El Criticón

Opinión de cine y música

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La balada de Buster Scrugss


The Ballad of Buster Scruggs, 2018, EE.UU.
Género: Western, aventuras, comedia, drama.
Duración: 133 min.
Dirección: Ethan Coen, Joel Coen.
Guion: Ethan Coen, Joel Coen.
Actores: Tim Blake Nelson, Zoe Kazan, Tom Waits, James Franco, Liam Neeson, Harry Melling, Bill Heck, Brendan Gleeson, Tyne Daly, Jonjo O’Neill, Stephen Root, Saul Rubinek, Clancy Brown, Willie Watson, Grainger Hines, David Krumholtz.
Música: Carter Burwell.

Valoración:
Lo mejor: La fuerza dramática de algunas historias, por sencillas que sean. El impecable aspecto visual. El llamativo reparto.
Lo peor: Las partes experimentales rompen el tono y la calidad.
El dato: A pesar de que los medios lo repiten como borregos, todo el proyecto se desarrolló como película, en ningún momento se anunció una serie de la que luego se echaran para atrás.
La frase: ¿Es tu primera vez?

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Los hermanos Coen son una lotería, su personal cuando no experimental filmografía es tan difícil de catalogar como de asimilar, y con tanto riesgo de vez en cuando han cometido algún patinazo bien gordo. Cuando anunciaron una película con seis historias independientes me temí que arrastrara el mismo problema, la irregularidad entre títulos, y no cuajara como conjunto, y me resistí a verla durante un tiempo. Pero finalmente la curiosidad me pudo y le di una oportunidad. Cumple en cierta manera mis temores, pero las partes menos conseguidas no se me han atragantado (a excepción de la última) porque son lo justo de entretenidas y además duran poco, pero sobre todo porque las buenas hacen olvidarlas pronto y dejan muy buen recuerdo global.

Todos los cortos giran alrededor de temas clásicos del viejo oeste tratados en infinidad de novelas y películas (podría citar innumerables posibles referentes), y estas a su vez inspiradas en la historia de aquellos tiempos. Hicieron algo parecido en ¡Ave, César! (2016), donde intentaban abarcar y homenajear distintos aspectos del Hollywood de los años cincuenta, pero el resultado fue caótico e insoportable, mientras que en esta, a pesar de que las historias están separadas, la cosa funciona bastante mejor.

Cada una tiene un estilo muy diferenciado dentro del margen en que suelen moverse los autores. Las mejores están en su línea dramática y de giros funestos, pero sorprenden con un tono muy serio y contenido, mientras que las más flojas son las que tienen más de su humor descabellado y surrealista. En común tienen la fotografía de Bruno Delbonnel y la música de Carter Burwell. El francés Delbonnel deslumbró en Amelie (2001) y venía de hacer buenas migas con los Coen en A propósito de Llewyn Davis (2013). Este es capaz de sacar la belleza más asombrosa de los grandes paisajes, de dar color y alegría en las partes cómicas, y de sumergirnos en un ambiente triste en las más dramáticas. Burwell es un colaborador habitual. Realiza una aproximación muy fiel a la música de la época, con mucha guitarra clásica y violín, y se adapta también a la perfección al tono de cada segmento.

Cabe señalar que es la primera ocasión en que los Coen abandonan el celuloide por las cámaras digitales, aunque según dicen lo hicieron para abaratar costes. Y también decidieron distribuir la cinta por Netflix, con un estreno limitado en dos cines para poder optar a premios (donde les fue bastante bien). Aunque a la hora de la verdad ha sido Roma de Alfonso Cuarón, del mismo año pero con más impacto mediático, la que ha empujado a tratar seriamente el debate de que hay que actualizar las normas de distribución y premios, y por ahora no para bien, porque la industria y muchos autores importantes siguen viendo a las plataformas online como un paso atrás en vez de el futuro inevitable y una mejora en muchos aspectos, el primero, que dan cabida a tipos de cine que las grandes productoras cada vez quieren menos.

LA BALADA DE BUSTER SCRUGGS
Duración: 15 min.

La primera historia puede espantar a muchos. Repasa la típica vida del pistolero del oeste haciendo mención a los escenarios y situaciones más reconocibles con un tono caricaturesco e incluyendo varias canciones. Resulta un relato simpático y tiene un ritmo ágil, pero no veo material como para que pueda dejar huella alguna. El poco conocido Tim Blake Nelson cumple como buen profesional, pero no consigue causar impresión alguna, algo que un protagonista único tiene que conseguir.

CERCA DE ALGODONES
Duración: 12 min.

El segmento dedicado a los atracos a bancos y a los indios se inclina por acción ligera y la comedia estilo slapstick (tortas y enredos violentos). James Franco como el bandido y Stephen Root como el banquero pillan el tono absurdo muy bien. El atracador se mete en una serie de líos de los que no parece poder salir, y a cada nuevo embrollo le sigue un giro ingenioso, hasta acabar en un tramo final tronchante. ¿Es tu primera vez? Lo malo es que resulta aún menos trascendente que la anterior. Se ve muy bien, pero se olvida muy rápido, tanto que al ponerme con un segundo visionado ni recordaba que existía.

EL MANTENIDO
Duración: 20 min.

De lo más loco pasamos a lo más serio y trágico. Un feriante (Liam Neeson) malvive con lo que saca exhibiendo a un actor desgraciado sin piernas ni brazos (Harry Melling y un buen trabajo de efectos especiales). El ambiente melancólico y desesperanzado se contagia rápidamente. La vida es una agonía interminable, sufrir un día eterno y agotador tras otro para obtener algo que comer y esperar con resignación otro amanecer. La angustia se contagia con bastante intensidad, no es agradable de ver. El final es demoledor y deja muy mal cuerpo.

EL CAÑÓN DE ORO
Duración: 21 min.

Inspirada en la obra de Jack London. Seguimos las andanzas de un anciano que viaja en solitario a tierras inhóspitas en busca de oro. Por suerte, este segmento empieza despacito, introduciéndote poco a poco en la aventura del buscador, con lo que da tiempo a salir del hechizo funesto del anterior. El peculiar cantautor (nunca he conseguido cogerle el punto) y a veces actor Tom Waits encandila pronto con sus vivencias, los paisajes quitan la respiración, el proceso de encontrar oro resulta muy ameno. Parece que estás ahí con el vejete, silbando mientras cava. El relato resultante es sencillo pero encantador, precioso en algunos tramos.

LA MUJER DESCONCERTADA
Duración: 38 min.

Inspirada en la obra de Stewart Edward White. Los inmigrantes buscan tierras donde encontrar una vida mejor, viajando en grupos de caravanas. Pero la conquista del oeste no es fácil, hay que abandonar lo conocido y enfrentar muchos retos. La joven Alice (Zoe Kazan) vive cada día sin saber qué le deparará el siguiente. Hay baches inesperados que tiran al traste sus débiles esperanzas, y otras nuevas surgen cuando menos pensaba. Encuentra un apoyo fortuito en dos guías de su partida, el anciano silencioso encarnado por Grainger Hines y el joven atento en manos de Bill Heck. ¿Conseguirá salir adelante con su apoyo?

Es la historia más larga y compleja, tan buena y hermosa que acabas con ganas de que le hubieran dedicado una película completa. Un sinfín de anécdotas, conflictos y sentimientos exponen cómo era la vida de la época con gran naturalidad, absorbiéndote por completo de principio a fin. Familias y matrimonios, esperanzas y miedos, los distintos problemas del camino, las vueltas imprevistas del destino… La joven desvalida se hace querer, desearías estar ahí para ayudarla. Los guías, con personalidades dispares, son muy atractivos también. La puesta en escena saca todo el partido de los grandes paisajes, y bien que sudaron los Coen rodándola. Y el final es inolvidable.

LOS RESTOS MORTALES
Duración: 15 min.

Pasamos de todo lo alto a estrellarnos en un enredo psicológico que desentona mucho y aburre más. En una diligencia, los cinco pasajeros hablan de sus vicisitudes. Distintas visiones del mundo se entrecruzan con diálogos bastante inteligentes y con profundidad por lo general, pero tan enrevesados y por momentos pedantes que parecen muy artificiales. La puesta en escena es lo contrario a lo visto en el resto de la cinta: canta mucho que se rodó en estudio, resulta demasiado cutre. Las lecturas que se pueden sacar sobre la vida y la muerte son interesantes, pero no sé yo si merece la pena tragarse tanta cháchara para llegar a conclusiones que a la hora de la verdad no impactan tanto.

Este último corto pone de manifiesto que La balada de Buster Scruggs habría funcionado mucho mejor con mayor coherencia estilística, más concretamente si hubiera mantenido las formas serias de las tres historias centrales. Estas realzan tanto el conjunto que muchísimos medios la incluyeron entre las mejores películas del año.

Al filo del mañana


The Edge of Tomorrow, 2014, EE.UU.
Género: Acción, ciencia-ficción.
Duración: 113 min.
Dirección: Doug Liman.
Guion: Christopher McQuarrie, Jez Butterworth, John-Henry Butterworth, Hiroshi Sakurazaka (novela).
Actores: Tom Cruise, Emily Blunt, Bill Paxton, Brendan Gleeson, Jonas Armstrong, Tony Way, Kick Gurry, Charlotte Riley, Noah Taylor.
Música: Christophe Beck.

Valoración:
Lo mejor: Personajes y actores muy carismáticos. Entretenimiento de buen nivel.
Lo peor: Arrítmica, predecible, final anticlimático.
La frase: La Operación Caída no es nuestra jugada final, sino la del enemigo.

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El argumento a lo día de la marmota no es nuevo, y el relato no tiene nada especialmente original o impactante que lo haga destacar por encima de la media de los géneros de la ciencia-ficción y la acción. Al menos esa es mi opinión, porque para mi sorpresa ha sido una película muy bien recibida por crítica y público, mientras que la otra incursión reciente de Tom Cruise en el género, la fascinante Oblivion, pasó muy desapercibida.

La única idea con algo de chispa es la naturaleza de los alienígenas, pero aparte de ello no parece que se esfuercen en buscar una vuelta de tuerca a la trama que aporte algo más de savia y sorpresas. Pero también tuve la sensación de que tanto guionista como director son conscientes de ello, de que no buscaban un filme complejo y trascendente, sino un entretenimiento. El resultado es una cinta honesta y lo suficientemente inteligente, pues va a lo que va sin disimular y a la vez no toma por tonto al espectador. Se explica lo justo y necesario (a partir de cierto momento no se repiten vivencias en escenarios nuevos, pero queda claro que han vivido esas partes varias veces) y se pone el esfuerzo en construir personajes sólidos y en dotar de emoción y humor a su aventura. De hecho este sentido del humor es muy de agradecer, porque además de efectivo aleja del relato un tono serio que le podría haber venido grande.

Pero no siempre el objetivo de sus creadores se cumple, porque con una premisa tan básica se notan las costuras (resulta predecible en ocasiones) o el nivel de interés pierde fuerza en varios segmentos. En el principal problema es el inestable ritmo. El tramo de presentación es correcto, pero desde mi punto de vista no tiene la fuerza necesaria para empezar la proyección cautivándote con fuerza. A las explicaciones de rigor para entender el universo presentado y dar forma al entorno donde el protagonista se verá estancado les falta algo de vidilla. No llega hasta el punto de aburrir pero retrasa el lanzamiento de la trama más de la cuenta. El tramo central es el mejor, pues la mezcla de acción con la carismática pareja protagonista tratando de resolver la situación ofrece un buen espectáculo. Pero sin margen para sorprender pronto la rutina empieza a hacer mella. Desde la estancia en la granja el ritmo decae considerablemente. Y con un desenlace tan previsible a la vista hacía falta un tramo final con más pegada. El clímax acusa de exceso de fuegos artificiales para lo poco que cuenta: el grupo (metido con calzador) en apuros, las muertes poco impresionantes de secundarios, explosiones y destrucción irrelevantes, la pareja supuestamente sudando de lo lindo cuando en estas escenas no hay la mitad de emoción que en los mejores momentos, y el consabido final feliz forzado no logran disfrazar que ahí se vieron faltos de ideas. El interés casi acaba por los suelos y empaña un poco las virtudes del relato.

También hay un par de lagunas y trampas importantes. En un momento dado queda claro que el ente alienígena conoce la existencia de nuestro héroe y trata de eliminarlo con una trampa… pero no queda claro cuánto sabe y cuánto puede hacer, de hecho mi impresión es que debería estar persiguiéndolo con el mismo esfuerzo que ponen los humanos en matarlo, y lo único que parece hacer es esperar. También cabe preguntarse cómo resulta tan fácil que el protagonista huya de su pelotón y se ponga a entrenar con la soldado más conocida a la vista de todos sin que nadie se haga preguntas. En cuanto a trampas, es muy cantoso que el desenlace fuerce la presencia del grupo a costa de dejar de lado la credibilidad: aunque aceptemos que creen la loca historia, lo que no tiene ni pies ni cabeza es que puedan salir de la base con un helicóptero sin permiso, cuando ha quedado bien claro al principio del filme que no puede salir ni una llamada telefónica para no dar pistas sobre la misión y que hay tolerancia cero con los desertores.

Los protagonistas son el plato fuerte de la función, y terminan siendo el sustento principal de la trama. Los secundarios tienen bastante más presencia, definición y carisma de lo que se ve hoy en día en el cine. En todo momento sabes quién es quién y qué esperar de él. Y la pareja protagonista es de muy buen nivel. El soldado de carrera pero sin experiencia y cobarde y la dura y fría heroína forman una pareja de opuestos no por clásica menos eficaz. Los diálogos y situaciones en que se ven envueltos los exprimen muy bien, la evolución de ambos es clara y efectiva y los actores dan la última puntada de carisma, en especial Emily Blunt (Looper), quien sabe sacar lo mejor de un personaje que no permite mucha gesticulación, que se define con poses, silencios y miradas. Gracias a ellos la sencillez de la trama se disimula bien, pues sus vivencias llegan con intensidad, y la repetición de capítulos, que al principio no apuntaba maneras, cobra rápidamente fuerza conforme evolucionan sus motivaciones, planes y penurias.

Doug Liman (El caso bourne) es un artesano bastante competente que se prodiga menos de lo deseable, y alguna vez con guiones lastimeros (Jumper). Aquí ofrece un espectáculo grato, aunque no me parece que llegue a conseguir una atmósfera y un aspecto visual como para cortar la respiración en ningún momento. Comparando con Oblivion, por volver a un referente próximo, sus escenas de acción sí dejaban pegado al asiento gracias a una mezcla de guion (algo más de originalidad y empaque), puesta en escena (magnífica la labor de Joseph Kosinski) y sensaciones globales (la situación de los protagonistas transmitía mejor el peligro). Ni siquiera el diseño artístico deslumbra, pues donde debería lucir más falla un poco: los alienígenas son una versión descarada de los del popular videojuego Crysis. Al menos los efectos especiales son buenos y los trajes de combate no están mal. También podría decirse que le ha faltado una banda sonora con más pegada.

Al final la crítica me ha quedado un poco más negativa de lo que pretendía, porque es cine palomitero del bueno, alejado del lastimero nivel del género en la actualidad, donde esta temporada hemos tenido truños como Pompeya, Transformers 4, dos versiones de Hércules… Pero es que con tanta buena crítica parece que estamos ante un peliculón, y dista mucho de serlo.

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte – Parte 1


Harry Potter and the Deathly Hallows – Part I , 2019, EE.UU., Reino Unido.
Género: Aventuras, fantasía.
Duración: 146 min.
Dirección: David Yates.
Guion: Steve Klobes, J. K. Rowling (novela).
Actores: Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson, Ralph Fiennes, Bill Nighty, Helena Bonham Carter, Alan Rickman, Brendan Gleeson, Bonnie Wright, Tom Felton, Jason Isaacs, Evanna Lynch, David Thewlis, Imelda Staunton, John Hurt, Robbie Coltrane, Timothy Spall.
Música: Alexandre Desplat.

Valoración:
Lo mejor: Cri, cri, cri…
Lo peor: Guion, dirección, ritmo, el actor principal, las eternas malas decisiones de los productores…

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La verdad es que no cabía esperar una mejora sustancial teniendo al frente al mismo guionista torpe (Steve Kloves) y al mismo director tan poco dotado (David Yates), pero al menos los mandamases que la producen sí podrían haberse ahorrado el enorme timo que supone la división en dos partes, pues con una sola película se hubiera ido al grano y por cojones, por aglomeración de tramas y acción, el entretenimiento hubiera estado asegurado. Pero tuvieron que exprimir aún más la saga para obtener más y más millones, que hay que renovar la flotilla de aviones privados y Ferraris, y claro, esta primera parte queda como una introducción de dos horas, con todo lo que eso conlleva: casi nada de contenido y un ritmo casi insoportable.

Y en estas condiciones no se puede entender cómo el guionista no se esforzó (o sí lo intentó pero no lo logró) en dar coherencia, vida y densidad a la historia. La cinta ofrece dos horas de nada, tanta nada que seguramente inspiró a Michael Ende, cuando había en las novelas enjundia de sobra de la que sacar material tangible y atractivo. Para empezar, todo lo que inexplicablemente no se abordó en las anteriores películas, detalles cruciales como que las varitas de Potter y Voldemort son gemelas o presentar debidamente qué son los horrocruxes (por citar los dos más importantes, que hay mucho más), debería haberse dejado bien clarito aquí. Pero las explicaciones, cuando las encuentras entre tanta escena vacía, se limitan a un par de citas o revelaciones soltadas de golpe sin el contexto adecuado, con lo que no se captan bien. Por ejemplo, qué son los horrocruxes y para qué los necesitan se mete de tapadillo en una escena que va de otra cosa, y lo suelta Ron de espaldas, como en segundo plano. ¿Pero qué broma es esta? ¿El argumento central de la película lo expones así? Y el resto de la narración se dedica a personajes vagando por bosques, en una búsqueda que, incluso si has pillado esa frase, no se entiende muy bien de qué va: ¿qué decías que eran los objetos, de dónde salen, por qué están por ahí, cómo esperan encontrarlos y qué esperan hacer con ellos cuando los tengan, por qué se pasan semanas de acampada sin hacer nada, por qué de repente asaltan el Ministerio, cómo dices que vuelve Ron, de dónde sale el elfo, por qué antes usaban escobas y ahora se tele-transportan y por qué unas veces se tele transportan y otras no…?

La lista de interrogantes, vaguedades, tramas mal expuestas y peor desarrolladas es incluso superior a las otras entregas. Un no lector no puede comprender lo que está viendo, y yo no puedo entender que en esas condiciones se pueda disfrutar la película. Yo mismo no tengo la novela fresca en la memoria y lo único que veía eran escenas huecas y eternas puestas en fila, una cantidad enorme de metraje que no me daba contenido, drama, acción. El único acierto es la explicación de qué son las Reliquias de la Muerte, con ese curioso cuento que casi es un corto dentro de la película, pero todo lo demás queda en el aire y no hay manera de hilarlo sin los libros delante.

Tampoco se saca partido alguno de los protagonistas a pesar de que toda la historia se centra casi exclusivamente en los tres chavales. Tanto tiempo en pantalla y no sabemos qué piensan, qué esperan de sus compañeros, qué miedos y motivaciones les asaltan y empujan en sus desventuras. No ayuda que el director sea un completo inútil también a la hora de dirigir actores, pues los deja ahí plantados delante de la cámara sin otra instrucción que recitar el diálogo. Tampoco beneficia que de los tres sólo Emma Watson medio se defienda, porque Rupert Grint da risa y Daniel Radcliffe llega a provocar asco de lo mal que lo hace.

La superproducción no luce lo más mínimo, porque no hay lo que se dice escenas que den para ello. La poca acción con efectos especiales que encontramos se halla en el inicio, con la huida de la casa de Harry, pero entre la infame dirección y los mediocres efectos digitales (como dije en la anterior entrega: ¿cómo narices es posible que visualmente la saga vaya a menos?) el caos resultante resulta casi molesto y desde luego no emociona lo más mínimo. Más allá de eso sólo hay algunos grandes angulares de paisajes entre escenas largas y tediosas de personajes sentados sin hacer nada. No le va el dinamismo y la energía a David Yates, qué se le va a hacer.

La única mejora ostensible es que por fin se han decidido a cambiar al compositor de la banda sonora, dejando al inadecuado Nicholas Hooper de lado y contratando al que parece que será el relevo de John Williams como gran maestro de la música del cine: Alexandre Desplat. Si bien su trabajo no es memorable (y tiene muchas bandas sonoras que sí lo son) desde luego muestra una profesionalidad sin fisuras. Y hablando de Williams, es descarado que Desplat imita su estilo (quizá por imposición), pero como lo hace bien no tengo queja sobre ello.

También debo decir que la película no parece estar dedicada a un público claro. Es un error enorme hacerla tan oscura, no sólo porque es un coñazo ver una cinta tan apagada, sombría y fría visualmente cuando la saga destacaba por destilar magia en cada plano, sino sobre todo porque se supone que es para niños. Y por si fuera poco su nivel de violencia, terror y sangre supera a producciones que se suponen para adultos: me quejo de la poca visceralidad de cintas como Terminator Salvation y esta tiene bastante más… ¡y es no recomendada para menores de siete años! ¿Cómo han conseguido colar algo así? Luego está el tema de que tampoco debería funcionar para los no lectores, por eso de que no se entiende, pero qué más da, es el producto mediático del año, qué digo, de la década, va a arrasar tenga la calidad y estilo que tenga, la gente va a verlo aunque no se entere de nada.

Nada hay para recordar en este bodrio insoportable, salvo los nombres de sus artífices para los maleficios que les queráis lanzar. Es una pena en la mitad de los capítulos de la saga, teniendo tanto potencial, teniendo un presupuesto infinito, un equipo técnico envidiable y un reparto de la hostia, hayan fallado los dos artífices más importantes, el guionista y el director, y más cuando es una serie donde precisamente podían cambiarse. Pero claro, quienes la hayan producido se basaban en un solo criterio: el dinero. Como me pasó con El Señor de los Anillos, me apenas todo lo que pudo ser y no fue, lo cerca que se estuvo en algunos momentos (¡que buena fue El prisionero de Azkaban!) y lo bajo que se cayó en otros. Sólo queda ver si la segunda parte merece la pena como cinta de entretenimiento sin pretensiones, porque esperar algo a estas alturas es absurdo.

Saga Harry Potter:
– 1. Harry Potter y la piedra filosofal (2001)
– 2. Harry Potter y la cámara secreta (2002)
– 3. Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004)
– 4. Harry Potter y el cáliz de fuego (2005)
– 5. Harry Potter y la Orden del Fénix (2007)
– 6. Harry Potter y el príncipe mestizo (2009)
-> 7.1. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 1 (2010)
– 7.2. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 2 (2011)
– 1. Animales fantásticos y dónde encontrarlos (2016)
– 2. Animales fantásticos: Los crímenes de Grindewald (2018)

Harry Potter y la Orden del Fénix


Harry Potter and the Order of the Phoenix , 2007, EE.UU., Reino Unido.
Género: Aventuras, fantasía.
Duración: 138 min.
Dirección: David Yates.
Guion: Michael Goldenberg, J. K. Rowling (novela).
Actores: Daniel Radcliffe, Emma Watson, Rupert Grint, Gary Oldman, Evana Lynch, Michael Gambon, Alan Rickman, Imelda Staunton, David Thewlis, Maggie Smith, Brendan Gleeson, Robert Hardy, Jason Isaacs, Ralph Fiennes, Katie Leung, Tom Felton, Emma Thompson, Robbie Coltrane, Helena Bonhan Carter.
Música: Nicholas Hooper.

Valoración:
Lo mejor: Lo de siempre: la ambientación (vestuario, efectos especiales, decorados…), los actores adultos… y de los adolescentes destaca Evanna Lynch de manera sorprendente.
Lo peor: El ritmo es tan sosegado que se hace lenta, y hay muchos tramos sin interés o que dejan con la sensación de que no pasa nada. Y cuando llega la acción, esta es insustancial. Algunos actores jóvenes pierden bastante con el doblaje, sobre todo los secundarios.
Mejores momentos: La posesión de Harry.

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Quinta entrega de siete novelas, quinta entrega de las siete respectivas películas, rodadas a un ritmo vertiginoso porque los chavales crecen y casi no encajan ya en sus caracteres. Pero la calidad de la saga no crece. Las novelas siguen siendo entretenidas, pero no van a más. La Orden del Fénix y El Príncipe Mestizo son las menos apreciadas por los fans, sobre todo porque se supone que todo está ya sobre la mesa dispuesto para la guerra, pero nada sucede. Si bien un servidor ha disfrutado bastante con la reciente lectura de la quinta novela, pues aunque no ocurran muchas cosas de gran importancia sí mantiene el interés de forma constante y hasta de la paja habitual de Rowling se saca bastante entretenimiento. En cuanto a las películas, el paso de distintos directores ha funcionado bien, pues todos han trabajado manteniendo la línea con la que se inició la saga pero a la vez se nota la mano de cada uno de ellos, con lo que se evita el desgaste de la fórmula con esta renovación constante; y además, todo lo que no sea Chris Columbus es bienvenido. Sin embargo, creo que con Alfonso Cuarón se llegó a un punto que no será superado, a menos que la última novela sea espectacular y la adaptación sepa aprovecharlo, tanto porque contaba con el libro más atractivo como porque su toque personal fue majestuoso. Mike Newell lo hizo bastante bien partiendo de un libro con mucho contenido, aunque tuvo algunos fallos y la cinta quedó un poco apresurada, mientras que el elegido para la actual adaptación (y ya está confirmado que realizará la sexta) ha mantenido el listón por los pelos a pesar de tener poca experiencia. Cabe destacar también que no había sido cambiado el guionista (Steve Klowes) hasta esta ocasión, de la que se ha encargado Michael Goldenberg, aunque parece ser que es una sustitución temporal, porque el resto de la saga está de nuevo en manos de Kloves.

Para la novela más larga han optado por la película más corta, aunque no por ello deja de superar ligeramente las dos horas. Sin embargo, al contrario que en las dos innecesariamente largas primeras entregas, donde se trasladaba el libro a imágenes página por página sin ponerle alma alguna, sin adaptar, a partir de ahí se optó por centrar la trama en lo esencial y eliminar tramos de relleno, y en concreto es en La Orden del Fénix donde mejor han sabido sintetizar, siendo además un logro mayor si tenemos en cuenta que no era fácil en esta abultada novela discernir entre lo puramente insustancial y lo importante para exponer correctamente la línea principal. Michael Goldenberg ha acertado de pleno en la separación de lo necesario de lo innecesario, hilando una narración mucho más estable que en los dos guiones predecesores. Aunque los hay, los baches y recortes son pocos, y las transiciones entre tramos del argumento son más equilibradas. Eso sí, a la vez es menos fluida, más lenta de lo que debiera para mantener bien alto el interés. El año escolar ha sido bien tratado, sobre todo en cuanto a personajes. Siendo estos tan numerosos es sorprendente que haya conseguido mantener a tantos en el centro de la narración sin que estos pierdan interés y arrastren consigo también el interés de la historia; no obstante, es lógico que alguno saliera perdiendo: por ejemplo Minerva apenas tiene un par de escenas. El objetivo de Voldemort y su necesidad del joven Potter es otro elemento importante muy bien plasmado, con los sueños del mago bien dosificados durante el metraje y las explicaciones necesarias dadas en su momento exacto (aquí no se comete el error de no explicar el final, como sí ocurrió en El Cáliz de Fuego). Pero no todo son alabanzas, ya que también tengo alguna queja notable. La más destacable viene de la trama política concerniente a la intrusión dictatorial de Dolores Umbridge en el colegio Hogwarts. Dicha trama ha sido aligerada sobremanera, descargando casi por completo su aspecto de conspiración conservadora a favor de una línea más cómica y tontorrona. Así, la imposición de decretos que socavan las libertades de alumnos y profesores queda como mero capítulo cómico, y en general el carácter de Umbridge se ha tornado más hacia una profesora inepta que hacia la cruel y despiadada política extremista que tenemos en la obra escrita.

David Yates ha realizado un trabajo uniforme tras las cámaras, pero correcto no es lo mismo que eficaz, y está aún a más distancia de atractivo e impactante. Así, a pesar de las virtudes que le he acreditado al guión y aceptable labor del director, he salido del cine con la sensación de que en general la fuerza del libro no se ha captado, sino que se ha diluido en un metraje que está más cerca de lo anodino que de lo interesante. La película se ha quedado en una aventura sencilla, casi sin contenido, con un ritmo sin garra y tan sosegado que a veces aburre. A un servidor se le ha hecho larga en bastantes tramos, y cuando por fin ha llegado la confrontación final, ésta ha pasado sin pena ni gloria. Las escenas de batalla se limitan a ruido y efectos especiales donde la cámara se mueve mucho, con nieblas de magos tele trasportándose, rayos de colores, lluvias de fuego, agua y cristales… Ni siquiera el esperado enfrentamiento entre Voldemort y Dumbledore resulta tan impactante como cabría esperar y la caída de Sirius es fugaz e insípida. Pero al menos la posesión de Voldemort a Harry es de una intensidad inesperada, todo un torrente de emociones capaces de cortar la respiración. Ese instante es sin duda el mejor de la película, y uno de los mejores de lo que llevamos embarcados en este viaje.

Como viene siendo habitual tanto en la saga de Harry Potter como en el cine actual, es el buen nivel de la producción (dirección artística, elementos técnicos…) lo que siempre da la talla de manera más o menos excelente. Con un éxito asegurado en la taquilla y el mercado colateral (juguetes, publicidad, etc.) se pueden permitir un presupuesto prácticamente ilimitado (ciento cincuenta millones), y este luce en pantalla de manera asombrosa. Vestuario, decorados, efectos especiales… todos estos elementos merecen múltiples adjetivos de admiración, excepto la banda sonora, que esta vez no pasa de ser un sencillo complemento (para pena de fanáticos del género como un servidor). El reparto de actores adultos también es digno de elogios, estando todos ellos exquisitos incluso cuando sus apariciones son esporádicas o carecen de diálogos (como el conserje). Pero mientras la mayoría destacaría a Imelda Staunton en el fantástico papel de Umbridge (para el que suscribe los hay mejores, como Michael Gambon), yo me quedo con la sorpresa del filme, la única del grupo de adolescentes que pasa del suficiente para llegar al sobresaliente: una sorprendente y genial Evanna Lynch como Luna Lovegood.

Harry Potter y la Orden del Fénix se presenta como otra entrega bien realizada y, como el resto de la saga, mucho más fiel que la mayoría de adaptaciones que llegan a la gran pantalla. Es una pena que, a pesar de que todos sus elementos funcionan bastante bien, David Yates no haya conseguido una cinta que merezca la pena retener mucho tiempo en la memoria. Y es que el nivel de la producción no lo es todo, lo más importante es la forma y el contenido, que siendo justos aquí han estado lejos de ser fallidos pero tampoco han brillado lo más mínimo.

Saga Harry Potter:
– 1. Harry Potter y la piedra filosofal (2001)
– 2. Harry Potter y la cámara secreta (2002)
– 3. Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004)
– 4. Harry Potter y el cáliz de fuego (2005)
-> 5. Harry Potter y la Orden del Fénix (2007)
– 6. Harry Potter y el príncipe mestizo (2009)
– 7.1. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 1 (2010)
– 7.2. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 2 (2011)
– 1. Animales fantásticos y dónde encontrarlos (2016)
– 2. Animales fantásticos: Los crímenes de Grindewald (2018)