El Criticón

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Los Vengadores: La guerra del infinito


Avengers: Infinity War, 2018, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 149 min.
Dirección: Anthony Russo, Joe Russo.
Guion: Christopher Markus, Stephen McFeely.
Actores: Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Chris Evans Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Benedict Cumberbatch, Chris Pratt, Josh Brolin, Tom Holland, Don Cheadle, Chadwick Boseman, Zoe Saldana, Karen Gillan, Tom Hiddleston, Paul Bettany, Elizabeth Olsen, Anthony Mackie, Sebastian Stan, Idris Elba, Danai Gurira, Benedict Wong, Dave Bautista, Pom Klementieff, Gwyneth Paltrow, Bradley Cooper.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Equilibrio impecable entre acción y personajes, con dosis de humor geniales y momentos dramáticos memorables.
Lo peor: Cierta cobardía con los héroes más poderosos, un final de serial sensacionalista barato.
Mejores momentos: El encuentro con los Guardianes de la galaxia. La lucha en Titán.
El título: Otro que las distribuidoras dejan a medias: Vengadores: Infinity War. ¿Alguien me explica qué sentido tiene dejar unas palabras en cutre castellano (sin el determinante “Los”) y otras en inglés, más cuando se ve de antemano que la traducción es lo que usa la gente?
La frase: La Tierra está cerrada hoy -Tony Stark.

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Alerta de spoilers: Hasta próximo aviso sólo describo el argumento.–

Qué película más difícil y qué bien han salido parados sus muchos implicados. Tantos guionistas, directores y por extensión visiones e ideas como ha tenido la serie, y salvo aquella innombrable El increíble Hulk (2008), que ya nadie cuenta como parte de ella, no ha habido grandes meteduras de pata, ha mantenido un nivel de calidad y coherencia bastante estable, algo nunca visto hasta ahora en sagas cinematográficas. Sin duda, el principal factor que explica el éxito es el férreo liderazgo del proyecto que ha mantenido Kevin Feige, bajo cuya batuta no se han dado los habituales giros que han hundido muchas otras series: egos varios (productores y realizadores) metiendo mano cada cual por su lado, falta de planificación y compromiso, y las consecuentes improvisaciones de última hora. Ahí tenemos como triste modelo la otra gran línea de superhéroes actual, La liga de la justicia, que se ha estrellado a lo grande una y otra vez en cada capítulo, o muchas otras sagas que se empeñan en extender de mala manera, como Alien o Terminator.

Desde el prólogo, los guionisas Christopher Markus y Stephen McFeely y los directores Anthony Russo y Joe Russo dejan claro que no van a escatimar en la cantidad de acción y épica que esperábamos en esta unión de todos los personajes, pero también sus intenciones de no ablandarse y darnos la película dura y trágica que hay latente. La proyección resulta más que espectacular y entretenida abrumadora, e incluso se atreven a jugar con la frustración del espectador: tanta humillación, sufrimiento y derrota deja bastante mal cuerpo.

Cada personaje está en su línea, terminando de desarrollar su trayectoria sin giros forzados para justificar una exposición más fácil de los acontecimientos. Vemos a cada uno de ellos en todas sus decisiones y acciones, en cada frase y diálogo, en sus conflictos internos y en cómo van asimilando esta complicadísima odisea. Todos son vapuleados de lo lindo, poniendo a prueba como nunca antes sus capacidades, no sólo las físicas, sino también mentales. Sin duda hay “fan service” (escenas que dan a los seguidores lo que esperaban), pero ninguno parece postizo, los exprimen muy bien. Por ejemplo, el ansiado encuentro entre Stark y Strange es fantástico, y el de los Guardianes de la galaxia con cualquiera (Thor, Stark) también.

Thanos es un villano bastante bien trabajado dentro de la dificultad inherente al género, por eso de ser una descripción genérica del Mal. Describen a un clásico pero efectivo tirano iluminado que pretende un universo mejor a base de provocar un cambio a gran escala mediante caos (evolución forzosa) y exterminio (purificación). Con una breve pero correcta aproximación a su interior (pasado, sentimientos) conocemos algo de su personalidad y motivaciones, sus obsesiones y contradicciones, con lo que su determinación tiene lógica humana suficiente para resultar un personaje verosímil… mucho más verosímil que en el cómic, donde está enamorado de la muerte y quiere destruir medio universo para llamar su atención (¡!). Se redondea con el carisma que desprende a pesar de ser una creación digital y el gran reto que supone para los héroes. Además, va acompañado de algunos secundarios tan llamativos que dan ganas de haber visto alguna entrega dedicada a ellos, tanto para explorar otras opciones (al ser bichos raros y malvados podían haberse atrevido con películas más arriesgadas) como para conocer mejor sus personalidades y poderes, con lo que aquí darían incluso más juego.

La acción, eje principal de la narrativa, es capaz de mantener un gran nivel no sólo por el excelente trabajo de los hermanos Russo y el equipo técnico (banda sonora vibrante, efectos especiales magníficos), sino sobre todo gracias a la conexión con los excelentes protagonistas. Es muy difícil sorprender a estas alturas, tras tantas obras del género los escenarios posibles ya están prácticamente agotados. Así, tenemos más naves sobre capitales (Nueva York, Wakanda) soltando bichos y destrucción, pero no importa mucho, porque las circunstancias son diferentes y los personajes también, pero, sobre todo, estos son solo momentos puntuales, el resto del relato es bastante impredecible, no sabes dónde va a acabar cada héroe y cómo se va desarrollar la lucha contra Thanos, y eso, hoy en día, es muy valioso. Cuando llegamos a los momentos cumbre acabamos desbordados de emociones, agarrados a la butaca sin poder ni pestañear. Destaca la sobrecogedora lucha en Titán, que te mantiene en vilo por el destino de los implicados, su lucha en apariencia fútil.

A las mil maravillas funcionan también los recesos humorísticos que, como en Guardianes de la galaxia Vol. 1 y Vol. 2 y Thor: Ragnarok, juegan con gran habilidad con los reveses de los protagonistas y las situaciones incómodas. El citado encuentro de los Guardianes con Thor es tronchante, y detrás de cada chiste hay desarrollo de personajes. También hay numerosas salidas absurdas pero geniales que realzan pasajes más solemnes con un subidón, como la petición de Gamora a Quill terminada con la parida del simple de Drax.

Pero aunque sea una cinta memorable y deslumbrante no se libra de tener algunas carencias en apariencia fácilmente evitables que pueden empañar el visionado en ocasiones. Alguna se puede perdonar, como que con tanto personaje algunos queden un poco descolgados. Pero aun así no puedes dejar de preguntarte si el Capitán América no debería haber tenido más presencia, dado que es uno de los protagonistas principales, o si Ojo de Halcón no aparece porque no se han esforzado o si ha habido alguna pelea con el actor, pues aunque sea un secundario no tiene mucho sentido dejar fuera a uno de los fundadores de Los Vengadores. Tampoco se entiende que no muestren el destino los compañeros de Thor: Ragnarok, ya que la presente comienza justo donde acaba aquella: no hay rastro de la amazona, ni del trol raro (Korg), ¿están vivos o muertos? Y por extensión, ¿sobrevive alguien en la nave? Porque de no ser así el pueblo de Asgard está prácticamente extinto.

El problema se agrava con la arbitraria forma de dejar de lado o guardar para luego a algunos de los superhéroes con más poderes, lo que denota cobardía o un intento de tener un giro posterior un tanto burdo. Me creo que haya una riña entre Banner y Hulk, pero es normal que muchos espectadores se quejen de que lo están reservando para la segunda parte. Donde no hay mucho margen para perdonarlo es con Visión, con quien tras tanto esperar verlo en acción desatado va y lo apartan de mala manera, como si no se atrevieran a meterlo en batalla; con Bruja Escarlata es aún peor, porque llevamos varios capítulos sin terminar de conocer a fondo su personalidad y poderes, y aquí tampoco los exploran, sino que la guardan como recurso de última hora. Y vista su fuerza, pues cabe plantearse por qué no está en primera línea marcando una diferencia en vez de esperar a estar ante una derrota inminente.

También tengo quejas con el reto de Thor con la creación del arma. Acepto que quisieran reincidir en su sacrificio y renacimiento (a pesar de que había quedado claro en Ragnarok), pero el escenario es muy mejorable, bastante tontorrón e improvisado de mala manera; hacía falto algo más serio y mejor trabajado. Por suerte, como indicaba, los personajes son tan buenos que pueden sostener cualquier historia sin muchos problemas. Lo que menos me ha convencido es el final de serial sensacionalista barato, el típico giro exagerado acompañado de música melodramática que deja todo patas arriba de forma que parece imposible arreglarlo, pero que huele a la legua que será revertido a los pocos minutos de entrar en el siguiente capítulo.

Queda un año por ver si los Russo son capaces de mantener un listón que han puesto muy alto y resolver incógnitas. Esta primera parte es todo un hito cinematográfico, tanto por suponer el colofón a una serie tan popular como por su extraordinaria calidad, pero si lo rematan bien puede dejar huella durante décadas.

Alerta de spoilers: A partir de aquí comento el final a fondo y especulo sobre el siguiente episodio.–

Está claro que el golpe maestro de Thanos es temporal, que resucitarán a todos los que han desaparecido con esa mitad del universo exterminada. Algunos tienen nuevas entregas anunciadas, y aunque no las tuvieran no hay quien se lo crea, ni que vamos a dejar el universo y la Tierra diezmados. Es más, me atrevo a decir que irán más lejos y resucitarán incluso a los que han muerto antes del final, como Gamora o Heimdall (y de paso, si siembran la duda sobre si Loki está muerto, es que no). Aquí se echa mucho de menos a Joss Whedon. Este no se andaba con giros trampa, las muertes de personajes en sus manos eran creíbles y crueles como en la vida misma. Así pues, ya pueden hacer medianamente creíble la reversión de los acontecimientos, porque de no hacerlo puede lastrar a este capítulo también. Por cierto, volviendo a Heimdall, ¿por qué en el prólogo salva solo a Hulk?, ¿no podía lanzar por el bifrost también a Loki, Thor y todo el que andara cerca, o lanzar al espacio a los malos?

En cuanto a la conclusión de la guerra del infinito, no he leído los cómics y apenas tengo alguna idea general de los personajes que faltan por presentar, así que mi intuición se basa sólo en las películas. La clave obviamente está en Doctor Strange y el único futuro victorioso que ha visto. En este parece que la derrota es tan inevitable como en los demás, a tenor de cómo ha actuado, así que de haber una salida podría encaminarse por convencer a Thanos de que su idea del sacrificio por un bien mayor es absurda y él rehaga el universo por voluntad propia. Sin ir más lejos, toda la película habla del sacrificio: ¿cuánto está cada uno dispuesto a sacrificar por la supervivencia de la mayoría? Y todos se equivocan en su elección, porque como se demuestra con Thanos, esta trampa ética es más absurda cuanto más grande es la escala. Otra cosa es que los productores se acobarden y tiren por la acción pura y dura: ganar a Thanos, quitarle las gemas, y deshacer los cambios sin más.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia, Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
-> Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
– – Ant-Man y la Avispa (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores: Fin del juego (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

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Capitán América: Guerra Civil


Captain America: Civil War, 2016, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 147 min.
Dirección: Anthony Russo, Joe Russo.
Guion: Christopher Markus y Stephen McFeely. Joe Simon y Jack Kirby (cómics).
Actores: Robert Downey Jr., Chris Evans, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Mark Ruffalo, Jeremy Renner, Don Cheadle, Elizabeth Olsen, Paul Bettany, Anthony Mackie, Chadwick Boseman, Paul Rudd, Emily VanCamp, Tom Holland, Daniel Brühl, William Hurt.
Música: Henry Jackman.

Valoración:
Lo mejor: Perfectamente equilibrada en todos sus elementos: trama emocionante, personajes excelentes con gran evolución, espectáculo de primer nivel.
Lo peor: No se libra de ser algo previsible, y se echa de menos un poco más de enjundia política y riesgo en la parte final (matar a alguien importante).
Mejores momentos: La persecución al Soldado de Invierno, la batalla en el aeropuerto, la confrontación final.
El título: Otra traducción oficial a medias. ¿Pero qué costaba traducir Civil War?
La frase:
1) Un imperio derribado por sus enemigos puede recuperarse. ¿Pero uno que se desmorona desde dentro? Está muerto. Para siempre. -Zemo.
2) ¿Puedes mover el asiento? –Soldado de Invierno a Falcon.
3) ¿Habéis visto esa película antigua, El Imperio contraataca? –Spider-Man.
4) Soy tu conciencia. No hablamos mucho estos días. –Ant-Man a Iron Man.

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Alerta de spoilers: Hay datos reveladores de la trama y del resultado de la guerra, pero no creo que sea nada inesperado.–

La tercera entrega del Capitán América debería haberse cambiado de nombre y haber sido la tercera de Los Vengadores, porque implica al grupo entero y retoma la historia con los temas principales de La era de Ultrón, esto es, la disensión en el equipo. Pero bueno, esto es una serie y se pueden mezclar como los productores y guionistas quieran; de hecho es evidente que también bebe mucho de El Soldado de Invierno.

Por otro lado, es inevitable realizar la comparación con Batman vs. Superman: El amanecer de la justicia, la respuesta de DC/Warner a la exitosa combinación de superhéroes de Marvel/Disney. La victoria más que clara es humillante. Donde aquella resultó inconsistente y caótica por culpa de una pésima descripción de personajes, una trama embarullada y un aspecto visual sobrecargado pero inerte, la aquí descrita es vibrante en la historia y asombrosa en lo visual gracias a que sus protagonistas son magníficos y a que sus realizadores tienen las ideas claras y dominan las técnicas cinematográficas con una precisión encomiable.

El único aspecto negativo digno de mención (más allá de algún pequeño punto gris en el guion que también abordaré) es uno difícilmente evitable, aunque no imposible, en una serie que llega a la conclusión de una de sus historias principales: se ve venir. Como he comentado en el capítulo previo, La era de Ultrón, los autores están atados al género, a la serie, a la fuente original y sobre todo al esquema que desea el estudio. Si los productores principales (Kevin Feige a la cabeza) se atrevieran a dejar más margen podría haberse orquestado la guerra civil de forma más valiente y buscando giros más originales, pero hay que cumplir con las reglas establecidas, como incluir el villano de rigor y no sumergirse en un berenjenal intelectual ni incluir escenas arriesgadas que supuestamente puedan espantar a determinados espectadores, porque pretenden llegar a todos los públicos. Así surgen unas pocas limitaciones en un episodio que, como La era de Ultrón, pedía a gritos más valentía (aunque en una onda distinta, claro está).

La más evidente es la presencia de Zemo. Como clásico enemigo con su plan de venganza para fastidiar a los héroes que le han causado algún daño colateral en sus acciones le falta algo de verosimilitud, porque el proyecto es un tanto rebuscado (entrar en un edificio tan protegido, esperar que los acontecimientos lleven a tus víctimas donde tú quieres y justo cuando quieres), pero en principio no me parecería grave, pues el mensaje de fondo (la responsabilidad social y política de las misiones) y la idea en sí tienen pegada (genial la frase nº 1), amén de que es un macguffin y lo relevante es la respuesta de los protagonistas. Pero a esa ligera falta de consistencia de su intriga hay que sumarle que, a la hora de la verdad, no parece pintar mucho en una historia que ya estaba desarrollándose sin él. Las diferencias ideológicas y éticas dentro del grupo estaban ya expuestas, el tema de la responsabilidad subyacente a sus actos llega con las reacciones de los gobiernos, y la unión de ambas corrientes conduce claramente a esta guerra civil. El tiempo dedicado a presentar y desarrollar a Zemo se podía haber dedicado a ahondar más en los temas políticos y éticos, pero aquí entra en juego la falta de riesgo intelectual, el miedo a embarcarse en temas complejos.

En La era de Ultrón y El Soldado de Invierno ponían las bases de un prometedor thriller político que juega con los ideales primarios de los EE.UU. (es obvio que el sesgo tira para allá), pero a la hora de la verdad no quieren mojarse del todo y se ven obligados a utilizar un recurso externo que termine de lanzar el conflicto y empuje a los héroes a su lado más oscuro. Por un lado tenemos a Rogers como el liberal de toda la vida, fiel a las libertades individuales, con un código moral estricto que lo lleva a plantearse quejas contra el estado. Por el otro, vemos a Stark como el capitalista conservador, a favor del gobierno imponiendo un orden cuasi fascista (y, antes de reformarse un poco, creyéndose que el resto del mundo era suyo). Pero los autores, en vez de llevar estas diferencias hacia una verdadera guerra interna lo reconducen a una historia básica de venganza, de momento de pérdida de la humanidad por trágicos factores ajenos. Stark se inclina por un orden mundial más rígido no porque vaya con su estilo, sino únicamente porque le apena un criajo muerto, pero ojo, sólo un estadounidense con intereses afines (ingeniería), los niños sokovianos se la sudan. Rogers se rebela exclusivamente porque debe salvar a un amigo, no porque el gobierno está legislando restricciones a las libertades en vez de buscar soluciones más cercanas al pueblo. Y la confrontación final se lanza porque Zemo explota esos sentimientos, no porque la postura ideológica sea insalvable y tomen la determinación de actuar contra sus hermanos para salvar su visión del país y el mundo. Si es que al terminar parece que Stark y Rogers pueden hacer las paces en cualquier momento, y los demás lo mismo pero mucho antes del desenlace. Y dudo que exista la posibilidad de que en próximas entregas luchen en bandos opuestos, y menos que algunos se alíen con los villanos.

Pero bueno, al menos esta cuestión no está dejada de lado por completo. Las acciones y consecuencias de los políticos corruptos y de las ambiciones y motivaciones de cada personaje están en la serie en todo momento y destacando con mayor intensidad en los episodios que se centran en esta trama. Y sobre todo, se ve a los protagonistas sufrir cada decisión y resultado, y el enfrentamiento es épico en la acción y apasionante en lo dramático. Sencillamente, a la hora de implicar de lleno a los héroes en el paso final los productores no han tenido los redaños de ir a por todas, sin duda pensando en que una cinta comercial que implicara elegir bando en un espectro político realista y tener consecuencias en plan tragedia seria podría ser demasiada emoción y reflexión para la masa de espectadores.

Siguiendo por este camino de cierta cobardía, resulta que no tienen el valor de matar a nadie. Aunque fuera predecible, Iron Man o Capitán América deberían haber muerto; más bien el primero, pues es una película del segundo y la historia sigue con cada individuo actuando más o menos por libre dado que todas las organizaciones y gobiernos en los que han trabajado se han podrido o movido por intereses propios. Además algún secundario podría haber sufrido también consecuencias más graves, o incluso haber caído, que sólo nos ponen uno (el menos relevante, además) herido, y sabemos que con la tecnología mágica que tienen no será por mucho tiempo.

Aparte se puede mencionar alguna cosilla cogida por los pelos. Si Stark está tan compungido y arrepentido ante el niño muerto, ¿por qué va tan alegremente a fichar a Spider-Man, que además de ser un crío lo mete en este embrollo medio engañado? También cuestionaría la rapidez con que le hace un traje nuevo, o que se entretenga en ello cuando tiene un margen de tiempo tan corto. Y hablando de tiempos, Iron Man llega en un tris a Siberia cuando los otros llevan la tira viajando (el tiempo de que este fuera al hospital, luego al complejo de los Vengadores, luego a la cárcel en el confín del océano…). En la lucha del aeropuerto Vision no debería estar, se nota que no saben qué hacer con él; podría haberse quedado en la guarida lamentándose por la situación, algo más propio de su forma de ser. Y el giro clave anda un poco forzado: ¿qué hace una cámara en esa carretera perdida, y más con sonido?

Por suerte, como en La era de Ultrón, las restricciones y pequeños fallos no engullen el relato, sino que se vuelve a demostrar que en esta saga saben explotar unos puntos fuertes muy bien elegidos y encontrar autores que mantengan el tono sin perder fuelle. Los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely, bien asentados en la serie, elaboran una trama sencilla pero certera donde mantienen un fantástico equilibrio entre el humor, la acción, el drama… Saben que lo principal son los personajes, y, dejando aparte el blandengue empujón para terminar de lanzar la conflagración, las formas de ser y el proceso que los lleva a tomar una elección u otra están claros en todo momento. Este fantástico repertorio serviría de base para casi cualquier aventura que les echaran encima, y si cogemos una con gran atractivo pues tenemos una bomba entre manos. La guerra civil los exprime muy bien, sacando a la luz parte de su lado más oscuro pero también sus convicciones más férreas, jugando con las alianzas y las decisiones difíciles, poniendo al espectador en la excitante tesitura de tener que ir elucubrando qué hará cada uno.

Es difícil manejar tanto protagonista, incluso con la ventaja de tener varias entregas a cuestas, pero lo dominan tan bien que hasta los introducidos a media película mantienen el tipo: Ant-Man tiene su hueco y su carácter, no queda como un cupo a cumplir, pero Spider-Man deslumbra como nadie se esperaba. Al anunciar un nuevo reinicio el fandom mostró su hastío y decepción (y es que las The Amazing Spider-Man de Sony casi hunden al personaje), pero en sólo dos secuencias la gente de Marvel ha logrado que todos recuperen el entusiasmo a lo grande. Un buen casting, una escena que define al protagonista en pocos diálogos, y una donde explota sus cualidades. No parece tan difícil, así que cabe preguntarse cómo otros la han cagado tanto en otras muchas cintas de superhéroes. No hay que ir muy lejos, ahí tenemos la malograda Batman vs. Superman: El amanecer de la justicia, que contaba con muy pocos personajes y prácticamente ninguno tiene consistencia ni casi sentido, por no hablar de que las introducciones de los roles secundarios fueron lamentables.

Esencial en la calidad del producto es su acabado, y no decepciona lo más mínimo: la puesta en escena es magnífica. Los Russo (que sorprendentemente vienen de series de humor –Community, Arrested Development, Finales felices-) tienen lo mejor de Whedon, esto es, no perder de foco a los personajes y mostrar con claridad las escenas más trepidantes: la parte del aeropuerto combina elegancia con asombro, y cada héroe está en su salsa (salvo Visión, pero esto es cosa de guion). Pero además aportan el sello con el que deslumbraron en El Soldado de Invierno: su estilo rudo, de caos bien controlado, en las escenas más sucias, o sea, las peleas a puños, sobre todo si son a la desesperada. La lucha de Rogers y Barnes en el escondite de este último y sobre todo la persecución por las carreteras de la ciudad son impresionantes: enérgicas, veloces, contundentes… y aun así se entiende en todo momento qué está pasando, dónde está cada uno. En sólo dos películas se han alzado como grandes referentes del cine de acción, y su carrera genera mucha expectación; en sus manos han puesto la próxima entrega de Los Vengadores, La guerra del infinito (en dos partes) y espero que después no se queden anclados en Marvel y exploren nuevos horizontes con los que deleitarnos.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
-> Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Los Vengadores: La era de Ultrón


Avengers: Age of Ultron, 2015, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 141 min.
Dirección: Joss Whedon.
Guion: Joss Whedon. Stan Lee y Jack Kirby (cómics).
Actores: Robert Downey Jr., Chris Evans, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Mark Ruffalo, Jeremy Renner, James Spader, Samuel L. Jackson, Don Cheadle, Aaron Taylor-Johnson, Elizabeth Olsen, Paul Bettany, Cobie Smulders, Anthony Mackie, Linda Cardenilli, Setellan Skarsgård.
Música: Danny Elfman, Brian Tyler.

Valoración:
Lo mejor: Personajes magníficos, ritmo excelente, escenas de acción de muy buen nivel.
Lo peor: No innova mucho. Podría haber sacado más de Ultrón. Hay algunos pequeños deslices en el guion.
Mejores momentos: La fiesta, el martillo, la disensión creciente entre el grupo, el nacimiento de Ultrón, el de Visión…
El título: Por alguna razón le han quitado el determinante en inglés y en la traducción oficial en castellano, y en mi opinión queda rarísimo.

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Decía en Los Vengadores que Joss Whedon se enfrentaba a una película muy difícil, pero en La era de Ultrón la cosa no se ha puesto más fácil. Primero, las limitaciones impuestas por el género y la continuidad de la serie siguen ahí. Es decir, no hay margen para narrar cualquier cosa, debe seguir unos parámetros, además especialmente restringidos por las intromisiones del estudio. Entre el estrés propio de un proyecto tan grande y esta restricción en las libertades (incluyendo aquí la absurda resurrección del agente Coulson en la serie Agent of S.H.I.E.L.D. , que no le sentó nada bien), Whedon dijo que ya había tenido suficiente y abandonó la saga. Bueno, también habría que sumarle el acoso de los fanáticos en las redes sociales, a los que no les bastaba con opinar que no les gustó algún detalle de la cinta (insignificantes además), tenían que hacerlo con insultos y amenazas. Tenemos que agradecer a estos imbéciles que un tipo siempre muy abierto a compartir con los fans tuviera que huir de esa relación.

Segundo, Los Vengadores resultó extraordinaria, dejando el listón muy alto, y claro, todo el mundo espera que las siguientes partes sean más grandes y mejores. ¿Cómo superar una película colosal, cómo no repetir argumentos, escenas y sensaciones a pesar de estar narrando otro capítulo más dentro de un mismo estilo? No se produjo el milagro esperado, pero por poco. O al menos eso pienso yo: ¿nos vamos a llevar las manos a la cabeza porque la segunda entrega sea “sólo” de notable? Algunos lo han hecho, y no me parece justo. Sí, se le pueden sacar algunos puntos grises y citar cierta falta de riesgo, pero no me parecen suficientes para denostar otra gran entrega de la serie.

El trabajo de Whedon vuelve a ser prácticamente impecable en todos sus elementos, logrando un fantástico equilibrio donde incluso los deslices que le podamos sacar no eclipsan la magistral combinación de acción, desarrollo de trama y evolución de personajes, y todo ello con las dosis justas de humor. El ritmo trepidante y las nada más y nada menos que cuatro grandes piezas de acción no se dejan en manos de fuegos artificiales vacuos como suele verse más de la cuenta en el género (saga Transformers a la cabeza), sino que, como en Los Vengadores, toda situación va aportando capas a la historia y los protagonistas. Cada uno tiene su personalidad, su lugar, y su viaje interno bien mostrado, y ninguno ensombrece a otros, de hecho incluso sorprende lo bien que aprovecha roles secundarios que otros autores habrían relegado en detrimento de los grandes superhéroes, como Viuda Negra y Ojo de Halcón; hasta los nuevos, los hermanos Maximoff, se ganan rápido su hueco. Porque Whedon no ha perdido el objetivo de la película, que no es otro que hablar de Los Vengadores.

Si la primera parte trató de la formación del grupo, de hallar qué los une y los hace fuertes, en esta se analiza lo contrario, cuáles son sus debilidades, qué los puede separar, plantando obviamente los cimientos para la inminente Guerra Civil. Se le puede achacar que juega otra vez con los personajes hipnotizados/controlados, pero se perdona en cuanto se ve el provecho que saca de ello: las visiones y los miedos que estas hacen aflorar nos permiten conocer a los héroes más a fondo, y esto nos lleva a ver qué los separa, a conocer mejor las diferencias ideológicas y morales que antes sólo estaban latentes. Las escenas iniciales donde vemos el compañerismo (la fiesta, los chistes con el martillo) contrastan muy bien con la confrontación que va creciendo poco a poco, pero la llegada Ultrón y Visión lleva la disputa a nuevos niveles. Por cierto, la entrada de ambos es espectacular, pero la del segundo resulta muy sorprendente e intrigante si, como me ocurrió a mí, no conocías su existencia.

Ultrón, el villano que mueve los hilos para explotar estas debilidades, es fascinante. Como ente que busca el caos y la destrucción como elemento de renovación y evolución no es una idea original, pero su personalidad insolente, sus chascarrillos y lo bien que sirve para mostrar el alcance de ideas que se llevan hasta el extremismo, lo convierten en una presencia arrolladora, y como enemigo a batir a tortazos también resulta imponente. Pero con él se puede señalar la limitación principal de la película. Con toda probabilidad es fruto de las restricciones que mencionaba (el estudio se aferra al esquema básico y de eficacia comprobada), pero la sensación es que un villano de estas características, a lo que se le suma la entrada del también sugerente Visión, daba para algo más, para una trama más profunda e inteligente y para un tramo final más elaborado. Hubiera sido muy interesante ver un desenlace más centrado en una disputa intelectual y en dilemas éticos en vez de tener otra vez un apocalipsis en ciernes, un ejército de peleles y el grupo soltando hostias. Y no me malentendáis, el tercer acto que tenemos es dista de ser mediocre, de hecho es épico y los personajes dan mucho de sí, pero no es nada novedoso y sabe a poco teniendo entre manos potencial para más. Pero claro, la compañía no va a arriesgarse a permitir una trama filosófica tipo Matrix y el arquitecto.

A esta sensación de que no se atreven a innovar debemos sumarle algunos apuntes de guion un tanto grises. ¿Cuándo se pierde o roban el cetro de Loki? Aparece en manos de los malos en una escena postcréditos de El Soldado de Invierno, pero es algo que debería haberse explicado mejor dada su importancia en el argumento. Cuando la bruja ataca al grupo falta la visión de Banner hasta convertirse en Hulk, se nota un hueco gordo ahí que apunta a escena eliminada; o eso, o es una elipsis un tanto floja. El hallazgo de donde está retenida Natasha no se trabaja mucho. Ojo de Halcón va a buscarla por canales alternativos, pero no se explica cómo da con el código morse que ella envía a tampoco se sabe a dónde. Llamar “mejorados” a los “mutantes” suena ridículo, pero estas cosas son resultado de las guerras por derechos de autor. También puedo señalar alguna cuestión poco clara: ¿por qué tanto Los Vengadores como los gobiernos más importantes dejan la guarida de Strucker, una vez detenido, llena de material tecnológico avanzado que podría caer en manos de terroristas y gobiernos inestables, como finalmente vemos que ocurre con Ultrón?, ¿por qué asume Thor que Visión estará de su parte cuando lo que parece es que teme mucho a las gemas?

Pero las dos polémicas más comentadas son las siguientes. Tenemos la cueva del estanque, que el estudio obligó a incluir para unir con las próximas entregas de Los Vengadores. ¿Es que no había mejor forma de que Thor investigue sobre las gemas que dándose un baño en un lugar del que no se explica nada: dónde está, qué hace Thor o qué tiene el agua para ayudarlo a deducir cosas? Simplemente podría haberse comunicado con Heimdall, que todo lo ve, o haber ido a alguna biblioteca de su mundo. Por ello la escena rompe el ritmo y resulta desconcertante. Y por lo visto era más larga y más confusa: tras los pases de prueba tuvieron que eliminar la aparición de Loki porque la gente pensaba que era quien manejaba a Ultrón (¿?), pero también recortaron la parte en que Thor es poseído por alguien (¿algún secuaz de Thanos?) y se pone a hablar de las gemas, que más que explicar resulta también extraño e ininteligible. Más ruido hizo un desliz menor que tuvo Whedon en un simple diálogo: Natasha considerándose igual de monstruosa que Hulk por ser estéril. ¡Claro, porque ello te convierte en un incontrolable azote de la humanidad cada vez que te enfadas! Si quería hablar de que ella se siente tan poco normal como los otros por todo lo que tuvo que sufrir y sacrificar en su entrenamiento, podría haberlo hecho mejor, pero tampoco me parece como para armar el escándalo que se armó.

En cuanto a la puesta en escena, Whedon cumple otra vez como gran artesano de acción de calidad con una labor contundente y sabia, es decir, nada de agitar la cámara para ofrecer la sensación de ritmo y caos: la grandilocuencia del escenario y la batalla no engulle los personajes, que siempre sabemos dónde y cómo se encuentran, ni estos interfieren en la espectacularidad de los momentos más aparatosos. Ahora bien, al contrario que en Los Vengadores, hay algún momento donde se notan los efectos especiales, supongo que por querer abarcar y asombrar cada vez más. En el prólogo en el bosque y en la persecución en moto la integración de fondo, vehículos y personajes (reales y dobles digitales) se nota un poco en algunos planos. Pero por lo general el nivel de producción es asombroso, destacando el realismo de la destrucción final o la brutal pelea Iron Man vs. Hulk, indudablemente un tramo puesto para tratar de subir el listón con respecto a las entregas previas.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
-> Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Iron Man 3


Iron Man 3, 2013, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 130 min.
Dirección: Shane Black.
Guion: Shane Black, Drew Pearce.
Actores: Robert Downey, Gwyneth Paltrow, Guy Pearce, Don Cheadle, Ben Kingsley, Rebecca Hall, James Badge Dale.
Música: Brian Tyler.

Valoración:
Lo mejor: Divertimento garantizado. Tony Stark y la interpretación de Robert Downey. Buena dirección y efectos especiales.
Lo peor: Altibajos en el ritmo. Un villano sin carisma alguno. Un par de detalles bastante cutres al final.
Las frases:
1) En realidad odio trabajar aquí. Estos tipos son muy raros. -Un malo cualquiera.
2) -Trevor Slattery: Y luego, un día ellos me ofrecieron el papel, y sabían lo de las drogas.
-Iron Man: ¿Qué te dijeron? ¿Que te ayudarían a dejarlas?
-Trevor Slattery: Dijeron que me darían más.

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Alerta de spoilers: Describo bastante la trama, sobre todo los giros finales.–

Tras el éxito de Los Vengadores muchas miradas estaban puestas en Iron Man 3, y más aún después de que la segunda entrega no convenciera a todos. La extraordinaria calidad de la obra de Joss Whedon puso el listón del género muy alto, a un nivel difícilmente alcanzable, a lo que sumamos su notable respuesta en la taquilla (mil quinientos millones de dólares). Así, se atrajeron demasiados ojos hacia una entrega que no aspiraba en principio a tanto. En Disney/Marvel respondieron dándole un buen extra de presupuesto, pero como siempre, todo depende del guion y de que el director lo aproveche bien. De ambas labores se encarga Shane Black, habitualmente guionista (autor de notables títulos de acción en los 90: Arma letal, El último Boy Scout, El último gran héroe…) y que dio el salto a director en 2005 con Kiss Kiss, Bang Bang, una comedia de acción que se está ganando el estatus de cinta de culto. Es sorprendente que el estudio confiara en alguien tan inexperimentado para rodar una superproducción, pero más inesperado es que donde Black esté menos acertado sea precisamente en el guion.

Quienes disfrutaron con la segunda parte disfrutarán también con esta, pues tiene más o menos sus mismas virtudes y defectos que la alejan un poco del notable equilibrio hallado en el episodio inicial, pero los que esperasen una cinta del calibre de Los Vengadores seguramente no habrán podido disfrutarla como se puede disfrutar: como un entretenimiento más que correcto. Eso sí, con el efecto arrastre de Los Vengadores y la recaudación extra que da el 3D (entradas más caras), en taquilla ha pegado más fuerte de lo esperado (y más viendo sus tibias críticas), superando la barrera de los mil millones.

El relato parte de una base muy sólida gracias al tiempo y desarrollo que ha tenido en los tres títulos precedentes (con el tercero me refiero a Los Vengadores): el enorme y fascinante Tony Stark, interpretado con gran vitalidad por Robert Downey. El carisma nato del actor, la crisis que vive el personaje y su arrolladora personalidad plasmada a través de buenos diálogos y chistes llenan por completo la pantalla. Lo secundan eficazmente la encantadora Pepper (Gwyneth Paltrow), con la que tiene gran química, el atractivo Coronel James Rhodes (Don Cheadle) pidiendo a gritos más protagonismo, y cómo no, su ordenador personal, el siempre simpático Jarvis. En el lado malo queda el rol de la nueva chica, Maya (Rebecca Hall), carente de definición y rumbo y usada únicamente como elemento de la trama; termina la película y te olvidas de que ha estado ahí.

La aventura se inclina por conceptos básicos pero eficaces si se usan correctamente, y aunque Black va bien encaminado no consigue exprimirlos del todo. El viaje interior de Stark está muy conseguido. Debe encontrarse a sí mismo, hallar un camino en la vida que le permita enfrentar sus importantes responsabilidades y le enseñe a mantener la distancia justa entre el superhéroe y el hombre. El receso con el niño es muy interesante, porque se inclina por lo intimista sin perder ritmo, porque el niño en un encanto y porque se maneja muy bien el gran sentido del humor que tiene esta serie.

Pero la historia donde sumergen esta búsqueda personal está bastante limitada. La investigación es simple y la adornan con chorradas fallidas que no impiden que se haga larga. La reconstrucción de la escena de la bomba es absurda. ¿Cómo la hacen? ¿Escanearon la escena antes de atender a Happy? Parece obedecer simplemente a la idea de meter efectos especiales porque sí, en vez de una clásica y realista visita al sitio. Tampoco funciona el otro hallazgo de pistas cruciales: con qué facilidad hackea los servidores de la empresa del villano y encuentra todas las pruebas. Así, no parece haber un esfuerzo real por parte de Tony, todo se resuelve con la cienci-magia.

La presentación de los villanos es irregular. El juego al engaño con el Mandarín (Ben Kingsley) es muy eficaz, pues al principio resulta inquietante pero tiene un giro bien conseguido hacia la comedia, donde se ofrecen algunos chistes brutales, de los mejores que he visto en muchísimo tiempo. Además da para plantearse algunas reflexiones sobre el poder y responsabilidad de los medios de comunicación. Pero quien se alza como villano principal, Aldrich Killian, no termina de funcionar. A pesar de tener mucho tiempo en pantalla, de desarrollarse a través de una larga exposición, no resulta un enemigo llamativo. Le falta originalidad (es taaaan previsible) y no tiene carisma como para despertar algo de interés; ni siquiera Guy Pearce le coge el punto… o no hay manera de hacerlo. El principal problema es que no se sabe qué meta persigue. En un principio parece querer dominar el mundo desde las sombras (usa al Mandarín y luego al vicepresidente para no dar la cara), pero no queda claro por qué, qué espera conseguir con ello. ¿Controlarlo todo, sumergir el mundo en caos, demostrar lo que puede hacer? Con el elaborado plan se describe un enemigo que parece inteligente… pero a la hora de la verdad no lleva a nada, porque de repente se deja de lado y se limita a ser el típico loco resentido que sólo quiere ver sufrir al héroe. Con Maya estamos en una situación semejante: ¿qué la motiva, qué persigue? Cambia de bando varias veces sin quedar claro por qué.

El otro gran fallo es que los poderes de los enemigos son cambiantes. La capacidad de regeneración se adapta a las necesidades del guion, con lo que se pierde credibilidad a marchas forzadas. Uno sale indemne de una gran explosión, pero muere de un disparo de Iron Man en el pecho; se supone que el poder es de regeneración, pero luego resulta que también proporciona agilidad y fuerza sin igual, de hecho llegan a un nivel que rivalizan con las numerosas armaduras automatizadas de Iron Man. De esta forma llegamos a otro fallo de la película: el final es espectacular, pero se empeña tanto en serlo que termina pasándose de rosca.

Shane Black maneja muy bien las escenas de acción, sobre todo en el colosal enfrentamiento final en la plataforma petrolífera. El problema es que es difícil hoy día, con tanta película centrada en obtener lo más grande e impresionante, conseguir una y otra vez el efecto asombro. Aquí estamos cerca de tener un clímax memorable si no fuera porque fuerzan la acción por encima del guion. Las armaduras automatizadas son una cagada. Toda la película llorando porque se ha quedado sin armadura, liándola parda para arreglarla, y resulta que tiene un montón en reserva (cincuenta o más, se ve que son baratas). Y peor aún, una vez finalizado el conflicto las destruye porque sí en vez de guardarlas por si acaso o cederlas a otros, como a SHIELD. Una cosa es superar tus demonios internos, otra ser imbécil. Está claro que la aparición de tanto traje se debe únicamente a que querían meter algo espectacular sí o sí, y luego son un incordio para cualquier otro capítulo que quieran hacer, porque claro, con ellas Tony es virtualmente indestructible, pues no han podido con él ni siquiera esos tipos tan poderosos. Así pues, toca reset forzado. El otro patinazo es la caída y resurrección de Pepper, un intento de meter drama que de forzado y a la vez predecible no funciona, porque también se ven obligados a volver al statu quo, y esto lo hacen tan mal que la trampa argumental sienta fatal, sabe a engaño cutre: le quitan los poderes en una frase que suelta Tony de pasada en el epílogo.

Esta es la tónica de toda la película. Los errores ensombrecen a las numerosas virtudes, es constante la sensación de que con pocas mejoras podría haber sido bastante buena. La decepción se agrava porque parece un retroceso tras la brillante Los Vengadores. Por suerte parece ser un bache puntual, porque Capitán América: El soldado de invierno devolvió con creces las esperanzas a los fans.

PD1: ¿Por qué rompe Tony el teléfono del periodista? No tiene sentido, porque ha respondido a su pregunta.
PD2: Qué conveniente que en el ataque a la casa el traje no funcione hasta el último momento, pero bueno, se puede perdonar porque así se lanza el argumento.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
-> Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man y la Avispa (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Iron Man 2


Iron Man 2, 2010, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 124 min.
Dirección: Jon Favreau.
Guion: Justin Theroux, basado en el cómic de Jack Kirby, Stan Lee, Don Heck y Larry Lieber.
Actores: Robert Downey, Don Cheadle, Gwyneth Paltrow, Sam Rockwell, Mickey Rourke, Scarlett Johansson, Samuel L. Jackson, Jon Favreau.
Música: John Debney.

Valoración:
Lo mejor: Entretenimiento y diversión asegurados. La presencia del carismático Robert Downey.
Lo peor: Le falta ritmo, le cuesta ir al grano y sabe a poco.
Mejores momentos: La fiesta de Tony que acaba en batalla. Natasha y Happy Hogan en acción.

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Como suele pasar con las secuelas, Iron Man 2 ofrece poco más que una repetición algo descafeinada de la primera entrega. No se arriesga mucho, se limita a intentar seguir los pasos que tan buenos resultados dieron en aquella, y lo hace con demasiado cuidado, temiendo resbalarse. Así pues, aunque es en general entretenida y muy divertida, no tiene la misma chispa y gracia que su predecesora. Pero su principal problema es que su ritmo es demasiado lento y falto de emoción.

Una segunda parte debería ir más al grano, a la acción, pero en Iron Man 2 se desvían demasiado de lo importante. La sensación de que muchísimas escenas se estiran demasiado y de que no consiguen sacarle todo el partido a los villanos es constante. La larguísima e innecesaria comparecencia de Stark en los tribunales, las numerosas conversaciones alargadas con trivialidades (salvadas por el carisma de los actores, en muchos casos), el villano empresario cuya presencia aburre (un desaprovechadísimo Sam Rockwell), un villano principal (un simplemente correcto Mickey Rourke) un poco soso (tras terminar la proyección cuesta acordarse de quién era y en qué consistían sus objetivos) y unas escenas de acción que podrían o deberían haber dado mucho más de sí afean un producto bastante digno que sigue manteniendo algunas loables virtudes.

La figura central, ese Tony Stark tan mimado por el guion y interpretado por este grandísimo actor que es Robert Downey, es sumamente carismática, tanto que resulta fascinante. Y los secundarios que le acompañan están a la altura: su ayudante Pepper (una resuelta Gwyneth Paltrow), la fantástica incorporación de una bellísima y misteriosa Scarlett Johansson como nueva ayudante y agente doble, y el acertado cambio de un sosísimo Terrence Howard por un intérprete más curtido y carismático, Don Cheadle.

El humor es bastante eficaz, con algunos diálogos muy buenos, las escenas de acción están bien rodadas aunque no sean muy vistosas y los personajes salen muy bien parados. Si no fuera porque algunas veces llega a hacerse pesada y resulta poco sustanciosa hubiera opinado que, como su predecesora, es una de las grandes del género de superhéroes. Si hay una tercera parte, que me gustaría, espero que el más que eficaz director Jon Favreau y el o los guionistas de la ocasión estén más inspirados.

Indicar también que se dedica bastante tiempo al tema de Los Vengadores, allanando el terreno para esa esperada película que unirá varios superhéroes (se amplía considerablemente la presencia de Nick Fury –Samuel L. Jackson-). Sin embargo temo que tanto hablar de ella, tanto crear un ambiente de expectación total, puede salirles mal: ya tendrá que se buena para contentar bien a los aficionados tras tanta espera.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
-> Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Iinvierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)