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Los Vengadores: Fin del juego (con spoilers)

Avengers: Endgame, 2018, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 181 min.
Dirección: Anthony Russo, Joe Russo.
Guion: Christopher Marku, Stephen McFeely.
Actores: Robert Downey Jr., Chris Evans, Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Jeremy Renner, Don Cheadle, Paul Rudd, Karen Gillan, Zoe Saldana, Josh Brolin, Gwyneth Paltrow, Chris Pratt, Benedict Cumberbatch, Chadwick Boseman, Brie Larson, Tom Holland, Evangeline Lilly, Tessa Thompson, Rene Russo, Elizabeth Olsen, Anthony Mackie, Sebastian Stan, Danai Gurira, John Slatery, Tilda Swinton, Bradley Cooper.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Es capaz de ofrecer un giro inesperado y dejarte pasmado cada pocas escenas, y aun así hilar un relato muy coherente en sí mismo, en relación con toda la serie, y como homenaje a la misma y a los seguidores. En otras palabras, el guion es sublime. La puesta en escena no se queda atrás, con un trabajo de dirección magnífico y unos efectos especiales perfectos. El reparto lo da todo.
Lo peor: Capitana Marvel no encaja. Ojo de Halcón tiene mucha presencia pero menos recorrido dramático que los demás. Quizá podían haber sacado más de un par de secundarios.
Mejores momentos: (Ojo, spoilers) Tantos… La decapitación, Natasha desolada por el destino de Barton, Thor el fanegas, Nebula y Máquina de Guerra tras su gema, la interferencia que revela a Thanos todo el plan, la gema del alma, el encuentro de Banner y la Anciana, las gemas de Nueva York, la pelea entre los dos Capitanes América, el encuentro de Tony con su padre, el de Thor y su madre, y la batalla final al completo.
El plano: Las tropas de ambos ejércitos cara a cara, con la devastación al fondo.
La frase:
1) ¡Vengadores… reuníos!
2) Yo soy Iron Man.

* * * * * * * * *

Alerta de spoilers: Destripo a fondo: trama, finales, muertes… Puedes leer la versión sin spoilers.–

No sabía qué esperar de Fin del juego. Por mucho que los guionistas lo escribieran bien, basarse únicamente en una batalla colosal contra Thanos, recuperar las gemas y devolver el orden al universo tenía todas las de resultar muy predecible, y cumplir con las expectativas de tantos millones de espectadores en el sentido del espectáculo era muy difícil habiendo puesto el listón tan alto en varias entregas previas. Así que deseaba que discurriera por caminos más originales. ¿Cuáles? Ni idea. No me puse a buscar pistas en los cómics y las películas para analizar distintas posibilidades, quería ir con la mente en blanco para que me sorprendieran. Finalmente los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely han optado por algo que en el fondo incluye una clásica confrontación a lo grande entre buenos y malos… pero tomar eso como definición no le hace justicia a la película de ninguna manera, porque ni con las expectativas tan altas me esperaba una obra tan valiente, desconcertante y compleja.

El relato tiene varias partes muy diferenciadas, hay muchos frentes abiertos de distinto estilo y cada personaje tiene su propia historia, y aun así todo fluye de maravilla. Lo mejor es que cada quince o veinte minutos te clavan un giro que descoloca todo o como poco añade nuevas y asombrosas dificultades, de forma que toda línea narrativa presentada es puesta a prueba, por no decir destrozada, justo cuando pensabas que iba a encaminarse hacia algo más lineal. El talento, la inteligencia y el arrojo de los guionistas y directores no decae ni un instante, ofreciendo tres horas de colosal espectáculo y un torrente de emociones difícil de catalogar y describir. Llega a ser abrumadora y deprimente por momentos, de hecho, no considero que sea apta para menores de 13 años.

Cuando crees que el enfrentamiento contra Thanos llega demasiado pronto, que la proyección va a empezar soltando tortas sin ofrecer nada más, toma ejecución repentina y vuelta a casa sin solución a la vista. El cartel de “cinco años después” es demoledor. ¿Que esperas que tras el fracaso los héroes le echen huevos y se levanten rápido? Pues los autores se paran sin miedo en un largo segmento de lamentos y personajes rotos. Cuando llega una débil esperanza de hallar una solución o una forma de luchar, no meten prisas y van al lío sin más, sino que hay un nuevo proceso de adaptación personal y técnico: ¿nos arriesgamos a sacrificar lo poco que nos queda?, ¿qué dificultades entraña esta idea?

Lo cierto es que una vez expuesto el plan vino mi único momento de flaqueza, de dudas ante lo que podía ofrecerme la cinta. Estaba completamente hechizado desde la decapitación de Thanos, pero ponerme de repente una historia de viajes en el tiempo me provocó un buen bajón, me sabía a trampa, a recurso barato para deshacer todo sin más. Sin embargo, los autores se lo trabajan de forma que convence en pocos minutos, y cuando los Vengadores se lanzan al pasado para buscar las gemas me volvieron a ganar por completo sin dejar ni rastro de dudas, pues el panorama que se presenta es fascinante.

Los giros imprevisibles no dejan de aumentar la complejidad, abriendo más y más frentes y posibilidades ante los ojos. Incluso en estas condiciones hay momentos que superan cualquier expectativa aunque ya las habían puesto patas arriba varias veces. El desastre con Hulk, la escalera, el teseracto y Loki es alucinante, te ríes mientras se viene todo debajo de la forma más inesperada. Y cuando Thanos se entera de todo por la interferencia entre las dos Nebula se me cayó el alma al suelo: ¡ahora sí que se ha liado! Y aun así tienen tiempo de jugar con el homenaje a la saga con maestría, enlazando con sus inicios con ingenio (la escena del ascensor: “Hail, Hydra”) y buen sentido del humor (“El culo de América”). De esta forma, nunca parece que el viaje en el tiempo sea una excusa para deshacer una trama que han complicado mucho, sino precisamente una forma de darle nuevas vueltas de tuerca y sacar el máximo partido a la serie y los personajes.

Cada gema tiene su estilo (la de Loki es comedia, la de los años setenta drama familiar, la de Thor superación personal, la del alma tragedia…), sus propios obstáculos iniciales y sus complicaciones posteriores, y cada una supone seguir avanzando con los personajes, sus relaciones, sus dilemas internos y sus sentimientos, sus sacrificios… Así hasta una batalla final apoteósica, donde aun con esta historia desbocada llena de imprevistos y épica sobrecogedora los protagonistas son lo más importante y lo que mejor funciona. Porque el arco dramático de estos es mucho más complejo a lo largo de la serie de lo que mucha gente piensa, y en este título más aún. Sólo encontramos unos pocos deslices, nada graves además, y tenemos al menos una elección muy arriesgada (la situación de Thor), que entendería que molestase a los fans, pero parece que no lo ha hecho mucho, quizá por lo bien expuesto que está el cambio gradual en cada uno de ellos.

En La guerra del infinito se hablaba de no ceder ni sacrificar nada por los delirios de un tirano. Steve Rogers, el Capitán América, era la brújula moral en esa decisión, acorde a su trayectoria de poner siempre la ética y al ser humano por encima de decisiones políticas. Pero ahora está derrotado por completo. Da charlas sobre que hay que sobreponerse y seguir adelante en el mundo que nos ha tocado, pero como admite ante Natasha, no se lo cree ni él. Sin embargo, en cuanto ve una chispa de esperanza se tira de cabeza, decidiendo ahora que hay que darlo todo por el todo. Ya no hay margen para el buenismo, el futuro pende de una cuerda muy floja. Cuando Nat no vuelve de su misión, obviamente sufre, pero sabía que iba a pasar y su expresión es más de resignación. El final, cuando se queda en el pasado, yo no lo veo sólo como una historia romántica y un retiro merecido, sino como la aceptación de que ya no es el Capitán América. Ha sacrificado demasiados principios como para seguir siéndolo. Por otro lado, yo no conozco los cómics a fondo y me pilló desprevenido el que coja el martillo de Thor, pero es un tema que se presentó muy bien en La era de Últrón. La interpretación de Chris Evans es magnífica; no dábamos un duro en los inicios de su carrera y ha crecido muy bien como actor.

Tony Stark es otro derrotado hasta la médula, pero en esa derrota culpa también a sus compañeros héroes, en especial a Steve, pues se negaron a sus planes de proteger la tierra con Ultrón. Para ellos, había que sacrificar demasiadas libertades por amenazas demasiado lejanas. Inesperadamente, del fracaso ha renacido con otra perspectiva: la desaparición de Peter Parker y la formación de una familia le hacen ver lo que puede perder, y cuando vienen a por su ayuda no está dispuesto a hacer ningún sacrificio por ningún bien mayor. Pero eso es un bache temporal. Tony Stark es Iron Man. Todas sus películas han tratado principalmente la dualidad héroe-persona. Incluso la denostada tercera entrega lo tenía en todo momento en el foco: perdía la fe, y tenía que luchar contra sus demonios internos para levantar cabeza; de ahí que el Mandarín fuera alterado y convertido en un villano secundario. Así que Iron Man no tarda en renacer, con dudas al principio pero ganando fuerza, tanta que acaba haciendo el sacrificio supremo mientras afirma, ya sin ningún atisbo da dudas “Yo soy Iron Man”. Y Pepper no queda como un pegote (en Iron Man 3 sí lo fue). Quien otrora lamentaba que su amado antepusiera el trabajo y el deber al amor y la familia, ahora lo acepta rápido y alienta su decisión: hay demasiado en juego.

Robert Downey siempre había mostrado un gran carisma, pero en Guerra civil, La guerra del infinito y la presente ha dejado claro que también se deja la piel, que no está en esto sólo por el dinero (75 millones dólares sacó de la anterior, en la presente seguro que más de 100…). Transmite con gran verosimilitud las diversas fases por las que pasa su rol: la derrota se nota en cada gesto, el renacimiento inicialmente refleja más temores que confianza, el encuentro con su padre muestra al hombre tras la máscara, y en la batalla final se ve la determinación inquebrantable del superhéroe.

Natasha Romanoff, la agente rusa a la que le habían quitado todo en su formación, encontró en los Vengadores una familia, razones por las que vivir, y no está dispuesta a rendirse. Pero tiene tanto que agradecerles y teme tanto al vacío de vivir sin esa familia que está dispuesta a darlo todo porque vuelva la normalidad, incluso su vida. Por ello habría venido muy bien tener su película en solitario antes de esta entrega, habría ensalzado aún más su arco final. El papelón de Scarlett Johansson es de impresión, sobre todo cuando escucha los informes de las andanzas de Barton, una escena que, si esto no fuera cine de superhéroes, cine de “segunda”, le habría valido mil premios.

Thor es el que podría haber generado polémica, con su barriga de fracasado y holgazán, pero salvo alguna queja suelta no he visto mucho revuelo. Y lo entendería, dado que le dan un giro en apariencia cómico importante. Pero el dios del trueno tuvo su historia de aceptación del deber durante sus películas, ya había tocado techo. Si querían mantenerlo en el juego había que abordar una nueva etapa en su vida, y han optado por ahondar en su lado humano. También derrotado, decide tomar una especie de exilio, representado muy bien por la inmadurez y la falta de coraje por hacer algo con su vida. Y cuando reencuentra el valor y la determinación, es otra persona, no vuelve a ser el infalible Thor. Así que opta por un retiro. Ya no tiene nada que demostrar. Como siempre, Chris Hemsworth logra una vena tragicómica encantadora, y es evidente que seguiremos disfrutando de sus andanzas en Guardianes de la Galaxia, Vol. 3.

Los únicos puntos débiles destacables son Capitana Marvel y Ojo de Halcón, y en menor medida también se pueden poner un par de pegas con algunos secundarios.

Clint Barton, alias Ojo de Halcón, ha perdido todo y entra en una espiral de autodestrucción y violencia. Siendo tan prominente su presencia en este título deberían haber trabajado mejor su vuelta al ruedo. Es probable que no te des cuenta de primeras porque el alucinante vacile del plano secuencia copa mucho la atención, pero básicamente Nat lo encuentra matando yakuzas, le dice que vuelva con ellos, y pum, allá va. Requería algo más gradual, alguien roto del todo no cambia sin más. Tampoco cuadra del todo su decisión de sacrificarse por Nat para obtener la gema del alma: ¿y su familia, no estaba haciendo esto para volver con ellos? Funciona porque tiene buenas escenas en general y el actor Jeremy Renner está estupendo, pero queda un poco por debajo del resto.

Parece que, como en La guerra del infinito, los autores se asustan con los superhéroes más poderosos y los reservan para momentos puntuales con justificaciones nada trabajadas. Esperaba ver a Capitana Marvel interactuando con los demás protagonistas, pero la tratan como personaje terciario, desaprovechándola por completo. Excusas para apartarla al llegar la batalla había muchas: podían dejarla varada en el tiempo o con otra misión. El problema parte de su película: no deberían haber exagerado tanto con sus poderes. ¿Qué reto a su altura puede haber si de dos golpes destruye la nave de Thanos, la más poderosa de la galaxia? Da la sensación de que con un poco de esfuerzo se cargaría al titán, pero no llegamos a verlo porque su enfrentamiento contra él dura muy poco.

Que Scott Lang (Ant-Man), el otro que no apareció en La guerra del infinito, quede algo relegado no me molesta, porque es obvio que se han centrado en el grupo inicial de los Vengadores, y como secundario funciona de maravilla. Bruce Banner y Hulk arreglan sus diferencias fuera de pantalla, lo cual, sin ser un gran problema, corta un poco el rollo tras varios capítulos tratando el problema. Deberían haberlo resuelto en el principio, a la vez que el resto de personajes intenta levantar cabeza, pues no creo que fueran necesario muchos minutos, de hecho, los gastan con el tonto chiste de los niños pidiendo una foto. También se podría decir que Bucky Barnes, el Soldado de Invierno, podría hacer algo más en estas dos entregas que disparar metralletas de balas infinitas. Por otro lado, sacan gran partido de Nebula (por partida doble) y su simpática relación con Máquina de Guerra, de Gamora en su despertar, e incluso de Quill en sus breves apariciones. Sólo quizá Rocket, que tiene más minutos, podría haber dado más de sí, pero como siempre, su peculiar cinismo está presente.

Lo de los viajes en el tiempo da para discutir sobre posibles agujeros de guion y fallos en las reglas que han puesto. Si se supone que al viajar al pasado y alterar algo creas una nueva realidad en vez de que el presente cambie por arte de magia como suele verse en la mayor parte de las películas, que el Capitán América aparezca sentado en un banco al final no sería posible, porque esa vida alternativa que ha tenido es una nueva realidad. ¿Lo perdonamos por lo bonito que es? Por otro lado, temía que resucitaran a Gamora al deshacer el genocidio de Thanos aunque ella muriera antes, pero se lo han trabajado bastante mejor. Eso sí, supone un retroceso en la historia con Quill: hacen un reset en la relación en tensión. La vuelta al juego de Loki en cambio es absolutamente genial.

No tengo nada en contra de la rata que casualmente pulsa botones y trae a Scott Lang de vuelta. No costaba nada poner a los Vengadores descubriendo que desapareció haciendo un experimento y encontrándolo y trayéndolo de vuelta, pero los autores prefirieron jugar con las ironías del destino, con un deus ex machina loco. Sí me mosquea bastante el plano feminazi metido con calzador en media batalla final. Si es evidente que tenemos a mujeres luchando en igualdad de condiciones, ¿qué necesidad había de recalcar la idea tan burdamente? El mensaje que en vez de sutil y bien hilado con la historia y los personajes se convierte en un anuncio, en un panfleto, tiene todas las de molestar, como evidentemente ha ocurrido.

La puesta en escena es impecable de arriba abajo en todos sus elementos. Los hermanos Russo y el equipo técnico han estado a la altura en un trabajo de enorme dificultad, desde la complicadísima logística y retos técnicos de una superproducción de este tamaño, al equilibrio narrativo y el tratamiento de los personajes en un relato tan complejo, profundo y detallista. Mención especial para Alan Silvestri, que ha conseguido mantener un estilo musical de calidad entre títulos y los únicos motivos reconocibles de toda la serie a pesar del poco interés que han puesto los productores en la música.

Los Vengadores: Fin del juego supone un hito cinematográfico difícilmente repetible. Es indudable que nace con la ventaja de ser parte de una serie, por lo que empieza con personajes y universo ya descritos y puede centrarse en ir al grano, pero eso también tiene sus dificultades: el listón, tras más veinte capítulos, estaba altísimo. Pero han sido capaces de superar toda expectativa con una película extraordinaria, una obra maestra que casi hace pensar que no es sólo el fin de una serie, sino el fin de una era. ¿Cómo vamos a mirar a todo lo que venga en adelante en los géneros de superhéroes y acción sin que sepa a un postre prescindible?

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia, Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man y la Avispa (2018)
Capitana Marvel (2019)
-> Los Vengadores: Fin del juego (2019) (versión sin spoilers)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Los Vengadores: Fin del juego (sin spoilers)

Avengers: Endgame, 2019, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 181 min.
Dirección: Anthony Russo, Joe Russo.
Guion: Christopher Marku, Stephen McFeely.
Actores: Robert Downey Jr., Chris Evans, Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Jeremy Renner, Don Cheadle, Paul Rudd, Karen Gillan, Zoe Saldana, Josh Brolin, Gwyneth Paltrow, Chris Pratt, Benedict Cumberbatch, Chadwick Boseman, Brie Larson, Tom Holland, Evangeline Lilly, Tessa Thompson, Rene Russo, Elizabeth Olsen, Anthony Mackie, Sebastian Stan, Danai Gurira, John Slatery, Tilda Swinton, Bradley Cooper.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Es capaz de ofrecer un giro inesperado y dejarte pasmado cada pocas escenas, y aun así hilar un relato muy coherente en sí mismo, en relación con toda la serie, y como homenaje a la misma y a los seguidores. En otras palabras, el guion es sublime. La puesta en escena no se queda atrás, con un trabajo de dirección magnífico y unos efectos especiales perfectos. El reparto lo da todo.
Lo peor: Capitana Marvel no encaja. Ojo de Halcón tiene mucha presencia pero menos recorrido dramático que los demás. Quizá podían haber sacado más de un par de secundarios.
La frase:
1) ¡Vengadores… reuníos!
2) Yo soy Iron Man.

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Alerta de spoilers: Esta versión de la crítica no contiene datos reveladores. Puedes leer la versión con spoilers.–

Creo que todo el mundo se hacía a la idea de que abordarían este esperadísimo capítulo con la premisa en apariencia más fácil: ofrecer algo más grande y espectacular. ¿Es posible satisfacer unas expectativas tan infladas? Pues a estas alturas difícilmente, visto el nivel de las entregas previas. Pero los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely, que se han estado llevando menos alabanzas de las merecidas durante la serie, con gran inteligencia y valentía han optado por una historia mucho más original y compleja que cualquier cosa que pudiéramos imaginar. Tenemos varias películas en una, en plan temporada final en vez de episodio final. Se mezclan muchas ideas, hay tramos de distinto estilo e incluso que saltan entre géneros. La trama se desarrolla por caminos diversos, muy originales y exprimidos al máximo. Los personajes tienen un recorrido muy elaborado. Y en lo emocional es una montaña rusa para el espectador, tan conmovedora en el drama como asombrosa en el espectáculo. Las casi tres horas que dura se hacen muy cortas.

De entre todos sus logros, lo más destacable es que el número de giros y sorpresas inesperadas es abrumador, de forma que cada parte, una vez presentada, evita lo más fácil, desconcierta tirando por desvíos imprevistos una y otra vez, con lo que estás siempre absorto y alerta. Hay que señalar que conseguir esto en géneros tan gastados (superhéroes, acción), en la parte final de una saga con más de veinte títulos a cuestas, es insólito y digno de aplausos en cantidad.

Hay tiempo para que los personajes y el mundo se lamenten tras el genocidio de Thanos y algunos traten de recomponerse, y todo sin que el proceso parezca un trámite con el que cumplir mientras se da paso a la búsqueda de la clave para enfrentar al villano, sino transmitiendo toda la desesperación de la situación. El análisis de las opciones para levantar cabeza tampoco transcurre de forma lineal, porque hay varios baches y cambios de rumbo enriquecedores. Cuando se pone en acción el plan fue el único momento en que dudé, y además seriamente, porque la línea abierta no me convencía nada. Pero hacen falta pocos minutos para recordar que hay talento y valentía de sobras. Las emotivas historias personales, los giros ingeniosos y el humor y el drama tan bien mezclados llevan el listón más allá de lo esperado una y otra vez, dejándote sin aliento en gran parte del metraje.

Todos los personajes, y son muchos, tienen su arco muy bien desarrollado, sus momentos de bajeza, de redención y sacrificio, sus reencuentros, sus homenajes y despedidas, todo encajando a la perfección en la trama global y el ritmo del relato, sin que parezca precipitado, forzado, o ajeno a su trayectoria previa. Tenemos a Juego de tronos (David Benioff, D. B. Weiss, 2011) como ejemplo contrario, otra gran y admirada serie que ha encarado su etapa final, pero esta lo ha hecho sacrificando la coherencia para intentar contentar con lo fácil, sea porque sus autores pensaron que era más vendible o porque se agotaron intelectualmente.

El colofón de la batalla final da la talla incluso después del memorable espectáculo que supuso La guerra del infinito, porque, como en aquella, no son sólo tortas y efectos especiales grandilocuentes, hay una férrea conexión con los protagonistas de la que los autores sacan el máximo partido: entre golpe y golpe hay tiempo para terminar de apuntalar cada evolución personal y relación. Pero también se mantiene el fatalismo hasta el último instante. ¿Cómo podrán salir de esta, cuán amarga será la victoria?

Fallos hay muy pocos. Solo destacaría que vuelven a tener miedo de los héroes más poderosos (Capitana Marvel está ausente gran parte del tiempo con excusas peregrinas, o incluso sin ellas), y que para haber recuperado el protagonismo que no tuvo en la primera parte, Clint Barton (Ojo de Halcón) podría estar mejor aprovechado. También hay que señalar que las reclamaciones políticas de Disney empiezan a tocar las pelotas a muchos espectadores: con todos los temas morales que tan bien trata la cinta, ¿de verdad era necesario hacer una pausa para colar un anuncio feminista?

Huelga decir a estas alturas que en lo visual cumplen de sobras. Efectos especiales y sonoros magníficos y perfectamente integrados, música notable (Alan Silvestri también se ha llevado menos halagos de los merecidos), montaje y fotografía estupendos y, sobre todo, un reparto entusiasta y comprometido hasta la médula, parecen poner las cosas fáciles a los directores, los hermanos Russo… Pero no nos engañemos, levantar una producción tan grande, y más con un guion tan complicado y detallista, de forma que resulte tan equilibrada en sus muchas facetas, es digno de hacerles una estatua.

Eso sí, es tan grande y densa que resulta agotadora, pero en el buen sentido de la palabra: es una obra maestra que te deja tocado durante días. Por ello puede resultar menos apetecible para revisionados en plan “vamos a echar el rato con algo épico” como sí lo son otras de la serie. Es más de degustar tranquilamente, de dejarte embargar por sus muchas propuestas narrativas y emocionales ejecutadas con maestría. Por extensión, no me parece apta para menores de 13 años, es demasiado compleja y oscura.

Fin del juego es el fin de una era, la cima del cine de superhéroes. Han dejado el listón tan alto (y recaudado tanto) que casi hace pensar que este género ha terminado aquí y todo lo que venga después es superfluo, intrascendente.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia, Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man y la Avispa (2018)
Capitana Marvel (2019)
-> Los Vengadores: Fin del juego (2019) (versión con spoilers)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Capitana Marvel


Captain Marvel, 2019, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 124 min.
Dirección: Anna Boden, Ryan Fleck.
Guion: Anna Boden, Ryan Fleck, varios.
Actores: Brie Larson, Samuel L. Jackson, Jude Law, Ben Mendelsohn, Lashana Lynch, Annette Bening, Clark Gregg, Djimon Hounsou, Lee Pace, Gemma Chan, Rune Temte.
Música: Pinar Toprak.

Valoración:
Lo mejor: Historia algo más elaborada y sutil de lo habitual. El carisma de los protagonistas (Danvers y Furia).
Lo peor: Le falta desarrollo a algunos secundarios. Hay pasajes algo faltos de garra, sobre todo en lo visual.
Mejores momentos: Hostiando a una anciana en el metro. Todas las apariciones de la gata. Carol Danvers levantándose y plantando cara.

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Aunque no estemos hablando de una obra de gran complejidad, hay que agradecer el intento por apartarse un poco de la fórmula más convencional del cine de superhéroes. Es cierto que Guardianes de la galaxia Vol. 1 y Vol. 2 tenían un guion bastante inteligente y lleno de detalles ingeniosos o velados (muchas veces la relación de los personajes se matiza mediante un gesto o información oculta en el diálogo) y El Soldado de Invierno ofrecía un thriller político inesperadamente elaborado, pero Capitana Marvel es la película más impredecible, profunda y sutil de la serie Los Vengadores hasta ahora. Sin ver los avances, hasta bien entrada la película no sabía de qué iba a ir exactamente y cómo la protagonista entraría en el camino de aceptar su destino. Es inevitable que una vez presentados todos los elementos de la historia (su pasado, las facciones) el final quede más o menos claro, pero raro es hoy en día la cinta que no se ve venir enterita desde los primeros minutos.

Para empezar, nos salimos de la manida idea de tener un villano arquetípico y un desarrollo convencional de confrontación con él, algo que parecen haberse tomado como una obligación y hay casos en que no les han puesto ganas suficientes o es evidente que sobraba y hacía falta otra manera de lanzar la presentación y maduración del héroe. Por ejemplo, en Ant-Man y la Avispa, como los que parecían malos no lo son tanto, meten con calzador a un mafiosillo del tres al cuarto, pero viendo que el reto era entrar en el mundo cuántico a buscar a la madre, ¿qué necesidad había? Y, ¿alguien se acuerda de los supervillanos de Iron Man 2 y 3? Tampoco tenemos la manida relación amorosa en tensión o la familia cursi de turno: no hacen falta para reforzar el viaje y las motivaciones del rol central.

Aquí la heroína tiene que encontrarse a sí misma y hallar razones para seguir adelante en un mundo más complicado. La guerra Kree-Skrull se desarrolla con diversos planteamientos muy jugosos y expuestos con bastante sutileza a veces. En el primer acto no tenemos la típica escena de acción que suele introducir al enemigo, sino que nos presentan un mundo que le queda grande a la protagonista. Política, guerra, terrorismo, condicionamiento del soldado, espionaje, agendas secretas… La ambigüedad moral y la confusión que sufre Vers es tal, que en mi sala había niños que se preguntaron en varias ocasiones quiénes eran los malos. Y creo que hay bastantes adultos que esperaban peleas y espectáculo sin más y no han visto el rico panorama.

Cuando acaba en la Tierra, saliendo de su zona de confort, su mundo empieza a tambalearse. ¿Y si todo lo que me han enseñado es mentira? En su odisea tropieza con otro que está despertando a lo que tiene que ofrecer el universo: Nick Furia. Por muy carismático que fuera, siempre ha quedado en un lugar secundario, sin ahondar en su vida y pensamientos más allá de su trabajo. Ahora gana presencia, mostrando una cara más humana y formando con Carol Danvers una pareja digna de ver en acción.

La aventura resultante está entre el cine de superhéroes, la distopía, lo bélico y la road movie, y para rematar tiene un toque feminista muy bien hilado, sin el tono machacón o torpe de otras propuestas recientes (Los últimos Jedi -2017-, Wonder Woman -2017-, Cazafantasmas -2016-). Con lo básico hacen de Carol Danvers un personaje femenino modelo al que admirar: fuerza interior, independencia, capacidad de superación en un mundo que por ser mujer te pone trabas extra. La escena que resume cómo se ha estado levantando y plantando cara toda su vida para llegar hasta donde está es de las mejores que ha dado el cine de superhéroes: no te bastan los superpoderes, sino que dependes principalmente de la confianza en ti mismo y del coraje para luchar contra las injusticias.

Brie Larson, además de tener una energía contagiosa, está muy bien en un rol más exigente de lo que suele verse en este ámbito. En su gesto e incluso en sus movimientos se observa el cambio gradual: la convicción ciega del fanatismo inicial, las dudas cuando su mundo se resquebraja, y finalmente la seguridad y determinación cuando con plena libertad elige su destino. Samuel L. Jackson aprovecha muy bien el tiempo extra, tanto por su gran personalidad y la química con Larson como porque se mete muy bien en la piel de una versión más joven: sin la obsesión y las cargas de la Iniciativa Vengadores es más jovial y abierto. Cabe señalar que tiene el rostro rejuvenecido por ordenador, pero está tan bien hecho que no te saca del personaje, salvo en un par de escenas en que aparece corriendo y parece que se va a morir, donde deberían haber usado un doble, que el actor tiene setenta años ya.

En los secundarios tenemos diversos soldados que son a la vez extensión de la guerra y víctimas de la misma, algunos con su momento de bajeza o de redención. Aun así, quizá podían haberles dado algo más de entidad a los acompañantes de Yon-Rogg, y en especial a Korath (Djimon Hounsou) y Ronan (Lee Pace), por eso de haberlos visto ya en Guardianes de la galaxia, pero claro, no hay tiempo para todo. Parece que hay una escena eliminada donde Ronan interactúa algo más con Rogg y Vers; me pregunto qué problema habría con ella. Más destacable resultan Maria Rambeau, la compañera militar de Carol Danvers, y su hija, que son un estupendo nexo con la humanidad y su pasado, y desbordan simpatía y complicidad con ella. En cuanto a intérpretes, Lashana Lynch (Rambeau) me ha parecido que cumple por los pelos y es el encanto del personaje lo que la salva; Ben Mendelsohn (Talos) es un actorazo que da gusto ver, pero la verdad es que empieza a cansar el tenerlo como malo en todas las películas de los últimos años; y Jude Law (Yon-Rogg, aunque dicen su nombre de pasada y es difícil quedarse con él) va por el mismo camino, estando encasillado ya en el tipo de gesto encabronado, así que en su personaje sí me carga un poco.

Aunque tenga una personalidad propia, la cinta también mantiene el sello de la serie, con multitud de referencias culturales e internas y humor bien medido. Por si no fuera suficiente con el homenaje en los créditos, Stan Lee se lleva un cameo con chiste sobre Mallrats (Kevin Smith, 1995) que resulta muy emotivo. La inmersión en los noventa es total, con multitud de detalles (empezando por la camiseta de Nine Inch Nails), una buena selección musical y chistes tronchantes; atención al momento del ordenador cargando lentamente. Y los guiños a la saga, como Coulson o el ojo de Furia, son divertidísimos.

A estas alturas no iban a sorprendernos con malos efectos especiales, y aunque no hay grandes despliegues como en otros episodios, funcionan de maravilla, destacando que ha dejado constancia de que el rejuvenecimiento facial aguanta en el tipo en un protagonista principal, con lo que seguramente veremos esta técnica en más películas. Sin ir más lejos, Martin Scorsese está rodando así parte de su último trabajo. Y la música es bastante buena: Pinar Toprak ha cumplido de sobras en su salto a la primera división, codeándose de tú a tú con Alan Silvestri en estilo y calidad; y si alguno pensaba que la eligieron por ser mujer, habrá callado muchas bocas.

Sin embargo, los autores no terminan de explotar todo el potencial latente. Parece que en el esfuerzo de mezclar tantas cosas y salir airosos con un relato fluido y ameno se han dejado sin pulir algunos pasajes de transición y acción, sobre todo en lo visual. No puedo dejar de pensar que en manos de alguien con el talento de James Gunn esta propuesta podría haber sido memorable, pero Anna Boden y Ryan Fleck se quedan a medio gas. Eso sí, hay que aplaudir el buen talante de los productores de la serie, capaces de buscar autores poco conocidos pero con potencial y darles bastante libertad creativa; como ejemplos de lo contrario que resultaron en desastres tenemos The Amazing Spider-Man, la serie DC y la deriva (esperemos que temporal) de La guerra de las galaxias (Han Solo a la cabeza).

En lo argumental, podría haber ganado bastante con un acto central más elaborado. El choque cultural y de personajes en la Tierra se despacha con unos pocos chistes, efectivos pero sin más trascendencia, y la investigación sobre el pasado de Danvers tiene partes que donde pierde fuerza dramática e intriga, cuando precisamente debería destacar en esos factores. La entrada en el complejo del proyecto secreto es un bache importante. Todo parece muy fácil, las revelaciones llegan sin mucho esfuerzo ni sensación de peligro, y las peleíllas en los pasillos del archivo no ayudan, porque parecen forzadas. Estas últimas señalan el otro problema: en lo visual se queda un peldaño por debajo de lo que suele ofrecer la serie. La incursión inicial que presenta el trabajo de los soldados tiene un escenario sugerente, pero no aprovechan la intriga y el espectáculo como para impresionar; la lucha en el metro está bien, pero la falta de originalidad y ambición pesa; las peleas en las instalaciones secretas son caóticas y repetitivas, ni se ve nada ni emocionan; los duelos de aeronaves podría haberse aprovechado mejor. No es hasta el final, con Danvers convertida en Capitana Marvel, cuando dan rienda suelta al aspecto visual en un clímax breve pero espectacular. Una cosa es que la idea no sea hacer algo tan apabullante como otras de la serie, otra quedarse corto en momentos clave; y sea como sea, no luce como una cinta con presupuesto de 150 millones de dólares o más.

Alerta de spoilers: En adelante destripo a fondo. —

He visto alguna queja porque Marvel no ataque la nave de Ronan. En realidad solo destruye una de las varias naves que llegan, y las razones me parecían bien claras. Ella no tiene por qué saber que hay a bordo un alto mando de los que promueven la guerra, y si su intención es precisamente luchar por acabar con la injusticia de la misma, no es plan de cargarse a miles de soldados que serán tan pringados como ella antes de despertar. Además, dejarlos ir transmite el mensaje de que la Tierra está protegida.

La escena en casa de Maria me ha gustado bastante. La parte inicial de Carol descubriendo su pasado es previsible, pero el toque humano se aprovecha bien. Sin embargo, cuando llegan los Skrull se juega con la confusión de los personajes, la tensión del momento y el humor muy bien, logrando que una de las escenas clave sea emocionante sin acción alguna y en un escenario bastante limitado. Por cierto, ¿tengo la mirada sucia o se intuye una relación homosexual entre Maria y Carol?

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man y la Avispa (2018)
-> Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Kong: La Isla Calavera


Kong: Skull Island, 2017, EE.UU.
Género: Acción, fantasía.
Duración: 118 min.
Dirección: Jordan Vogt-Roberts.
Guion: Dan Gilroy, Max Borenstein, Derek Connolly, John Gatins.
Actores: Tom Hiddleston, Samuel L. Jackson, Brie Larson, John C. Reilly, John Goodman, Corey Hawkins, Jason Mitchell, Shea Whigham, Toby Kebbell, Eugene Cordero, Thomas Mann.
Música: Henry Jackman.

Valoración:
Lo mejor: Es una obra con personalidad, tiene consciencia de que es un entretenimiento, una factura impecable y unos personajes carismáticos.
Lo peor: En la pelea principal de los helicópteros contra King Kong la verosimilitud cae por los suelos, y al menos a mí me fastidió la experiencia. El prólogo es completamente innecesario.
El título: No sé por qué le han quitado el King. Por eso andará tan cabreado el mono.
La frase: Reconozco a un enemigo en cuanto lo veo -Coronel Packard.

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Godzilla me resultó bastante entretenida, aunque se atascaba un poco en los clichés típicos del género, pero lo cierto es que esta nueva versión de King Kong, destinada a formar una serie con ese otro monstruo, no me llamaba mucho, ni siquiera contando con que los avances prometían al menos un aspecto visual potente. Pero como suele pasar, he acabado viéndola… y me ha sorprendido gratamente, he encontrado una superproducción que define a la perfección lo que debería ser el cine de acción comercial: con personalidad, consciencia de que es un entretenimiento, factura impecable y actores carismáticos en unos protagonistas más que decentes. Un par de semanas antes vi La gran muralla… y no hay color.

La introducción del misterio de la isla y los personajes que quieren resolverlo, más la unión del resto del equipo, la despachan rápido, que ya conocemos la historia y para colmo en los tráileres para variar nos han reventado más de la cuenta. Y aun así no sabe a precipitado, de hecho consiguen concretar las características de cada rol sin dejar la sensación de que cumplen con desgana con los estereotipos. Llegamos a la isla en un visto y no visto y entramos en materia sin rodeos innecesarios. Muchas películas hubieran perdido el tiempo posicionando personajes y relaciones, pero esta ha caído en manos de unos guionistas más hábiles, y las van desgranando poco a poco incluso entre las escenas de acción.

El grupo no es deslumbrante pero sí la mar de interesante. Reconoces quién es quién, más o menos intuyes cómo reaccionará cada uno, y siempre sabes dónde se encuentran, a pesar de estar muchas veces separados. Es cierto que su recorrido emocional es tirando a nulo, pero tampoco hacía falta que vivan un proceso de aprendizaje o que superen un drama psicológico, algo a lo que se aferran sin justificación clara en demasiadas cintas de acción. Como mucho se puede criticar que de algunos podrían haber sacado un poco más, en plan que sufrieran y se esforzaran más, pues a veces parece que tiran para adelante sin sudar mucho. Pero con el carisma logrado con la combinación de unos diálogos muy inspirados, llenos de humor, y unos actores de calidad, se perdona bastante.

Queda claro que el explorador (un estupendo Tom Hiddleston) está bien curtido en su trabajo y sin él se aburre, igual que el militar (Samuel L. Jackson), que además arrastra la obsesión con una guerra no acabada. Es evidente que el antibelicismo mueve a la fotógrafa, y esto resulta esencial en algún momento, aunque se podría decir que con un talento como Brie Larson podrían haber reforzado un poco más la parte dramática. El tesón y entusiasmo de los que dirigen la investigación (John Goodman, Corey Hawkins) es palpable, y Goodman como siempre se come la pantalla, aunque su destino es un tanto extraño. Hasta los secundarios tienen una personalidad tangible, no son maniquíes destinados a morir… Bueno, en realidad con estos hay dos excepciones, dos individuos que no aportan nada: la cuota-asiática encarnada por Tian Jing (vista recientemente también en La gran muralla) y la cuota de empresario cargante a la que da vida John Ortiz; por suerte su presencia es anecdótica y no molestan. Pero el que termina resultando más interesante es el menos esperado, el náufrago encarnado con entusiasmo por John C. Reilly, cuyo punto de locura, sin excesos tontos como cabría esperar en el cine comercial contemporáneo, es tronchante y no impide que resulte una figura muy humana.

Debo matizar que la entrada en la isla tropieza un poco, pues la primera gran escena es bastante espectacular pero lo cierto es que me dejó frío. La aparición de King Kong derribando helicópteros es imponente en lo visual, con una orgía de destrucción bastante intensa, pero en la verosimilitud hace agua por todas partes. Para empezar, tenemos los helicópteros que se multiplican (se cuentan seis despegando del barco, pero en el aire se materializan trece), luego te tiras un rato preguntándote para qué llevan tantos… Al final está claro que es para usar como carnaza para tratar de lograr una secuencia de proporciones épicas, pero podían haber disimulado un poco, que no hay personajes y currantes del proyecto para llenar tantos. Y, sobre todo, no hay quien se crea tanta incompetencia en unos militares veteranos, cuya estrategia de ataque es acercarse en línea recta al simio y disparar, lo cual hacen sucesivamente a pesar de que ven a sus compañeros caer uno detrás de otro.

Por suerte, a partir de ahí no hay ningún momento que rechine, sino todo lo contrario, se saca gran partido del escenario incluso teniendo en cuenta que hay bastantes situaciones nada novedosas, pues ya hemos visto muchos filmes de monstruos. El director Jordan Vogt-Roberts obtiene un espectáculo de primer nivel, y todo ello sin abusar del efecto especial en una película que, por narices, los tiene en casi cada plano. La puesta en escena deja ver muy bien los golpes y la reacción de los personajes, y a la vez transmite la sensación de caos y destrucción, todo ello sin borrones, sin agitar la cámara más de la cuenta, y como digo sin abusar de las digitalizaciones o logrando que estas no se noten. Cualquier otro en estas circunstancias habría volado con la cámara sin ton ni son por todas partes, pero este realizador sabe siempre dónde poner el objetivo para transmitir la impresión de que estamos viendo una situación real incluso cuando sólo los colosos se zurran. Pero además tiene tiempo de esforzarse buscando la belleza, y de paso también el homenaje, pues Apocalypse Now viene a la mente en varias ocasiones. Sí, hay algún plano-vacile descarado (esos protagonistas posando con el horizonte al fondo), pero en general, para ser una cinta de acción, resulta asombrosamente delicada y hermosa en su fotografía.

No sé cómo Vogt-Roberts llamó la atención del estudio para encabezar un proyecto de este tamaño, pues en su haber no tiene ninguna obra de gran calibre, sólo unas pocas series desconocidas. Pero el acierto ha sido muy llamativo. Como Gareth Edwards con Godzilla, ha deslumbrado como hacedor de grandes espectáculos, y su carrera habrá que seguirla con atención.

Por supuesto, hay que alabar también el titánico esfuerzo del equipo técnico. Los efectos digitales son abrumadores, estamos en la liga que sólo unas pocas series con enorme apoyo detrás (presupuestario y empresarial) alcanzan, como Los Vengadores, Transformers y las nuevas entregas Las guerra de las galaxias. Impecable es decir poco. Seguro que hay infinidad de planos de la isla que son falsos, pero no se nota nada. Los animales son impresionantes, parecerían reales si no fuera porque su diseño fantasioso los delata. Los momentos más difíciles, como la batalla de Kong con algún otro monstruo en zonas de agua, son alucinantes, la conjunción de paisajes, actores, agua y criaturas es perfecta. Vuelvo a comparar con el otro taquillazo de la temporada: qué cutre resultaron los efectos especiales de La gran muralla y qué mal estuvo su director aunque tenía muchísima experiencia.

Eso sí, le faltan algunas puntadas para el notable. Se echa de menos algún escenario más original y sacar más provecho de unos personajes con potencial, y se podían haber resuelto mejor algunas partes. El prólogo sobra por completo, es anticlimático y evidente. Encontrarse al piloto sin más hubiera sido una buena sorpresa (o no, viendo que en los avances te cuentan todo hoy en día). La batalla principal con los helicópteros ya la he mencionado: podría haber sido mejor sin forzar tanto la cosa. Por otro lado, la selección musical está muy trillada, y aunque funcione porque son buenas canciones, podían esmerarse en sorprender un poco; aparte, hay demasiadas, un par de numeritos musicales sobran. En cuanto a la banda sonora original, tampoco se han esforzado mucho, al contrario de lo visto en Godzilla, donde eligieron a uno de los mejores compositores del momento, Alexandre Desplat, y dejaron que trabajara a gusto. La labor de Henry Jackman es bastante básica, rudimentaria, cumple con lo que le piden y ya está.

En resumen, Kong: La Isla Calavera tiene personalidad, estilo y calidad suficientes para considerarla una buena película, algo que en el cine comercial actual, lleno de títulos mediocres, es bastante sorprendente. Sin embargo, creo que su tono de aventura desenfadada está siendo tomado por algunos espectadores como “es tonta y cutre”. Eso se le puede aplicar a La gran muralla, que resultaba irrisoria por la cantidad de estulticia que emanaba de su guion y la puesta en escena fallida, pero no aquí, donde son conscientes de la fantasía excesiva que tienen entre manos y exprimen el factor entretenimiento con sabiduría. Quizá es que han sido demasiado sutiles. Por ejemplo, el rol de Samuel L. Jackson es criticado como acartonado, simple o estúpido, cuando a mí me parece evidente que buscan una hipérbole, una vuelta de tuerca al estereotipo: es tan exagerado como toda la aventura, y su decisión final deja claro que lo sabían y se están riendo de ello.

Ver también:
Godzilla (2014)
-> Kong: La Isla Calavera (2017)
Godzilla: Rey de los monstruos (2019)

La habitación


Room, 2015, EE.UU.
Género: Drama.
Duración: 115 min.
Dirección: Lenny Abrahamson.
Guion: Emma Donoghue adaptando su novela.
Actores: Brie Larson, Jacob Tremblay, Sean Bridgers, Joan Allen, Cas Anvar, William H. Macy, Tom McCamus.
Música: Stephen Rennicks.

Valoración:
Lo mejor: Dirección, reparto y sobre todo guion. La imaginación, profundidad y fuerza que desprende.
Lo peor: Nada de la película. El tráiler, que te revienta todo sin miramientos, mostrando mucha cobardía a la hora de venderla.

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Un niño de cinco años y su madre viven aislados en una sola habitación. Lejos de lo que pueda pensarse, como que promete un relato muy limitado y probablemente aburrido, la historia es muy sugerente y la proyección te atrapa con rapidez para no soltarte. La pequeña familia resulta adorable y su futuro nos atrae muchísimo. Con el chaval vamos descubriendo lo que es su mundo, tanto lo que ve como lo que sentiría alguien criado así. Y con la madre lo mismo: el aislamiento (no expongo los motivos, hay que dejarse llevar por la trama y sus muchas sorpresas: ¡no se te ocurra ver los tráileres!) supone replantearse su concepto de la vida y de las esperanzas. Así, esta primera parte ya está sobrada de profundos e inteligentes análisis sobre nuestra formación como personas (entorno, educación, familia), pero lejos de resultar farragoso o demasiado filosófico todo fluye de forma natural y emotiva.

El segundo acto nos lleva a los momentos más sombríos. En sus primeros pasos en el mundo adulto las fantasías infantiles dan paso a las primeras pesadillas reales: el chico vive sus primeras tragedias y la madre sufre los cambios y ha de luchar por los dos. Escenas tensas, alguna situación dramática que llega a resultar angustiosa, y unas pocas esperanzas nos lanzan a un torbellino de emociones que nos mantienen el corazón en un puño.

Pero no hay lugar al descanso. En el tercer segmento, la adaptación a una nueva situación, también es muy completo en argumento y sentimientos. Los nuevos paradigmas a los que se debe enfrentar el niño dejan sutilmente otros muchos mensajes: la relevancia de cosas que hemos perdido en la obsesión con placeres superficiales, las distintas visiones del concepto de familia (cuando surge el planteamiento de por qué no dio al crío en adopción llorará hasta el más duro), más otras tantas reflexiones sobre cómo la educación y el entorno nos forman como personas: la zona de confort, la adaptación a cambios bruscos, cómo puede surgir la depresión incluso cuando todo parece ir bien…

La labor de dirección de Lenny Abrahamson es brillante, se adapta a cada escenario físico y emocional con maestría. La habitación, como al chico, nos parece enorme, todo un mundo, y los cambios de tono, sutiles (la iluminación) o evidentes (de la tranquilidad al caos) son esenciales para mostrar qué sienten y sufren los protagonistas. Y la evolución de estos la borda, sacando lo máximo de los actores: Jacob Tremblay muestra un registro impresionante para su corta edad, y Brie Larson está espléndida, logrando una interpretación de las que no se olvidan. En cuanto al doblaje, sorprendentemente al crío le han puesto un actor de una edad cercana, pero la voz de la madre está demasiado vista, parece que sólo hay y tres voces femeninas en todas las películas y series de los últimos veinte años. Y obviamente el papelón de Larson merece ser visto sin alteraciones.

Imaginativa y aun así muy realista y humana. Inteligente y profunda pero amena y conmovedora. Hermosa sin tirar de presupuesto en la ambientación. La habitación es una de las mejores películas de los últimos años.

Don Jon


Don Jon, 2013, EE.UU.
Género: Comedia.
Duración: 90 min.
Dirección: Joseph Gordon-Levitt.
Guion: Joseph Gordon-Levitt.
Actores: Joseph Gordon-Levitt, Scarlett Johansson, Julianne Moore, Tony Danza, Glenne Headly, Brie Larson.
Música: Nathan Johnson.

Valoración:
Lo mejor: El acertado análisis sobre problemas típicos de las relaciones amorosas. Los actores.
Lo peor: Para ser comedia, le falta gracia, y una vez deducido por dónde va, se ve venir.

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Don Jon es una rara avis en las comedias románticas hollywoodienses. En vez de una historia pueril sostenida sobre los tópicos rancios de siempre, utiliza esos clichés para darlos la vuelta y lanzártelos a la cara con un mensaje contundente. Habla sobre fallos y vicios comunes en muchas personas, arraigados por la sociedad y la educación parental y convertidos en problemas más o menos serios que muchos ni siquiera son capaces de ver.

Jon (el don Juan del título) es un eterno adolescente que sólo piensa en salir de fiesta y follar. Pero su educación machista le hace ver a las mujeres como un objeto, con lo que es incapaz de conectar emocionalmente y el sexo le resulta menos satisfactorio que el porno, al que es adicto. En cuanto conocemos a los progenitores se entiende su forma de ser… y la de gran parte de la sociedad: la falta de educación, cultura, aspiraciones e intereses más allá de sandeces intrascendentales, todo lo cual traspasan a sus hijos. El típico padre machito de gritar en el fútbol y casarse porque debe hacerse, aunque no se ve amor salir de él, la ama de casa que no conoce otra vida que la familia y sueña con idílicas bodas y nietos en vez de tomar la vida por las riendas y perseguir una felicidad real. Y con la hermana se señala hábilmente que el antisocial no tiene por qué ser el rarito inadaptado, sino el único consciente de la mierda que hay en su entorno y prefiere no salpicarse con ella; su breve aportación de sabiduría y sentido común es uno de los mejores momentos de la película.

Finalmente Jon halla su ideal, o sea, una chica de diez en el físico que le da largas de primeras. Barbara es el otro prototipo a ridiculizar, la mujer sin personalidad propia y cuya única motivación en la vida se basa en encontrar marido y anular también su personalidad, o sea, adaptarlo a sus propios gustos y costumbres. Así tenemos clásicos choques por sus distintas e incompatibles formas de ser, las esperables peleas y tropiezos en sus defectos, etc., pero como indicaba no se utilizan para hacer chistes triviales, sino para ir construyendo la crítica a estas formas tan limitadas de ver el mundo, de vivir, de relacionarse. Hay un tono constante de ironía (qué vida más banal llevan, qué simples son), algunos apuntes inteligentes (las escenas cotidianas que van cambiando sutilmente, como el gimnasio o la iglesia), se señala la hipocresía (el ir a misa y confesarse después de la vida disoluta que lleva)…

En resumen, se hace una deconstrucción del tema tratado con bastante agilidad y algo de inteligencia, pero también con sencillez y cercanía, para que el mensaje llegue claro, porque parece que trata de apuntar precisamente al público enquistado en estos comportamientos. Lo que no sé es si este tipo de gente llegará a sentirse identificado e incómodo, porque aquí entramos en el “efecto Dunning-Kruger” que sufre gran parte de la población: el tonto no es consciente de que lo es, no reconoce sus errores, limitaciones y vicios. Pero con que haya unos pocos que acaben reflexionando, la lección de Joseph Gordon-Levitt habrá cumplido su objetivo. Porque sí, él es el guionista y director de esta propuesta. Algunos espectadores dijeron “qué listo es, que se ha montado una comedia chorra para magrearse con una bomba como Scarlett Johansson“, lo cual demuestra mi apreciación.

Sin embargo, aunque la propuesta tiene muchas buenas ideas y momentos divertidos que además hacen pensar, lo cierto es que se queda algo corta, sobre todo como comedia: no resulta tronchante y adictiva como cabía esperar del género, y más viendo su correcto nivel intelectual. También da la sensación de que va a lo básico, quizá por eso de llegar a todos: se centra en una par de situaciones concretas sin atreverse a explorar más, con lo que una vez intuyes hacia dónde apunta se puede ver venir con bastante facilidad. Así, aunque alguno de esos giros predecibles se perdone por su fuerza emocional (el rol Julianne Moore como catalizador de la maduración es muy efectivo), es indudable que le ha faltado un poco más de originalidad y a veces también de mordacidad, con lo que no vendría mal una segunda parte que ahondara en sus muchas posibilidades.

En cuanto a intérpretes, Gordon-Levitt (Looper, Origen, 50/50) está adquiriendo más experiencia y no está mal, aunque siga sin parecerme un buen actor y no entiendo su fama y buena recepción, mientras que Scarlett Johansson capta bien el tono de mimada superficial, pero además el papel de seductora lo clava incluso con sólo la voz, como vimos (oímos) en Her*, así que aquí jugando con su físico está impresionante. Cabe destacar también la breve pero entusiasta labor de quienes encarnan a los padres del protagonista, Tony Danza y Glenne Headly, y la fugaz presencia Brie Larson (la hermana) en otro de sus muchos pequeños papeles antes de conseguir hacerse famosa por La habitación.

Éxito no tuvo mucho, y a mi parecer merece mejor reconocimiento. El póster principal es horrible, con esa forma de meter las críticas como parte del diseño, y el resto son de comedia romántica facilona, con lo que me da la impresión de que no supieron venderla bien.

* Inevitable comparar lo pretenciosa que fue aquella y lo poco que rascó de la temática en comparación con lo que logra la aquí analizada desde un tono más humano y directo.