El Criticón

Opinión de cine y música

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Hombres de negro


Men in Black, 1997, EE.UU.
Género: Acción, comedia, ciencia-ficción.
Duración: 98 min.
Dirección: Barry Sonnenfeld.
Guion: Ed Solomon. Lowell Cunningham (cómic).
Actores: Tommy Lee Jones, Will Smith, Linda Fiorentino, Vincent D’Onofrio, Rip Torn, Tony Shalhoub, Siobhan Fallon Hogan.
Música: Danny Elfman.

Valoración:
Lo mejor: Imaginativa en argumento y en lo visual. Personajes carismáticos. Aguanta bien el paso de los años.
Lo peor: Un poco menos de chistes de tortas y más humor ingenioso le habría venido bien.
Mejores momentos: Las pruebas de acceso, en especial la de tiro.
El título: Es otro de esos que según llegan las secuelas lo traducen o no, y acaba siendo un lío.
El mito: Un personaje repite la idea errónea de que hasta el descubrimiento de América por parte de Cristobal Colón todo el mundo creía que la Tierra era plana.
La frase:
1) He vacilado… -J
2) ¿Sabes la diferencia entre tú y yo? Yo llevo esto con estilo -J.

* * * * * * * * *

Como suele pasar, el proyecto estuvo años en el limbro hasta que empezó a concretarse. Dos productores, Walter F. Parkes (quien tras unas cuantas películas no conseguía triunfar) y Laurie MacDonald (recién empezando en este negocio), compraron en 1992 los derechos de un cómic limitado que tuvo buena recepción en su publicación un año antes, Men in Black, escrito por Lowell Cunningham y dibujado por Sandy Carruthers. Contrataron al guionista Ed Solomon (con unas pocas comedias en su haber), pero hasta 1997 la película no llegó a ver la luz, incluyendo un retraso para esperar a que el único director que tenían en mente terminara otro rodaje: Barry Sonnenfeld.

La cosa cogió rumbo cuando consiguieron además un buen padrino. Steven Spielberg puso sus recursos y contactos, de forma que la cinta llegó con gran presupuesto y sin problemas distribución (implicación creativa no parece que tuviera). No tardó en unir a una pareja de éxito seguro para los papeles protagonistas. Will Smith estaba en la cima de su fama, sobre todo tras el pelotazo de Independence Day (1996), y al parecer encabezaba la lista de favoritos porque la esposa de Sonnenfeld era fan de El príncipe de Bel-Air (1990). Tommy Lee Jones estaba buena en racha también tras los buenos resultados de El fugitivo (1993) y El cliente (1994), pero era reticente hasta que Spielberg lo convenció. Otro que estaba en plena forma era Danny Elfman, quien ofreció una banda sonora vibrante.

En papel parece la típica película de pareja de opuestos (buddy movie en inglés), pero no fue tan típica, porque, inspirada en el cómic, combinaba policíaco, ciencia-ficción, comedia y acción de forma bastante original y muy emocionante. Se recibió con entusiasmo, pues tuvo críticas buenas y arrasó en taquilla con 590 millones de dólares mundiales, siendo la tercera en recaudación por detrás de dos colosos como fueron Titanic (James Cameron) y El mundo perdido: Parque Jurásico (Steven Spielberg). Explotaron aún más los réditos con una serie animada y diversos videojuegos. Y ha aguantado bien el paso de los años, tanto que a pesar de la pérdida de calidad de sus tardías secuelas (2002, 2012) estas consiguieron arrastrar cifras semejantes, al menos hasta la cuarta (2019), tan infame que el boca a boca frenó su recorrido comercial y probablemente el de la serie. Los productores se forraron y desde entonces tienen una carrera muy exitosa, con muchas colaboraciones con Spielberg.

Barry Sonnenfeld venía de La familia Adams (1991) y secuela (1993), una saga de corte familiar con bastante buena recepción y que sin duda le dio experiencia en el tono de la presente, la mezcla alocada de realidad y fantasía con diversos efectos especiales. Y Hombres de negro resultó asombrosa en lo visual en su época. Lo cierto es que el presupuesto se fue un poco de madre, pues 90 millones es una cifra muy alta en aquel entonces, de hecho, Independence Day y El mundo perdido no pasaron de 75. Aunque no fuera un espectáculo grandilocuente como Independende Day, la mezcla de alienígenas y distintos trucos visuales (el coche transformándose, las escenas de tortas en plan cómic, platillos volantes estrellándose) tuvo un arduo trabajo detrás y un resultado estupendo. Conviene recordar que junto a Las brigadas del espacio (Paul Verhoeven) dio un paso importante en la introducción de criaturas creadas por ordenador, antes que La amenaza fantasma (George Lucas, 1999), aunque sólo los usaron en planos amplios, en encuadres cercanos utilizarn fantásticos muñecos, animatronics y disfraces. En alta definición lo digital se nota un poco, pero no como para molestar.

Sonnenfeld consigue juntar todas las piezas en un perfecto equilibrio y además aporta un estilo muy dinámico y lleno de recursos. El ritmo enérgico, la duración comedida y el argumento que va al grano garantizan un buen rato diversión. Qué tiempos aquellos en que no se tomaba como obligatorio pasar de las dos horas metiendo rellenos, y en los que se curraban la trama de forma que tuviera un desarrollo lógico e incluso pudieras intuir cosas por ti mismo, ahora casi todo es ir de un escenario vistoso para otro y que en cada uno le caigan pistas encima a los personajes porque sí. No hay bajones ni en la única parte que bastante realmente previsible, las dudas de si el protagonista aceptará y será aceptado en la organización. El relato destaca por jugar bien con el factor sorpresa, teniendo algún giro muy inspirado (el Cinturón de Orión), por su humor desenfadado (a veces grotesco y absurdo), y unas escenas de acción sencillas pero que combinan bien el carisma de los personajes y los efectos especiales. Sólo podría decir que abusa un poco de los chistes de tortas, en plan slapstick, y le hubiera venido bien más gracias ingeniosas. La escena de la pelota rebotando y liándola parda por la oficina para mostrar los problemas de adaptación de J al trabajo es muy, muy tonta, y la del parto de una alienígena muy forzada, pues K no ve a la mujer en el asiento trasero del coche gimiendo y la situación en si tampoco tiene mucha gracia.

Pero lo mejor es la pareja protagonista. Tommy Lee Jones como el veterano serio y tranquilo y Will Smith como el joven alocado que tiene habilidades pero también mucho que aprender son un deleite de ver, llenan la pantalla con su magnetismo y gracia. El proceso de selección, con la tronchante prueba de tiro, es memorable.

Hay algunos secundarios de lujo, pero en papeles breves o raros y no lucen mucho: Tony Shalhoub, Rip Torn, Vincent D’Onofrio. Más atractiva resulta la gradual inclusión de Linda Fiorentino como parte del equipo, pero lo cierto es que toma protagonismo demasiado despacito, dando la sensación de que infravaloran el potencial del personaje y de la actriz, y en la pelea final queda un poco como mujer florero que rescatar hasta que coge el arma. La pena es que Fiorentino a partir de aquí se fue alejando del cine por diversas razones, y en la segunda entrega no tomó el papel protagonista que tenía a tiro. Le iba más el cine independiente, aunque no conseguía asentarse del todo, tenía fama de ser un grano en el culo en los rodajes, y le alcanzó el caso Pellicano (un investigador privado usado por muchos en Hollywood que empleaba técnicas muy sucias -escuchas ilegales, armas, extorsiones-) y su credibilidad quedó aún más en entredicho, de forma que desde el año 2000 sólo ha aparecido en dos películas, la última en 2009. Entre esto y el éxito del dúo Tomm Lee Jones y Will Smith, recuperaron al agente K para las secuelas a pesar de su retiro al final de esta historia.

Pienso que las nuevas entregas han conseguido revalorizarla y mantener el recuerdo más vivo de lo que por sí sola hubiera conseguido. No creo que entre en la categoría de cinta de culto, ni menos aún en la de gran película que deje huella, como mucho es de esas que pillas en la tele o en alguna plataforma online cuando estás indeciso y terminas viéndola porque sabes que es un valor seguro. Pero con un nuevo episodio cada cinco o diez años avivan su recuerdo, y como suelen ser flojos, además realzan su valor, quizá hasta el punto de sobrevalorarla.

PD: Rip Torn, quien interpreta a Z, el jefe, falleció en junio de 2019, pocos días antes del estreno de la cuarta parte (aunque ni en esa ni en la tercera apareció).

Ver también:
-> Hombres de negro (1997)
Hombres de negro 2 (2002)
Hombres de negro 3 (2012)
Hombres de negro: Internacional (2019)