El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos por Etiqueta: Arnold Schwarzenegger

Terminator Génesis


Terminator Genisys, 2015, EE.UU.
Género: Acción, ciencia-ficción.
Duración: 126 min.
Dirección: Alan Taylor.
Guion: Laeta Kalogridis, Patrick Lussier.
Actores: Arnold Schwarzenegger, Jason Clarke, Emilia Clarke, Jai Courtney, J.K. Simmons.
Música: Lorne Balfe.

Valoración:
Lo mejor: Entretiene si te la tomas como una de acción y ciencia-ficción para pasar el rato.
Lo peor: No parece una película de la saga, ni en calidad ni en esencia. La trama es un galimatías lleno de agujeros de guion, los personajes muy flojos, el reparto mediocre, la puesta en escena normalita. La negligente campaña publicitaria: destripan toda la película en los tráileres… ¡incluso en el póster!

* * * * * * * * *

Alerta de spoilers: Hay algunos spoilers sobre la trama… pero nada que no se viera en los tráileres, que te lo contaban todo. Al final hago una lista de fallos que sí incluye más detalles.–

Otra superproducción de estudio realizada con prisas para exprimir una saga famosa justo antes de que se le caduquen los derechos. Cogen a unos cuantos guionistas y los martillean entre varios ejecutivos con ideas variadas, muchas de ellas sin pies ni cabeza. Seleccionan a un director con poco renombre (corta carrera y sin contactos en la industria) que quiere ganarse algo de fama y amigos y se deje manipular. El resultado, otra película que no debería haber existido. Un caos de argumento, unos personajes queridos destrozados, un aspecto visual que está lejísimos de dar la talla.

Si fuera una cinta de acción cualquiera seguramente habría calado mejor, pues tiene la gracia que consiguen algunas películas flojas pero divertidas. El ritmo no es malo porque salta de una cosa a otra constantemente, al argumento no le haces caso porque de primeras se presenta absurdo, la acción es básica pero vale para entretener, te ríes con sus chistes facilones y también con los agujeros de guion, y a otra cosa. Tiene un presupuesto descomunal que no luce y unas pretensiones que no llegan a nada, pero para fans del género valdría aceptablemente como pasatiempo de bajo nivel, de ver y olvidar. Pero teniendo en cuenta que debe ser el relanzamiento y reinicio de una saga de alta calidad y muy querida no puedes hacer la vista gorda a su falta de personalidad y calidad, de hecho, anda tan escasa de ambas que resulta un insulto al fan de la serie. Ya la tercera y cuarta partes se llevaron un buen varapalo porque cumplían por los pelos con los preceptos obligados de la serie. ¿Por qué no aprenden de los errores? Pues porque es algo esquivo para los magnates que buscan reventar la taquilla con productos y no con cine de verdad.

Tres son esos puntos clave que deberían haber mantenido de una forma o de otra. Personajes fuertes y carismáticos con los que pudieras conectar y sufrir. Una aventura de supervivencia al límite que roce el terror psicológico. Una puesta en escena sobresaliente que deje al resto del género en ridículo. La tercera entrega cumplía lo justo pero al menos era un buen título de acción, y la cuarta se acercaba bastante en todos los elementos, aportando además un nuevo camino que seguir, porque por fin vieron que repetir la fórmula de “Terminator al pasado más persecución” estaba agotada. No fue una obra redonda, y con lo exigente que es el fan tardaron en apreciar sus muchas virtudes, pero no me cabe duda de que por ahí deberían haber seguido, el camino estaba bien allanado: buena trama, buenos personajes y nuevas ideas que respetan el concepto original, amén de un aspecto visual con gran nivel y bastante estilo. Pero en Génesis dan un paso atrás… con tirabuzón, tropiezo y fractura de tobillo. Y aún pretenden arrastrarse para realizar más secuelas. Espero que la taquilla, que no va bien, y las flojas críticas, les sirvan de aviso y dejen la saga en paz, porque para verla agonizar mejor dejarla ir. Para colmo este reinicio llega considerando que la tercera y cuarta partes no existen. La han vendido así y se puede observar en algunos detalles; el encuentro entre Reese y Connor es distinto a lo visto en Salvation, por ejemplo. Es decir, tienen los santos cojones de decirte que esta película y no las anteriores es la buena. Pero es que una vez vista te das cuenta de que los Terminator enviados a los 90 ya no existen, ergo es como decir que Terminator 2 también la puedes sacar de la serie, que ya no es válida. Pues obviamente va a ser al revés: Génesis es la que nadie va a incluir en la cronología de la saga, por estúpida e insultante. Para rematar, engancharon y engañaron a James Cameron (no sé cómo, dinero no necesita; ¿alguna obligación contractual?… porque sencillamente, no hay quien se crea sus palabras) para hacer un anuncio donde decía “Esta es la secuela de Terminator que yo habría hecho”. Pues no, coño, no me toméis el pelo así.

Los personajes son lo contrario a lo esperado. Oscilan entre la indiferencia, el aburrimiento y lo cargante, con lo que gran parte del tiempo resultan repelentes y quieres que mueran de una vez. Es problema de un libreto blando e indeciso tanto como de interpretación: qué horror de casting. Kyle Reese es un soldado de escasa personalidad, y Jai Courtney se ajusta a ello con su actuación sin savia ni sentimientos, con lo que termina resultando una versión cutre y anodina del carismático y sufridor Reese de Michael Biehn y el encantador Anton Yelchin que representó su versión joven en Salvation. La Sarah Connor dura que yo conocía era una mujer de armas tomar, decidida y violenta como los tiempos requieren, pero a la vez se la veía llena de cargas y miedos como madre y como salvadora de la humanidad. No hay conflicto interno alguno en la Sarah actual, y la falta de carisma empeora las sensaciones. Aquí el fallo es principalmente de casting, porque al menos dura sí la muestran, y seguramente podría haber funcionado con una actriz que le diera fuerza… Pero Emilia Clarke no de la talla, literalmente porque tiene complexión de niña, pero sobre todo porque se la ve forzada. Y peor está en los momentos emocionales, que no los hace creíbles y en los que carece de la más mínima química con Courtney, y mira que era necesaria dado el obligado romance. En Juego de tronos no deslumbra pero cumple de sobras, aquí no se hace en ningún momento al personaje.

A John Connor directamente que le hubieran cambiado el nombre. El Connor del tramo inicial es insípido, nada que ver con la excelente representación de Christan Bale, verosímil como líder con un gran peso encima. Jason Clarke me parece buen actor desde que lo conocí en The Chicago Code, pero no logra captar al personaje, primero por sosainas y luego por la cosa sin pies ni cabeza en que lo convierten. Arnold Schwarzenegger como el Terminator (¿de verdad hacía falta decirlo?) está correcto en un papel que no requiere más que un toque de seriedad, el problema es exclusivo del guion: mientras que la idea de que envejece es simple pero efectiva, el resto de aportes que lo alejan del concepto original son una cagada. Como en la tercera parte, lo convierten en un secundario cómico, y esta vez peor, porque los chistes son repetitivos y sin gracia alguna. Pero también lo humanizan más de la cuenta con una sensiblería que no resulta creíble. Por ejemplo, el pique con Reese cuando cargan las armas: se ve a una persona que intenta esconder su vejez y hace un chiste con un nuevo amigo, algo incompatible con el tipo de robot que conocíamos. Y lo rematan otorgándole conocimientos que de ninguna manera podrían estar a su alcance: ¿un Terminator, una unidad de combate e infiltración, tiene conocimientos avanzados de las armas secretas de Skynet? Ni de coña. Una unidad que tiene muchas posibilidades de ser capturada por el enemigo no lleva información vital que además le es inútil en su misión. Que el Terminator construya una máquina temporal con tecnología de 1984 mientras la Skynet del futuro sudó de lo lindo es totalmente absurdo e inverosímil, una excusa forzadísima para que viajen a la nueva línea temporal en nuestro presente.

El argumento es un despropósito, y no sólo porque la premisa parte de ese sinsentido. Sueltan ideas a puñados sin llegar a decantarse por ninguna, sin desarrollarlas completamente. Alguna no lleva a nada, otras son agujeros de guion, otras dan subtramas anodinas, y todo se mezcla caóticamente y sin rastro alguno de la esencia de la saga. Hay como dos películas en una. La primera es el intento de relanzar la serie sin faltar a las ideas originales. La segunda es el intento de hacer una nueva saga bastante distinta. Ninguna de las dos funciona, y la obligación (autoimpuesta) de combinarlas deja ambas a medias: sin ritmo, rumbo ni coherencia. Para colmo, nos jodieron las escasas sorpresas relevantes en la penosa campaña publicitaria, la más negligente e insultante que recuerdo haber visto: los tráileres te cuentan absolutamente todo, y hasta el póster (que encima es horrendo) te destripa el giro con John Connor.

Partimos desde un punto ya conocido: en la victoria final sobre Skynet esta inteligencia artificial despliega su último recurso, la máquina del tiempo con la que envía un Terminator a 1984 para asesinar a Sarah Connor e impedir así que nazca su mayor rival, John Connor. Pero la Resistencia logra enviar también un defensor, Kyle Reese. Sin embargo en esta película cambian las cosas. Reese se encuentra con una línea temporal reescrita porque otra pareja de Terminator (un T-1000 malvado y un T-800 reprogramado como aliado) ha sido enviada a la infancia de Sarah. Así pueden colar la excusa de que el T-800 envejece y mantienen a Schwarzenegger en el papel. Pero no esperes que te expliquen quién, cómo y cuándo envía esos robots a los años setenta, de la misma forma que no se esfuerzan por hacer verosímil la máquina temporal del 84 con la que se permiten el borrón y cuenta nueva de tramas y fechas. Es la excusa para montarse este burdo reinicio, y punto.

Una vez reseteada de mala manera la serie, empieza el caos. Skynet es ahora Génesis, John es Skynet, Génesis es un niño pesado… y todo esto da igual, porque no se explica ni desarrolla nada, no lleva a ninguna trama elaborada. Los personajes deambulan de un escenario a otro y todo les cae encima, hacen lo que sea, y siguen adelante como si nada hubiera ocurrido. No hay una evolución del drama personal llamativa, emocionante, y el romance tira de topicazos inmaduros bastante cargantes. La trama finge ser compleja pero es superficial e intrascendente y se da mascadita en pequeñas dosis porque se asume que el espectador es tonto. La narración se limita a escena de acción tras escena de acción, que para colmo no dan la talla, sea por los agujeros de guion (a casi todas se les puede sacar alguna incoherencia importante; al final del artículo pongo una lista con las más llamativas) o el flojo nivel visual. Esta forma de narrar, cada vez más común en el cine contemporáneo, es algo que detesto. Sobre todo me resulta insoportable lo de que los personajes no se esfuerzan realmente por nada. Reese capta recuerdos por arte de magia, y estos le indican hacia dónde tiene que ir; fuera de escena el Abuelo (el T-800 enviado a los setenta) monta y desarrolla un gran plan de forma que al final lo único que tienen que hacer para acabar con Skynet en 2016 es poner unas bombas. No hay más línea argumental que pegar tiros hacia delante, salvo esa delirante subtrama con el personaje secundario tonto de turno (otro cliché del cine actual), el policía-chiste que aparece de vez en cuando sin aportar nada.

Y por supuesto olvídate de cualquier rastro de inteligencia. ¿Alguna pensamiento filosófico sobre el destino de la humanidad con la tecnología? No. ¿Entonces para que convierten a John en Skynet? ¿Qué revelación ha tenido, cuál es su objetivo, por qué aparece y desaparece y sus intenciones para con los héroes cambian cada dos por tres? El galimatías resultante sólo consigue aburrir, porque habla y habla pero ni dice ni lleva a nada. Estropean también el concepto de Skynet para convertirlo en Génesis, una inteligencia artificial que parece un niño mimado con un arrebato. ¿Cómo pretendes que esos hologramas estúpidos den miedo y sensación de peligro? En las tres primeras partes no veíamos directamente el enemigo principal y aun así lo temíamos, y aunque en la cuarta ya flojeó al mostrar un núcleo al que parecía demasiado fácil acceder, al menos mostraba inteligencia sin igual que aquí no llega a verse ni en el Connor tuneado.

Para rematar el despropósito, como decía tampoco parece que se esfuercen por mantener el sello de la saga en su esencia más importante: no llegan a aparecer las exigibles grandes secuencias de acción y persecución que ponen a los protagonistas al borde de la muerte, con huidas por los pelos, un clima de intriga que roza el terror (al menos en las dos primeras entregas) y donde no se olvidaban de desarrollar personajes humanos que te calen hondo. Sólo salvo la escena del ácido, el resto son anécdotas enlazadas donde no son capaces de formar una trama sólida e impactante y menos exponer buenos caracteres. Los tiroteos son breves e insípidos, y la gran pieza de acción central es la vista en los avances: unos pocos minutos correteando con el autobús para acabar de forma súper exagerada. Intriga y tensión y sentido del espectáculo y del asombro no llegan a aparecer.

Gran parte del problema es el infame libreto, pero 155 millones daban para bastante más. El director Alan Taylor, por mucho que deslumbrara en televisión (desde Homicidio a Juego de tronos, pasando por varios clásicos: Oz, Los Soprano, Mad Men…), no logra el nivel requerido, y eso que se entrenó en superproducciones con la más que correcta Thor: El mundo oscuro. Jonathan Mostow y sobre todo McG nos regalaron secuencias de acción impactantes y superiores a la media del género, y aunque no llegaran al nivelazo del genial James Cameron se veía talento y en el segundo caso también esfuerzo por buscar el tono de tensión constante, por lo que Salvation mantenía el sello de la saga de forma aceptable. Pero Génesis es una obra sin alma, sin sentido del espectáculo ni como señalaba capacidad para transmitir ni una de las emociones que se esperan encontrar. Las peleas a puñetazos son muy simplonas, carecen de energía y vitalidad, tanto por la falta de originalidad como por la monótona forma de rodarlas (el montaje es bastante malo). La corta y simple persecución con el autobús tampoco impacta nada a pesar de ser la más relevante, y el resto son unas breves escaramuzas con aún menor capacidad para causar alguna impresión, como la persecución con helicópteros, que se limita a mostrar borrones digitales movimiento y mucho ruido pero no llega a narrar nada. El largo e insustancial desenlace es lo peor de todo. Deberían haber buscado algo más ambicioso, que pegar tiros a las cámaras para que Skynet no moleste con su monólogo de humor mediante hologramas mientras ponen cargas explosivas no es un clímax digno de la serie. Así que, si estaba siendo una de acción normalucha, el interés acaba por los suelos, dejándote sin nada que recordar. Y en las partes pausadas está peor, con una dirección apática; hay momentos muy flojos, como esos torpes primeros planos en los momentos románticos.

Los efectos especiales son muy limitados en una serie donde se espera que deslumbren, de hecho, ni llegan al mínimo aceptable como superproducción. El futuro se asemeja a un videojuego, es realmente penoso, parece que estás viendo el clon de The Asylum en vez de la película oficial. Luce muchísimo mejor el futuro de Terminator 2 de hace… ¡casi veinticinco años!, no digamos ya el de Salvation. Parecen haber echado todo el dinero y esfuerzo en la recreación de Schwarzenegger de joven, que está bien conseguida pero se sigue notando falsa (no resulta tan creíble como los Na’vi de Avatar). Es que ni siquiera convence el nuevo exoesqueleto, con una mandíbula distinta que le confiere un aspecto de robot demente más que temible. Y para terminar, la banda sonora es insistente y chapucera, cuando las demás han sido sencillas pero sumamente efectivas a la hora de reforzar la intriga y tensión.

Cuando vi Mad Max: Fury Road, me dije: “no he visto una película de acción y ciencia-ficción de semejante nivel desde Matrix y Terminator 2“. Que sea una obra ajena a la saga la que más recuerde en sensaciones y calidad a la misma…

Alerta de spoilers: Termino con la larga lista de preguntas, inconsistencias y agujeros de guion, que obviamente señalan detalles muy concretos de la película.–

-Tanto repetir la fórmula de enviar un Terminator al pasado empieza a generar preguntas. En Terminator se suponía que el envío de un robot y un héroe para frenarlo fue un movimiento de última hora y a la desesperada, pero si siguen mandando robots de uno en uno cuando les place (y la Resistencia averigua sin problemas la fecha y envía también un solo defensor), pues parece que realmente no tienen tantos problemas para enviarlos, así que… ¿por qué cada bando no manda un puñetero comando? Y en esta película en concreto se nota más el patinazo, porque vemos a Skynet coger un solo Terminator de todo el lote que tiene y a la Resistencia hacerse con la máquina con bastante tranquilidad y enviar a Reese sin prisas, pero luego además resulta que alguien envía otra pareja más. Manda a veinte hombres fuertes, John Connor, que pareces imbécil, y no dejes sin vigilancia la máquina para que Skynet siga fastidiando.
-También cabre preguntarse por qué si Skynet tiene la máquina del tiempo lista, en vez de usarla y acabar con la Resistencia de una vez sigue extendiendo la guerra.
-La gilipollez de que una vez derrotada Skynet los Terminator y naves se desconecten y caigan… ¿entonces como funciona el Terminator en el resto de la película, y por qué no activa el resto del lote para defender la máquina?
-Señores guionistas (y productores mete mano), si vais a extender o justificar las escenas con trucos baratos, intentad que no se noten tanto, que hay innumerables capítulos, en especial de acción, cuya justificación parte de o tiene una cagada muy clara: si Sarah sabe en qué momento y lugar aparece el Terminator en el 84, qué demonios hace que no está preparada esperando en vez de arriesgarse a un enfrentamiento directo; con Reese igual, espera a que esté a punto de morir en la tienda de ropa porque sino no tenemos el momento de tensión cutre; en la huída con el cambión Kyle tiene un lanzagranadas y no lo usa hasta que el T-1000 ha cumplido con la filigrana molona buscada; en la trampa para el T-1000 el Abuelo está desparecido en vez de proteger a Sarah, para aparecer porque sí al final de la escena, pues con él presente habría durado un minuto; el Abuelo ha tenido veinte años para armar los cargadores y preparar bombas, pero no lo ha hecho sencillamente porque querían meter una escena de transición y otra cómica; habiendo un montón de coches, más manejables y mejores para pasar desapercibidos, cogen un autobús, que da más espectáculo; ni el lógico T-800 ni el entrenado Reese son capaces de prever que si dejan otro helicóptero lo pueden usar policías o John-Skynet para perseguirlos si averiguan que han tomado ese camino; qué casualidad que el poli tonto se trasladara de LA a San Franscisco y deduzca tan rápido de un fotograma borroso que dos gamberros en un puente son los misteriosos tipos que busca; qué conveniente la explicación de que John-Skynet sea único: los demás sujetos que quiso convertir Skynet se murieron, él no… por que sí y punto; persiste la manía de coreografiar peleas lanzando al contrincante lejos cuando lo tienen agarrado dispuesto para ser machacado a puñetazos y cuchilladas: vemos que John-Skynet le puede cortar un brazo al Abuelo, y en vez de seguir destrozándolo se dedica a tirarlo de acá para allá lejos de su alcance, como si una caida o choque contra una pared demostrara hacerle daño, y como si no pensara que le está dando tiempo a encontrar una escapatoria o arma; etc., etc.
-En Cyberdine construyen un par de proyectos secretos revolucionarios, la poliaelación y la máquina del tiempo… y los tienen tras cristaleras desde donde cualquier currante del resto de la empresa lo ve todo; toma seguridad y secreto.
-¿Por qué se apagan los carteles publicitarios de Génesis?
-El Abuelo al final es capaz de regenerarse… pero mantiene su aspecto viejo.
-“No tenemos armas para luchar contra esta nueva clase de Terminator”… “No pasa nada, me fabrico un súper imán con un megáfono viejo”.

Ver también:
Terminator Salvation.
Terminator 3: La rebelión de las máquinas.

Anuncios

Terminator 3: La rebelión de las máquinas


Terminator 3: Rise of the Machines , 2003, EE.UU.
Género: Acción, ciencia-ficción.
Duración: 109 min.
Dirección: Jonathan Mostow.
Guion: John D. Brancato, Michael Ferris.
Actores: Claire Danes, Arnold Schwarzenegger, Nick Stahl, Kristanna Loken, David Andrews.
Música: Marco Beltrami.

Valoración:
Lo mejor: La sólida dirección de Jonathan Mostow y los efectos especiales: ritmo bastante bueno, espectáculo de gran nivel.
Lo peor: John Connor, un personaje destrozado, y Nick Stahl, un actor inexpresivo. Está lejos de la extraordinaria calidad de sus predecesoras: es una película de acción bien hecha, pero ahí se queda.
Mejores momentos: La impresionante persecución con la grúa.

* * * * * * * * *

Desde el año 2000 persiste en Hollywood la manía de recuperar películas y novelas clásicas o simplemente con tirón y aprovechar su fama para realizar secuelas, precuelas, remakes, adaptaciones comerciales y demás destroces. Terminator 3 llegó con muchas dudas, pues habían pasado doce años desde Terminator 2, no estaba James Cameron implicado en el proyecto, Schwarzenegger había envejecido bastante, y como digo, el cine no se encontraba en su mejor momento. Como película de acción el resultado fue francamente bueno, pero como secuela dejó a los seguidores bastante fríos. Pero aunque no fue bien recibida en su momento, con el tiempo se ha asentado mejor, porque sus fallos se van perdonando u olvidando y sobre todo porque en el género cuenta con bastantes virtudes y no envejece mal. Y la verdad sea dicha, después del estreno de Terminator Génesis, donde Hollywood lleva al extremo la explotación de obras famosas con malos resultados y poco respeto a la serie y al seguidor, se está empezando a revalorizar por la simple y triste comparación con una entrega peor.

Lo mejor de la función lo tenemos en la puesta en escena. Muy acertadamente Jonathan Mostow prescindió de otra moda con resultados por lo general muy cuestionables, recurriendo a los efectos por ordenador solamente cuando eran necesarios dobles digitales… casos en los que el resultado dista de ser perfecto, así que más razones para alegrarse de su mínimo uso. Todas las escenas de tiroteos y persecuciones están rodadas de forma tradicional, es decir, destrozando vehículos y decorados, utilizando complicadísimas planificaciones para poner las cámaras en los lugares apropiados, y con un buen montaje que da forma y ritmo a la narración. El acabado es muy llamativo, regalándonos grandísimas secuencias de acción como la impresionante persecución con una grúa y multitud de coches manejados por control remoto por la T-X. Rodar bien y con efectos especiales que transmitan verosimilitud es el factor primordial a la hora de conseguir una película que no se vea afectada por el paso del tiempo: más de una década después sigue entreteniendo e impactando como un espectáculo bastante gratificante.

En cuanto al guion, desarrolla una historia sencilla con algún giro decente, lo que basta para dar vida al relato, para hacerlo avanzar despertando el interés suficiente en el espectador. De todas formas no se puede decir que la saga brille por guiones complejos, al menos hasta la llegada de Terminator Salvation. La premisa está bien pensada, es básica pero ofrece una buena evolución de la trama original: simplemente Skynet va tras más líderes de la Resistencia, dando así un poco de vida nueva al argumento. Eso sí, la necesidad obliga a reescribir una de las ideas iniciales: antes nos decían que el futuro no está escrito, ahora que es inevitable. No me pareció en su momento ni me lo parece ahora una transgresión importante, es una vuelta de tuerca más a las paradojas temporales que sirve para extender la serie. Y aquí hay cambios más relevantes. El Terminator se usa como secundario cómico, sin sacar de él esa conexión mágica con John y con el espectador que se conseguía en Terminator 2, y John Connor ha sido convertido en un pardillo sin dotes de liderazgo, todo lo contrario a lo que nos han descrito los capítulos previos. Una cosa es mostrarlo en un bajón, intentando huir de responsabilidades demasiado grandes… Otra transformarlo en un imbécil blandengue, sin carácter ni determinación. Ni siquiera se esfuerzan en mostrar una evolución que saque al personaje del bache en que está, se limitan a ponerlo al final cogiendo la radio para dar ánimos en la guerra, como si eso fuera suficiente para madurar a líder de la Resistencia.

Es Kate Brewster la que mantiene el tipo y da algo más de garra a la aventura. Es cierto que resulta una versión de la Sarah Connor de Terminator 2, pero eso también se puede considerar una ventaja, al ser el único protagonista que resulta fiel a los cánones de la serie. Es una mujer fuerte y decidida, pero no un robot: sufre, se asusta, se esfuerza por salir adelante. Claire Danes redondea el rol con una interpretación entusiasta, lo que además hace más evidente el flojo papel de Nick Stahl como John.

Pero si en personajes anda algo ramplona, lo que más se echa en falta es precisamente lo más esencial. La atmósfera que le otorga Mostow al relato es muy luminosa, cuando los dos capítulos de James Cameron nos sumergían en una pesadilla de características únicas. Sin ser terror puro causaban desazón, pues la persecución interminable sobre los protagonistas te mantenía en tensión constante, temiendo la muerte, temblando ante cada aparición del robot enemigo. Aquí podemos disfrutar de imponentes secuencias de acción… pero ninguna causa esas sensaciones de intriga, de expectación y de asombro sobrecogedor. Y los detalles también cuentan para mal. Los diálogos carecen de fuerza, de ingenio. Las reflexiones sobre el destino de la humanidad y las elecciones personales no apasionan. Aparte, hay una idea que me molesta bastante: la inverosímil habilidad de la T-X de manejar maquinaria con su arma. ¿Cómo un virus puede mover el volante y pedales de un coche? Es una fantasía que no pinta nada en una saga de ciencia-ficción que era muy sólida en cuanto al realismo del universo planteado.

Así pues, Terminator 3: La rebelión de las máquinas es buena película de acción, pero como episodio de la serie está en un limbo: algunos como digo hemos terminado aceptando que cumple con lo mínimo exigible (no queda otra, no va a desaparecer por muchas piruetas que inventan en próximas entregas), otros en cambio reniegan bastante de ella. Porque claro, los seguidores esperamos que se mantenga el tono y el nivel, no que se realice una secuela sólo por sacar tajada del renombre de la saga.

Ver también:
Terminator Salvation.
Terminator Génesis

Sabotaje


Sabotage, 2014, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 109 min.
Dirección: David Ayer.
Guion: Skip Woods, David Ayer.
Actores: Arnold Schwarzenegger, Sam Worthington, Mireille Enos, Olivia Williams, Joe Manganiello, Josh Holloway, Harold Perrineau, Terrence Howard, Max Martini.
Música: David Sardy.

Valoración:
Lo mejor: Ritmo excelente, trama jugosa por original y tener buenos giros. Personajes muy carismáticos y diálogos geniales.
Lo peor: Me temo que su estilo parece no haber convencido a nadie.
El título: Ha llegado sin traducir. ¿Qué costaba hacerlo? ¡Sólo hay que cambiar la g por la j!
La frase: ¡Llegó la bailarina!

* * * * * * * * *

Sabotage me ganó desde el fantástico prólogo, y no se desinfla en ningún momento. ¿Cómo ha podido causar tan pobre impresión esta película tan original, carismática y entretenida? La trama es atractiva desde las primeras impresiones y gana con su desarrollo. El fantástico grupo de protagonistas, la oscura y emocionante aventura donde se sumergen (compleja y con buenos giros), el excelente equilibrio entre acción, intriga y humor, el buen partido que le saca a todo la notable puesta en escena… Hasta tiene violencia en cantidad, algo que ya es casi imposible de ver.

El resultado es un título trepidante con dosis de inteligencia y buen hacer que se echan de menos en el cine de acción actual. ¿Cómo puede tener tantas críticas negativas? ¿Tanto se ha acostumbrado la gente a espectáculos vacíos que cuando aparece algo con personalidad no lo saben saborear? Hasta engendros infumables como El último desafío fueron mejor recibidos, algo que no me entra en la cabeza por más vueltas que le doy. Y también me resulta alucinante que otro título del mismo director, Sin tregua, una cinta del montón que tira del mil tópicos y es bastante manipuladora, reciba estupendas críticas mientras esta es vapuleada.

Lo mejor es su memorable repertorio de personajes, definidos muy bien a través de una serie de diálogos geniales: los chistes, puyas y bromas son el sustento de la mayor parte de las situaciones y definen a cada personaje y relación. En algunas escenas el nivel es impresionante: la detective confundida con la stripper, el aburrimiento antes de volver al juego (“¿Le estás tatuando una polla?”), toda y cada una aparición de la pareja de detectives…

En los actores tenemos algún rostro ya conocido (Sam Worthington, de Avatar y Terminator Salvation) pero sobre todo secundarios que cinéfilos y seriéfilos reconocerán rápido, todos con carisma y profesionalidad de sobra, aunque tengan papeles muy pequeños en algunos casos. Joe Manganiello (True Blood), Josh Holloway, Harold Perrineau (ambos de Perdidos) y otros forman este peculiar grupo, aunque las que mejor salen paradas, por tiempo e importancia, son las dos féminas. Olivia Williams (secundaria en numerosas series y películas) como la detective seria y competente que empieza a cabrearse por tanto secretismo e inmoralidad ofrece como siempre una interpretación muy llamativa, y como siempre diré que es una pena que no logre un papel que le dé la fama merecida. Y la que deslumbra a lo grande es Mireille Enos (The Killing, World War Z), otra gran actriz que aquí está inmensa como la loca drogadicta de la pandilla. Pero la estrella de cine y protagonista es Arnold Schwarzenegger… y a mí me ha resultado el menos llamativo de todos. Los años se le notan hasta el punto de que debería dejar de hacer acción (graciosísimo el plano en que salta desde la camioneta gracias a la magia del montaje), y si bien no hace un mal papel, el personaje es muy potente y hubiera ganado mucho con alguien con mayor rango interpretativo y menor edad.

David Ayer utiliza muy bien una narrativa desestructurada, con escenas que vemos paralelamente (la visita al amigo aislado, el muerto que acaba en la nevera), y aporta otros efectivos recursos, como el resumen de las repercusiones del robo inicial mostrado a través de extractos de los interrotagorios. La cámara en mano y el montaje usados con sabiduría captan muy bien el realismo buscado; no me sorprendería que hubiera habido bastante improvisación en los diálogos, porque las muestras de camadería entre los numerosos personajes resultan muy naturales. Quizá se ven algunos trompicones en el lanzamiento del acto final, que probablemente sean resultado de los diversos remontajes que sufrió la cinta, pero viéndola por segunda vez me pareció que incluso le vienen bien, porque se acelera el desenlace yendo al grano.

Pero debo terminar diciendo que nunca sabremos si es la película que realmente quería el realizador, porque, fuera por presión de los productores o decisión suya, se improvisaron varias lineas argumentales y finales distintos durante el rodaje. Viendo el material descartado en los extras del bluray se puede reconstruir la otra versión (no implica spoilers sobre la estrenada):

La detective está asqueada de las mentiras que ha soportado del grupo, y todo estalla cuando se descubre que el personaje de Schwarzenegger resulta ser el traidor y el que los está diezmando. Cuando su familia fue secuestrada, torturada y asesinada perdió la poca humanidad que le quedase y dedicó su existencia a vengarse, aunque por el camino arrasara con todo, incluido el grupo, que es su otra familia, con lo que la premisa no parece muy creíble. Al final acaban los dos hostiándose hasta morir uno de ellos, porque aquí también había dos opciones rodadas. La pelea es poco llamativa, una cutre lucha a tortas en la piscina de ella. Lo único interesante es tener a Arnold como el malo de la función. Quizá viéndola bien editada, esta trama alternativa resultara mejor de lo que parece, pero lo veo muy difícil. La versión elegida finalmente, con otro traidor y un final mucho más movidito, me parece bastante más coherente y atractiva.

Plan de escape


Escape Plan, 2013, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 115 min.
Dirección: Mikael Håfström.
Guion: Miles Chapman, Jason Keller.
Actores: Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Jim Caviezel, Amy Ryan, Sam Neill, Vincent D ‘Onofrio, Vinnie Jones.
Música: Alex Heffes.

Valoración:
Lo mejor: Ritmo bastante bueno, Personajes interesantes. Algún buen tramo.
Lo peor: La simplona fuga a tiros echa por tierra la solidez del resto del relato.

* * * * * * * * *

El tramo inicial me tenía conquistado. Una película de acción ligerita (más bien thriller que acción sin parar), con una trama algo original y bien narrada. El ritmo consistente garantiza un buen entretenimiento, los personajes, aun los secundarios con su escasa presencia, enganchan, y el misterio de cómo saldrá el protagonista de la nueva cárcel mantienen el interés alto. La química entre Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger es instantánea, y la cooperación está llena de buenos diálogos y situaciones muy interesantes. Eso sí, hay que hacer algún salto de fe, pues aunque sepamos que no es un relato realista alguna fantasmada hay que tragarse, como que adivine la combinación viendo cuatro huellas dactilares, sin nada que le diga en qué orden pulsar.

Sin embargo, conforme se acerca a su desenlace va perdiendo fuelle. La trama gira hacia un camino bastante más clásico y simplón: la carrera por la supervivencia a tiros. El interés decae porque ahora se narra todo como con desgana. Lo que se ve ya no sorprende lo más mínimo, como si no hubieran dedicado tiempo a planificar escenas de acción con algo más de savia y emoción. Por si fuera poco, las inconsistencias e inverosimilitudes, o sea, los saltos de fe, se multiplican y magnifican. No es creíble que en esa prisión aislada haya tanto armamento pesado (un suicidio si se amotinan los presos), con lo que se ve como una burda excusa para meter tiroteos. Tampoco queda bien lo fácil que resulta pasar objetos de buen tamaño de una sección a otra, cuando se supone que hay un montón de controles (casualmente en estos casos no vemos a los protagonistas pasar por ellos). Los malos por supuesto no aciertan ni un disparo, porque las vallas y tuberías atraen a las balas, pero los buenos dan en cualquier situación, incluso zarandeándose en el aire en una escalera colgante. Y mil preguntas aparecen aquí y allá, por ejemplo, ¿cómo sabe el protagonista utilizar los complejos controles de una sala de máquinas, y cómo sabía que los conductos del agua harían eso?

El villano de la función no empieza mal, quizá porque con su eficaz interpretación Jim Caviziel da algo de miedo. Es un empresario tirano implacable muy típico, pero no se necesita más para poner en apuros a los protagonistas. En cambio hacia el final termina inclinándose demasiado hacia un villano cabezón y estúpido demasiado forzado, perdiendo fuerza. Por cierto, los carceleros con máscaras negras son imponentes.

En cuanto a moralidad la cinta es un poco graciosa. El protagonista no tiene reparos en probar la seguridad de una especie de Guantánamo a lo bestia, cosa que se puede aceptar porque es un patriota desinteresado en resto del mundo y muy avaricioso. Pero eso de que diga que trabaja en esto para impedir que los hombres malos escapen y dañen familias mientras precisamente está intentando salir para arreglar las injusticias y abusos que ha cometido el sistema con él resulta bastante cutre, por incongruente y porque el personaje no muestra ningún cambio en su forma de pensar ante la nueva situación.

En conjunto queda un título que recuerda a las películas del género de los años 80 y 90, es decir, acción terrenal (nada de dejarlo todo para la sala de montaje y los efectos especiales) con personajes en los que han puesto esfuerzo. El director Mikael Håfström, sin deslumbrar, está bastante correcto, y el resultado mejora a otras obras recientes de los dos veteranos protagonistas, las decepcionantes Los mercenarios 2 y El último desafío. Stallone como protagonista absoluto aguanta el tipo sin problemas, y Schwarzenegger le secunda muy bien… aunque debo decir que en este último se nota mucho la edad: sus movimientos son los de un anciano y en casi toda escena se nota que deben recurrir a dobles; sin duda debería dejar el género, o elegir papeles más acordes a su edad.

El último desafío


The Last Stand, 2013, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 107 min.
Dirección: Kim Jee-Woon.
Guion: Andrew Knauer.
Actores: Arnold Schwarzenegger, Forest Whitaker, Eduardo Noriega, Jaimie Alexander, Zach Gilford, Luis Guzmán, Rodrigo Santoro.
Música: Mowg.

Valoración:
Lo mejor: No se me ocurre nada, salvo que no llega al nivel de “joder, he tirado dos horas de mi vida”.
Lo peor: La fallida mezcla de comedia y acción. Los personajes tan estereotipados. La acción tan predecible y vista.

* * * * * * * * *

El último desafío es un título menor de acción que no podría llamar mucho la atención si no contase con algún famoso como protagonista, y precisamente la vuelta al cine de Arnold Schwarzenegger es ese reclamo. Y más no tiene.

La trama es simple, lo que sería aceptable si sirviera para exponer una aventura emocionante y con personajes atractivos, diálogos divertidos y partes de acción originales e intensas. Pero se queda lejos de conseguir todo eso, de hecho, está cerca de resultar una catástrofe. La historia es poco verosímil, por no decir absurda, y se desarrolla bastante mal: falta de rumbo, de ritmo, de originalidad y por extensión de interés. Los personajes son muy arquetípicos, bordeando la vergüenza ajena, con lo que llegan a resultar cargantes en muchos momentos. Destaca el pésimo villano (Eduardo Noriega), que no deja de ser un cutre mcguffin, es decir, un objeto excusa para la trama. Los tiroteos y persecuciones son anodinos, ninguno resulta emocionante.

Pero quizá su problema más grave es que no sabe decantarse por la acción o por la comedia absurda, y muchas escenas quedan realmente raras, confusas por su estilo sin pies ni cabeza. La acción es demasiado simplona unas veces, demasiado salida de madre otras. La comedia es demasiado estúpida y los chistes se meten con calzador. La presencia como secundario de uno de los protagonistas de Jackass (esos gilipollas que tuvieron éxito grabando sus locuras y hostias) agrava el problema: vaya personaje más ridículo.

El desigual conglomerado va perdiendo el poco interés que pudiera tener en su tramo inicial, y las escenas cumbre, como el tiroteo en la calle principal del pueblecito, no son lo suficientemente entretenidas e impactantes como para salvar la función. Pero además, el final es un despropósito. La persecución por el maizal es insípida, la pelea en el puente muy cutre. El problema no es tanto de concepto (tan previsible como el resto del relato) como de ejecución: aunque la cinta prometía ser de acción terrenal (sin abusar de efectos especiales y sin trucos digitales), para resolver estas escenas el director tira de efectos digitales, y resulta que los fondos y el puente falsos son horribles, verdaderamente horribles.

Lo cierto es que no ha sido muy mal recibida por crítica y público, pero a mí me parece un quiero y no puedo constante que roza la parodia involuntaria.

Desafio total


Total Recall, 1990, EE.UU.
Género: Acción, ciencia-ficción.
Duración: 113 min.
Dirección: Paul Verhoeven.
Guion: Dan O’Bannon, Ronald Shussett, Gary Goldman.
Actores: Arnold Schwarzenegger, Rachiel Ticotin, Sharon Stone, Ronny Cox, Michael Ironside, Marshall Bell, Mel Johnson.
Música: Jerry Goldsmith.

Valoración:
Lo mejor: Todo: guion (thriller exquisito, personajes excelentes), ambientación (decorados, efectos especiales), dirección, banda sonora, reparto… Su capacidad para entretener y asombrar incluso veinte años después.
Lo peor: Nada, excepto quizá lo de siempre: la sensación de que por ser ciencia-ficción se infravalora.
La frase: Mueve el culo hacia Marte. Mueve el culo hacia Marte…

* * * * * * * * *

No cabe duda que los años ochenta y noventa fueron la mejor época del cine de acción y derivados (aventuras, ciencia-ficción, fantasía). No sólo por las obras maestras de James Cameron (Aliens, Terminator II) o las innumerables producciones de gran influencia (Depredador, La jungla de cristal, La guerra de las galaxias -aunque empezó en el 77-, Indiana Jones…), sino porque en general el estándar en la época era bastante más alto que el actual. Las películas de Arnold Scharzenegger o Bruce Willis, por poner los ejemplos más fáciles, resultaban por lo general mucho más entretenidas y carismáticas que las tonterías llenas de efectos digitales que tenemos que tragar ahora (incluidos innumerables remakes de grandes de aquella época… sin ir más lejos el estreno de Desafío total 2012 es inminente). A caballo entre las dos décadas (justo en 1990) Paul Verhoeven, que había dejado buenas impresiones con Robocop, nos deleitó con Desafío total, una espectacular producción que aglutinaba las mejores bazas del género: capacidad para entretener e incluso dejar huella por su fuerza narrativa y visual sin perder por ello la inteligencia por el camino.

Inspirada en un relato de Phillip K. Dick y escrita entre otros por Dan O’Bannon (principal artífice también de Alien), Desafío total camina entre el thriller, la acción y la ciencia-ficción inteligente, y todo ello edulcorado además con un atrevido tono irreverente, casi auto-paródico, que no desentona lo más mínimo sino todo lo contrario, imprime al relato una personalidad tan atípica como eficaz. Las escenas de Quaid sacándose el rastreador, la cara falsa que luego explota, las tres tetas, el vendedor de sueños, el pesado taxista, la escenas de asfixia e incluso la aparición de Kuato tienen un tono de aventura absurda rozando la comedia muy atrevido pero notablemente eficaz. Hasta la violencia extrema y explícita no se puede tomar en serio (el ataque de la máquina excavadora es claramente gore-comedia). Fuera idea del guion o algo amplificado por Verhoeven, el estilo de la cinta busca claramente divertir y entretener a toda costa, y como decía, no por este aspecto gamberro se deja de lado la consistencia e inteligencia del relato ni se toma por tonto al espectador.

La búsqueda de respuestas de Douglas Quaid, con su tormento sobre su identidad y su posible relación con Marte, se desarrolla con las dosis justas de intriga diseminadas hábilmente entre los momentos de acción. Cada nuevo descubrimiento añade interés y sorpresas, cada nuevo paso y giro de acontecimientos va poniendo las piezas de un puzle complejo pero fascinante. Protagonistas ambiguos con traiciones constantes y villanos que marcan época siembran el camino de Quaid de roles definidos con maestría y usados con mucha sabiduría. Un entorno social impecablemente construido y hábilmente mostrado (tanto en la parte del guion -constantes aportes en las noticias dan un aspecto de realidad y complejidad- como en la visual -la recreación es detallada-) sumerge las aventuras en un ambiente muy cuidado que resulta tan creíble como impactante. Un manejo exquisito del tempo narrativo (tanto desde el guion como en la dirección) que sabe exactamente qué sacar de cada escena y cómo construir un todo perfectamente equilibrado forma un relato complejo pero entretenido, inteligente pero con el que es muy fácil conectar, tan perfecto a todos los niveles que también cuida el poso tras la proyección, pues es de esas cintas donde al final tienes que pensar por ti mismo cuál es la respuesta final: ¿pero es un sueño o no?

Eso sí, como muchas películas, incluidas no pocas obras maestras, hay algún detalle o agujero de guion digno de mencionar pero no suficientemente notable como para echar a perder el producto. Por ejemplo, cabe preguntarse, con los problemas de abastecimiento de oxígeno que hay en el planeta rojo, cómo es que han perdido dinero y recursos llenando de atmósfera respirable las inmensas instalaciones alienígenas.

Arnold Schwarzenegger nunca ha sido un intérprete de amplio registro, pero dado el género en el que trabajaba tampoco se le puede echar en cara, porque carisma y naturalidad sí tiene de sobras: la incredulidad y temores de Quaid los muestra sin muchos problemas. Sharon Stone estaba iniciando la etapa cumbre de su carrera, y en un papel que pasa de la simpatía fingida a la frialdad de una zorra implacable cumple bastante bien, de hecho, la intensidad de su mirada en momentos clave es difícilmente olvidable, aunque si destaca es también por su belleza: en esos años era una de las mujeres más cautivadoras del planeta. Pero el plato fuerte de la función es Michael Ironside, uno de los mejores secundarios del celuloide que logra aquí uno de sus papeles más redondos como villano.

Tanto por la calidad de la puesta en escena como sobre todo por la abrumadora cantidad y calidad de los efectos especiales, Desafío total no sólo deslumbró en su momento, sino que haciendo balance destaca como una de las películas con mejores efectos especiales de la historia del cine. Obviamente algunas cosas no han envejecido muy bien (el diseño de los coches, los túneles marcianos), pero en conjunto a pesar de los años que tiene resulta un espectáculo inconmensurable. El diseño artístico es impresionante y la recreación a través de maquetas, decorados y otros efectos especiales tuvo que ser extremadamente difícil de llevar a cabo. Pero el resultado es inmejorable: su aspecto visual es colosal, inigualable. Para redondear el producto Jerry Goldsmith nos regaló una de sus mejores partituras, una banda sonora de marcada personalidad, de rasgos únicos, que se ajusta a la cinta como un guante. El tema principal es mítico, pero no sobra ni un solo minuto de música.

Desafío total es una película mítica e inolvidable que, sin llegar a ser una obra maestra, sí se puede considerar un hito indispensable de los géneros de la acción y la ciencia-ficción.

Depredador


Predator, 1987, EE.UU.
Género: Acción, suspense, ciencia-ficción.
Duración: 107 min.
Dirección: John McTiernan.
Guion: Jim Thomas, John Thomas.
Actores: Arnold Schwarzenegger, Carl Weather, Bill Duke, Elpidia Carrillo, Jesse Ventura, Sonny Landham, Richard Chaves, R. G. Armstrong.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Música, dirección. Ritmo, tensión, espectacularidad. Y la criatura.
Lo peor: Sobra el plano inicial desvelando la existencia del alien.
Mejores momentos: El asalto a la aldea, todas las incursiones de la criatura, la chica aterrada que no huye, el enfrentamiento final al completo.
El gazapo: Cuando el protagonista sale del agua ha perdido el cuchillo, así que debe esconderse. Acto seguido se pone a montar trampas con el cuchillo de nuevo en su poder.
La frase:
1) Si sangra podemos matarlo.
2) La selva se lo llevó.

* * * * * * * * *

John McTiernan es probablemente el mejor director de acción que ha existido. Y hablo en pasado porque debido a problemas legales (estará un tiempo en la cárcel por mentir al FBI en una investigación) ha estado parado desde sus dos últimas producciones (Rollerball y Basic) en 2002 y 2003. Exceptuando esas dos, que fueron unos olvidables fracasos artísticos, todas las películas que ha realizado son divertimentos de primer nivel cuando no clásicos del género, tanto de la rama policíaca (La jungla de cristal -1988- y su no menos estupenda tercera parte -1995-) como la aventura (la magnífica pero infravalorada El guerrero nº 13 -1999- o la alocada El último gran héroe -1993-) o el thriller (La caza del Octubre Rojo -1990-, El caso de Thomas Crown -1999-). Incluso se atrevió y triunfó con el misterio con toques de ciencia-ficción con esta atípica Depredador, que si bien nunca ha llegado a considerarse una obra maestra (dista de serlo) sí ha alcanzado ese estado de clásico del género, de obra de referencia.

Decía que esta cinta es atípica porque, olvidando el innecesariamente relevador plano inicial (¿en qué estaban pensando al reventar así la sorpresa que tanto tarda en aparecer luego?), comienza como una aventura de acción bélica espectacular para una vez muy entrados en el metraje inclinarse por el misterio con toques gore (hoy día es inimaginable esa cantidad de sangre) para acabar en un tramo final de aventuras y acción con la sobrecogedora lucha contra el alienígena. Los cambios de registro y ritmo son perfectos, la expectación te mantiene siempre en tensión, esperando con angustia una nueva incursión del ente. El grupo de protagonistas posee gran magnetismo, cada uno tiene una personalidad muy marcada y atractiva. Las escenas de acción son memorables, y la criatura perturbadora. Atrapa de principio a fin, y si no se conoce de qué va sorprende como pocas.

Depredador hace gala de una exquisita dirección, fotografía y montaje: qué bien aprovechada está la peligrosa belleza de la selva, no como en el último intento de levantar la saga, Predators (2010). De actores bien utilizados: tanto Schwarzenegger como los que le acompañan son héroes de acción que llenaban la pantalla con su carisma, y hay que decir que Bill Duke (el negro grandote) obtiene una interpretación de gran intensidad. De diseño artístico arrollador, pues solo aparece un alienígena, pero es inolvidablemente asqueroso. Y de una banda sonora de Alan Silvestri con rasgos únicos, de eficiencia absoluta con las imágenes. El resultado es una producción fascinante y modélica a la que el paso de los años y los sucesivos visionados no le hacen perder lo más mínimo.

Pocos años después tuvo una secuela (1990) de buen nivel aunque muy infravalorada, pero por desgracia recientemente se intentó resucitar como producto de consumo rápido con dos obras totalmente innecesarias y olvidables (Alien vs. Predator -2004- y su continuación -2007-), y actualmente, cuando por fin parecía que iban a retomarla con un poco de seriedad (Predators -2010-), no contaron con artistas que supieran hacerlo con la habilidad suficiente.