El Criticón

Opinión de cine y música

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Caballeros, princesas y otras bestias


Your Highness, 2011, EE.UU.
Género: Comedia.
Duración: 102 min.
Dirección: David Gordon Green.
Guion: Danny McBride, Ben Best.
Actores: Danny McBride, Natalie Portman, James Franco, Toby Jones, Justin Theroux, Zooey Deschanel, Charles Dance, Damian Lewis.
Música: Steve Jablonsky.

Valoración:
Lo mejor: Cantidad de chistes brutos y obscenos.
Lo peor: Pero ningun ingenioso y original. El tráiler te revienta toda la película.

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¿Qué cabe esperar de una parodia hollywoodiense sobre cualquier género u obra? Por lo general, inmadurez, guarradas y tonterías. Eso es lo que ofrece Su alteza (o el reinventado Caballeros, princesas y otras bestias de la distribuidora en España) en su versión cómica de los típicos cuentos de reyes, princesas, héroes y bichos mitológicos.

El heredero y héroe (James Franco) es un guaperas al que le ha caído una vida hecha y la suerte lo acompaña. El hermano (Danny McBride) es un vividor y un salido que se queja de estar eclipsado por aquel en vez de tratar labrarse un futuro. La princesa (Zooey Deschanel), guapa y tonta. El rey (Charles Dance), regio y exigente. La heroína (Natalie Portman), hábil e inteligente. El villano (Justin Theroux), malo porque sí. En el argumento tenemos la princesa secuestrada, el viaje heroico que implicará maduración, la torre oscura, la lucha contra el temible mago… Por faltar, no falta ni el bardo maricón.

Como viene siendo habitual en la pandilla de James Franco, lo único destacable es su carga de obscenidad (imprescindible la versión R -sólo para adultos-), que llega a un nivel tan bruto que obviamente hace gracia por lo absurdo, excesivo y loco que resulta. El mentor a lo Yoda pederasta, el minotauro violador con su miembro gigante, los diálogos guarrísimos, los topicazos llevados al extremo…

Pero se cierran a la obsesión de parodiar a lo guarro y nunca buscan un mínimo de originalidad e ingenio, ni en el sentido del humor ni en la trama. Así que la proyección avanza a trompicones saltando entre los esperables escenarios y situaciones… pero sorprendentemente el ritmo no llega a ser malo, porque cada escena por separado tiene suficiente entidad y gracia como para que puedas dejarte llevar si aceptas su estilo. Es decir, la película es un festín de chistes tontos, o te hace gracia o no. Lejos quedan la simpatía y lo bien que exprime el género Willow, o la originalidad y elegancia de La princesa prometida.

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Misión imposible: Protocolo fantasma


Mission: Impossible – Ghost Protocol, 2011, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 133 min.
Dirección: Brad Bird.
Guion: Josh Appelbaum, André Nemec.
Actores: Tom Cruise, Jeremy Renner, Simon Pegg, Paula Patton, Léa Seydoux, Michael Nyqvist.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: Entretiene bastante.
Lo peor: Le falta coherencia, las cosas ocurren porque sí. El grupo protagonista es menos interesante que el anterior. El thriller se trabaja también menos.
Mejores momentos: La persecución en la tormenta de arena, el clímax en el aparcamiento automatizado.

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Para pasar el rato es una película que cumple de sobras. Es vistosa, posee buen ritmo, y los personajes tienen cierto carisma. No deslumbra en originalidad, de hecho, es bastante predecible, pero está lejos de ser cargante. Conoce sus bazas y limitaciones y las exprime bastante bien: el guion va al grano, la dirección es de buen nivel. Pero también se puede criticar su simpleza, y lanzar la eterna pregunta de por qué se asume que el cine de acción ha de ser tontorrón y directo, y más en una saga que nació siendo densa de narices y con las escenas de acción limitadas a un par de pasajes bien aprovechados, y demostró que esa fórmula podía llegar muy bien al público. En la tercera (la segunda no existe) la premisa era más básica y comercial que en sus inicios, pero al menos el desarrollo de la trama estaba bien trabajado, no se olvidaban de que era un thriller, y el grupo de protagonistas tenía bastante calidad. Pero en este nuevo capítulo en cambio se va disipando la fórmula y notan muchos agujeros.

La aventura avanza a trompicones sin un argumento tangible, el tono de thriller está casi desaparecido, todo se resuelve con cienci-magia (cada vez exageran más los cachivaches) y deducciones muy cogidas por los pelos, y la mayor parte de las escenas de acción parecen metidas a la fuerza. Con este estilo narrativo elegido saltamos de un escenario a otro sin que quede realmente claro por qué, sin que haya una lógica consistente detrás. Sinceramente, no tiene más chicha que un capítulo cualquiera de Alias, y sí muchas escenas usadas en esa serie y en el cine de espías en general. Colarse en las fiestas de rigor y robar algo está muy visto, por ejemplo, y no logran ni la mitad de intriga y tensión que en la secuencia equivalente de la tercera entrega, cuando van a por Davian al Vaticano.

Lo peor es la sensación de que intentan arreglar la simplificación con apaños en vez de reescribir la escena con algo más de calidad, más contenido y esfuerzo por trabajar el thriller. Por ejemplo, llegan a un vagón de tren mágico donde tienen todo lo que pueden necesitar y la tecnología más flipante que les resuelve la situación sin que tengan que esforzarse mucho. Lo único difícil es acceder al vagón, que, oh, se mueve. Es decir, en vez de elaborar una buena trama montan una escena de tensión y acción cutre y luego avanzan en la historia tirándoles las soluciones encima a los personaje. El asalto al Kremlin sigue la misma dinámica (además de estar metido con calzador): un cacharrito imposible (esa absurda mampara) y una explosión final no suplen la falta de esfuerzo en buscar una escena consistente. Esta también se puede comparar con la entrada al Vaticano, y carece de todo lo bueno que tenía: minuciosamente desarrollada, mostrando el trabajo, los problemas, las soluciones improvisadas… y todo con un buen manejo de la intriga. Tampoco me convence la escalada al edificio, que busca descaradamente el espectáculo.

Los personajes también han perdido bastante entidad. La dinámica entre ellos no es tan llamativa (compleja, emotiva) como el anterior capítulo y hay momentos en que abusan de los clichés y de un sentido del humor no está a la altura: no se sabe a qué juegan con Benji, quieren ponerlo de secundario tonto pero sin pasarse, y queda muy irregular. Por no decir que es absurdo cambiar a casi todo el grupo, pero claro, los productores sólo se esfuerzan por conseguir la participación de Tom Cruise. Ethan sigue siendo un personaje central con carácter, pero como se pudo ver en la cinta de J. J. Abrams, con apoyo de mejores secundarios la película gana enteros. Además hacen algo raro con él: parece que tratan de buscarle algo de trasfondo con ese misterio que arrastra el nuevo (Jeremy Renner), pero queda un poco de pegote, porque no llega a tener relación con los hechos que nos narran.

Pero aun con sus achaques cumple de sobras como entretenimiento. El ritmo es bueno porque saltando rápidamente entre situaciones y escenarios consiguen que no dé tiempo a que aparezca la sensación de “esto lo he visto mil veces”, y algunas piezas de acción son bastante espectaculares: la tormenta de arena es clásica pero Brad Bird (Los Increíbles, Ratatouille) le saca gran partido, y la pelea final en el aparcamiento automatizado es de infarto. Pero en cambio con esta fórmula no logran que nada cale: ¿te acuerdas de quién era el villano y qué planes ejecutan los buenos?, ¿te interesa el destino de los pocos secundarios, sufres con ellos? Es decir, se ve y se olvida, y no aguanta muy bien los revisionados. Pero ha sido la más exitosa (¡700 millones de dólares!) y mejor valorada por el público, así que ha garantizado más secuelas que probablemente seguirán simplificando la serie…

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Serie Misión Imposible:
Misión imposible (1996)
Misión imposible 2 (2000)
Misión imposible 3 (2006)
-> Misión imposible: Protocolo fantasma (2011)
Misión imposible: Nación secreta (2015)
Misión imposible: Fallout (2018)

Código fuente


Source Code, 2011, EE.UU.
Género: Suspense, ciencia-ficción.
Duración: 93 min.
Dirección: Duncan Jones.
Guion: Ben Ripley.
Actores: Jake Gyllenhaal, Michelle Monaghan, Vera Farmiga, Jeffrey Wright.
Música: Chris Bacon.

Valoración:
Lo mejor: Jake Gyllenhaal muy intenso.
Lo peor: Ritmo irregular, premisa vista, con más agujeros que ideas eficaces.
La pregunta: ¿Por qué el título no tiene prácticamente nada que ver con lo narrado?

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Después de deslumbrar con Moon, una película bastante original y muy bien ejecutada (ritmo equilibrado, sorpresas bien gestionadas, enorme actor principal, excelente puesta en escena), Duncan Jones vuelve a la ciencia-ficción para deleite de los aficionados, pero por desgracia no ofrece una obra que tenga las virtudes de la anterior. Código fuente parte de una premisa muy tratada en el género, el ritmo es renqueante, las sorpresas no impresionan y algunos giros son muy rebuscados.

El argumento se ha visto en no pocas ocasiones en la ciencia-ficción (todas las series de corte clásico han tenido un capítulo del estilo: Star Trek la próxima generación, Expediente X, Buffy la cazavampiros, Stargate SG-1 y otras), de hecho recientemente se ha estrenado la película Al filo del mañana, aunque sin duda la más recordada es la comedia El día de la marmota (reinventada por nuestros queridos traductores como Atrapado en el tiempo). Tampoco el concepto de introducirse en el cuerpo de otro es nuevo, donde destaca la serie Quantum Leap. Con este panorama, es empezar la película y ya te entra un bajón: esto está muy visto.

¿Le habrán dado Jones y el guionista Ben Ripley una vuelta de tuerca para realzar alguna virtud y lograr un filme más genuino y llamativo? Pues más bien no, porque el concepto se aplica a una trama de acción también muy básica. El héroe que debe frenar el atentado, la chica simpática a proteger… y no hay mucho más margen de movimiento. Como thriller al menos guarda cierta tensión por cómo el protagonista hallará las respuestas, tanto personales como sobre la intriga terrorista. La pega es que con tanto repetir las situaciones sin avanzar hacia nada tangible y novedoso es complicado mantener buen ritmo. El tramo inicial (la presentación), con tanda de preguntas y respuestas para explicar el universo planteado, se ralentiza demasiado. El capitán Stevens se entretiene más de la cuenta en tonterías en vez de avanzar con determinación. Por lo menos cuando se pone a ello el thriller toma protagonismo y da algo más realista y cercano con lo que conectar. Por ejemplo la paranoia con qué pasajero será el culpable funciona bien, y los distintos intentos de Stevens por hallarlo y buscar pruebas para detener el siguiente atentado mantienen el interés.

Además el personaje interpretado con entusiasmo por Jake Gyllenhaal resulta bastante agradable: la situación de confusión e indefensión que vive se transmite bien, su crecimiento hacia el final se expone correctamente. Por el otro lado, la capitana (Vera Farmiga) es más bien sosa, el jefe del proyecto (Jeffrey Wright) resulta demasiado caricaturesco y la chica (Michelle Monaghan) es una mujer florero.

Hasta aquí podríamos tener un título menor pero aceptable como entretenimiento. La trama terrorista termina con los hallazgos necesarios para que el criminal sea detenido antes de nuevos atentados y saltamos a la segunda parte del desenlace, que se centra en la ética del proyecto y el destino de Stevens. No es algo que se resuelva de forma espectacular (una intriga de despacho breve y sencilla), pero su punto trágico da un cierre interesante. Sin embargo se empeñan en colarnos un epílogo que le da la vuelta a todo para forzar un final feliz, y lo hacen sin que parezca importarles romper la credibilidad y seriedad de la propuesta.

Alerta de spoilers: El siguiente párrafo tiene spoilers sobre alguna sorpresa y el desenlace.–

La idea de explorar los recuerdos del cerebro conservado de un fallecido (con un margen de memoria de ocho minutos) a través de una simulación informática en plan realidad virtual está bastante bien delimitada (aunque es inevitable hacerse preguntas, claro) y como ficción científica tiene cierta verosimilitud. Además la posición del héroe (pronto se adivina que es otro fallecido conservado en una máquina) ofrece una perspectiva oscura que hace plantearse los límites de la ética. Pero en medio del relato de repente se ponen a hablar de realidades alternativas, es decir, la máquina parece que no crea solo una simulación, sino que en algún requiebro justificado con tecno jerga absurda resulta que genera realidades paralelas. Todo esto obedece a la idea de poner un final feliz. El héroe salva a los pasajeros y a Chicago y se va con la chica, aunque sea en una realidad alternativa. Pero ni la palabrería pseudocientífica vale para tragarse la trampa argumental. El absurdo de enviar un email desde la simulación/realidad alternativa al mundo real y el giro mágico donde la mente del protagonista se queda en el cuerpo del receptor no hay quien se los trague, y por tanto generan una importante sensación de rechazo hacia el desenlace, pues sabe a engaño.

El último cazador


The Hunter, 2011, EE.UU.
Género: Suspense, aventuras.
Duración: 102 min.
Dirección: Daniel Nettheim.
Guion: Alice Addison, Julia Leigh (novela).
Actores: Willem Dafoe, Sam Neill, Frances O’Connor, Morgana Davies, Finn Woodlock.

Valoración:
Lo mejor: Original y cautivadora, excelente mezcla de aventura, drama y thriller.
Lo peor: Que su distribución haya sido pésima y casi nadie la conozca.
La frase: ¡Seguirán enviando gente hasta que consigan lo que quieren!

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Aun sin llegar a ser extraordinaria, El último cazador es una de mis películas favoritas de los últimos años. Tiene todo lo que espero de un buen filme. El planteamiento es bastante original, el desarrollo huye de tópicos, los giros son sorprendentes, los personajes excelentes, tiene unas cuantas escenas muy bonitas y otras intensas, la puesta en escena es notable y saca buen partido de los recursos disponibles (en este caso paisajes naturales), tiene algo de calado social y su desenlace no resulta nada convencional. Es una producción enteramente australiana, exceptuando su reparto, ya desde la novela en que se basa. Es una suerte que probara a verla, porque su distribución ha sido prácticamente nula, es cine independiente del que se queda en la estacada porque ninguna distribuidora se interesa por la ella aunque se exhibió en varios festivales y resulta atractiva ya desde su notable reparto, no digamos por su calidad final. Bendita internet.

Desde la primera escena entramos en materia sin rodeos, poniendo una interesante premisa ante nuestros ojos. El personaje principal, Martin (Willem Dafoe), es un cazador furtivo que toma un encargo de alguna oscura corporación: debe hallar y tomar muestras de un ejemplar de tilacino o tigre de Tasmania, extinto oficialmente desde los años treinta y del que se han ido escuchando de vez en cuando relatos de algún avistamiento, ninguno que se haya podido verificar. Martin se aloja en el hogar de un científico bajo la tapadera de serlo también, pero este ha desaparecido y la familia (la madre deprimida Lucy- Frances O’Connor– y dos hijos pequeños) tira con la ayuda de un amigo, Jack (Sam Neill), que será también su guía en la zona. Pronto se sumerge tanto en los problemas locales (la tensión entre madereros y ecologistas augura violencia inminente) como en posibles malas artes de la empresa que le financia, y el conflicto de intereses y las distintas formas de ver el mundo de los habitantes del relato provocan una marea de acontecimientos donde incluso algunas cosas sutilmente mostradas (el interés de Jack por Lucy) van moldeando una situación que puede explotar por cualquier lado. Entre sus viajes tierra adentro en la indómita Tasmania Martin se enfrenta a este indigesto cóctel que tiene todas las de terminar mal. Y el relato mantiene un tono pesimista, con lo que no esperéis un final feliz.

La combinación de géneros es brillante. La aventura del tipo solitario en la naturaleza cobra tintes de drama cuando se interesa por la familia que lo acoge. La descripción de la situación local es muy interesante, sobre todo porque aporta algo de análisis social: la lucha entre los que abogan por una comunión con la naturaleza y los que solo piensan en trabajar y sobrevivir el día a día, aunque sea a costa de su destrucción, empuja a reflexionar sobre nuestra responsabilidad para con el mundo que nos rodea así como sobre los límites éticos que hay a la hora de defender tus intereses. Finalmente el thriller que va tomando forma con las intrigas corporativas añade un tono de misterio muy conseguido y desemboca en buenas sorpresas finales. Puede decirse que la llegada de un nuevo enviado es algo predecible, pero las consecuencias no lo serán y el resto de giros son muy eficaces.

Los magníficos personajes están muy bien arropados por sus actores hasta en los dos chavales, con intérpretes jovencísimos pero muy resueltos. Martin es misterioso y de primeras inquietante (parece un mercenario), pero pronto vemos que es inteligente y cauto, y además la conexión con la familia le hace evolucionar de forma que no esperaba. Willem Dafoe capta todos esos matices estupendamente y además con gran carisma, siendo un gran papel que lamentablemente ha pasado desapercibido. Le secundan un siempre eficaz Sam Neill y una correcta Frances O’Connor.

La puesta en escena es de buen nivel y aprovecha los grandes paisajes de esta isla australiana dando la impresión de ser una gran película a pesar de su limitado presupuesto. Los viajes de Martin aprovechan muy bien ese entorno, con momentos muy bellos cuando llega el invierno. El director Daniel Nettheim controla a la perfección cada escena, sea del estilo que sea, con un tempo pausado pero absorbente. El último cazador se hace corta, es intensa, emocionante y deja un buen poso, aunque este sea algo melancólico. Es un visionado muy, muy recomendable, y es una verdadera lástima que películas de esta calidad sean ninguneadas y que truños prefabricados varios sean los que cuentan con el favor de la industria y del público.

The Details


The Details, 2011, EE.UU.
Género: Comedia.
Duración: 91 min.
Dirección: Jacob Aaron Estes.
Guion: Jacob Aaron Estes.
Actores: Tobey Maguire, Laura Linney, Elizabeth Banks, Ray Liotta, Kerry Washington.
Música: tomandandy.

Valoración:
Lo mejor: Entretiene.
Lo peor: No provoca impresión alguna, se ve y se olvida.

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The Details no parece que se vaya a estrenar en ninguna parte después de pasar sin pena ni gloria por Sundance, pues a pesar de su reparto más que vendible la distribuidora ha decidido hundirla por completo. A la fecha de escribir esto sólo ha salido a la venta en EE.UU. y Suecia. Vale que es flojilla, ¿pero desde cuando es la calidad de las películas lo que les importa? La verdad es que siento curiosidad por conocer cómo acabó descartada, pero no he encontrado información al respecto.

Aunque intenta ser la típica comedia negra de personajes metidos en entuertos que no controlan ni entienden, de muertes y problemas inesperados que descolocan a protagonistas y espectadores, se queda a medio camino de todo. No consigue ser rebuscada y provocadora hasta producir impresión y con ello risa. Los personajes y sus aventuras prometen, pero se estiran y arrastran sin llegar a explotar del todo. La historia parece va a lanzarse a lo grande varias veces, pero no termina de hacerlo, se mantiene siempre en un tono demasiado simple y poco arriesgado. El final es más de lo mismo: tiene material de sobra para montar una locura bien rebuscada, pero se queda en algo simpático sin más.

No llega a ser mala, de hecho, resulta entretenida y algún chiste funciona, pero de superficial y monótona no deja huella alguna. A años luz de obras insignes del género como la delirante Very Bad Things.

Indomable


Haywire, 2011, EE.UU.
Género: Acción, suspense.
Duración: 93 min.
Dirección: Steve Soderbergh.
Guion: Lem Dobbs.
Actores: Gina Carano, Channing Tatum, Michael Douglas, Antonio Banderas, Michael Fassbender, Ewan McGregor, Michael Angarano.
Música: David Holmes.

Valoración:
Lo mejor: Visualmente sobrecogedora, con escenas de acción insuperables. Gran personaje central muy buen interpretado.
Lo peor: Trama simple y a la vez confusa.
Mejores momentos: Toda pelea y huida.

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La trama de Indomable es simple, lo cual no sería excesivamente grave si no fuera porque el guionista se empeña en enmarañarla con una narración no lineal que no aporta nada salvo confusión. El resultado es que cuesta seguir la historia y los personajes secundarios no terminan de perfilarse ni dejan claro sus roles en la trama, pues aparecen en escenas sueltas mal ubicadas. Sin embargo el personaje central es muy potente y las situaciones en que se ve envuelto resultan espectaculares y atractivas, con lo que la aventura interesa, eso sí, menos de lo que podría haber conseguido con un guión más definido y potente.

Mientras el argumento es algo pobre, o está mal desarrollado, el aspecto visual por el contrario es de una calidad alcanzable por muy pocos autores. Cuando Steve Sodebergerh se pone serio, le salen maravillas. Cada plano es perfecto, cada escena una orgía de genialidades, y el conjunto resulta un espectáculo hipnotizante. La planificación de cada secuencia y las coreografías de las luchas nos regalan las mejores peleas cuerpo a cuerpo que he visto en una película. No exagero: las mejores. Todo golpe resulta creíble y se ve nítido (que aprendan las de Jason Bourne), se sufre viendo a la protagonista recibir palizas una detrás de otra, flipas en colores con algunos trucos y planos… Las huidas por tejados o la sencilla persecución en coche ofrecen lo mismo: virtuosismo digno de alabar, siendo capaz de dejarte sin aliento con un realismo y credibilidad insólitos.

Hay muchos actores conocidos, pero con papeles muy breves (Michael Douglas, Antonio Banderas, Michael Fassbender, Ewan McGregor). Quien destaca es la protagonista absoluta, una fantástica Gina Carano: es fuerte pero ágil y a la vez guapa (qué curvas), siendo físicamente perfecta para el papel de agente capaz de enfrentarse a tantos problemas. La música funciona de maravilla, con un tono muy original muy acertado.

Dada sus características, estoy seguro de que Indomable será de las que o gustan o repelen. En lo que a mí respecta, me ha dejado un ligero regusto a decepción, a posibilidades desaprovechadas, pues la diferencia cualitativa entre el contenido y el continente es importante. Pero aunque a veces se haga algo lenta, dé la sensación de que está bastante hueca o incluso resulte un poco confusa, las partes de acción están tan bien rodadas que me la película dejó pasmado las dos veces que la he visto. Pide a gritos una secuela con mejor trama, pues el personaje es fantástico. Y si la cruzamos con Jason Bourne sería la hostia.

Criadas y señoras


The Help, 2011, EE.UU.
Género: Drama, comedia.
Duración: 146 min.
Dirección: Tate Taylor.
Guion: Tate Taylor.
Actores: Emma Stone, Viola Davis, Bryce Dallas Howard, Octavia Spencer, Jessica Chastain, Ahna O’Reilly, Allison Janney, Sissy Spacek.
Música: Thomas Newman.

Valoración:
Lo mejor: Historia muy bien narrada, llena de personajes excelentes. Un gran reparto. Una música muy bonita.
Lo peor: Nada.
El título: Por una vez, el título en castellano es mejor que el original.

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La historia de cómo se fue gestando el final de la diferencia de clases entre negros y blancos en los años 60 (más de cien años después de la abolición de la esclavitud…) se ha abordado de muchas maneras, al igual que la aventura de la persona con ideales modernos enfrentada a un mundo abrazado a las injusticias por comodidad e ignorancia. Pero una buena película en parte lo es porque aporta una visión original y bien narrada sobre cualquier argumento, por muy visto que esté. Y Criadas y señoras se quita de un plumazo cualquier atisbo a cine pasado de moda, a historia demasiado clásica, ya sea por la recreación de la época cuidada a todos los niveles (realismo, detallismo, confección de personajes) o porque ofrece una perspectiva muy cercana y humana: deja de lado la política (aunque algo se ve de fondo en las noticias) y los dramas trágicos para centrarse en el día a día de unas pocas y deliciosas protagonistas.

Basándose en una novela de Kathryn Stockett, Criadas y señoras narra una historia ficticia (aunque no lo parece) en la que una serie de eventos revolucionan un pequeño pueblo sureño, haciendo tambalear el obstinado conservadurismo y las injusticias que éste genera. A través de un crisol de personajes de distinto origen y condición vemos la forma de vida de la época, los roles de cada clase, género y estatus social, los clichés, las costumbres y situaciones que llevan a la desigualdad y la opresión. El guion expone la situación de forma magistral a través de personajes definidos con sumo detalle, donde cada rol sirve para desarrollar un ejemplo de la condición humana y todos juntos muestran las grietas de la sociedad que formamos.

La situación de equilibrio social sustentada sobre el miedo a cambiar por un lado y a luchar contra las normas inmorales por el otro se rompe cuando entra en juego una joven blanca que, tras haberse formado en la universidad, vuelve a su pueblo con energía e ideales y se topa con la sinrazón del racismo, el estancamiento de la sociedad conservadora y las absurdas pajas mentales de sus obtusas amigas y familias, que ven todo intento de progresismo como un ataque a su propia existencia. Lo de siempre en las sociedades humanas, vamos. Su entusiasmo y determinación por sacar adelante su vida laboral (pretende ser escritora) y su conciencia ante la situación la llevan a preparar un libro que saque toda la inmundicia que las señoritas pijas blancas vierten sobre las criadas negras.

Sustentando las magníficas protagonistas hallamos el que probablemente sea el reparto más espectacular del año. La indómita y entusiasta Skeeter recae en una joven pero eficaz Emma Stone (estrella emergente tanto por belleza como por calidad); las dos principales criadas, las explotadas y abatidas Aibileen y Minny (la del pastel de mierda) son retratadas de forma impresionante por Viola Davis y Octavia Spencer respectivamente (premios en cantidad se han llevado las dos); la descentrada y rechazada ricachona Celia es mostrada por una brillante Jessica Chastain (a la que los kilos ganados para el papel le sientan de maravilla y quien ha pegado el pelotazo en 2011 con El árbol de la vida y Criadas y señoras marcándose papelones en ambas), y Bryce Dallas Howard realiza una gran composición de la retrógrada Hilly. Redondeando el plantel, en un apartado más secundario tenemos a dos inmensas veteranas: Sissy Spacek y Allison Janney. Pero como suele ser habitual, el doblaje empobrece estas estupendas labores, de hecho en este caso supone una limitación notable más allá de perderse la interpretación real: no se distinguen a las mujeres unas de otras (todas parecen tener la misma voz chirriante) y se eliminan los acentos entre clases/razas. Parece un telediario de Canal Sur, donde nadie tiene el acento del lugar.

Pasar de las dos horas en un relato que oscila entre la comedia y el drama ligero puede parecer excesivo, pero entre la cantidad y calidad de personajes y tramas y la fluidez de la narración la proyección pasa volando sin decaer lo más mínimo en ningún instante. Todas las líneas se entrelazan de forma exquisita, nunca parece haber un cabo suelto o una protagonista fuera de lugar en este filme perfectamente equilibrado. Hasta la narración en off funciona muy bien complementando momentos clave.

Criadas y señoras es una película que tiene de todo, y todo puesto en su sitio y en su justa medida. Una película que da todo lo que se espera del buen cine: entretenimiento que no olvida la inteligencia ni la calidad, que emociona en cada minuto de metraje pero también deja buen poso días tras su visionado, y que además también sirve como crítica y enseñanza de los males de la humanidad. Sin ser deslumbrante como para hablar de una cinta memorable, sí me parece que ha sido de las mejores producciones en un año en el que como ocurre más veces de las deseadas triunfan o se aplauden títulos claramente inferiores. Curiosamente tiene muchísimos elementos que gustan en Hollywood, de hecho es un filme que huele a Oscar en cada plano, pero a pesar de que (junto a Hugo) supera claramente a todas las demás nominadas (incluida a la ganadora, The Artist), pasó sin armar mucho revuelo. En la taquilla le fue bastante bien, sin embargo.