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Capitán América: Guerra Civil


Captain America: Civil War, 2016, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 147 min.
Dirección: Anthony Russo, Joe Russo.
Guion: Christopher Markus y Stephen McFeely. Joe Simon y Jack Kirby (cómics).
Actores: Robert Downey Jr., Chris Evans, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Mark Ruffalo, Jeremy Renner, Don Cheadle, Elizabeth Olsen, Paul Bettany, Anthony Mackie, Chadwick Boseman, Paul Rudd, Emily VanCamp, Tom Holland, Daniel Brühl, William Hurt.
Música: Henry Jackman.

Valoración:
Lo mejor: Perfectamente equilibrada en todos sus elementos: trama emocionante, personajes excelentes con gran evolución, espectáculo de primer nivel.
Lo peor: No se libra de ser algo previsible, y se echa de menos un poco más de enjundia política y riesgo en la parte final (matar a alguien importante).
Mejores momentos: La persecución al Soldado de Invierno, la batalla en el aeropuerto, la confrontación final.
El título: Otra traducción oficial a medias. ¿Pero qué costaba traducir Civil War?
La frase:
1) Un imperio derribado por sus enemigos puede recuperarse. ¿Pero uno que se desmorona desde dentro? Está muerto. Para siempre. -Zemo.
2) ¿Puedes mover el asiento? –Soldado de Invierno a Falcon.
3) ¿Habéis visto esa película antigua, El Imperio contraataca? –Spider-Man.
4) Soy tu conciencia. No hablamos mucho estos días. –Ant-Man a Iron Man.

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Alerta de spoilers: Hay datos reveladores de la trama y del resultado de la guerra, pero no creo que sea nada inesperado.–

La tercera entrega del Capitán América debería haberse cambiado de nombre y haber sido la tercera de Los Vengadores, porque implica al grupo entero y retoma la historia con los temas principales de La era de Ultrón, esto es, la disensión en el equipo. Pero bueno, esto es una serie y se pueden mezclar como los productores y guionistas quieran; de hecho es evidente que también bebe mucho de El Soldado de Invierno.

Por otro lado, es inevitable realizar la comparación con Batman vs. Superman: El amanecer de la justicia, la respuesta de DC/Warner a la exitosa combinación de superhéroes de Marvel/Disney. La victoria más que clara es humillante. Donde aquella resultó inconsistente y caótica por culpa de una pésima descripción de personajes, una trama embarullada y un aspecto visual sobrecargado pero inerte, la aquí descrita es vibrante en la historia y asombrosa en lo visual gracias a que sus protagonistas son magníficos y a que sus realizadores tienen las ideas claras y dominan las técnicas cinematográficas con una precisión encomiable.

El único aspecto negativo digno de mención (más allá de algún pequeño punto gris en el guion que también abordaré) es uno difícilmente evitable, aunque no imposible, en una serie que llega a la conclusión de una de sus historias principales: se ve venir. Como he comentado en el capítulo previo, La era de Ultrón, los autores están atados al género, a la serie, a la fuente original y sobre todo al esquema que desea el estudio. Si los productores principales (Kevin Feige a la cabeza) se atrevieran a dejar más margen podría haberse orquestado la guerra civil de forma más valiente y buscando giros más originales, pero hay que cumplir con las reglas establecidas, como incluir el villano de rigor y no sumergirse en un berenjenal intelectual ni incluir escenas arriesgadas que supuestamente puedan espantar a determinados espectadores, porque pretenden llegar a todos los públicos. Así surgen unas pocas limitaciones en un episodio que, como La era de Ultrón, pedía a gritos más valentía (aunque en una onda distinta, claro está).

La más evidente es la presencia de Zemo. Como clásico enemigo con su plan de venganza para fastidiar a los héroes que le han causado algún daño colateral en sus acciones le falta algo de verosimilitud, porque el proyecto es un tanto rebuscado (entrar en un edificio tan protegido, esperar que los acontecimientos lleven a tus víctimas donde tú quieres y justo cuando quieres), pero en principio no me parecería grave, pues el mensaje de fondo (la responsabilidad social y política de las misiones) y la idea en sí tienen pegada (genial la frase nº 1), amén de que es un macguffin y lo relevante es la respuesta de los protagonistas. Pero a esa ligera falta de consistencia de su intriga hay que sumarle que, a la hora de la verdad, no parece pintar mucho en una historia que ya estaba desarrollándose sin él. Las diferencias ideológicas y éticas dentro del grupo estaban ya expuestas, el tema de la responsabilidad subyacente a sus actos llega con las reacciones de los gobiernos, y la unión de ambas corrientes conduce claramente a esta guerra civil. El tiempo dedicado a presentar y desarrollar a Zemo se podía haber dedicado a ahondar más en los temas políticos y éticos, pero aquí entra en juego la falta de riesgo intelectual, el miedo a embarcarse en temas complejos.

En La era de Ultrón y El Soldado de Invierno ponían las bases de un prometedor thriller político que juega con los ideales primarios de los EE.UU. (es obvio que el sesgo tira para allá), pero a la hora de la verdad no quieren mojarse del todo y se ven obligados a utilizar un recurso externo que termine de lanzar el conflicto y empuje a los héroes a su lado más oscuro. Por un lado tenemos a Rogers como el liberal de toda la vida, fiel a las libertades individuales, con un código moral estricto que lo lleva a plantearse quejas contra el estado. Por el otro, vemos a Stark como el capitalista conservador, a favor del gobierno imponiendo un orden cuasi fascista (y, antes de reformarse un poco, creyéndose que el resto del mundo era suyo). Pero los autores, en vez de llevar estas diferencias hacia una verdadera guerra interna lo reconducen a una historia básica de venganza, de momento de pérdida de la humanidad por trágicos factores ajenos. Stark se inclina por un orden mundial más rígido no porque vaya con su estilo, sino únicamente porque le apena un criajo muerto, pero ojo, sólo un estadounidense con intereses afines (ingeniería), los niños sokovianos se la sudan. Rogers se rebela exclusivamente porque debe salvar a un amigo, no porque el gobierno está legislando restricciones a las libertades en vez de buscar soluciones más cercanas al pueblo. Y la confrontación final se lanza porque Zemo explota esos sentimientos, no porque la postura ideológica sea insalvable y tomen la determinación de actuar contra sus hermanos para salvar su visión del país y el mundo. Si es que al terminar parece que Stark y Rogers pueden hacer las paces en cualquier momento, y los demás lo mismo pero mucho antes del desenlace. Y dudo que exista la posibilidad de que en próximas entregas luchen en bandos opuestos, y menos que algunos se alíen con los villanos.

Pero bueno, al menos esta cuestión no está dejada de lado por completo. Las acciones y consecuencias de los políticos corruptos y de las ambiciones y motivaciones de cada personaje están en la serie en todo momento y destacando con mayor intensidad en los episodios que se centran en esta trama. Y sobre todo, se ve a los protagonistas sufrir cada decisión y resultado, y el enfrentamiento es épico en la acción y apasionante en lo dramático. Sencillamente, a la hora de implicar de lleno a los héroes en el paso final los productores no han tenido los redaños de ir a por todas, sin duda pensando en que una cinta comercial que implicara elegir bando en un espectro político realista y tener consecuencias en plan tragedia seria podría ser demasiada emoción y reflexión para la masa de espectadores.

Siguiendo por este camino de cierta cobardía, resulta que no tienen el valor de matar a nadie. Aunque fuera predecible, Iron Man o Capitán América deberían haber muerto; más bien el primero, pues es una película del segundo y la historia sigue con cada individuo actuando más o menos por libre dado que todas las organizaciones y gobiernos en los que han trabajado se han podrido o movido por intereses propios. Además algún secundario podría haber sufrido también consecuencias más graves, o incluso haber caído, que sólo nos ponen uno (el menos relevante, además) herido, y sabemos que con la tecnología mágica que tienen no será por mucho tiempo.

Aparte se puede mencionar alguna cosilla cogida por los pelos. Si Stark está tan compungido y arrepentido ante el niño muerto, ¿por qué va tan alegremente a fichar a Spider-Man, que además de ser un crío lo mete en este embrollo medio engañado? También cuestionaría la rapidez con que le hace un traje nuevo, o que se entretenga en ello cuando tiene un margen de tiempo tan corto. Y hablando de tiempos, Iron Man llega en un tris a Siberia cuando los otros llevan la tira viajando (el tiempo de que este fuera al hospital, luego al complejo de los Vengadores, luego a la cárcel en el confín del océano…). En la lucha del aeropuerto Vision no debería estar, se nota que no saben qué hacer con él; podría haberse quedado en la guarida lamentándose por la situación, algo más propio de su forma de ser. Y el giro clave anda un poco forzado: ¿qué hace una cámara en esa carretera perdida, y más con sonido?

Por suerte, como en La era de Ultrón, las restricciones y pequeños fallos no engullen el relato, sino que se vuelve a demostrar que en esta saga saben explotar unos puntos fuertes muy bien elegidos y encontrar autores que mantengan el tono sin perder fuelle. Los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely, bien asentados en la serie, elaboran una trama sencilla pero certera donde mantienen un fantástico equilibrio entre el humor, la acción, el drama… Saben que lo principal son los personajes, y, dejando aparte el blandengue empujón para terminar de lanzar la conflagración, las formas de ser y el proceso que los lleva a tomar una elección u otra están claros en todo momento. Este fantástico repertorio serviría de base para casi cualquier aventura que les echaran encima, y si cogemos una con gran atractivo pues tenemos una bomba entre manos. La guerra civil los exprime muy bien, sacando a la luz parte de su lado más oscuro pero también sus convicciones más férreas, jugando con las alianzas y las decisiones difíciles, poniendo al espectador en la excitante tesitura de tener que ir elucubrando qué hará cada uno.

Es difícil manejar tanto protagonista, incluso con la ventaja de tener varias entregas a cuestas, pero lo dominan tan bien que hasta los introducidos a media película mantienen el tipo: Ant-Man tiene su hueco y su carácter, no queda como un cupo a cumplir, pero Spider-Man deslumbra como nadie se esperaba. Al anunciar un nuevo reinicio el fandom mostró su hastío y decepción (y es que las The Amazing Spider-Man de Sony casi hunden al personaje), pero en sólo dos secuencias la gente de Marvel ha logrado que todos recuperen el entusiasmo a lo grande. Un buen casting, una escena que define al protagonista en pocos diálogos, y una donde explota sus cualidades. No parece tan difícil, así que cabe preguntarse cómo otros la han cagado tanto en otras muchas cintas de superhéroes. No hay que ir muy lejos, ahí tenemos la malograda Batman vs. Superman: El amanecer de la justicia, que contaba con muy pocos personajes y prácticamente ninguno tiene consistencia ni casi sentido, por no hablar de que las introducciones de los roles secundarios fueron lamentables.

Esencial en la calidad del producto es su acabado, y no decepciona lo más mínimo: la puesta en escena es magnífica. Los Russo (que sorprendentemente vienen de series de humor –Community, Arrested Development, Finales felices-) tienen lo mejor de Whedon, esto es, no perder de foco a los personajes y mostrar con claridad las escenas más trepidantes: la parte del aeropuerto combina elegancia con asombro, y cada héroe está en su salsa (salvo Visión, pero esto es cosa de guion). Pero además aportan el sello con el que deslumbraron en El Soldado de Invierno: su estilo rudo, de caos bien controlado, en las escenas más sucias, o sea, las peleas a puños, sobre todo si son a la desesperada. La lucha de Rogers y Barnes en el escondite de este último y sobre todo la persecución por las carreteras de la ciudad son impresionantes: enérgicas, veloces, contundentes… y aun así se entiende en todo momento qué está pasando, dónde está cada uno. En sólo dos películas se han alzado como grandes referentes del cine de acción, y su carrera genera mucha expectación; en sus manos han puesto la próxima entrega de Los Vengadores, La guerra del infinito (en dos partes) y espero que después no se queden anclados en Marvel y exploren nuevos horizontes con los que deleitarnos.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
-> Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

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Los Vengadores: La era de Ultrón


Avengers: Age of Ultron, 2015, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 141 min.
Dirección: Joss Whedon.
Guion: Joss Whedon. Stan Lee y Jack Kirby (cómics).
Actores: Robert Downey Jr., Chris Evans, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Mark Ruffalo, Jeremy Renner, James Spader, Samuel L. Jackson, Don Cheadle, Aaron Taylor-Johnson, Elizabeth Olsen, Paul Bettany, Cobie Smulders, Anthony Mackie, Linda Cardenilli, Setellan Skarsgård.
Música: Danny Elfman, Brian Tyler.

Valoración:
Lo mejor: Personajes magníficos, ritmo excelente, escenas de acción de muy buen nivel.
Lo peor: No innova mucho. Podría haber sacado más de Ultrón. Hay algunos pequeños deslices en el guion.
Mejores momentos: La fiesta, el martillo, la disensión creciente entre el grupo, el nacimiento de Ultrón, el de Visión…
El título: Por alguna razón le han quitado el determinante en inglés y en la traducción oficial en castellano, y en mi opinión queda rarísimo.

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Decía en Los Vengadores que Joss Whedon se enfrentaba a una película muy difícil, pero en La era de Ultrón la cosa no se ha puesto más fácil. Primero, las limitaciones impuestas por el género y la continuidad de la serie siguen ahí. Es decir, no hay margen para narrar cualquier cosa, debe seguir unos parámetros, además especialmente restringidos por las intromisiones del estudio. Entre el estrés propio de un proyecto tan grande y esta restricción en las libertades (incluyendo aquí la absurda resurrección del agente Coulson en la serie Agent of S.H.I.E.L.D. , que no le sentó nada bien), Whedon dijo que ya había tenido suficiente y abandonó la saga. Bueno, también habría que sumarle el acoso de los fanáticos en las redes sociales, a los que no les bastaba con opinar que no les gustó algún detalle de la cinta (insignificantes además), tenían que hacerlo con insultos y amenazas. Tenemos que agradecer a estos imbéciles que un tipo siempre muy abierto a compartir con los fans tuviera que huir de esa relación.

Segundo, Los Vengadores resultó extraordinaria, dejando el listón muy alto, y claro, todo el mundo espera que las siguientes partes sean más grandes y mejores. ¿Cómo superar una película colosal, cómo no repetir argumentos, escenas y sensaciones a pesar de estar narrando otro capítulo más dentro de un mismo estilo? No se produjo el milagro esperado, pero por poco. O al menos eso pienso yo: ¿nos vamos a llevar las manos a la cabeza porque la segunda entrega sea “sólo” de notable? Algunos lo han hecho, y no me parece justo. Sí, se le pueden sacar algunos puntos grises y citar cierta falta de riesgo, pero no me parecen suficientes para denostar otra gran entrega de la serie.

El trabajo de Whedon vuelve a ser prácticamente impecable en todos sus elementos, logrando un fantástico equilibrio donde incluso los deslices que le podamos sacar no eclipsan la magistral combinación de acción, desarrollo de trama y evolución de personajes, y todo ello con las dosis justas de humor. El ritmo trepidante y las nada más y nada menos que cuatro grandes piezas de acción no se dejan en manos de fuegos artificiales vacuos como suele verse más de la cuenta en el género (saga Transformers a la cabeza), sino que, como en Los Vengadores, toda situación va aportando capas a la historia y los protagonistas. Cada uno tiene su personalidad, su lugar, y su viaje interno bien mostrado, y ninguno ensombrece a otros, de hecho incluso sorprende lo bien que aprovecha roles secundarios que otros autores habrían relegado en detrimento de los grandes superhéroes, como Viuda Negra y Ojo de Halcón; hasta los nuevos, los hermanos Maximoff, se ganan rápido su hueco. Porque Whedon no ha perdido el objetivo de la película, que no es otro que hablar de Los Vengadores.

Si la primera parte trató de la formación del grupo, de hallar qué los une y los hace fuertes, en esta se analiza lo contrario, cuáles son sus debilidades, qué los puede separar, plantando obviamente los cimientos para la inminente Guerra Civil. Se le puede achacar que juega otra vez con los personajes hipnotizados/controlados, pero se perdona en cuanto se ve el provecho que saca de ello: las visiones y los miedos que estas hacen aflorar nos permiten conocer a los héroes más a fondo, y esto nos lleva a ver qué los separa, a conocer mejor las diferencias ideológicas y morales que antes sólo estaban latentes. Las escenas iniciales donde vemos el compañerismo (la fiesta, los chistes con el martillo) contrastan muy bien con la confrontación que va creciendo poco a poco, pero la llegada Ultrón y Visión lleva la disputa a nuevos niveles. Por cierto, la entrada de ambos es espectacular, pero la del segundo resulta muy sorprendente e intrigante si, como me ocurrió a mí, no conocías su existencia.

Ultrón, el villano que mueve los hilos para explotar estas debilidades, es fascinante. Como ente que busca el caos y la destrucción como elemento de renovación y evolución no es una idea original, pero su personalidad insolente, sus chascarrillos y lo bien que sirve para mostrar el alcance de ideas que se llevan hasta el extremismo, lo convierten en una presencia arrolladora, y como enemigo a batir a tortazos también resulta imponente. Pero con él se puede señalar la limitación principal de la película. Con toda probabilidad es fruto de las restricciones que mencionaba (el estudio se aferra al esquema básico y de eficacia comprobada), pero la sensación es que un villano de estas características, a lo que se le suma la entrada del también sugerente Visión, daba para algo más, para una trama más profunda e inteligente y para un tramo final más elaborado. Hubiera sido muy interesante ver un desenlace más centrado en una disputa intelectual y en dilemas éticos en vez de tener otra vez un apocalipsis en ciernes, un ejército de peleles y el grupo soltando hostias. Y no me malentendáis, el tercer acto que tenemos es dista de ser mediocre, de hecho es épico y los personajes dan mucho de sí, pero no es nada novedoso y sabe a poco teniendo entre manos potencial para más. Pero claro, la compañía no va a arriesgarse a permitir una trama filosófica tipo Matrix y el arquitecto.

A esta sensación de que no se atreven a innovar debemos sumarle algunos apuntes de guion un tanto grises. ¿Cuándo se pierde o roban el cetro de Loki? Aparece en manos de los malos en una escena postcréditos de El Soldado de Invierno, pero es algo que debería haberse explicado mejor dada su importancia en el argumento. Cuando la bruja ataca al grupo falta la visión de Banner hasta convertirse en Hulk, se nota un hueco gordo ahí que apunta a escena eliminada; o eso, o es una elipsis un tanto floja. El hallazgo de donde está retenida Natasha no se trabaja mucho. Ojo de Halcón va a buscarla por canales alternativos, pero no se explica cómo da con el código morse que ella envía a tampoco se sabe a dónde. Llamar “mejorados” a los “mutantes” suena ridículo, pero estas cosas son resultado de las guerras por derechos de autor. También puedo señalar alguna cuestión poco clara: ¿por qué tanto Los Vengadores como los gobiernos más importantes dejan la guarida de Strucker, una vez detenido, llena de material tecnológico avanzado que podría caer en manos de terroristas y gobiernos inestables, como finalmente vemos que ocurre con Ultrón?, ¿por qué asume Thor que Visión estará de su parte cuando lo que parece es que teme mucho a las gemas?

Pero las dos polémicas más comentadas son las siguientes. Tenemos la cueva del estanque, que el estudio obligó a incluir para unir con las próximas entregas de Los Vengadores. ¿Es que no había mejor forma de que Thor investigue sobre las gemas que dándose un baño en un lugar del que no se explica nada: dónde está, qué hace Thor o qué tiene el agua para ayudarlo a deducir cosas? Simplemente podría haberse comunicado con Heimdall, que todo lo ve, o haber ido a alguna biblioteca de su mundo. Por ello la escena rompe el ritmo y resulta desconcertante. Y por lo visto era más larga y más confusa: tras los pases de prueba tuvieron que eliminar la aparición de Loki porque la gente pensaba que era quien manejaba a Ultrón (¿?), pero también recortaron la parte en que Thor es poseído por alguien (¿algún secuaz de Thanos?) y se pone a hablar de las gemas, que más que explicar resulta también extraño e ininteligible. Más ruido hizo un desliz menor que tuvo Whedon en un simple diálogo: Natasha considerándose igual de monstruosa que Hulk por ser estéril. ¡Claro, porque ello te convierte en un incontrolable azote de la humanidad cada vez que te enfadas! Si quería hablar de que ella se siente tan poco normal como los otros por todo lo que tuvo que sufrir y sacrificar en su entrenamiento, podría haberlo hecho mejor, pero tampoco me parece como para armar el escándalo que se armó.

En cuanto a la puesta en escena, Whedon cumple otra vez como gran artesano de acción de calidad con una labor contundente y sabia, es decir, nada de agitar la cámara para ofrecer la sensación de ritmo y caos: la grandilocuencia del escenario y la batalla no engulle los personajes, que siempre sabemos dónde y cómo se encuentran, ni estos interfieren en la espectacularidad de los momentos más aparatosos. Ahora bien, al contrario que en Los Vengadores, hay algún momento donde se notan los efectos especiales, supongo que por querer abarcar y asombrar cada vez más. En el prólogo en el bosque y en la persecución en moto la integración de fondo, vehículos y personajes (reales y dobles digitales) se nota un poco en algunos planos. Pero por lo general el nivel de producción es asombroso, destacando el realismo de la destrucción final o la brutal pelea Iron Man vs. Hulk, indudablemente un tramo puesto para tratar de subir el listón con respecto a las entregas previas.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
-> Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Los Vengadores


The Avengers, 2012, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 143 min.
Dirección: Joss Whedon.
Guion: Joss Whedon. Stan Lee y Jack Kirby (cómics).
Actores: Robert Downey Jr., Chris Evans, Scarlett Johansson, Mark Ruffalo, Chris Hemsworth, Jeremy Renner, Tom Hiddleston, Clark Gregg, Cobie Smulders, Stellan Skarsgård, Samuel L. Jackson, Gwyneth Paltrow.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Todo: el sentido del espectáculo y el dominio narrativo del que hace gala Joss Whedon desde el guion (confección de personajes, diálogos, trama) a la puesta en escena (impecable, sobre todo en el manejo de efectos especiales).
Lo peor: Nada de la película. Lo de siempre: que por el género no se considera cine de primera división, cuando da un varapalo tremendo a todas las nomidadas a los Oscar de su año, igual que el El Caballero Oscuro en el suyo.
Mejores momentos: El interrogatorio de Viuda Negra a Loki, la tensión en en laboratorio del helicarrier, el ataque al mismo, y prácticamente todos los capítulos de la batalla final.
La escena: En la batalla, la cámara yendo de un héroe a otro.
El título: Paso de ese cutre título con la marca insertada: “Marvel Los Vengadores”.
Las frases:
1) -Thor: Cuida lo que dices. Loki perdió la razón, pero es de Asgard, y es mi hermano.
-Viuda Negra: Mató a ochenta personas en dos días.
-Thor: Es adoptado.
2) -Capitán América: Lo único por lo que realmente peleas es por ti mismo. No eres del tipo que decide sacrificarse, que se tira sobre el alambre para que los demás pasen sobre ti.
-Iron Man: Creo que yo sólo cortaría el alambre.
3) -Loki: Tengo un ejército.
-Iron Man: Nosotros tenemos a Hulk.

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Joss Whedon fue el elegido para desarrollar la que probablemente era la película de superhéroes más esperada de la historia, y para poner las cosas más difíciles se enfrentaba a una producción realmente complicada. Primero, es un capítulo crucial en la serie Marvel, el final de un ciclo y la transición hacia otro, algo así como el esperado final de una temporada. Segundo, tenía que reunir a muchos personajes, darles a cada uno su parte para que no queden deslucidos, montarse una trama que causara un mínimo de impresión y, sobre todo, encontrar la forma de hacer que toda la mezcla fuera no sólo entretenida, sino más espectacular que todos los capítulos previos, porque si no probablemente no satisfaría a gran parte del público. Marvel se jugaba un montón de dinero y prestigio, y Whedon prácticamente su futuro en el negocio.

Sin duda este realizador presentaba cualidades de sobra como guionista, pero el tamaño y complejidad del proyecto, sobre todo en el apartado de dirección, parecía demasiado para quien en su salto al cine con Serenity se había quedado tan corto en comparación con sus logros en televisión y cómic. Como guionista, ya desde Buffy, la Cazavampiros (1997) y su hermana Ángel (1999), mostraba una especial sensibilidad a la hora de construir personajes que resultan muy verosímiles y complejos indistintamente del entorno donde los sumerja, y también quedó claro que en eso último no fallaba tampoco, pues se montó un universo particular muy interesante. En Firefly (2002), cancelada por los patanes de la cadena Fox, su madurez quedó patente al lograr en tan pocos capítulos una serie mucho más sólida y fascinante que las anteriores. Por si fuera poco, en todas esas producciones deslumbró como director en los episodios que dirigió, mostrando una visión artística única en televisión. Y finalmente el otro gran argumento a su favor es que en su trabajo como escritor de cómics marcó una época con Atonishing X-Men (2004), considerado por muchos una obra maestra.

Pero como señalaba, en su paso al cine no estuvo a la altura de lo esperado. Serenity (2005), intento de resucitar y a la vez darle un final digno a Firefly, resultó algo irregular e insatisfactoria tanto en escritura como en dirección, aunque es cierto que esto no pareció importar mucho, porque tuvo bastante éxito entre el fandom. ¿Estaría Whedon entonces a la altura de un proyecto muchísimo más ambicioso y con mucha más expectación sobre él? Yo la verdad es que tenía serias dudas. Pero el resultado fue superior a cualquier predicción y expectativa, tanto en calidad como en taquilla. Y de buena nos libramos, porque el guion original corrió a cargo de Zak Penn, autor de la innombrable El increíble Hulk. Con críticas entusiastas y el clamor del público, Los Vengadores llegó a 1.500 millones de dólares de recaudación, convirtiéndose en la tercera película más taquillera de la historia hasta el momento y asegurando así la continuidad de la serie Marvel en su momento más crítico, así como confirmando a Whedon tanto para la siguiente entrega (Los Vengadores: La era de Ultrón) como para, supongo, cualquier otra producción que quiera realizar.

Whedon estuvo inspiradísimo, todas sus cualidades están presentes en su máximo esplendor. El dibujo de los personajes es exquisito, cada uno tiene su hueco y momento estelar sin pisarse unos a otros en carisma y relevancia, quedando claras sus personalidades, sus puntos fuertes y débiles y su evolución a lo largo de los acontecimientos. Brillan cómo no los diálogos ingeniosos con su característico sentido humor, destacando estos en las numerosas escenas donde se reúnen varios protagonistas. Whedon explota aquí otra de sus grandes habilidades, la de soltar una o dos frases que reúnen todo lo necesario para darle sentido y gran fuerza a una escena: describen al personaje y su situación, dan réplica a otro personaje, y la vez son un chiste muy fino. Por ejemplo, en la sublime secuencia en el laboratorio donde la tensión está al máximo tenemos un sinfín de estos diálogos, como aquel entre el Capitán e Iron Man que remarca el clima de la situación, el pique personal, las características de ambos implicados… y encima es tronchante:

-Eres un gran hombre con un traje de armadura. Quita eso y, ¿qué queda?
-Genio, multimillonario, galán, filántropo.

La narración posee un ritmo ejemplar donde se combinan a la perfección las escenas íntimas (sin miedo a recesos explicativos, como la conexión entre Viuda Negra y Ojo de Halcón), se expone la trama principal, esto es, las intrigas de Loki (mostradas de forma que sean inteligibles y a la vez no parezcan facilonas: no se toma por tonto al espectador), y se abordan las indispensables escenas de acción. Montarse varios clímax de acción donde tengan su hueco casi todos los personajes, evolucionen sus motivaciones y a la vez crezca la trama, no está al alcance de muchos, pero Whedon casi lo hace parecer fácil. Hay tres grandes momentos así: la captura de Loki, la lucha en el helicarrier y la larga batalla final, todas resueltas con una pericia pasmosa. El truco que usa Whedon para ello es genial. Era inevitable centrarse en la formación del grupo de Los Vengadores, no en vano es el argumento de la película, pero lo exprime al máximo manteniendo al villano como otro personaje principal y haciendo que su plan sea precisamente atacar las relaciones y puntos débiles de los Vengadores. Así, no hay una sola escena desaprovechada, todo instante tiene a los protagonistas como objetivo.

Obviamente para que todo esto funcionara no bastaba tener un buen guion, aunque esa es la base imprescindible. En la puesta en escena Whedon también está impecable a pesar de que también se enfrentaba a grandes retos. El tamaño de la producción y la cantidad de efectos especiales no acobardaron al realizador, que se monta un filme colosal donde el dinero luce tanto como el talento. El tono es clasicista, no se inclina por artificios (cámara en mano o alguna otra filigrana) más allá de usar mucho tráveling y movimiento sutil constante para dar dinamismo. Sólo en los momentos de acción más aparatosa se permite algún vacile, como aprovechar los efectos especiales a lo grande en la escena del helicarrier y con ese plano secuencia que recorre a todos los Vengadores en plena batalla final. En esas luchas se discierne sin problemas lo que está ocurriendo, se maneja bien la tensión y sobre todo el sentido del asombro, amén de lo ya comentado: siempre se ruedan con el componente dramático y personal como núcleo de la escena. Como los efectos especiales son perfectos (atención a la recreación de la ciudad, donde prácticamente todo es digital y no se nota nada), el espectáculo resultante es de los que hacen época, de los que te dejan clavado al asiento por muchas veces que veas la película.

Como puntilla final tenemos un reparto que ya tiene cogido el tono a sus personajes gracias a las películas previas. Sólo Mark Ruffalo es novato en su Banner/Hulk, pues sustituyó a Edward Norton, un cambio que vino bien para separar ese engendro de El increíble Hulk de la serie Marvel buena, quien a su vez sustituyó a Eric Bana de la llamativa Hulk de Ang Lee que pretendieron borrar con tan lastimero resultado. Y Ruffalo está a la altura, de hecho sorprende porque con tan sólo su pose y mirada define al personaje: intenta estar tranquilo pero se lo ve alerta para esquivar cualquier motivo de estrés. Los demás están como es esperable estupendos: Robert Downey Jr. se ha apropiado de Iron Man de tal forma que será complicado si algún día quieren cambiarle el rostro, Chris Evans creció un montón como actor desde la nefasta Los Cuatro Fantásticos y consigue captar el estilo inocente pero decidido del Capitán América muy bien, Scarlett Johansson destila sensualidad a la vez que logra un personaje que se nota afligido por un pasado convulso, Chris Hemsworth quizá queda algo por debajo del resto pero cumple de sobras, y Tom Hiddleston como Loki vuelve a estar genial como villano con gran personalidad y un clásico pero efectivo conflicto interno. Los secundarios tienen buen nivel, por ejemplo Jeremy Renner como Barton/Ojo de Halcón tiene pocas escenas complejas pero se esfuerza como si fuera el actor principal.

Sólo podría encontrar algún aspecto negativo si afino mucho, y son recursos narrativos exigidos por la simplificación y reducción de la trama en favor de otras cosas más necesarias. Tenemos el efectillo con ojos de los personajes convertidos o hipnotizados por Loki, un truco facilón para señalar su posición en el tablero, o lo conveniente que resulta que los chitauri se desconecten al perder su nave nodriza, dos recursos que se perdonan como se perdona que los indios no disparasen a los caballos en La diligencia. Un poco más discutible es que Hulk, supuestamente incontrolable y temible, en la batalla se comporta bastante bien, atacando sólo a los malos; supongo que se puede justificar con que el poder dirigir y explotar su ira en otro objetivo le evita pagar su berrinche con los más allegados. Fallos gordos sólo veo uno en que nadie suele fijarse, un cliché que me pone de los nervios: los soniditos innecesarios, las pantallas y otros objetos que hacen ruidos absurdos. ¿Pero por qué el destornillador con el que Stark pincha a Banner hace un sonido de chisme electrónico? No tiene ni pies ni cabeza. Y hay unos pocos así: un minúsculo micrófono que debe pasar desapercibido, con su pipipipi; una flecha que debe ser ligera, con sistema de luces y pipipipi. ¿Por qué una producción tan profesional cae en estas tonterías?

Sólo me queda exclamar: ¡qué barbaridad de película! Qué lección de cine a todas esas bazofias del género que nos hemos tragado durante años, donde sólo algunas honrosas excepciones destacaban (Spider-Man 2, Hulk), y también al cine comercial en general. Es la última gran muestra de que se puede hacer cine de calidad que venda bien, cine de entretenimiento que deje entrever profesionalidad y estilo, e igualmente pone de manifiesto que no es necesario recurrir al drama profundo y trascendental (como El Caballero Oscuro) para deslumbrar con el género. También es una lección para los productores que, al menos en Marvel, parecen estar aprendiendo: pon un realizador con personalidad e interés y déjalo trabajar sin trabas.

Los Vengadores pone el listón a una altura que parecía difícilmente igualable, de hecho con el tirón consiguió que Iron Man 3 se marcara unos bárbaros 1.200 millones de dólares de recaudación (quedándose a 300 de esta), y eso a pesar de que no estuvo a la altura de lo esperado. Pero por suerte no fue un momento puntual de grandeza, porque la maduración del género ha seguido adelante, como así atestigua la notable Capitán América: El soldado de invierno, o mejor aún, la grandiosa Guardianes de la galaxia, que para mí es incluso mejor que la propia Los Vengadores.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
-> Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la Galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Capitán América: El Soldado de Invierno


Captain America: The Winter Soldier, 2014, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 136 min.
Dirección: Anthony Russo, Joe Russo.
Guion: Christopher Markus y Stephen McFeely. Jack Kirby y Joe Simon (comic).
Actores: Chris Evans, Samuel L. Jackson, Scarlett Johansson, Sebastian Stan, Anthony Mackie, Robert Redford, Cobie Smulders, Frank Grillo.
Música: Henry Jackman.

Valoración:
Lo mejor: Trama y personajes sólidos e interesantes, puesta en escena excelente. Entretenimiento de calidad asegurado.
Lo peor: Algún tópico y detalle menor.
Mejores momentos: La pelea en el ascensor. La lucha contra el soldado de invierno por las calles.
El agujero de guion: Cuando presentan a Batroc, el líder de los piratas, lo definen como asesino experimentado. Más adelante vuelven a mencionarlo y dicen que no se dedica al asesinato.
La frase: No me mire a mí. Yo hago lo mismo que él sólo que más lento.

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Los Vengadores supuso la cima creativa del cine de superhéroes clásicos (Batman siempre ha ido aparte) y parecía poner el listón demasiado alto para el porvenir tanto de esta serie Marvel como en global. Iron Man 3 tiraba demasiado por el “más grande y ruidoso” y dejaba de lado el tono cercano y carismático que transmitía en sus orígenes, y el reinicio The Amazing Spider-Man resulta incomprensible por mirar hacia atrás en vez de hacia adelante (también es culpa del público, por no darle la espalda). Quedan esperanzas porque con Thor 2 han sabido seguir con lo clásico exprimiendo la fórmula de poner a los personajes por encima de los fuegos artificiales y ofrecer un entretenimiento sólido, sincero y divertido, pero queda por ver cuántos títulos más se pueden hacer sin que el género parezca desgastado y repetitivo. Ahí está El hombre de acero y su forzado o directamente falso sentido de la trascendencia y el espectáculo, por ejemplo. Quizá a sabiendas de esto con Capitán América 2 han dado un paso adelante, se han arriesgado a darle una vuelta de tuerca al género convirtiéndolo en un thriller. No habrán tirado de ideas revolucionarias, pero teniendo en cuenta lo que se juegan en taquilla desde luego es un movimiento valiente.

Sin ir más lejos sus pilares como thriller son evidentes, por ejemplo la posición del secretario en la trama se ve venir de lejos y la no-muerte de un personaje canta a distancia, pero la mezcla con superhéroes le da un aire renovado muy interesante y el guion es bueno y no deja la sensación de que se tira por caminos muy andados. El complot es firme y coherente (sin agujeros ni sensacionalismo) y la investigación se desarrolla con buen ritmo, con la combinación justa de intriga, acción y problemas personales. Resulta una película pausada para lo estandarizado en el cine de superhéroes, pero mantiene el interés siempre alto porque sabe colocar todas sus bazas en el momento justo. El humor, el drama, el suspense, la acción, el puzle y sus resoluciones, el dilema moral, el villano, el nuevo amigo, los fantasmas del pasado, la maduración del héroe y también de quienes le rodean… No deja ningún cabo suelto y todo está bien equilibrado y engrasado. Además la crítica a los abusos de gobiernos y de las agencias espionaje es clara y sorprendente dado que es una cinta comercial.

En la puesta en escena confiaron no sé por qué en los desconocidos hermanos Anthony y Joe Russo y estos han deslumbrado a lo grande. Su labor es comedida en el thriller, vistosa en las escenas más ampulosas y complejas, y muy inspirada en las peleas cara a cara. La lucha final en los helicarriers es larga y espectacular, destacando por los impecables efectos especiales, pero yo me quedo con las clásicas persecuciones y tiroteos. La inicial con Nick Fury se estira un poco de cara a la galería, pero la central con los héroes y la llegada definitiva del villano es magnífica. El trabajo de los Russo haciendo gala de un control absoluto de la escena resulta impresionante: la mezcla de persecución, tiroteos, luchas mano a mano y la aparición del enemigo intrigante e imponente ofrecen una secuencia absorbente además de espectacular donde no se deja de lado la conexión con protagonistas, que sudan de lo lindo. Y todo ello sin abusar de efectos especiales y artificios baratos, sino sabiendo rodar y narrar como es debido.

Sólo algún pequeño desliz afea un relato tan consistente y entretenido, y todos son relativos a la sensación de que se recurre demasiado a la “ciencimagia” para resolver algunas situaciones, como si no quisieran pararse a pensar un poco más la situación, algo que desentona con un guion tan cuidado en general. Por ejemplo es muy exagerado lo de leer el ADN desde satélites (para empezar debería haber una base de datos mundial), que la Viuda Negra lleve un lanzador de garfio en la muñeca que ocupa tan poco que ni se ve en el resto del filme, y que su móvil sea capaz de descrifrar una clave únicamente escaneando las teclas. Otras veces se fuerza el espectáculo por encima de credibilidad: cómo hacen un agujero enorme en el suelo del furgón sin afectar a la transmisión, el eje, el depósito… no costaba nada salir por la puerta. Tampoco me convence algún giro como el tramposo maquillaje-holograma, o que no se explica cómo llaman al concejal o diputado fingiendo ser el secretario Pierce. Otro detalle un poco cantoso es el diseño de los servidores de los helicarriers, expuestos en una cúpula de cristal absurda donde son un objetivo fácil (como efectivamente podemos comprobar en el clímax); no sé en qué pensaban, si creían que era más vistoso así o qué, pero no resulta verosímil. En resumen, a veces da la impresión de que por ser más fantasía que ciencia-ficción se piensan que todo está permitido, y no es así cuando afecta a la credibilidad más básica y a la narrativa.

Y finalmente me parece también digna de señalar la ya afianzada, extraña y cansina idea de colar epílogos o enlaces con los siguientes capítulos después de o entre los créditos, escenas que además sólo los fans de los cómics pueden entender; para rematar, la que nos toca aquí resulta surrealista: aparecen dos mutantes, y como no pueden decir esa palabra, que es marca registrada por la competencia (¡!), los llaman “milagros”.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
-> Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Rompenieves


Snowpiercer, 2013, EE.UU., Francia, Corea del Sur, República Checa.
Género: Ciencia-ficción, distopía, drama.
Duración: 115 min.
Dirección: Joon-ho Bong.
Guion: Joon-ho Bong, Kelly Masterson, basados en la novela gráfica de Jacques Lob, Benjamin Legrand y Jean-Marc Rochette.
Actores: Chris Evans, Jamie Bell, Tilda Swinton, John Hurt, Ed Harris, Octavia Spencer, Kang-ho Song, Alison Pill, Ah-sung Ko.
Música: Marco Beltrami.

Valoración:
Lo mejor: Reparto, decorados.
Lo peor: Todo lo demás: refrito inconsistente de todos los clichés del género.

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Alerta de spoilers: Hay ligeros spoilers sobre el argumento, no recomiendo leer si quieres verla sin saber nada.–

El director surcoreano Bong Joon-ho pegó el pelotazo de forma internacional con The Host, aunque no fuera una gran película (ya se sabe que las modas son impredecibles), lo que le ha permitido dar el paso a crear una co-producción rodada en Europa con reparto anglosajón para venderla directamente al mundo entero. Pero lo sorprendente es que en vez de ofrecer una cinta comercial se ha empeñado en hacer una obra de ciencia-ficción rarita, de esas que los cuatro fans del género esperamos con entusiasmo pero el resto del planeta pone poco interés o quizá ni se entera de que existe, porque las distribuidoras se asustan y no la estrenan como es debido. Vamos, que ha vacilado a todo el mundo.

Rompenieves se basa en la novela gráfica francesa Le Transperceneige, y trata sobre un mundo postapocalíptico donde por culpa de un fallido experimento contra el cambio climático nos hemos sumergido en una edad de hielo. La población humana casi se ha extinguido, solo sobreviven los pasajeros de un tren que circula sin cesar, en plan arca. Pero estos pasajeros están divididos en dos estratos sociales, los ricos y los pobres, y la pugna constante pone en peligro la supervivencia del hombre.

No sé qué tal resulta la propuesta en el cómic originario, pero la traslación de Joon-ho es un desastre impresionante. La catástrofe es fruto de una mezcolanza sin cohesión ni equilibrio de ideas, géneros, estilos, referencias… Es inevitable citar un ejemplo con el que guarda bastantes similitudes: Matrix. Aquélla sí supo reunir ideas clásicas y bastante vistas de forma que el relato en su conjunto brillase como algo rematadamente original. Rompenieves hace agua por todas partes: las referencias cantan a imitación barata, las ideas y pensamientos que puede dar el género se disipan por la ineficaz narrativa, la puesta en escena no logra aprovechar el prometedor entorno.

El relato parte de una idea bastante antigua, la clase obrera contra la clase dirigente, tratada en plan distopía, es decir, ciencia-ficción de corte social y filosófico como las clásicas novelas Un mundo feliz, Fahrenheit 451, 1984 o la menos conocida pero igual de fascinante Este día perfecto. En cine no hay muchas obras realmente destacables más allá de Metrópolis y Matrix, pero el fan recordará también las recientes V de Vendetta (basada en otra novela gráfica, y siendo una cinta asombrosamente sobrevalorada) o la prometedora pero fallida Equilibrium. Pero se aferra a las bases del género demasiado, de forma que cada elemento resulta enormemente predecible. Los personajes son monocromáticos clichés andantes: tenemos el anciano sabio, el héroe que atacará el sistema, el amigo fiel y el villano todopoderoso (en plan arquitecto de Matrix o líder de Este día perfecto de forma nada disimulada). De la misma forma la aventura da los pasos más previsibles sin esforzarse lo más mínimo por distanciarse de ellos o aportar algo distintivo: despertar, conocimiento, lucha, revelación, cambio de juego. El final está en la misma onda: lo hemos visto mil veces, y los cutres intentos de sorprender empeoran las cosas. En los detalles del entorno, en lo visual y en momentos puntuales aquí y allá recuerda demasiado a todas esas obras citadas, pero también trae a la memoria varios videojuegos representativos de los últimos años: Portal, Bioshock, Metro… Por ejemplo, los videos en plan retro con los que lavan el cerebro al ciudadano son calcados a los de los dos primeros títulos.

Por si fuera poco, ya desde la premisa la escasa credibilidad de la propuesta es enorme, con lo que el salto de fe que hay que hacer para conectar con el universo presentado es difícil de superar. ¿Casi veinte años encerrados en un tren? Es realmente dudoso en cuestión de supervivencia, en que el equilibrio social se mantenga tanto tiempo, y sobre todo que con la catástrofe planetaria nada lo haya hecho descarrilar o frenarse. Además las inverosimilitudes, las cosas imposibles o mal explicadas (la escuela para niños está pasando la discoteca donde la gente está drogada hasta las cejas, algo realmente absurdo), se acumulan y acumulan, de forma que se acrecienta la sensación de que el guion es un refrito poco meditado.

El intento de darle la vuelta a todo, de aportar algo nuevo, llega tarde y mal. Una vez se ha presentado el argumento, el entorno, los protagonistas y se ha iniciado la revolución de turno de la forma más predecible, lineal y monótona posible, la película intenta tirar por el surrealismo a lo Jean-Pierre Jeunet (Delicatessen, La ciudad de los niños perdidos), por forzar en cada capítulo de la aventura un pequeño cambio de juego y estilo. Pero el intento fracasa estrepitosamente. Ahora es seria, ahora absurda, ahora surrealista, ahora alegórica, ahora psicológica, ahora de acción tonta, ahora de ciencia-ficción… Cuando es seria peca de inverosímil y anodina a la vez, cuando tira hacia el absurdo se adentra en el cine cutre, con el surrealismo no logra un tono que provoque emociones y haga pensar en vez de parecer diarrea narrativa, la parte intelectual es de postín y superficial a pesar de su pretenciosidad, la ciencia-ficción no aporta nada sustancioso, y menos original, y la acción es rebuscada hasta resultar a veces ridícula.

El cambio de tono en cada capítulo solo se logra en los decorados, todos magníficos, porque la puesta en escena no está a la altura. Cuando Joon-ho busca acción intensa la cámara en mano la maneja muy mal: la pelea principal en el ecuador del relato (al pasar sobre el puente) es un esperpento. Cuando aborda la acción desde la coreografía y el intento de forjar un aura embelesadora (habitual en el cine asiático) el cambio de ritmo es fatídico: la parte de las saunas no está mal fotografiada, pero el tempo hace aguas, porque frena el segmento más intenso para meter un par de innecesarias florituras visuales.

Aparte de los impresionantes decorados el reparto es lo único rescatable. Chris Evans como el héroe está irreconocible, tanto por la barba como por su interpretación oscura y con cambios de estado de ánimo bien mostrados (de desmoralizado a heroico). Ed Harris, Tilda Swinton y John Hurt son valores seguros. Secundarios de nivel hay unos pocos. Y el director se trae a la estrella coreana Song Kang-ho… Lo que no sé es si no se ha esforzado por aprender inglés o solo habla coreano como homenaje al país.

Rompenieves no consigue, a pesar de tanto enredo, quitarse el sabor a distopía predecible y mal narrada. Tiene un pie en el cine cutre, de ese que es tan malo que te ríes, pero el otro está en el cine horrible, con lo que se hace pesada más que divertida. Un despropósito.

Capitán América: El primer Vengador


Captain America: The First Avenger , 2011, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 124 min.
Dirección: Joe Johnston.
Guion: Christopher Markus, Stephen McFeely.
Actores: Chris Evans, Hayley Atwell, Sebastian Stan, Tommy Lee Jones, Hugo Weaving, Dominic Cooper, Richard Armitage, Stanley Tucci, Samuel L. Jackson, Toby Jones, Neal McDonough.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Personajes, diálogos, puesta en escena. Sabe exprimir el género de maravilla: héroes, villanos, fortalezas, dilemas morales, confrontaciones… todo se aprovecha bastante bien.
Lo peor: Unas veces parece un resumen y otras que le faltan escenas. Los efectos digitales se quedan a medias, y a veces incluso cantan bastante.
La frase: Yo no te voy a besar.

* * * * * * * * *

Con Capitán América, de la que no esperaba nada, me he encontrado por sorpresa con una de las mejores películas de superhéroes Marvel, con un guion que sabe manejar cada elemento y tópico del género de manera hábil y una puesta en escena bastante espectacular. La exposición del nacimiento del héroe es de las mejores que he visto (aunque a veces quede un poco raro el trucaje para adelgazar al protagonista) y su maduración resulta bastante creíble… hasta cierto punto, pues después de tanto indicar que el elegido tiene algo especial además de ganas de guerra, resulta que el tío lo primero que hace en toda confrontación es ir de frente sin más, meterse de lleno entre las tropas enemigas sin pensar en algún plan, quizá sabiendo que los soldados enemigos siempre atacan de uno en uno. O dicho de otra forma, los planes de los buenos y las escenas de acción se los podían haber trabajado un poco más, pues echan a perder personajes que tenían buena base. Los secundarios más importantes resultan también muy correctos, en especial el villano y su científico, pero también los del bando bueno, como el genio de Stark o el general; a la chica le faltaría un poco más de dedicación, pero no es grave; la verdadera pega es que con la falta de tiempo otros caracteres quedan muy atrás, como el grupo que se une al Capitán en el ecuador de la historia (da la sensación, como ocurrió en Thor, de que están ahí para contentar a los fans del cómic).

Destacan diálogos sumamente ingeniosos y divertidos así como escenas que además de resumir un proceso de maduración que podía haber sido muy largo resultan excelentes como momento cómico (por ejemplo, la bandera y la granada del entrenamiento, que justifican la elección de nuestro protagonista ante otros en apariencia más preparados). Pero hay mucho que contar y algunas partes se ventilan a modo de videoclips o saltos de tiempo que dejan una ligera sensación de que se ha resumido en exceso. Pero era casi obligatorio si no querían elegir entre partir la película en dos y dejar la historia a medias o simplificarla en exceso. Y por el lado contrario, viendo que en unas partes les falta tiempo cabe preguntarse por qué alargan tantísimo la sección dedicada a los bonos de guerra, que se hace bastante pesada.

La realización es buena en cuanto al sentido del espectáculo, pero quieren abarcar tanto que a veces resulta irreal, por exagerada o porque los efectos especiales no pueden llegar a tales límites si no es con el doble de tiempo y dinero. Aunque la recreación de la época es excelente, con grandes persecuciones por las calles de los años 40, y los vehículos y fortalezas enemigos resultan enormes y bien diseñados, algunos momentos terminan dejando ver un exceso de ambición y no quedan del todo bien: algún plano de combate o de tanques gigantes canta a pantalla de fondo y efecto digital menor. Yo prefiero poco pero bien hecho y donde prime la trama, y lo cierto es que ésta aquí está bastante bien trabajada, así que esos fallos o excesos no me han molestado demasiado. Incluso escenas cumbre que podrían resultar previsibles, como la clásica confrontación final en la guarida del enemigo, mantienen el interés y sentido del espectáculo muy bien, y no resulta especialmente grave que algunos instantes (como la persecución del coche al avión) no sean visualmente perfectos.

En cuanto al reparto, sorprende ver la maduración de Chris Evans, quien resultó insoportable en la abominación de Los cuatro fantásticos pero ha pasado a convertirse en un intérprete bastante correcto (eso sí, un poco absurdo que repitan con él habiendo sido ya rostro de un héroe Marvel). Aun así, enormes nombres eclipsan su figura: brillan con luz propia la estupenda composición de villano que hace Hugo Weaving o las impresionantes aportaciones de Tomy Lee Jones. La chica (Hayley Atwell, yo la conocí en Los pilares de la Tierra) en cambio queda bastante en segundo plano, ya sea porque su personaje no es muy llamativo o porque le falta algo de carisma. Los secundarios están excelentes, en especial Stanley Tucci y Tobey Jones.

El ambiente de universo Marvel que posee la cinta funciona de maravilla, dándole esa idea buscada de que es un capítulo que forma parte de una serie que se encamina hacia un desenlace (Los Vengadores). La presencia del padre de Tony Stark (con su exposición tecnológica al estilo de Iron Man), así como el prólogo y el epílogo dedicados a traer al Capitán al presente con Shield, encajan a la perfección en la propia historia interna de la película. Y viendo los buenos resultados de esta entrega, la esperada Los Vengadores ha ganado considerable interés entre los amantes del género.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
-> Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Sunshine


Sunshine, 2007, EE.UU.
Género: Acción, suspense, ciencia-ficción.
Duración: 107 min.
Dirección: Danny Boyle.
Guion: Alex Garland.
Actores: Cliff Curtis, Cillian Murphy, Michelle Yeoh, Rose Byrne, Chris Evans, Chipo Chung, Hiroyuki Sanada, Benedict Wrong, Troy Garity, Mark Strong.
Música: John Murphy, Underworld.

Valoración:
Lo mejor: El primer tramo de la cinta, el más comedido e interesante.
Lo peor: El delirante final. La mediocre puesta en escena de Danny Boyle, el guion lleno de agujeros e incongruencias e incapaz de definir buenos personajes y ofrecer una trama que equilibre las distintas y casi incompatibles líneas narrativas (mezcla poco homogénea de cine de catástrofes, de ciencia-ficción, de terror…).

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Trainspotting (1996) fue notable e influyente, pero desde entonces Danny Boyle no da pie con bola. La playa (2000) y 28 días después (2002) mantienen el éxito pero de calidad andan bien escasas. El caso de Sunshine ha ido por el mismo camino: ha tenido en general críticas decentes, pero el producto final me ha parecido casi desastroso, y en gran medida por culpa del director.

Sunshine es una malograda mezcla de géneros. Comienza como cine de catástrofes, con la poco creíble misión de detonar una bomba en el Sol para reactivarlo, continúa como cinta de ciencia-ficción, con las aburridas aventuras de la tripulación intentando llegar a su objetivo mientras lidian con irrelevantes problemas técnicos, y en el tramo final se decanta sorprendentemente por el terror de zombis (que incluye leves toques de gore). La simbiosis entre estos tres estilos es irregular, ineficaz. La cinta va dando traspiés sin que quede claro de qué va (con la bomba como macguffin chapucero), sin decantarse de una vez por un rumbo y género concreto, con lo que dificulta la atención del espectador, quien tiene que afrontar los cambios de estilo y dirección.

El otro gran problema que su base resulta bastante endeble: los personajes carecen definición, entran y salen aleatoriamente porque su único cometido es morir en uno u otro instante. Se trabajan tan poco desde el guion al casting que ni alcanzan el mínimo exigible en la verosimilitud. No hay quien se crea a estos jóvenes casi imberbes como científicos y astronautas de gran nivel, de hecho, aparte de comportarse como adolescentes inmaduros cada cual es más incompetente y patético; el segundo al mando llega a ser una caricatura vergonzosa.

Se acumulan diálogos vacíos, situaciones poco trabajadas cuando no incongruencias enormes, te asaltan preguntas cada dos por tres… Por ejemplo, ¿qué sentido tiene que el escudo tenga paneles que se abren?, ¿cómo pueden los restos de piel humana de siete tripulantes dejar una capa de polvo de varios centímetros en una nave tan grande?, ¿por qué ese personaje se comporta tan irracional e infantilmente?, ¿por qué justo ahora se olvidan de la radio o de poner el filtro solar?, ¿cómo pueden respetar tan poco la cadena de mando? A veces dan ganas de gritarle ¡estúpido! a los personajes.

Las virtudes del libreto son casi inexistentes, pero es más lamentable que el poco jugo que se le podría sacar Danny Boyle no lo aprovecha. Su puesta en escena carece de originalidad (¿por qué cuando se está en una nave espacial la cámara tiene que girarse?), abusa de primeros planos y enfoques cortados (reflejos, reflejos borrosos, objetos de por medio) que lejos de imprimir el tono de claustrofobia propio de la situación limitan completamente la narración a los rostros de unos personajes muy aburridos, con lo que no se ve nada y se echa a perder aún más la poca intensidad que posee la historia. El abuso de escenas que pasan por encima de la nave o muestran su escudo también resulta cansino, por no hablar de las repetidas e innecesarias visitas a la sala de observación. Pero la cosa va a peor a medida que avanza la función, pues cuando la nave perdida aparece, Boyle pierde el juicio completamente. La absurda y ridícula locura a la que asistimos a partir de entonces comienza con unos flashes repentinos diseminados entre fotogramas. No se acierta a ver qué es, no se comprende su presencia, sólo distrae y hace pensar en un fallo de la proyección. El montaje se acelera, se hace caótico, la fotografía empieza a agitarse descontroladamente… Pero todavía no ha llegado lo peor, pues contra toda lógica Boyle se empeña en emborronar la pantalla ante la presencia del zombi, así que los últimos minutos se limitan a ruido, borrones, personajes corriendo… y uno ya no sabe qué pasa.

Arreglando el tramo final podría haber sido una serie b decentilla; bastante típica y con muchos baches, pero pasable. El conjunto da lástima, y por si fuera poco se acumulan los instantes que recuerdan a producciones clásicas del género, desde 2001, una odisea en el espacio (Stanley Kubrick, 1968), Solaris (Andrei Tarkovsky, 1972) y Alien (Ridley Scott, 1979) a cintas menores recientes, como Horizonte Final (Paul W.S. Anderson, 1997), dejando una sensación constante de falta de originalidad, de personalidad.