El Criticón

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Fallece Carrie Fisher

Está en todos los medios, y más con su retorno a La guerra de las galaxias tras pasar años en segundo plano en cuanto a visilidad, que no en trabajo: su labor como escritora, guionista, y analista de guiones fue bastante reconocido. En lo personal, Fisher lidió con la adicción a las drogas y un trastorno de bipolaridad durante toda su vida. Un infarto en Nochebuena la dejó en el hospital hasta su fallecimiento el 27 de diciembre.

Aparte del bello homenaje en que se ha convertido, por desgracia, una escena de Rogue One, la actriz deja como legado el próximo Episodio VIII, pues había terminado de rodar sus escenas. Eso sí, tendrán que apañar un final para el personaje de alguna manera.

–>Edito:
Tan sólo un día después del fallecimiento de Carrie nos ha dejado también su madre, Debbie Reynolds. Parece que la pérdida de su hija fue demasiado.

Reynolds es conocida sobre todo por su papel en Cantando bajo la lluvia, aunque su carrera es bastante larga, con apariciones en títulos remarcables como La conquista del Oeste.

Fuentes: El País, TMZ, BBC.

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Detrás del candelabro


Behind the Candelabra, 2013, EE.UU.
Género: Biografía, drama.
Duración: 118 min.
Dirección: Steven Soderbergh.
Guion: Richard LaGravenese. Scott Thorson y Alex Thorleifson (novela).
Actores: Michael Douglas, Matt Damon, Dan Aykroyd, Debbie Reynolds, Scott Bakula, Rob Lowe, Cheyenne Jackson.
Música: Marvin Hamlisch.

Valoración:
Lo mejor: Ritmo e interés constante. Las magníficas interpretaciones de Matt Damon y Michael Douglas.
Lo peor: Nada.

* * * * * * * * *

Es difícil hacer biografías que resulten interesantes, casi siempre son más o menos monótonas y de narración irregular. Hay que basarse en un personaje realmente jugoso para conseguir algo llamativo, y aun así hay que ser hábil para no tener tramos donde los aspectos menos atractivos de su vida se traduzcan en fallas del ritmo y del interés. Incluso buenas películas de autores de gran experiencia resultan arrítmicas: El aviador tiene partes de desigual fuerza, por ejemplo. No sé si la vida y obra de Liberace tendría enjundia de sobra, lo que sí está claro es que el guion sabe seleccionar y exponer muy bien la parte más importante de la historia del pianista a través de una idea muy acertada: centrándose en el ascenso, gloria y caída de su protegido, Scott Thorson, se logra una narración con objetivos claros y ritmo fluido, y se abarca lo justo de la trayectoria de Liberace para conocer su carrera, su forma de ser y el entorno en que se movía.

La odisea de Thorson ofrece una visión espectacular de la fama y los excesos, pues Liberace fue un notable ejemplo de todas las excentricidades y vicios que puede tener una figura con fama y dinero. Los caprichos, los derroches, la ostentación, la cirugía estética, las amistades fingidas, los vaivenes emocionales, la soledad, el rechazo… Hay un momento para describir cada aspecto y de todos ellos se saca muy buen partido. El fulgurante ascenso de Thorson muestra muy bien como deja atrás amistades y familia reales por un sueño lleno de ficciones y mentiras, pues está ciego de emociones y dinero. Su momentánea gloria tiene momentos surrealistas, como las operaciones que le empujan a realizarse para parecerse a Liberace. Y la caída es triste, realmente triste: despachado por otro más joven y aplastado en juicios para que no pudiera reclamar nada.

El guion pone en bandeja dos personajes muy jugosos para lucirse en la interpretación, y Matt Damon y Michael Douglas lo aprovechan de forma impresionante. Damon está pletórico como el joven embobado primero y alicaído después, logrando uno de sus mejores trabajos. Pero lo de Douglas es alucinante. Logra uno de esos papeles no se olvidan: su transformación es total, todos los gestos, la inflexión de la voz (absolutamente imprescindible la versión original) y el tono de la mirada hacen irreconocible a Douglas, parece realmente otra persona, parece el auténtico Liberace. En los secundarios también hay transformaciones dignas de citar a pesar de sus pocos minutos en pantalla: Scott Bakula y Rob Lowe están estupendos, de hecho, el segundo tiene un papel muy gracioso (el flipado de las cirugías estéticas).

La solidez del guion, la profesional puesta en escena (Steve Soderbergh es un valor seguro) y sobre todo el excelso reparto han sacado de su órbita a Behind the Candelabra: como telefilme para la HBO no hubiera tenido mucha repercusión incluso ganando los Globos de Oro en la categoría de televisión, pero la fama adquirida merecidamente por Michael Douglas la ha llevado bastante más lejos de lo esperado. No será un peliculón a recordar entre los grandes títulos del año, pero sí es muy recomendable.