El Criticón

Opinión de cine y música

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Guardianes de la galaxia, Vol. 2


Guardians of the Galaxy Vol. 2, 2017, EE.UU.
Género: Superhéoes.
Duración: 136 min.
Dirección: James Gunn.
Guion: James Gunn.
Actores: Chris Pratt, Zoe Saldana, Dave Bautista, Bradley Cooper, Michael Rooker, Karen Gillan, Pom Klementieff, Kurt Russel, Elizabeth Debicki, Sean Gunn, Chris Sullivan, Vin Diesel.
Música: Tyler Bates.

Valoración:
Lo mejor: Magnífico equilibrio entre acción, humor, referencias a la cultura pop ochentera y el desarrollo dramático de los personajes. Aspecto visual arrebatador, y música (original y selección) excelente.
Lo peor: Un pequeñísimo bajón de ritmo en el tramo central (la llegada al planeta de Ego, la estancia de unos personajes en una jaula), y el poco trabajo con las motivaciones de Ego.
La frase:
1) -Peter: Finalmente he encontrado a mi familia. ¿No lo entiendes?
-Gamora: Creí que ya la habías encontrado.
2) Lo siento. Sólo puedo soportar perder a un amigo hoy -Rocket.

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Como en la primera entrega, la inteligente y brillante visión de James Gunn al guion y la dirección ofrece una película llena de capas, energía y corazón. Es alegre y triste, abrumadora y relajada, fastuosa e intimista sin que nada se pise, formando un equilibrio mágico, sobre todo gracias a la gran conexión emocional que se establece con los numerosos protagonistas, todos con un dibujo realista y cautivador.

Cabe destacar de nuevo la habilidad para desarrollar a los personajes a través de un sinfín de aventuras y escenarios fascinantes por los que saltamos con un ritmo que parece improvisado pero está muy bien medido: entre el asombroso repertorio de acción apabullante, humor ingenioso unas veces y loco otras y referencias cultulares mil, da tiempo a que toda vivencia cale y genere una experiencia que hará a cada protagonista responder de otra forma más adelante. Y el entusiasmo y la química de los actores son notorios, sólo Chris Pratt está un poco más débil en un par de momentos dramáticos (algunas escenas con Ego).

Si el episodio inicial presentó a cada individuo y dio forma al grupo, en esta se ahonda en los problemas familiares y pasados que arrastra cada uno, impidiendo que las penas sean superadas y las relaciones terminen de fluir sin conflictos. Quill con los traumas de padre ausente, Rocket incapaz de aceptar sus defectos y poniendo una máscara de tipo duro, Yondu afligido porque no encuentra su lugar, Gamora y Nebula enfrentadas por celos de la infancia y un padre abusón… El tonto bruto de Drax es el único que parece haber asimilado sus desgracias y el primero en aceptar que su nueva familia son sus compañeros de aventuras.

Sólo un pequeño bajón de ritmo se puede citar. El receso en las estancias de Ego combinado con el cautiverio con los piratas se alarga más de la cuenta. Da la sensación de que Gunn fuerza una pausa para reservar unos personajes para el final (los enjaulados) y llevar a otros al escenario deseado. En la nave pirata, además de estirar el chiste de la aleta demasiado, canta bastante que después de todo el jaleo sin que nadie pille al personaje yendo de acá para allá aparezcan dos guardias plantados ante la celda justo a tiempo para facilitar la fuga y dejarles armas a mano. También es muy conveniente que Ego se duerma en su nave para postergar las explicaciones hasta llegar a su planeta, donde pueden vacilar del vistoso escenario y el enredo con las cápsulas-televisión. Lo lógico sería que hubiera soltado su relato por el camino y llegar al planeta directamente para empezar a asimilar las cosas.

El propio Ego es el único rol endeble en un reportorio extraordinario. Se podría perdonar si solamente fuera el típico villano que empuja la trama, de hecho su presencia es secundaria, lo que importa es la reacción de los protagonistas. Pero dada la conexión emocional con el personaje principal deberían haberse trabajado mejor sus motivaciones. El arquetipo de ente destructor del universo aquí no pega, hacía falta algo más humano, verosímil. Simplemente bastaba con que quisiera obligarlo a vivir con él en su paraíso de fantasía, forzando que abandone su vida y amigos. Así el dilema de Quill sería más difícil y creíble, pero siendo un tirano genocida está claro que reaccionará en cualquier momento sin albergar dudas. También creo que no hacía falta poner a la tripulación de piratas repleta de tanto imbécil y actor sobreactuado; entre eso y los excesos de tortas, de nuevo se Gunn pasa un poco con el humor de historieta.

En lo visual, también el hogar de Ego es el único desliz, pues algunos fondos de la naturaleza exuberante añadidos en postroducción se notan bastante. El resto es de nuevo deslumbrante. El diseño artístico asombroso, el detallismo de los decorados, los impecables efectos digitales… todo es exprimido por Gunn en un frenesí visual maravilloso. Cabe destacar también la banda sonora, con una de las mejores selecciones de canciones escuchadas en una película, tanto por la calidad de los temas como por la conexión con la historia y los personajes, y una no menos excelente labor de Tyler Bates con la música original.

Por otro lado, la versión española añade sus propias fallas, con esa manía de adaptar el doblaje con localismos o reinventar referencias que el traductor no conoce o decide que el espectador no conoce. No estamos hablando de un desastre como en la serie Deadpool, pero hay una cagada que canta tanto y molesta tanto que, a pesar haberla visto doblada solamente cuando fui al cine, todavía la recuerdo con escalofríos. El apodo “Cara escroto” que pone Rocket al pirata que pretende llamarse “Taserface” se convierte en “Cara anchoa”. Este fue un personajillo que dio que hablar en las redes sociales y páginas de humor, pero a pesar de ser evidentemente una gracia de fama efímera, no tener nada que ver con la película y el chiste y mancillar la obra original, al listo del traductor le hizo gracia y ahí la tenemos para la eternidad en el bluray… a menos para los que todavía siguen anclados en las versiones dobladas.

Esos pequeños achaques bajan el nivel unas décimas respecto a la primera parte, pero el resultado es igualmente una obra de las que hacen época, capaz de llevarte de la lágrima a la carcajada varias veces en cada escena, del asombro sobrecogedor al intimismo acogedor, de apabullarte con nostalgia a la vez que desborda personalidad propia… Como el Volumen 1, estamos ante un hito del cine que desgraciadamente, por ser acción, fantasía y superhéroes, no tiene el estatus que merece. Pero estoy convencido de que, como con otros grandes títulos de la serie Marvel, el tiempo la pondrá en su sitio, la recordaremos y veremos una y otra vez durante décadas.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
-> Guardianes de la galaxia, Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
– – Ant-Man y la Avispa (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores: Fin del juego (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

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Los Vengadores: La guerra del infinito


Avengers: Infinity War, 2018, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 149 min.
Dirección: Anthony Russo, Joe Russo.
Guion: Christopher Markus, Stephen McFeely.
Actores: Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Chris Evans Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Benedict Cumberbatch, Chris Pratt, Josh Brolin, Tom Holland, Don Cheadle, Chadwick Boseman, Zoe Saldana, Karen Gillan, Tom Hiddleston, Paul Bettany, Elizabeth Olsen, Anthony Mackie, Sebastian Stan, Idris Elba, Danai Gurira, Benedict Wong, Dave Bautista, Pom Klementieff, Gwyneth Paltrow, Bradley Cooper.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Equilibrio impecable entre acción y personajes, con dosis de humor geniales y momentos dramáticos memorables.
Lo peor: Cierta cobardía con los héroes más poderosos, un final de serial sensacionalista barato.
Mejores momentos: El encuentro con los Guardianes de la galaxia. La lucha en Titán.
El título: Otro que las distribuidoras dejan a medias: Vengadores: Infinity War. ¿Alguien me explica qué sentido tiene dejar unas palabras en cutre castellano (sin el determinante “Los”) y otras en inglés, más cuando se ve de antemano que la traducción es lo que usa la gente?
La frase: La Tierra está cerrada hoy -Tony Stark.

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Alerta de spoilers: Hasta próximo aviso sólo describo el argumento.–

Qué película más difícil y qué bien han salido parados sus muchos implicados. Tantos guionistas, directores y por extensión visiones e ideas como ha tenido la serie, y salvo aquella innombrable El increíble Hulk (2008), que ya nadie cuenta como parte de ella, no ha habido grandes meteduras de pata, ha mantenido un nivel de calidad y coherencia bastante estable, algo nunca visto hasta ahora en sagas cinematográficas. Sin duda, el principal factor que explica el éxito es el férreo liderazgo del proyecto que ha mantenido Kevin Feige, bajo cuya batuta no se han dado los habituales giros que han hundido muchas otras series: egos varios (productores y realizadores) metiendo mano cada cual por su lado, falta de planificación y compromiso, y las consecuentes improvisaciones de última hora. Ahí tenemos como triste modelo la otra gran línea de superhéroes actual, La liga de la justicia, que se ha estrellado a lo grande una y otra vez en cada capítulo, o muchas otras sagas que se empeñan en extender de mala manera, como Alien o Terminator.

Desde el prólogo, los guionisas Christopher Markus y Stephen McFeely y los directores Anthony Russo y Joe Russo dejan claro que no van a escatimar en la cantidad de acción y épica que esperábamos en esta unión de todos los personajes, pero también sus intenciones de no ablandarse y darnos la película dura y trágica que hay latente. La proyección resulta más que espectacular y entretenida abrumadora, e incluso se atreven a jugar con la frustración del espectador: tanta humillación, sufrimiento y derrota deja bastante mal cuerpo.

Cada personaje está en su línea, terminando de desarrollar su trayectoria sin giros forzados para justificar una exposición más fácil de los acontecimientos. Vemos a cada uno de ellos en todas sus decisiones y acciones, en cada frase y diálogo, en sus conflictos internos y en cómo van asimilando esta complicadísima odisea. Todos son vapuleados de lo lindo, poniendo a prueba como nunca antes sus capacidades, no sólo las físicas, sino también mentales. Sin duda hay “fan service” (escenas que dan a los seguidores lo que esperaban), pero ninguno parece postizo, los exprimen muy bien. Por ejemplo, el ansiado encuentro entre Stark y Strange es fantástico, y el de los Guardianes de la galaxia con cualquiera (Thor, Stark) también.

Thanos es un villano bastante bien trabajado dentro de la dificultad inherente al género, por eso de ser una descripción genérica del Mal. Describen a un clásico pero efectivo tirano iluminado que pretende un universo mejor a base de provocar un cambio a gran escala mediante caos (evolución forzosa) y exterminio (purificación). Con una breve pero correcta aproximación a su interior (pasado, sentimientos) conocemos algo de su personalidad y motivaciones, sus obsesiones y contradicciones, con lo que su determinación tiene lógica humana suficiente para resultar un personaje verosímil… mucho más verosímil que en el cómic, donde está enamorado de la muerte y quiere destruir medio universo para llamar su atención (¡!). Se redondea con el carisma que desprende a pesar de ser una creación digital y el gran reto que supone para los héroes. Además, va acompañado de algunos secundarios tan llamativos que dan ganas de haber visto alguna entrega dedicada a ellos, tanto para explorar otras opciones (al ser bichos raros y malvados podían haberse atrevido con películas más arriesgadas) como para conocer mejor sus personalidades y poderes, con lo que aquí darían incluso más juego.

La acción, eje principal de la narrativa, es capaz de mantener un gran nivel no sólo por el excelente trabajo de los hermanos Russo y el equipo técnico (banda sonora vibrante, efectos especiales magníficos), sino sobre todo gracias a la conexión con los excelentes protagonistas. Es muy difícil sorprender a estas alturas, tras tantas obras del género los escenarios posibles ya están prácticamente agotados. Así, tenemos más naves sobre capitales (Nueva York, Wakanda) soltando bichos y destrucción, pero no importa mucho, porque las circunstancias son diferentes y los personajes también, pero, sobre todo, estos son solo momentos puntuales, el resto del relato es bastante impredecible, no sabes dónde va a acabar cada héroe y cómo se va desarrollar la lucha contra Thanos, y eso, hoy en día, es muy valioso. Cuando llegamos a los momentos cumbre acabamos desbordados de emociones, agarrados a la butaca sin poder ni pestañear. Destaca la sobrecogedora lucha en Titán, que te mantiene en vilo por el destino de los implicados, su lucha en apariencia fútil.

Cabe señalar que la aventura lleva a su máxima expresión uno de los dilemas clásicos de los superhéroes: el sacrificio. ¿Cuánto está cada uno dispuesto a sacrificar por la supervivencia de la mayoría? Y todos se equivocan en su elección, porque como se demuestra con Thanos, esta trampa ética es más absurda cuanto más grande es la escala.

A las mil maravillas funcionan también los recesos humorísticos que, como en Guardianes de la galaxia Vol. 1 y Vol. 2 y Thor: Ragnarok, juegan con gran habilidad con los reveses de los protagonistas y las situaciones incómodas. El citado encuentro de los Guardianes con Thor es tronchante, y detrás de cada chiste hay desarrollo de personajes. También hay numerosas salidas absurdas pero geniales que realzan pasajes más solemnes con un subidón, como la petición de Gamora a Quill terminada con la parida del simple de Drax.

Pero aunque sea una cinta memorable y deslumbrante no se libra de tener algunas carencias en apariencia fácilmente evitables que pueden empañar el visionado en ocasiones. Alguna se puede perdonar, como que con tanto personaje algunos queden un poco descolgados. Pero aun así no puedes dejar de preguntarte si el Capitán América no debería haber tenido más presencia, dado que es uno de los protagonistas principales, o si Ojo de Halcón no aparece porque no se han esforzado o si ha habido alguna pelea con el actor, pues aunque sea un secundario no tiene mucho sentido dejar fuera a uno de los fundadores de Los Vengadores. Tampoco se entiende que no muestren el destino los compañeros de Thor: Ragnarok, ya que la presente comienza justo donde acaba aquella: no hay rastro de la amazona, ni del trol raro (Korg), ¿están vivos o muertos? Y por extensión, ¿sobrevive alguien en la nave? Porque de no ser así el pueblo de Asgard está prácticamente extinto.

El problema se agrava con la arbitraria forma de dejar de lado o guardar para luego a algunos de los superhéroes con más poderes, lo que denota cobardía o un intento de tener un giro posterior un tanto burdo. Me creo que haya una riña entre Banner y Hulk, pero es normal que muchos espectadores se quejen de que lo están reservando para la segunda parte. Donde no hay mucho margen para perdonarlo es con Visión, con quien tras tanto esperar verlo en acción desatado va y lo apartan de mala manera, como si no se atrevieran a meterlo en batalla; con Bruja Escarlata es aún peor, porque llevamos varios capítulos sin terminar de conocer a fondo su personalidad y poderes, y aquí tampoco los exploran, sino que la guardan como recurso de última hora. Y vista su fuerza, pues cabe plantearse por qué no está en primera línea marcando una diferencia en vez de esperar a estar ante una derrota inminente.

También tengo quejas con el reto de Thor con la creación del arma. Acepto que quisieran reincidir en su sacrificio y renacimiento (a pesar de que había quedado claro en Ragnarok), pero el escenario es muy mejorable, bastante tontorrón e improvisado de mala manera; hacía falto algo más serio y mejor trabajado. Por suerte, como indicaba, los personajes son tan buenos que pueden sostener cualquier historia sin muchos problemas. Lo que menos me ha convencido es el final de serial sensacionalista barato, el típico giro exagerado acompañado de música melodramática que deja todo patas arriba de forma que parece imposible arreglarlo, pero que huele a la legua que será revertido a los pocos minutos de entrar en el siguiente capítulo.

Queda un año por ver si los Russo son capaces de mantener un listón que han puesto muy alto y resolver incógnitas. Esta primera parte es todo un hito cinematográfico, tanto por suponer el colofón a una serie tan popular como por su extraordinaria calidad, pero si lo rematan bien puede dejar huella durante décadas.

Alerta de spoilers: A partir de aquí comento el final a fondo y especulo sobre el siguiente episodio.–

Está claro que el golpe maestro de Thanos es temporal, que resucitarán a todos los que han desaparecido con esa mitad del universo exterminada. Algunos tienen nuevas entregas anunciadas, y aunque no las tuvieran no hay quien se lo crea, ni que vamos a dejar el universo y la Tierra diezmados. Es más, me atrevo a decir que irán más lejos y resucitarán incluso a los que han muerto antes del final, como Gamora o Heimdall (y de paso, si siembran la duda sobre si Loki está muerto, es que no). Aquí se echa mucho de menos a Joss Whedon. Este no se andaba con giros trampa, las muertes de personajes en sus manos eran creíbles y crueles como en la vida misma. Así pues, ya pueden hacer medianamente creíble la reversión de los acontecimientos, porque de no hacerlo puede lastrar a este capítulo también. Por cierto, volviendo a Heimdall, ¿por qué en el prólogo salva solo a Hulk?, ¿no podía lanzar por el bifrost también a Loki, Thor y todo el que andara cerca, o lanzar al espacio a los malos?

Spectre


Spectre, 2015, EE.UU.
Género: Acción, suspense.
Duración: 148 min.
Dirección: Sam Mendes.
Guion: John Logan, Neal Purvis, Robert Wade, Jez Butterworth.
Actores: Daniel Craig, Léa Seydoux, Christoph Waltz, Ralph Fiennes, Monica Bellucci, Ben Whishaw, Naomie Harris, Dave Bautista, Rory Kinnear.
Música: Thomas Newman.

Valoración:
Lo mejor: La fuerza de algunas escenas.
Lo peor: Parece escrita y dirigida con desgana, sobre todo a la hora de editarla: le falta garra, ritmo, y le sobra mucho metraje. Con un nuevo montaje que agilice la narración podría sacarse una película algo superior, y desde luego más entretenida.
Mejores momentos: El plano secuencia inicial. La persecución pausada. La pelea en el tren.
El presupuesto: ¡245 millones de dólares!

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Las expectativas ante la llegada de Spectre estaban por las nubes. Tras el fiasco de Quantum of Solace, Skyfall recuperó el camino al que apuntaba Casino Royale, hacia una saga más seria y compleja y menos enquistada en clichés repetidos en todos los capítulos, y además lo hizo con una puesta en escena muy personal de Sam Mendes que resultó fascinante. Las buenas críticas de esos dos notables episodios y su gran taquilla (sobre todo la de Skyfall: ¡mil cien millones de dólares!) evidenciaban que el público quería más entregas de ese nivel, y cuando Mendes tomó las riendas del proyecto después de muchas negociaciones y opciones descartadas (algunas que daban miedo, como el insulso David Yates) se renovaron las esperanzas y ansias, que además desbordaron cuando se anunció como el capítulo final de la trama seriada que estaban montando. Pero la llegada de Spectre ha decepcionado tanto o casi tanto como Quantum of Solace

Al contrario que en la segunda parte protagonizada por Daniel Craig, que suponía un paso atrás mediante una simplificación excesiva del esquema clásico, aquí sí se ve algo más de ambición… pero me temo que está muy mal encauzada, de forma que los errores consumen la cinta y la alejan de la acción trepidante para llevarla hacia el tedio, mientras que Quantum of Solace pecaría de simplona, pero al menos era más entretenida. El problema es que sus autores quieren abarcarlo todo pero nada lo cogen con determinación y lo dirigen hacia algo concreto y atractivo. Intenta ser compleja y trascendente y abarcar distintos estilos como las dos entregas más aclamadas, y a la vez busca la épica intensa y melancólica propia de un episodio final. Pero también trata de mirar al pasado, recuperando la mítica Spectre y el misterioso Blofeld y su gato, para lo que tira de lugares comunes y homenajes en cantidad. El resultado es una película muy larga y con aparentemente mucho material, pero que carece de ritmo en su narración y de cohesión global. Es decir, lo de capítulo final a lo grande se queda en humo, como episodio en sí carece de garra y personalidad, y los homenajes a la serie superan a las ideas originales.

Después de tanto esperar a Spectre resulta que este grupo archienemigo no es para tanto. El malo grandote (Dave Bautista) es un cero en carisma y su presentación es demasiado rebuscada, y el gran villano no tiene pegada alguna, de forma que ni un buen actor como es Christoph Waltz logra sacarle algo de jugo. Un loco más que quiere dominar el mundo, otra batallita en su aislada base y una explosión salida de la nada que acaba con todo. No hay más, no tenemos un enfrentamiento glorioso y trágico que transmita fuertes emociones, no se construye un personaje que cause temor y sea capaz de asombrar por sus habilidades y planes, algo que sí conseguían con Silva en Skyfall. Y teniendo en cuenta la importancia que le dan, tanto por su relación con James Bond como por los momentos impostados (la presentación a contraluz, la fallida escena de tortura…) que intentan sin éxito darle un aura de magnificencia y misterio que el guion no es capaz, pues resulta una decepción bastante grande.

Y para llegar a esta nada lustrosa cumbre hemos dado mil vueltas, la mayoría intrascendentes o desaprovechadas, algunas innecesarias, y pocas sustanciosas e impactantes.

Los saltos entre escenarios y las pesquisas de Bond van a trompicones y con lentitud a pesar de no ser nada complejas. Hay escenas de todo tipo y casi ninguna termina de funcionar. Hay partes simples que se eternizan, como la estancia en el hotel donde buscan pistas. Por el lado contrario encontramos la acción delirante de lo peor de la etapa Brosnan: la persecución en avioneta es tan salida de madre que casi acaba resultando una comedia de acción cutre, y la pelea inicial en el helicóptero me resulta demasiado repetitiva y larga. Vuelve la cienci-magia: ¿pero qué es lo que hace Q con el anillo, saca huellas, rastros de adn o qué?; y telita la casualidad de que haya pasado por todos los malos conocidos. Hay mil referencias y homenajes que no aportan casi nada, y también se empeñan en recordar los enemigos y amigos de la etapa actual con una insistencia cargante, contribuyendo a la sensación de película atascada en un bucle. Mantienen la idea de aumentar la presencia de M y otros secundarios (Monypeny, Q, Tanner), pero al contrario que en Skyfall aquí no funcionan del todo, porque ocupan mucho tiempo para lo poco que se saca de ellos: en vez de complementar a Bond lo eclipsan.

De la acción sólo destaco la pelea en el tren (muy efectiva en su rudeza), y la persecución que juega más con la intriga que con la velocidad y los golpes: no es del agrado de todos pero a mí me pareció original, con estilo y también tensa sin artificios innecesarios. La fémina de turno es lo que mejor funciona, y eso que también sabe a repetición de la jugada, pues es una suerte de Vesper. Pero sí, la actriz Léa Seydoux es bella y competente, el personaje tiene su encanto y la relación evoluciona francamente bien. Además el final se aleja un poco de lo visto, en un intento de hacer madurar por fin a Bond después de tres películas incidiendo en ello pero sin llegar a ninguna parte.

Lo sorprendente es que los guionistas son los mismos en toda esa etapa. Cómo se puede estar tan acertado en un capítulo y tan cerca del suspenso en otro. El guion parece hecho a trozos y sin esfuerzo por unirlo todo. En cuanto a la puesta en escena, no alcanza al nivel de Casino Royale (sólida y contundente) y Skyfall (elegante y sugerente), pero al menos sí mantiene las formas aceptablemente, y es a mi parecer en lo único que supera a Quantum of Solace. Pero de aceptable a notable hay un salto importante. Mendes mantiene un tono visual correcto y se marca algunas escenas bastante eficaces, como el plano secuencia inicial y la persecución pausada, pero en líneas generales parece haber puesto el esfuerzo en esos momentos puntuales y rodado el resto con el piloto automático. La narración fluye adormilada, sin sacar la energía esperable del resto de escenas de acción ni encontrar el tono de glamour deslumbrante habitual. Una cinta que cambia tanto de escenario, por la que pasan tantos personajes secundarios y que incluye partes intensas cada poco tiempo, no puede tener un ritmo tan manso, aletargado. Pide a gritos un montaje más ágil, que dé ritmo y recorte los segundos innecesarios que parecen tener casi todas las secuencias, y que fulmine algunas enteras que no aportan nada (esa absurda visita al meteorito, por ejemplo).

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Serie James Bond:
Casino Royale (2006)
Quantum of Solace (2008)
Skyfall (20012)
-> Spectre (2015)

Riddick


Riddick, 2013, EE.UU.
Género: Acción, aventuras, ciencia-ficción.
Duración: 119 min.
Dirección: David Twohy.
Guion: David Twohy.
Actores: Vin Diesel, Katee Sackhoff, Jordi Mollá, Matt Nable, Dave Bautista, Bokeem Woodbine, Raoul Trujillo, Nolan Gerard Funk, Karl Urban.
Música: Graeme Revell.

Valoración:
Lo mejor: Aspecto visual, con efectos especiales bien usados a pesar del escaso presupuesto. Personajes, diálogos y situaciones emocionantes y divertidas en cantidad: es una aventura muy entretenida.
Lo peor: Algún altibajo en el ritmo, sobre todo los forzados por la inclusión de la trama Necromonger.
El gazapo: Vaako dice haber conocido gente del pueblo de Riddick con los mismos ojos, cuando sabemos que él se los puso así por voluntad propia.
La frase:
-No me gusta esta tendencia. Dos muertos, un desaparecido.
-Exacto. Tres muertos.
-Pues miradlo así, muchachos: ahora cabemos todos en una nave.

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Alerta de spoilers: Puede haber ligeros spoilers relativos al argumento, pero no revelo sorpresas y muertes clave.–

David Twohy vuelve a los orígenes, a la esencia de Pitch Black, tras el desastroso universo que se inventó en la secuela Las crónicas de Riddick, donde nos mostraba una historia que nada tenía que ver con la inicial, ni en estilo (cambia la aventura de supervivencia por una intriga palaciega), ni en alcance (era bastante ambiciosa, aunque fallara estrepitosamente), ni en aspecto visual (surrealista orgía gótica la de los Necromongers). Riddick es la que debería haber sido la segunda parte, porque era el movimiento más lógico, lo que todo el mundo esperaba, lo que ponía el personaje de Riddick en bandeja: una aventura de supervivencia en clave de ciencia-ficción (planetas hostiles, alienígenas terroríficos) y con peleas entre mercenarios.

El relato se divide en tres capítulos (la parte Necromonger la dejo aparte): la adaptación de Riddick al planeta, la lucha contra los mercenarios y el cambio de juego que fuerza la llegada de las criaturas. El primer segmento es lento, pero la odisea de Riddick por mantenerse con vida en un entorno desconocido mantiene el interés constante. El paisaje árido está muy logrado, los líos con los distintos animales mantiene la expectación e intriga, y el cómo responderá el personaje a cada situación ofrece una aventura de supervivencia sencilla pero atractiva. Y el alien-perro que se agencia como mascota es un puntazo, además de un gran guiño a la segunda entrega. Lo más cercano que recuerdo en estilo sería Enemigo mío (Wolfgang Petersen, 1985), porque After Earth es un truñete, así que se agradece que los fans de la ciencia-ficción tengamos por fin una película decentilla de aventuras espaciales.

El segundo tramo es el más largo e importante. Riddick atrae a los mercenarios como único método que ve para salir del planeta, ahora que estima que la amenaza de las lluvias promete despertar a los monstruos que yacen latentes bajo tierra. Sí, es descarado que se cambia la aparición de criaturas en la oscuridad vista en Pitch Black por la aparición con las lluvias (que además también traen oscuridad), pero es un punto de partida en común, el resto se parece bien poco. La llegada de los cazarrecompensas cambia la situación del protagonista: ahora el enemigo son los hombres. O más bien lo es él mismo para ellos, porque su objetivo es matarlos para hacerse con una de las naves. Aquí brilla de nuevo uno de los aspectos que destacó en la primera película: un grupo de personajes sólido y atractivo. Cada mercenario, aun los muy secundarios, tiene su forma de ser definida hábilmente en pocos minutos, y la dinámica que mantienen entre ellos es excelente.

Jordi Mollá es Santana, el líder del grupo más pendenciero, una serie de brutos y despojos de la sociedad. Como suele pasar, esconde tras su fachada de matón inseguridad y miedos en cantidad, y si se mantiene en el mando es porque sus hombres son aún menos inteligentes que él. Mollá está correcto como patán desalmado, sobre todo cuando empieza a hundirse y perder liderazgo, porque cuando llega un grupo bien organizado, unos mercenarios que podríamos llamar profesionales, y ven el panorama, no tardan en imponer su autoridad. Matt Nable como Johns muestra bien ese aire de hombre curtido y seguro de sí mismo que va cambiando la situación sutil y ágilmente para su beneficio. Lo secunda una dura pero también espabilada Dahl, que hace de Santana su mascota de forma tronchante. Su intérprete, Kate Shackoff, me ha sorprendido gratamente, pues en Battlestar Galactica haciendo de Starbuck me pareció una actriz limitadísima, mientras que aquí está pletórica, mostrando un cinismo genial: suyas son las mejores frases y algunas de las escenas más divertidas.

Hablando diversión, esta abunda en este tramo intermedio, que hace gala de un humor gamberro excelente. Entre las escenas de acción y los cazarrecompensas cayendo poco a poco ante los envites de Riddick hay no pocas escenas, instantes y diálogos muy graciosos: la incompetencia, las puñaladas, las bromas o las situaciones donde Riddick acojona al personal provocan una grata sonrisa cada dos por tres. El único desliz es que hay una escena donde este tono se lleva al extremo y cae directamente en la auto parodia fallida, casi en el cine cutre: la muerte “en cinco segundos” es irrisoria, por rebuscada y exagerada.

En el segmento final aparecen los monstruos para hostigar y eliminar a los supervivientes. Lo de un grupo aislado muriendo en fila no es nuevo, ni lo era en Pitch Black, pero es una parte breve y bien usada. Las últimas pugnas de lealtad y las últimas traiciones realizadas por desesperación para sobrevivir mantienen el interés alto a pesar de tener algún momento tremendamente previsible; por ejemplo es obvio que Riddick será rescatado en los momentos finales.

En la puesta en escena Twohy también recupera la esencia de Pitch Black. Con poco presupuesto se monta una película sencilla pero donde aprovecha al máximo lo que tiene. El planeta está recreado magistralmente, trasladándonos muy bien a un entorno original e inquietante: la reconstrucción del escenario alienígena resulta fantástica gracias a los decorados, pantallas de fondo y al uso de filtros. Las criaturas digitales cumplen de sobra. Las naves no deslumbran pero ya no son esperpentos ni cantan a efecto barato (salvo las de los necros que vuelven a aparecer, que obviamente siguen siendo feísimas). Y sobre todo, la dirección es más comedida, pues Twohy no fuerza una fotografía llena de malabares absurdos como en Las crónicas de Riddick y también controla mucho mejor las escenas de acción. Además, la música de Graeme Revell, aparte de recuperar el tema original, apoya a las imágenes muy bien en todo momento. No me olvido de citar a Vin Diesel, cuya presencia y voz son la esencia de Riddick, porque todo sea dicho, no es un personaje que requiera un papel complejo. Lo que sí puedo criticar es que se exagera de nuevo con sus capacidades: tanto la fuerza como la resistencia a heridas graves (se lleva unas pocas) roza lo inverosímil en más ocasiones de las debidas: ¿pero con cuántos agujeros en el torso acaba este hombre?

El único problema de Riddick, y es importante, es que la sombra de Las crónicas de Riddick la alcanza. Su nefasta existencia mancha esta entrega, porque Twohy no se arriesga a hacer un reset que la relegue al olvido, algo que, justo es decir, sería arriesgado, porque dejaría cuestiones abiertas. Está obligado a enlazar con esa segunda parte, y aunque lo reduce al máximo tenemos que aguantar un prólogo (sabiamente insertado mediante un flashback después de mostrarnos brevemente que volvemos a los orígenes de la saga) y un epilogo dedicados a exponer como Riddick deja a los necros primero y vuelve a por venganza al final. Como la trama del subuniverso era incomprensible y las disputas por el trono simplonas, estos recesos aportan bien poco salvo confusión y desinterés, dejando muchas preguntas en el aire. Por qué Riddick, un tipo solitario, se queda dirigiendo a una raza que no le gusta y rodeado de gente de la que desconfía, expuesto a conspiraciones que ponen su vida en peligro; nadie lo quiere ahí, lo tiene fácil para hacer un pacto con Vaako (Karl Urban en una brevísima aparición) para cederle su puesto a cambio de una pequeña nave. Con esa lógica, el intento de asesinato está un poco cogido por los pelos: ¿por qué arriesgarse a tenerlo en contra con lo fácil que es dejarlo ir? Lo justifican medio de pasada diciendo que el tipo de la cara marcada lo hace por su cuenta por ser un fanático religioso, pero no queda muy bien. Y el retorno en busca de retribución por esa traición es realmente anticlimático: ¿Vaako se ha ido al subuniverso? Pues vale… ¿y qué es, qué busca allí, dónde está, cómo ha ido, etc.? Casi dan ganas de editar uno mismo el filme eliminando esos veinte minutos innecesarios.

Ante este panorama me ha costado elegir qué nota darle, porque exceptuando ese lastre Riddick cumple de sobras con su propósito. Es una serie b entretenida y vistosa que conoce sus limitaciones y objetivos. Tenemos un puñado de personajes muy atractivos, encabezados por el fascinante Riddick, frases fantásticas por doquier, escenas de aventura y acción más que correctas, un ritmo bastante bueno, una gran ambientación lograda con pocos recursos… Pero esas dos escenas desvían el interés y el ritmo demasiado, y alargan el final bastante más de la cuenta. Aun así, la he visto dos veces y la he disfrutado un montón, así que he optado perdonar bastante ese notable fallo.

Costó menos de la mitad que Las crónicas de Riddick (38 contra 105 millones de dólares) y recaudó prácticamente lo mismo… y cabe pensar que si no hubiera arrastrado el efecto rechazo forzado por aquella probablemente habría conseguido causar mayor impacto. Con un poco de suerte tendremos otra entrega… pero me temo que viendo el final de esta, los malditos Necromongers seguirán frenando su potencial.

Saga Riddick:
Pitch Black (2000)
Las crónicas de Riddick (2004)
-> Riddick (2013)