El Criticón

Opinión de cine y música

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The Artist


The Artist, 2011, Francia, Bélgica.
Género: Drama, comedia.
Duración: 100 min.
Dirección: Michel Hazanavicius.
Guion: Michel Hazanavicius.
Actores: Jean Dujardin, Bérénice Bejo, John Goodman, James Cromwell, Penelope Ann Miller.
Música: Ludovic Bource.

Valoración:
Lo mejor: Actores, música, fotografía.
Lo peor: Que tanta publicidad y premios y su forma atípica parezcan implicar que es una gran película, cuando dista de serlo
Mejores momentos: El sueño en el que el sonido ataca al protagonista. La chica tratando de chantajear al director.

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Rodada en blanco y negro, muda, en formato 1:37 (con el que empezó el cine), usando la música como constante elemento enfatizador de la acción y contando con algunos planos que referencian a cintas clásicas, desde la parte técnica está bastante claro que The Artist pretende homenajear y recordar al cine de la época silente. Pero el argumento sigue también firmemente esa idea, pues muestra la vida del gremio en la época, tanto delante como detrás de la pantalla, con mucho cuidado en escenificar situaciones de aquellos tiempos: el galán, la estrella ascendente, los géneros de moda, las productoras principales, etc.

La trama parte de una base sencilla para mostrar todo ello. Un actor de éxito del cine mudo ve truncada su carrera cuando hace aparición el sonido. Su forma de actuar ya no está de moda, y su ego le impide arriesgarse a evolucionar. Por el lado contrario, una joven estrella femenina a la que ayudó a afianzarse es ahora quien triunfa. Aunque resulta una historia ciertamente previsible y posee tramos que necesitan más intensidad, la aventura se narra francamente bien, en especial gracias al empaque de sus protagonistas. Estos personajes se ganan al espectador con pocas escenas, pues a pesar de la condición de película muda son descritos con gran habilidad en pocos minutos (genial la presentación del actor, acaparando todos los aplausos), y con el mismo éxito se exponen las relaciones amorosas (preciosa la escena donde tienen que repetir tomas) y las distintas etapas por las que van pasando.

Es crucial para ello un buen trabajo actoral, algo que superan de largo los dos protagonistas absolutos. Bérénice Bejo tiene el encanto y vitalidad de las estrellas de la época, pero Jean Dujarin está inconmensurable, pues muestra con una facilidad pasmosa los tres registros que mantiene el personaje: cuando actúa en sus películas, cuando mantiene su fachada de galán ante el público (el tío la clava, es un auténtico Humphrey Bogart), y cuando está en casa y es él mismo. Con un par de gestos y miradas nos traslada por completo a la situación que se esté mostrando en ese momento, y tampoco falla cuando cae en desgracia y se va deprimiendo y desesperando.

Otros elementos como el vestuario y la fotografía resultan muy buenos, pero si tras el papelón de Dujardin merece ser destacado algo más es la banda sonora de Ludovic Bource, adaptada perfectamente al estilo de la epoca, evolucionando constantemente según la narración lo requiera, poniendo la puntilla de suspense y emoción que necesita cada escena… Realza tanto la cinta que ayuda a enmascarar esa ligera falta de ritmo y da mucha vida a las situaciones más predecibles… De hecho tengo la sensación que si The Artist funciona es gracias a todos estos aspectos técnicos que ensalzan un guion bien intencionado pero demasiado sencillo y lineal.

El estilo de cinta muda sin duda es una barrera para el espectador medio, pero a quienes les guste de verdad el cine seguramente les entre muy bien. Es muy entretenida y divertida y está bien hecha e interpretada. Pero parece que a los críticos le gustan las visiones al pasado, porque sino no se entiende el apabullante éxito académico que ha obtenido, cuando es una cinta interesante pero bastante normalita. Y si bien los premios le vienen bien, pues ha lanzado su carrera y tanta fama ayuda a vencer prejuicios (sin los Oscar ni de coña la hubieran estrenado en mi zona), lo cierto es que me parece injusto que su prestigio se valúe por el impacto mediático más que por su propia calidad. Aunque es un visionado grato no me parece que sea como para citarla como una gran película, como una para recordar. Como mucho anecdótica y curiosa por su estilo ajeno a los cánones actuales, pero ya está.

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El árbol de la vida


The Tree of Life , 2011, EE.UU.
Género: Drama.
Duración: 139 min.
Dirección: Terrence Malick.
Guion: Terrence Malick.
Actores: Brad Pitt, Jessica Chastain, Sean Penn, Hunter McCracken, Laramie Eppler.
Música: Alexandre Desplat.

Valoración:
Lo mejor: Fotografía, montaje, música, reparto.
Lo peor: Sin rumbo ni sentido, con tramos insoportables y mensajes perdidos en un galimatías pretencioso.

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Casi toda crítica que he leído sobre El árbol de la vida ha sido positiva, pero estoy convencido de que es porque los que han renegado de ella pasan de perder el tiempo comentándola. Yo soy uno de los que acabó decepcionado, y he querido plasmar por qué para que haya algo más de variedad.

Hay películas que se distancian de los cánones establecidos, es decir, que se dejan llevar más por el arte que por la técnica, y claro, con ellas surgen las disputas más acaloradas, porque son aún más difíciles de describir con adjetivos que las enmarquen en una tabla cualitativa determinada. Encontramos obras que huyen de la narración lineal (Memento va al revés), otras que quieren transmitir algo a través de un efecto concreto (el montaje acelerándose de Requiem por un sueño trata de contagiar el caos y la desazón que viven sus protagonistas), las hay que refuerzan un elemento para destacar en algún aspecto (Barry Lyndon y su fotografía), las hay que rehacen un género para convertirlo en otro (La delgada línea roja no va tanto de guerra como sí de introspección y filosofía) y tenemos también las que apelan más a los sentimientos que a la idea de desarrollar una trama con principio y final, como las dos Solaris o esta El árbol de la vida.

Terrence Malick sin duda pretende construir un canto poético y embelesador sobre la familia, el crecimiento y la maduración personal, el perdón, la muerte, la esperanza… pero todo intento de narrar algo y formar mensajes (sean ambiguos o más determinados) se pierde en un galimatías de ñoñas peroratas cristianas, pasajes inefectivos o directamente sobrantes, secciones que se pierden en la impronta visual, etc. Así, es constante la sensación de que confunde sensibilidad y emotividad con artificiosidad y manipulación audiovisual, de que todo esto no es más que un ejercicio de pretenciosidad mal orquestado, saturado de filigranas que prometen ser artísticas pero terminan resultando tecnicismos sin alma que dejan atrás cualquier atisbo de objetivo narrativo, artístico o emocional.

De un prometedor inicio con personajes reales mostrando visos de alguna trama y mensaje concretos saltamos a largos pasajes donde se fotografían edificios y árboles con mucha elegancia y belleza pero sin motivo ni resultado tangible, con lo que resultan vacíos, inertes. De repente, sin venir a cuento, nos deleita durante veinte minutos con un numerito audiovisual sobre la creación del universo. Puede inferirse, al enlazar con el nacimiento del hijo, que trata de decir algo sobre el origen de la vida… pero no hay manera de entender qué, y menos para qué se necesita algo tan largo, tedioso y desconectado del resto. Además, esa subpelícula acaba con un desmadre alucinante: la absurda escena en que un dinosaurio carnívoro perdona la vida a un herbívoro malherido. El cúmulo de vaguedades sobre existencialismo y religión alcanza aquí un punto álgido delirante en esta cadena de despropósitos.

A continuación deambulamos entre escenitas familiares que parecen volver a centrar la historia, pero en realidad tampoco terminan de dirigirse hacia ninguna parte. Un par de capítulos sueltos sobre la maduración del chaval o los problemas familiares se diluyen en un sinfín de planos que podrán ofrecer buena fotografía (oooh, qué bonita es la farola, te la saco otra vez para que la sigas viendo) pero sin duda son mala composición narrativa. Y además los pequeños detalles sobre la vida, de triviales o previsibles que resultan, no transmiten nada, con lo que se acrecienta de nuevo la sensación de que la película no es más que un disfraz presuntuoso.

Entre los disparates o salidas de tono destaca también el final, con la escena de reencuentro en la playa, sea sueño o cielo cristiano (como hay no pocas chorradas religiosas, esta seguramente será otra), y los forzados mensajitos de perdón, redención o lo que intentara decirnos con esos mil eternos abrazos. Parece un videoclip empalmado sin el más mínimo esfuerzo para que conecte con el resto.

En todo el sinsentido se adivinan unas buenas labores interpretativas de Brad Pitt y Jessica Chastain, y el chaval (Hunter McCracken) cumple correctamente. La fotografía brilla con luz propia de manera impresionante, pues sin ataduras narrativas que lo limiten Emmanuel Lubezki (uno de los grandes del gremio) se lía a componer planos maravillosos. El montaje es excelente a la hora de enlazar esos planos hermosos. La música, tanto la seleccionada con sumo acierto como la escrita por Alexandre Desplat, funciona muy bien. Pero sin ideas claras, sin guion que marque un objetivo y defina unas intenciones y sin una labor de dirección que sepa utilizar todas esas técnicas gloriosas para conseguir edificar narrativa y arte cinematográfico, el conjunto resulta un pésimo intento de obra vanguardista, poética, experimental, emotiva o lo que pretendiera Malick obtener. Como he visto comentado más de una vez, un solo plano de esta cinta tiene más calidad técnica y fuerza artística que gran parte del cine actual. Pero un gran plano, y dos, y muchos puestos en fila no tienen por qué formar en conjunto una buena película, ni buen arte.

La delgada línea roja, como historia que navega por el sentimiento y la filosofía, aun con sus fallas (montaje final desequilibrado, con huecos y altibajos en el ritmo), resultó una obra cautivadora e impactante, pero a El árbol de la vida no hay por dónde agarrarla. Eso sí, hay no pocas voces que ven en ella una maravilla y conectan profundamente con su tono e intenciones, así que como indicaba al principio está claro que es una de esas películas donde la percepción emocional individual es más importante que cualquier intento de catalogarla con adjetivos o puntuaciones. Resumiendo mi opinión, yo ni siquiera la considero una película. Es un experimento fallido, dos horas y quince minutos de tiempo perdido. De temática y estilo semejantes no puedo dejar de recomendar La fuente de la vida, de Darren Aronosky. Esa sí es hermosa y fascinante.

Millennium: los hombres que no amaban a las mujeres


Millennium: The Girl with the Dragon Tattoo , 2011, EE.UU.
Género: Suspense.
Duración: 158 min.
Dirección: David Fincher.
Guion: Steven Zaillian, Stieg Larsson (novela).
Actores: Daniel Craig, Rooney Mara, Chistpopher Plummer, Stellan Scarsgard, Robin Wright, Joely Richardson.
Música: Trent Reznor, Atticus Ross.

Valoración:
Lo mejor: Todo, en especial la dirección, la fotografía, la música y el papel de Rooney Mara.
Lo peor: Que se considere una cinta menor de Fincher, cuando no lo es. Que le hayan robado premios gordos.

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Siendo una saga literaria convertida en éxito mundial de ventas y transformada luego en serie de adaptaciones al cine que, aun viniendo de un mercado tan lejano como es el sueco, adquirió también bastante éxito internacional, su adaptación por parte de Hollywood era sólo cuestión de tiempo. Ante esta situación hoy día lo más probable era encontrarnos una obra hecha únicamente como reclamo publicitario, es decir, sin poner esfuerzo alguno dotarla de personalidad (tipo Déjame entrar), pero tuvimos una suerte enorme al caer esta en manos de dos autores de nivel que además se esforzaron en ofrecer un producto de gran calidad: David Fincher en la dirección y Steven Zaillian en el guion.

El libreto sintetiza de maravilla una novela muy larga y compleja, haciendo inteligible todo el entramado de nombres de personajes que ni siquiera salen o lo hacen momentáneamente y mostrando fluidamente una trama a dos bandas que tardan bastante en unirse. Lo único criticable es que el desenlace del caso se ve venir, pero no importa demasiado porque está bien mostrado y en la parte relativa a los protagonistas sí se muestra un desenlace más original y efectivo.

La dirección de Fincher exprime al máximo una historia abocada a resultar lenta y tediosa en manos de alguien sin tantas dotes y personalidad. Compone un thriller intenso, subyugante, a ratos espectacular, con unos personajes magníficos tanto en su descripción como en su evolución y capacidad para llegar al espectador. El relato es oscuro y cruel, cualidades que el director agudiza sin contemplaciones llegando a ofrecer algunas escenas, como la violación y su represalia, realmente perturbadoras, de las más bestias y explícitas vistas en cine comercial en muchísimos años. De hecho el nivel de violencia es muy sorprendente para lo estándar en el Hollywood actual, y me extraña que no causara polémica.

La fotografía fascinante, el pulso y calidad impecable de cada escena (algunas visualmente impresionantes, como la persecución en moto) y la atípica pero eficaz música de Trent Reznor (que viene del rock industrial de calidad –Nine Inch Niles– y está pegando fuerte en las bandas sonoras) y Atticus Ross dan un aspecto visual arrebatador a una historia densa pero sumamente atractiva y entretenida. Y la labor de los actores, en especial una Rooney Mara totalmente sumergida en un personaje magistral, es impecable.

Así pues, es una pena que a estas alturas a David Fincher, ya aceptado por Hollywood (antes era el típico bicho raro de culto pero sin prestigio académico) y con obras muy premiadas, algunas incluso muy por encima de su calidad (insoportable la de Benjamin Button), le hayan pasado por alto otra gran película: ni guion ni dirección optaron a los Oscar y Globos de Oro cuando hay títulos claramente inferiores (Los descendientesAlexander Payne-, MoneyballBennett Miller-, Los idus de marzo, –George Clooney-) que sí lo han hecho.

Como apunte final, un dato extra para alabar la entereza y profesionalidad de sus autores: la historia se ambienta en la propia Suecia, algo que sorprende dado lo etnocentristas que son los estadounidenses, que ni aceptan cine que no sea en inglés (razón por la que se hacen versiones como esta).

Capitán América: El primer Vengador


Captain America: The First Avenger , 2011, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 124 min.
Dirección: Joe Johnston.
Guion: Christopher Markus, Stephen McFeely.
Actores: Chris Evans, Hayley Atwell, Sebastian Stan, Tommy Lee Jones, Hugo Weaving, Dominic Cooper, Richard Armitage, Stanley Tucci, Samuel L. Jackson, Toby Jones, Neal McDonough.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Personajes, diálogos, puesta en escena. Sabe exprimir el género de maravilla: héroes, villanos, fortalezas, dilemas morales, confrontaciones… todo se aprovecha bastante bien.
Lo peor: Unas veces parece un resumen y otras que le faltan escenas. Los efectos digitales se quedan a medias, y a veces incluso cantan bastante.
La frase: Yo no te voy a besar.

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Con Capitán América, de la que no esperaba nada, me he encontrado por sorpresa con una de las mejores películas de superhéroes Marvel, con un guion que sabe manejar cada elemento y tópico del género de manera hábil y una puesta en escena bastante espectacular. La exposición del nacimiento del héroe es de las mejores que he visto (aunque a veces quede un poco raro el trucaje para adelgazar al protagonista) y su maduración resulta bastante creíble… hasta cierto punto, pues después de tanto indicar que el elegido tiene algo especial además de ganas de guerra, resulta que el tío lo primero que hace en toda confrontación es ir de frente sin más, meterse de lleno entre las tropas enemigas sin pensar en algún plan, quizá sabiendo que los soldados enemigos siempre atacan de uno en uno. O dicho de otra forma, los planes de los buenos y las escenas de acción se los podían haber trabajado un poco más, pues echan a perder personajes que tenían buena base. Los secundarios más importantes resultan también muy correctos, en especial el villano y su científico, pero también los del bando bueno, como el genio de Stark o el general; a la chica le faltaría un poco más de dedicación, pero no es grave; la verdadera pega es que con la falta de tiempo otros caracteres quedan muy atrás, como el grupo que se une al Capitán en el ecuador de la historia (da la sensación, como ocurrió en Thor, de que están ahí para contentar a los fans del cómic).

Destacan diálogos sumamente ingeniosos y divertidos así como escenas que además de resumir un proceso de maduración que podía haber sido muy largo resultan excelentes como momento cómico (por ejemplo, la bandera y la granada del entrenamiento, que justifican la elección de nuestro protagonista ante otros en apariencia más preparados). Pero hay mucho que contar y algunas partes se ventilan a modo de videoclips o saltos de tiempo que dejan una ligera sensación de que se ha resumido en exceso. Pero era casi obligatorio si no querían elegir entre partir la película en dos y dejar la historia a medias o simplificarla en exceso. Y por el lado contrario, viendo que en unas partes les falta tiempo cabe preguntarse por qué alargan tantísimo la sección dedicada a los bonos de guerra, que se hace bastante pesada.

La realización es buena en cuanto al sentido del espectáculo, pero quieren abarcar tanto que a veces resulta irreal, por exagerada o porque los efectos especiales no pueden llegar a tales límites si no es con el doble de tiempo y dinero. Aunque la recreación de la época es excelente, con grandes persecuciones por las calles de los años 40, y los vehículos y fortalezas enemigos resultan enormes y bien diseñados, algunos momentos terminan dejando ver un exceso de ambición y no quedan del todo bien: algún plano de combate o de tanques gigantes canta a pantalla de fondo y efecto digital menor. Yo prefiero poco pero bien hecho y donde prime la trama, y lo cierto es que ésta aquí está bastante bien trabajada, así que esos fallos o excesos no me han molestado demasiado. Incluso escenas cumbre que podrían resultar previsibles, como la clásica confrontación final en la guarida del enemigo, mantienen el interés y sentido del espectáculo muy bien, y no resulta especialmente grave que algunos instantes (como la persecución del coche al avión) no sean visualmente perfectos.

En cuanto al reparto, sorprende ver la maduración de Chris Evans, quien resultó insoportable en la abominación de Los cuatro fantásticos pero ha pasado a convertirse en un intérprete bastante correcto (eso sí, un poco absurdo que repitan con él habiendo sido ya rostro de un héroe Marvel). Aun así, enormes nombres eclipsan su figura: brillan con luz propia la estupenda composición de villano que hace Hugo Weaving o las impresionantes aportaciones de Tomy Lee Jones. La chica (Hayley Atwell, yo la conocí en Los pilares de la Tierra) en cambio queda bastante en segundo plano, ya sea porque su personaje no es muy llamativo o porque le falta algo de carisma. Los secundarios están excelentes, en especial Stanley Tucci y Tobey Jones.

El ambiente de universo Marvel que posee la cinta funciona de maravilla, dándole esa idea buscada de que es un capítulo que forma parte de una serie que se encamina hacia un desenlace (Los Vengadores). La presencia del padre de Tony Stark (con su exposición tecnológica al estilo de Iron Man), así como el prólogo y el epílogo dedicados a traer al Capitán al presente con Shield, encajan a la perfección en la propia historia interna de la película. Y viendo los buenos resultados de esta entrega, la esperada Los Vengadores ha ganado considerable interés entre los amantes del género.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
-> Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte – Parte 2


Harry Potter and the Deathly Hallows – Part 2, 2011 EE.UU., Reino Unido.
Género: Aventuras, fantasía.
Duración: 130 min.
Dirección: David Yates.
Guion: Steve Kloves, J. K. Rowling (novela).
Actores: Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson, Ralph Fiennes, Helena Bonham Carter, Alan Rickman, Bonnie Wright, Tom Felton, Jason Isaacs, Evanna Lynch, David Thewlis, John Hurt.
Música: Alexandre Desplat.

Valoración:
Lo mejor: Nada digno que recordar.
Lo peor: Que la saga termine sin volver a ofrecer el buen nivel de su tramo central.

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Tras el fatídico bache cualitativo que sufrió la saga con la errónea idea de mantener a David Yates como director y Steve Kloves como guionista, quienes nos han dado unos títulos finales insípidos y aburridos, no cabía esperar un desenlace de mucho mayor nivel, pero sí tenía esperanzas en que al menos en el aspecto de ritmo y entretenimiento ofreciera algo más digno, pues se trata nada más y nada menos que de la batalla final. Pero no, la cinta se mantiene en la misma línea narrativa apática, torpe, indefinida y aburridísima.

El guion es superficial, incapaz de exprimir el potencial cinematográfico que ofrece la novela (personajes interesantes, aventuras dignas de ver en la gran pantalla, y, en este episodio más que nunca, tensión y sorpresas finales bastante decentes –que bueno, la saga literaria tampoco es una obra maestra-) y sobre todo incapaz de edificar con coherencia y dinamismo lo poco que narra. Como viene ocurriendo desde bastante atrás, la historia que se nos cuenta… casi no se nos cuenta. Se reconocen a los personajes muy bien, pero la trama no hay manera de seguirla si no has leído los libros recientemente. Los objetivos de los protagonistas, los diversos eventos y sus efectos colaterales, las resoluciones de conflictos varios, las sorpresas cruciales para asimilar el desenlace… nada se explica con la claridad suficiente como para comprender qué se está viendo. No se expone claramente qué son los horrocruxes y qué las reliquias, ni por qué quieren destruir unos y de qué demonios va lo otro, ni se atisba sentido alguno en el asunto de las varitas… y claro, todo ello confluye en que la derrota de Voldemort no se sabe por qué ocurre. ¿Cómo puedes terminar una trama de dos horas en un clímax que no resulta inteligible? Sumémosle a todo esto los momentos desaprovechados, los personajes secundarios infrautilizados (¿cómo puede ser que no se nos muestre la muerte de algunos caracteres importantes?) y algún tramo verdaderamente incomprensible (¿pero qué demonios es ese cielo-limbo al que va Potter y qué aporta a la historia?) y el resultado es una amalgama sin pies ni cabeza. Ni siquiera el momento Snape, la mejor parte de la novela, ofrece algo digno de recordar.

Pero de nuevo lo peor de todo es lo que iba diciendo de que como entretenimiento, como película de aventuras de gran presupuesto, no luce lo más mínimo, pues visualmente es bastante monótona. Como dije en anteriores entregas, es triste ver como una saga visualmente arrebatadora en los primeros cuatro episodios ha terminado resultando tan fría y simplona. La puesta en escena de Yates es pobre y plana, y el tono tan oscuro no ayuda lo más mínimo. Todos los planos se componen de la misma forma, la proyección carece de ritmo, dinamismo y vitalidad, y no sé si es también por el director, pero el presupuesto no parece haberse aprovechado como debería, con lo que tampoco tenemos la belleza y capacidad de asombrar esperadas. En el clímax en Hogwarts se esperaba algo grande… y lo poco que nos ofrecen se ve de fondo, de refilón, sin sacar partido alguno de la espectacularidad. Ni siquiera los extraños añadidos funcionan, como esa escena absurda en que Voldemort abraza a Harry y salen por ahí volando, otro momento tan incomprensible como cutre.

Larga y descentrada, fría y aburrida, confusa cuando no completamente ininteligible… Resulta un penoso cierre para una saga que llevaba varias entregas agonizando. Sólo queda lamentarse de nuevo de que tras ese pico de calidad alcanzado con Alfonso Cuarón (El prisionero de Azkaban) y Mike Newell (El cáliz de fuego) los productores no supieran buscarse autores que mantuvieran esa energía y entereza, y peor aún, qué triste que no se dieran cuenta con la primera aportación de Yates que este tipo no valía para una saga tan importante.

Saga Harry Potter:
– 1. Harry Potter y la piedra filosofal (2001)
– 2. Harry Potter y la cámara secreta (2002)
– 3. Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004)
– 4. Harry Potter y el cáliz de fuego (2005)
– 5. Harry Potter y la Orden del Fénix (2007)
– 6. Harry Potter y el príncipe mestizo (2009)
– 7.1. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 1 (2010)
-> 7.2. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 2 (2011)
– 1. Animales fantásticos y dónde encontrarlos (2016)
– 2. Animales fantásticos: Los crímenes de Grindewald (2018)

Drive


Drive, 2011, EE.UU.
Género: Drama, thriller.
Duración: 100 min.
Dirección: Nicolas Winding Refn.
Guion: Hossein Amini, James Sallis (novela).
Actores: Ryan Gosling, Carey Mulligan, Bryan Cranston, Albert Brooks, Ron Perlman, Christina Hendricks, Oscar Isaac.
Música: Cliff Martinez.

Valoración:
Lo mejor: Alguna escena suelta, la atmósfera sugerente lograda por la fotografía y la música. El papel de Carey Mulligan.
Lo peor: La narrativa mediocre y a trompicones, la falta de consistencia del rol central y los personajes secundarios estereotipados y mal usados. La interpretación de Ryan Gosling.
Mejores momentos: El prólogo.

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Drive nos sumerge en una atmósfera con cierto atractivo, mostrando un Los Angeles sombrío, solitario y peligroso. Esto se logra a través del tono melancólico y sugerente contruido mediante una fotografía hipnótica y la acertada música de Cliff Martinez. Esta última tiene un estilo electrónico ochentero muy interesante que se suma a una excelente selección musical (atención a los temas de Chromatics y College). Se construyen varias secuencias elegantes, capaces de dejarte pensando momentáneamente “esto es digno de una gran película”. Pero son destellos de calidad fugaces en un conjunto mediocre. Es decir, si hay talento, en especial en la labor de fotografía, el director no lo ha aprovechado del todo, pero sobre todo, el guion es un coladero muy grande, tanto que es capaz de hundir al filme en un pozo de monotonía y mediocridad.

A medio camino entre Taxi Driver y Collateral, Drive es un quiero y no puedo constante, una amalgama de ideas empalmadas una detrás de otra sin mucha cohesión narrativa. La trama peca de una notable falta de definición y posee carencias enormes de ritmo y coherencia. Para empezar, el protagonista es totalmente hueco, se usa como comodín para montar esas escenas variadas sin hilo en común: cambia de forma de ser demasiadas veces. Se nos presenta como un tipo frío, capaz de medir cada situación al milímetro incluso en momentos de gran estrés, un superviviente que usa sus dotes de piloto de coches para realizar algunas actividades delictivas. Es también inteligente, pues evita meterse directamente en fregados peligrosos: no usa armas, se mantiene al margen de los robos y esquiva las relaciones largas con criminales. Sin embargo, repentinamente se convierte en un pistolero vengativo que no se piensa las jugadas, que actúa sin pensar, lanzado por la ira del momento. Y para rematar la faena, al final enlaza unas cuantas decisiones tan absurdas que no hay manera de entender teniendo en cuenta lo presentado anteriormente. Y no me vale argumentar que la situación ha cambiado y ahora está en peligro, no, porque debería haber actuado como antes o si acaso haber evolucionado a través de una transición creíble. Pero el cambio se produce sin más, de tal forma que parece otro personaje de una escena a otra.

La falta de descripción del protagonista afecta también a la relación amorosa. ¿Por qué se embarca en ella? No se muestra razón alguna, si hay amor, compasión o simplemente es que se aburre; y más difuso se torna todo cuando vuelve el novio de ella, sobre todo con esa incomprensible decisión de ayudarlo. Por ello las escenas románticas no funcionan, y más cuando se desarrollan mediante videoclips musicales metidos con calzador. Sin embargo, Carey Mulligan se marca un gran papel, transmitiendo todas las emociones de su personaje de forma excelente, con lo que levanta considerablemente las previsibles escenas que le dan. No se puede decir lo mismo de Ryan Gosling, quien con una interpretación completamente inerte sin duda pone una gota extra en el desastre que resulta el personaje. Incomprensiblemente, se ha levantado cierto culto alrededor de este rol…

En cuanto al resto de la historia y los protagonistas hay que destacar que el embrollo final (es decir, el supuesto punto álgido de la trama) resulta precipitado y confuso, pues se desarrolla a través de caracteres secundarios mal ubicados en la narración y construidos a base de tanto cliché que resultan incluso ridículos: la presencia de Ron Perlman… pocas veces he visto un personaje tan mal introducido en un relato.

A todo esto se le suma que el director está obsesionado con el encuadre perfecto de cada plano (hasta el punto de que se han realizado análisis sobre esta fotografía), pero se olvida de todo lo demás: la escena no dice nada, los personajes van dando tumbos, y como resultado el ritmo es torpe, entre moroso y caótico. Así pues, conforme avanza la tenue trama la proyección va perdiendo el interés que despertó con su prometedor inicio, cuanto más se sumerge en ella más se emborrona el argumento y la consistencia de los protagonistas y más artificial parece la puesta en escena. El arco final enlaza tiroteos exagerados pero sin capacidad de asombrar y alguna persecución con más enredo visual que esfuerzo por transmitir emoción. Finalmente un desenlace bastante pobre cierra una película aburrida y torpe.

Pero sorprendentemente Drive se ha convertido en una de las producción menores o independientes más aclamadas del año. Por lo tanto fui a verla esperando una cinta como mínimo buena… y el encontronazo ha sido brutal. Su aspecto externo ha engañado a muchos, pero a mí no me parece justificable una buena nota en una película tan hueca por dentro, y más si en vez de ofrecer una trama mínimamente interesante resulta un caos de incoherencias.

Thor


Thor, 2011, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 115 min.
Dirección: Kenneth Branagh.
Guion: Ashley Miller, Zack Stentz, Don Payne, J. Michael Straczynski, Mark Protosevich.
Actores: Chris Hemsworth, Natalie Portman, Tom Hiddleston, Anthony Hopkins, Stellan Skarsgard, Kat Dennings, Clark Gregg, Idris Elba.
Música: Patrick Doyle.

Valoración:
Lo mejor: No se toma en serio ni ambiciona más de la cuenta. El reparto está muy bien elegido.
Lo peor: Su falta de trascendencia le resta algo de fuerza potencial. La ciudad de Thor resulta irreal y los efectos especiales que la recrean son mejorables.
El cameo:Straczynski, escritor de los cómics en épocas recientes y autor del primer guion de la película, aparece como el primer campesino que intenta coger el martillo del cráter.

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En cómic esta historia tan imaginativa (tanto en lo visual como en el argumento) seguramente funcione (no se lo conoce por ser mediocre), porque es un medio distinto y la narración habla de otra manera, pero lo que se veía en los avances de la versión cinematográfica parecían espeluznantes dioses travestidos y ciudades imaginarias horteras que prometían una orgía visual sin pies ni cabeza tipo Batman y Robin, y por extensión la trama tan fantasiosa tenía todas las de resultar irreal o incluso esperpéntica. Se arriesgaron mucho con la película. Creo que en pocas manos podría haber salido algo decente, y tuvimos suerte de que fue puesta en marcha por un grupo de guionistas que supo captar la esencia del cómic puliéndolo para que en el formato de cine no resultara excesivo y un director que supo darle un aspecto bastante tradicional para no resultar una fantasmada visual. Tan solo algunas imágenes de la ciudad tienen ese tono exagerado, irreal, porque era difícil representar semejante mundo y los diseños y efectos digitales no son perfectos (el camino de lucecitas casi resulta ridículo, por ejemplo).

Acertadamente se tomaron la cinta como un pasatiempo inofensivo, optando por un tono distendido con visos de autoparodia muy bien medidos. Se parte de lo básico, es decir, la vieja historia del rey sabio y los dos hijos que esperan heredar el trono, uno el favorito, impetuoso y heroico pero poco dado a pensar, y el otro infravalorado pero inteligente y sobre todo vengativo. El rey los pone a prueba, los antiguos enemigos se presentan de nuevo, un hijo madura y el otro mueve sus hilos para conspirar y llegar al poder. Y en el proceso nos topamos con la Tierra y sus propias historias. La unión de las dos líneas es bastante eficaz, sobre todo porque, y esto para mí supone lo mejor de la película, Thor va de sobrado y el actor Chris Hemsworth lo borda, y la chica babea constantemente ante tal tiarrón (Natalie Portman también está fantástica). El choque de culturas y las atípicas relaciones entre protagonistas ofrecen momentos humorísticos muy logrados.

Siguiendo por la idea de que esto tenía todas las de salirse de madre, me sorprende también que incluso personajes secundarios que podrían haber resultado un risorio sin sentido, como el guardián o los enemigos, ofrezcan atractivo suficiente como para que el conjunto resulte bastante sólido. Sin embargo nos vamos al extremo opuesto, al de que hay roles que se quedan en poca cosa. Obviamente por tiempo no se podía tenerlo todo, y el grupo de amigos de Thor se ve simplificado hasta el punto de que muchos fans se quejaron por su falta de protagonismo y no fans como yo nos preguntemos qué pintan en el relato, qué aportan.

La puesta en escena es como decía tradicional, sencilla, sin tirar de alardes innecesarios en una aventura que de base ya tiene cosas exageradas (la guerra en el mundo de los enemigos funciona correctamente a pesar de su tono casi de dibujos animados). Es evidente que Kenneth Branagh pone el énfasis en la dirección de actores, en sacar partido de los personajes y la química entre ellos, con lo que la alta fantasía queda muy bien dirigida hacia lo personal. Es decir, si te crees a los personaje, si te crees el entorno. El único problema es que aquí también, por tiempo y obligaciones (el género, el no intentar abarcar demasiado para no patinar), se contruye una trama quizá demasiado sencilla: más o menos todo se ve venir.

El más que correcto ritmo, la fuerza de los personajes y la gran labor de sus actores, los estupendos diálogos y unas cuantas buenas escenas consiguen que Thor, sin ser la más llamativa del género, de hecho resulta muy intrascendente, termine siendo un capítulo bastante decente de la serie de adaptaciones de cómics Marvel.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)