El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos por Etiqueta: 2008

Hellboy II: El ejército dorado


Hellboy II: The Golden Army, 2008, EE.UU.
Género: Acción, fantasía, superhéroes.
Duración: 120 min.
Dirección: Guillermo del Toro.
Guion: Guillermo del Toro, Mike Mignola.
Actores: Ron Perlman, Selma Blair, Doug Jones, Jeffrey Tambor, Luke Goss, Anna Walton, John Hurt.
Música: Danny Elfman.

Valoración:
Lo mejor: Mejoras notables en guion y puesta en escena. Vestuario y maquillaje impresionantes.
Lo peor: Sigue resultando un tanto predecible y superficial cuando había mucho por explorar en el universo imaginario.
Lo peor: No soy un bebé, soy un tumor.

* * * * * * * * *

Guillermo Del Toro y Mike Mignola estuvieron desde el estreno de Hellboy desarrollando la segunda parte sin encontrar el tono a la historia, y los estudios parecían interesados pero no metían prisa. Sin embargo, el éxito de la sobrevaloradísima El laberinto del fauno (2006) animó a todos y se pusieron en serio a ello. Además, le otorgaron un presupuesto algo superior a pesar de que la primera parte fue muy justa en taquilla.

Del Toro parece haber tomado nota de lo que peor funcionó y se lo trabaja mejor, o quizá la colaboración de Mike Mignola en el guion ha resultado muy enriquecedora. El relato está mejor equilibrado y tiene más personalidad, disimulando mejor que la premisa es de nuevo bastante básica. Los diálogos son más ágiles e ingeniosos, y el dibujo de los personajes más maduro. Las relaciones laborales y amorosas son muy moviditas, el romance ya no da vergüenza ajena, de hecho, el de Abe es muy atractivo, sobre todo porque aporta bastante a la trama, y los secundarios resultan más verosímiles, incluso aunque sus orígenes sean muy fantasiosos. Y también la suerte corrió de nuestra parte: Rupert Evans no pudo aparecer por problemas de agenda, con lo que nos libramos del agente novato idiota y el pésimo actor.

Hellboy, de nuevo encarnado con entusiasmo por Ron Perlman, es un rol central muy potente. Bruto e infantil y amable y fiel a partes iguales, continúa intentando ganarse el respeto de sus compañeros y superiores y encontrar razones para vivir en un mundo que no termina de aceptarlo. La seriedad y sabiduría de Abe sufre un traspiés cuando su corazón se interponte. El villano, el príncipe élfico Nuada, es más convincente que los de la primera entrega, su historia está bien desgranada y sus motivaciones, aunque primarias, se entienden, y con su hermana Nuala se redondea la cosa. El jefe de Hellboy, Tom Manning, ya no es un secundario gracioso cargante, y aunque alguna escena salida de madre todavía se lleva, encaja mejor en la historia y resulta bastante simpático. La nueva incorporación, el etéreo Johann Krauss y su traje estrafalario, es alucinante en diseño pero también aporta interesantes roces personales, y además evoluciona bien. Solo Liz queda un poco por debajo. Aunque su relación con Hellboy sea más consistente, en solitario no termina de destacar del todo; y Selma Blair sigue ofreciendo una interpretación muy pobre.

La aventura tiene escenarios mucho más imaginativos y un progreso más claro, si bien alguna parte secundaria no termina de funcionar del todo. El prólogo introduce bien la trama, y eso que de primeras parece un pegote, los elfos hacen una entrada imponente, la escena con las hadas se alarga demasiado pero tiene su gracia, y mientras el villano lleva a cabo su plan se intercala bien el día a día de la organización de Hellboy, la investigación, los problemas laborales…

Desde la visita al mercado oculto en adelante el subidón es de aúpa. El despliegue de criaturas del lugar corta la respiración; puede considerarse que lo alargan para vacilar, pero bien que se disfruta. La pelea con el elemental es impresionante y bastante emotiva. Los pocos tropiezos preceden al lanzamiento de la confrontación final, donde encontramos giros un poco rebuscados: el trol del carrito y la criatura que vigila la entrada resultan un poco artificiales, por eso de ser recursos fantásticos de pegote para agilizar la trama, y hay algún otro giro poco meditado, como la herida de Hellboy, un drama forzado prescindible. La batalla final, aunque acabes cansado de mamporros a robots dorados, ofrece un clímax más llamativo que el desenlace del primer capítulo, sobre todo porque la implicación de los personajes mucho mejor: en todo momento sabes que quedan conflictos dramáticos por cerrar, y la resolución no decepciona.

El pico extra de dinero lo aprovechan de maravilla, siendo el vestuario y el maquillaje extraordinarios y los efectos digitales muy buenos. Del Toro también muestra más experiencia, con una dirección más cohesionada y mejor sentido del espectáculo. El montador ha cambiado y se nota, las coreografías también son superiores. Por otro lado, la banda sonora de Danny Elfman es más versátil y emocionante que la anterior de Marco Beltrami, pero también deja la sensación de que el rico universo permitía algo más original y se queda muy corto.

La cinta resultante es muy vistosa, deslumbrante a ratos, garantizando un entretenimiento de primera. La recepción de crítica y público fue más o menos igual, aunque en taquilla le fue algo mejor, pero no como para hacer grandes cantidades de dinero.

Del Toro quería desde el principio hacer una trilogía, e incluso se tanteó algún spin off, pero se quedó todo en el aire hasta que la productora pasó al reinicio, que llega de la mano de Andrew Cosby al guion (la serie Eurueka -2006-), Neil Marshall en la dirección (The Descent -2005-, Centurión -2010-) y con David Harbour (The Newswoom -2012-, Stranger Things -2016-) encarnando a Hellboy.

Ver también:
Hellboy (2004)
-> Hellboy II: El ejércido dorado (2008)

Anuncios

Cloverfield (Monstruoso)


Cloverfield, 2008, EE.UU.
Género: Acción, fantasía.
Duración: 85 min.
Dirección: Matt Reeves.
Guion: Drew Goddard.
Actores: Michael Stahl-David, T. J. Miller, Jessica Lucas, Lizzy Caplan, Odette Annable, Mike Vogel.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: La parte central con acción entretiene…
Lo peor: … pero no basta para salvar el resto, tan previsible y monótono que asombra que tuvieran la cara de venderlo como si fuera una película novedosa.
Mejores momentos: Los créditos, cuando se ha acabado la tortura y suena el tema de Michael Giacchino.

* * * * * * * * *

Con una buena campaña publicitaria, generando expectación mediante la intriga (algo que los traductores españoles se pasaron por el forro en el título) y la presencia constante en internet, el productor J. J. Abrams consiguió vender una cinta menor (25 millones de dólares de presupuesto) como si fuera un evento mundial que no podías perderte. Pero al final se vio que todo era humo, que fue exprimir la moda del “metraje encontrado” que inició (creo) El proyecto de la bruja de Blair y tuvo otros éxitos (como Chronicle) a pesar de que ningún título ha dado calidad cinematográfica digna de mención hasta la recomendable The Visit de Shyamalan, que en cambio en taquilla se ha quedado más corta que otras (pendiente tengo [Rec], que parece la mejor valorada, pero es que ya no me fío del género). Tirando del estilo “youtuber” (niñatos grabando sus andanzas), los clichés más rancios sobre juventud y la acción más facilona, el listo de Abrams logró colar una película de escasa trascendencia, menor inteligencia y desde luego nula originalidad, pues es una versión no acreditada de Godzilla que reúne tanto tópico que termina saturando.

La presentación no se estira mucho pero cansa bastante. El amigo simpático y un poco tonto, el prota más serio que será el héroe (a pesar de que lo presentan como alguien cobarde y sin iniciativa, menudo cambio pega), las chicas sin personalidad concreta pero atractivas, la fiesta imposible (botellón de etiqueta, todos guapísimos, nadie borracho…), la relación amorosa en tensión de rigor… Cuando por fin empieza la esperada acción resulta que sólo un par de pasajes entre tiros transmiten algo de tensión, sólo en esos instantes se alcanza lo que obviamente pretendían con la cinta: sumergirte en primera persona en el caos. Y parte del mérito lo tienen los estupendos efectos sonoros, eso sí. Pero una vez pasado el subidón, el resto va hacia cuesta abajo y sin frenos, porque la aventura de supervivencia es flojísima; en el tramo final el interés acaba por los suelos: estaba deseando que terminara de una vez, distrayéndome navegando por internet.

Primero, tras ese insustancial primer acto exclusivamente dedicado a ellos no logran dibujar personajes con los que conectar, de hecho llegan a resultar molestos por los diálogos estúpidos y los tópicos en fila. Segundo, se tira de lo básico para tratar de generar intriga (las televisiones, la gente corriendo), y no hacen amago alguno de buscar alguna escena más trabajada, sino todo lo contrario, enlazan secuencias demasiado trilladas, como el momento con visión nocturna o flash y el ataque de los bichos en un espacio cerrado… Por cierto, en esa escena del metro rompen las reglas del metraje encontrado y meten música sutil para matizar la tensión; así de falsa es la película. Por ello prácticamente sólo vemos gente cansina andando y agitando la cámara entre caos y ruido, una combinación incapaz de narrar algo concreto, mucho menos de resultar emocionante.

Y también tenemos de los agujeros de guion, pues con el poco empeño que le han puesto se cae a pedazos. ¿Cuántos amigos hay en la fiesta, cuántos por la ciudad, y cuántos familiares? Da igual, el héroe salido sólo quiere encontrar a la tía buena que le gusta (a su actual novio ni lo vuelven a mencionar), y los amigos son tan tontos que van con él (¿ellos no tienen a quienes localizar?) aunque se tiran media película diciendo que no quieren ir. Motivaciones claras, lógica… para qué. Con un “quiero rescatar a la mujer que amo” los militares rompen el protocolo, las órdenes, la cuarentena. No necesitamos lógica, las tet… el amooor lo justifica todo.

Lo peor es pensar que salió de un productor (Abrams) y un guionista (Drew Goddard) con talento y de un director (Matt Reeves) que ha demostrado luego también tenerlo (El amanecer del planeta de los simios no es buena película, pero su buen trabajo la salva bastante). Es decir, me fastidia bastante que gente que podía estar haciendo cosas serias se monten algo que básicamente es un videoclip para estaf… epatar a espectadores facilones y sacarles los cuartos. Pues no sé si se ofenderán los que han disfrutado con ella, pero yo espero más de una película, sobre todo que no me intenten engañar con un producto hecho a cachos de otros, con un nivel intelectual en negativo y con un estilo que se vende como hiperrealista (cámara en mano, ambiente en primera persona, tono post 11-S) pero canta a falso (vaya planos magníficos realizan a pesar del miedo y de correr por su vida) y maniqueo (qué facilón y superficial todo lo que se mete de fondo: ejército incapaz, saqueos…).

Lo único para recordar, aparte del memorable tema de Michael Giacchino que se escucha en los créditos, es que muchos actores han ido destacando en el mundo de las series y en menor medida en el cine: Lizzy Caplan ofrece un papelón inolvidable en Masters of Sex, T.J. Miller está en Silicon Valley haciendo muy suyo a un personaje muy característico, aunque también lo hemos visto en Deadpool, Odette Annable ha pasado por House y Banshee, y Jessica Lucas ha estado en Cult y Gotham, y lo ha intentado en cine sin demasiado éxito (Posesión infernal, Pompeya).

Quantum of Solace

 


Quantum of Solace, 2008, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 106 min.
Director: Marc Forster.
Escritores: Paul Haggis, Neal Purvis, Robert Wade.
Actores: Daniel Craig, Judi Dench, Olga Kurylenko, Giancarlo Giannini, Jeffrey Wright, Mathieu Amalric.
Música: David Arnold.

Valoración:
Lo mejor: Entretiene. Daniel Craig ofrece una interpretación con gran carisma.
Lo peor: Dirección muy mejorable, montaje horrendo, guion poco sustancioso. Y sobre todo que supone una vuelta al Bond de más bajo nivel en vez de seguir por donde Casino Royale apuntaba. El doblaje de algunos secundarios (en especial el del villano) parece de broma.
El título: Todavía nadie sabe qué significa Quantum of Solace.

* * * * * * * * *

Quien fuera al cine esperando que Quantum of Solace siguiera explotando y mejorando la línea ofrecida en Casino Royale se llevaría una gran decepción, pues esta cinta es un paso atrás, una vuelta a la manida y floja forma de hacer cine de acción que nos ofrecían en las últimas entregas protagonizadas por Pierce Brosnan. Y por si fuera poco es descarado que intentan imitar la fórmula de la saga de Jason Bourne, pero se quedan muy lejos de lograrlo por culpa de un guion mediocre y una puesta en escena torpe e ineficaz.

Empiezo por el guion. La trama es poco sustanciosa y nada original. Los clichés de la serie que parecían haberse desechado en Casino Royale están de vuelta. Los villanos (más insípidos que nunca) y su fantasiosa conspiración mundial, las chicas, las persecuciones, y cómo no el enfrentamiento final en la guarida del enemigo, que explota porque se supone que debe hacerlo, siguen un esquema muy básico y predecible. No existe la complejidad y ambición que tan buenos resultados dio en el capítulo inicial de esta etapa.

Lo único destacable es el atractivo de los personajes Bond y M, muy bien interpretados por Daniel Craig y Judi Dench respectivamente, y el buen aprovechamiento que se hace de los secundarios (Olga Kurylenko, Giancarlo Giannini, Jeffrey Wright). Los primeros tienen carisma de sobra, y los demás sirven muy bien de apoyo. Destacan unos diálogos bastante correctos (el humor seco del espía está presente), y la humanización del propio James Bond sigue aceptablemente bien. Estos interesantes protagonistas sustentan bastante bien la poco llamativa historia en que están inmersos, con lo que hace pensar que seguramente con un villano de buen nivel se hubiera limado un poco esa sensación de ser lo mismo de siempre y sin garra alguna. Pero el rol dibujado para Mathieu Amalric (que además empeora muchísimo con el infame doblaje) no es capaz de despertar la más mínima emoción en el espectador, y no tiene secuaces dignos de mención.

En cuanto a la puesta en escena, Marc Forster, quien deslumbró con la maravillosa Descubriendo Nuncajamás, no ha atinado en esta su primera obra de acción, ofreciendo una dirección nada lustrosa. El torpe manejo de cámara en mano acompañado por el mediocre montaje, ambos intentando de forma fallida imitar los buenos resultados que ofrece la saga de Jason Bourne, proporcionan un aspecto visual bastante flojo. Las escenas de acción son caóticas y mareantes, cuesta entender lo que ocurre, y además hay momentos en los que el realizador se va por las ramas con algunos apaños extraños y molestos, como la inexplicable decisión de compaginar las peleas con escenas paralelas (la ópera y la feria).

Ahora bien, la decepción puede ocultar las pocas virtudes que tiene. Porque una vez vista de nuevo me queda claro que como película de acción básica cumple: los personajes del bando de los buenos aguantan el tipo, y el relato nunca se atasca, va siempre hacia adelante con ritmo y sin patinar en ningún momento dentro de su limitado esquema. En resumen, es bastante entretenida. Pero claro, eso tampoco oculta que es un torpe paso atrás en un momento en que la saga parecía remontar el vuelo.

Entrada actualizada de la original publicada el 01/11/2008.

* * * * * * * * *

Serie James Bond:
Casino Royale (2006)
-> Quantum of Solace (2008)
Skyfall (20012)
Spectre (2015)

Hunger


Hunger, 2008, Reino Unido, Irlanda.
Género: Drama, histórico.
Duración: 98 min.
Dirección: Steve McQueen
Guion: Steve McQueen, Enda Walsh.
Actores: Michael Fassbender, Brian Milligan, Liam Cunningham.

Valoración:
Lo mejor: El tramo inicial, bastante prometedor.
Lo peor: Se va perdiendo y perdiendo hasta no quedar nada. El vacile intelectual engulle el relato: los enredos y artificios sustituyen a la descripción de personajes y trama.

* * * * * * * * *

Steve McQueen, ahora en boca de todos con la popularidad de 12 años de esclavitud, se dio a conocer con esta Hunger, aunque realmente su nombre empezó a sonar con Shame. Estas dos producciones son más de autor que su gran éxito, y además bien raritas y extravagantes, con lo que se prestan a que cinéfilos de postín, gafapastas e intelectualoides varios se las den de cultos defendiendo lo indefendible: que estos dos bodrios son peliculones.

Hunger narra en tres capítulos muy diferenciados entre sí uno de los muchos episodios oscuros de Irlanda del Norte con el IRA, el que acabó llevando a la huelga de hambre de presos de 1981. Si desconoces esta historia, que es lo más probable, porque fuera de sus fronteras salvo los realmente interesados en el tema solo tenemos una perspectiva global y superficial, puede que te cueste entrar en la película. Yo tuve que parar y dedicar unos minutos a la Wikipedia, porque McQueen no hace el más mínimo esfuerzo por exponer un poco de la situación, por explicar cómo se ha llegado al punto que da inicio a la proyección, directamente nos sumerge en las acciones de los presos y las reacciones de los guardias. Por ello tiene un público potencial muy minoritario, y se podría decir que si quería llegar a más gente no costaba mucho hacer una introducción más clara, pero supongo que no era su intención venderla más allá de Reino Unido e Irlanda.

La vida en la cárcel, mostrada casi como una película muda, funciona bastante bien. Le falta algo de definición, pero los fanáticos de ambos bandos (porque torturar a gente detenida es igual que ser un terrorista) quedan bien retratados a través de un relato sucio, directo y terriblemente cruel y explícito que será desagradable para muchos espectadores y otros tantos directamente no podrán con ello. Que McQueen juegue a experimentar con la cámara, con muchos planos y escenas rebuscados con alardes y vaciles varios, por suerte no llega a echar por tierra la intensidad de los acontecimientos. Hay unas pocas escenas con enorme fuerza y grandes lecciones que nos negamos a aprender: la violencia no sirve para combatir la violencia.

Pero no es capaz de ir a más en este segmento. Sin argumento tangible, ni exposición de motivaciones en los protagonistas, ni un rumbo claro más allá de mostrar el día a día en la cárcel, la proyección va perdiendo fuelle. Cuando llega el siguiente capítulo cambia de registro a lo bestia, y se estrella por completo. Ahora el diálogo es lo único que lleva la narración. Dos personajes sentados hablando en un plano de casi veinte minutos. Como es esperable, el noventa por cierto es palabrería, charla banal, y por lo tanto es un coñazo absoluto.

El tercer capítulo vuelve a la cárcel, pero ya sin fuerza alguna. La huelga de hambre se muestra con gente tumbada en la cama, enfocando constantemente las llagas y exprimiendo la delgadez extrema a la que se sometió Michael Fassbender, quien adelgazó hasta dar asquito, jugándose la salud para un papel que no merece la pena ese esfuerzo. Pero narración lo que se dice narración, tampoco hay. Planos y más planos de la más absoluta nada.

Lo que empezó prometiendo un título llamativo por valiente y perturbador termina siendo un desastre enorme donde las ansias de distinción, pedantería e intelectualidad mal entendida de Steve McQueen aplastan las bases de cualquier relato: definición de protagonistas, explicación de sus motivos, descripción tangible de entorno y trama, objetivo de la historia inteligible y atractivo de alguna forma. Esos defectos los puliría un poco en Shame, pero también limitaron su potencial. En 12 años de esclavitud sin embargo decidió que ya había demostrado lo listo que era y quería ganar pasta, vendiéndose a los clichés de Hollywood de forma descarada. Pues visto lo visto, este tío no me cae bien.

En tierra hostil

The Hurt Locker, 2008, EE.UU.
Género: Drama, bélico.
Duración: 131 min.
Director: Kathryn Bigelow.
Escritor: Mike Boal.
Actores: Jeremy Renner, Anthony Mackie, Brian Geraghty, Guy Pierce, David Morse, Ralph Fiennes, Evangeline Lilly.
Música: Marco Beltrami, Buck Sanders.

Valoración:
Lo mejor: Actores, puesta en escena.
Lo peor: Carece de un argumento concreto, está formada por capítulos sueltos de desigual interés.

* * * * * * * * *

Avalada por mil festivales y premios, considerada una de las películas del año y con notable presencia en los Globos de Oro (nominada a guión, dirección y película)… es la cinta independiente mimada del año, la que se vende como buen cine alternativo… pero no puedo decir que me haya parecido una buena producción, de hecho me ha decepcionado y sorprendido bastante que se hable tan bien de ella cuando es tan poca cosa.

La idea general es buena, ofreciendo un acercamiento a las miserias de la guerra desde una perspectiva algo alejada de los cánones habituales, pero no llega a ofrecer nada realmente llamativo. Le falta cohesión y fuerza, pues no tiene una trama clara y consistente, sino que está formada por pequeños capítulos (cada bomba a desactivar) que no llevan a nada concreto. Y además hay escenas que no tienen sentido alguno, como el largo episodio del francotirador, muy interesante pero totalmente ajeno al resto de la historia. Así, su ritmo es endeble, torpe. Conforme la estaba viendo esperaba que todo cobrara sentido, que la trama llegara a alguna parte, pero no llega a ocurrir.

Los actores están muy bien en sus papeles (en especial el principal, Jeremy Renner), pero los personajes no tienen garra. Las motivaciones de los protagonistas no están claras, no se entiende por qué actúan como actúan. Esto se traduce en que sus vivencias no logran interesar mucho, y ni aunque sus vidas estén en constante peligro despiertan preocupaciones o sentimientos. Lo único que me parece realmente logrado es la escena del supermercado, que en un breve plano resume la situación de desarraigo del protagonista. Destacaría también, por sorprendente, la breve presencia de algunos actores conocidos en papeles muy secundarios: Guy Pierce, Ralph Fiennes y en menor medida Evangeline Lilly.

Su puesta en escena es lo único destacable, pues está confeccionada con notable profesionalidad. El pulso de cada escena es intenso gracias a una dirección (Kathryn Bigelow), fotografía (Barry Ackroyd) y montaje de nivel, pero volvemos a lo que indicaba antes: ¿de qué sirve que la escena del francotirador esté rodada con maestría y sea impresionante si es un interludio irrelevante? Así ocurre en mayor o menor medida con toda la cinta: cada escena está rodada de forma exquisita, pero las mismas se quedan en eso, en meras anécdotas y capítulos que no consiguen ofrecer un todo realmente tangible.

Se deja ver, pero no es para recordar y mucho menos para alabar de forma tan exagerada como se está haciendo.

Punisher: War Zone


Punisher: War Zone, 2008, EE.UU.
Género: Superhéroes, acción.
Duración: 103 min.
Dirección: Lexi Alexander.
Guion: Nick Santora, Art Marcum, Matt Holloway.
Actores: Ray Stevenson, Dominic West, Doug Hutchinson, Julie Benz, Colin Simon, Wayne Knight, Dash Mihok.
Música: Michael Wandmacher.

Valoración:
Lo mejor: Se nota que los autores y actores conocen las limitaciones de la película y se lo pasan en grande (en especial Dominic West y Doug Hutchinson).
Lo peor: Guion cutre (personajes ridículos, clichés por doquier), puesta en escena flojilla.
Mejores momentos: La caída del malo en la recicladora de cristales, obteniendo una bestial creación del archi-enemigo, y algunas muertes diseminadas por el metraje que son alucinantes (la del tipo alcanzado en pleno salto con el lanzacohetes, por ejemplo).
La frase:

* * * * * * * * *

No vi la primera parte (aunque esto más bien es un reintento aparte en plan El increíble Hulk), no tuvo buenas críticas y no me atraía. Pero por aburrimiento y por complacer a mi hermano me lancé con esta otra, que ha sido un poco mejor recibida pero aún así es un notable fracaso artístico y comercial. Punisher: War Zone es más o menos lo que esperaba, una cinta de acción bastante mala y estúpida, pero al menos tiene ese toque que la hace divertida y entretenida, es decir, que es cine cutredel bueno.

La historia no podría estas más vista y llena de tópicos. Héroes, villanos y secundarios cómicos son arquetípicos hasta resultar insípidos, de hecho serían realmente molestos no fuera porque, como indico más adelante, sus actores sacan algo de vida de donde no hay. Y la pasividad y previsibilidad de la narración (cada escena es un cliché de libro) podría haber ofrecido un producto infumable si no fuera porque tiene ritmo gracias a que hay mucha acción de cine de serie b: tiroteos absurdos pero espectaculares, una cantidad de violencia y sangre poco común hoy día (se echan de menos las cintas para mayores de 18 años), muertes realmente originales y truculentas (estúpidas también, claro), etc.

La dirección (Lexi Alexander) no es mala pero se ve bastante lastrada por una fotografía (Steve Grainer) muy torpe (está llena de encuadres lamentables) y un montaje realmente penoso. También tengo que decir que posee unos efectos sonoros que no sé si son chapuceros sin más o un intento fallido de buscar un extraño sentido del humor: están hipertrofiados, exagerados hasta resultar muy molestos en ocasiones; por ejemplo es penoso cuando le quitan un vendaje a un personaje y suena como si estuvieran retorciendo un pescado o algo así, y son verdaderamente cansinos los constantes amartillamientos de armas que suenan cada vez que aparece alguna (y hay cientos) en pantalla.

Lo más destacable es que sus autores y actores evidentemente no se toman en serio la película y parece que se divierten haciéndola. No hay más que ver las numerosas escenas delirantes o las presencias de Dominic West y Doug Hutchinson, quienes se toman a guasa sus papeles y obtienen unas actuaciones tan carismáticas que consiguen despertar el interés en los ridículos personajes que llevan a cuestas. Así, el reparto se alza como lo único realmente digno de esta bobada; prácticamente todos sus miembros son rostros no muy conocidos pero de sobrada experiencia demostrada en grandes títulos de la televisión: Dominic West fue el genial McNulty en The Wire, Ray Stevenson (sustituyendo a Thomas Jane como protagonista) encarnó al simpático bruto Tito Pullo en Rome, Julie Benz fue la misteriosa Darla en Angel, Colin Simon es un secundario habitual de la pequeña y la gran pantalla (salió en varias de James Bond de la época de Pierce Brosnan) y Doug Hutchinson ha sido un destacable secundario en numerosas series de prestigio (Expediente X, Perdidos…). Todos ellos ofrecen interpretaciones bastante más completas que actores mucho más famosos en obras más conocidas del género: no me hagan nombrar al Brandon Routh de Superman Returns o el patético reparto de Los Cuatro Fantásticos.

Punisher: War Zone ha salido directamente a dvd en probablemente todo el mundo después del estrepitoso fracaso cosechado en los cines de EE.UU., y es que es evidentemente sólo apta para amantes del cine cutre.

Crónicas mutantes


The Mutan Chronicles , 2019, EE.UU.
Género: Acción, ciencia-ficción.
Duración: 111 min.
Dirección: Simon Hunter.
Guion: Philip Eisner.
Actores: Thomas Jane, Ron Perlman, Devon Aoki, John Malkovich.
Música: Richard Wells.

Valoración:
Lo mejor: Es una película para reírse de lo mala que es.
Lo peor: Es una abominación indescriptible.
La frase: No soy de tener fe, soy de joderlo todo.

* * * * * * * * *

Crónicas mutantes (aunque lo correcto sería Crónicas de mutantes) fue un juego de rol alrededor del que surgió toda una gama de complementos y merchandising (miniaturas, juegos de cartas, videojuegos…) hasta que finalmente en 2008 nos obsequiaron con una película de bajo presupuesto que debido a su nula calidad deambuló penosamente en algunos cines de EE.UU. hasta que decidieron sacarla directamente en DVD en el resto del mundo.

La cinta sobrepasa la categoría de serie b para entrar directamente en la del cine cutre, es decir, que es tan mala que resulta descojonante. Este género tiene sus adeptos (famosa es la web Cinecutre.com), y lo cierto es que como entretenimiento para una tarde con los colegas los filmes de este calibre son un auténtico festín de carcajadas, eso sí, si se sabe lo que se va a ver, porque no es lo mismo ponerse El increíble Hulk o Narnia 2 esperando algo pasable y encontrarse con un bodrio infumable que tener asumido que se va a ver algo tan penoso que podrías haberlo rodado tú mismo. Como es imposible describir esta obra de arte con palabras mundanas he optado por la verborrea gafapastil inundada de anglicismos absurdos que usan los críticos profesionales para aparentar conocimientos del cine y del lenguaje de los que sin duda carecen.

Alejada de cualquier corriente mainstream Crónicas mutatnes ofrece un esperpéntico espectáculo retro-vanguardista-pulp, es decir, que es ciencia-ficción postapocalíptica y pseudomedieval con toques de fantasía de zombis y héroes de videojuegos, y por si fuera poco todo se rodea de una estética tan extravagante como el steampunk. El nulo presupuesto ofrece unos efectos especiales amateurs bastante divertidos (por decirlo suavemente), pero son suficientes para formar ese aspecto visual tan curioso que, si hubiera sido bien aprovechado en una película de verdad, podría haber resultado muy llamativo.

Sorprende el reparto, donde la presencia de nombres como John Malkovich o Ron Perlman hace pensar en alguna clase de enchufe o incluso chantaje para que semejantes talentos se rebajaran a rodar esto. Por cierto, aunque la dirección finalmente recayó en Simon Hunter, John Carpenter fue uno de los inicialmente previstos. Y debo citar también al semi-desconocido protagonista, Thomas Jane (lo conocí en la estupenda La niebla), un carismático héroe de acción desaprovechado por Hollywood que aquí cumple con su ridículo cometido porque el pobre hombre tiene que comer.

La historia no puede esconder su origen y para los frikis roleros resultará bastante divertida, pues la trama desarrolla precisamente una partida de rol de forma nada disimulada. La presentación de la historia, la aparición de los personajes variopintos y con cualidades bien definidas (todos tan surrealistas, absurdos y estúpidos que o te suicidas o te mueres de risa), la unión del grupo de héroes, la búsqueda y el enfrentamiento final, con un clímax a lo juego de plataformas que pone el punto final a toda esta inmundicia caricaturesca de forma hilarante.