El Criticón

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Han Solo


Solo: A Star Wars Story, 2018, EE.UU.
Género: Aventuras.
Duración: 135 min.
Dirección: Ron Howard.
Guion: Jonathan Kasdan, Lawrence Kasdan.
Actores: Alden Ehrenreich, Woody Harrelson, Emilia Clarke, Donald Glover, Thandie Newton, Paul Bettany, Jon Favreau, Joonas Suotamo, Erin Kellyman.
Música: John Powell.

Valoración:
Lo mejor: Correcto sentido de la aventura y el espectáculo, con algunas secuencias impresionantes. Un repertorio de personajes secundarios bastante llamativo.
Lo peor: Un factor crucial: Han Solo, Qi’ra y sus actores Alden Ehrenreich y Emilia Clarke están muy lejos de dar la talla, y el doblaje lo empeora. La historia y sus giros principales son muy predecibles. La sorpresa final es ridícula.
Mejores momentos: La formación del grupo, el asalto al tren, las partidas de cartas y en general cualquier escena con Lando y L3, el asalto a la mina.
Las frases:
1) La minería es lo peor -Lando.
2) En esa nave tenemos cuarenta mercenarios que estarán aquí a mi señal… -Han.

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UNA PELÍCULA MUY ARRIESGADA

No afirmaría que es una cinta innecesaria como andan diciendo algunos, porque se puede sacar buen material de cualquier parte si hay ganas e inspiración. Pero sí es una muy arriesgada que hubiera preferido que no tocaran. Han Solo y otras figuras de la saga que quieren recuperar son ya míticas, no puedes volver a ellas y ponerte a jugar con su historia, sobre todo con su pasado, porque hagas lo que hagas, aunque el resultado sea de gran calidad, el dibujo del personaje defraudará a grandes sectores del público porque todos tienen en su mente y en su corazón una imagen concreta. Lo inteligente fue lo que hicieron en Rogue One, contar algo tangencial, explorar el rico universo latente en vez de desgastar lo conocido. Pero una vez asumido que van a hacerse no queda otra que abrirse, ir sin prejuicios, porque para ir a ponerla a caldo porque no se parece a lo que imaginabas mejor te quedas en casa y haces como que no existe.

En esta primera intentona da la impresión de que han ido con miedo, yendo sobre seguro en el argumento y el viaje del protagonista, seguramente pensando que moviéndose lo menos posible de la historia más fácil reducirían la posibilidad de desencanto entre los millones de seguidores. La pregunta es: ¿se han quedado cortos o han acertado al no correr riesgos? A tenor de las críticas hay una importante división, lo cual no sé cómo interpretar de cara a las entregas venideras. Porque salvo un batacazo monumental, que visto lo visto tiene algunas posibilidades de ocurrir (el estreno no ha ido nada bien a pesar de ser una película tan famosa), seguirán con otras, como la de Boba Fett y la de Obi Wan. Así que queda por ver si asumen que lo conservador no funciona y quizá se arriesguen a probar historias más valientes y menos miradas al pasado, o si se cerrarán aún más sobre lo fácil. El tiempo lo dirá.

EL CLASICISMO FUNCIONA… POR LOS PELOS

Los autores, tanto Lawrence Kasdan y su hijo Jonathan al guion como Ron Howard en la dirección, no apuntan muy alto en originalidad y ambición, pero al menos parecen buscar la máxima de “algo simple tiene su valor si está bien contado” y tratan de exprimir las bazas presentes. En algunos aspectos y detalles salen bien parados, como el atractivo repertorio de personajes secundarios, el esfuerzo por mantener el tono trágico inherente (podían haberlo aligerado y añadido humor para atraer al público más joven), y el provecho que sacan de algún escenario muy clásico (la unión del grupo es emocionante, el asaltro al tren espectacular), así como la ejecución de alguna referencia obligada, como la forma en que Han se hace con el Halcón, que le quita el halo facilón con el que parecía que se resolvería.

Tenemos una aproximación muy tradicional al cine del oeste con temática de bandidos, transitando por todos los pasos típicos en la evolución de los personajes y la intriga criminal. Es cierto que el género era difícilmente evitable, pues Una nueva esperanza y el propio Han Solo tenían mucho de western. Pero también es indudable nada obligaba a seguir tan a rajatabla los preceptos del género. Tenemos la introducción que nos muestra la formación del protagonista como superviviente en los márgenes de la sociedad, seguimos por el camino inexorable hacia el mundo del crimen, con el aprendizaje a través los amores, amistades y traiciones esperables, encontramos la formación de la pandilla de malhechores de siempre y por supuesto pasamos por los asaltos y robos de toda la vida. Habiendo leído y visto lo mínimo antes del estreno (aunque es difícil no tragarse algún tráiler, dado lo machacones que son), me suponía que tirarían por este camino, de forma que me imaginaba toda la historia y algunos de sus momentos clave ya antes de entrar en la sala.

El tramo más flojo me ha parecido el inicial. Resulta bastante precipitado, como si tuvieran que cumplir con él sin ganas, de hecho, tiene algunas frases sobreexplicativas sonrojantes. No da tiempo a que la vida de Solo y Qi’ra parezca natural y cale, no me creo que un tipo tan resuelto y que parece actuar con independencia esté tan sometido, no me creo una salida tan improvisada, ni me llega el romance. Por suerte, una vez metidos en faena el subidón es importante. La formación del grupo de ladrones se desarrolla con más verosimilitud y pegada. Las relaciones incipientes combinan bien el choque de personalidades con las sorpresas (la entrada de Chewbacca) y la acción, con dos piezas principales (el asalto al tren y a la mina) bastante logradas. Otras secuencias menores no fallan tampoco: la huida por la nebulosa, aun siendo un tanto artificial, resulta trepidante. El final en cambio pierde fuelle a marchas forzadas, tornándose el tramo más previsible y encorsetado. Un desenlace más trabajado, sobre todo en las sorpresas y soluciones (todas forzadas y alguna muy fallida), probablemente habría dejado mejor valoración de la película en general, hubiera minimizado algunos de sus defectos y su falta de ambición.

Por otro lado, cumple de sobras con los enlaces a la saga que todos ansiábamos conocer, siendo un festín para el fan.. Estos no parecen postizos ni entorpecen el desarrollo de la trama: el corredor de Kessel, cómo conoce a Lando y gana el Halcón, cómo surge la amistad con Chewbacca… Y nos regalan un buen número de detalles más rebuscados: el chiste de Lando detestando la minería, Chewbacca cabreándose con la partida holográfica, las menciones a Tatooine…

En conjunto, Han Solo es previsible y apática pero lo suficientemente sólida como para aprobar. Como parte de La guerra de las galaxias se espera que nos ofrezcan escenarios fantasiosos únicos y situaciones que den una vuelta de tuerca a conceptos primarios. Incluso en la denostada trilogía de precuelas Lucas buscaba con ahínco aportar cosas nuevas, aunque no resultara del todo bien. No tiene el flojísimo nivel La amenaza fanasma ni la patente irregularidad de El ataque de los clones, La venganza de los Sith y Los últimos Jedi… pero tampoco su fuerza, su combinación de originalidad y magia con la que se pueden perdonar problemas que en la presente es más difícil pasar por alto. Y en el género de criminales y atracos no tiene ideas y soluciones que aporten novedades, todo se ve venir de lejos y concretamente los giros finales resultan bastante insatisfactorios. Como película bien vale para pasar el rato, pero como parte de de una saga muy querida tiene todas las de decepcionar a muchos de sus segudires.

LO MEJOR, LOS PERSONAJES SECUNDARIOS

Tenemos un grupo de forajidos bastante satisfactorio. Hay un importante desequilibrio entre los secundarios y los principales, pero aun así entre todos hacen avanzar la proyección con más empaque de lo que una premisa tan vista parecía prometer. Lo mejor es que el tono funesto es tangible, todos llevan unas vidas míseras, cada día es un reto más en un mundo hostil, y aunque se vean venir muchas situaciones se mantiene una buena sensación de peligro sobre sus hombros. La mayor parte del tiempo desearían estar en otra parte, parecen saber que no controlan sus vidas pero no pueden hacer otra cosa que seguir adelante. Y no se escatiman en muertes ni se ablandan las traiciones.

Beckett es el criminal veterano asqueado de su trabajo y que anhela una salida, pero sigue ahí por inercia y malas decisiones. Woody Harrelson hace básicamente de Woody Harrelson, pero con su carisma se basta. Thandie Newton le otorga a Val, su compañera y novia, una personalidad llamativa a pesar de su reducido protagonismo. Otro muy secundario pero encantador es Rio Durant, el alien de turno (voz de Jon Favreau en el original). Con Chewbacca vuelven a conseguir un personaje creíble, con su propia historia y muy simpático a pesar del disfraz (tras el que está Joonas Suotamo) y de la barrera lingüística, destacando que su entrada en acción es inesperada y fantástica. Lando Calrissian se presenta aún más atractivo, alzándose como el personaje más memorable de un conjunto ya de por sí bastante llamativo. El guion lo trata muy bien, pero la personalidad arrolladora de Donald Glover termina de redondearlo. También se ve potenciado por su camarada, L3, un androide femenino de rasgos muy marcados con el que guarda una relación divertidísima. En inglés le pone voz la desconocida Phoebe Waller-Bridge, pero hay que decir que en castellano está muy bien doblada.

Por desgracia, el villano principal se queda muy atrás. Dryden Vos no tiene diálogos que le den algo más de vida o unos rasgos característicos más allá del estereotipo de gángster psicópata; ¡si hasta cumplen con el cliché de que entre en escena matando a alguien para que sepamos que es el malo! Paul Bettany hace lo que puede, pero no impresiona ni con el maquillaje para que parezca más chungo. Es una pena, tiene tiempo en pantalla de sobra para desarrollar un personaje digno de La guerra de las galaxias, es decir, que deje huella. Por cierto, es difícil seguir los nombres de los sindicatos del crimen y algunos de sus miembros.

LO PEOR, LOS PERSONAJES Y ACTORES PRINCIPALES

Pero los que más importan son los que resultan más débiles, hasta el punto de suponer lo peor de la película y una decepción más o menos grande según el listón de cada uno, porque ciertamente tampoco hablamos de un nivel desastroso, el problema es que se espera mucho y se quedan bastante cortos. Con Qi’ra tenemos una figura de escaso recorrido a pesar de su relevancia. Se supone que pasa por muchas fases pero no transmite ninguna emoción, porque no se profundiza lo suficiente para que entendamos sus motivaciones y porque Emilia Clarke ofrece un papel flojísimo. ¿Es que no han quedado claras con Juego de tronos (, 2011), donde resulta la actriz más endeble de toda la serie, y Terminator Génesis (2015) sus pocas capacidades interpretativas?

El dibujo de Han Solo no impresiona, no es capaz de alegrarte cada vez que aparece en pantalla, de hacerte vibrar con una personalidad impetuosa y socarrona irresistible. Se echan mucho de menos los diálogos ingeniosos y cínicos que se asocian a él, y una representación más emocionante de sus primeros pasos en los bajos fondos. Y me temo también que Alden Ehrenreich no da la talla, a pesar de que se supone que apuntaba tantas maneras que fue patrocinado por Steven Spielberg. Es cierto que tenía entre manos un trabajo complicado, tanto por la mitificación del personaje como por el enorme carisma nato de Harrison Ford, pero lo que cuenta es el resultado, y este deja bastante que desear. Se asemeja bastante en el físico, especialmente gracias al peinado y el vestuario, pero su falta de nervio se agrava por su nulo registro interpretativo: en el drama está pésimo, es incapaz de mostrar las penurias y traiciones que sufre. Es imposible no pensar en que hay muchos momentos en que la cámara trata de esquivarlo con planos rápidos para que no se vean sus carencias.

Por cierto, la lista de candidatos finales fue bastante inquietante, casi ninguno cumplía los dos requisitos, parecerse mínimamente para dar el pego y ser un buen actor. Taron Egerton (Kingsman: Servicio secreto, 2014), Miles Teller (Whiplash -2014-), Ansel Elgort (Divergente -2014-, Baby Driver -2017-), Dave Franco (Malditos vecinos -2014-, The Disaster Artist -2017-), Jack Reynor (Transformers: La era de la extinción -2014-), Scott Eastwood (papeles secundarios, como Escuadrón suicida -2016-), Logan Lerman (Las ventajas de ser un marginado -2012-, Corazones de acero -2014-), Emory Cohen (Brooklyn -2015-) y Blake Jenner (la serie Glee -2009-) encabezaron la disputa final tras, según afirman los productores, tres mil audiciones por si por casualidad encontraban a un desconocido que valiera. Aparte de Ehrenreich, en el primer campo sólo entarían por los pelos Scott Eastwood y Jack Reynor (con lentillas, es de suponer), y en el segundo, el único con verdadero talento me parece Taron Egerton, aunque es de los que menos daba en el físico. Alden Ehrenreich, Jack Reynor y Taron Egerton fueron los tres últimos en la contienda, aunque Egerton puede que se fuera por voluntad propia, porque expresó en varias ocasiones que no estaba convencido de meterse en este berenjenal.

Una obra de este calibre no puede fallar así con el casting principal. Con la de intérpretes de calidad que hay y el largo proceso que realizaron es difícil de entender que pueda salir tan mal. ¿Pesó más la incipiente fama de Clarke y el enchufe de Ehrenreich que la valía de ambos? Otro problema es que el doblaje no ayuda. Está claro que la voz habitual de Harrison Ford, la que tuvo en la trilogía original, no vale ya para una versión joven del personaje, pero es que la que le han puesto rechina mucho, no parece salir del actor. Con Clarke estamos igual de mal, tiene una voz chirriante pero plana, como si leyera el guion sin ganas, sin poner énfasis en ningún cambio emocional. Como siempre, hay que recomendar la versión original.

ESTILO Y ACABADO IRREGULARES

Ron Howard es un director muy profesional pero también conocido por su falta de personalidad, es decir, está especializado en trabajos de encargo, sea de producciones que otros controlan al milímetro (Willow -1988- era de George Lucas) o cintas de estudio que requieren una impronta de calidad pero sin alardes, es decir, que sigan los patrones de los Oscar o de la taquilla: Una mente maravillosa (2001), Cinderella Man (2005), El código Da Vinci (2006). Pocos son los títulos donde parece buscar su propio estilo, como Apollo 13 (1995) y Rescate (1996), dos de suspense y acción bastante sólidos. Pero este tipo de realizador es precisamente lo que hacía falta en esos momentos en que el rodaje quedó patas arriba. Nunca sabremos si lo que estaban rodando Phil Lord y Christopher Miller, quienes llamaron la atención La LEGO película (2014), era una mierda tremenda o si estaban confeccionando algo original con potencial, pero tampoco hay que darle más vueltas, esto es una serie, si no sigues las pautas establecidas por los productores te vas a la calle. Si estaban, como afirman los productores y ellos dos no han negado, convirtiendo esto en una comedia cuando ni Kassdan ni Kathlyn Kennedy (la jefa suprema del proyecto) lo querían así, pues bien despedidos están. Eso sí, me gustaría conocer el presupuesto final, que no ha trascendido todavía, pero dado que rodaron casi todo de nuevo ha de haber sido estratosférico.

Una puesta en escena enérgica sería un factor esencial para disimular las limitaciones argumentales y conseguir una aventura muy emocionante. Pero lo cierto es que el conjunto queda un poco irregular. Por un lado, la labor del director me parece muy sólida e inteligente, y más teniendo en cuenta que cogió una obra inacabada e iban con prisas. Su narrativa destaca por un ritmo preciso (los cambios de escenario tran abruptos no pierden fluidez) y un buen aprovechamiento de los ricos decorados y vestuario (las escenas con muchos extras están llenas de vida). Pero precisamente esa vitalidad contrasta con una fotografía muy apagada, extrañamente empeñada en que el foco de luz esté tras los personajes, con lo que la película resultante es oscura, poco vistosa a pesar de los enrevesados juegos de contrastes. También empeora las sensaciones el montaje, correcto en algunos tramos pero chapucero en otros. Por poner un par de ejemplos claros, la conversación de Beckett y Han en la nieve es caótica, la pelea de Chewbacca en la mina con los guardias es un desastre (le aparecen guardias en las manos de golpe), mientras que por el otro lado, la escena del tren está muy bien compuesta y la partida de cartas tiene un ritmo excelente dentro de la obligada contención.

A estas alturas no sorprende que los efectos especiales y sonoros y el vestuario sean magníficos, pero también podrían haber salido mal parados con las prisas y no encontramos una sola falla, ninguna pantalla de fondo o efecto digital que cante. En cambio sí sorprende un poco para mal la banda sonora. Con los achaques de la edad John Williams dijo que se centraría en el episodio de la saga principal de cada año, relegando los otros en distintos autores. No sé por qué no repitieron con Michael Giacchino, su heredero espiritual y un compositor de primera que logró un trabajo sobresaliente en Rogue One, y se decantaron por uno de segunda fila, John Powell, que aparte de la correcta Cómo entrenar a tu dragón (2010) no tiene nada llamativo salvo el experimento irregular de Jason Bourne, que sólo salió realmente bien en la segunda parte (2004). Así pues, este no pega nada en una saga donde encajan mejor autores del calibre de James Newton Howard o Alexandre Desplat, o si acaso, puestos a bajar unos peldaños, Marco Beltrami.

Es cierto que la composición y la orquestación de Powell suenan a La guerra de las galaxias, pero a imitación y a homenaje más que a una evolución valiente e inspirada. Tiene algunas limitaciones severas, como el tema de amor, primordial y anodino, o la falta de variación temática, pues es un trabajo de acción orquestal efectivo pero superficial, quedando lejísimo de la versatilidad y personalidad de Williams. Sobre todo se echa en falta un motivo llamativo para Han Solo. Aquí hay que decir que el propio Williams compuso uno que lleva su nombre, pero hace las veces de introducción genérica a la película, no tiene una conexión concreta con el personaje, y Powell no aporta variaciones que lo relacionen mejor con él. Por si fuera poco, el uso que hacen de la música juega ligeramente en contra del compositor: el montaje con las imágenes carece de la fluidez necesaria. La primera aparición de los coros es precipitada y chocante, muchos temas se solapan, especialmente las referencias, y otros muchos quedan como un efecto sonoro más. Dado que la música suele ser lo último en producirse e integrarse en el conjunto prefiero pensar que aquí sí ha habido algo de premura.

Como anexo, cabe señalar también que esta vez tenemos los mensajes mejor incluidos. En Los últimos Jedi se notaban demasiado las moralejas animalistas y feministas, hasta resultar contraproducentes, por forzadas y por empacho. Pero esta es una obra más ambigua y sin ideología metida con calzador. Se podría decir que el tema de la rebelión contra la esclavitud encabazado por el robot L3 sí se incluye de sopetón, pero funciona por su gracia y sobre todo porque forma parte intrínseca de la historia: todos los protagonistas luchan contra la opresión a su manera, incluso desde el mundo del crimen, y las acciones de L3 tienen peso en lo que está ocurriendo, no es como el infame capítulo de los caballos-alien de Los últimos Jedi.

DETALLES FINALES POLÉMICOS

Alerta de spoilers: En adelante revelo todo el tramo final.–

El coaxium termina siendo un macguffin de baratillo para mover la trama y añadir peligros puntuales, los autores lo adaptan sin disimulo alguno a las necesidades de la trama, no se trabaja lo suficiente su naturaleza y usos como para resultar creíble. Dicen que la mina es la única fuente del combustible principal del Imperio… ¿Y tiene tan poca vigilancia? Se habría arreglado señalando que es la única fuente cercana a los protagonistas. También queda un poco cutre que suban el coaxium robado al Halcón por la pequeña entrada de pasajeros, como si no hubiera una rampa de carga. ¿No se supone que es un carguero?

La sorpresa con que Enfys Nest sea una chiquilla (Erin Kellyman) ha mosqueado a algunos por ser considerada otro caso de feminismo impuesto (chica joven y fuerte como manda el patrón actual). Pero no me parece el caso. Las guerras dejan muchas bandas de niños que se dedican al pillaje o incluso acaban convertidos en guerrilleros, y el personaje encaja en ello y la actriz impresiona a pesar de su breve aparición.

Otros se han quejado de que Han ceda ante la miseria de las víctimas del Imperio y les entregue el botín, alegando que debería ser malvado y frío sin más matices hasta el final de Una nueva esperanza. Pero no lo comparto. Ya en ese episodio, al aceptar las condiciones tan débiles de Obi-Wan y Luke, deja entrever que no es un cabrón despiadado y está abierto a trabajos más humildes. Y aunque no fuera así no veo que se contradijera al personaje, este puede ser un criminal al que le importa más bien poco casi todo y aun así ser menos egoísta en casos concretos. Aquí por ejemplo su objetivo principal no es el dinero, sino recuperar a su amada, y además las circunstancias no le dejan más margen de movimientos.

La confrontación contra el villano resulta un poco forzada, lo que sumado a que resulta predecible y tiene un giro demencial, le hace perder la fuerza que tenía el ver a los protagonistas enfrentar algunos de los dilemas, decisiones y traiciones más importantes de sus vidas. No resulta nada verosímil que Beckett no mate a Dryden Vos cuando tiene la situación a su favor, dejando así un gran problema para su futuro. Pero claro, los autores querían incluir por narices la pelea del villano con Han y Qi’ra… y aun así tampoco la ejecutan bien. Eso de que Qi’Ra amague con matar a Han es una forma ridícula de intentar extender la intriga por su lealtad, pero que no aproveche el factor sorpresa cuando va a por Dryden, todo por alargar un poco más la lucha cuerpo a cuerpo, termina tirando por tierra la poca tensión que le quedaba a la escena. Se recupera bastante con Han asimilando las traiciones y disparando a Beckett primero (toma esa, Lucas)… pero entonces llega la parida de Darth Maul…

Señores, ¡que lleva muerto treinta años! Y bien muerto, porque acabó partido en dos. Y bien olvidado, dado que fue un personaje más bien lamentable, una excusa chapucera para las escenas de acción. La resurrección por arte de magia está claro que sólo tiene cabida por buscar el giro impactante, porque desde luego coherencia narrativa poca. Implica que sospechemos que ningún personaje muerto está realmente muerto, y deja muchas preguntas en el aire: cómo ha resucitado o quién lo ha logrado, qué ha hecho desde entonces, si va por libre, es fiel al Imperio o es el líder de algún sindicato, qué pretende con Qi’ra, etc., etc. La sola idea de recuprar a este personajillo es una salida de tono estúpida, pero el vacile de coger la espada es para terminar la proyección abucheando.

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Saga La guerra de las galaxias:
Introducción: La guerra de las galaxias, de George Lucas.
Episodio IV – Una nueva esperanza (1977)
Episodio V – El Imperio contrataca (1980)
Episodio VI – El retorno del Jedi (1983)
Episodio I – La amenaza fantasma (1999)
Episodio II – El ataque de los clones (2002)
Episodio III – La venganza de los Sith (2005)
Episodio VII – El despertar de la Fuerza (2015)
Rogue One (2016)
Episodio VIII – Los últimos Jedi (2017)
-> Han Solo (2018)

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Terminator Génesis


Terminator Genisys, 2015, EE.UU.
Género: Acción, ciencia-ficción.
Duración: 126 min.
Dirección: Alan Taylor.
Guion: Laeta Kalogridis, Patrick Lussier.
Actores: Arnold Schwarzenegger, Jason Clarke, Emilia Clarke, Jai Courtney, J.K. Simmons.
Música: Lorne Balfe.

Valoración:
Lo mejor: Entretiene si te la tomas como una de acción y ciencia-ficción para pasar el rato.
Lo peor: No parece una película de la saga, ni en calidad ni en esencia. La trama es un galimatías lleno de agujeros de guion, los personajes muy flojos, el reparto mediocre, la puesta en escena normalita. La negligente campaña publicitaria: destripan toda la película en los tráileres… ¡incluso en el póster!

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Alerta de spoilers: Hay algunos spoilers sobre la trama… pero nada que no se viera en los tráileres, que te lo contaban todo. Al final hago una lista de fallos que sí incluye más detalles.–

Otra superproducción de estudio realizada con prisas para exprimir una saga famosa justo antes de que se le caduquen los derechos. Cogen a unos cuantos guionistas y los martillean entre varios ejecutivos con ideas variadas, muchas de ellas sin pies ni cabeza. Seleccionan a un director con poco renombre (corta carrera y sin contactos en la industria) que quiere ganarse algo de fama y amigos y se deje manipular. El resultado, otra película que no debería haber existido. Un caos de argumento, unos personajes queridos destrozados, un aspecto visual que está lejísimos de dar la talla.

Si fuera una cinta de acción cualquiera seguramente habría calado mejor, pues tiene la gracia que consiguen algunas películas flojas pero divertidas. El ritmo no es malo porque salta de una cosa a otra constantemente, al argumento no le haces caso porque de primeras se presenta absurdo, la acción es básica pero vale para entretener, te ríes con sus chistes facilones y también con los agujeros de guion, y a otra cosa. Tiene un presupuesto descomunal que no luce y unas pretensiones que no llegan a nada, pero para fans del género valdría aceptablemente como pasatiempo de bajo nivel, de ver y olvidar. Pero teniendo en cuenta que debe ser el relanzamiento y reinicio de una saga de alta calidad y muy querida no puedes hacer la vista gorda a su falta de personalidad y calidad, de hecho, anda tan escasa de ambas que resulta un insulto al fan de la serie. Ya la tercera y cuarta partes se llevaron un buen varapalo porque cumplían por los pelos con los preceptos obligados de la serie. ¿Por qué no aprenden de los errores? Pues porque es algo esquivo para los magnates que buscan reventar la taquilla con productos y no con cine de verdad.

Tres son esos puntos clave que deberían haber mantenido de una forma o de otra. Personajes fuertes y carismáticos con los que pudieras conectar y sufrir. Una aventura de supervivencia al límite que roce el terror psicológico. Una puesta en escena sobresaliente que deje al resto del género en ridículo. La tercera entrega cumplía lo justo pero al menos era un buen título de acción, y la cuarta se acercaba bastante en todos los elementos, aportando además un nuevo camino que seguir, porque por fin vieron que repetir la fórmula de “Terminator al pasado más persecución” estaba agotada. No fue una obra redonda, y con lo exigente que es el fan tardaron en apreciar sus muchas virtudes, pero no me cabe duda de que por ahí deberían haber seguido, el camino estaba bien allanado: buena trama, buenos personajes y nuevas ideas que respetan el concepto original, amén de un aspecto visual con gran nivel y bastante estilo. Pero en Génesis dan un paso atrás… con tirabuzón, tropiezo y fractura de tobillo. Y aún pretenden arrastrarse para realizar más secuelas. Espero que la taquilla, que no va bien, y las flojas críticas, les sirvan de aviso y dejen la saga en paz, porque para verla agonizar mejor dejarla ir. Para colmo este reinicio llega considerando que la tercera y cuarta partes no existen. La han vendido así y se puede observar en algunos detalles; el encuentro entre Reese y Connor es distinto a lo visto en Salvation, por ejemplo. Es decir, tienen los santos cojones de decirte que esta película y no las anteriores es la buena. Pero es que una vez vista te das cuenta de que los Terminator enviados a los 90 ya no existen, ergo es como decir que Terminator 2 también la puedes sacar de la serie, que ya no es válida. Pues obviamente va a ser al revés: Génesis es la que nadie va a incluir en la cronología de la saga, por estúpida e insultante. Para rematar, engancharon y engañaron a James Cameron (no sé cómo, dinero no necesita; ¿alguna obligación contractual?… porque sencillamente, no hay quien se crea sus palabras) para hacer un anuncio donde decía “Esta es la secuela de Terminator que yo habría hecho”. Pues no, coño, no me toméis el pelo así.

Los personajes son lo contrario a lo esperado. Oscilan entre la indiferencia, el aburrimiento y lo cargante, con lo que gran parte del tiempo resultan repelentes y quieres que mueran de una vez. Es problema de un libreto blando e indeciso tanto como de interpretación: qué horror de casting. Kyle Reese es un soldado de escasa personalidad, y Jai Courtney se ajusta a ello con su actuación sin savia ni sentimientos, con lo que termina resultando una versión cutre y anodina del carismático y sufridor Reese de Michael Biehn y el encantador Anton Yelchin que representó su versión joven en Salvation. La Sarah Connor dura que yo conocía era una mujer de armas tomar, decidida y violenta como los tiempos requieren, pero a la vez se la veía llena de cargas y miedos como madre y como salvadora de la humanidad. No hay conflicto interno alguno en la Sarah actual, y la falta de carisma empeora las sensaciones. Aquí el fallo es principalmente de casting, porque al menos dura sí la muestran, y seguramente podría haber funcionado con una actriz que le diera fuerza… Pero Emilia Clarke no de la talla, literalmente porque tiene complexión de niña, pero sobre todo porque se la ve forzada. Y peor está en los momentos emocionales, que no los hace creíbles y en los que carece de la más mínima química con Courtney, y mira que era necesaria dado el obligado romance. En Juego de tronos no deslumbra pero cumple de sobras, aquí no se hace en ningún momento al personaje.

A John Connor directamente que le hubieran cambiado el nombre. El Connor del tramo inicial es insípido, nada que ver con la excelente representación de Christan Bale, verosímil como líder con un gran peso encima. Jason Clarke me parece buen actor desde que lo conocí en The Chicago Code, pero no logra captar al personaje, primero por sosainas y luego por la cosa sin pies ni cabeza en que lo convierten. Arnold Schwarzenegger como el Terminator (¿de verdad hacía falta decirlo?) está correcto en un papel que no requiere más que un toque de seriedad, el problema es exclusivo del guion: mientras que la idea de que envejece es simple pero efectiva, el resto de aportes que lo alejan del concepto original son una cagada. Como en la tercera parte, lo convierten en un secundario cómico, y esta vez peor, porque los chistes son repetitivos y sin gracia alguna. Pero también lo humanizan más de la cuenta con una sensiblería que no resulta creíble. Por ejemplo, el pique con Reese cuando cargan las armas: se ve a una persona que intenta esconder su vejez y hace un chiste con un nuevo amigo, algo incompatible con el tipo de robot que conocíamos. Y lo rematan otorgándole conocimientos que de ninguna manera podrían estar a su alcance: ¿un Terminator, una unidad de combate e infiltración, tiene conocimientos avanzados de las armas secretas de Skynet? Ni de coña. Una unidad que tiene muchas posibilidades de ser capturada por el enemigo no lleva información vital que además le es inútil en su misión. Que el Terminator construya una máquina temporal con tecnología de 1984 mientras la Skynet del futuro sudó de lo lindo es totalmente absurdo e inverosímil, una excusa forzadísima para que viajen a la nueva línea temporal en nuestro presente.

El argumento es un despropósito, y no sólo porque la premisa parte de ese sinsentido. Sueltan ideas a puñados sin llegar a decantarse por ninguna, sin desarrollarlas completamente. Alguna no lleva a nada, otras son agujeros de guion, otras dan subtramas anodinas, y todo se mezcla caóticamente y sin rastro alguno de la esencia de la saga. Hay como dos películas en una. La primera es el intento de relanzar la serie sin faltar a las ideas originales. La segunda es el intento de hacer una nueva saga bastante distinta. Ninguna de las dos funciona, y la obligación (autoimpuesta) de combinarlas deja ambas a medias: sin ritmo, rumbo ni coherencia. Para colmo, nos jodieron las escasas sorpresas relevantes en la penosa campaña publicitaria, la más negligente e insultante que recuerdo haber visto: los tráileres te cuentan absolutamente todo, y hasta el póster (que encima es horrendo) te destripa el giro con John Connor.

Partimos desde un punto ya conocido: en la victoria final sobre Skynet esta inteligencia artificial despliega su último recurso, la máquina del tiempo con la que envía un Terminator a 1984 para asesinar a Sarah Connor e impedir así que nazca su mayor rival, John Connor. Pero la Resistencia logra enviar también un defensor, Kyle Reese. Sin embargo en esta película cambian las cosas. Reese se encuentra con una línea temporal reescrita porque otra pareja de Terminator (un T-1000 malvado y un T-800 reprogramado como aliado) ha sido enviada a la infancia de Sarah. Así pueden colar la excusa de que el T-800 envejece y mantienen a Schwarzenegger en el papel. Pero no esperes que te expliquen quién, cómo y cuándo envía esos robots a los años setenta, de la misma forma que no se esfuerzan por hacer verosímil la máquina temporal del 84 con la que se permiten el borrón y cuenta nueva de tramas y fechas. Es la excusa para montarse este burdo reinicio, y punto.

Una vez reseteada de mala manera la serie, empieza el caos. Skynet es ahora Génesis, John es Skynet, Génesis es un niño pesado… y todo esto da igual, porque no se explica ni desarrolla nada, no lleva a ninguna trama elaborada. Los personajes deambulan de un escenario a otro y todo les cae encima, hacen lo que sea, y siguen adelante como si nada hubiera ocurrido. No hay una evolución del drama personal llamativa, emocionante, y el romance tira de topicazos inmaduros bastante cargantes. La trama finge ser compleja pero es superficial e intrascendente y se da mascadita en pequeñas dosis porque se asume que el espectador es tonto. La narración se limita a escena de acción tras escena de acción, que para colmo no dan la talla, sea por los agujeros de guion (a casi todas se les puede sacar alguna incoherencia importante; al final del artículo pongo una lista con las más llamativas) o el flojo nivel visual. Esta forma de narrar, cada vez más común en el cine contemporáneo, es algo que detesto. Sobre todo me resulta insoportable lo de que los personajes no se esfuerzan realmente por nada. Reese capta recuerdos por arte de magia, y estos le indican hacia dónde tiene que ir; fuera de escena el Abuelo (el T-800 enviado a los setenta) monta y desarrolla un gran plan de forma que al final lo único que tienen que hacer para acabar con Skynet en 2016 es poner unas bombas. No hay más línea argumental que pegar tiros hacia delante, salvo esa delirante subtrama con el personaje secundario tonto de turno (otro cliché del cine actual), el policía-chiste que aparece de vez en cuando sin aportar nada.

Y por supuesto olvídate de cualquier rastro de inteligencia. ¿Alguna pensamiento filosófico sobre el destino de la humanidad con la tecnología? No. ¿Entonces para que convierten a John en Skynet? ¿Qué revelación ha tenido, cuál es su objetivo, por qué aparece y desaparece y sus intenciones para con los héroes cambian cada dos por tres? El galimatías resultante sólo consigue aburrir, porque habla y habla pero ni dice ni lleva a nada. Estropean también el concepto de Skynet para convertirlo en Génesis, una inteligencia artificial que parece un niño mimado con un arrebato. ¿Cómo pretendes que esos hologramas estúpidos den miedo y sensación de peligro? En las tres primeras partes no veíamos directamente el enemigo principal y aun así lo temíamos, y aunque en la cuarta ya flojeó al mostrar un núcleo al que parecía demasiado fácil acceder, al menos mostraba inteligencia sin igual que aquí no llega a verse ni en el Connor tuneado.

Para rematar el despropósito, como decía tampoco parece que se esfuercen por mantener el sello de la saga en su esencia más importante: no llegan a aparecer las exigibles grandes secuencias de acción y persecución que ponen a los protagonistas al borde de la muerte, con huidas por los pelos, un clima de intriga que roza el terror (al menos en las dos primeras entregas) y donde no se olvidaban de desarrollar personajes humanos que te calen hondo. Sólo salvo la escena del ácido, el resto son anécdotas enlazadas donde no son capaces de formar una trama sólida e impactante y menos exponer buenos caracteres. Los tiroteos son breves e insípidos, y la gran pieza de acción central es la vista en los avances: unos pocos minutos correteando con el autobús para acabar de forma súper exagerada. Intriga y tensión y sentido del espectáculo y del asombro no llegan a aparecer.

Gran parte del problema es el infame libreto, pero 155 millones daban para bastante más. El director Alan Taylor, por mucho que deslumbrara en televisión (desde Homicidio a Juego de tronos, pasando por varios clásicos: Oz, Los Soprano, Mad Men…), no logra el nivel requerido, y eso que se entrenó en superproducciones con la más que correcta Thor: El mundo oscuro. Jonathan Mostow y sobre todo McG nos regalaron secuencias de acción impactantes y superiores a la media del género, y aunque no llegaran al nivelazo del genial James Cameron se veía talento y en el segundo caso también esfuerzo por buscar el tono de tensión constante, por lo que Salvation mantenía el sello de la saga de forma aceptable. Pero Génesis es una obra sin alma, sin sentido del espectáculo ni como señalaba capacidad para transmitir ni una de las emociones que se esperan encontrar. Las peleas a puñetazos son muy simplonas, carecen de energía y vitalidad, tanto por la falta de originalidad como por la monótona forma de rodarlas (el montaje es bastante malo). La corta y simple persecución con el autobús tampoco impacta nada a pesar de ser la más relevante, y el resto son unas breves escaramuzas con aún menor capacidad para causar alguna impresión, como la persecución con helicópteros, que se limita a mostrar borrones digitales movimiento y mucho ruido pero no llega a narrar nada. El largo e insustancial desenlace es lo peor de todo. Deberían haber buscado algo más ambicioso, que pegar tiros a las cámaras para que Skynet no moleste con su monólogo de humor mediante hologramas mientras ponen cargas explosivas no es un clímax digno de la serie. Así que, si estaba siendo una de acción normalucha, el interés acaba por los suelos, dejándote sin nada que recordar. Y en las partes pausadas está peor, con una dirección apática; hay momentos muy flojos, como esos torpes primeros planos en los momentos románticos.

Los efectos especiales son muy limitados en una serie donde se espera que deslumbren, de hecho, ni llegan al mínimo aceptable como superproducción. El futuro se asemeja a un videojuego, es realmente penoso, parece que estás viendo el clon de The Asylum en vez de la película oficial. Luce muchísimo mejor el futuro de Terminator 2 de hace… ¡casi veinticinco años!, no digamos ya el de Salvation. Parecen haber echado todo el dinero y esfuerzo en la recreación de Schwarzenegger de joven, que está bien conseguida pero se sigue notando falsa (no resulta tan creíble como los Na’vi de Avatar). Es que ni siquiera convence el nuevo exoesqueleto, con una mandíbula distinta que le confiere un aspecto de robot demente más que temible. Y para terminar, la banda sonora es insistente y chapucera, cuando las demás han sido sencillas pero sumamente efectivas a la hora de reforzar la intriga y tensión.

Cuando vi Mad Max: Fury Road, me dije: “no he visto una película de acción y ciencia-ficción de semejante nivel desde Matrix y Terminator 2“. Que sea una obra ajena a la saga la que más recuerde en sensaciones y calidad a la misma…

Alerta de spoilers: Termino con la larga lista de preguntas, inconsistencias y agujeros de guion, que obviamente señalan detalles muy concretos de la película.–

-Tanto repetir la fórmula de enviar un Terminator al pasado empieza a generar preguntas. En Terminator se suponía que el envío de un robot y un héroe para frenarlo fue un movimiento de última hora y a la desesperada, pero si siguen mandando robots de uno en uno cuando les place (y la Resistencia averigua sin problemas la fecha y envía también un solo defensor), pues parece que realmente no tienen tantos problemas para enviarlos, así que… ¿por qué cada bando no manda un puñetero comando? Y en esta película en concreto se nota más el patinazo, porque vemos a Skynet coger un solo Terminator de todo el lote que tiene y a la Resistencia hacerse con la máquina con bastante tranquilidad y enviar a Reese sin prisas, pero luego además resulta que alguien envía otra pareja más. Manda a veinte hombres fuertes, John Connor, que pareces imbécil, y no dejes sin vigilancia la máquina para que Skynet siga fastidiando.
-También cabre preguntarse por qué si Skynet tiene la máquina del tiempo lista, en vez de usarla y acabar con la Resistencia de una vez sigue extendiendo la guerra.
-La gilipollez de que una vez derrotada Skynet los Terminator y naves se desconecten y caigan… ¿entonces como funciona el Terminator en el resto de la película, y por qué no activa el resto del lote para defender la máquina?
-Señores guionistas (y productores mete mano), si vais a extender o justificar las escenas con trucos baratos, intentad que no se noten tanto, que hay innumerables capítulos, en especial de acción, cuya justificación parte de o tiene una cagada muy clara: si Sarah sabe en qué momento y lugar aparece el Terminator en el 84, qué demonios hace que no está preparada esperando en vez de arriesgarse a un enfrentamiento directo; con Reese igual, espera a que esté a punto de morir en la tienda de ropa porque sino no tenemos el momento de tensión cutre; en la huída con el cambión Kyle tiene un lanzagranadas y no lo usa hasta que el T-1000 ha cumplido con la filigrana molona buscada; en la trampa para el T-1000 el Abuelo está desparecido en vez de proteger a Sarah, para aparecer porque sí al final de la escena, pues con él presente habría durado un minuto; el Abuelo ha tenido veinte años para armar los cargadores y preparar bombas, pero no lo ha hecho sencillamente porque querían meter una escena de transición y otra cómica; habiendo un montón de coches, más manejables y mejores para pasar desapercibidos, cogen un autobús, que da más espectáculo; ni el lógico T-800 ni el entrenado Reese son capaces de prever que si dejan otro helicóptero lo pueden usar policías o John-Skynet para perseguirlos si averiguan que han tomado ese camino; qué casualidad que el poli tonto se trasladara de LA a San Franscisco y deduzca tan rápido de un fotograma borroso que dos gamberros en un puente son los misteriosos tipos que busca; qué conveniente la explicación de que John-Skynet sea único: los demás sujetos que quiso convertir Skynet se murieron, él no… por que sí y punto; persiste la manía de coreografiar peleas lanzando al contrincante lejos cuando lo tienen agarrado dispuesto para ser machacado a puñetazos y cuchilladas: vemos que John-Skynet le puede cortar un brazo al Abuelo, y en vez de seguir destrozándolo se dedica a tirarlo de acá para allá lejos de su alcance, como si una caida o choque contra una pared demostrara hacerle daño, y como si no pensara que le está dando tiempo a encontrar una escapatoria o arma; etc., etc.
-En Cyberdine construyen un par de proyectos secretos revolucionarios, la poliaelación y la máquina del tiempo… y los tienen tras cristaleras desde donde cualquier currante del resto de la empresa lo ve todo; toma seguridad y secreto.
-¿Por qué se apagan los carteles publicitarios de Génesis?
-El Abuelo al final es capaz de regenerarse… pero mantiene su aspecto viejo.
-“No tenemos armas para luchar contra esta nueva clase de Terminator”… “No pasa nada, me fabrico un súper imán con un megáfono viejo”.

Ver también:
Terminator Salvation.
Terminator 3: La rebelión de las máquinas.