El Criticón

Opinión de cine y música

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Macbeth


Macbeth, 2015, EE.UU., Francia, Reino Unido.
Género: Drama.
Duración: 113 min.
Dirección: Justin Kurzel.
Guion: Jacob Koskoff, Michael Lesslie, Todd Louiso. William Shakespeare (obra).
Actores: Michael Fassbender, Marion Cotillard, Paddy Considine, David Thewlis, Jack Reynor, Sean Harris.
Música: Jed Kurzel.

Valoración:
Lo mejor: Fotografía y música bellísimas.
Lo peor: El guion no expone personajes ni trama, la dirección es pretenciosa pero inerte.

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Vi los avances y me dije: no me la puedo perder, menuda belleza y fuerza transmiten las imágenes. Me puse con la película y ahí estaba esa fotografía de Adam Arkapaw (dado a conocer en la primera temporada de True Detective) tan elaborada que combina de forma fascinante el encuadre y la iluminación, pero también se le suma una banda sonora (Jed Kurzel, hermano del director) minimalista, tétrica, subyugante. El argumento no será original (difícil basándose en un texto tan antiguo), pero con ese arrebatador aspecto audiovisual prometía una cinta épica y hermosa de intrigas de la corte y batallas. Pero me aburrí soberanamente con un relato fallido e inerte en su interior. Si miro atrás, lo único que consigo deducir sobre lo que me han contado es gracias a que el relato me era conocido por la cultura popular aunque no haya leído directamente a Shakespeare. Y es que el guion y la dirección no atinan a formar un filme consistente y fluido, y como es obvio, en esas condiciones causar sopor es más probable que lograr emoción alguna.

Una película no son frases recitadas sin más, hay mucho, mucho más. El guion debe presentar y desarrollar un entorno, unos personajes y una historia concretos, y el director debe darle forma con todos los elementos técnicos y artísticos disponibles de manera que la narrativa cobre un sentido global. Aquí sólo tenemos fotografía y música. La escenificación, obcecada en la belleza visual exterior hasta tener unos cuantos momentos muy pretenciosos (cámaras lentas y composiciones rebuscadas), se olvida del contenido, así que el ritmo es negligente y la historia apenas cobra forma, mucho menos una atractiva. Los intérpretes, por mucho renombre y currículo que tengan, sólo recitan frases (la mayoría susurradas) con cara de intensidad, o sea, de tener problemas para ir al baño, pero a los protagonistas no se les reconocen sentimientos y motivaciones concretos, no se sabe por qué toman una decisión u otra, qué los aflige en cada momento. Ni siquiera al principio, cuando se atina a ver un argumento (y porque es presentado con texto en pantalla), se puede conocer a fondo qué planea cada individuo, qué espera de la situación y cómo se mueve por ella. Pero hay partes verdaderamente opacas. El tramo final ya ha perdido todo rastro de rumbo y sentido, sólo vemos a los actores con la eterna cara de compungidos que no se sabe de dónde sale. ¿Por qué Macbeth está en su habitación lamentándose? ¿Qué hay del reino y los contrincantes? ¿Adónde va la mujer y qué trama? Nada se entiende, nada produce un efecto y una respuesta clara en el devenir de acontecimientos y la evolución de los personajes.

La fascinación inicial se diluye rápido, y conforme avanza la proyección esta se va haciendo más y más larga y pesada. La belleza que alcanza ojos y oídos no llega a más sentidos.

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Legend


Legend, 2016, Reino Unido, Francia, EE.UU.
Género: Drama, crimen.
Duración: 132 min.
Dirección: Brian Helgeland.
Guion: Brian Helgeland, John Pearson (novela).
Actores: Tom Hardy, Emily Browning, David Thewlis, Christopher Eccleston, Paul Anderson, Chazz Palminteri, Tara Fitzgerald.
Música: Carter Burwell.

Valoración:
Lo mejor: Reparto. Es una historia clásica pero efectiva.
Lo peor: Le falta bastante garra y originalidad.

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Legend destila profesionalidad en todos sus elementos, ofreciendo un clásico thriller de ascenso y caída del líder de una mafia que explota bien sus puntos fuertes: los personajes son atractivos, el romance funciona, la odisea criminal no está nada mal… Sin embargo se queda corta a la hora de conseguir un filme notable, porque todo sabe a visto y se atasca en unas pocas limitaciones.

Los capos que lideran la banda son Reggie y Ronald (o Ronnie). Este último tiene serios problemas mentales que lo llevan a actuar impulsivamente y con violencia descontrolada. El primero está en cambio más centrado y dirige los negocios con más cabeza. Junto a los secuaces habituales (el contable, los matones…) van cimentando una mafia cuyos lazos llegan hasta los órganos gubernamentales de Reino Unido, con lo que la ley lo tiene difícil para actuar. La chica es una joven que queda prendada del carisma de Reggie y del glamour al que le da acceso, pero una vez conoce mejor al novio y su mundo las nubes empiezan a tornarse grises.

Tom Hardy es un valor seguro y aquí vuelve a demostrar su gran talento haciendo reconocible a cada hermano al exponer gran facilidad sus distintas personalidades y la progresión de las mismas. Si alguien no conocía a este gran actor todavía, tiene recientes Mad Max: furia en la carretera, El renacido y esta para ponerse al día con cuatro grandes papeles. Emily Browning como la chica cumple de sobras transmitiendo las sensaciones de dulzura e inocencia, y mejora cuando la relación se torna agria.

Pero el guion de Brian Helgeland (conocido por un hito del género como es L.A. Confidential) se queda en lo básico, faltándole el toque de inspiración, no digamos ya de genialidad, necesario para destacar. Lo bueno es que dentro de esta limitación no da la sensación de parecer construido a base de otras obras del género (como la insípida Brigada de élite): la aventura delictiva (basada en hechos reales, por cierto) entretiene y el romance da fluye de forma bastante natural. Hay algún tópico facilón (el de los caramelos), pero entre la correcta construcción de personajes y el buen papel de los intérpretes es fácil conectar con ellos. Y encontramos algunos buenos momentos: el tramo final, en el que ella ve lo peor de un hermano y lo mejor del otro, es muy emocionante y además sirve para poner de manifiesto la hasta entonces sutil evolución de ambos. Pero sí se echa de menos algo más de originalidad y garra. Es muy fácil prever el desarrollo de las tres secciones (historia de mafias, la relación de los hermanos, el romance con la chica) y ninguna tiene detalles o giros que aporten algo novedoso o imaginativo. Y sobre todo da la impresión de que falta contenido: el recorrido y profundidad de la hazaña criminal tiene severas carencias, pues se supone que terminan dominando el mundo del hampa del Londres de la época pero realmente hemos visto pocas acciones relevantes, una peleílla con otra pandilla (que no da sensación de ganar una guerra) y la compra de un par de clubs. Es decir, la trama además de poco original está algo descuidada, y Helgeland trata de parchear los huecos con una narración en off que lo único que consigue es matizar esa incapacidad para lograr una epopeya mafiosa de nivel.

La ambientación y la dirección funcionan correctamente (aunque la banda sonora y la selección musical no me convencen) y el ritmo fluye bastante bien, pero ya está. De ahí a deslumbrar, a dejarte enamorado de las imágenes, hay un salto que Brian Helgeland no llega a conseguir… O quizá ni lo intenta, porque no toda película tiene que tratar de ser una obra maestra, ¿no? Legend cumple de sobras en su propósito de entretener con un producto bien acabado.

La teoría del todo


The Theory of Everything, 2014, EE.UU.
Género: Drama, biografía.
Duración: 123 min.
Dirección: James Marsh.
Guion: Anthony McCarten, Jane Hawking (biografía).
Actores: Eddie Redmayne, Felicity Jones, Harry Lloyd, David Thewlis, Simon McBurney, Charlie Cox.
Música: Jóhann Jóhannsson.

Valoración:
Lo mejor: Dirección, fotografía, música, actor principal.
Lo peor: Le sobra una pizca de sensiblería, la ciencia se deja demasiado de lado.

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La maravillosa fotografía unida a una brillante y bellísima banda sonora (Jóhann Jóhannsson) terminan de redondear una magnífica puesta en escena que además de imprimir un ritmo excelente sabe ensalzar muy bien el tono esperanzador más que trágico del guion, resultando un relato que maneja muy bien las emociones: es luminoso, emocionante, delicado, divertido, cercano… y cuando debe ser triste lo es sin resultar desolador. La vida de Stephen Hawking pasa por lugares comunes conocidos por todos, pero fluye con naturalidad de manera que no parece un compendio de anécdotas, con lo que el interés no decae ni viendo venir de lejos los puntos clave del viaje (matrimonio, llegada de la enfermedad, dificultades, rupturas, etc.). El actor Eddie Redmayne se transforma con admirable esfuerzo en la figura representada, que requiere no sólo un gran trabajo físico, sino también transmitir algo cuando está cada vez más paralizado. Felicity Jones está correcta en un registro más contenido, mostrando bien la transición de enamoramiento a frustración, pero no destaca como para dejar huella.

En líneas generales es buena película, sobre todo porque resulta más honesta que sensiblera, lo que se agradece bastante viendo la obsesión que hay en este género por los clichés y la manipulación emocional para buscar la conexión facilona e inmediata con el espectador. Es el único título llamativo entre los que este año han promocionado los Oscar muy por encima de su calidad real (Whiplash, Descifrando Enigma, Foxcatcher, El francotirador, Boyhood), el único en el que no me he tirado de los pelos por la cansina narrativa llena de arquetipos y tono sensacionalista forzado. Dicho de otra forma, es un correcto filme de superación personal y dejará buenas sensaciones en el espectador que no quiere ser moldeado, empujado y dirigido, en el que espera ver algo realista y honesto. Además la fantástica puesta en escena le da bastante más valor.

Pero tampoco se libra del todo de las limitaciones del género, con lo que su potencial se ve frenado, aunque no tanto como para hundir la propuesta. Se nota que refuerzan el drama humano tirando del morbo que proporciona la enfermedad y dejando casi de lado la importantísima obra e influencia del homenajeado. ¿Dónde está el trabajo y esfuerzo científico de Hawking? Sólo lo vemos trabajar en ecuaciones una vez, el resto del tiempo se limita a repetir “voy a escribirlo en un libro”. Los guionistas no se atreven a intentar mostrar qué investiga, qué hallazgos consigue, cuánto cambia el panorama de conocimientos sobre el universo. No tienes que hacer un ensayo científico, pero tampoco hay que ir con una cobardía que provoca momentos un tanto ridículos cuando por fin se mojan en describir algo, como esa descripción paralela, simplona y redundante de los agujeros negros.

Y para colmo, no falta el toque de conservadurismo religioso: no pocas escenas tratan de montar una dualidad y enemistad ciencia-dios que no debería existir, para inclinarse por un discurso conciliador también cobardica. Es una pena acabar la proyección tratando de suavizar el impacto de la obra de Hawking sobre la religión cuando ni siquiera has explicado qué alcance tienen sus hallazgos. Digo yo que si vas a montar un segmento dedicado a filosofar, qué menos que darle algo de profundidad e inteligencia. Pero nada, un par de escenitas para cumplir con los fanáticos y arreando, que pensar es malo.

Por lo demás, La teoría del todo entra muy bien por los ojos y llega al corazón sin demasiado artificio, y no deja la sensación de ser un telefilme, algo muy habitual en el género.

The Zero Theorem


The Zero Theorem, 2013, EE.UU., Francia, Reino Unido.
Género: Drama, ciencia-ficción.
Duración: 107 min.
Dirección: Terry Gilliam.
Guion: Pat Rushin.
Actores: Christoph Waltz, Lucas Hedges, Mélanie Thierr, Matt Damon, Tilda Swinton, David Thewlis.
Música: George Fenton.

Valoración:
Lo mejor: Buen análisis social a través de personajes encantadores. Puesta en escena notable.
Lo peor: A pesar de tanto surrealismo, su temática no sorprende.

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Terry Gilliam nunca ha dejado atrás el cine extraño y surrealista, pero desde Brazil (1985) no se embarcaba en una historia que mirara a un futuro imaginario para analizar nuestro inmediato porvenir, es decir, la fábula distópica. The Zero Theorem nos relata cómo las nuevas tecnologías (informática y telecomunicaciones) absorben nuestras vidas haciéndonos dependientes de ellas, suplantando las relaciones humanas reales, limitando nuestra capacidad para socializar. Apuntala el análisis con la crisis económica y laboral: la competencia por el trabajo es dura, la miseria ahoga el mundo a pesar de la fachada de bienestar y felicidad que genera la tecnología.

Todo esto lo vemos a través de los ojos de un ser antisocial, marginado y con principios de demencia al que seguimos en su odisea por encontrar respuestas a la existencia, por hallar un lugar en el mundo que le devuelva las ganas por vivir. Es un personaje complejo que Christoph Waltz capta a la perfección, sobre todo a la hora de dar pena por su aislamiento y soledad. Conocerá a una chica atractiva y extrovertida, de la que huye porque siente que es demasiado buena para él, o porque le asusta enfrentarse a alguien tan distinto. Pero pronto se verá que ella tiene sus propios problemas emocionales que harán que conecten. Otras relaciones terminan de definir a nuestro protagonista: el jefe de departamento al que no soporta pero que está siempre encima, controlando su tiempo y su vida, y el joven becario que le hará recuperar algunas cosas (placeres sencillos como la comida) que tenía olvidadas.

El estilo de la narración (en lo visual tanto como en el contenido) es histriónico, afilado y excesivo acorde al surrealismo que impregna la obra de Gilliam. Los personajes se llevan al límite, convirtiéndolos en caricaturas a veces funestas, otras lastimeras, pero siempre acertando en la intención de hacernos ver y pensar sobre problemas reales. Dicho de otra forma, el mensaje es claro y no resulta engullido por las partes más abstractas (como el trabajo o el teorema cero).

El exterior es vistoso, rebuscado pero crucial a la hora de describir el entorno, la escena y el personaje. Barroquismo mezclado con cyberpunk, y color y plástico combinados con roca y mugre, exponen muy bien la dualidad del futuro presentado, lo que se refuerza con simbología abierta a teorías (por ejemplo, el ordenador en el altar de la iglesia se puede tomar como símbolo de lo que domina la vida del hombre del futuro). Destaca sobre todo por lo que han logrado con unos escasos ocho o diez millones de dólares: luce como una superproducción. Y todo gana enteros con la hábil mano de Gilliam: los encuadres originales y la cámara inclinada no son caprichosos, sino esenciales en la atmósfera buscada.

Pero hay que decir que a estas alturas este estilo no sorprende, que Gilliam no logra algo tan distintivo o innovador como lo fueron Brazil y Doce monos. La combinación de elementos es sólida y se usa con sabiduría, pero en ningún momento causa gran impresión. Huellas de cualquier título de la ciencia-ficción se pueden ver en todo momento (la ciudad recuerda rápidamente a Blade Runner), pero destaca sobre todo la influencia del surrealismo francés de Jean-Pierre Jeunet. Y en lo argumental tampoco ofrece un análisis realmente novedoso: otros tantos títulos recientes han tratado la misma temática, aunque sea desde otros puntos de vista.

Pero las cosas bien hechas también tienen valor, y más si aportan una perspectiva valiente, inteligente y vistosa. Así, Gilliam no rompe esquemas, pero obtiene una obra rica en lo visual, inteligente en su contenido y con unos personajes que llegan e inspiran. Eso sí, huelga decir que su estilo no es apto para el espectador medio, amigo de la inmediatez, lo conocido y lo expuesto sin segundas lecturas. Solo los que busquen cine arriesgado o de autor podrán disfrutar el visionado.

Red 2


Red 2, 2013, EE.UU.
Género: Acción, comedia.
Duración: 116 min.
Dirección: Dean Parisot.
Guion: Jon Hoeber, Erich Hoeber.
Actores: Bruce Willis, Helen Mirren, John Malkovich, Mary-Louise Parker, Anthony Hopkins, Catherine Zeta-Jones, Neal McDonough, David Thewlis, Brian Cox.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Lo que queda de los personajes.
Lo peor: Insípida y aburrida.
Mejores momentos: Los celos entre Sarah y Katja.

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El éxito de Red fue bastante merecido. Como comedia de acción destacaba bastante en un panorama lleno de títulos repetitivos, de ideas agotadas. Los excelentes personajes, un ritmo bastante acertado y sobre todo el gran sentido del humor nos dieron una película bastante recomendable. La secuela es por el contrario una gran decepción. La chispa y energía de su predecesora no se ven por ninguna parte. Los personajes son una sombra de lo que eran, estirados sin sacarles mucho partido. El humor carece de originalidad, pero también de gracia: apenas consigue llevarte a la carcajada.

Por suerte los protagonistas eran tan buenos que lo poco que queda de ellos basta para salvar la función. Cada tramo dedicado a cada uno de ellos resulta divertido debido a sus peculiares personalidades, y la dinámica entre todos mantiene al relato en una constante sensación de que hay un buen poso y en seguida va a coger carrerilla… Pero el embrujo dura poco, porque una vez se va formando una perspectiva global de la narración queda claro que los guionistas no saben muy bien cómo enlazar un capítulo con otro y mover a los protagonistas hacia algo interesante. Es decir, el argumento es endeble y difuso, se salta de acá para allá sin motivos claros (damos la vuelta al mundo varias veces sin razón alguna), vemos metraje y más metraje sin tener a la vista un objetivo concreto.

En la primera entrega alabé a los actores bastante merecidamente, pero aquí se nota que no tienen material con el que trabajar, todos van con el piloto automático puesto. La puesta en escena es correcta, destacando de nuevo por ser sobria y efectiva en comparación con los cansinos artificios del cine de acción actual.

Nada original, poco graciosa, con un ritmo bastante caótico, Red 2 resulta un aburrimiento bastante grande. No llega a ser mala, pero tampoco logra resulta un visionado que deje buenas sensaciones: se ve con pasividad, sin despertar emociones en ningún sentido, y se olvida al instante. Otra saga echada a perder.

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte – Parte 2


Harry Potter and the Deathly Hallows – Part 2, 2011 EE.UU., Reino Unido.
Género: Aventuras, fantasía.
Duración: 130 min.
Dirección: David Yates.
Guion: Steve Kloves, J. K. Rowling (novela).
Actores: Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson, Ralph Fiennes, Helena Bonham Carter, Alan Rickman, Bonnie Wright, Tom Felton, Jason Isaacs, Evanna Lynch, David Thewlis, John Hurt.
Música: Alexandre Desplat.

Valoración:
Lo mejor: Nada digno que recordar.
Lo peor: Que la saga termine sin volver a ofrecer el buen nivel de su tramo central.

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Tras el fatídico bache cualitativo que sufrió la saga con la errónea idea de mantener a David Yates como director y Steve Kloves como guionista, quienes nos han dado unos títulos finales insípidos y aburridos, no cabía esperar un desenlace de mucho mayor nivel, pero sí tenía esperanzas en que al menos en el aspecto de ritmo y entretenimiento ofreciera algo más digno, pues se trata nada más y nada menos que de la batalla final. Pero no, la cinta se mantiene en la misma línea narrativa apática, torpe, indefinida y aburridísima.

El guion es superficial, incapaz de exprimir el potencial cinematográfico que ofrece la novela (personajes interesantes, aventuras dignas de ver en la gran pantalla, y, en este episodio más que nunca, tensión y sorpresas finales bastante decentes –que bueno, la saga literaria tampoco es una obra maestra-) y sobre todo incapaz de edificar con coherencia y dinamismo lo poco que narra. Como viene ocurriendo desde bastante atrás, la historia que se nos cuenta… casi no se nos cuenta. Se reconocen a los personajes muy bien, pero la trama no hay manera de seguirla si no has leído los libros recientemente. Los objetivos de los protagonistas, los diversos eventos y sus efectos colaterales, las resoluciones de conflictos varios, las sorpresas cruciales para asimilar el desenlace… nada se explica con la claridad suficiente como para comprender qué se está viendo. No se expone claramente qué son los horrocruxes y qué las reliquias, ni por qué quieren destruir unos y de qué demonios va lo otro, ni se atisba sentido alguno en el asunto de las varitas… y claro, todo ello confluye en que la derrota de Voldemort no se sabe por qué ocurre. ¿Cómo puedes terminar una trama de dos horas en un clímax que no resulta inteligible? Sumémosle a todo esto los momentos desaprovechados, los personajes secundarios infrautilizados (¿cómo puede ser que no se nos muestre la muerte de algunos caracteres importantes?) y algún tramo verdaderamente incomprensible (¿pero qué demonios es ese cielo-limbo al que va Potter y qué aporta a la historia?) y el resultado es una amalgama sin pies ni cabeza. Ni siquiera el momento Snape, la mejor parte de la novela, ofrece algo digno de recordar.

Pero de nuevo lo peor de todo es lo que iba diciendo de que como entretenimiento, como película de aventuras de gran presupuesto, no luce lo más mínimo, pues visualmente es bastante monótona. Como dije en anteriores entregas, es triste ver como una saga visualmente arrebatadora en los primeros cuatro episodios ha terminado resultando tan fría y simplona. La puesta en escena de Yates es pobre y plana, y el tono tan oscuro no ayuda lo más mínimo. Todos los planos se componen de la misma forma, la proyección carece de ritmo, dinamismo y vitalidad, y no sé si es también por el director, pero el presupuesto no parece haberse aprovechado como debería, con lo que tampoco tenemos la belleza y capacidad de asombrar esperadas. En el clímax en Hogwarts se esperaba algo grande… y lo poco que nos ofrecen se ve de fondo, de refilón, sin sacar partido alguno de la espectacularidad. Ni siquiera los extraños añadidos funcionan, como esa escena absurda en que Voldemort abraza a Harry y salen por ahí volando, otro momento tan incomprensible como cutre.

Larga y descentrada, fría y aburrida, confusa cuando no completamente ininteligible… Resulta un penoso cierre para una saga que llevaba varias entregas agonizando. Sólo queda lamentarse de nuevo de que tras ese pico de calidad alcanzado con Alfonso Cuarón (El prisionero de Azkaban) y Mike Newell (El cáliz de fuego) los productores no supieran buscarse autores que mantuvieran esa energía y entereza, y peor aún, qué triste que no se dieran cuenta con la primera aportación de Yates que este tipo no valía para una saga tan importante.

Saga Harry Potter:
– 1. Harry Potter y la piedra filosofal (2001)
– 2. Harry Potter y la cámara secreta (2002)
– 3. Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004)
– 4. Harry Potter y el cáliz de fuego (2005)
– 5. Harry Potter y la Orden del Fénix (2007)
– 6. Harry Potter y el príncipe mestizo (2009)
– 7.1. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 1 (2010)
-> 7.2. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 2 (2011)
– 1. Animales fantásticos y dónde encontrarlos (2016)
– 2. Animales fantásticos: Los crímenes de Grindewald (2018)

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte – Parte 1


Harry Potter and the Deathly Hallows – Part I , 2019, EE.UU., Reino Unido.
Género: Aventuras, fantasía.
Duración: 146 min.
Dirección: David Yates.
Guion: Steve Klobes, J. K. Rowling (novela).
Actores: Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson, Ralph Fiennes, Bill Nighty, Helena Bonham Carter, Alan Rickman, Brendan Gleeson, Bonnie Wright, Tom Felton, Jason Isaacs, Evanna Lynch, David Thewlis, Imelda Staunton, John Hurt, Robbie Coltrane, Timothy Spall.
Música: Alexandre Desplat.

Valoración:
Lo mejor: Cri, cri, cri…
Lo peor: Guion, dirección, ritmo, el actor principal, las eternas malas decisiones de los productores…

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La verdad es que no cabía esperar una mejora sustancial teniendo al frente al mismo guionista torpe (Steve Kloves) y al mismo director tan poco dotado (David Yates), pero al menos los mandamases que la producen sí podrían haberse ahorrado el enorme timo que supone la división en dos partes, pues con una sola película se hubiera ido al grano y por cojones, por aglomeración de tramas y acción, el entretenimiento hubiera estado asegurado. Pero tuvieron que exprimir aún más la saga para obtener más y más millones, que hay que renovar la flotilla de aviones privados y Ferraris, y claro, esta primera parte queda como una introducción de dos horas, con todo lo que eso conlleva: casi nada de contenido y un ritmo casi insoportable.

Y en estas condiciones no se puede entender cómo el guionista no se esforzó (o sí lo intentó pero no lo logró) en dar coherencia, vida y densidad a la historia. La cinta ofrece dos horas de nada, tanta nada que seguramente inspiró a Michael Ende, cuando había en las novelas enjundia de sobra de la que sacar material tangible y atractivo. Para empezar, todo lo que inexplicablemente no se abordó en las anteriores películas, detalles cruciales como que las varitas de Potter y Voldemort son gemelas o presentar debidamente qué son los horrocruxes (por citar los dos más importantes, que hay mucho más), debería haberse dejado bien clarito aquí. Pero las explicaciones, cuando las encuentras entre tanta escena vacía, se limitan a un par de citas o revelaciones soltadas de golpe sin el contexto adecuado, con lo que no se captan bien. Por ejemplo, qué son los horrocruxes y para qué los necesitan se mete de tapadillo en una escena que va de otra cosa, y lo suelta Ron de espaldas, como en segundo plano. ¿Pero qué broma es esta? ¿El argumento central de la película lo expones así? Y el resto de la narración se dedica a personajes vagando por bosques, en una búsqueda que, incluso si has pillado esa frase, no se entiende muy bien de qué va: ¿qué decías que eran los objetos, de dónde salen, por qué están por ahí, cómo esperan encontrarlos y qué esperan hacer con ellos cuando los tengan, por qué se pasan semanas de acampada sin hacer nada, por qué de repente asaltan el Ministerio, cómo dices que vuelve Ron, de dónde sale el elfo, por qué antes usaban escobas y ahora se tele-transportan y por qué unas veces se tele transportan y otras no…?

La lista de interrogantes, vaguedades, tramas mal expuestas y peor desarrolladas es incluso superior a las otras entregas. Un no lector no puede comprender lo que está viendo, y yo no puedo entender que en esas condiciones se pueda disfrutar la película. Yo mismo no tengo la novela fresca en la memoria y lo único que veía eran escenas huecas y eternas puestas en fila, una cantidad enorme de metraje que no me daba contenido, drama, acción. El único acierto es la explicación de qué son las Reliquias de la Muerte, con ese curioso cuento que casi es un corto dentro de la película, pero todo lo demás queda en el aire y no hay manera de hilarlo sin los libros delante.

Tampoco se saca partido alguno de los protagonistas a pesar de que toda la historia se centra casi exclusivamente en los tres chavales. Tanto tiempo en pantalla y no sabemos qué piensan, qué esperan de sus compañeros, qué miedos y motivaciones les asaltan y empujan en sus desventuras. No ayuda que el director sea un completo inútil también a la hora de dirigir actores, pues los deja ahí plantados delante de la cámara sin otra instrucción que recitar el diálogo. Tampoco beneficia que de los tres sólo Emma Watson medio se defienda, porque Rupert Grint da risa y Daniel Radcliffe llega a provocar asco de lo mal que lo hace.

La superproducción no luce lo más mínimo, porque no hay lo que se dice escenas que den para ello. La poca acción con efectos especiales que encontramos se halla en el inicio, con la huida de la casa de Harry, pero entre la infame dirección y los mediocres efectos digitales (como dije en la anterior entrega: ¿cómo narices es posible que visualmente la saga vaya a menos?) el caos resultante resulta casi molesto y desde luego no emociona lo más mínimo. Más allá de eso sólo hay algunos grandes angulares de paisajes entre escenas largas y tediosas de personajes sentados sin hacer nada. No le va el dinamismo y la energía a David Yates, qué se le va a hacer.

La única mejora ostensible es que por fin se han decidido a cambiar al compositor de la banda sonora, dejando al inadecuado Nicholas Hooper de lado y contratando al que parece que será el relevo de John Williams como gran maestro de la música del cine: Alexandre Desplat. Si bien su trabajo no es memorable (y tiene muchas bandas sonoras que sí lo son) desde luego muestra una profesionalidad sin fisuras. Y hablando de Williams, es descarado que Desplat imita su estilo (quizá por imposición), pero como lo hace bien no tengo queja sobre ello.

También debo decir que la película no parece estar dedicada a un público claro. Es un error enorme hacerla tan oscura, no sólo porque es un coñazo ver una cinta tan apagada, sombría y fría visualmente cuando la saga destacaba por destilar magia en cada plano, sino sobre todo porque se supone que es para niños. Y por si fuera poco su nivel de violencia, terror y sangre supera a producciones que se suponen para adultos: me quejo de la poca visceralidad de cintas como Terminator Salvation y esta tiene bastante más… ¡y es no recomendada para menores de siete años! ¿Cómo han conseguido colar algo así? Luego está el tema de que tampoco debería funcionar para los no lectores, por eso de que no se entiende, pero qué más da, es el producto mediático del año, qué digo, de la década, va a arrasar tenga la calidad y estilo que tenga, la gente va a verlo aunque no se entere de nada.

Nada hay para recordar en este bodrio insoportable, salvo los nombres de sus artífices para los maleficios que les queráis lanzar. Es una pena en la mitad de los capítulos de la saga, teniendo tanto potencial, teniendo un presupuesto infinito, un equipo técnico envidiable y un reparto de la hostia, hayan fallado los dos artífices más importantes, el guionista y el director, y más cuando es una serie donde precisamente podían cambiarse. Pero claro, quienes la hayan producido se basaban en un solo criterio: el dinero. Como me pasó con El Señor de los Anillos, me apenas todo lo que pudo ser y no fue, lo cerca que se estuvo en algunos momentos (¡que buena fue El prisionero de Azkaban!) y lo bajo que se cayó en otros. Sólo queda ver si la segunda parte merece la pena como cinta de entretenimiento sin pretensiones, porque esperar algo a estas alturas es absurdo.

Saga Harry Potter:
– 1. Harry Potter y la piedra filosofal (2001)
– 2. Harry Potter y la cámara secreta (2002)
– 3. Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004)
– 4. Harry Potter y el cáliz de fuego (2005)
– 5. Harry Potter y la Orden del Fénix (2007)
– 6. Harry Potter y el príncipe mestizo (2009)
-> 7.1. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 1 (2010)
– 7.2. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 2 (2011)
– 1. Animales fantásticos y dónde encontrarlos (2016)
– 2. Animales fantásticos: Los crímenes de Grindewald (2018)