El Criticón

Opinión de cine y música

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Moonrise Kingdom


Moonrise Kingdom, 2012, EE.UU.
Género: Aventuras.
Duración: 94 min.
Dirección: Wes Anderson.
Guion: Wes Anderson, Roman Coppola.
Actores: Jared Gilman, Kara Hayward, Edward Norton, Bruce Willis, Frances McDormand, Bill Murray.
Música: Alexandre Desplat.

Valoración:
Lo mejor: Aspecto visual elaborado y colorista hasta resultar deslumbrante.
Lo peor: El guion hace aguas, es un cúmulo de anécdotas que no consigue narrar nada tangible y recordable.

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Un cuento o fábula utiliza las fantasías, las anécdotas, los personajes secundarios estrafalarios y otros elementos como fórmulas narrativas, como recursos para un fin. Es decir, tras la magia, los detalles curiosos y los enredos visuales ha de haber un relato concreto, y quizá también un mensaje. Wes Anderson no se preocupa mucho del objetivo final, construye sus aventuras sólo con anécdotas, subtramas breves que explotan una idea paralela, personajes de relleno que sólo ofrecen una característica llamativa pero no tiene una posición clara y útil en la trama. Además se centra sobre todo en lo visual, dando una forma vistosa e hipnótica por fuera pero relegando aún más el contenido. Es decir, no perfila un guion sólido, sino que se apoya en una amalgama de videoclips más o menos impresionantes y hermosos pero que a duras logran exponer una historia y unas ideas y mensajes determinados.

La aventura romántica de los chavales es interesante en los momentos en que se llega a narrar algo, pero entre esos instantes hay transiciones llenas de curiosidades rebuscadas muy elaboradas en lo visual pero huecas en contenido. Y añádele que tratar los pasos claves de la adolescencia no es algo novedoso, con lo que Moonrise Kingdom apenas causa impresión por muchos enredos, o más bien alardes, que pretenda. De esta forma, aunque por lo general la odisea de los jóvenes consigue entretener, la sensación de que no vamos hacia ninguna parte, de que no se narra ninguna historia ni mensaje consistentes, va pesando y pesando cada vez más, sobre todo porque en el tramo final, en vez de tomar un rumbo de una vez, se termina de desviar por completo. ¿Cómo puedes meter una larga trama secundaria (el otro campamento -el de Harvey Keitel-) llena de chistes tontos (el rayo, la riada, el rescate) justo cuando estás lanzando el arco final? Y el desenlacen en la iglesia, con la clásica escalada a la torre, también carece de garra.

Así que la cinta, dispersa de por sí, termina sin ofrecerte algo con lo que emocionarte y que recordar. A la postre es el tono visual y el ritmo veloz lo que salva la función, dos aspectos que engañan los sentidos si te dejas llevar. La fotografía obsesionada con centrar milimétricamente la acción es la reconocible marca de Anderson, y le saca buen partido, porque cuida con gran mimo la composición de la escena: la fantástica iluminación y el uso del color, exteriores bien seleccionados e interiores bien adornados. Pero claro, ya podía poner tanto esmero en el guion, porque la fuerza emocional del exterior no alcanza el interior. Como se puede ver también en la posterior El gran hotel Budapest, como narrador todavía le falta todavía mucha maduración.

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El gran hotel Budapest


The Grand Budapest Hotel, 2014, EE.UU.
Género: Aventuras.
Duración: 99 min.
Dirección: Wes Anderson.
Guion: Wes Anderson, Hugo Guinness, basados en los escritos de Stefan Zweig.
Actores: Ralph Fiennes, F. Murray Abraham, Tony Revolori, Mathieu Amalric, Adrien Brody, Jeff Goldblum, Jude Law, Bill Murray, Saoirse Ronan, Jason Schwartzman.
Música: Alexandre Desplat.

Valoración:
Lo mejor: Puesta en escena: dirección, fotografía, dirección artística. El papel de Ralph Fiennes.
Lo peor: Historias sueltas sin mucha conexión, muchas son poco llamativas y rompen el ritmo.

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El gran hotel Budapest es un clásica aventura con un pie en el realismo mágico y otro en la fantasía, de estas fábulas con encanto y belleza propias de Wes Anderson, aunque recuerda también a una obra cumbre género, Amelie. El tono es el esperable, de cuento imaginativo: personajes curiosos, anécdotas originales, comedia de situaciones enrevesadas y absurdas. Los peculiares habitantes del hotel y la familia de la anciana rica son atractivos, y los dos protagonistas principales, el encargado y el botones, ofrecen una relación encantadora y transmiten gran simpatía; además la interpretación de Ralph Fiennes es vibrante y contagia su entusiasmo. Las aventurillas son variadas y juegan bien con el sentido del asombro, estando llenas de escenarios peculiares y situaciones excitantes.

Sin embargo el equilibrio no es perfecto. Los numerosos secundarios, aunque están bien definidos en un primer vistazo y resultan prometedores, no consiguen pasar de simples anécdotas, no tienen el magnetismo suficiente como para causar mucha impresión. Pero la principal limitación del relato es la falta de un nexo en común realmente llamativo para todas las historias. Sí, está la trama del cuadro, pero no tiene mucha pegada, y los saltos entre distintos capítulos son muy desiguales, alejándose algunos demasiado del hilo principal. Por ejemplo la estancia en la cárcel se alarga mucho, pero es que la fuga llega a ser cansina. Y a cambio el romance con la pastelera queda casi en nada, decepcionando porque prometía más.

Gracias al portento de puesta en escena este desigual guion gana bastante. La virtuosa dirección, apoyada en una fotografía con enorme personalidad (encuadres muy medidos, uso constante de colorido y atrezo para enriquecer el cuadro), otorga una impronta visual rica y sugerente. Pero lo que entra por los ojos no termina de llegar al corazón, pues el envoltorio no lo es todo. Como entretenimiento cumple de sobras, pero no logra emocionar como para dejar huella en la memoria.

Monuments Men


The Monuments Men, 2014, EE.UU.
Género: Bélico, aventuras.
Duración: 118 min.
Dirección: George Clooney
Guion: George Clooney, Grant Heslov. Novela de Robert M. Edsel y Bret Witter.
Actores: George Clooney, Matt Damon, Cate Blanchett, Bill Murray, John Goodman, Jean Dujardin, Hugh Boneville, Bob Balaban.
Música: Alexandre Desplat.

Valoración:
Lo mejor: Buen reparto, fotografía y ambientación.
Lo peor: Hecha a trozos sin conexión entre sí, es un galimatías y un rollazo.
El título: Estamos ante una de esos extraños casos en que para la versión española simplemente le quitan el “The” al título, como The Matrix, The Terminator o The Abyss. Y si en esos casos no tenía sentido, en este menos todavía.

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Qué pena que un argumento tan potente, que una perspectiva alternativa tan original y atractiva de la Segunda Guerra Mundial, que un tipo de filme con base para ofrecer una aventura como las de antaño (con la referencia de Los violentos de Kelly a la cabeza) se quedara en tan poca cosa, prácticamente en nada. George Clooney y Grant Heslov (su colaborador habitual) no han sabido adaptar bien la novela en que se basan, confeccionando un guion superficial, desestructurado y disperso incapaz de dotar de vida a los protagonistas y de dar ritmo y objetivo a una trama compuesta de capítulos anecdóticos casi sin conexión entre ellos. Son errores que se veían en otros de sus títulos en común, las sobrevaloradas Buenas noches, y buena suerte (tediosa y caótica como la aquí comentada) o Los idus de marzo (telefilme sin garra), pero aquí se ven maximizados porque la sensación de potencial desaprovechado es enorme.

A primera vista la labor de dirección de Clooney es correcta en la composición de escenas sueltas, pero sin una trama con proyección trabajada y creciente es difícil saber si la poca intensidad de la narración es fruto del guion o de falta de visión en conjunto como director. Todas las escenas tienen el mismo tempo, no hay tensión o intriga en aumento ni la elaboración de algún clímax en momentos clave. Como resultado la película es un inestable conglomerado de escenas sueltas cuyo hilo conductor (buscar y recuperar las obras de arte robadas por los nazis) no basta como nexo en común, como centro de gravedad sobre el que hacer girar los acontecimientos de manera que haya una progresión narrativa en la que sumergirse con interés y emoción.

Con los protagonistas ocurre lo mismo. Los personajes aparecen en pantalla sin más, no se expone bien quién es quién a pesar de que se nos presentan de uno en uno. De ahí nos vamos al frente, donde todo el rato están nombrando ciudades pero finalmente no tenemos ni idea de dónde estamos y cuál es la misión actual. Cuando se separan en grupos todo se viene abajo definitivamente, saltamos entre ellos sin que haya motivos claros solo para soportar anécdotas triviales y aburridas que no aportan nada al argumento: ahora fumamos, ahora un chiste, ahora echamos de menos el hogar aunque realmente no da esa sensación, ahora la escena de francotirador de turno, ahora la de “he pisado una mina”… Los intentos de humor que deberían mostrar camaradería son un desastre, pues las escenas se fuerzan demasiado para meter la gracia. La muerte de algún protagonista no impacta lo más mínimo. Los discursos narrados que aparecen de vez en cuando cansan y son otra muestra de que no sabían cómo enlazar las historias entre sí. La única línea con algo de continuidad es la relación entre Matt Damon y Cate Blanchett, pero es muy simple y no impresiona lo más mínimo.

En estas condiciones es difícil interesarse por el porvenir de los protagonistas y el desarrollo de sus aventuras. No hay sensación de esfuerzo, de trabajo, de peligro, de que se muevan realmente hacia algo, solamente saltamos entre un caso y otro. Y ninguna de estas aventuras tiene fuerza suficiente por sí sola para dejar huella, salvo los hallazgos finales, y por la importancia de estos, no porque la película impacte: el nivel de hijoputismo de los nazis fue tan grande que resulta difícil de creer todo lo que estaban haciendo.

La ambientación está bien lograda, hay buenos paisajes y escenarios pequeños pero efectivos de la guerra. Pero eso no es nada que no se consiga con dinero. El reparto es lo único llamativo, pero solo destacan por carisma, porque con los diálogos acartonados y el escaso calado emocional de los personajes ninguno puede conseguir una buena interpretación. También destaca para mal el habitual tono patriotero paternalista que se traen los estadounidenses. Ellos salvan el mundo, la cultura y la forma de vida occidental, que además es la única que vale. Hasta la música realza ese patriotismo de forma demasiado evidente y cargante, decepcionándome Alexander Desplat por primera vez.

Monuments Men es un asombroso desastre narrativo que además muestra que la carrera de George Clooney como realizador va hacia abajo en vez de hacia arriba: le falta bastante para entender los conceptos más básicos del lenguaje cinematográfico.