El Criticón

Opinión de cine y música

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Locke


Locke, 2013, EE.UU., Reino Unido.
Género: Drama.
Duración: 85 min.
Dirección: Steven Knight.
Guion: Steven Knight.
Actores: Tom Hardy.
Música: Dickon Hinchliffe.

Valoración:
Lo mejor: La puesta en escena disimula algo de su falta de contenido.
Lo peor: No ofrece nada: ni una buena historia, ni entretenimiento.

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Un tipo cualquiera viaja en coche mientras lidia con algunos problemas a través de llamadas telefónicas. Tom Hardy es el único actor y cumple francamente bien, pero el personaje no da para mucho, así que no llega estar tan intenso como en Warrior.

Si el dramón de la pareja que se pelea por cuernos es un argumento muy visto, ¿qué queda si lo reducimos al mínimo, a una par de conversaciones telefónicas sin más contenido y trascendencia? Pues nada de nada. Y la otra parte de la trama es que deja el trabajo colgado y hay gente dependiendo de sus esfuerzos. Un puñado de llamadas para concretar materiales, horarios y personal es todo lo que da de sí. Intriga, momentos de tensión, drama humano con calado… ninguna emoción emerge de la narración, ninguna.

Podría decirse que el autor intenta mostrar la cotidianidad de la vida de cualquier persona, de cómo nos enfrentamos a nuestras limitaciones y errores y nos superamos (el personaje lucha contra el fantasma de su padre, por ejemplo), pero si de verdad es esto lo que pretendía, y no es una conclusión propia mía, le ha quedado completamente diluido y falto de garra. Para colmo hay algunos instantes muy raros. Tres o cuatro veces la escena se enfoca hacia coches de policía que se acercan con las sirenas puestas. ¡Por fin va a pasar algo!, pensé en todas las ocasiones. Pero nada, puro adorno.

Lo único rescatable es la puesta en escena, capaz de dar algo de dinamismo a un relato inerte. Montaje vivaz, juego con el enfoque y la iluminación… Hay muy poco margen pero Steven Knight logra algo de vidilla en lo visual como para alejar la película del cero absoluto. No basta sin embargo para hacerla digerible, pues se hace eterna, tediosa, insustancial… Otro ejercicio de chulería pedante y pseudoartística tipo Under the Skin, Cosmopolis, etc. No esperéis nada parecido a Buried, que es lo que esperaba yo.

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La ley del más fuerte


Out of the Furnace, 2013, EE.UU.
Género: Suspense, drama.
Duración: 116 min.
Dirección: Scott Cooper.
Guion: Scott Cooper, Brad Ingelsby.
Actores: Christian Bale, Casey Affleck, Zoe Saldana, Woody Harrelson, Sam Shepard, Willem Dafoe, Forest Whitaker.
Música: Dickon Hinchliffe.

Valoración:
Lo mejor: La solidez de los personajes, desde el guion a los actores.
Lo peor: Nada original. No deja huella alguna.

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Out of the Furnace (renvientada en castellano a La ley del más fuerte) es una película independiente (22 millones de presupuesto) que ha logrado reunir a un buen reparto aprovechando esas ocasiones en que actores conocidos rebajan su sueldo comprometiéndose con una obra menor. Aun así, ninguna distribuidora los ha aprovechado con una campaña publicitaria y estreno decentes (de hecho a la hora de escribir esto sigue sin fecha en España), con lo que no ha tenido éxito alguno.

Como suele ocurrir con el cine independiente, destaca sobre las obras de grandes productoras en algo que cada vez se ve menos en las películas más comerciales: desde el guion se esmeran en construir unos personajes consistentes y un entorno verosímil que puede servir para analizar algún aspecto de la sociedad. La presentación de los protagonistas es efectiva, su descripción detallada y su evolución bastante correcta. La precaria situación de la región tiene a los Baze siempre en la cuerda floja. El padre está enfermo después de años trabajando en la fábrica. El hijo mayor, Russell (Christian Bale), se esfuerza por salir adelante con lo que tienen, enfrentándose con coraje y determinación a lo que la vida le echa encima (incluido el paso por la cárcel). El hermano menor, Rodney (Cassey Affleck), en cambio está más perdido, metiéndose en jaleos varios en la búsqueda de dinero rápido. La situación se desmadra cuando se implica demasiado con algunos criminales locales (Willem Dafoe, Woody Harrelson), y Russell, siendo como es, no se va a estar quietecito. Los actores están todos como siempre estupendos.

Se trabaja bien la intriga, de forma que hay peligro tangible sobre los protagonistas en todo momento, y en algunas escenas, sin acción aparatosa o sensacionalista, hay momentos donde la tensión produce una correcta sensación de agobio y miedo por el porvenir de estos. Pero aunque no se tira de clichés y el ambiente está bien conseguido, en líneas generales la trama no sorprende, con lo que algún episodio pierde algo de fuelle. Y a la larga esa falta de novedades limita bastante una propuesta con una base tan bien trabajada. No hay giros ni resoluciones que impacten, no se desvía de un camino que se ve venir de lejos. El guion es sólido, y la puesta en escena y los actores muy profesionales, pero sin novedades ni ambición alguna no es un relato que deje la más mínima huella. Además el final es facilón y sin garra, y se remata con el único momento en que intenta ofrecerse algo distinto… y no queda nada bien: el plano último es realmente confuso, tanto que el realizador Scott Cooper tuvo que explicar que es en plan metáfora y tú decides cómo acaba realmente la película. Pues después de contarnos algo tan básico, esa salida de tono no funciona.