El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos por Etiqueta: 2011

Caballeros, princesas y otras bestias


Your Highness, 2011, EE.UU.
Género: Comedia.
Duración: 102 min.
Dirección: David Gordon Green.
Guion: Danny McBride, Ben Best.
Actores: Danny McBride, Natalie Portman, James Franco, Toby Jones, Justin Theroux, Zooey Deschanel, Charles Dance, Damian Lewis.
Música: Steve Jablonsky.

Valoración:
Lo mejor: Cantidad de chistes brutos y obscenos.
Lo peor: Pero ningun ingenioso y original. El tráiler te revienta toda la película.

* * * * * * * * *

¿Qué cabe esperar de una parodia hollywoodiense sobre cualquier género u obra? Por lo general, inmadurez, guarradas y tonterías. Eso es lo que ofrece Su alteza (o el reinventado Caballeros, princesas y otras bestias de la distribuidora en España) en su versión cómica de los típicos cuentos de reyes, princesas, héroes y bichos mitológicos.

El heredero y héroe (James Franco) es un guaperas al que le ha caído una vida hecha y la suerte lo acompaña. El hermano (Danny McBride) es un vividor y un salido que se queja de estar eclipsado por aquel en vez de tratar labrarse un futuro. La princesa (Zooey Deschanel), guapa y tonta. El rey (Charles Dance), regio y exigente. La heroína (Natalie Portman), hábil e inteligente. El villano (Justin Theroux), malo porque sí. En el argumento tenemos la princesa secuestrada, el viaje heroico que implicará maduración, la torre oscura, la lucha contra el temible mago… Por faltar, no falta ni el bardo maricón.

Como viene siendo habitual en la pandilla de James Franco, lo único destacable es su carga de obscenidad (imprescindible la versión R -sólo para adultos-), que llega a un nivel tan bruto que obviamente hace gracia por lo absurdo, excesivo y loco que resulta. El mentor a lo Yoda pederasta, el minotauro violador con su miembro gigante, los diálogos guarrísimos, los topicazos llevados al extremo…

Pero se cierran a la obsesión de parodiar a lo guarro y nunca buscan un mínimo de originalidad e ingenio, ni en el sentido del humor ni en la trama. Así que la proyección avanza a trompicones saltando entre los esperables escenarios y situaciones… pero sorprendentemente el ritmo no llega a ser malo, porque cada escena por separado tiene suficiente entidad y gracia como para que puedas dejarte llevar si aceptas su estilo. Es decir, la película es un festín de chistes tontos, o te hace gracia o no. Lejos quedan la simpatía y lo bien que exprime el género Willow, o la originalidad y elegancia de La princesa prometida.

Misión imposible: Protocolo fantasma


Mission: Impossible – Ghost Protocol, 2011, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 133 min.
Dirección: Brad Bird.
Guion: Josh Appelbaum, André Nemec.
Actores: Tom Cruise, Jeremy Renner, Simon Pegg, Paula Patton, Léa Seydoux, Michael Nyqvist.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: Entretiene bastante.
Lo peor: Le falta coherencia, las cosas ocurren porque sí. El grupo protagonista es menos interesante que el anterior. El thriller se trabaja también menos.
Mejores momentos: La persecución en la tormenta de arena, el clímax en el aparcamiento automatizado.

* * * * * * * * *

Para pasar el rato es una película que cumple de sobras. Es vistosa, posee buen ritmo, y los personajes tienen cierto carisma. No deslumbra en originalidad, de hecho es bastante predecible, pero está lejos de ser cargante. Conoce sus bazas y limitaciones y las exprime bastante bien: el guion va al grano, la dirección es de buen nivel. Pero también se puede criticar su simpleza, y lanzar la eterna pregunta de por qué se asume que el cine de acción ha de ser tontorrón y directo, y más en una saga que nació siendo densa de narices y con las escenas de acción limitadas a un par de pasajes bien aprovechados, y demostró que esa fórmula podía llegar muy bien al público. En la tercera (la segunda no existe) la premisa era más básica y comercial que en sus inicios, pero al menos el desarrollo de la trama estaba bien trabajado, no se olvidaban de que era un thriller, y el grupo de protagonistas tenía bastante calidad. Pero en este nuevo capítulo se va disipando la fórmula y notan muchos agujeros.

La aventura avanza a trompicones sin un argumento tangible, el tono de suspense y espionaje clásico está casi desaparecido, todo se resuelve con cienci-magia (cada vez exageran más los cachivaches) y deducciones muy cogidas por los pelos, y la mayor parte de las escenas de acción parecen metidas a la fuerza. Con este estilo narrativo elegido saltamos de un escenario a otro sin que quede realmente claro por qué, sin que haya una lógica consistente detrás. Sinceramente, no tiene más chicha que un capítulo cualquiera de Alias (J. J. Abrams, 2001), y sí muchas escenas usadas en esa serie y en el cine de espías en general. Colarse en las fiestas de rigor y robar algo está muy visto, por ejemplo, y no logran ni la mitad de intriga y tensión que en la secuencia equivalente de la tercera entrega, cuando van a por Davian al Vaticano.

Lo peor es la sensación de que intentan arreglar la simplificación con apaños en vez de reescribir la escena con algo más de calidad, más contenido y esfuerzo por trabajar el suspense. Por ejemplo, llegan a un vagón de tren mágico donde tienen todo lo que pueden necesitar y la tecnología más flipante que les resuelve la situación sin que tengan que esforzarse mucho. Lo único difícil es acceder al vagón, que, oh, se mueve. Es decir, en vez de elaborar una buena trama montan una escena de tensión y acción cutre y luego avanzan en la historia tirándoles las soluciones encima a los personaje. El asalto al Kremlin sigue bastante misma dinámica: es una situación metida con calzador, se basa en cacharritos imposibles (esa absurda mampara) y explosiones para narrar en vez de trabajarse una buena escena de intriga. Esta parte se puede comparar con la entrada al Vaticano, minuciosamente desarrollada, mostrando el trabajo, los problemas, las soluciones improvisadas… y todo con un buen manejo de la intriga. Tampoco me convence la escalada al edificio, que busca descaradamente el espectáculo sin excusas dignas.

Los personajes también han perdido bastante entidad. La dinámica entre ellos no es tan llamativa (compleja, emotiva) como el anterior capítulo y hay momentos en que abusan de los clichés y de un sentido del humor no está a la altura: no se sabe a qué juegan con Benji, quieren ponerlo de secundario tonto pero sin pasarse, y queda muy irregular. Por no decir que es absurdo cambiar a casi todo el grupo, pero claro, los productores sólo se esfuerzan por conseguir la participación de Tom Cruise. Ethan sigue siendo un personaje central con carácter, pero como se pudo ver en la cinta de J. J. Abrams, con apoyo de mejores secundarios la película gana enteros. Además, hacen algo raro con él: parece que tratan de buscarle algo de trasfondo con ese misterio que arrastra el nuevo (Jeremy Renner), pero queda un poco de pegote, porque no llega a tener relación con los hechos que nos narran.

Pero aun con sus achaques cumple de sobras como entretenimiento. El ritmo es bueno porque saltando rápidamente entre situaciones y escenarios consiguen que no dé tiempo a que aparezca la sensación de “esto lo he visto mil veces”, y algunas piezas de acción son bastante espectaculares: la tormenta de arena es clásica pero Brad Bird (Los Increíbles -2004-, Ratatouille, -2007-) le saca gran partido, y la pelea final en el aparcamiento automatizado es de infarto. Pero en cambio, con esta fórmula no logran que nada cale: ¿te acuerdas de quién era el villano y qué planes ejecutan los buenos?, ¿te interesa el destino de los pocos secundarios, sufres con ellos? Es decir, se ve y se olvida, y no aguanta muy bien los revisionados. Pero ha sido la más exitosa (¡700 millones de dólares!) y mejor valorada por el público, así que ha garantizado más secuelas que probablemente seguirán simplificando la serie…

* * * * * * * * *

Serie Misión Imposible:
Misión imposible (1996)
Misión imposible 2 (2000)
Misión imposible 3 (2006)
-> Misión imposible: Protocolo fantasma (2011)
Misión imposible: Nación secreta (2015)
Misión imposible: Fallout (2018)

Código fuente


Source Code, 2011, EE.UU.
Género: Suspense, ciencia-ficción.
Duración: 93 min.
Dirección: Duncan Jones.
Guion: Ben Ripley.
Actores: Jake Gyllenhaal, Michelle Monaghan, Vera Farmiga, Jeffrey Wright.
Música: Chris Bacon.

Valoración:
Lo mejor: Jake Gyllenhaal muy intenso.
Lo peor: Ritmo irregular, premisa vista, con más agujeros que ideas eficaces.
La pregunta: ¿Por qué el título no tiene prácticamente nada que ver con lo narrado?

* * * * * * * * *

Después de deslumbrar con Moon, una película bastante original y muy bien ejecutada (ritmo equilibrado, sorpresas bien gestionadas, enorme actor principal, excelente puesta en escena), Duncan Jones vuelve a la ciencia-ficción para deleite de los aficionados, pero por desgracia no ofrece una obra que tenga las virtudes de la anterior. Código fuente parte de una premisa muy tratada en el género, el ritmo es renqueante, las sorpresas no impresionan y algunos giros son muy rebuscados.

El argumento se ha visto en no pocas ocasiones en la ciencia-ficción (todas las series de corte clásico han tenido un capítulo del estilo: Star Trek la próxima generación, Expediente X, Buffy la cazavampiros, Stargate SG-1 y otras), de hecho recientemente se ha estrenado la película Al filo del mañana, aunque sin duda la más recordada es la comedia El día de la marmota (reinventada por nuestros queridos traductores como Atrapado en el tiempo). Tampoco el concepto de introducirse en el cuerpo de otro es nuevo, donde destaca la serie Quantum Leap. Con este panorama, es empezar la película y ya te entra un bajón: esto está muy visto.

¿Le habrán dado Jones y el guionista Ben Ripley una vuelta de tuerca para realzar alguna virtud y lograr un filme más genuino y llamativo? Pues más bien no, porque el concepto se aplica a una trama de acción también muy básica. El héroe que debe frenar el atentado, la chica simpática a proteger… y no hay mucho más margen de movimiento. Como thriller al menos guarda cierta tensión por cómo el protagonista hallará las respuestas, tanto personales como sobre la intriga terrorista. La pega es que con tanto repetir las situaciones sin avanzar hacia nada tangible y novedoso es complicado mantener buen ritmo. El tramo inicial (la presentación), con tanda de preguntas y respuestas para explicar el universo planteado, se ralentiza demasiado. El capitán Stevens se entretiene más de la cuenta en tonterías en vez de avanzar con determinación. Por lo menos cuando se pone a ello el thriller toma protagonismo y da algo más realista y cercano con lo que conectar. Por ejemplo la paranoia con qué pasajero será el culpable funciona bien, y los distintos intentos de Stevens por hallarlo y buscar pruebas para detener el siguiente atentado mantienen el interés.

Además el personaje interpretado con entusiasmo por Jake Gyllenhaal resulta bastante agradable: la situación de confusión e indefensión que vive se transmite bien, su crecimiento hacia el final se expone correctamente. Por el otro lado, la capitana (Vera Farmiga) es más bien sosa, el jefe del proyecto (Jeffrey Wright) resulta demasiado caricaturesco y la chica (Michelle Monaghan) es una mujer florero.

Hasta aquí podríamos tener un título menor pero aceptable como entretenimiento. La trama terrorista termina con los hallazgos necesarios para que el criminal sea detenido antes de nuevos atentados y saltamos a la segunda parte del desenlace, que se centra en la ética del proyecto y el destino de Stevens. No es algo que se resuelva de forma espectacular (una intriga de despacho breve y sencilla), pero su punto trágico da un cierre interesante. Sin embargo se empeñan en colarnos un epílogo que le da la vuelta a todo para forzar un final feliz, y lo hacen sin que parezca importarles romper la credibilidad y seriedad de la propuesta.

Alerta de spoilers: El siguiente párrafo tiene spoilers sobre alguna sorpresa y el desenlace.–

La idea de explorar los recuerdos del cerebro conservado de un fallecido (con un margen de memoria de ocho minutos) a través de una simulación informática en plan realidad virtual está bastante bien delimitada (aunque es inevitable hacerse preguntas, claro) y como ficción científica tiene cierta verosimilitud. Además la posición del héroe (pronto se adivina que es otro fallecido conservado en una máquina) ofrece una perspectiva oscura que hace plantearse los límites de la ética. Pero en medio del relato de repente se ponen a hablar de realidades alternativas, es decir, la máquina parece que no crea solo una simulación, sino que en algún requiebro justificado con tecno jerga absurda resulta que genera realidades paralelas. Todo esto obedece a la idea de poner un final feliz. El héroe salva a los pasajeros y a Chicago y se va con la chica, aunque sea en una realidad alternativa. Pero ni la palabrería pseudocientífica vale para tragarse la trampa argumental. El absurdo de enviar un email desde la simulación/realidad alternativa al mundo real y el giro mágico donde la mente del protagonista se queda en el cuerpo del receptor no hay quien se los trague, y por tanto generan una importante sensación de rechazo hacia el desenlace, pues sabe a engaño.

El último cazador


The Hunter, 2011, EE.UU.
Género: Suspense, aventuras.
Duración: 102 min.
Dirección: Daniel Nettheim.
Guion: Alice Addison, Julia Leigh (novela).
Actores: Willem Dafoe, Sam Neill, Frances O’Connor, Morgana Davies, Finn Woodlock.

Valoración:
Lo mejor: Original y cautivadora, excelente mezcla de aventura, drama y thriller.
Lo peor: Que su distribución haya sido pésima y casi nadie la conozca.
La frase: ¡Seguirán enviando gente hasta que consigan lo que quieren!

* * * * * * * * *

Aun sin llegar a ser extraordinaria, El último cazador es una de mis películas favoritas de los últimos años. Tiene todo lo que espero de un buen filme. El planteamiento es bastante original, el desarrollo huye de tópicos, los giros son sorprendentes, los personajes excelentes, tiene unas cuantas escenas muy bonitas y otras intensas, la puesta en escena es notable y saca buen partido de los recursos disponibles (en este caso paisajes naturales), tiene algo de calado social y su desenlace no resulta nada convencional. Es una producción enteramente australiana, exceptuando su reparto, ya desde la novela en que se basa. Es una suerte que probara a verla, porque su distribución ha sido prácticamente nula, es cine independiente del que se queda en la estacada porque ninguna distribuidora se interesa por la ella aunque se exhibió en varios festivales y resulta atractiva ya desde su notable reparto, no digamos por su calidad final. Bendita internet.

Desde la primera escena entramos en materia sin rodeos, poniendo una interesante premisa ante nuestros ojos. El personaje principal, Martin (Willem Dafoe), es un cazador furtivo que toma un encargo de alguna oscura corporación: debe hallar y tomar muestras de un ejemplar de tilacino o tigre de Tasmania, extinto oficialmente desde los años treinta y del que se han ido escuchando de vez en cuando relatos de algún avistamiento, ninguno que se haya podido verificar. Martin se aloja en el hogar de un científico bajo la tapadera de serlo también, pero este ha desaparecido y la familia (la madre deprimida Lucy- Frances O’Connor– y dos hijos pequeños) tira con la ayuda de un amigo, Jack (Sam Neill), que será también su guía en la zona. Pronto se sumerge tanto en los problemas locales (la tensión entre madereros y ecologistas augura violencia inminente) como en posibles malas artes de la empresa que le financia, y el conflicto de intereses y las distintas formas de ver el mundo de los habitantes del relato provocan una marea de acontecimientos donde incluso algunas cosas sutilmente mostradas (el interés de Jack por Lucy) van moldeando una situación que puede explotar por cualquier lado. Entre sus viajes tierra adentro en la indómita Tasmania Martin se enfrenta a este indigesto cóctel que tiene todas las de terminar mal. Y el relato mantiene un tono pesimista, con lo que no esperéis un final feliz.

La combinación de géneros es brillante. La aventura del tipo solitario en la naturaleza cobra tintes de drama cuando se interesa por la familia que lo acoge. La descripción de la situación local es muy interesante, sobre todo porque aporta algo de análisis social: la lucha entre los que abogan por una comunión con la naturaleza y los que solo piensan en trabajar y sobrevivir el día a día, aunque sea a costa de su destrucción, empuja a reflexionar sobre nuestra responsabilidad para con el mundo que nos rodea así como sobre los límites éticos que hay a la hora de defender tus intereses. Finalmente el thriller que va tomando forma con las intrigas corporativas añade un tono de misterio muy conseguido y desemboca en buenas sorpresas finales. Puede decirse que la llegada de un nuevo enviado es algo predecible, pero las consecuencias no lo serán y el resto de giros son muy eficaces.

Los magníficos personajes están muy bien arropados por sus actores hasta en los dos chavales, con intérpretes jovencísimos pero muy resueltos. Martin es misterioso y de primeras inquietante (parece un mercenario), pero pronto vemos que es inteligente y cauto, y además la conexión con la familia le hace evolucionar de forma que no esperaba. Willem Dafoe capta todos esos matices estupendamente y además con gran carisma, siendo un gran papel que lamentablemente ha pasado desapercibido. Le secundan un siempre eficaz Sam Neill y una correcta Frances O’Connor.

La puesta en escena es de buen nivel y aprovecha los grandes paisajes de esta isla australiana dando la impresión de ser una gran película a pesar de su limitado presupuesto. Los viajes de Martin aprovechan muy bien ese entorno, con momentos muy bellos cuando llega el invierno. El director Daniel Nettheim controla a la perfección cada escena, sea del estilo que sea, con un tempo pausado pero absorbente. El último cazador se hace corta, es intensa, emocionante y deja un buen poso, aunque este sea algo melancólico. Es un visionado muy, muy recomendable, y es una verdadera lástima que películas de esta calidad sean ninguneadas y que truños prefabricados varios sean los que cuentan con el favor de la industria y del público.

The Details


The Details, 2011, EE.UU.
Género: Comedia.
Duración: 91 min.
Dirección: Jacob Aaron Estes.
Guion: Jacob Aaron Estes.
Actores: Tobey Maguire, Laura Linney, Elizabeth Banks, Ray Liotta, Kerry Washington.
Música: tomandandy.

Valoración:
Lo mejor: Entretiene.
Lo peor: No provoca impresión alguna, se ve y se olvida.

* * * * * * * * *

The Details no parece que se vaya a estrenar en ninguna parte después de pasar sin pena ni gloria por Sundance, pues a pesar de su reparto más que vendible la distribuidora ha decidido hundirla por completo. A la fecha de escribir esto sólo ha salido a la venta en EE.UU. y Suecia. Vale que es flojilla, ¿pero desde cuando es la calidad de las películas lo que les importa? La verdad es que siento curiosidad por conocer cómo acabó descartada, pero no he encontrado información al respecto.

Aunque intenta ser la típica comedia negra de personajes metidos en entuertos que no controlan ni entienden, de muertes y problemas inesperados que descolocan a protagonistas y espectadores, se queda a medio camino de todo. No consigue ser rebuscada y provocadora hasta producir impresión y con ello risa. Los personajes y sus aventuras prometen, pero se estiran y arrastran sin llegar a explotar del todo. La historia parece va a lanzarse a lo grande varias veces, pero no termina de hacerlo, se mantiene siempre en un tono demasiado simple y poco arriesgado. El final es más de lo mismo: tiene material de sobra para montar una locura bien rebuscada, pero se queda en algo simpático sin más.

No llega a ser mala, de hecho, resulta entretenida y algún chiste funciona, pero de superficial y monótona no deja huella alguna. A años luz de obras insignes del género como la delirante Very Bad Things.

Perfect Sense


Perfect Sense, 2011, Reino Unido.
Género: Romance.
Duración: 92 min.
Dirección: David Mackenzie.
Guion: Kim Fupz Aakeson.
Actores: Eva Green, Ewan McGregor, Connie Nielsen, Denis Lawson, Stephen Dillane.
Música: Max Richter.

Valoración:
Lo mejor: Actores, dirección, fotografía. Precioso relato de amor con trasfondo muy original.
Lo peor: Altibajos en el ritmo. Le falta garra en los últimos minutos.

* * * * * * * * *

Perfect Sense es una producción independiente escrita por el danés Kim Fupz Aakeson y dirigida por el inglés David Mackenzie cuyo estreno llegó en 2011 en el festival de Sundance. Tras pasar por otros tantos festivales fue apareciendo en dvd, pero como es habitual en España no se sabe nada de ella. Parece que va camino de convertirse en una cinta de culto, es decir, de esas en los que la hemos visto nos preguntamos cómo un título tan llamativo y vendible fácilmente por su reparto no ha tenido el favor de las distribuidoras. Sí, es rarita, pero no hasta el punto de resultar difícil o ininteligible.

La historia versa sobre cómo se conocen y comienzan a enamorarse una mujer solitaria que está perdiendo la esperanza en encontrar a alguien con quien compartir la vida y un hombre en apariencia bastante cabrón con las mujeres (el clásico usar y tirar) pero que en realidad se comporta así por problemas sentimentales varios. Su unión les hará enfrentarse a conflictos tanto del pasado como del presente y les permitirá ver la vida a través de una nueva perspectiva. La relación gira además alrededor de un acontecimiento catastrófico: una epidemia está haciendo que la población mundial pierda paulatinamente los sentidos y tenga ataques de diversa índole (como ira o felicidad incontrolables). Este trasfondo atípico funciona (al contrario que la absurda invasión alienígena de la fallida Monster) como hipérbole para lanzar la historia de amor desde un ángulo distinto y analizar el comportamiento humano en condiciones extremas. Aunque algunas reflexiones son claras (la esperanza y lucha que nos hace salir hacia adelante mostrada con el restaurante lleno de clientes sin gusto y olfato), otras muchas se dejan para que el espectador desarrolle sus propias ideas.

La aventura amorosa lleva muy buen ritmo, los personajes resultan cercanos y sus emociones alcanzan con fuerza al espectador. Los dos actores principales, Ewan McGregor y Eva Green, están estupendos, esenciales a la hora de trasladar esa sensación de proximidad y credibilidad. El seguimiento de la pandemia, tanto en el círculo de los protagonistas (el restaurante, sobre todo) como en las escenas que muestran al resto de la ciudad e incluso del mundo, está bastante bien hilado, y si bien a veces parece discutible darle tanta importancia al exterior (los excesivos montajes de imágenes de alrededor del globo no son esenciales), otras veces aciertan de lleno: cuando el caos y la desesperación toman la ciudad el romance adquiere aún más intensidad.

La naturalidad, emotividad y belleza que desprende el relato lo ponen por encima de lo que se suele ver en el género últimamente, por no decir que su estilo arriesgado le otorga un aura única. Me tengo que remontar a Antes del amanecer y Antes del anochecer para poder citar una aventura romántica que me cautivara, aunque cierto es que Perfect Sense, aunque bien encaminada, no llega a tal nivel de perfección, pues a veces parece que a guionista y director se les escapa un poco el rumbo de la historia. Se producen pequeños altibajos en el ritmo, juegan con ideas narrativas que no parecen del todo acertadas (la voz en off no me convence, los citados montajes de fotos se descontrolan), y sobre todo el segmento final puede resultar algo predecible a partir de cierto momento y además, por eso de ser abierto para empujar al espectador a la reflexión, no contentará a todos.

La labor de dirección de David Mackenzie es francamente buena, y si bien a veces se deja ver la falta de dinero se apoya muy bien en una estupenda fotografía y en una música muy acertada y ofrece imágenes por lo general hermosas y en ocasiones bastante poderosas. Perfect Sense es una bella historia de amor narrada desde una perspectiva bastante curiosa que estoy seguro que llegará muy bien al espectador que acepte historias intimistas, reflexivas y también distintas, arriesgadas.

Take Shelter


Take Shelter, 2011, EE.UU.
Género: Drama.
Duración: 120 min.
Dirección: Jeff Nichols.
Guion: Jeff Nichols.
Actores: Michael Shannon, Jessica Chastain, Shea Wigham.
Música: David Wingo.

Valoración:
Lo mejor: Los dos actores principales.
Lo peor: Además de ser horrorosa es un timo.

* * * * * * * * *

Take Shelter es una película independiente que ha pasado arrasando por todo certamen de premios menores, reuniendo además un 93% de críticas positivas en rottentomatoes.com. Yo le doy un cero.

La narración es lenta, a ratos exasperante. Pasa gran cantidad de metraje sin que se atisbe argumento alguno. Vaguedades (miradas a la nada, planos eternos, secuencias intrascendentes en cantidad) y repetición de escenas sin mucho contenido postergan la aparición de cualquier conflicto interesante en los personajes. Las visiones se acumulan sin aportar nada nuevo entre ellas, sin mover de forma tangible al protagonista hacia alguna parte. El drama familiar es monótono y superficial. A la larga se llega a entender de qué va la cosa: es un drama sobre cómo nos enfrentamos a las enfermedades mentales que podrían hacer que perdamos el control sobre nuestros cuerpos y pongamos en peligro la seguridad del nucleo familiar. El protagonista se sumerge en la locura mientras a ratos es consciente de ella e intenta encontrar sentido y soluciones, y la esposa sufre ante tal situación.

Pero incluso cuando la cinta adquiere sentido y rumbo la cosa no termina de despegar. Todo se narra con tanta frialdad y apatía que no llega a mostrar tensión ni fuerza dramática, por no decir que los intentos de ser inquietante fallan notoriamente (por tramposos y forzados). El tramo final, en el refugio, se me ha hecho tan descentrado, ineficaz y cansino que he ido saltando minutos, esperando llegar de una vez a una resolución con empaque suficiente como para dejar un buen sabor de boca que me hiciese olvidar un poco los eternos y aburridos minutos previos. Pero no, aquí las escenas largas y vacías se hacen notar más, pues es evidente que sin una base sólida no puedes orquestar un desenlace digno.

Hasta este momento, la cinta podría pasar como drama psicológico fallido, de ritmo renqueante e incapaz de transmitir emoción alguna. Pero entonces el guionista se las da de guay y añade un epílogo que no hay por dónde agarrar, de esos que intentan darle la vuelta a todo lo visto hasta ese momento. Pero Jeff Nichols no es Shyamalan, y el resultado es vergonzoso. De repente ya no estamos ante un drama serio, sino ante una de fantasía-terror. Y eso durante unos segundos, pues de repente se acaba la película. Es decir, que he visto dos horas de una de las mayores bromas cinematográficas de la historia. Dos horas de mi vida perdidas.

Los actores destacan por su buen hacer, no en vano tanto Jessica Chastain como Michael Shannon ha demotrado calidad de sobra en otros títulos. Sin embargo Shannon va con el piñón fijo, como si viera que no hay mucho que hacer con un personaje tan unidimensional; en Boardwalk Empire por ejemplo está muchísimo mejor. Estos intérpretes son el único elemento de valor en este despropósito inconmensurable.