El Criticón

Opinión de cine y música

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Animales nocturnos


Nocturnal Animals, 2016, EE.UU.
Género: Drama, suspense.
Duración: 116 min.
Dirección: Tom Ford.
Guion: Tom Ford, Austin Wright (novela).
Actores: Amy Adams, Jake Gyllenhaal, Michael Shannon, Aaron Taylor-Johnson, Isla Fisher, Ellie Bamber.
Música: Abel Korzeniowski.

Valoración:
Lo mejor: Reparto, fotografía, música.
Lo peor: Es un experimento fallido: dos películas en una, ambas predecibles y aburridas, y el conjunto insostenible, pretencioso y exasperante. Los créditos iniciales no sé a qué demonios vienen, pseudo arte provocador salido de madre.

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Alerta de spoilers: Describo a fondo el argumento, su desenlace y una especulación del sentido de lo narrado, pero qué más da…–

Esta es una de esas veces en las que me he sentido tan estafado que querría que me devolvieran las dos horas que he perdido. Sí, podía haber dejado el visionado a medias, pero a veces no soy capaz, quiero llegar al final para ver si en conjunto al menos remonta un poco, termino enganchado y se desvanece la sensación de que estoy tirando minutos que podía dedicar a otra cosa. Es como apostar, sigues perdiendo esperando ganar.

Me ha recordado bastante a The Neon Demon, tanto en estilo como en calidad, pero sobre todo en la sensación de timo y también de asombro porque una obra tan fallida tenga no unas pocas, sino bastantes buenas críticas. Le he dado muchas vueltas y leído unos cuantos foros y críticas a ver si es que se me ha pasado algún subtexto asombroso, pero no tiene nada.

El tramo inicial apuntaba maneras. Eso sí, si pasamos por alto la gratuita excentricidad provocadora de los créditos y la desganada presentación de la protagonista, pues la cinta realmente no arranca hasta que ella coge la novela, que es cuando nos describen aspectos más relevantes de su vida y nos sumergimos en el relato paralelo que sale de sus páginas. Hay unos quince minutos hasta ahí, que no parece mucho, pero ya va dejando constancia de lo que le cuesta ir al grano a su guionista y director Tom Ford. Para señalar en qué trabaja y que el matrimonio está enfriándose necesita dos largas y parsimoniosas escenas, y aun así lo primero no me quedó claro: ¿es artista, directora de una galería de arte, empleada en una, o de todo un poco? Pero además añade un tercer escenario donde presenta al hermano y su novia, que no aportan absolutamente nada en el resto del metraje.

Pero sí, por fin quedan expuestas las dos premisas. Una es la sombría historia del libro (escrito por un antiguo novio), que versa sobre una familia que en un viaje en coche se ve acosada por una pandilla de paletos matones. La otra es la de la lectora, que lleva una vida exitosa de cara al público pero es incapaz de encontrar la felicidad. La intriga por el devenir de la familia encabezada por Jake Gyllenhaal no es nada sorprendente. Por ejemplo, recuerda sobremanera a la muy recomendable Breakdown de Jonathan Mostow, donde le secuestraban la mujer a Kurt Russel en las desiertas carreteras del centro-sur de EE.UU. Pero el drama que viven tiene algo de fuerza y la incertidumbre por su destino parece llevarnos hacia un destino concreto… Y sin embargo, conforme avanza se va viendo lo contrario, una falta de rumbo cada vez más clara, una pérdida de interés y garra mientras crece la sensación de que es un melodrama televisivo de escasa calidad y profundidad a pesar del tono impostado.

La vida de la mujer afligida (Amy Adams) se inicia con menos intensidad, pero aun así la necesidad de entender por qué está como está a pesar de tenerlo todo logra despertar la atención. Aunque me temo que su viaje emocional tampoco da nada de sí, se ve también su nivel de telefilme: estructura básica, descripción de personajes muy limitada, recursos narrativos torpes y predecibles. Tenemos escenas que no aportan nada, como la anodina recreación de un día de trabajo (la escena del móvil cayéndose, la reunión). Hay elementos mal introducidos, como la hija, metida con calzador mediante una simple llamada telefónica. Y encontramos varias situaciones vulgares y sensacionalistas: ¿no había mejor forma que hablar del fracaso del matrimonio que con una aventura en un hotel?, ¿era necesario lo del aborto para mostrar que la relación anterior también acabó mal? Pero el momento que más claramente deja constancia del desastre que es el guion fue la aparición de la madre, tan simplona, tan evidente, tan mascada en el intento de dar unos orígenes a la protagonista y describir una personalidad que el realizador no es capaz de exponer con acciones relacionadas directamente con el argumento.

Las malas sensaciones se rematan porque la otra esperanza de la que pendía la película te explota en la cara como un burdo engaño. Te tiras media proyección esperando que surja de una vez una conexión entre los eventos de la novela y lo poco que nos desgranan de la relación pasada de la artista con su autor. Este enredo narrativo ha de tener un sentido, me decía, ha de haber una lógica tras dos historias contadas con tanto énfasis en su trascendencia emocional que cada vez parecen más tramposas y forzadas. Pero alcanzamos el final de cada sección sin que esa unión que prometía darle una nueva lectura a este desatino llegue a hacer acto de presencia. Bueno, en realidad se me ocurre una teoría medio factible, pero está muy cogida por los pelos y es bastante absurda. Se podría suponer que el libro es una venganza contra ella por haberlo dejado y haber abortado. Pero claro, cabe pensar qué clase de venganza es esta, y si los autores de esta cinta y el libro en que se basa están realmente defendiendo que una ruptura y un embarazo interrumpido merecería como represalia un secuestro, tortura y violación… Por no decir que, cuando te viene a la cabeza esta posibilidad, lo siguiente que se espera es que el tipo haga algo parecido con ella; por eso la llamada a la hija es una pista falsa descarada, pues al final no sirve para nada. Una vez el velo cae, lo que parecía albergar mensajes ocultos y una estructura encaminada hacia algo más grande resulta haber sido puro humo, el relato es tosco, torpe y manipulador como pocas veces he visto.

Pero aún hay más, pues ambas historias acaban fatal. La odisea del padre de familia desbarra en unos fuegos artificiales ridículos, con ese cambio de tono que pasa de lo realista y serio al western más disparatado. El sheriff, otro personaje comodín como la madre, está ahí únicamente para justificar la venganza contra los matones, y da vergüenza ajena a pesar del esfuerzo del gran Michael Shannon, pues el realizador no logra disimular que no es capaz de mover al rol de Gyllenhaal en esa dirección (su personaje sólo se lamenta y lamenta) y tiene que buscar una forma de echarle encima el desenlace. Pero no queda ahí la cosa. En la decisión del sheriff de ir a por los secuestradores no pesa una historia personal concreta, un sentimiento que haya ido floreciendo poco a poco, también explota por factores externos repentinos: ooooh, justo ahora me ha salido un cáncer mortal y me da igual todo. La trayectoria de la artista es demencial también. Después de tanta depresión, de tanto matizar penurias, remordimientos, anhelos… su evolución no llega a una conclusión, queda todo en el aire; por no decir que esto implica que… ¡el remate de la venganza del tipo este por haberla dejado hace la tira de años es plantarla en una cita!

Si el tramo inicial se caracterizaba por una narrativa aletargada, conforme el interés va cayendo y el efectismo tira por suelo la credibilidad, obviamente se diluye la poca conexión que hubiera con las imágenes, creciendo el sopor hasta un nivel que pocas películas me han transmitido. La última media hora es verdaderamente insoportable, y en los últimos minutos estaba maldiciendo en voz alta del cabreo que tenía. Si no fuera por su correcta fotografía e iluminación, el fantástico reparto (aunque telita lo de los Globos de Oro dándole el de mejor actor secundario a Aaron Taylor Johnson, el único que no ofrece un gran papel), y la preciosa música del prodigio que es Abel Korzeniowski, le hubiera dado con mucho gusto un monumental cero.

Tom Ford, aunque se dio a conocer en el cine con la aclamada Un hombre soltero, viene del mundo de la publicidad de grandes marcas de ropa y cosméticos, donde cosechó gran éxito. Animales nocturnos tiene esa esencia de anuncio: estética y emociones superficiales, pero sin contenido real; lo que no sé es si la novela de Austin Wright en que se basa es igual de deshilvanada y pretenciosa. Ford juega a ser David Lynch (Mulholland Drive) pero no pasa de estar en la onda de un Nicolas Winding Refn cualquiera (Drive, The Neon Demon, Sólo dios perdona): enredos visuales en débil equilibrio sobre un guion que persigue unas pretensiones que se le escapan por mucho.

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Los Vengadores: La era de Ultrón


Avengers: Age of Ultron, 2015, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 141 min.
Dirección: Joss Whedon.
Guion: Joss Whedon. Stan Lee y Jack Kirby (cómics).
Actores: Robert Downey Jr., Chris Evans, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Mark Ruffalo, Jeremy Renner, James Spader, Samuel L. Jackson, Don Cheadle, Aaron Taylor-Johnson, Elizabeth Olsen, Paul Bettany, Cobie Smulders, Anthony Mackie, Linda Cardenilli, Setellan Skarsgård.
Música: Danny Elfman, Brian Tyler.

Valoración:
Lo mejor: Personajes magníficos, ritmo excelente, escenas de acción de muy buen nivel.
Lo peor: No innova mucho. Podría haber sacado más de Ultrón. Hay algunos pequeños deslices en el guion.
Mejores momentos: La fiesta, el martillo, la disensión creciente entre el grupo, el nacimiento de Ultrón, el de Visión…
El título: Por alguna razón le han quitado el determinante en inglés y en la traducción oficial en castellano, y en mi opinión queda rarísimo.

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Decía en Los Vengadores que Joss Whedon se enfrentaba a una película muy difícil, pero en La era de Ultrón la cosa no se ha puesto más fácil. Primero, las limitaciones impuestas por el género y la continuidad de la serie siguen ahí. Es decir, no hay margen para narrar cualquier cosa, debe seguir unos parámetros, además especialmente restringidos por las intromisiones del estudio. Entre el estrés propio de un proyecto tan grande y esta restricción en las libertades (incluyendo aquí la absurda resurrección del agente Coulson en la serie Agent of S.H.I.E.L.D. , que no le sentó nada bien), Whedon dijo que ya había tenido suficiente y abandonó la saga. Bueno, también habría que sumarle el acoso de los fanáticos en las redes sociales, a los que no les bastaba con opinar que no les gustó algún detalle de la cinta (insignificantes además), tenían que hacerlo con insultos y amenazas. Tenemos que agradecer a estos imbéciles que un tipo siempre muy abierto a compartir con los fans tuviera que huir de esa relación.

Segundo, Los Vengadores resultó extraordinaria, dejando el listón muy alto, y claro, todo el mundo espera que las siguientes partes sean más grandes y mejores. ¿Cómo superar una película colosal, cómo no repetir argumentos, escenas y sensaciones a pesar de estar narrando otro capítulo más dentro de un mismo estilo? No se produjo el milagro esperado, pero por poco. O al menos eso pienso yo: ¿nos vamos a llevar las manos a la cabeza porque la segunda entrega sea “sólo” de notable? Algunos lo han hecho, y no me parece justo. Sí, se le pueden sacar algunos puntos grises y citar cierta falta de riesgo, pero no me parecen suficientes para denostar otra gran entrega de la serie.

El trabajo de Whedon vuelve a ser prácticamente impecable en todos sus elementos, logrando un fantástico equilibrio donde incluso los deslices que le podamos sacar no eclipsan la magistral combinación de acción, desarrollo de trama y evolución de personajes, y todo ello con las dosis justas de humor. El ritmo trepidante y las nada más y nada menos que cuatro grandes piezas de acción no se dejan en manos de fuegos artificiales vacuos como suele verse más de la cuenta en el género (saga Transformers a la cabeza), sino que, como en Los Vengadores, toda situación va aportando capas a la historia y los protagonistas. Cada uno tiene su personalidad, su lugar, y su viaje interno bien mostrado, y ninguno ensombrece a otros, de hecho incluso sorprende lo bien que aprovecha roles secundarios que otros autores habrían relegado en detrimento de los grandes superhéroes, como Viuda Negra y Ojo de Halcón; hasta los nuevos, los hermanos Maximoff, se ganan rápido su hueco. Porque Whedon no ha perdido el objetivo de la película, que no es otro que hablar de Los Vengadores.

Si la primera parte trató de la formación del grupo, de hallar qué los une y los hace fuertes, en esta se analiza lo contrario, cuáles son sus debilidades, qué los puede separar, plantando obviamente los cimientos para la inminente Guerra Civil. Se le puede achacar que juega otra vez con los personajes hipnotizados/controlados, pero se perdona en cuanto se ve el provecho que saca de ello: las visiones y los miedos que estas hacen aflorar nos permiten conocer a los héroes más a fondo, y esto nos lleva a ver qué los separa, a conocer mejor las diferencias ideológicas y morales que antes sólo estaban latentes. Las escenas iniciales donde vemos el compañerismo (la fiesta, los chistes con el martillo) contrastan muy bien con la confrontación que va creciendo poco a poco, pero la llegada Ultrón y Visión lleva la disputa a nuevos niveles. Por cierto, la entrada de ambos es espectacular, pero la del segundo resulta muy sorprendente e intrigante si, como me ocurrió a mí, no conocías su existencia.

Ultrón, el villano que mueve los hilos para explotar estas debilidades, es fascinante. Como ente que busca el caos y la destrucción como elemento de renovación y evolución no es una idea original, pero su personalidad insolente, sus chascarrillos y lo bien que sirve para mostrar el alcance de ideas que se llevan hasta el extremismo, lo convierten en una presencia arrolladora, y como enemigo a batir a tortazos también resulta imponente. Pero con él se puede señalar la limitación principal de la película. Con toda probabilidad es fruto de las restricciones que mencionaba (el estudio se aferra al esquema básico y de eficacia comprobada), pero la sensación es que un villano de estas características, a lo que se le suma la entrada del también sugerente Visión, daba para algo más, para una trama más profunda e inteligente y para un tramo final más elaborado. Hubiera sido muy interesante ver un desenlace más centrado en una disputa intelectual y en dilemas éticos en vez de tener otra vez un apocalipsis en ciernes, un ejército de peleles y el grupo soltando hostias. Y no me malentendáis, el tercer acto que tenemos es dista de ser mediocre, de hecho es épico y los personajes dan mucho de sí, pero no es nada novedoso y sabe a poco teniendo entre manos potencial para más. Pero claro, la compañía no va a arriesgarse a permitir una trama filosófica tipo Matrix y el arquitecto.

A esta sensación de que no se atreven a innovar debemos sumarle algunos apuntes de guion un tanto grises. ¿Cuándo se pierde o roban el cetro de Loki? Aparece en manos de los malos en una escena postcréditos de El Soldado de Invierno, pero es algo que debería haberse explicado mejor dada su importancia en el argumento. Cuando la bruja ataca al grupo falta la visión de Banner hasta convertirse en Hulk, se nota un hueco gordo ahí que apunta a escena eliminada; o eso, o es una elipsis un tanto floja. El hallazgo de donde está retenida Natasha no se trabaja mucho. Ojo de Halcón va a buscarla por canales alternativos, pero no se explica cómo da con el código morse que ella envía a tampoco se sabe a dónde. Llamar “mejorados” a los “mutantes” suena ridículo, pero estas cosas son resultado de las guerras por derechos de autor. También puedo señalar alguna cuestión poco clara: ¿por qué tanto Los Vengadores como los gobiernos más importantes dejan la guarida de Strucker, una vez detenido, llena de material tecnológico avanzado que podría caer en manos de terroristas y gobiernos inestables, como finalmente vemos que ocurre con Ultrón?, ¿por qué asume Thor que Visión estará de su parte cuando lo que parece es que teme mucho a las gemas?

Pero las dos polémicas más comentadas son las siguientes. Tenemos la cueva del estanque, que el estudio obligó a incluir para unir con las próximas entregas de Los Vengadores. ¿Es que no había mejor forma de que Thor investigue sobre las gemas que dándose un baño en un lugar del que no se explica nada: dónde está, qué hace Thor o qué tiene el agua para ayudarlo a deducir cosas? Simplemente podría haberse comunicado con Heimdall, que todo lo ve, o haber ido a alguna biblioteca de su mundo. Por ello la escena rompe el ritmo y resulta desconcertante. Y por lo visto era más larga y más confusa: tras los pases de prueba tuvieron que eliminar la aparición de Loki porque la gente pensaba que era quien manejaba a Ultrón (¿?), pero también recortaron la parte en que Thor es poseído por alguien (¿algún secuaz de Thanos?) y se pone a hablar de las gemas, que más que explicar resulta también extraño e ininteligible. Más ruido hizo un desliz menor que tuvo Whedon en un simple diálogo: Natasha considerándose igual de monstruosa que Hulk por ser estéril. ¡Claro, porque ello te convierte en un incontrolable azote de la humanidad cada vez que te enfadas! Si quería hablar de que ella se siente tan poco normal como los otros por todo lo que tuvo que sufrir y sacrificar en su entrenamiento, podría haberlo hecho mejor, pero tampoco me parece como para armar el escándalo que se armó.

En cuanto a la puesta en escena, Whedon cumple otra vez como gran artesano de acción de calidad con una labor contundente y sabia, es decir, nada de agitar la cámara para ofrecer la sensación de ritmo y caos: la grandilocuencia del escenario y la batalla no engulle los personajes, que siempre sabemos dónde y cómo se encuentran, ni estos interfieren en la espectacularidad de los momentos más aparatosos. Ahora bien, al contrario que en Los Vengadores, hay algún momento donde se notan los efectos especiales, supongo que por querer abarcar y asombrar cada vez más. En el prólogo en el bosque y en la persecución en moto la integración de fondo, vehículos y personajes (reales y dobles digitales) se nota un poco en algunos planos. Pero por lo general el nivel de producción es asombroso, destacando el realismo de la destrucción final o la brutal pelea Iron Man vs. Hulk, indudablemente un tramo puesto para tratar de subir el listón con respecto a las entregas previas.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
-> Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)