El Criticón

Opinión de cine y música

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Thor: Ragnarok


Thor: Ragnarok, 2017, EE.UU.
Género: Superhéroes, acción.
Duración: 130 min.
Dirección: Taika Waititi.
Guion: Eric Pearson, Craig Kyle, Christopher Yost; Jack Kirby, Larry Lieber, Stan Lee (cómic).
Actores: Chris Hemsworth, Tom Hiddleston, Mark Ruffalo, Idris Elba, Tessa Thompson, Jeff Goldblum, Cate Blanchett, Karl Urban, Anthony Hopkins, Benedict Cumberbatch, Rachel House.
Música: Mark Mothersbaugh.

Valoración:
Lo mejor: El ingenioso guion (fantástico el tono tragicómico), la excelente puesta en escena (dirección, efectos especiales, vestuario, música), el carisma de los actores.
Lo peor: Que por tener mucho humor algunos la tilden de “comedia tonta”, ignorando o siendo incapaces de ver su inteligencia y mala leche.

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Alerta de spoilers: Sólo describo algunas cosas generales de la trama, pero si quieres verla sin saber nada (ni lo que revelaban en los tráileres, que para mí es más de la cuenta) quizá sea mejor no leerme.–

Es complicado enfrentarse a un obra de superhéroes sin que la fantasía y los efectos especiales engullan la humanidad del personaje y la verosimilitud de la historia. Aunque la serie Marvel de Disney empezó con buen pie con Iron Man, el traspiés de El increíble Hulk (ya olvidada convenientemente por todos) volvió a sembrar dudas: ¿y si a pesar del potencial se sigue poniendo más empeño en los fuegos artificiales que en trabajarse adecuadamente los guiones y los protagonistas? Por ello el primer capítulo de Thor se esperaba con inquietud entre los seguidores, más teniendo en cuenta su temática de dioses, planetas y ciudades muy imaginativos. Pero acertaron bastante con su tono ligero, huyendo de pretenciosas intrigas de la corte y descomunales guerras entre dioses que tenían todas las de salirse de madre para centrarse en una aventura más terrenal, más humana: un par de jóvenes inmaduros (Thor y Loki) embarcados en una aventura de crecimiento y aceptación de la responsabilidad no por predecible menos entretenida. La segunda parte siguió por el mismo camino, y aunque se frivolizó más de la cuenta con algunos personajes secundarios, volvió a salir bastante bien la jugada.

Para la tercera entrega han decidido no arriesgarse y seguir por la misma tónica. El resultado supera las expectativas, mostrando la madurez de la serie y la capacidad de sus autores para seguir arañando historias de cómics sin caer en la vergüenza ajena ni estancarse en estereotipos. Pero, para mi sorpresa, hay un buen número de fanáticos que se lamentan de que no haya habido un giro hacia una épica más trágica y oscura. Argumentan que la saga de Los Vengadores está en pleno punto álgido tras vivir la guerra civil y estar a punto de lanzarse hacia el conflicto galáctico con Thanos, y sobre todo que este capítulo versa sobre el Ragnarok, la profecía del fin de Asgard. Aunque se pueda divagar y teorizar sobre alternativas, al final hay que ser objetivos y calificar la película por lo que ofrece, no por lo que se quisiera que fuera. Además, si la línea de este superhéroe funcionaba bien así, ¿para qué cambiar? En la saga DC (El hombre de acero, Batman vs. Superman, Wonder Woman, Escuadrón suicida y La liga de la justicia) van de oscuros y serios y precisamente caen una y otra vez en el desastre que con habilidad evitan en Thor: forzar un aura seria que resulta muy impostada y fría, y aferrarse a los clichés del héroe correspondiente y el género sin ser capaces tan siquiera de dejar que los personajes respiren, cobren vida propia.

Para retratar con un realismo dramático profundo la vida en el planeta Sakaar habría que inclinarse por la ciencia-ficción intelectual y compleja a lo Blade Runner 2049, lo que sin duda implicaría un tono serio y reflexivo que no pega en esta serie. La odisea de Thor en modo de dramón intenso tampoco encaja, lo mire por donde lo mire; es de tipo mitológico, ha de tener un estilo aventurero, el crecimiento y las moralejas tienen que emerger de algo más emocionante que siniestro. Y desde luego no veo forma de abordar la lucha de titanes como Thor, Loki y Hela con un estilo grave y trascendental sin provocar risa involuntaria, como ocurrió con la esperada batalla de Batman vs. Superman o el lastimero desenlace de Wonder Woman; por lo pronto, para hacer tangible y verosímil a Hela requería un desarrollo como el de Loki, con mucho protagonismo e incluso varias películas a cuestas, y no había necesidad, es únicamente el objeto de la trama, el macguffin que hace mover a los demás personajes, así que la confrontación ha de limitarse a acción comiquera, cualquier otra cosa es desviarse y perder el tiempo.

Precisamente resulta que lo mejor de Thor: Ragnarok es su desatado sentido del humor, que algunos no han sido capaces de entender del todo (o nada). No son chistes tontos, ni una forma facilona de complacer al espectador, y eso a pesar de que como es obvio la película tiene que ser entretenida y gustar a todos. Estos chistes son la esencia misma del relato. Cuando Thor cree haber madurado se encuentra con una situación que le viene muy grande, nada más y nada menos que la realización inminente de la profecía que señala la destrucción de su mundo natal. Y por si fuera poco ha de plantar cara con menos armas que nunca: exiliado, vencido, sin amigos ni aliados. Todo su desconcierto, sus miedos, sus problemas y los esfuerzos fallidos se plasman con un sentido del humor inteligente y gamberro como pocas veces se ha visto en una comedia del Hollywood contemporáneo. Cada gracia, por absurda que parezca, lleva detrás el peso de toda esa situación, con lo que posee varias capas de ironía y drama, de forma que te ríes de muchas formas: por lo delirante de la situación, por los desgraciados que viven en ella, por el viaje caótico y desesperanzado de Thor… Y a la vez compartes el dolor del protagonista y eres consciente de la toda la miseria y penurias que lo rodean. ¿Qué necesidad había de regodearse en un forzado drama personal, sabiendo desde el principio que Thor saldría airoso? Mucho mejor es que nos lleven a una montaña rusa de emociones con una tragicomedia ingeniosa, que ofrezcan una perspectiva mordaz, original, impredecible.

La cinta resultante es espectacular, una locura que sólo flojea en unos pocos detalles, ninguno especialmente grave. El principal lastre es el rol de Karl Urban, Skurge, inerte y aburrido a pesar de tanta presencia; para ello que le hubieran dado más protagonismo a los colegas de Thor, que son despachados repentinamente de mala manera después de haber tenido muy poca presencia en las entregas previas. También es evidente que la proyección pierde fuelle e ingenio en el desenlace, donde no logran aportar situaciones y chistes que aderecen típica batalla final; por ejemplo, estaba claro que Banner se estamparía contra el suelo. Además, el salto de Sakaar a Asgard es un tanto brusco.

El ritmo es impecable, la combinación de acción, humor y desarrollo de personajes casi alcanza el nivel extraordinario de Guardianes de la galaxia 1 y 2. No había visto ni un tráiler, ni una fotografía y reportaje (como es habitual, más reveladores de la cuenta), y me ha sorprendido en numerosas ocasiones. No concebía que el glamuroso Thor acabase en un planeta vertedero, y aunque intuyera que cumpliría con su destino casi toda su aventura mantiene bien la incertidumbre hasta el tramo final. Y por si fuera poco, este desconcierto se exprime a lo grande con ese punto delirante y estresante que emerge tan bien del sentido del humor. En cuanto a los protagonistas, ya teníamos asegurado el carisma de los principales (Thor –Chris Hemsworth-, Loki –Tom Hiddleston-, Heimdall –Idris Elba-), a los que sumamos la inesperada presencia de Hulk/Banner (Mark Ruffalo), que se gana su hueco a pesar de ser una epopeya centrada en Thor y su pueblo. Y los secundarios, exceptuando ese pegote fallido de Skurge, dejan muy buenas impresiones también. Valkyrie por definición tiene un recorrido predecible, pero se trabaja bien y la actriz Tessa Thompson es competente, así que se conecta con ella bastante bien. El Gran Maestro resulta inquietante y gracioso a la vez, algo difícil de lograr tanto desde el guion como en la interpretación, y no fallan en ninguna de las dos; Jeff Goldblum de hecho está fantástico. Y como indicaba, Hela funciona bien como villana sin más objetivo que ser la catalizadora de la historia de los protagonistas, amén de que Cate Blanchett como siempre está estupenda. Aparte queda el Doctor Strange (Benedict Cumberbatch), cuya presencia no se entiende muy bien, aunque su escena es simpática.

La puesta en escena es impecable, la labor del desconocido (pero no novato) Taika Waititi es muy sólida, y se apoya muy bien (sin dejarse eclipsar) en una dirección artística, decorados, vestuario y efectos especiales inconmensurables. Aunque ya difícilmente puedan sorprender en lo visual, desde luego hay muchos ejemplos en recientes superproducciones de que se puede hacer mal: la cutrez incomprensible de la saga DC o La gran muralla son los mejores ejemplos. Donde sí hay cierto riesgo es en la banda sonora: el también desconocido compositor Mark Mothersbaugh consigue una música electrónica ochentera vibrante a la vez que juega con el homenaje a la época muy bien. Es cierto que con Guardianes de la galaxia (y con Stranger Things si nos vamos a la televisión) la valía de lo retro ha quedado bien probada, pero bien podía haber salido mal. De hecho, la inclusión en repetidas ocasiones de un tema de Led Zeppelin, rock duro de los años setenta, desentona bastante.

Thor: Ragnarok ambiciona y ofrece prácticamente lo que exige el género, el argumento, los personajes y la trayectoria de la serie (¿cómo no iba a acercarse a Guardianes de la galaxia si se están uniendo las tramas?). Esto no es El Caballero Oscuro, ni Logan. Es Los Vengadores. Quien quiera ver otra película que se la busque, pero que no se ponga a llorar diciendo que la presente es mala porque no es lo que quería. Con ese llanto infantil muchos son incapaces de ver que Thor: Ragnarok es mucho más inteligente de lo que parece a simple vista, que su calidad y personalidad elevan el listón más allá de lo esperado. Espero que con el tiempo lo vean. Estoy convencido de que ganará reconocimiento con los años.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
-> Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

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Transformers: El último caballero


Transformers: The Last Knight, 2017, EE.UU.
Género: Acción, fantasía.
Duración: 149 min.
Dirección: Michael Bay.
Guion: Art Marcum, Matt Holloway, Ken Nolan, Akiva Godlsman.
Actores: Mark Wahlberg, Anthony Hopkins, Laura Haddock, Isabela Moner, Josh Duhamel, Santiago Cabrera, John Goodman, Ken Watanabe, Frank Welker, Peter Cullen, Jim Carter.
Música: Steve Jablonsky.

Valoración:
Lo mejor: Parece que cada vez cogen actores más competentes.
Lo peor: El guion es incluso peor que en las anteriores. La puesta en escena muestra desgana. La parte del submarino, ridícula e infumable en una cinta ya de por sí penosa.

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Las dos primeras entregas tuvieron su aquel porque eran locas y espectaculares, aunque el exceso de idioteces y los tics de Michael Bay lastraban más de la cuenta entretenimientos que podían haber salido mejor parados. La tercera pecó de repetir la fórmula otra vez y con la simple idea de maximizarlo todo, resultando una cinta demasiado irregular y larga, aunque en el tramo final la más asombrosa de todas. La cuarta era otra vez lo mismo, pero ya no tenía nada con lo que emocionar, no digamos impactar, y resultó soporífera. Esta quinta es más de lo mismo, pero el desgaste se agrava, y su visionado resulta incluso insoportable.

La taquilla por fin empieza a resentirse. Han hecho falta cinco películas clónicas y estúpidas para agotar a la masa de espectadores. Ha recaudado unos potentes 600 millones de dólares en todo el mundo… pero es que eso es la mitad que las anteriores. Pero por ahora no hay señal de que este aviso haya llegado a Michael Bay, que sigue anunciando muchas secuelas más: al menos tres están prácticamente confirmadas, incluyendo una centrada en Bumblebee. Eso sí, parece que empezará a relegar las labores de dirección. No sé qué opinar respecto a eso último: Bay era el mejor aliciente y a la vez un gran lastre… Pero el mayor problema siempre ha sido el guion, y dudo que cambien el estilo a estas alturas, como mucho quizá se atrevan por fin a contar cosas distintas, y ya veremos si es suficiente para recuperar al público.

El último caballero desde luego no aporta nada nuevo. Lo de meter al Rey Arturo es anecdótico, sólo sirve para canalizar la misma historia de siempre: robots malos vienen a destruir la Tierra porque les apetece y alguien guarda el secreto de un arma que los puede frenar. Un paria acaba metido en todo el meollo, una chica atractiva se ve arrastrada con él, tenemos unas pocas apariciones anecdóticas de militares y de algún secundario tonto, y todo se desarrolla con el caos y las subtramas irrelevantes de siempre que retrasan y enmarañan una trama simplísima, hasta el punto de que parece que estamos ante varias películas mal mezcladas y resumidas. Demasiada sobre explicación de las mismas cosas, demasiado intento de fingir investigación cuando no están haciendo nada llamativo (el mayor esfuerzo es registrar una habitación), transiciones entre escenarios malamente justificadas, decepticons que aparecen aleatoriamente para reforzar las escenas de acción de relleno, y agujeros de guion en cantidad (que ella aparezca con distinta ropa cada rato es lo de menos), a lo que hay que añadir el tono rancio de siempre: machismo cutre y mensajes anti-ciencia; al menos ya no hay ramalazos xenófobos.

La definición de los protagonistas sigue anclada en estereotipos, con mucho diálogo y chiste vulgar y esas subtramas absurdas que todavía Bay no se entera que debería ahorrarse. Se recupera levemente porque la chica, aparte de ser un clon de Megan Fox, esta vez es una mujer capaz, inteligente, y la actriz, Laura Haddock, muy competente. Pero claro, como es de esperar acaba en la aventura por casualidad y la conexión con la trama es una parida, sólo sirve para lucir cuerpo y correr. Eso sí, su contrapartida masculina igual. De nuevo tenemos a Mark Wahlberg como el paquete que no quiere ser un héroe pero acaba metido en todo y lo resuelve todo porque sí. Y el romance forzado entre ambos sorprende para mal a pesar del bajo nivel que ha mostrado la serie: la de chistes adolescentes y escenas estultas que tenemos que soportar. La cena en el submarino (y bueno, todo lo de alrededor) llega a un nivel alucinante.

El único esfuerzo que se notó en los últimos capítulos fue mejorar el nivel de los personajes secundarios, reduciendo los payasetes supuestamente cómicos y tratando de otorgarles más personalidad. La presencia de Anthony Hopkins, aunque sorprenda ver a semejante actor en esta mierda, es enriquecedora, y Bay le intenta dar todo el protagonismo que puede, aunque la mitad de las veces no pinte mucho más allá de ser un comodín para explicar las cosas. Hopkins se come la pantalla y saca buen partido de los únicos chistes y situaciones graciosetes de la cinta: la dinámica absurda con su empleado robótico, a quien le pone voz el estirado jefe de mayordomos de Downton Abbey, Jim Carter, lo que es un gran chiste en sí mismo. Pero, como siempre, Bay lo estira tanto que termina agotando. También mantiene a unos pocos robots con el suficiente carisma como para que puedas acordarte de ellos (intenta citar alguno de los primeros capítulos aparte de los tres protagonistas…), el veterano guerrillero Hound (John Goodman) y el ninja (Ken Watanabe), a los que se suman otros pocos que cumplen en su cometido de pulular por el fondo siendo medio identificables.

Pero esto no es suficiente, porque sigue pesando la sensación de que se desaprovechan otros muchos personajes que se presentaban cruciales en las tramas pero acaban siendo meros objetos de las mismas. Megatron y Optimus siempre han sido unos sosos de cuidado, lo que aquí se lleva al extremo, porque apenas tienen presencia y la justificación de sus motivaciones es lastimera. Después de cinco episodios seguimos sin conocer la personalidad del militar, Lennox (Josh Duhamel), que aparece porque sí de nuevo. Pero para incomprensible la reaparición del agente Simmons (John Turturro), que no estuvo en el anterior y aquí sólo suelta unos pocos intentos de chiste por teléfono. Aunque el peor de todos te da en la cara bien pronto: Merlín (Stanley Tucci) representado como un patán borracho puede acabar con la paciencia de cualquiera nada más empezar la película. Viendo el panorama, es de agradecer que la presencia de los caballeros de la mesa redonda sea tan breve.

En un mundo aparte está la adolescente. No sé por qué Bay no repitió con la hija del protagonista, encarnada por Nicola Peltz, pero, siguiendo la escala decreciente de edad, esta vez es incluso menor: Isabela Moner tendría quince años durante el rodaje. En la historia pinta menos que todos los demás, pero ahí está, metida en casi todo sin venir a cuento, luciendo palmito. Aunque es justo decir que como actriz muestra maneras, es obvio que no está aquí por sus dotes interpretativas, sino para enganchar a la generación más joven; el robot infantil que la acompaña es buena prueba de ello.

En cuanto a la puesta en escena, a la falta de novedades también se le añade la sensación de cansancio, de que Michael Bay va con el piloto automático puesto. Los efectos especiales dan la talla, hay unas cuantas buenas explosiones, ofrece espectaculares panorámicas… pero en general la dirección se muestra ahogada en unos pocos recursos muy básicos y en una asombrosa falta de ambición. La fotografía tira de nuevo de la penosa regla del naranja, eso de saturar la imagen al verde y al naranja, colores cálidos que se supone resultan agradables y engañan al espectador con que está viendo algo bonito cuando es un efecto barato. Pero sobre todo abusa del movimiento constante con objetos de por medio, para dar la sensación de ritmo y de profundidad (sobre todo de cara al 3D), y del montaje rápido que potencie aún más el ritmo. Sin trabajo real detrás, sin planificar y componer escenas con un sentido global, sin pensar en que de un tráveling hacia la izquierda no podemos pasar de golpe a otro hacia la derecha, pues te deja descolocado, la narrativa resulta caótica, se hace cargante a los pocos minutos.

Y las secuencias de acción son todas iguales. Vale, en las anteriores no eran el colmo de la novedad, pues repetía con la destrucción de grandes ciudades, pero se trabajaba cada escenario a fondo, recorriendo calles y edificios de distinta manera, mostrando una guerra de grandes proporciones como pocos directores son capaces; de hecho en la tercera entrega dejó momentos memorables. Pero aquí apenas tenemos unas par de persecuciones en coche y unos monótonos escenarios bélicos, incluyendo el final, pues aunque sea en el aire, en plan un pedazo de tierra enorme arrancado como en Los Vengadores: La era de Ultrón, en su desarrollo no sorprende lo más mínimo. Las persecuciones van a cachos, parecen resúmenes en plan videoclip acelerado. Las batallas son tremendamente monótonas, un plano amplio del escenario y añadir las explosiones y efectos digitales de rigor, para luego pasar a los personajes y sus diálogos llenos de chistes primarios y explicaciones redundantes.

Como resultado, El último caballero es el peor episodio en una serie que ya agonizaba, un título de acción infame que trae lo peor de Michael Bay, un autor al que he defendido a veces por su capacidad de lograr grandes cintas de acción cuando tiene un guion de más calidad (La roca, Dolor y dinero). La película es mareante, pero a la vez no es capaz de impedir que el sopor te abrace pronto. He tenido que verla en dos partes para acabarla. Sí, seré un masoquista, pero qué queréis que os diga, me gusta la acción, la ciencia-ficción y la fantasía, y termino dándole una oportunidad a casi todo. La curiosidad me puede.

Serie Transformers:
Transformers (2007)
Transformers: La venganza de los caídos (2009)
Transformers: El lado osucro de la Luna (2011)
Transformers: La era de la extinción (2014)
-> Transformers: El último caballero (2017)

Alejandro Magno (Final Cut)


Alexander, 2004, EE.UU.
Género: Histórico.
Duración: 214 min.
Dirección: Oliver Stone.
Guion: Oliver Stone, Christopher Kyle, Laeta Kalogridis.
Actores: Colin Farrell, Anthony Hopkins, Rosario Dawson, Val Kilmer, Jared Leto, Elliot Cowan, Joseph Morgan, Ian Beattie, Rory McCann, Francisco Bosch.
Música: Vangelis.

Valoración:
Lo mejor: Es una película completamente distinta a la chapuza estrenada en cines. Resulta una trabajada e interesante aproximación histórica a Alejandro Magno y su época.
Lo peor: Algunos pasajes tienen poco ritmo, y en general le falta fuerza y carisma como para dejar huella en la memoria.
Mejores momentos: Las dos batallas, Gaugamela e India.
La frase: Si estos mitos nos llevan a las grandes glorias… ¿por qué está mal seguir lo que queremos?
Las distintas ediciones: Cines (175 min.), Director’s Cut (167 min.), Final Cut (o Alexander Revisited, The Final Cut, 214 min.), Ultimate Cut (207 min.). Creo que ninguna de las buenas ha llegado a España, me temo.

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Alejandro Magno fue un proyecto personal al que Oliver Stone dedicó un montón de años hasta que consiguió que viera la luz… y otro montón después intentando arreglar el fallido montaje estrenado en cines. Según declaraciones del realizador, la chapucera versión inicial se debió a las prisas en el caos de la post-producción, donde es evidente que le exigían un largometraje por debajo de las tres horas, entre otras condiciones que lo obligaban a alejarse del guion original e improvisar de mala manera, como limitar las referencias homosexuales.

Empezó a arreglar el desaguisado con el Director’ Cut, pero me temo que esta versión todavía sigue parámetros (y seguramente también directrices) comerciales: su duración se reduce respecto al original y se siguen eliminando pasajes polémicos (la homosexualidad de nuevo). Era una versión destinada al alquiler y los pases por televisión, y más concreto en el mercado estadounidense. Pero aquí ya apuntaba a una estructura narrativa más meditada: muestra los hechos de forma no lineal (de hecho empieza con la gran batalla) para explicar mejor las motivaciones de Alejandro.

Parece ser que vendió muy bien, porque Stone tuvo carta blanca sacar la versión definitiva, la Final Cut, donde pudo mostrar su película sin limitación alguna. Tanto que años después pensó que se excedió en el metraje y sacó una un poco más corta, la Ultimate Cut. Yo he visto la primera y supone una película completamente distinta y muy superior a la estrenada en cines, pero es cierto que se podría recortar un poco, así que recomiendo la última y supuestamente ya la definitiva.

En el estreno en cines fue vapuleada por crítica y público, definida casi unánimemente como un coñazo. Yo la vi, me aburrí hasta la desesperación y la olvidé sin mucho esfuerzo durante años, hasta que leí sobre las mejoras de las últimas versiones. Por lo poco que puedo recordar, no lograba imprimir interés a la odisea de Alejandro, su personalidad no mostraba un buen dibujo, los secundarios resultaban anodinos y el ritmo era desastroso al no tener un objetivo narrativo claro ni unos protagonistas con densidad. Pero eso ha quedado atrás y sin duda conviene olvidarlo.

Ahora el acercamiento a la mente de Alejandro se trabaja con esmero. Sus miedos internos, sus anhelos, sus ambiciones, las decisiones y sus consecuencias, los mil y un problemas que enfrenta… Todo ello se va mostrando a través de saltos en el tiempo, alternando eventos de su infancia con su gran epopeya, de forma que se expone su crecimiento y su odisea con una coherencia y atractivo de la que careía la primera versión. Es decir, el viaje interno es paralelo al viaje externo, pues cada nueva aventura va acompañada de la maduración del personaje, eliminándose así la sensación de monotonía que despertaba ver anécdotas enlazadas en fila sin seguir un objetivo tangible. Las leyendas troyanas siembran la semilla por el deseo de aventura, conquista y fama eterna. Una madre ambiciosa hasta rozar la locura y algunos conflictos con su padre apuntalan su deseo de irse lejos y también sus problemas para formar una familia. Los recelos y traiciones de sus generales quedan mejor mostrados. En definitiva, Alejandro resulta un buen personaje, uno al que seguir con interés. Es cierto que el guion a veces se topa con la falta de textos históricos que expliquen algunas cosas, por ejemplo el extraño matrimonio con esa don nadie de las tribus de las montañas, pero los rodea bien gracias a la narración de Ptolomeo.

Siguiendo con la fidelidad histórica, aquí hay que hacer frente a algo muy complicado: la cantidad de material que se puede abarcar en una película, por larga que sea, está muy restringida por metraje y porque además hay que mantener el interés y profundidad necesarios para no aburrir y lograr un relato fluido e inteligible. En eso las novelas históricas parten con una gran ventaja. El filme reconstruye muy bien la epopeya de Alejandro, pero recorta algunas cosas del inicio de su viaje: pasamos de la adolescencia a la conquista de Persia, dejando en el camino sus primeros pasos como rey de Macedonia (donde afianza su posición ante los contrincantes que surgen tras la muerte del padre) y un capítulo tan importante como es la conquista de Egipto, su nombramiento como Faraón y la fundación de la Alejandría más conocida.

Pero hay que decir que incluso con estas notorias mejoras dista de ser una gran película. Sus limitaciones y aspectos mejorables son evidentes. Eso sí, fallos importantes no le veo, simplemente se queda corta en muchos elementos, el principal, su capacidad para dejar huella. Tres horas y media que no se hacen largas es indicativo de una buena película, pero le falta mucho para resultar recordable.

Los secundarios más importantes ganan en presencia y trascendencia, pero no me parece suficiente. Para el enorme metraje con el que cuenta la cinta, los generales de Alejandro deberían haberse desarrollado más. Algunos solo cobran vida cuando llega su momento de conflicto con él, otros quedan relegados a breves escenas. Por el lado contrario, el de no saber ir al grano, hay algún tramo donde se reincide demasiado en la influencia de la madre en él, y llega a resultar un poco cargante.

También se puede señalar un ligero exceso de metraje, algo que como indicaba se supone que corrige en la Ultimate Cut. Hay tramos que parecen perder algo de fuelle, otros se ven un tanto innecesarios o alargados; ninguno llega a causar estragos, excepto quizá el discurso final de Ptolomeo, que es demasiado largo y se va por las ramas cuando la película requería un final más contundente. También tenemos algún ejemplo inverso: a pesar del tiempo dedicado a cada paso del viaje hay alguno que se da de golpe y no se entiende bien. En esta línea destaca que la batalla en la India empieza y acaba sin que sepamos contra quiénes lucha y por qué. ¿No había realizado ya pactos con los hindúes, comido con ellos, etc.? La voz en off, que tan bien explica algunos pasajes complicados (como la persecución de Darío), aquí se echa de menos.

La puesta en escena es de muy buen nivel, pero dado el género cabría esperar bastante más. Sólo deslumbra en las batallas, gracias a la excelente planificación de las mismas: la estrategia, su desarrollo y los problemas de los generales quedan bien reflejados, y la lucha en sí resulta espectacular. Pero la película es en su mayor parte pausada, una combinación de aventura de descubrimiento terrenal (nuevos lugares y culturas, nuevos retos) y emocional (la evolución personal Alejandro), y aunque cumple de sobras no alcanza cotas que te dejen boquiabierto, la belleza de lugares exóticos (Babilonia, desiertos, India, etc.) no impresiona ni se graba en la retina; y en el lado intimista a veces peca de abusar de primeros planos cerradísimos sobre los rostros. Los efectos especiales (la recreación de ciudades antiguas, los ejércitos desde lejos) cumplen bien pero podrían ser mejores. Y es inevitable citar un recurso extraño que no me convence: el filtro rojo usado cuando la batalla de la India se tuerce molesta un poco y dura demasiado. Finalmente, la música de Vangelis también es muy correcta pero tampoco impresiona, le falta algo de expresividad, es bastante convencional.

El reparto fue polémico antes de ver las interpretaciones, porque el físico de algunos intérpretes principales no parecía pegar mucho y porque al parecer a mucha gente no le cae bien Colin Farrell. Y no lo entiendo, es un actor muy bueno, no hay más que ver sus papelón en Escondidos en Brujas y otras buenas interpretaciones (Tigerland, Dead Man Down… ). Será que se esperaba una estrella tipo Brad Pitt, como en Troya, al que el público acepta aunque su Aquiles fuera un pésimo papel. Farrell muestra bien las distintas etapas de la vida de Alejandro, y sobre todo las diversas emociones del mismo, pues es una cinta muy introspectiva. Sin embargo, es cierto que de cumplir sin fisuras a asombrar hay un trecho: no logra un papel que llegue con intensidad y cale en la memoria. La que sí falla es Angelina Jolie como Olympias, pues es la que cumple eso del físico inadecuado. Canta mucho que la madre parezca más joven que el hijo, que esté siempre demasiado bella según cánones actuales, incluso en su vejez (le ponen unas pocas canas y listo); y su limitada actuación lo empeora. En los demás intérpretes estamos en la misma situación que el resto de elementos del filme: todos son buenos profesionales, pero les falta la puntada de carisma que consiga que causen impacto.

Con este resultado que no alcanza el notable difícilmente Alejandro Magno podrá borrar la mala impresión global que causó con su fallida primera versión, porque sólo cinéfilos o amantes del cine histórico se arriesgarán a darle otra oportunidad sabiendo que, primero, requiere cierto esfuerzo, porque es muy larga y pausada, y segundo, probablemente no te va a dejar un gran recuerdo. Con todo, debo reivindicarla como una película más que digna, sin fallas notables, que se esfuerza en buscar rigor histórico y en contar bien las cosas.

Noé


Noah, 2014, EE.UU.
Género: Fantasía, aventuras.
Duración: 138 min.
Dirección: Darren Aronofsky.
Guion: Darren Aronofsky, Ari Handel.
Actores: Russell Crowe, Jennifer Connelly, Anthony Hopkins, Ray Winstone, Emma Watson, Logan Lerman, Douglas Booth.
Música: Clint Mansell.

Valoración:
Lo mejor: Banda sonora, reparto.
Lo peor: Confusa, indefinida, arrítmica, algo pobre en lo visual… En resumen, aburridísima.

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Como ocurre con otras obras de género fantasioso tan abierto, al no tener delimitaciones claras en el universo presentado, en las capacidades de los seres que la habitan y en las intenciones y poderes del dios de turno es complicado establecer una buena conexión con el espectador. Sí, en este caso se supone que hablamos de un cuento con moraleja, es decir, que no se pretende construir un entorno sólido y bien estructurado, pero aun así debe haber unos patrones que den sentido, entidad y coherencia a lo expuesto. Muchas son las cuestiones que se dejan sin respuesta, abundan las intervenciones divinas aleatorias, etc., pero las que más hacen torcer el gesto son las que afectan a la credibilidad de lo narrado. Por ejemplo, si ya es difícil tragar con la historia de las parejas de animales (supongamos que hay conjuros para controlarlos, adormilarlos y alimentarlos), no digamos cuando resulta que los protagonistas dicen que no se alimentan de animales y plantas y aparecen recolectando musgo. ¿El musgo no se considera vida? ¿A los humanos no se les aplica el conjuro? ¿Cómo sobreviven con esa mierda de dieta? Y mientras, se nos pone al resto de la humanidad comiendo carne y señalándolo como si fuera algo inmoral y pernicioso. Extendiendo el asunto, la familia vive de maravilla en la hostil naturaleza, aparte de porque no necesitan comer, por sus poderes de curación (la madre detecta las heridas internas con un vistazo superficial -oh, te has quedado estéril- y el abuelo se las cura con la imposición de manos -eso sí, cuando le sale de los cojones-), pero parecer ser que el resto de humanos no tienen esa ventaja, y para colmo la industrialización que proporciona progreso y comida se señala como malísima y todos los que viven en ella acaban locos. Pero bueno, la propia fuente no es precisamente coherente tampoco.

En estas condiciones la enseñanza que se puede sacar es bastante vaga, y eso cuando no resulta confusa. Están presentes las nociones básicas del pecado, la familia, el perdón, la decadencia de la humanidad, etc., pero poco claras y sin intensidad alguna, algo difícilmente perdonable cuando es la base del relato. Entre los momentos confusos destacaría un ejemplo extraño, la mezcla de creación con ciencia: el videoclip de la evolución en medio de cagadas monumentales sobre incesto (esas parejas de animales y esa única familia que deben repoblar la Tierra) quizá buscara conciliar posturas, pero también podría ser que Aronofsky pretendiera aportar algo de sentido común y no le quedara bien.

Quizá por partir de nociones morales básicas y arcaicas este guionista y realizador intentó modernizarlo un poco, pero se limitó solo a lo visual, dándole un tono de fantasía comercial (con esos ángeles-trols de piedra a la cabeza), y al final como cinta de aventuras tampoco funciona. Sin ritmo ni épica alguna y con poco lustre en lo visual, no impacta lo más mínimo. La dirección de Aronofsky está lejos de mostrar las técnicas y habilidades que le hemos visto otras veces, y además los efectos digitales son algo pobres. No llega a caer en lo cutre, pero visualmente se queda bastante corta para lo esperado de una superproducción. Sólo la banda sonora de Clint Mansell alcanza algo de la épica anunciada.

El otro elemento crucial que tampoco da la talla son los protagonistas. Podría entender que tiraran de arquetipos para ejemplificar tal o cual idea y mensaje, pues va con el género, pero el dibujo de los personajes y sus conflictos se inclina hacia lo vulgar y con abundancia de clichés, y la exposición de alegorías a través de ellos es bastante tosca. El padre solo está obsesionado con cumplir con lo que cree que le ha dicho Dios y de ahí no se mueve hasta que en el epílogo, sin razones aparentes, vuelve con la familia, todos se perdonan y son felices. Sin una trayectoria más trabajada, sin puntos de inflexión bien determinados, su viaje no puede interesar, y la enseñanza del perdón es tan simple y forzada que enerva. Al menos Russell Crowe cumple bastante bien.

En el resto de la familia el que no es un adorno intrascendente no vale para mucho. La madre (Jennifer Connelly) solo tiene una escena con enjundia (cuando se posiciona contra las intenciones de matar a los nuevos hijos), el hijo mayor es un florero (y casting y maquillaje están muy desacertados: su pinta modelo de revista desentona en el ambiente), el menor más aún. Dan más juego el hijo intermedio (Logan Lerman), que está salido y quiere una mujer para el viaje (y se va a buscarla en medio del ejército enemigo, mira que es listo), y la hija que adoptan (Emma Watson bastante sosa). Ella llora porque es estéril y sin críos no vales para una familia cristiana aceptable, pero como sufre como también mandan los preceptos del cristianismo pues milagrosamente se cura y ale, a parir en grandes cantidades. En cuanto a lo que querían transmitir con el potencial secuestrador de niñas, no me queda claro, quizá ser fiel a tu padre… ¿aunque esté como una puta cabra? Finalmente tenemos el villano (Ray Winstone es el nuevo Brendan Gleeson) que sirve como ejemplo de la debacle e inmoralidad de la humanidad. Que sea malo porque sí se acepta en un cuento, pero no si es a costa de resultar cansino mientras su posición como catalizador del viaje psicológico y moral de los buenos se cuida tan poco: el conflicto con el padre se limita a lo bélico, y la tentación que siembra en el chaval da muy poco de sí, con lo que queda como un simple enemigo más a vencer en el momento de acción y tensión de rigor. Aparte tenemos a Matusalén (Anthony Hopkins), el sabio-mago estándar (simpático, críptico y fumado) que aparece únicamente para dar un par de buenos consejos y luego se olvidan de él hasta el punto de que esa perfecta familia cristiana no se lo lleva en el arca.

Con unos personajes tan simples y aburridos y con unas carencias tan grandes en la epopeya y la fábula, entre poca y ninguna emoción surge de la proyección. Solo salvaría la parte en que el padre pierde del todo la cabeza y amenaza con matar a los futuros hijos, porque los actores cumplen y unas pocas escenas tienen algo de intensidad. El resto del tiempo no pasa nada interesante, o lo que hay se difumina en una narración malograda y no llega a nada.

Como cuento con moraleja de índole religiosa tenemos un ejemplo reciente de bastante calidad en La vida de Pi, que tenía todos los elementos necesarios para funcionar puestos en su momento y cantidad justos: la fábula era hermosa y dejaba buen poso, los personajes eran atractivos, las partes realistas se fusionaban bien con la fantasía, el mensaje llegaba con claridad y fuerza, y visualmente era excelente. Noé solo alcanza un mínimo aceptable como superproducción, donde no luce como aquélla pero al menos no resulta horrible. En el resto hace aguas por todas partes, nunca mejor dicho. ¿Qué pasó con el Aronofsky que conocemos, el arriesgado, virtuoso y con gran capacidad para cautivar y dejar huella?

Thor: El mundo oscuro


Thor: The Dark World, 2013, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 112 min.
Dirección: Alan Taylor.
Guion: Chistopher Yost, Christopher Markus, Stephen McFeely.
Actores: Chris Hemsworth, Natalie Portman, Tom Hiddleston, Anthony Hopkins, Kat Dennings, Stellan Skarsgård, Idris Elba.
Música: Brian Tyler.

Valoración:
Lo mejor: Trama sencilla pero eficaz. Personajes que enganchan. Gran sentido de la aventura y el humor. Dirección, efectos especiales, vestuario y decorados de buen nivel.
Lo peor: Los becarios son muy cansinos.
Mejores momentos: Thor tomando el metro. Loki impersonando al Capitán América.

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La historia es de nuevo muy clásica, que podría ser una forma elegante de decir simple, pero es una descripción que se justifica bien pronto: aunque la aventura se sustenta en una trama bastante básica de reyes, príncipes heroicos, herederos airados y un enemigo que representa prácticamente el mal puro, lo que importa son los personajes y sus relaciones, trabajados con esmero y con un resultado bastante bueno.

La carga que arrastra Thor como líder se deja entrever muy bien, dando al personaje dimensión más allá del héroe guapetón. Sus dudas y problemas y las vueltas que da a cada decisión dan forma a un líder responsable y agobiado que contrasta muy bien con el príncipe malcriado e impulsivo del primer episodio. Pero a pesar de la solidez del personaje y de la eficaz interpretación de Chris Hemsworth, Loki sigue siendo incluso más atractivo. Su caída en desgracia, su vuelta al juego por necesidades inesperadas, sus planes ocultos y de nuevo el papelón de Tom Hiddleston hacen de él el clásico secundario roba planos. La relación con Thor es estupenda, llena de diálogos punzantes e ingeniosos, mientras que giros como el plan entre ambos o la jugada final se pueden ver venir, pero dan mucho juego.

En el lado malo, la trama intenta ser más grande y trascendente que la de la primera parte, pero se pasan de largo. Básicamente es repetir el esquema de Los Vengadores, el plan megalómano de un villano sin más profundidad que ser malo porque sí, la batalla final llena de efectos especiales. Por suerte, en la serie Marvel cuidan bien a los personajes, con lo que no se dejan de lado sus problemas personales para buscar únicamente efectos especiales. Y además estos han mejorado respecto a la primera parte, consiguiendo que Asgard parezca más verosímil, porque esquiva el aspecto de dibujo animado. Se notan unos cuantos millones más en el presupuesto y se aprovechan muy bien en breves pero espectaculares batallas. Alan Taylor (que viene de la televisión de alta calidad: Los Soprano, Juego de tronos…) nos ofrece una superproducción muy vistosa y bien narrada.

El grupo de la Tierra resulta algo irregular esta vez. Jane Foster (Natalie Portman) ve frenado su protagonismo al ser usada como macguffin secundario, con esa posesión poco emocionante, pero bueno, se acepta porque tampoco había muchas formas de ponerla en medio de los acontecimientos sin que resultara (aún más) forzado, y la relación con Thor sigue siendo efectiva. Y por otro lado el doctor Erik Selvig (Stellan Skarsgård) es un buen ejemplo de que se puede tener como secundario cómico a un científico loco y que no resulte gilipollas o incluso molesto. Pero la pareja de becarios es un patinazo importante: el humor, muy acertado por lo general, se fuerza demasiado hacia lo estúpido con estos dos niñatos insoportables, y para colmo tienen bastante presencia. Otro problemilla es que la presentación de la anomalía en la Tierra se alarga quizá demasiado, o quizá es que mostrarla con estos tontainas le resta interés.

La película sabe entretener y divertir de maravilla, que es de lo que se trata. El ritmo es excelente, la trama mantiene el interés a pesar de su sencillez, los personajes son encantadores, las escenas de acción son de calidad y sobre todo el sentido del humor resulta estupendo, con diálogos tronchantes (hay no pocos chistes magníficos, como el del metro o el de Capitán América). Sólo podría criticarle deslices menores, como que en la batalla final falta algo de seriedad, pues todo el mundo corre y se lo pasa bien a pesar del enorme peligro en que están sumergidos, o la citada pareja de becarios atontados.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia, Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man y la Avispa (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores: Fin del juego (2019) (versión sin spoilers)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Red 2


Red 2, 2013, EE.UU.
Género: Acción, comedia.
Duración: 116 min.
Dirección: Dean Parisot.
Guion: Jon Hoeber, Erich Hoeber.
Actores: Bruce Willis, Helen Mirren, John Malkovich, Mary-Louise Parker, Anthony Hopkins, Catherine Zeta-Jones, Neal McDonough, David Thewlis, Brian Cox.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Lo que queda de los personajes.
Lo peor: Insípida y aburrida.
Mejores momentos: Los celos entre Sarah y Katja.

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El éxito de Red fue bastante merecido. Como comedia de acción destacaba bastante en un panorama lleno de títulos repetitivos, de ideas agotadas. Los excelentes personajes, un ritmo bastante acertado y sobre todo el gran sentido del humor nos dieron una película bastante recomendable. La secuela es por el contrario una gran decepción. La chispa y energía de su predecesora no se ven por ninguna parte. Los personajes son una sombra de lo que eran, estirados sin sacarles mucho partido. El humor carece de originalidad, pero también de gracia: apenas consigue llevarte a la carcajada.

Por suerte los protagonistas eran tan buenos que lo poco que queda de ellos basta para salvar la función. Cada tramo dedicado a cada uno de ellos resulta divertido debido a sus peculiares personalidades, y la dinámica entre todos mantiene al relato en una constante sensación de que hay un buen poso y en seguida va a coger carrerilla… Pero el embrujo dura poco, porque una vez se va formando una perspectiva global de la narración queda claro que los guionistas no saben muy bien cómo enlazar un capítulo con otro y mover a los protagonistas hacia algo interesante. Es decir, el argumento es endeble y difuso, se salta de acá para allá sin motivos claros (damos la vuelta al mundo varias veces sin razón alguna), vemos metraje y más metraje sin tener a la vista un objetivo concreto.

En la primera entrega alabé a los actores bastante merecidamente, pero aquí se nota que no tienen material con el que trabajar, todos van con el piloto automático puesto. La puesta en escena es correcta, destacando de nuevo por ser sobria y efectiva en comparación con los cansinos artificios del cine de acción actual.

Nada original, poco graciosa, con un ritmo bastante caótico, Red 2 resulta un aburrimiento bastante grande. No llega a ser mala, pero tampoco logra resulta un visionado que deje buenas sensaciones: se ve con pasividad, sin despertar emociones en ningún sentido, y se olvida al instante. Otra saga echada a perder.

Thor


Thor, 2011, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 115 min.
Dirección: Kenneth Branagh.
Guion: Ashley Miller, Zack Stentz, Don Payne, J. Michael Straczynski, Mark Protosevich.
Actores: Chris Hemsworth, Natalie Portman, Tom Hiddleston, Anthony Hopkins, Stellan Skarsgard, Kat Dennings, Clark Gregg, Idris Elba.
Música: Patrick Doyle.

Valoración:
Lo mejor: No se toma en serio ni ambiciona más de la cuenta. El reparto está muy bien elegido.
Lo peor: Su falta de trascendencia le resta algo de fuerza potencial. La ciudad de Thor resulta irreal y los efectos especiales que la recrean son mejorables.
El cameo:Straczynski, escritor de los cómics en épocas recientes y autor del primer guion de la película, aparece como el primer campesino que intenta coger el martillo del cráter.

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En cómic esta historia tan imaginativa (tanto en lo visual como en el argumento) seguramente funcione (no se lo conoce por ser mediocre), porque es un medio distinto y la narración habla de otra manera, pero lo que se veía en los avances de la versión cinematográfica parecían espeluznantes dioses travestidos y ciudades imaginarias horteras que prometían una orgía visual sin pies ni cabeza tipo Batman y Robin, y por extensión la trama tan fantasiosa tenía todas las de resultar irreal o incluso esperpéntica. Se arriesgaron mucho con la película. Creo que en pocas manos podría haber salido algo decente, y tuvimos suerte de que fue puesta en marcha por un grupo de guionistas que supo captar la esencia del cómic puliéndolo para que en el formato de cine no resultara excesivo y un director que supo darle un aspecto bastante tradicional para no resultar una fantasmada visual. Tan solo algunas imágenes de la ciudad tienen ese tono exagerado, irreal, porque era difícil representar semejante mundo y los diseños y efectos digitales no son perfectos (el camino de lucecitas casi resulta ridículo, por ejemplo).

Acertadamente se tomaron la cinta como un pasatiempo inofensivo, optando por un tono distendido con visos de autoparodia muy bien medidos. Se parte de lo básico, es decir, la vieja historia del rey sabio y los dos hijos que esperan heredar el trono, uno el favorito, impetuoso y heroico pero poco dado a pensar, y el otro infravalorado pero inteligente y sobre todo vengativo. El rey los pone a prueba, los antiguos enemigos se presentan de nuevo, un hijo madura y el otro mueve sus hilos para conspirar y llegar al poder. Y en el proceso nos topamos con la Tierra y sus propias historias. La unión de las dos líneas es bastante eficaz, sobre todo porque, y esto para mí supone lo mejor de la película, Thor va de sobrado y el actor Chris Hemsworth lo borda, y la chica babea constantemente ante tal tiarrón (Natalie Portman también está fantástica). El choque de culturas y las atípicas relaciones entre protagonistas ofrecen momentos humorísticos muy logrados.

Siguiendo por la idea de que esto tenía todas las de salirse de madre, me sorprende también que incluso personajes secundarios que podrían haber resultado un risorio sin sentido, como el guardián o los enemigos, ofrezcan atractivo suficiente como para que el conjunto resulte bastante sólido. Sin embargo nos vamos al extremo opuesto, al de que hay roles que se quedan en poca cosa. Obviamente por tiempo no se podía tenerlo todo, y el grupo de amigos de Thor se ve simplificado hasta el punto de que muchos fans se quejaron por su falta de protagonismo y no fans como yo nos preguntemos qué pintan en el relato, qué aportan.

La puesta en escena es como decía tradicional, sencilla, sin tirar de alardes innecesarios en una aventura que de base ya tiene cosas exageradas (la guerra en el mundo de los enemigos funciona correctamente a pesar de su tono casi de dibujos animados). Es evidente que Kenneth Branagh pone el énfasis en la dirección de actores, en sacar partido de los personajes y la química entre ellos, con lo que la alta fantasía queda muy bien dirigida hacia lo personal. Es decir, si te crees a los personaje, si te crees el entorno. El único problema es que aquí también, por tiempo y obligaciones (el género, el no intentar abarcar demasiado para no patinar), se contruye una trama quizá demasiado sencilla: más o menos todo se ve venir.

El más que correcto ritmo, la fuerza de los personajes y la gran labor de sus actores, los estupendos diálogos y unas cuantas buenas escenas consiguen que Thor, sin ser la más llamativa del género, de hecho resulta muy intrascendente, termine siendo un capítulo bastante decente de la serie de adaptaciones de cómics Marvel.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)