El Criticón

Opinión de cine y música

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Predators


Predators, 2010, EE.UU.
Género: Acción, suspense, ciencia-ficción.
Duración: 107 min.
Dirección: Nimród Antal.
Guion: Alex Litvak, Michael Finn.
Actores: Adrien Brody, Alice Braga, Topher Grace, Walton Goggins, Oleg Taktarov, Lawrence Fishburne, Danny Trejo, Luois Ozawa Changchien, Mahershalalhashbaz Ali.
Música: John Debney.

Valoración:
Lo mejor: Pues… pues… pues que no es horrible, que no es poco.
Lo peor: No tiene nada para recordar.
La pregunta: ¿Por qué ahora no se traducen los títulos de las películas?

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Hoy en día, el agotamiento de ideas y la búsqueda de cintas de rentabilidad segura llevan a Hollywood a tirar muchísimo más de la cuenta de remakes, continuaciones de sagas y adaptaciones de todo lo que pillen. Y generalmente son obras que arrastran un bochornoso tufo a producto prefabricado para reventar la taquilla sin ofrecer prácticamente nada de cine auténtico a cambio. Así que es de agradecer que con Predators intentaran volver a la forma clásica de la saga tras esos dos insultos de Alien Vs. Predator que jamás deberían haber existido, es de agradecer que intentaran hacer una película real y no un producto de consumo vacío y estúpido. Pero parece que a Hollywood, tan estancado en la mediocridad, se le ha olvidado cómo hacer cine de calidad. Predators es un quiero y no puedo alarmante a nivel de historia y a nivel visual, un filme torpe y simplón que muestra una gran falta de recursos artísticos y profesionales.

El guion apenas es capaz de ir más allá de la imitación y homenaje a la cinta original. Se disfraza la falta de originalidad trasladando la acción a otro planeta (enésimo planeta imposible: ese exagerado plano al cielo desbordante de gigantes gaseosos, lunas…) y metiendo algunas criaturas nuevas (sorpresas que además son reventadas negligentemente en los tráileres, como es habitual también en estos tiempos), pero no es suficiente para eludir el halo de indiferencia que deja, la sensación de que no se aporta nada nuevo. Si al menos contaran bien la historia, pero la narración es previsible, monocromática, sin chispa ni un solo momento puntual digno de recordar.

El grupo de personajes es a primera vista lo más prometedor, pero no se aprovecha lo más mínimo. Abundan los clichés, las relaciones no llevan a ninguna parte, y ninguno tiene carisma ni tirón suficiente como para despertar interés. Los giros que hay sobre algunos de ellos son poco menos que lamentables a la par que sumamente previsibles: la ridícula aparición de un loco cansino interpretado por Lawrence Fishburne, la cutre forma de dar a conocer qué pinta el médico ahí, el protagonista que se va pero no se va, etc. Por cierto, el doblaje que se empeñan en poner a Adrien Brody es de esos que se cargan completamente la labor de actor.

Fui al cine esperando como mínimo una producción de acción decente, más o menos espectacular visualmente, pero la dirección de Nimród Antal está al mismo nivel que el guion: vulgar. La selva no se convierte en un lugar bello pero aterrador (si es que parece rodada en el parque de tu barrio), la presencia de los depredadores no inquieta, sus ataques aburren, las escenas de más acción son flojísimas, no existe un solo instante que impresione o que simplemente nos saque de la monotonía.

Un aspecto mítico de Depredador fue la memorable banda sonora de Alan Silvestri. Es una lástima que no estuviera disponible (no pudo hacer un hueco en su agenda… o vete a saber si no puso demasiado interés en conseguirlo), así que nos hemos perdido cómo se hubiera enfrentado a la misma saga tantos años después, cómo habría influido en su trabajo la maduración y experiencia. John Debney se encarga de la poco honrosa labor de versionar ese clásico, tarea que cumple muy bien.

La segunda entrega sí supo muy bien ir un paso más adelante sin olvidar la esencia original, contando una buena historia con buenos personajes y ofreciendo numerosos tramos espectaculares. Es una cinta infravaloradísima digna de recordar, una lección de cine de acción y ciencia-ficción comparada con esta insípida Predators.

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Centurion


Centurion, 2010, EE.UU.
Género: Aventuras.
Duración: 97 min.
Dirección: Neil Marshall.
Guion: Neil Marshall.
Actores: Michael Fassbender, Dominic West, Liam Cunningham, David Morrisey, Riz Ahmed, JJ Field, Axelle Carolyn, Ulrich Thomsen, Noel Clarke, Olga Kurylenko, Imogen Poots.
Música: Ilan Eshkeri.

Valoración:
Lo mejor: Es un entretenimiento digno de ver, de ritmo trepidante, con buenos personajes, y sangre, mucha sangre.
Lo peor: La fotografía sobrecargada de filtros.
Mejores momentos: Todas las confrontaciones (en especial la final) y la escena de la cueva.

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Parece que si haces una película de género medieval, romano o de cualquier época de héroes y espadas debes incluir tramas de conspiraciones políticas de alto nivel y batallas colosales. Es raro, sobre todo hoy día, ver cintas ancladas en estas épocas que narren aventuras más sencillas, que olviden las complejidades de los conflictos entre nobles y reyes para centrarse en la aventura del soldado de a pie o del pueblo llano. Ni las recientes Robin Hood y El reino de los cielos, que partían en principio de las historias de rangos bajos o don nadies, se libraron de sumergir al protagonista en todo el embrollo de las altas esferas. Pero Centurion es un filme que se desliga de pretensiones innecesarias para ofrecer un sencillo y gratificante relato de aventuras de supervivencia, mostrando las penurias de unos pocos personajes en su lucha contra la naturaleza y el hombre.

La narración destaca principalmente por tres puntos: por su ritmo equilibrado y trepidante donde se controlan muy bien los giros argumentales que dirigen el hilo conductor hacia nuevas direcciones, por su grupo de personajes muy bien presentado (en la magnífica la escena de la cueva) y donde cada uno tiene una historia que contar, y por ser un espectáculo dedicado exclusivamente al público adulto, mostrando la violencia y sangre intrínseca a las peleas a espada sin escatimar en fluidos, vísceras y miembros amputados en primer plano.

Lo que parecía iniciarse como la descripción de una campaña bélica confluye hacia la desesperada supervivencia de un pequeño número de soldados. A partir de ahí no hay descanso, todo es una carrera por salvar el pellejo de los pictos y los hostiles parajes, pero en este nuevo curso también se producen varios giros que cambian la situación, como la aparición de la joven rubia (historia de amor que a pesar de su brevedad no me ha parecido forzada) o las dos sorpresas finales (la primera, en el campamento, es excelente, la segunda, en el muro, es algo rebuscada pero eficaz), y más atrás alguna traición bien colocada, algún asesinato que sale mal y un rescate cuyo desenlace es también inesperado.

La dirección de Neil Marshall saca muy buen provecho de la espectacularidad latente en un relato de este tipo, especialmente en las batallas, donde destaca por su claridad a la hora de mostrar todo el caos sin los malditos movimientos agitados de cámara propios de directores que quieren ocultar sus carencias, con coreografías que ofrecen la esperada aparatosidad del momento pero sin olvidar el realismo. La fotografía exprime los paisajes mostrando su abrumadora belleza, pero desgraciadamente se afea ligeramente por un sorprendente e innecesario abuso de filtros blanquecinos y grises. Los actores, todos bastante desconocidos (Dominic West es el que más he visto, por su papel protagonista en The Wire o su aparición en esa cutre serie B llamada Punisher: War Zone), llevan muy bien los interesantes personajes. Otros aspectos como la música y el vestuario dan lo necesario sin problemas. El único elemento que falla un poco es el uso de sangre digital, pues en las primeras escenas abusan de él y efecto no está muy conseguido, pero parece que se dieron cuenta del error y conforme avanza la proyección se centran en darle mayor credibilidad, sin por ello eludir un tono que roza el gore en algunos momentos.

Centurion me ha resultado una grata sorpresa por todos estos factores que he ido comentando: por elegir un género en desuso y aprovecharlo bien sin pretender abarcar más de lo necesario, por no acobardarse a la hora de mostrar violencia y sangre (algo que cada vez se ve menos), y por en general resultar un filme condenadamente entretenido que no tiene carencias notables que emborronen el disfrute en algún punto del metraje. Me gustaría que hubiera más producciones así como estrenos veraniegos de poca trascendencia en vez de tanta tontería saturada de efectos especiales destinada a los jóvenes.

Toy Story 3


Toy Story 3, 2010, EE.UU.
Género: Animación, aventuras, drama.
Duración: 103 min.
Dirección: Lee Unkrich.
Guion: Michael Arndt, John Lasseter, Andrew Stanton, Lee Unkrich.
Actores: Tom Hanks, Tim Allen, Joan Cusack, Ned Beatty, Don Rickles, Wallace Shawn, John Ratzenberger, Stelle Harris, Laurie Metcalf, Blake Clark.
Música: Randy Newman.

Valoración:
Lo mejor: Guion, animación, sentido de la aventura.
Lo peor: Tras las dos anteriores, sabe a poco.
Mejores momentos: La caída hacia el fuego.
El plano: El mono vigilante.
La frase: ¿Quién es Andy? -Una niña en el cine al terminar la película (qué risas, joder).

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Toy Story 3 se centra desamparo y el terror de los protagonistas ante un gran cambio en sus vidas: la maduración de su amado dueño y el subsiguiente abandono de los juguetes. Por ello adquiere un tono más melancólico que las otras dos partes, y de hecho hay algunos momentos bastante trágicos, pero tampoco se olvida del sentido del humor y la aventura. Hay también más mensajes moralistas sobre la familia, la amistad, el sobreponerse a los malos momentos, algo vistos pero bien tratados todos, y uno más inesperado, por adulto y oscuro: la lucha contra el orden establecido si hay abusos.

El sentido del humor es bastante eficaz en todas sus formas y no decae en ningún instante. Como en la segunda parte, las referencias al cine son notables, utilizándose mucho el estilo carcelario de cintas como La gran evasión (John Sturges, 1963), aunque también llaman la atención unas pocas pero efectivas salidas de tono un poco absurdas para lo que acostumbra Pixar: Buzz en modo español (convertido en andaluz hortera en la versión doblada) o el desfile de moda de Kent.

Momentos a destacar hay unos cuantos. El que más gratas sensaciones me ha dejado es la aparición de un muñeco de Totoro, el simpático monstruo de la deliciosa película de Hayao Miyazaki (a quien en Pixar tienen en muy alta estima), pero hay otros dignos de recordar: los primeros pasos en la guardería, con la presentación del oso rosa y el ambiente de ensueño transformándose poco a poco en pesadilla, y sobre todo el impresionante y trágico instante de los protagonistas cayendo al fuego, que te deja a punto de gritar y llorar de emoción y es resuelto con la maestría propia de los genios de Pixar. Pero lo más llamativo sin duda es el especial interés que se pone en explicar la personalidad del osito que tiene montada una dictadura en la guardería. Sorprende que en una película para niños el villano no se limite a ser un arquetipo de monstruo porque sí, sino un individuo más que ha caído en desgracia por una determinada situación y que no se ha esforzado lo suficiente para salir de ella, sino que ha optado por imponer su visión del mundo a los demás. Y no acaba ahí, porque también me dejaron a cuadros en la clásica escena donde los protagonistas lo perdonan; no lo explicaré para no destripar una excelente sorpresa. Es la enésima muestra de que Pixar está un paso por delante del Disney clásico en lo que respecta a riesgo, madurez y la idea de que por ser un filme para toda la familia no debe limitarse a arquetipos más o menos huecos.

En general es una aventura muy agradable de ver, notablemente amena y divertida, pero le falta ritmo en su primera mitad y la sensación de que no se aporta nada nuevo y de que muchas cosas se ven venir es constante. Va lanzándose poco a poco hasta llegar a un clímax sublime, pero no ha sido suficiente como para quitarme la idea de que le ha faltado algo de garra, de que no ha tenido la fuerza y originalidad necesaria para resultar inolvidable, de que carece del poder de atracción que transmitían las otras dos entregas gracias la perfección de la que hacían gala. Creo que es un buen final para la saga (más por temática que por calidad), pero es también es una señal de aviso: las secuelas provocan desgaste porque hay que ceñirse a unos parámetros determinados, céntrense en crear nuevas historias por favor. Sin embargo, tienen ya en marcha varias más.

Origen


Inception, 2010, EE.UU.
Género: Suspense, acción, ciencia-ficción.
Duración: 148 min.
Dirección: Christpoher Nolan.
Guion: Christopher Nolan.
Actores: Leonardo DiCaprio, Joseph Gordon-Levitt, Ellen Page, Ken Watanabe, Tom Hardy, Dileep Rao, Cillian Murphy, Tom Berenger, Marion Cotillard, Michael Caine.
Música: Hans Zimmer.

Valoración:
Lo mejor: El genial toque de Christopher Nolan: la originalidad y calidad que ofrece de nuevo tanto en el guion como en la dirección.
Lo peor: Reparto, personajes, música, montaje.
Mejores momentos: El clímax con varios hechos sucediéndose paralelamente, en especial las escenas en el hotel.
Las preguntas: Si el protagonista no puede ir a EEUU a ver a sus hijos, ¿por qué su padre no se los lleva a otro país de vez en cuando? ¿Por qué Ariadne, al dibujar el último laberinto en el cuaderno en la prueba que le hace Cobb, descarta una hoja en blanco y lo hace en el cartón de la tapa?

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Alerta de spoilers: Hasta el próximo aviso sólo describro el argumento.–

Está claro que Christopher Nolan es uno de los mejores directores del momento. La facilidad que tiene este genio para lograr películas arriesgadas y complejas sin que se vea resentida la capacidad para llegar al espectador medio es asombrosa. Desde Steven Spielberg no hemos tenido a nadie capaz de llenar las salas con taquillazos de alta calidad y sobre todo tantísima valentía y originalidad. Pero Origen, a pesar del entusiasta recibimiento, no es la gran obra maestra que anuncian. Me ha parecido una película magnífica, a alcance de muy pocos, tanto a nivel de guion como de realización, pero no veo la maravilla revolucionaria que muchísimos parecen haber encontrado. Principalmente es por la sensación de que no es tan compleja como parece, pero también porque no da todo lo que podría haber dado y porque hay elementos mejorables que impiden que sea tan redonda como sus dos trabajos más destacados hasta ahora, Memento y El Caballero Oscuro. De hecho incluso me gustó más El Prestigio, aunque está a su nivel.

Origen sorprende otra vez con una historia valiente e intrincada pero con gran ritmo y pegada, y también relativamente fácil de entender. Sin duda habrá algún espectador casual que pierda detalles, que sólo se quede con una perspectiva global, pero no será porque Nolan no define con mucho detenimiento las distintas etapas de la cinta, el funcionamiento y los límites de su propuesta, dejando tiempo más que de sobra digerirlo todo y entender los nuevos giros.

Los protagonistas entran en los sueños de sus clientes o víctimas para sacarles información del subconsciente mediante engaños que estando despiertos notarían. Pero ya desde el prólogo Nolan rompe la primera noción que nos plantea: también entran en sueños dentro de sueños. El protagonista principal engancha rápido. Arrastra un misterio que lo hace vulnerable, que nos permite sentir compasión e interés por ver si saldrá adelante. Su necesidad de expiar sus pecados para poder volver a casa lo pone en una posición precaria, y no tarda en verse obligado a realizar un trabajo muy peligroso. La clásica formación del grupo de compañeros cobra interés más por la sugerente propuesta del juego con los sueños que por los personajes en sí, y el thriller va creciendo a ojos vista, enseñándote en cada paso algo ingenioso y dándole la vuelta de nuevo poco después. A pesar de su abultada longitud, necesaria para exponer un universo tan complejo poco a poco, el ritmo es absorbente, apenas se resiente tras algunos visionados en algún pasaje bastante prescindible aunque lejos de resultar negligente, como la huida por las calles de Mombasa.

Para el tramo final es difícil no estar absorto en un thriller tan inspirado y vistoso, y Nolan remata la jugada con un apoteósico y larguísimo desenlace que te deja clavadísimo a la butaca. Entramos en varios niveles de sueño combinando distintos clímax de acción y drama, porque el personaje principal y su tormento se mantiene siempre en primer plano. Las asombrosas peleas en el hotel con la gravedad alterada, la intriga por cómo los protagonistas resolverán los problemas de cada sueño, cada uno más difícil, el ritmo relativamente pausado pero agobiante que imprime Nolan y la tensión y la épica aumentada a niveles estratosféricos por la ostentosa música de Hans Zimmer, nos dejan uno de los mejores finales vistos en muchos, muchos años.

Origen resulta una película muy estimulante, tanto porque exige atención e ir pensando y teorizando conforme avanza, algo insólito en el cine contemporáneo, como porque es un espectáculo de primera, tanto en originalidad como en ejecución. La propuesta es tan fascinante que ha embrujado incluso más de la cuenta al público, que la ha puesto rápidamente como una de las mejores películas de la historia cuando en realidad se le puede poner muchas pegas…

La necesidad imperiosa de llegar a todos los públicos empieza a lastrar una propuesta que tenía potencial para más. Los personajes se hacen preguntas básicas que no pegan en expertos en su trabajo, algunas son incluso demasiado obvias. De hecho con Ariadne (Ellen Page) se nota demasiado. Está claro que es el nexo entre el universo ficticio y el espectador, difícilmente evitable dado lo intrincado del argumento, pero se debería haber disimulado mejor. No resulta verosímil que cojan a una universitaria, casi una niña, y la metan en un trabajo tan peligroso con tan poca preparación. Se va introduciendo en varios niveles de sueños y su único propósito en ellos parece ser explicarnos las cosas.

Con el resto el problema es que no tienen un dibujo muy elaborado y muchas veces parecen incluirse para cumplir el número necesario de soñadores. Estamos muy lejos del amplio y trabajado repertorio de El Caballero Oscuro o de los atractivos protagonistas de El Prestigio. Aquí todo gira alrededor del carácter de DiCaprio, cosa entendible y aceptable, más cuando resulta un rol central excelente, pero se potencia demasiado a costa de dejar a los secundarios con una definición escasa y una presencia forzada. No sabemos nada de las motivaciones de cada uno, hasta el punto de que no se entiende que se arriesguen con una misión tan arriesgada. ¿No tienen familias, no conocen otra cosa, sólo les mueve el dinero, su lealtad a Cobb es así de férrea? No se explica nada, ni si quiera se señala sutilmente algún u otro aspecto. En vez de dedicar tiempo a la persecución en Mombasa, ¿por qué no lo dedicaron a explorar la relación entre ellos? Unos cuantos chistes entre los personajes de Hardy y Gordon-Levitt son de lejos insuficientes, de hecho me parecieron incluso bastante fuera de lugar.

El reparto tampoco deslumbra, es bastante irregular. Leonardo DiCaprio repite un personaje muy parecido al de Shutter Island, y lo hace sin las ganas puestas en esa y otras labores recientes. Ellen Page y Marion Cotillard se esmeran en dotar de vida a dos figuras que son meros objetos de la trama, y en cierta manera funciona, Page consigue hacer creíble la preocupación por Cobb y Cotillard transmite bien la melancolía y el pesar, así que es una pena que no tuvieran un papel más complejo. Joseph Gordon-Levitt (500 días juntos) es un actor lamentable con carisma nulo, lo que afea bastante el producto: es el secundario con más presencia y no muestra ni un sentimiento, no se altera ante ninguna situación. El resto (Tom Hardy, Ken Watanabe, Dileep Rao) cumplen sin más en otros roles con nulo recorrido. Al final es el objetivo de la misión, Cillian Murphy, el que ofrece una labor más competitiva. Tampoco funciona plenamente la banda sonora. Nolan arrastra por ahora un defecto notable en su por otra parte deslumbrante filmografía: es muy dado a sobrecargar sus películas con un susurro de fondo, la forma más fácil de dar ritmo a una escena, y Zimmer se presta a ello con su estilo comercial de los últimos años, donde compone a base de librerías predefinidas en un sintetizador. El tema de acción será imponente y realza mucho el clímax, pero puedes terminar harto de escucharlo tantas veces sin una progresión adecuada a los distintos escenarios, y fuera de él hay aún menos exploración emocional, todo es adorno.

Pero sobre todo da la sensación de que había infinidad de posibilidades en la idea de jugar con la mente, lo onírico, las pesadillas, la confusión de realidad y sueño… y después de todo la visión de Nolan no va más allá de doblar ciudades y una pelea en ingravidez, espectacular y resuelta con maestría, pero no tan novedosa como nos venden. La propuesta recuerda bastante a Matrix, por ejemplo: crear entornos virtuales y luchar alterando las físicas del mundo real. Y me temo que cuanto más bajamos en los sueños menos parece esforzarse. El eterno y cansino tiroteo en la nieve afea un poco un clímax por lo general impresionante, y el esperado limbo no deja de ser una pesadilla básica, una ciudad medio derruida. Es más, no se entiende muy bien cómo en la fantasía de Mal y Cobb lo único que hacen es construir bloques horteras hasta tener una ciudad infinita, cuesta creer que esta es su visión idílica del mundo.

En cuanto a teorías, dobles lecturas y cuestiones, hay algunas cosas que comentar, pero también pienso que había más posibilidades.
Alerta de spoilers: Destripo claves del final.–

Es probable que salgas del cine intentando encajar alguna duda. Una muy común es cómo puede entrar Cobb en el limbo de Saito, pero se asume que están conectados con la máquina en el avión y dentro de los sueños todo vale, si vemos otras máquinas es únicamente para mantener el engaño ante la víctima (Fischer). También puede confundir que salgan de ahí suicidándose, cuando andaban diciendo que con tal sedación morirían, pero Cobb se ha saltado “la patada”, es decir, sabe que ya no están sedados.

El final me disgusta un poco, porque Nolan, en su afán de explicarlo todo y darlo todo cerrado, pone la peonza tambaleándose en el último momento, mostrando que Cobb está en la realidad. Dejándola girando y cortando el plano quedaba todo a la imaginación del espectador. Pero al menos sí hay una cuestión el aire, aunque no sé si es buscada por Nolan o no. ¿Y si en realidad toda la misión es para hacerle un Origen a Cobb? El plan con Fischer sería para forzar que Cobb enfrente su pasado con Mal para que la única forma de salir que tenga sea hallando una forma de perdonarse, esto es, de hacerse el Origen a sí mismo sin darse cuenta.

Nota 08/08/17: le he pegado un repasillo a la crítica.

Iron Man 2


Iron Man 2, 2010, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 124 min.
Dirección: Jon Favreau.
Guion: Justin Theroux, basado en el cómic de Jack Kirby, Stan Lee, Don Heck y Larry Lieber.
Actores: Robert Downey, Don Cheadle, Gwyneth Paltrow, Sam Rockwell, Mickey Rourke, Scarlett Johansson, Samuel L. Jackson, Jon Favreau.
Música: John Debney.

Valoración:
Lo mejor: Entretenimiento y diversión asegurados. La presencia del carismático Robert Downey.
Lo peor: Le falta ritmo, le cuesta ir al grano y sabe a poco.
Mejores momentos: La fiesta de Tony que acaba en batalla. Natasha y Happy Hogan en acción.

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Como suele pasar con las secuelas, Iron Man 2 ofrece poco más que una repetición algo descafeinada de la primera entrega. No se arriesga mucho, se limita a intentar seguir los pasos que tan buenos resultados dieron en aquella, y lo hace con demasiado cuidado, temiendo resbalarse. Así pues, aunque es en general entretenida y muy divertida, no tiene la misma chispa y gracia que su predecesora. Pero su principal problema es que su ritmo es demasiado lento y falto de emoción.

Una segunda parte debería ir más al grano, a la acción, pero en Iron Man 2 se desvían demasiado de lo importante. La sensación de que muchísimas escenas se estiran demasiado y de que no consiguen sacarle todo el partido a los villanos es constante. La larguísima e innecesaria comparecencia de Stark en los tribunales, las numerosas conversaciones alargadas con trivialidades (salvadas por el carisma de los actores, en muchos casos), el villano empresario cuya presencia aburre (un desaprovechadísimo Sam Rockwell), un villano principal (un simplemente correcto Mickey Rourke) un poco soso (tras terminar la proyección cuesta acordarse de quién era y en qué consistían sus objetivos) y unas escenas de acción que podrían o deberían haber dado mucho más de sí afean un producto bastante digno que sigue manteniendo algunas loables virtudes.

La figura central, ese Tony Stark tan mimado por el guion y interpretado por este grandísimo actor que es Robert Downey, es sumamente carismática, tanto que resulta fascinante. Y los secundarios que le acompañan están a la altura: su ayudante Pepper (una resuelta Gwyneth Paltrow), la fantástica incorporación de una bellísima y misteriosa Scarlett Johansson como nueva ayudante y agente doble, y el acertado cambio de un sosísimo Terrence Howard por un intérprete más curtido y carismático, Don Cheadle.

El humor es bastante eficaz, con algunos diálogos muy buenos, las escenas de acción están bien rodadas aunque no sean muy vistosas y los personajes salen muy bien parados. Si no fuera porque algunas veces llega a hacerse pesada y resulta poco sustanciosa hubiera opinado que, como su predecesora, es una de las grandes del género de superhéroes. Si hay una tercera parte, que me gustaría, espero que el más que eficaz director Jon Favreau y el o los guionistas de la ocasión estén más inspirados.

Indicar también que se dedica bastante tiempo al tema de Los Vengadores, allanando el terreno para esa esperada película que unirá varios superhéroes (se amplía considerablemente la presencia de Nick Fury –Samuel L. Jackson-). Sin embargo temo que tanto hablar de ella, tanto crear un ambiente de expectación total, puede salirles mal: ya tendrá que se buena para contentar bien a los aficionados tras tanta espera.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
-> Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Iinvierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)