El Criticón

Opinión de cine y música

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Malos tiempos en El Royale


Bad Times at the El Royale, 2018, EE.UU.
Género: Suspense.
Duración: 141 min.
Dirección: Drew Goddard.
Guion: Drew Goddard.
Actores: Jeff Bridges, Cynthia Erivo, Dakota Johnson, Jon Hamm, Chris Hemsworth, Cailee Spaeny, Lewis Pullman.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: Reparto notable. Buen acabado visual. Un guion con gran potencial.
Lo peor: El director no imprime el ritmo y mala baba necesarios y se excede con el metraje.

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Drew Goddard es un talento en alza. Criado en las salas de guionistas de Buffy, la Cazavampiros (Josh Whedon, 1996), Angel (ídem, 1999), Alias (J. J. Abrams, 2001), y Perdidos (ídem, 2004), pegó fuerte con la sorprendente película La cabaña en el bosque (2012), que co-escribió con Whedon pero fue su estreno como director, y la primera temporada de Daredevil (2015), de forma que las productoras empezaron a rifárselo para varios proyectos, como la enésima reescritura de Guerra mundial Z (Marc Forster, 2013), El marciano (Ridley Scott, 2015) y otros que no terminan de ver la luz, como Los seis siniestros (un grupo de villanos de Spider-Man). Con semejante caché podía permitirse cualquier proyecto personal, y ha optado por uno muy arriesgado.

Malos tiempos en El Royale apunta maneras, dejando entrever un guion ingenioso lleno de personajes peculiares y carismáticos, situaciones enrevesadas con giros inesperados, bastante humor negro y una buena ambientación de la época. En esto último no me refiero al vestuario y decorados (a los que también saca buen partido), sino al ambiente que se respira. En el trasfondo de diálogos y escenas y en partes de la trama se deja entrever a Nixon, la guerra de Vietnam, las drogas, los hippies, la corrupción en la política, el estrellato y la música…

Eso sí, no se puede decir que la propuesta sea muy original. Todo es una imitación al Quentin Tarantino de Reservoir Dogs (1992), Pulp Fiction (1994) y sobre todo Jackie Brown (1997) y Los odiosos ocho (2015), con su narración fragmentada por capítulos que se van uniendo poco a poco, los personajes que llegan a media película para cambiarlo todo, los que parecen protagonistas y mueren repentinamente, las conversaciones que parecen triviales pero van matizando la atmósfera y definiendo las personalidades, la selección musical muy cuidada…

Pero me temo que a la hora de plasmarlo en imágenes no termina de sacar todo el potencial latente, construyendo una película que más bien está a punto del desastre. En lo visual es bastante sólida, con un aspecto setentero que oscila entre el cine negro y la horterada cultural de la época que llena la vista. El problema es el tempo tan descentrado, aletargado, plomizo. La presentación se alarga hasta el infinito, aburriéndonos con un ritmo estancado que provoca que los diálogos en vez de chispeantes parezcan estirados con verborrea inane. El nudo carece de garra, de la mala hostia necesaria que termine de hacer explotar una mezcla de eventos y protagonistas muy prometedora, de aprovechar la expectación que se genera y llevarnos a un torbellino de emociones. El tramo final es el que mejor parado sale, tornándose por fin en un relato más ágil y contundente, pero claro, llega tarde. Así tenía que haber sido todo el metraje. Por otro lado, la banda sonora repleta de canciones de la época agiliza muchas escenas, pero se abusa de este parche más de la cuenta y llega un momento en que resulta tan cargante como ver a la protagonista cantar otra vez más.

Si funciona es porque la intriga por qué está pasando y cómo se resolverá todo mantiene el interés, porque hay momentos muy simpáticos, espectaculares y emotivos que dejan entrever hasta dónde podía haber llegado, y porque te interesas por los personajes y los actores enganchan con interpretaciones muy entusiastas. Pero claro, sabiendo que al final no ofrece mucho, no atrae demasiado la idea de volver a verla. Da la sensación es de obra inacabada o fallida y de que con un nuevo montaje se podía salvar.

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Cloverfield (Monstruoso)


Cloverfield, 2008, EE.UU.
Género: Acción, fantasía.
Duración: 85 min.
Dirección: Matt Reeves.
Guion: Drew Goddard.
Actores: Michael Stahl-David, T. J. Miller, Jessica Lucas, Lizzy Caplan, Odette Annable, Mike Vogel.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: La parte central con acción entretiene…
Lo peor: … pero no basta para salvar el resto, tan previsible y monótono que asombra que tuvieran la cara de venderlo como si fuera una película novedosa.
Mejores momentos: Los créditos, cuando se ha acabado la tortura y suena el tema de Michael Giacchino.

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Con una buena campaña publicitaria, generando expectación mediante la intriga (algo que los traductores españoles se pasaron por el forro en el título) y la presencia constante en internet, el productor J. J. Abrams consiguió vender una cinta menor (25 millones de dólares de presupuesto) como si fuera un evento mundial que no podías perderte. Pero al final se vio que todo era humo, que fue exprimir la moda del “metraje encontrado” que inició (creo) El proyecto de la bruja de Blair y tuvo otros éxitos (como Chronicle) a pesar de que ningún título ha dado calidad cinematográfica digna de mención hasta la recomendable The Visit de Shyamalan, que en cambio en taquilla se ha quedado más corta que otras (pendiente tengo [Rec], que parece la mejor valorada, pero es que ya no me fío del género). Tirando del estilo “youtuber” (niñatos grabando sus andanzas), los clichés más rancios sobre juventud y la acción más facilona, el listo de Abrams logró colar una película de escasa trascendencia, menor inteligencia y desde luego nula originalidad, pues es una versión no acreditada de Godzilla que reúne tanto tópico que termina saturando.

La presentación no se estira mucho pero cansa bastante. El amigo simpático y un poco tonto, el prota más serio que será el héroe (a pesar de que lo presentan como alguien cobarde y sin iniciativa, menudo cambio pega), las chicas sin personalidad concreta pero atractivas, la fiesta imposible (botellón de etiqueta, todos guapísimos, nadie borracho…), la relación amorosa en tensión de rigor… Cuando por fin empieza la esperada acción resulta que sólo un par de pasajes entre tiros transmiten algo de tensión, sólo en esos instantes se alcanza lo que obviamente pretendían con la cinta: sumergirte en primera persona en el caos. Y parte del mérito lo tienen los estupendos efectos sonoros, eso sí. Pero una vez pasado el subidón, el resto va hacia cuesta abajo y sin frenos, porque la aventura de supervivencia es flojísima; en el tramo final el interés acaba por los suelos: estaba deseando que terminara de una vez, distrayéndome navegando por internet.

Primero, tras ese insustancial primer acto exclusivamente dedicado a ellos no logran dibujar personajes con los que conectar, de hecho llegan a resultar molestos por los diálogos estúpidos y los tópicos en fila. Segundo, se tira de lo básico para tratar de generar intriga (las televisiones, la gente corriendo), y no hacen amago alguno de buscar alguna escena más trabajada, sino todo lo contrario, enlazan secuencias demasiado trilladas, como el momento con visión nocturna o flash y el ataque de los bichos en un espacio cerrado… Por cierto, en esa escena del metro rompen las reglas del metraje encontrado y meten música sutil para matizar la tensión; así de falsa es la película. Por ello prácticamente sólo vemos gente cansina andando y agitando la cámara entre caos y ruido, una combinación incapaz de narrar algo concreto, mucho menos de resultar emocionante.

Y también tenemos de los agujeros de guion, pues con el poco empeño que le han puesto se cae a pedazos. ¿Cuántos amigos hay en la fiesta, cuántos por la ciudad, y cuántos familiares? Da igual, el héroe salido sólo quiere encontrar a la tía buena que le gusta (a su actual novio ni lo vuelven a mencionar), y los amigos son tan tontos que van con él (¿ellos no tienen a quienes localizar?) aunque se tiran media película diciendo que no quieren ir. Motivaciones claras, lógica… para qué. Con un “quiero rescatar a la mujer que amo” los militares rompen el protocolo, las órdenes, la cuarentena. No necesitamos lógica, las tet… el amooor lo justifica todo.

Lo peor es pensar que salió de un productor (Abrams) y un guionista (Drew Goddard) con talento y de un director (Matt Reeves) que ha demostrado luego también tenerlo (El amanecer del planeta de los simios no es buena película, pero su buen trabajo la salva bastante). Es decir, me fastidia bastante que gente que podía estar haciendo cosas serias se monten algo que básicamente es un videoclip para estaf… epatar a espectadores facilones y sacarles los cuartos. Pues no sé si se ofenderán los que han disfrutado con ella, pero yo espero más de una película, sobre todo que no me intenten engañar con un producto hecho a cachos de otros, con un nivel intelectual en negativo y con un estilo que se vende como hiperrealista (cámara en mano, ambiente en primera persona, tono post 11-S) pero canta a falso (vaya planos magníficos realizan a pesar del miedo y de correr por su vida) y maniqueo (qué facilón y superficial todo lo que se mete de fondo: ejército incapaz, saqueos…).

Lo único para recordar, aparte del memorable tema de Michael Giacchino que se escucha en los créditos, es que muchos actores han ido destacando en el mundo de las series y en menor medida en el cine: Lizzy Caplan ofrece un papelón inolvidable en Masters of Sex, T.J. Miller está en Silicon Valley haciendo muy suyo a un personaje muy característico, aunque también lo hemos visto en Deadpool, Odette Annable ha pasado por House y Banshee, y Jessica Lucas ha estado en Cult y Gotham, y lo ha intentado en cine sin demasiado éxito (Posesión infernal, Pompeya).

El marciano


The Martian, 2015, EE.UU.
Género: Aventuras, ciencia-ficción.
Duración: 144 min.
Dirección: Ridley Scott.
Guion: Drew Goddard, Andy Weir (novela).
Actores: Matt Damon, Jessica Chastain, Chiwetel Ejiofor, Kristen Wiig, Jeff Daniels, Michael Peña, Sean Bean, Kate Mara, Sebastian Stan, Aksel Hennie, Benedict Wong, Mackenzie Davis, Donald Glover.
Música: Harry Gregson-Williams.

Valoración:
Lo mejor: Buena descripción de personajes. Aventura espacial bastante entretenida. Reparto de grandes nombres.
Lo peor: Le falta garra en todos sus elementos: drama, comedia, aventura de supervivencia. Apenas deja huella. El mediocre doblaje.
El título: De Marte: Operación rescate, a Marte (The Martian). Porque sí, traducirlo como El marciano era realmente complicado. ¿Cómo empleados tan ineptos toman decisiones tan relevantes? Pues obviamente te paseas por internet y todo el mundo la conoce con su título real.
La sorpresa: ¡Sean Bean no muere!
El dato: Drew Goddard iba a dirigir, pero prefirió decantarse por una obra que le atraía más, Los seis siniestros, un grupo de villanos Marvel (aunque al final se quedó en el limbo). Y Ridley Scott se entusiasmó por el proyecto, retrasando Prometheus 2 (cuyo nombre cambia cada pocos meses).
El libro: Andy Weir publicó la novela en su blog, pero viendo su calidad la gente le decía que la publicara en Amazon. Y el éxito fue enorme.

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El libro en que se basa (Andy Weir, 2011) no es revolucionario, pero como entretenimiento tiene bastante pegada. La odisea de Mark Watney por sobrevivir en solitario en Marte enlaza un sinfín de escenarios catastróficos que va sorteando con una personalidad arrolladora. Los saltos a la Hermes (la nave de los compañeros que lo dejaron atrás en la evacuación, dándolo por muerto) y a la Tierra enriquecen el relato con algo más de drama y realzando el alcance de la situación, porque los líos en la NASA son épicos también. Como atractivo extra, la afición a la ciencia-ficción suele ir de la mano con la pasión por la ciencia (ficción científica de hecho es una traducción más fiel de science fiction), y el libro es una gozada en ambos sentidos, porque desarrolla una aventura espacial de gran realismo y con planteamientos científicos muy cuidados. Para rematar, su narrativa es muy pero que muy cinematográfica, con lo que el anuncio de la adaptación generó muchas expectativas entre los lectores y los amantes del género.

Sin embargo, aunque su traslación a la gran pantalla ofrece un entretenimiento bastante decente con algunos puntos fuertes llamativos, también acusa una falta de intensidad importante, dejando la sensación de que hay mucho potencial sin aprovechar. Al público no parece importante tanto, pues la crítica es buena y la taquilla va bastante bien, pero a mí me ha dejado un regusto amargo. Para una vez que podemos tener una del género de gran presupuesto y con talento detrás (empezando por el director, pero también pasando por el notable reparto y cómo no el equipo técnico), resulta que se quedan bastante cortos. Sinceramente, hasta Prometheus (2012) me emocionó más, a pesar de tener un guion que se cae a pedazos, porque su aspecto visual es embriagador y la trama y el escenario ofrecen situaciones más variadas y vibrantes. El marciano tiene mejores personajes (más verosímiles y atractivos) y más consistencia en la trama, pero resulta bastante fría y arrítmica.

La proyección no empieza nada mal. Como el libro, nos lanza directamente a la tormenta y a la evacuación que da inicio al periplo del protagonista. Sus primeros pasos en la soledad marciana, tratando de encontrar una forma de extender su esperanza de vida hasta la posible y lejana misión de rescate, parecen llevarnos por al mismo viaje trepidante de la obra de Andy Weir. Pero pronto empieza a perder fuelle, los retos se diluyen en anécdotas poco interesantes y que no presentan peligros ni proezas que causen algún impacto. Llegamos a un punto en que Marte termina resultando una historia secundaria… y eso precisamente salva a la película, porque nos vamos a un teatro más atractivo y variado: la Tierra. La presentación de los personajes de la NASA y el JPL, que son un puñado largo, es bastante correcta. Nos ponemos a trabajar codo con codo con ellos y vamos conociendo sus posiciones (enseguida sabes a qué se dedica cada uno aunque no recuerdes su nombre), sus puntos fuertes y débiles, sus aspiraciones y las luchas y roces con los demás. Con este panorama, incluso te lamentas de que los tripulantes de la Hermes no tengan tanto tiempo en pantalla como ellos, porque también eran prometedores.

Y con estas, Marte casi desaparece. Llega un momento en que da la sensación de que faltan escenas, que Ridley Scott se volvió a pasar de duración y ha tenido que recortar parte del tramo final de la odisea de Watney, saltando directamente al intento de rescate. Por ejemplo, no se explica por qué hace un agujero en el techo del rover y pone un plástico haciendo una burbuja, como si faltara el momento en que le da utilidad a lo que sea eso. Tampoco creo que el viaje de tres mil kilómetros lo hiciera sin que le pase nada (en el original, de todo), porque queda un vacío ahí que resulta un salto narrativo algo torpe.

Así pues, el ritmo peca de irregular y de falto de vigor en varios segmentos, algunos bastante largos. La novela no resulta un drama de altos vuelos ni tiene especial trascendencia, pero sí mantiene una sensación de lucha y peligro constante, de que cada día en Marte es enfrentarse cara a cara contra la muerte. Lo mejor captado por Drew Goddard (el guionista) y Ridley Scott es el sentido del humor del protagonista (y no siempre funciona), que trata de poner buena cara en todo momento, y el caos que se forma en la NASA. Pero la aventura de supervivencia resulta demasiado ligera, sin transmitir el peligro y la tragedia con la fuerza necesaria para dejar huella. La comandante sufre muy poco por el abandono de un miembro de la tripulación. Watney sólo se curra el huerto y la idea para intentar comunicarse, el resto del tiempo no se enfrenta a nada llamativo, y al final en la NASA también parece que falta algo de intensidad.

Estas limitaciones surgen del guion principalmente, pero el trabajo audiovisual tampoco es del todo eficaz. La dirección de Scott es más conservadora de lo habitual en un realizador dado a la magnificencia visual, con lo que contribuye a la falta de garra. Sí, hay belleza en los planos de Marte, y el decorado de la nave se aprovecha bien, pero por lo demás la puesta en escena no ofrece épica alguna, va como desganada. Y como extensión, tampoco luce como superproducción de más de cien millones. Es que me atrevo a compararla con la tontorrona serie b Los últimos días en Marte (Ruairi Robinson, 2013), que con unos ridículos diez millones lucía a un nivel bastante cercano (aquí el tráiler -que para variar te cuenta casi todo-). La banda sonora empobrece todavía más el acabado, porque donde se espera que la música realce la tragedia, matice la intriga o explote la acción, la floja partitura de Harry Gregson-Williams pasa sin causar la más mínima turbulencia en las emociones que debería transmitir la escena.

Así pues, El marciano es una película bastante entretenida que merece la pena ver en el cine, pero también resulta incapaz de emocionar y mucho menos de dejar un grato recuerdo. Quizá incluso por su ritmo moroso no aguante bien sucesivos visionados, algo que hasta la fallida Prometheus permite por su narrativa veloz y enérgica. Las otras incursiones recientes en Marte tampoco terminaron de convencer. La citada Los últimos días en Marte solo se la recomiendo a aficionados a la ciencia-ficción de terror básico (la típica de ir muriendo en fila), Misión a Marte (Brian De Palma, 2000) iba de pretenciosa pero era muy simplona, y Planeta rojo (Antony Hoffman, 2000) a pesar de su presupuesto era una serie b también muy justita.

Aparte tengo que mencionar que la calidad de los doblajes sigue bajando. En esta película mitad de los actores no parecen ponerle ganas, de hecho en alguna escena parece un doblaje amateur, con personajes que hablan sin matiz alguno en la voz cuando por la escena parece indicarse que están en tensión. Con el jugoso reparto que ha reunido Scott, el destroce es lamentable. El peor es el caso de Kate Mara, a quien le han encasquetado una voz muy reconocible y demasiado omnipresente: la de Natalie Portman, Keira Knightley, Scartlett Johansson, Anne Hatthawy y cualquier actriz joven que haya. Por el amor de dios, ¿es que no hay más dobladoras en el gremio? Me saca completamente del personaje e incluso de la película, pues me resulta falso e incluso desagradable, por ser una voz muy aguda que no le pega nada y que se escucha en demasiadas películas. Y por supuesto, donde hay doblaje hay traducción: vaya plaga de leísmo que asola el cine reciente. Hasta el poster comete faltas flagrantes: Traedle a casa. ¿Traedle qué, una pizza?

La cabaña en el bosque


The Cabin in the Woods, 2012, EE.UU.
Género: Suspense.
Duración: 95 min.
Dirección: Drew Goddard.
Guion: Joss Whedon, Drew Goddard.
Actores: Kristen Connolly, Chris Hemsworth, Anna Hutchison, Fran Kranz, Jesse Williams, Richard Jenkins, Bradley Whitford, Amy Acker.
Música: David Julyan.

Valoración:
Lo mejor: Original hasta dejarte descolocado. Se ríe del género con habilidad.
Lo peor: Que la distribuidora la haya condenado al olvido.

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El talento de Joss Whedon y su capacidad para sorprender se ponen de manifiesto de nuevo en esta producción menor que se sacó inesperadamente de la manga y que ha descolocado a todo el que la ha visto… o al que la ha podido ver, porque estuvo a punto de caer en el olvido debido a su escasa distribución. También ha servido de carta de presentación de Drew Goddard, un escritor que de tapallido trabajó en varias de las series de Whedon y otras pocas más, como Perdidos, y aquí se estrena como director.

Se rodó en 2009 pero el estreno en Estados Unidos se retrasó hasta 2012, primero, porque la productora quería convertirla al 3D (algo que no se llegó a hacer), segundo, porque varios líos en el estudio la dejaron en lista de espera indefinida. Cuando vio la luz, el boca a boca rápidamente la convirtió en un título de culto y las críticas fueron muy entusiastas, pero se ve que eso no fue suficiente para la distribuidora en España, que pasó completamente de ella a pesar del tirón inevitable que tendría que uno de los actores principales fuera Chris Hermsworth, en boca de todos ese año por el papel de Thor (Thor y Los Vengadores). No se han enterado de que la película es muy vendible hasta el inminente estreno de Thor 2, un año y medio después (llegan casi a la vez, en noviembre de 2013) y cuando ya la ha visto la gran mayoría de su público potencial (bendita internet), y además harán un estreno limitado. Al menos eso significa que llegaremos a tener edición en dvd/bluray.

Alerta de spoilers: Para disfrutar de esta película lo mejor es conocer lo menos posible del argumento, y me es imposible escribir sobre ella sin revelar algunas cosas importantes, así que tú decides si leer o no.–

Una descripción rápida sería decir que La cabaña en el bosque es una parodia de las películas de terror adolescente clásicas, las de casas aisladas y encantadas con niñatos muriendo en fila, aunque también mete algo de zombi y asesinos en serie, entre otras referencias. Pero el guion de Whedon y Goddard está lejos del humor chabacano y pueril de las parodias que paren en Hollywood, con la saga Scream a la cabeza. Obviamente se ríe de los tópicos más fáciles, como la rubia tonta, el macho alfa, el orden de fallecimientos, el instante de susto obligado… pero lo hace con unas vueltas de tuerca muy originales, a veces incluso totalmente inesperadas y espectaculares. Y cuando se destapa la trama por completo, con la sección de control de monstruos y el ritual de apaciguar a los demonios mostrado como si de una oficina cualquiera se tratase, el delirio abraza la narración y a partir de ahí todo resulta fascinante. La película va creciendo hasta llegar a un desenlace de esos que no hay forma de describir, intenso e inquietante como cabe esperar dado el género, pero donde todo ese delirio previo estalla en una orgía sin nombre: los monstruos sueltos, los currantes luchando por mantener el control, las escenas brutales que te dejan a cuadros (la moto estampada en el campo de fuerza)… y un plano final que incluso en este relato descoloca por completo. La gran última broma de Whedon, donde es difícil distinguir la locura de la genialidad.

La labor de Goddard es muy profesional. Sin enredos innecesarios (siempre me quejo del abuso de efectos sonoros y escenas-cliché para dar miedo) genera una buena atmósfera, y maneja muy bien tanto las escenas oscuras e intrigantes como las de acción con efectos especiales, de hecho hace lucir muy bien el escaso presupuesto. En el reparto vemos a otros colegas habituales de Whedon, como Amy Acker (Angel, Dollhouse) o Fran Kanz (Dollhouse), así como a figuras de sobrada calidad vistas en varias series, como Bradley Whitford (rabia que no encontrara una buena serie tras El Ala Oeste), Richard Jenkins (A dos metros bajo tierra) y algún otro menos conocido, como Kristen Connolly (House of Cards), Jesse Williams (Anatomía de Grey) y Anna Hutchison (Spartacus), y fue uno de los primeros papeles importantes de la emergente estrella Chris Hemsworth (aunque por los jaleos citados se estrenara después de Thor).

Lo único malo que podría decir es que es un entretenimiento tan ligero que no deja huella. El visionado entretiene, las sorpresas son muy eficaces, los sustos y chistes se mezclan con gran habilidad, la parte final es demencial… Pero una vez vista y pasado el asombro no tiene mucho que la haga recordable o digna de ver más veces con entusiasmo. De hecho, el tramo inicial es poco sustancioso, algo común en el género que aquí no han sabido solventar; supongo que es fruto de que Whedon pretendía ir mostrando las sorpresas poco a poco, asentando las bases del género para luego retorcerlas. Por ello, como indicaba al principio, lo mejor es verla sin saber nada aparte de que es una de terror en cabaña aislada narrada desde una perspectiva distinta. En esa situación de desconocimiento puede llegar a descolocar mucho, hasta provocar rechazo incluso, pero bueno, de eso trata el arte, de producir sensaciones, y La cabaña en el bosque en ese sentido es un festín bastante gratificante.

Guerra Mundial Z


World War Z, 2013, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 116 min.
Dirección: Marc Foster.
Guion: Damon Lindelof, varios. Max Brooks (novela).
Actores: Brad Pitt, Mireille Enos, Daniella Kertesz, James Bagde Dale, Ludi Boeke, Fana Mokoena.
Música: Marco Beltrami.

Valoración:
Lo mejor: Tiene ritmo y el segundo acto deja buen sabor de boca.
Lo peor: Es un caos que deja ver su producción improvisada. El primer acto es muy flojo. Los efectos especiales son horribles.
La curiosidad: En los cambios se perdió el personaje de Matthew Fox (el que los rescata en helicóptero), que al parecer, en alguna de las primeras versiones del filme, se liaba con la mujer del protagonista y se convertía en una especie de villano.

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Guerra Mundial Z de Max Brooks es un libro fascinante, un acercamiento a la temática zombi con una originalidad inigualable, con un logradísimo afán por salirse de los tópicos y narrar todas las perspectivas posibles que tendría un apocalipsis zombi desde sus orígenes a la recuperación de la Tierra tras sobrevivir a duras penas a la situación. Las numerosas historias sorprendentes e inesperadas hacen que la lectura sea adictiva y deje muy buen poso. Por fin algo nuevo, por fin una vuelta de tuerca al género que lo renueva por completo. Le faltaba algo para llegar a considerarlo una obra maestra, pero tiene la originalidad y riqueza suficiente para citarlo como una lectura indispensable.

Esta película… no tiene nada que ver con dicha novela. Es inevitable preguntarse que si pasaron por completo del libro, ¿por qué llamarlo igual, por qué llamarlo adaptación y tirar dinero pagando a su autor? No tiene sentido alguno, es otro caso en el que Hollywood usa un nombre popular para promocionar sus propios y mediocres productos.

Como se esperaba, se nota mucho que es una producción fallida, rehecha sobre la marcha, deformada por productores que imponían sus decisiones al director y forzaban a reescribir el guion sobre la marcha metiendo con calzador ideas de todo tipo. El libreto inicial fue de J. Michael Straczynski, el genio que parió Babylon 5, quien afirmó que fue fiel a la novela, pero con los cambios posteriores nada de su trabajo quedó ahí. Tras pasar por Matthew Michael Carnahan (La sombra del reino, Leones por corderos) y Drew Goddard (Buffy, la cazavampiros, Alias, Perdidos, La cabaña en el bosque), y quizá algún otro no acreditado, terminó en manos del temido Damon Lindelof, quien destrozara Perdidos y Prometheus, que terminó de perfilar un relato simple y nada original, aunque hay que decir que tiene algo de perdón enfrentarse a una película a medio hacer y con tantos egos de productores fastidiando constantemente. El resultado está efectivamente cerca del desastre, pero sorprendentemente la taquilla ha respondido de forma espectacular, tanto que han confirmado dos secuelas.

No puedo saber si ya en el trabajo de Straczynski los productores lo exigieron, pero una de sus peores imposiciones es la incomprensible idea de realizar una película de zombis apta para el público juvenil (+13), que en EEUU significa hacerla súper blanda en temática y casi sin sangre. ¿En qué cabeza cabe abordar un apocalipsis por definición violento y terrorífico con un tono casi para todos los públicos? No, por concepto y género esta no puede ser una película para menores. El resultado roza el ridículo: la cámara esquiva, literalmente, pero literalmente, la violencia, las muertes, la sangre y las vísceras hasta el punto de que no pocas veces hay que imaginarse lo que está ocurriendo. Los zombis se esquivan también: escenas de gente corriendo y poco más es lo que se ve. ¿Cómo esperan que en esas condiciones se pueda generar un ambiente de tensión y miedo? Pues obviamente no se puede. Y por supuesto, el argumento se limita al dramón familiar y el papá-héroe de costumbre.

Para intentar tapar el despropósito se ve que intentan convertirla en una película de acción. Pero no aciertan tampoco del todo, porque se empeñan en obtenerla acelerando, recortando y resumiendo la narración de forma que todo ocurra a toda velocidad. Y hay velocidad, pero por el camino se dejan el contenido y sobre todo la emoción. Casi no se adivina cómo se desarrolla el apocalipsis, solo vemos a la familia correr. Los capítulos sobre su supervivencia son irregulares, y por lo general fallidos. Los primeros enfrentamientos a la situación, con la familia huyendo por los pelos, no transmiten nada, todo se ha visto ya mil veces y aquí se cuenta con desgana y sin meter ningún tema interesante de los muchos que se pueden sacar en una historia sobre el apocalipsis de la humanidad (el policía cogiendo comida mientras pasa de los demás es lo único llamativo). La familia latina pasa sin pena ni gloria. El rescate no tiene nada llamativo y la separación para que papá se vaya a salvar el mundo es también previsible y sosa.

Por suerte, una vez se aparta del fallido acercamiento al género zombi más clásico, es decir, correr y sobrevivir, la cosa mejora bastante. La odisea del protagonista buscando la cura por el mundo podría haber sido mil veces mejor, que potencial había de sobra, pero su simpleza se disimula con ritmo e intensidad y algunos detalles que añaden interés, como la chica de pelo corto, único rol secundario de buen nivel (bastante más interesante que la aburrida esposa). El tramo final funciona correctamente también: en el largo segmento del centro de investigación por primera vez aparecen los esperados efectos de tensión e inquietud. Todos sabemos cómo va a acabar la aventura, pero si se narra bien puede resultar emocionante.

La dirección es correcta sin más. Marc Foster (capaz de pasar de la maravillosa Descubriendo Nuncajamás al bodrio de Quantum of Solace) aborda el caos de los ataques ofreciendo un caos bastante controlado: la cámara en mano se mueve mucho, con travellings alocados, y el montaje enlaza planos a toda velocidad, pero la acción es clara, se sigue bien al personaje y lo que ocurre alrededor. La pega es que se ve que el dinero se tiró en el lío del rodaje, porque a los efectos especiales no parece haberse destinado, resultando la superproducción más fallida de la década: los efectos digitales son de risa, pero de risa. Los zombis y los dobles digitales de personas son infames, con un aspecto de videojuego que espanta y echa por tierra la credibilidad y fuerza de las escenas más complejas, como la de la caída del campamento de Irak.

Por su visible mejora a partir de su ecuador y sobre todo gracias a su correcto tramo final el visionado no deja malas sensaciones, y resulta una película entretenida si no te paras a recordar la falta de calidad y garra de su tramo inicial o lo poco que han aprovechado el riquísimo material original.