El Criticón

Opinión de cine y música

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Hombres de negro 3


Men in Black 3, 2012, EE.UU.
Género: Acción, comedia, ciencia-ficción.
Duración: 106 min.
Dirección: Barry Sonnenfeld.
Guion: Etan Cohen, Lowell Cunningham (cómic).
Actores: Will Smith, Tommy Lee Jones, Josh Brolin, Michael Stuhlbarg, Emma Thompson, Michael Chernus, Alice Eve, Jemaine Clement, Mike Colter.
Música: Danny Elfman.

Valoración:
Lo mejor: Mejoras en la historia, con unas pocas nuevas ideas y situaciones más variadas.
Lo peor: Aunque el fondo se ve el mismo esquema y sigue faltando inspiración.
El título: Fijaos si se esfuerzan poco por mantener la concordancia que en la segunda parte tradujeron en el título y usaron números romanos para el número de episodio y ahora no mantienen ni una de las dos cosas, pues la dejaron como Men in Black 3. Como siempre, intento mantener la traducción más lógica y más conocida por el público.
Mejores momentos: La revelación final.
La frase: Sólo porque vean a un hombre negro conduciendo un buen coche no significa que sea robado… Este lo robé, pero no porque soy negro -J.

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Aunque la segunda parte hizo dinero de sobras se notó que se recibió con tibieza, tanto por las pobres críticas como porque el público no salía entusiasmado como en la primera. Los dos productores de la serie, Laurie MacDonald y Walter F. Parkes, el director Barry Sonnenfeld y el actor Will Smith tenían ganas de una tercera, pero entre el bajón y que Sonnenfeld tenía problemas legales con el estudio, Sony, como siempre por temas de dinero, la cosa se fue retrasando y retrasando. En otros casos en que la franquicia es propietaria del estudio no pestañean cambiando directores, pero los productores querían a este realizador. La cosa empezó a cuajar en 2009, y para 2012 llegó el estreno, eso sí, con el 11-S de por medio afectando, como en otras películas del momento, a varias escenas que implicaban a las Torres Gemelas y tuvieron que rodar de nuevo.

Tomaron nota de lo que falló en aquella entrega, la fala de novedades, y la premisa que encargaron desarrollar al guionista Etan Cohen (El rey de la colina -1997-, Tropic Thunder -2008-) intenta tirar por un camino menos trillado. El resultado fue mejor recibido por la crítica y el público, y llegó a recaudar 624 millones de dólares en todo el mundo. Sin duda es más original y entretenida que la segunda, pero lo cierto es que no como para deslumbrar, todavía se ve cierta cobardía a la hora de ir a por todas hacia una nueva dirección.

Parece que por fin van a apartar a K y darle a J el nuevo compañero que anunciaron en el final del primer episodio, pero se quedan a medias, pues lo que hacen es rejuvenecerlo. Al menos, es un placer ver el buen papel que hace Josh Brolin, quien además de tener un carisma arrollador e imitar a la perfección a Tommy Lee Jones también tiene una química estupenda con Will Smith. El cambio de jefe también apuntaba a que tendría más desarrollo, pero al final O (Emma Thompson) hace lo mismo que Z, da unas cuantas órdenes y poco más. Así que en los personajes, sin fallar, sí pesa la sensación de que podían haberse esforzado más, aunque desde luego, con el estupendo final pega un subidón que deja muy buen recuerdo.

El problema principal vuelve a ser que utilizan al villano como el macguffin, la excusa para mover la trama, en vez de hacer que forme realmente parte de la historia dramática de los personajes (una cutre venganza es todo lo que hay) y el misterio y el conflicto se desarrollen con mayor complejidad. Ya cansa que un bicho feo traiga la amenaza de destrucción de la Tierra y aparezca y reaparezca a conveniencia del guion sin disimulo alguno. Si tan poderoso y temible es, por qué huye más veces de las que ataca, por qué lanza cuatro dardos y se esconde, por qué los protagonistas lo persiguen un rato pero luego desisten…. Todas las escenas así, reservando, retrasando la confrontación y las respuestas para el final. También lo hacen con el extraterrestre que ve todas las líneas temporales a la vez, aparece, desaparece, no se digna a hablar hasta que los autores lo creen oportuno.

En el capítulo inicial hilaron mucho mejor la investigación, con averiguaciones bien dosificadas entre las escenas de acción y humor, de forma que había un hilo conductor que mantenía el interés bastante alto. En los siguientes todo ha quedado supeditado a la gracia de la situación y al carisma de los actores. Con el amago de cambiar la premisa y el desconcierto que vive J engañan aceptablemente bien al menos durante media película (atención al chiste del coche robado), pero poco a poco empieza a hacerse evidente que estamos revisitando la relación J y K sin aportar gran cosa y que el villano es otra chapuza y el choque con él repite prácticamente los mismos pasos. A partir de la fiesta de Andy Warhol pega un bajón considerable (qué persecuciones más sosas), y aunque el clímax final es más vistoso que el del segundo capítulo, no impresiona mucho.

En lo visual tampoco alcanza al episodio inicial, más esforzado en combinar mejor las distintas técnicas de efectos especiales y otorgarle una solidez y personalidad de buen nivel. Sonnenfeld cumple, pero va un poco con el piloto automático puesto y abusa de los efectos por ordenador: los dobles digitales y algunas escenas de persecución cantan más de la cuenta. Ahora más que nunca cabe pensar que costó más de lo que luce: de los 225 millones supongo que un buen pico se iría en los sueldos de las estrellas. En la banda sonora Danny Elfman se puso un poco las pilas y aportó un toque roquero muy certero.

Ver también:
Hombres de negro (1997)
Hombres de negro 2 (2002)
-> Hombres de negro 3 (2012)
Hombres de negro: Internacional (2019)

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Hombres de negro 2


Men in Black II, 2002, EE.UU.
Género: Acción, comedia, ciencia-ficción.
Duración: 88 min.
Dirección: Barry Sonnenfeld.
Guion: Robert Gordon, Barry Fanaro, Lowell Cunningham (cómic).
Actores: Tommy Lee Jones, Will Smith, Rip Torn, Tony Shalhoub, Lara Flynn Boyle, Rosario Dawson, Johnny Knoxville.
Música: Danny Elfman.

Valoración:
Lo mejor: La pareja protagonista mantiene su química y gracia, y el perro es tronchante.
Lo peor: Es una repetición nada disimulada de la primera parte, no aporta nada nuevo.
Mejores momentos: La oficina de correos.
La frase: Casi todos los que trabajan en correos son extraterrestres -J.

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Alerta de spoilers: Cito algunos detalles importantes del final.–

Hombres de negro 2, sin ser lo que se dice una mala película, ofrece tan poco que nada más terminar de verla empiezas a olvidarla. Si no fuera por el tirón de la primera parte y de sus estrellas no habría alcanzado 440 millones de dólares de recaudación mundial, 150 menos que aquella pero aun así una cifra extraordinaria, pero las críticas fueron muy flojas y es evidente que en poco tiempo el público ya no se acordaba de ella, Así, los productores dudaron si hacer la tercera entrega durante casi ocho años (se puso en marcha a mediados de 2009, se estrenó en 2012). Por suerte, ofreció algo más de original y dejó mejores impresiones.

Los productores y los guionistas contratados (Robert GordonHéroes fuera de órbita-, Barry FanaroLas chicas de oro-) van demasiado sobre seguro, sin esforzarse lo más mínimo en tratar de recuperar uno de los puntos clave del episodio inicial, el factor sorpresa, aportando novedades en las vivencias de los personajes y la trama. Se enquistan totalmente en la repetición de la misma premisa, cambiando poco más que nombres, porque ni escenarios nuevos atractivos nos ofrecen.

Los personajes ya los conocemos y se conocen entre ellos y la dinámica de los Hombres de negro también, así que cambian la introducción a la organización y el despertar de J por la acción pura y dura con esa escena ruidosa pero sin savia del gusano en el metro. En el siguiente acto no encontramos un misterio que cobra forma poco a poco hasta que puedes deducirlo tú mismo, sino un macguffin sin sustancia alguna mientras los protagonistas deambulan de aquí para allá teniendo rocambolescas aventuras, sean encuentros cómicos con alienígenas extraños o escenas de acción varias. El único suspense consiste en esperar a ver si K se digna en soltar otra dosis de información, cosa que sólo ocurrirá cuando hayan agotado el escenario actual. Y todo para que al final sea lo mismo: el objeto buscado por la villana que amenaza con destruir la Tierra estaba ante sus narices, esta lo encuentra antes, y luchan por él. Que la clave sea la chica de turno no añade emoción, si acaso lo contrario, queda un poco raro, pues tiene justificaciones un tanto forzadas. J, tan buen agente que es, se encapricha de una tía buena en un solo encuentro y decide no borrarle la memoria. Y a pesar de ello, en el final él y K la convencen para que se suicide para salvar la Tierra, escena que no transmite el drama y la premura necesarias como para lograr aunque sea una pizca de sentimiento.

Rosario Dawson resulta simpática, pero entre el poco recorrido de su rol y que se echa en falta a Linda Fiorentino parece un mal apaño. Es una pena que esta no quisiera continuar o la confianza de los estudios en ella estuviera por los suelos, pues como conté en el análisis de la primera parte, estaba metida en una importante investigación del FBI y además tenía fama de ser difícil de tratar.

La vuelta de K está muy bien hilada, y la química de Tommy Lee Jones y Will Smith es lo que mejor funciona de nuevo, así que no me quejo de que lo recuperaran tras jubilarse, pero sin duda habría sido más atractivo con una nueva aprendiz en el equipo que diera más juego; los roces y chistes con el tonto compañero de J y las escenas en que el perro lo acompaña son buena muestra de ello. La entrada en acción de K en la oficina de correos es tronchante, la mejor parte de la película. La pena es que su historia termina teniendo poco recorrido dramático, por eso de ser una excusa para dosificar la trama.

En cuanto a lo peor, es sin duda la villana tan vulgar que nos ofrecen. Se trabajan un poco de trasfondo, pero este acaba siendo el pretexto para recuperar a K, a sus motivaciones y personalidad no le aportan absolutamente nada. Lara Flynn Boyle hace lo que puede con el putón mal maquillado que le ha tocado (que me parece demasiado para una cinta familiar), pero ni resulta un enemigo imponente ni interesa su plan, y sus secundarios son más bien lamentables: repiten la fórmula de patanes feos, pero ni el sobreactuado Johnny Knoxville con dos cabezas ni el larguirucho que luego se divide en varios pequeños hacen gracia o dan algo de canguelo. Cuando estás un rato siguiendo las andanzas de la pareja protagonista te olvidas por completo de quién es y qué pretende esta tipa. De hecho, da la impresión de que hasta los autores se olvidan de ella: en una escena manda a varios matones a por J y K, pero cortan el diálogo a medias cuando se gira hacia el larguirucho, y quince minutos después vuelven a ello como si ahí no hubiera pasado tiempo alguno, es más, de por medio incluyen un encuentro entre ella y Z.

La puesta en escena mantiene el tono enérgico, aunque también pierde unas décimas. Entre el ritmo vivaz, el carisma de los protagonistas y la corta duración, la cinta entra bien y divierte, pero no asombra como el primer episodio y no cala lo más mínimo. En aquel Barry Sonnenfeld se mostró más ágil, con recursos visuales más variados, mientras que aquí anda menos inspirado y además patina un par de veces, como las patadas voladoras de K y Z tan exageradas y cutres, donde no se sabe a qué viene ese giro en plan superhéroes y canta muchísimo el uso de cuerdas. Pero es la falta de un clímax más elaborado lo que más pesa: el asalto al cuartel tomado por la enemiga está muy falto de imaginación y sentido del espectáculo, y los momentos finales en un tejado son muy, muy sosos. Un tercer acto épico podría haber eclipsado su falta de originalidad, pero apuntaron muy bajo.

El repertorio de criaturas alienígenas es llamativo, pero no deslumbra como en la primera entrega porque aquí tampoco presentan novedades. El abuso de lo digital se nota (el gusano, los tentáculos de la mala, las cabezas múltiples de sus secuaces), y sumado a los parcos escenarios que hay, cabe preguntarse cómo gastaron tanto dinero, nada más y nada menos que 140 millones de dólares, si no tiene un despliegue de efectos especiales al nivel de otras superproducciones de aquel año: Minority Report, El ataque de los clones y El Señor de los Anillos: Las dos torres costaron bastante menos y lucieron muchísimo mejor. La banda sonora de Danny Elfman es muy efectiva, pero tampoco parece buscar algo de renovación.

PD: David Cross (ahora conocido por Arrested Development) repite en un personaje distinto pero muy parecido (el friki de la morgue en el primer episodio, el del videoclub aquí), y no se sabe si es el mismo rol (se supone que murió), así que queda muy confuso. Tampoco parece un cameo, pues fama no tenía y está acreditado; quizá era amigo de algún productor.

Ver también:
Hombres de negro (1997)
-> Hombres de negro 2 (2002)
Hombres de negro 3 (2012)
Hombres de negro: Internacional (2019)

Hombres de negro


Men in Black, 1997, EE.UU.
Género: Acción, comedia, ciencia-ficción.
Duración: 98 min.
Dirección: Barry Sonnenfeld.
Guion: Ed Solomon. Lowell Cunningham (cómic).
Actores: Tommy Lee Jones, Will Smith, Linda Fiorentino, Vincent D’Onofrio, Rip Torn, Tony Shalhoub, Siobhan Fallon Hogan.
Música: Danny Elfman.

Valoración:
Lo mejor: Imaginativa en argumento y en lo visual. Personajes carismáticos. Aguanta bien el paso de los años.
Lo peor: Un poco menos de chistes de tortas y más humor ingenioso le habría venido bien.
Mejores momentos: Las pruebas de acceso, en especial la de tiro.
El título: Es otro de esos que según llegan las secuelas lo traducen o no, y acaba siendo un lío.
El mito: Un personaje repite la idea errónea de que hasta el descubrimiento de América por parte de Cristobal Colón todo el mundo creía que la Tierra era plana.
La frase:
1) He vacilado… -J
2) ¿Sabes la diferencia entre tú y yo? Yo llevo esto con estilo -J.

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Como suele pasar, el proyecto estuvo años en el limbro hasta que empezó a concretarse. Dos productores, Walter F. Parkes (quien tras unas cuantas películas no conseguía triunfar) y Laurie MacDonald (recién empezando en este negocio), compraron en 1992 los derechos de un cómic limitado que tuvo buena recepción en su publicación un año antes, Men in Black, escrito por Lowell Cunningham y dibujado por Sandy Carruthers. Contrataron al guionista Ed Solomon (con unas pocas comedias en su haber), pero hasta 1997 la película no llegó a ver la luz, incluyendo un retraso para esperar a que el único director que tenían en mente terminara otro rodaje: Barry Sonnenfeld.

La cosa cogió rumbo cuando consiguieron además un buen padrino. Steven Spielberg puso sus recursos y contactos, de forma que la cinta llegó con gran presupuesto y sin problemas distribución (implicación creativa no parece que tuviera). No tardó en unir a una pareja de éxito seguro para los papeles protagonistas. Will Smith estaba en la cima de su fama, sobre todo tras el pelotazo de Independence Day (1996), y al parecer encabezaba la lista de favoritos porque la esposa de Sonnenfeld era fan de El príncipe de Bel-Air (1990). Tommy Lee Jones estaba buena en racha también tras los buenos resultados de El fugitivo (1993) y El cliente (1994), pero era reticente hasta que Spielberg lo convenció. Otro que estaba en plena forma era Danny Elfman, quien ofreció una banda sonora vibrante.

En papel parece la típica película de pareja de opuestos (buddy movie en inglés), pero no fue tan típica, porque, inspirada en el cómic, combinaba policíaco, ciencia-ficción, comedia y acción de forma bastante original y muy emocionante. Se recibió con entusiasmo, pues tuvo críticas buenas y arrasó en taquilla con 590 millones de dólares mundiales, siendo la tercera en recaudación por detrás de dos colosos como fueron Titanic (James Cameron) y El mundo perdido: Parque Jurásico (Steven Spielberg). Explotaron aún más los réditos con una serie animada y diversos videojuegos. Y ha aguantado bien el paso de los años, tanto que a pesar de la pérdida de calidad de sus tardías secuelas (2002, 2012) estas consiguieron arrastrar cifras semejantes, al menos hasta la cuarta (2019), tan infame que el boca a boca frenó su recorrido comercial y probablemente el de la serie. Los productores se forraron y desde entonces tienen una carrera muy exitosa, con muchas colaboraciones con Spielberg.

Barry Sonnenfeld venía de La familia Adams (1991) y secuela (1993), una saga de corte familiar con bastante buena recepción y que sin duda le dio experiencia en el tono de la presente, la mezcla alocada de realidad y fantasía con diversos efectos especiales. Y Hombres de negro resultó asombrosa en lo visual en su época. Lo cierto es que el presupuesto se fue un poco de madre, pues 90 millones es una cifra muy alta en aquel entonces, de hecho, Independence Day y El mundo perdido no pasaron de 75. Aunque no fuera un espectáculo grandilocuente como Independende Day, la mezcla de alienígenas y distintos trucos visuales (el coche transformándose, las escenas de tortas en plan cómic, platillos volantes estrellándose) tuvo un arduo trabajo detrás y un resultado estupendo. Conviene recordar que junto a Las brigadas del espacio (Paul Verhoeven) dio un paso importante en la introducción de criaturas creadas por ordenador, antes que La amenaza fantasma (George Lucas, 1999), aunque sólo los usaron en planos amplios, en encuadres cercanos utilizarn fantásticos muñecos, animatronics y disfraces. En alta definición lo digital se nota un poco, pero no como para molestar.

Sonnenfeld consigue juntar todas las piezas en un perfecto equilibrio y además aporta un estilo muy dinámico y lleno de recursos. El ritmo enérgico, la duración comedida y el argumento que va al grano garantizan un buen rato diversión. Qué tiempos aquellos en que no se tomaba como obligatorio pasar de las dos horas metiendo rellenos, y en los que se curraban la trama de forma que tuviera un desarrollo lógico e incluso pudieras intuir cosas por ti mismo, ahora casi todo es ir de un escenario vistoso para otro y que en cada uno le caigan pistas encima a los personajes porque sí. No hay bajones ni en la única parte que bastante realmente previsible, las dudas de si el protagonista aceptará y será aceptado en la organización. El relato destaca por jugar bien con el factor sorpresa, teniendo algún giro muy inspirado (el Cinturón de Orión), por su humor desenfadado (a veces grotesco y absurdo), y unas escenas de acción sencillas pero que combinan bien el carisma de los personajes y los efectos especiales. Sólo podría decir que abusa un poco de los chistes de tortas, en plan slapstick, y le hubiera venido bien más gracias ingeniosas. La escena de la pelota rebotando y liándola parda por la oficina para mostrar los problemas de adaptación de J al trabajo es muy, muy tonta, y la del parto de una alienígena muy forzada, pues K no ve a la mujer en el asiento trasero del coche gimiendo y la situación en si tampoco tiene mucha gracia.

Pero lo mejor es la pareja protagonista. Tommy Lee Jones como el veterano serio y tranquilo y Will Smith como el joven alocado que tiene habilidades pero también mucho que aprender son un deleite de ver, llenan la pantalla con su magnetismo y gracia. El proceso de selección, con la tronchante prueba de tiro, es memorable.

Hay algunos secundarios de lujo, pero en papeles breves o raros y no lucen mucho: Tony Shalhoub, Rip Torn, Vincent D’Onofrio. Más atractiva resulta la gradual inclusión de Linda Fiorentino como parte del equipo, pero lo cierto es que toma protagonismo demasiado despacito, dando la sensación de que infravaloran el potencial del personaje y de la actriz, y en la pelea final queda un poco como mujer florero que rescatar hasta que coge el arma. La pena es que Fiorentino a partir de aquí se fue alejando del cine por diversas razones, y en la segunda entrega no tomó el papel protagonista que tenía a tiro. Le iba más el cine independiente, aunque no conseguía asentarse del todo, tenía fama de ser un grano en el culo en los rodajes, y le alcanzó el caso Pellicano (un investigador privado usado por muchos en Hollywood que empleaba técnicas muy sucias -escuchas ilegales, armas, extorsiones-) y su credibilidad quedó aún más en entredicho, de forma que desde el año 2000 sólo ha aparecido en dos películas, la última en 2009. Entre esto y el éxito del dúo Tomm Lee Jones y Will Smith, recuperaron al agente K para las secuelas a pesar de su retiro al final de esta historia.

Pienso que las nuevas entregas han conseguido revalorizarla y mantener el recuerdo más vivo de lo que por sí sola hubiera conseguido. No creo que entre en la categoría de cinta de culto, ni menos aún en la de gran película que deje huella, como mucho es de esas que pillas en la tele o en alguna plataforma online cuando estás indeciso y terminas viéndola porque sabes que es un valor seguro. Pero con un nuevo episodio cada cinco o diez años avivan su recuerdo, y como suelen ser flojos, además realzan su valor, quizá hasta el punto de sobrevalorarla.

PD: Rip Torn, quien interpreta a Z, el jefe, falleció en junio de 2019, pocos días antes del estreno de la cuarta parte (aunque ni en esa ni en la tercera apareció).

Ver también:
-> Hombres de negro< (1997)
Hombres de negro 2 (2002)
Hombres de negro 3 (2012)
Hombres de negro: Internacional (2019)