponer correctamente la línea principal. Michael Goldenberg ha acertado de pleno en la separación de lo necesario de lo innecesario, hilando una narración mucho más estable que en los dos guiones predecesores. Aunque los hay, los baches y recortes son pocos, y las transiciones entre tramos del argumento son más equilibradas. Eso sí, a la vez es menos fluida, más lenta de lo que debiera para mantener bien alto el interés. El año escolar ha sido bien tratado, sobre todo en cuanto a personajes. Siendo estos tan numerosos es sorprendente que haya conseguido mantener a tantos en el centro de la narración sin que estos pierdan interés y arrastren consigo también el interés de la historia; no obstante, es lógico que alguno saliera perdiendo: por ejemplo Minerva apenas tiene un par de escenas. El objetivo de Voldemort y su necesidad del joven Potter es otro elemento importante muy bien plasmado, con los sueños del mago bien dosificados durante el metraje y las explicaciones necesarias dadas en su momento exacto (aquí no se comete el error de no explicar el final, como sí ocurrió en El Cáliz de Fuego). Pero no todo son alabanzas, ya que también tengo alguna queja notable. La más destacable viene de la trama política concerniente a la intrusión dictatorial de Dolores Umbridge en el colegio Hogwarts. Dicha trama ha sido aligerada sobremanera, descargando casi por completo su aspecto de conspiración conservadora a favor de una línea más cómica y tontorrona. Así, la imposición de decretos que socavan las libertades de alumnos y profesores queda como mero capítulo cómico, y en general el carácter de Umbridge se ha tornado más hacia una profesora inepta que hacia la cruel y despiadada política extremista que tenemos en la obra escrita.

David Yates ha realizado un trabajo uniforme tras las cámaras, pero correcto no es lo mismo que eficaz, y está aún a más distancia de atractivo e impactante. Así, a pesar de las virtudes que le he acreditado al guión y aceptable labor del director, he salido del cine con la sensación de que en general la fuerza del libro no se ha captado, sino que se ha diluido en un metraje que está más cerca de lo anodino que de lo interesante. La película se ha quedado en una aventura sencilla, casi sin contenido, con un ritmo sin garra y tan sosegado que a veces aburre. A un servidor se le ha hecho larga en bastantes tramos, y cuando por fin ha llegado la confrontación final, ésta ha pasado sin pena ni gloria. Las escenas de batalla se limitan a ruido y efectos especiales donde la cámara se mueve mucho, con nieblas de magos tele trasportándose, rayos de colores, lluvias de fuego, agua y cristales… Ni siquiera el esperado enfrentamiento entre Voldemort y Dumbledore resulta tan impactante como cabría esperar y la caída de Sirius es fugaz e insípida. Pero al menos la posesión de Voldemort a Harry es de una intensidad inesperada, todo un torrente de emociones capaces de cortar la respiración. Ese instante es sin duda el mejor de la película, y uno de los mejores de lo que llevamos embarcados en este viaje.

Como viene siendo habitual tanto en la saga de Harry Potter como en el cine actual, es el buen nivel de la producción (dirección artística, elementos técnicos…) lo que siempre da la talla de manera más o menos excelente. Con un éxito asegurado en la taquilla y el mercado colateral (juguetes, publicidad, etc.) se pueden permitir un presupuesto prácticamente ilimitado (ciento cincuenta millones), y este luce en pantalla de manera asombrosa. Vestuario, decorados, efectos especiales… todos estos elementos merecen múltiples adjetivos de admiración, excepto la banda sonora, que esta vez no pasa de ser un sencillo complemento (para pena de fanáticos del género como un servidor). El reparto de actores adultos también es digno de elogios, estando todos ellos exquisitos incluso cuando sus apariciones son esporádicas o carecen de diálogos (como el conserje). Pero mientras la mayoría destacaría a Imelda Staunton en el fantástico papel de Umbridge (para el que suscribe los hay mejores, como Michael Gambon), yo me quedo con la sorpresa del filme, la única del grupo de adolescentes que pasa del suficiente para llegar al sobresaliente: una sorprendente y genial Evanna Lynch como Luna Lovegood.

Harry Potter y la Orden del Fénix se presenta como otra entrega bien realizada y, como el resto de la saga, mucho más fiel que la mayoría de adaptaciones que llegan a la gran pantalla. Es una pena que, a pesar de que todos sus elementos funcionan bastante bien, David Yates no haya conseguido una cinta que merezca la pena retener mucho tiempo en la memoria. Y es que el nivel de la producción no lo es todo, lo más importante es la forma y el contenido, que siendo justos aquí han estado lejos de ser fallidos pero tampoco han brillado lo más mínimo.

Saga Harry Potter:
– 1. Harry Potter y la piedra filosofal (2001)
– 2. Harry Potter y la cámara secreta (2002)
– 3. Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004)
– 4. Harry Potter y el cáliz de fuego (2005)
-> 5. Harry Potter y la Orden del Fénix (2007)
– 6. Harry Potter y el príncipe mestizo (2009)
– 7.1. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 1 (2010)
– 7.2. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 2 (2011)
– 1. Animales fantásticos y dónde encontrarlos (2016)
– 2. Animales fantásticos: Los crímenes de Grindewald (2018)

Transformers


Transformers , 2007, EE.UU.
Género: Acción, fantasía.
Duración: 144 min.
Dirección: Michael Bay.
Guion: Roberto Orci, Alex Kurtzman.
Actores: Shia LaBelouf, Megan Fox, Josh Duhamel, Tyrese Gibson, Rachael Taylor, Anthony Anderson, Jon Voight, John Turturro.
Música: Steve Jablonsky.

Valoración:
Lo mejor: Que Michael Bay va directo a buscar la espectacularidad, y además lo hace sin importarle que no haya guion, con lo que no resulta un intento de aparentar más de lo que es (como le pasó con La isla). Y, sobre todo, que la película se ríe de sí misma sin tapujos.
Lo peor: El guion es lastimero: los diálogos son lo más simple posible, los personajes son cascarones, el tono de película para adolescente es excesivo y cansino a veces.
Mejores momentos: La lucha contra Scorponock, los Transformers escondiéndose alrededor de la casa del protagonista e intentando no hacer ruido.
La frase: El nivel de feromonas indica que el joven quiere aparearse con la hembra.

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Cuando comenzó la campaña de publicidad de Transformers, con esos tráileres alucinantes, la cinta me resultó atractiva de inmediato. Esperaba otra producción súper espectacular tipo Armageddon o La Roca, donde el guion no sería de altos vuelos pero eso no impide que cumplan con creces como entretenimiento que no te cansas de ver una y otra vez. Con más de ciento cincuenta millones de presupuesto y todo el énfasis puesto en la recreación de los robots de la forma más asombrosa posible y en realizar en batallas por doquier, Transformers ha cumplido con mis esperanzas, contando además con un aliciente nada esperado, una vena cómica con destellos de auto-parodia desternillante.

Siendo realistas, Transformers tiene un guion muy flojo, incluso se podría decir que éste no existe, o mejor aún, que Bay sabía que no era necesario y prescindió de él, ya fuera sabiendo o sin saber que no tendría buenas críticas pero gustaría a muchos espectadores. Los personajes están dibujados esquemáticamente, los diálogos poco sustanciosos, limitados a sentencias de pocas palabras, y el desarrollo de la trama es convencional y sin sorpresas. Pero también son personajes simpáticos y funcionan correctamente como núcleo imprescindible de una aventura muy entretenida, y por si fuera poco hay alguno divertidísimo, como el miembro del S7 (John Turturro), una caricatura absurda que sólo podría funciona en una cinta tan poco seria como ésta. Además los diálogos son chistes constantes, cuya carencia total de inteligencia se suple gracias a que el número de bromas es altísimo y además el humor no pierde fuelle en todo el metraje.

En cuanto al ritmo, es apabullante e impresionante en sus momentos cumbre, pero podría haberse mejorado un poco en general. Los Transformers con diálogo tardan mucho en aparecer (excepto esa especie de Jar Jar Binks que habla como los Gremlins y a quien más de uno odiará desde su primera escena), saliendo algunos muy mal parados, como Megatrón, que no tiene presencia alguna pese a ser el malo de la función. Hay un tramo innecesario, pesado y alargado sin razón, aquel de los ligoteos entre los protagonistas adolescentes, pero fuera de ese leve bajón Michael Bay sabe incluir escenas de acción aquí y allá que evitan que la tensión decaiga mientras se llega al o los clímax importantes. Por ejemplo, la lucha con Scorponok en el desierto es intensa y los planos aéreos impresionantes. Cuando hace acto de presencia la batalla cumbre, llevada a la ciudad sin lógica alguna más allá de buscar el espectáculo que ofrece romper coches y edificios, dicha confrontación mezcla bastante bien la aparatosidad de las escenas caóticas con los momentos bien planificados. Panorámicas y movimientos circulares habituales del director exprimen al máximo unos efectos especiales y sonoros perfectos, consiguiendo una batalla en la que te agarras a la butaca de la impresión o aplaudes de emoción. Como dice un extra cuando llegan algunos robots a la Tierra, esto es cien veces más flipante que Armageddon.

Su tono de producto para adolescentes y las carencias tan descaradas de un guion lleno de insensateces donde no hay una sola pizca de inteligencia no la hacen una obra apta para todos los paladares. Transformers únicamente será disfrutable para el que espere nada más que lo que la cinta ofrece sin engañar, sin pretenciosidad alguna: un espectáculo visual inigualable aderezado con un humor directo y facilón y unos actores atractivos. No es una buena película, pero vaya si vale una entrada de cine. Y más de una.

Serie Transformers:
-> Transformers (2007)
Transformers: La venganza de los caídos (2009)
Transformers: El lado osucro de la Luna (2011)
Transformers: La era de la extinción (2014)
Transformers: El último caballero (2017)

Spider-Man 3


Spider-Man 3, 2007, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 139 min.
Dirección: Sam Raimi.
Guion: Sam Raimi, Ivan Raimi, Alvin Sargent.
Actores: Tobey Maguire, Kirsten Dunst, James Franco, Thomas Haden Church, Rosemary Harris, J. K. Simmons, Bryce Dallas Howards, Topher Grace.
Música: Christopher Young.

Valoración:
Lo mejor: Los caracteres y la fuerza del relato, tanto en el drama como en la acción y la comedia. Todos los actores, excepto…
Lo peor: …el infame Topher Grace. Los evidentes tijeretazos impiden que sea tan redonda como la segunda entrega, haciendo que algunas partes y personajes queden desaprovechados.
Mejores momentos: El rescate de Gwen, la escena en el restaurante, el baile en el club de jazz y la lucha final.
El plano: Por polémico, el de Spider-Man con la bandera de EE.UU al fondo, que también se pudo ver en la primera entrega. Patriotismo hortera que no viene a cuento.
La frase: ¿De dónde salen estos tíos?

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La tercera entrega del Hombre Araña cierra esta trilogía aunque no bloquea la puerta a más continuaciones, pues es más que seguro que veremos más de sus aventuras, sea con los mismos autores y actores o con otros distintos. Este punto y aparte ha tenido una recepción bastante floja entre los fans que habían disfrutado mucho con las dos primeras partes, sobre todo entre los fieles adeptos a los cómics. Las causas más notables son el mayor distanciamiento respecto a la obra escrita, la falta de presencia de algunos caracteres sumamente importantes en la misma y un ritmo apresurado a la vez que renqueante. No sé cómo me las apaño para ir casi siempre a contracorriente, pero he de admitir que, al contrario que la gran mayoría de los seguidores, he disfrutado casi tanto como con el episodio intermedio, el cual me pareció inmensamente superior a la primera y flojísimaadaptación de este torturado superhéroe. Esos fallos que tanto han disgustado al público para un servidor apenas son unos baches en esta entretenidísima cinta de acción en la que el baremo de grandes escenas, personajes carismáticos, buenos actores, efectos especiales impresionantes y equilibrio entre drama, acción, y comedia superan con creces la media que ofrece el actualmente de moda cine de superhéroes, no llegando a la altura de Spider-Man 2 o Batman Begins (Christopher Nolan, 2006) pero sí a la de las primeras entregas de X-Men (Bryan Singer, 2000, 2003).

Raimi intenta abarcar mucho en esta crucial aventura, tanto que antes del estreno muchas eran las voces que veían la presencia de tres villanos como algo excesivo. Pero lo cierto es que, salvo porque se echa de menos mayor presencia del mítico Venom, que tiene apariciones bastante limitadas a pesar de ser el enemigo más terrible y atractivo al que se ha enfrentado el héroe en el cómic, el desarrollo y confluencia de los tres enfrentamientos está bien trabajado, siendo lastrado solamente por la rapidez con que ocurre algún acontecimiento debido al recorte de algunas escenas. Así, aunque se consiguen buenas presentaciones de los villanos, hay algunos baches que impiden que las historias sean redondas.

Si el cambio respecto al original de ubicar al Hombre de Arena en el asesinato del tío de Peter está bien escrito y encaja en la historia de las películas (aun así es un golpe para muchos fans), la escena en comisaría donde se le presenta el caso a Parker está incluida con calzador (al igual que el personaje del Capitán de policía –James Cromwell-, que no pinta mucho). Sin embargo, con este supervillano me han sorprendido mucho, pues no esperaba nada de él y han obtenido un enemigo extraordinario, cuya intruducción es preciosa (la escena en su hogar con su familia) y ofrece un individuo con todos sus actos justificados por una personalidad compleja y con buenos dilemas éticos que se contraponen a su imperiosa necesidad de salvaguardar la vida de su hija. Además, el actor es físicamente perfecto para el papel.

El joven Duende Verde, interpretado con entusiasmo por James Franco, nos ofrece otro personaje trabajado con esmero y con grandes instantes (impagable el desayuno con MJ), pero cabe preguntarse por qué, teniendo el tiempo y metraje tan limitado, Raimi se entretiene en provocarle amnesia, lo que hace que durante un tramo del filme haya un receso innecesario en su trama. Quizá esté justificado para meter a Harry Osborn de nuevo en los líos amorosos, pero no me cabe duda de que había mejores formas de escribir esta parte. Por otro lado, hay quien se ha quejado de la inclusión de su sirviente, una suerte de Alfred que le proporciona la revelación clave para encarrilarlo en el buen camino… Queda algo forzado, pero funciona como recurso que ahorra muchas complicaciones.

Venom, el que muchos querrían que hubiera sido plato fuerte de la función, se queda limitado a ser otra figura en un reparto coral, con la consecuente pérdida de importancia e interés. El monstruo está logradísimo en cuanto a su inquietante presencia, el nivel de los efectos especiales es notable y ofrece una lucha final impresionante. Cuando Spider-Man ha de lidiar con él en los momentos en que el simbionte le posee presenciamos momentos de gran tensión donde Peter tiene aún más dificultades para hacer frente a los dilemas morales habituales. Esta vez el concepto ético principal es la venganza, de la que se sirve Spider-Man con gusto tanto contra personajes queridos que le han hecho daño (divertidísima y a la vez de gran crueldad la genial escena del club de jazz) como contra sus enemigos (brutal combate contra el Hombre de arena en el metro). El lado oscuro y los sentimientos reprimidos salen a la luz en escenas que también han dado mucho que hablar, como ese Peter desvergonzado bailando por las calles que, a pesar de exponer bien su cambio de carácter y de servir como contrapunto cómico a las dificultades que atraviesa con el traje negro, no ha calado entre los espectadores.

Como sucede en Spider-Man 2, Sam Raimi se suelta y consigue hallar una gran armonía entre el drama, la acción y el humor, destinando a cada parte todo lo que puede conseguir en un metraje sobresaturado. Con una sólida dirección tanto a la hora de manejar la cámara como de guiar a los actores (todos en sus mejores interpretaciones en toda las saga, exceptuando al inexpresivo y apático Topher Grace, enorme error de casting), dota a la cinta de un ritmo trepidante en el que sólo interfieren unos pocos recortes que dejan escenas descolgadas o forzadas. Exprime muy bien los líos amorosos alrededor de Peter Parker y MJ, con las inclusiones de Osborn y la fugaz pero crucial presencia de Bryce Dallas Howard como Gwen, donde juega de nuevo con el sentido del humor brillante y casi auto paródico (fantástica la escena en el restaurante, con el actor fetiche de Raimi, Bruce Campbell). Nos deleita con escenas de acción intensas, algunas muy exageradas y algo confusas y a las que le sobran el griterío de los niños y el entusiasmo de los reporteros, pero por lo general impresionantes. Por ejemplo, el rescate de Gwen es alucinante: el desorbitado presupuesto (algunas fuentes lo cifran en 300 millones de dólares) se exprime bien.

Spider-Man 3 es pues un espectáculo de gran nivel y con grandes historias que hubiera ofrecido una película impresionante si no se hubiera intentando abarcar tanto. Tras verla, no puedo dejar de preguntarme cómo demonios lo hizo Christopher Nolan para construir en su Batman Begins esa casi impecable producción rebosante de personajes y tramas.

Spider-Man:
Spider-Man (2002)
Spider-Man 2 (2004)
-> Spider-Man 3 (2007)