El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos por Etiqueta: David Oyelowo

El año más violento


A Most Violent Year, 2014, EE.UU.
Género: Suspense.
Duración: 115 min.
Dirección: J. C. Chandor.
Guion: J. C. Chandor.
Actores: Oscar Isaac, Jessica Chastain, David Oyelowo, Elyes Gabel, Albert Brooks.
Música: Alex Ebert.

Valoración:
Lo mejor: Su fórmula clásica ofrece una cinta bastante sólida y atractiva, en especial en el manejo de la intriga y la calidad del rol central.
Lo peor: Pero no termina de deslumbrar, es predecible y le falta garra.

* * * * * * * * *

El año más violento es un thriller con sabor setentero tanto en lo visual como en el argumento, una revisitación a las historias de crímenes y corrupción de la época y un homenaje al cine que las retrataba. Para empezar, el protagonista es una suerte de Michael Corleone con toques de Serpico, un individuo de gran personalidad que intenta evitar caer en la violencia del entorno pero la vorágine de acontecimientos lo arrastra inexorablemente hacia allí. Las mafias dominan los negocios típicos (basuras, calefacción, transporte), la policía es incompetente cuando no corrupta, y la urbe está sumida en un caos donde sólo los más fuertes triunfan. Nueva York se capta con colores ocres y apagados típicos del género, y la aventura mantiene también sus bases clásicas, ofreciendo una sencilla pero efectiva descripción de los tejemanejes, reuniones, alianzas, engaños, traiciones, etc.

Pero la trama no se sumerge en la complejidad y épica que suelen embargar estas películas. Es la odisea personal de un tipo moral contra un mundo amoral, así que no esperes una historia de grandes proporciones a lo El padrino o Uno de los nuestros, está más en la onda de Serpico o la posterior Atrapado por su pasado. Su autor (J. C. Chandor escribe y dirige, como en Margin Call y Cuando todo está perdido) es consciente de ello y fortalece la narración tratando de sacar el máximo partido de su protagonista, volcando sobre sus hombros todo el estrés y dificultades de la situación de forma que su viaje llegue con intensidad al espectador. A Abel Morales le llueve mierda por todas partes, puede desfallecer o morir en cualquier momento, y te mantiene expectante, en vilo constantemente. Hasta las escasas escenas de acción se apoyan únicamente en la carga emocional, en ver cómo supera las dificultades.

Oscar Isaac (A propósito de Llewyn Davis) ofrece todo lo que el papel necesitaba. Desde un registro contenido muestra magistralmente la tensión que carga, destacando su estupenda evolución: se va agobiando cada vez más, hasta casi no ver salida alguna. De esta forma el personaje se alza como uno de los más llamativos del año, de hecho, muchos esperaban que fuera el tirón final para que la película entrara en la carrera por los premios, aunque al final estos se decantaron por los melodramas cutres que tanto adoran.

El protagonista está bien secundado por una esposa que guarda buenas sorpresas, papel en manos de la competente Jessica Chastain (Criadas y señoras, Interstellar, Zero Dark Thirty). Sin embargo el resto de personajes no se trabajan tanto, y alguno requería un dibujo más elaborado para no parecer un mero objeto de la trama, como el chaval que huye, el jefe del sindicato de conductores o el detective, todos cruciales pero algo desdibujados.

Esas limitaciones también se extienden al resto del relato. Sin tener bajones de ritmo, de hecho, este es francamente bueno, sí acusa cierta falta de fuerza y carisma. Hay capítulos intensos que te hacen sudar un poco, pero ninguno que deje huella en la memoria. Y sobre todo carece de giros y soluciones sorprendentes, todo se ve venir con bastante antelación. La buena mano del director exprime el guion, pero al final la historia, de sencilla, no es capaz de causar mucha impresión. Le ha faltado una pizca de originalidad e ingenio para que consiguiera apartarse de parecer un homenaje o imitación profesional del género pero sin alma propia. Con todo, resulta un título muy recomendable para cinéfilos que echan de menos ciertas formas de hacer de cine: clasicismo, contención, manejo de las emociones, personajes como centro de la narración, trama que no pierde coherencia para buscar artificios comerciales. Pero precisamente por tener esas virtudes, sabe a poco que no se logre una obra remarcable. En este estilo recomendaría La noche es nuestra, un filme muy potente que no tuvo repercusión alguna.

Anuncios

El mayordomo


The Butler, 2013, EE.UU.
Género: Drama.
Duración: 132 min.
Dirección: Lee Daniels.
Guion: Danny Strong, Wil Haygood.
Actores: Forest Whitaker, Oprah Winfrey, David Oyelowo, Cuba Gooding Jr., John Cusack, Terrence Howard, Lenny Kravitz, James Marsden, Vanessa Redgrave, Alan Rickman, Liev Schreiber.
Música: Rodrigo Leao.

Valoración:
Lo mejor: Si vacías tu cerebro, entretiene. Los actores están bien.
Lo peor: Tan edulcorada que indigesta, tan milimétrica que resulta enormemente predecible.

* * * * * * * * *

El mayordomo es un clásico producto hollywoodiense hecho a medida para conmover al público blandengue y ganar Óscares, que ya sabemos que son muy amigos de las historias de superación facilonas y las lecturas históricas monocromáticas. Las típicas críticas compradas repiten las típicas frases cansinas como “veraz, conmovedora y sincera”… Pero resulta que es precisamente lo contrario. Es maniquea, es sensiblera y es sensacionalista. Rebosa de mensajes simplones excesivamente remarcados, sentimentalismo barato, clichés cansinos, personajes arquetipo…

El ensalzamiento patriótico es cargante, con ese tono a lo Forrest Gump donde el humilde y atontado protagonista se ve metido sin quererlo y sin mover un dedo en todos los eventos importantes de unas cuantas décadas (varias presidencias –Nixon y Kennedy a la cabeza- y sus problemas). Sí, sirve para retratar el movimiento social de los negros en busca de igualdad y respeto, pero esto se podía abordar perfectamente sin necesidad de forzar tanto la grandeza de la situación, sin perseguir un relato tan pretencioso. La idealización de los presidentes es una manipulación flagrante (tan endiosados que parecen caricaturas), porque la historia muestra solo una cara, la que el guionista y director quieren para motivar los sentimientos del espectador. Como consecuencia, la enseñanza histórica y moral resultante es empalagosa. El drama familiar resulta también superfluo, con problemas triviales que son mostrados como si del fin del mundo se tratase. Los personajes, unidimensionales y con diálogos tan básicos que resultan bastante falsos. Así pues, la maduración final del protagonista no podría ser más previsible y forzadamente tierna.

Tiene un par de momentos intensos, como la violencia psicológica y física a la que son sometidos los jóvenes afroamericanos por atreverse a romper las reglas injustas, donde destaca la escena del restaurante, pero no ofrecen nada nuevo, son una lectura muy básica de hechos de sobra conocidos. Lo único realmente llamativo es que desfilan ante nuestros ojos un puñado de buenos actores y ninguno defrauda, aunque Forest Whitaker tiene papeles mucho mejores, y por suerte la campaña publicitaria empeñada en sobrevalorar su labor no ha causado mucho impacto.

Aunque es entretenida (el ritmo es fluido a pesar de los saltos temporales), vistosa (correcta puesta en escena) y ligera (superficial equivale también a poco densa, es decir, fácil de ver), El mayordomo está encasillada en unos patrones demasiado gastados y previsibles, ahogada en un tono maniqueo y endulzado hasta provocar vergüenza ajena en no pocas ocasiones. No hay lugar a la reflexión, porque todo te lo dan machacadito. Como le ocurre a Dallas Buyers Club, se opta por lo fácil y cobarde, construyendo una fábula tramposa que te dice exactamente cómo debes pensar y sentirte, sin enseñar realmente a pensar y plantearse las cosas por uno mismo. Solo los espectadores impresionables podrán emocionarse con este cuento tan simplista… y me temo que son legión, lamentablemente, de hecho, he leído sobre salas llenas de aplausos y lágrimas.

A pesar de ser un telefilme con ínfulas de grandeza, hay gente que se sorprende de que no sea una de las favoritas en los Oscar. Yo me alegraría de que Hollywood por una vez no hubiera caído tan bajo, pero resulta que han optado por nominar a Dallas Buyers Club, que es lo mismo, es venderse al cine prefabricado y a la fábula maniquea. Al menos, El mayordomo no es descaradamente mentirosa, solo manipuladora, y aunque sea resumida y cocinada alguna lección de historia dejará en el espectador.

Jack Reacher


Jack Reacher, 2012, EE.UU.
Género: Acción, suspense.
Duración: 130 min.
Dirección: Christopher McQuarrie.
Guion: Christopher McQuarrie, Lee Child (novela).
Actores: Tom Cruise, Rosamund Pike, Richard Jenkins, David Oyelowo, Werner Herzog, Jai Courtney.
Música: Joe Kraemer.

Valoración:
Lo mejor: Un guion que recupera muy bien el estilo setentero de los thrillers de acción. El personaje central, inmenso. La excelente puesta en escena.
Lo peor: El villano comiquero y el traidor imposible desentonan en un conjunto más serio y estropean un poco el final. La escasez de títulos de este tono y calidad.
La frase:
– No puedo pagarte.
– No soy una fulana.
– Entonces sí que no puedo pagarte.

* * * * * * * * *

Es sorprendente y muy de agradecer que en los tiempos que corren alguien se haya atrevido a rodar una película de acción que sea más un thriller que un desfile de efectos especiales sin nada detrás. Jack Reacher parece una cinta sacada de los años setenta, y recupera muy bien el espíritu del género: pausada, intrigante, con personajes bien definidos, con escenas de acción puntuales pero con calidad y personalidad, con una trama bien expuesta y dosificada…

Ya desde el prólogo, lento, largo y mudo, se ve que el director y guionista Christopher McQuarrie (autor de los guiones de Valkiria y la famosa Sospechosos habituales, entre otras) no va a ceder a la forma de entender el cine de acción de hoy en día. El protagonista tarda en aparecer, algunos secundarios aún más, la trama se desvela poco a poco y está muy bien hilada, con la pesquisas, revelaciones y resoluciones llegando cuando tienen que hacerlo. Obviamente el patrón a seguir es muy clásico: héroe, chica, villano, traidor… pero McQuarrie lo sabe y se esfuerza por edificar algo sólido, que no sepa a visto ni tome por tonto al espectador. En cuanto a la acción, quitando la extraña pelea en el baño, que toma un cariz cómico un tanto forzado y sin venir a cuento, no hay fantasmadas salidas de madre, tenemos persecuciones y tiroteos clásicos pero espectaculares (ese coche antiguo que coge el protagonista es un evidente homejane al género, con Bullit a la cabeza).

Sin embargo la trama se topa con un muro extraño en los malos. Ese villano exagerado propio de James Bond desentona muchísimo. Por suerte sus escenas son pocas y acaba con un giro estupendo. Pero no es el único cliché fuera de tono, porque las motivaciones del traidor quedan poco claras, de hecho, no se explican lo más mínimo. Parece que pusieron todo el empeño en la pareja protagonista…

El rol central, encarnado por Tom Cruise, está cerca de resultar antológico: un buen trasfondo que define su forma de ser y sus motivaciones, una personalidad arisca y chulesca divertidísima, una resolución y carisma impresionantes, una serie de diálogos geniales… Sin duda con un actor de mayor registro habría resultado más llamativo, pero lo cierto es que Cruise no lo hace mal, culpe de sobras en el factor carisma. Mejor actriz es Rosamund Pike, quien capta muy bien a la abogada luchadora y decidida que halla un caso que amenaza con superarla. Algunas escenas, como ella babeando por él y, tras sentirse rechazada, apareciendo con escote, tienen un punto de originalidad y humor muy inesperado y eficaz. Pero mejor es la escena de la pelea en el bar, que enlaza un diálogo tronchante tras otro. Un solo detalle me parece criticable: no resulta muy creíble que en el EE.UU. actual la gente vaya a esconder a un tipo perseguido por multitud de coches de policía; como la secuencia del baño, la gracia del momento se desvanece por su falta de seriedad.

La labor de McQuarrie tras las cámaras es excelente, y más teniendo en cuenta su inexperiencia (es su segundo trabajo como director). La cámara se está quietecita y muestra con claridad cada escena de acción gracias a una estupenda planificación (en la cantera sabes exactamente dónde está cada contrincante), una fotografía muy cuidada (la iluminación es magnífica) y un estupendo montaje. Es una de las películas de acción mejor dirigidas de los últimos años, aunque precisamente por ello se echa de menos alguna escena más con la que deleitarse.

La taquilla ha respondido bien (no de forma llamativa, pero poco más de 200 millones para 60 de presupuesto parece un buen resultado), y eso que tengo la impresión de que apenas se la ha dado publicidad a pesar de tener a Tom Cruise como protagonista, así que espero que sigan adaptando novelas del personaje, que Lee Child ha montado una saga bien larga, y nos regalen una serie con potencial para sustutuir a Jason Bourne.