El Criticón

Opinión de cine y música

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La suerte de los Logan


Logan Lucky, 2017, EE.UU.
Género: Drama, suspense, comedia.
Duración: 118 min.
Dirección: Steven Soderbergh.
Guion: Rebecca Blunt.
Actores: Channing Tatum, Adam Driver, Daniel Craig, Katie Holmes, Riley Keough, David Denman, Jack Quaid, Brian Gleeson, Seth MacFarlane, Katherine Waterston, Hilary Swank.
Música: David Holmes.

Valoración:
Lo mejor: Reparto, dirección.
Lo peor: El guion, enormemente predecible en el drama, sin gracia en la comedia, sin garra en general.

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En el año 2011 Steven Soderbergh dijo a bombo y platillo que dejaba de dirigir cine porque quería dedicarse a su nueva vocación, la pintura. Poco después se topó con el guion de la serie The Knick y lo dejó todo por ella. Luego dijo que seguiría haciendo televisión (Detrás del candelabro) y teatro. Y al final encontró una película que supongo le devolvería la pasión por el cine, porque aquí lo tenemos de nuevo. Eso sí, como en sus últimas obras tras Contagio (Magic Mike -simpática-, Indomable -un buen e infravalorado thriller- y Efectos secundarios -un telefilme vulgar y corriente-), es un título menor, sin ambición ni gran repercusión.

No tenía esperanzas ni ideas de ningún tipo, no había visto tráileres ni leído nada sobre ella, es una cinta a la que me lancé en parte por su reparto (Tatum, Driver, Craig) y en parte por su director, porque aunque Soderbergh no tiene ningún peliculón de los que marcan una época sí posee algo que me llama la atención, un estilo y personalidad propios y afán por probar cosas e innovar. ¿Qué me encontré? Una combinación de drama rural y comedia de atracos poco inspirada y mal combinada.

En su inicio aborda una historia demasiado manida, y no tiene alicientes que la hagan especialmente atractiva. El protagonista divorciado, sus problemas para encontrar trabajo, y desventuras varias en esa vida de miseria y penas en el Estados Unidos rural. El guion va a lo más básico, resultando un drama propio de la televisión si no fuera porque no tiene giros culebronescos pasados de rosca. Pero, de la misma forma, no posee el germen del cine indie, que suele tener una personalidad y profundidad singulares. Por poner el mejor ejemplo reciente, esto no es Comanchería, sino un relato convencional y sin dobles lecturas.

Por suerte, a media que avanza va cambiando el género tornándose en una comedia de atracos, más en la onda de Ocean’s Eleven que de la citada Comanchería. Eso sí, tardé mucho en darme cuenta de que la idea era hacer reír, porque el sentido del humor es pésimo o no hay chistes hasta bien entrados en el meollo, más allá de la absurda pelea en el bar, que no supe muy bien cómo tomarme. Y bueno, ni en el tercer acto, cuando más loca se vuelve, hay momentos desternillantes, pero al menos conforme avanza se hace más imprevisible y alegre, o sea, más entretenida. Pero aun así mantiene más fallos que virtudes, y no termina de exprimir el nuevo potencial.

El primer problema es que no mejora el ritmo y la intensidad. La narrativa va como aletargada, sin sacar toda la gracia posible de las chocantes, a veces delirantes, situaciones. Se ve una comedia con gran potencial latente, quizá incluso sólo con remontarla con más ritmo y vitalidad. De hecho en los pases de prueba los invitados decían que era lenta y larga, así que Soderbergh redujo la duración en 18 minutos. Si el montaje final resulta largo y lento, no quiero saber cómo era entonces.

El otro punto gris es la inverosimilitud. Pasamos de un dramón anodino a un enredo de atracos fantasioso y con demasiado recursos tramposos. El protagonista habla mucho del plan pero en realidad no dice nada, porque los autores no quieren desvelarnos las fases del mismo para sorprendernos. Esta chapucera forma de hacer intriga no da muchos frutos, pues una vez en marcha no es que estemos ante una aventura trepidante e ingeniosa, sino una que apenas cumple por los pelos. Y ni eso a veces, porque los giros rebuscados del final, los típicos flashbacks cutres de las malas películas que pretenden darte una visión distinta de todo lo que hemos ido viendo, echan por tierra lo poco que iban haciendo bien y cierran la proyección dejando un regusto amargo.

Sin llegar a ser mala, me parece tiempo perdido, no ofrece nada llamativo en ninguno de los dos géneros que intenta abarcar con desgana y torpeza. Al final, hasta lo de inofensiva destruyen, porque terminas con la sensación de que te han intentado engañar con trucos muy malos.

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Indomable


Haywire, 2011, EE.UU.
Género: Acción, suspense.
Duración: 93 min.
Dirección: Steve Soderbergh.
Guion: Lem Dobbs.
Actores: Gina Carano, Channing Tatum, Michael Douglas, Antonio Banderas, Michael Fassbender, Ewan McGregor, Michael Angarano.
Música: David Holmes.

Valoración:
Lo mejor: Visualmente sobrecogedora, con escenas de acción insuperables. Gran personaje central muy buen interpretado.
Lo peor: Trama simple y a la vez confusa.
Mejores momentos: Toda pelea y huida.

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La trama de Indomable es simple, lo cual no sería excesivamente grave si no fuera porque el guionista se empeña en enmarañarla con una narración no lineal que no aporta nada salvo confusión. El resultado es que cuesta seguir la historia y los personajes secundarios no terminan de perfilarse ni dejan claro sus roles en la trama, pues aparecen en escenas sueltas mal ubicadas. Sin embargo el personaje central es muy potente y las situaciones en que se ve envuelto resultan espectaculares y atractivas, con lo que la aventura interesa, eso sí, menos de lo que podría haber conseguido con un guión más definido y potente.

Mientras el argumento es algo pobre, o está mal desarrollado, el aspecto visual por el contrario es de una calidad alcanzable por muy pocos autores. Cuando Steve Sodebergerh se pone serio, le salen maravillas. Cada plano es perfecto, cada escena una orgía de genialidades, y el conjunto resulta un espectáculo hipnotizante. La planificación de cada secuencia y las coreografías de las luchas nos regalan las mejores peleas cuerpo a cuerpo que he visto en una película. No exagero: las mejores. Todo golpe resulta creíble y se ve nítido (que aprendan las de Jason Bourne), se sufre viendo a la protagonista recibir palizas una detrás de otra, flipas en colores con algunos trucos y planos… Las huidas por tejados o la sencilla persecución en coche ofrecen lo mismo: virtuosismo digno de alabar, siendo capaz de dejarte sin aliento con un realismo y credibilidad insólitos.

Hay muchos actores conocidos, pero con papeles muy breves (Michael Douglas, Antonio Banderas, Michael Fassbender, Ewan McGregor). Quien destaca es la protagonista absoluta, una fantástica Gina Carano: es fuerte pero ágil y a la vez guapa (qué curvas), siendo físicamente perfecta para el papel de agente capaz de enfrentarse a tantos problemas. La música funciona de maravilla, con un tono muy original muy acertado.

Dada sus características, estoy seguro de que Indomable será de las que o gustan o repelen. En lo que a mí respecta, me ha dejado un ligero regusto a decepción, a posibilidades desaprovechadas, pues la diferencia cualitativa entre el contenido y el continente es importante. Pero aunque a veces se haga algo lenta, dé la sensación de que está bastante hueca o incluso resulte un poco confusa, las partes de acción están tan bien rodadas que me la película dejó pasmado las dos veces que la he visto. Pide a gritos una secuela con mejor trama, pues el personaje es fantástico. Y si la cruzamos con Jason Bourne sería la hostia.