El Criticón

Opinión de cine y música

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Juerga hasta el fin


This is the End, 2013, EE.UU.
Género: Comedia.
Duración: 107 min.
Dirección: Evan Goldberg, Seth Rogen.
Guion: Evan Goldberg, Seth Rogen.
Actores: Seth Rogen, Jay Baruchel, James Franco, Jonah Hill, Danny McBride, Craig Robinson, Emma Watson, Michael Cera, Rihanna, Channing Tatum, Mindy Kaling, Paul Rudd, Aziz Ansar.
Música: Henry Jackman.

Valoración:
Lo mejor: Ver a los actores famosos riéndose de sí mismos. El tono gamberro y loco.
Lo peor: La falta de ingenio y originalidad.

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Con toda seguridad ver a una pandilla de actores bastante conocidos haciendo de sí mismos en una comedia gamberra va a tener algo de gracia por muy chusquera que sea la película que se monten. Y vaya repertorio tenemos. Prácticamente aparece toda una generación, la mayoría conocidos entre sí por películas en común, todas esas comedias chorras como Superfumados, Supersalidos, Infiltrados en clase y Virgen a los 40: Seth Rogen, Jay Baruchel, James Franco, Jonah Hill, Danny McBride, Craig Robinson, Emma Watson, Michael Cera, Rihanna, Channing Tatum, Mindy Kaling, Paul Rudd, Aziz Ansar… La lista es interminable, y todos se desmelenan y se dejan llevar en esta locura donde los que no mueren bien rápido serán objeto de mofa sin miramientos.

Pero desde el guion (si es que no está todo improvisado a partir de un corto que hicieron previamente) no se esfuerzan en elaborar algo ingenioso ni una parodia original de sus vidas y del factor fama, sino que enlazan chistes guarros, humor a base del conflicto básico (disputas, peleas), y… ya está, para de contar. Lo bueno es que van sin miedo a soltar la burrada más gorda (hablar de violar a Emma Watson, el pollón del demonio, etc.), con lo que como comedia absurda y bruta cumple bastante bien. Lo malo es que esa simpleza del sentido del humor y la ausencia de una trama más llamativa que el aislamiento en la casa limitan mucho el rango de acción. El tramo central, una vez pasado el jaleo que da pie al apocalipsis, pierde mucho fuelle al repetir los mismos chistes una y otra vez. Hasta que empiezan a moverse y salir de la casa no se recupera. Entonces pone un poco más el foco en la evolución de los personajes y ofrece nuevas situaciones con más interés, pero es quizá tarde y tampoco sorprende mucho.

Más o menos a la vez llegó, no sé si por casualidad o qué, la versión inglesa de la banda equivalente de las islas, Edgar Wright, Simong Pegg y demás: Bienvenidos al fin del mundo. La diferencia de calidad es monumental, abrumadora. Y la carrera de ambos grupos también está a años luz de diferencia.

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Noé


Noah, 2014, EE.UU.
Género: Fantasía, aventuras.
Duración: 138 min.
Dirección: Darren Aronofsky.
Guion: Darren Aronofsky, Ari Handel.
Actores: Russell Crowe, Jennifer Connelly, Anthony Hopkins, Ray Winstone, Emma Watson, Logan Lerman, Douglas Booth.
Música: Clint Mansell.

Valoración:
Lo mejor: Banda sonora, reparto.
Lo peor: Confusa, indefinida, arrítmica, algo pobre en lo visual… En resumen, aburridísima.

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Como ocurre con otras obras de género fantasioso tan abierto, al no tener delimitaciones claras en el universo presentado, en las capacidades de los seres que la habitan y en las intenciones y poderes del dios de turno es complicado establecer una buena conexión con el espectador. Sí, en este caso se supone que hablamos de un cuento con moraleja, es decir, que no se pretende construir un entorno sólido y bien estructurado, pero aun así debe haber unos patrones que den sentido, entidad y coherencia a lo expuesto. Muchas son las cuestiones que se dejan sin respuesta, abundan las intervenciones divinas aleatorias, etc., pero las que más hacen torcer el gesto son las que afectan a la credibilidad de lo narrado. Por ejemplo, si ya es difícil tragar con la historia de las parejas de animales (supongamos que hay conjuros para controlarlos, adormilarlos y alimentarlos), no digamos cuando resulta que los protagonistas dicen que no se alimentan de animales y plantas y aparecen recolectando musgo. ¿El musgo no se considera vida? ¿A los humanos no se les aplica el conjuro? ¿Cómo sobreviven con esa mierda de dieta? Y mientras, se nos pone al resto de la humanidad comiendo carne y señalándolo como si fuera algo inmoral y pernicioso. Extendiendo el asunto, la familia vive de maravilla en la hostil naturaleza, aparte de porque no necesitan comer, por sus poderes de curación (la madre detecta las heridas internas con un vistazo superficial -oh, te has quedado estéril- y el abuelo se las cura con la imposición de manos -eso sí, cuando le sale de los cojones-), pero parecer ser que el resto de humanos no tienen esa ventaja, y para colmo la industrialización que proporciona progreso y comida se señala como malísima y todos los que viven en ella acaban locos. Pero bueno, la propia fuente no es precisamente coherente tampoco.

En estas condiciones la enseñanza que se puede sacar es bastante vaga, y eso cuando no resulta confusa. Están presentes las nociones básicas del pecado, la familia, el perdón, la decadencia de la humanidad, etc., pero poco claras y sin intensidad alguna, algo difícilmente perdonable cuando es la base del relato. Entre los momentos confusos destacaría un ejemplo extraño, la mezcla de creación con ciencia: el videoclip de la evolución en medio de cagadas monumentales sobre incesto (esas parejas de animales y esa única familia que deben repoblar la Tierra) quizá buscara conciliar posturas, pero también podría ser que Aronofsky pretendiera aportar algo de sentido común y no le quedara bien.

Quizá por partir de nociones morales básicas y arcaicas este guionista y realizador intentó modernizarlo un poco, pero se limitó solo a lo visual, dándole un tono de fantasía comercial (con esos ángeles-trols de piedra a la cabeza), y al final como cinta de aventuras tampoco funciona. Sin ritmo ni épica alguna y con poco lustre en lo visual, no impacta lo más mínimo. La dirección de Aronofsky está lejos de mostrar las técnicas y habilidades que le hemos visto otras veces, y además los efectos digitales son algo pobres. No llega a caer en lo cutre, pero visualmente se queda bastante corta para lo esperado de una superproducción. Sólo la banda sonora de Clint Mansell alcanza algo de la épica anunciada.

El otro elemento crucial que tampoco da la talla son los protagonistas. Podría entender que tiraran de arquetipos para ejemplificar tal o cual idea y mensaje, pues va con el género, pero el dibujo de los personajes y sus conflictos se inclina hacia lo vulgar y con abundancia de clichés, y la exposición de alegorías a través de ellos es bastante tosca. El padre solo está obsesionado con cumplir con lo que cree que le ha dicho Dios y de ahí no se mueve hasta que en el epílogo, sin razones aparentes, vuelve con la familia, todos se perdonan y son felices. Sin una trayectoria más trabajada, sin puntos de inflexión bien determinados, su viaje no puede interesar, y la enseñanza del perdón es tan simple y forzada que enerva. Al menos Russell Crowe cumple bastante bien.

En el resto de la familia el que no es un adorno intrascendente no vale para mucho. La madre (Jennifer Connelly) solo tiene una escena con enjundia (cuando se posiciona contra las intenciones de matar a los nuevos hijos), el hijo mayor es un florero (y casting y maquillaje están muy desacertados: su pinta modelo de revista desentona en el ambiente), el menor más aún. Dan más juego el hijo intermedio (Logan Lerman), que está salido y quiere una mujer para el viaje (y se va a buscarla en medio del ejército enemigo, mira que es listo), y la hija que adoptan (Emma Watson bastante sosa). Ella llora porque es estéril y sin críos no vales para una familia cristiana aceptable, pero como sufre como también mandan los preceptos del cristianismo pues milagrosamente se cura y ale, a parir en grandes cantidades. En cuanto a lo que querían transmitir con el potencial secuestrador de niñas, no me queda claro, quizá ser fiel a tu padre… ¿aunque esté como una puta cabra? Finalmente tenemos el villano (Ray Winstone es el nuevo Brendan Gleeson) que sirve como ejemplo de la debacle e inmoralidad de la humanidad. Que sea malo porque sí se acepta en un cuento, pero no si es a costa de resultar cansino mientras su posición como catalizador del viaje psicológico y moral de los buenos se cuida tan poco: el conflicto con el padre se limita a lo bélico, y la tentación que siembra en el chaval da muy poco de sí, con lo que queda como un simple enemigo más a vencer en el momento de acción y tensión de rigor. Aparte tenemos a Matusalén (Anthony Hopkins), el sabio-mago estándar (simpático, críptico y fumado) que aparece únicamente para dar un par de buenos consejos y luego se olvidan de él hasta el punto de que esa perfecta familia cristiana no se lo lleva en el arca.

Con unos personajes tan simples y aburridos y con unas carencias tan grandes en la epopeya y la fábula, entre poca y ninguna emoción surge de la proyección. Solo salvaría la parte en que el padre pierde del todo la cabeza y amenaza con matar a los futuros hijos, porque los actores cumplen y unas pocas escenas tienen algo de intensidad. El resto del tiempo no pasa nada interesante, o lo que hay se difumina en una narración malograda y no llega a nada.

Como cuento con moraleja de índole religiosa tenemos un ejemplo reciente de bastante calidad en La vida de Pi, que tenía todos los elementos necesarios para funcionar puestos en su momento y cantidad justos: la fábula era hermosa y dejaba buen poso, los personajes eran atractivos, las partes realistas se fusionaban bien con la fantasía, el mensaje llegaba con claridad y fuerza, y visualmente era excelente. Noé solo alcanza un mínimo aceptable como superproducción, donde no luce como aquélla pero al menos no resulta horrible. En el resto hace aguas por todas partes, nunca mejor dicho. ¿Qué pasó con el Aronofsky que conocemos, el arriesgado, virtuoso y con gran capacidad para cautivar y dejar huella?

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte – Parte 2


Harry Potter and the Deathly Hallows – Part 2, 2011 EE.UU., Reino Unido.
Género: Aventuras, fantasía.
Duración: 130 min.
Dirección: David Yates.
Guion: Steve Kloves, J. K. Rowling (novela).
Actores: Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson, Ralph Fiennes, Helena Bonham Carter, Alan Rickman, Bonnie Wright, Tom Felton, Jason Isaacs, Evanna Lynch, David Thewlis, John Hurt.
Música: Alexandre Desplat.

Valoración:
Lo mejor: Nada digno que recordar.
Lo peor: Que la saga termine sin volver a ofrecer el buen nivel de su tramo central.

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Tras el fatídico bache cualitativo que sufrió la saga con la errónea idea de mantener a David Yates como director y Steve Kloves como guionista, quienes nos han dado unos títulos finales insípidos y aburridos, no cabía esperar un desenlace de mucho mayor nivel, pero sí tenía esperanzas en que al menos en el aspecto de ritmo y entretenimiento ofreciera algo más digno, pues se trata nada más y nada menos que de la batalla final. Pero no, la cinta se mantiene en la misma línea narrativa apática, torpe, indefinida y aburridísima.

El guion es superficial, incapaz de exprimir el potencial cinematográfico que ofrece la novela (personajes interesantes, aventuras dignas de ver en la gran pantalla, y, en este episodio más que nunca, tensión y sorpresas finales bastante decentes –que bueno, la saga literaria tampoco es una obra maestra-) y sobre todo incapaz de edificar con coherencia y dinamismo lo poco que narra. Como viene ocurriendo desde bastante atrás, la historia que se nos cuenta… casi no se nos cuenta. Se reconocen a los personajes muy bien, pero la trama no hay manera de seguirla si no has leído los libros recientemente. Los objetivos de los protagonistas, los diversos eventos y sus efectos colaterales, las resoluciones de conflictos varios, las sorpresas cruciales para asimilar el desenlace… nada se explica con la claridad suficiente como para comprender qué se está viendo. No se expone claramente qué son los horrocruxes y qué las reliquias, ni por qué quieren destruir unos y de qué demonios va lo otro, ni se atisba sentido alguno en el asunto de las varitas… y claro, todo ello confluye en que la derrota de Voldemort no se sabe por qué ocurre. ¿Cómo puedes terminar una trama de dos horas en un clímax que no resulta inteligible? Sumémosle a todo esto los momentos desaprovechados, los personajes secundarios infrautilizados (¿cómo puede ser que no se nos muestre la muerte de algunos caracteres importantes?) y algún tramo verdaderamente incomprensible (¿pero qué demonios es ese cielo-limbo al que va Potter y qué aporta a la historia?) y el resultado es una amalgama sin pies ni cabeza. Ni siquiera el momento Snape, la mejor parte de la novela, ofrece algo digno de recordar.

Pero de nuevo lo peor de todo es lo que iba diciendo de que como entretenimiento, como película de aventuras de gran presupuesto, no luce lo más mínimo, pues visualmente es bastante monótona. Como dije en anteriores entregas, es triste ver como una saga visualmente arrebatadora en los primeros cuatro episodios ha terminado resultando tan fría y simplona. La puesta en escena de Yates es pobre y plana, y el tono tan oscuro no ayuda lo más mínimo. Todos los planos se componen de la misma forma, la proyección carece de ritmo, dinamismo y vitalidad, y no sé si es también por el director, pero el presupuesto no parece haberse aprovechado como debería, con lo que tampoco tenemos la belleza y capacidad de asombrar esperadas. En el clímax en Hogwarts se esperaba algo grande… y lo poco que nos ofrecen se ve de fondo, de refilón, sin sacar partido alguno de la espectacularidad. Ni siquiera los extraños añadidos funcionan, como esa escena absurda en que Voldemort abraza a Harry y salen por ahí volando, otro momento tan incomprensible como cutre.

Larga y descentrada, fría y aburrida, confusa cuando no completamente ininteligible… Resulta un penoso cierre para una saga que llevaba varias entregas agonizando. Sólo queda lamentarse de nuevo de que tras ese pico de calidad alcanzado con Alfonso Cuarón (El prisionero de Azkaban) y Mike Newell (El cáliz de fuego) los productores no supieran buscarse autores que mantuvieran esa energía y entereza, y peor aún, qué triste que no se dieran cuenta con la primera aportación de Yates que este tipo no valía para una saga tan importante.

Saga Harry Potter:
– 1. Harry Potter y la piedra filosofal (2001)
– 2. Harry Potter y la cámara secreta (2002)
– 3. Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004)
– 4. Harry Potter y el cáliz de fuego (2005)
– 5. Harry Potter y la Orden del Fénix (2007)
– 6. Harry Potter y el príncipe mestizo (2009)
– 7.1. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 1 (2010)
-> 7.2. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 2 (2011)
– 1. Animales fantásticos y dónde encontrarlos (2016)
– 2. Animales fantásticos: Los crímenes de Grindewald (2018)

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte – Parte 1


Harry Potter and the Deathly Hallows – Part I , 2019, EE.UU., Reino Unido.
Género: Aventuras, fantasía.
Duración: 146 min.
Dirección: David Yates.
Guion: Steve Klobes, J. K. Rowling (novela).
Actores: Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson, Ralph Fiennes, Bill Nighty, Helena Bonham Carter, Alan Rickman, Brendan Gleeson, Bonnie Wright, Tom Felton, Jason Isaacs, Evanna Lynch, David Thewlis, Imelda Staunton, John Hurt, Robbie Coltrane, Timothy Spall.
Música: Alexandre Desplat.

Valoración:
Lo mejor: Cri, cri, cri…
Lo peor: Guion, dirección, ritmo, el actor principal, las eternas malas decisiones de los productores…

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La verdad es que no cabía esperar una mejora sustancial teniendo al frente al mismo guionista torpe (Steve Kloves) y al mismo director tan poco dotado (David Yates), pero al menos los mandamases que la producen sí podrían haberse ahorrado el enorme timo que supone la división en dos partes, pues con una sola película se hubiera ido al grano y por cojones, por aglomeración de tramas y acción, el entretenimiento hubiera estado asegurado. Pero tuvieron que exprimir aún más la saga para obtener más y más millones, que hay que renovar la flotilla de aviones privados y Ferraris, y claro, esta primera parte queda como una introducción de dos horas, con todo lo que eso conlleva: casi nada de contenido y un ritmo casi insoportable.

Y en estas condiciones no se puede entender cómo el guionista no se esforzó (o sí lo intentó pero no lo logró) en dar coherencia, vida y densidad a la historia. La cinta ofrece dos horas de nada, tanta nada que seguramente inspiró a Michael Ende, cuando había en las novelas enjundia de sobra de la que sacar material tangible y atractivo. Para empezar, todo lo que inexplicablemente no se abordó en las anteriores películas, detalles cruciales como que las varitas de Potter y Voldemort son gemelas o presentar debidamente qué son los horrocruxes (por citar los dos más importantes, que hay mucho más), debería haberse dejado bien clarito aquí. Pero las explicaciones, cuando las encuentras entre tanta escena vacía, se limitan a un par de citas o revelaciones soltadas de golpe sin el contexto adecuado, con lo que no se captan bien. Por ejemplo, qué son los horrocruxes y para qué los necesitan se mete de tapadillo en una escena que va de otra cosa, y lo suelta Ron de espaldas, como en segundo plano. ¿Pero qué broma es esta? ¿El argumento central de la película lo expones así? Y el resto de la narración se dedica a personajes vagando por bosques, en una búsqueda que, incluso si has pillado esa frase, no se entiende muy bien de qué va: ¿qué decías que eran los objetos, de dónde salen, por qué están por ahí, cómo esperan encontrarlos y qué esperan hacer con ellos cuando los tengan, por qué se pasan semanas de acampada sin hacer nada, por qué de repente asaltan el Ministerio, cómo dices que vuelve Ron, de dónde sale el elfo, por qué antes usaban escobas y ahora se tele-transportan y por qué unas veces se tele transportan y otras no…?

La lista de interrogantes, vaguedades, tramas mal expuestas y peor desarrolladas es incluso superior a las otras entregas. Un no lector no puede comprender lo que está viendo, y yo no puedo entender que en esas condiciones se pueda disfrutar la película. Yo mismo no tengo la novela fresca en la memoria y lo único que veía eran escenas huecas y eternas puestas en fila, una cantidad enorme de metraje que no me daba contenido, drama, acción. El único acierto es la explicación de qué son las Reliquias de la Muerte, con ese curioso cuento que casi es un corto dentro de la película, pero todo lo demás queda en el aire y no hay manera de hilarlo sin los libros delante.

Tampoco se saca partido alguno de los protagonistas a pesar de que toda la historia se centra casi exclusivamente en los tres chavales. Tanto tiempo en pantalla y no sabemos qué piensan, qué esperan de sus compañeros, qué miedos y motivaciones les asaltan y empujan en sus desventuras. No ayuda que el director sea un completo inútil también a la hora de dirigir actores, pues los deja ahí plantados delante de la cámara sin otra instrucción que recitar el diálogo. Tampoco beneficia que de los tres sólo Emma Watson medio se defienda, porque Rupert Grint da risa y Daniel Radcliffe llega a provocar asco de lo mal que lo hace.

La superproducción no luce lo más mínimo, porque no hay lo que se dice escenas que den para ello. La poca acción con efectos especiales que encontramos se halla en el inicio, con la huida de la casa de Harry, pero entre la infame dirección y los mediocres efectos digitales (como dije en la anterior entrega: ¿cómo narices es posible que visualmente la saga vaya a menos?) el caos resultante resulta casi molesto y desde luego no emociona lo más mínimo. Más allá de eso sólo hay algunos grandes angulares de paisajes entre escenas largas y tediosas de personajes sentados sin hacer nada. No le va el dinamismo y la energía a David Yates, qué se le va a hacer.

La única mejora ostensible es que por fin se han decidido a cambiar al compositor de la banda sonora, dejando al inadecuado Nicholas Hooper de lado y contratando al que parece que será el relevo de John Williams como gran maestro de la música del cine: Alexandre Desplat. Si bien su trabajo no es memorable (y tiene muchas bandas sonoras que sí lo son) desde luego muestra una profesionalidad sin fisuras. Y hablando de Williams, es descarado que Desplat imita su estilo (quizá por imposición), pero como lo hace bien no tengo queja sobre ello.

También debo decir que la película no parece estar dedicada a un público claro. Es un error enorme hacerla tan oscura, no sólo porque es un coñazo ver una cinta tan apagada, sombría y fría visualmente cuando la saga destacaba por destilar magia en cada plano, sino sobre todo porque se supone que es para niños. Y por si fuera poco su nivel de violencia, terror y sangre supera a producciones que se suponen para adultos: me quejo de la poca visceralidad de cintas como Terminator Salvation y esta tiene bastante más… ¡y es no recomendada para menores de siete años! ¿Cómo han conseguido colar algo así? Luego está el tema de que tampoco debería funcionar para los no lectores, por eso de que no se entiende, pero qué más da, es el producto mediático del año, qué digo, de la década, va a arrasar tenga la calidad y estilo que tenga, la gente va a verlo aunque no se entere de nada.

Nada hay para recordar en este bodrio insoportable, salvo los nombres de sus artífices para los maleficios que les queráis lanzar. Es una pena en la mitad de los capítulos de la saga, teniendo tanto potencial, teniendo un presupuesto infinito, un equipo técnico envidiable y un reparto de la hostia, hayan fallado los dos artífices más importantes, el guionista y el director, y más cuando es una serie donde precisamente podían cambiarse. Pero claro, quienes la hayan producido se basaban en un solo criterio: el dinero. Como me pasó con El Señor de los Anillos, me apenas todo lo que pudo ser y no fue, lo cerca que se estuvo en algunos momentos (¡que buena fue El prisionero de Azkaban!) y lo bajo que se cayó en otros. Sólo queda ver si la segunda parte merece la pena como cinta de entretenimiento sin pretensiones, porque esperar algo a estas alturas es absurdo.

Saga Harry Potter:
– 1. Harry Potter y la piedra filosofal (2001)
– 2. Harry Potter y la cámara secreta (2002)
– 3. Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004)
– 4. Harry Potter y el cáliz de fuego (2005)
– 5. Harry Potter y la Orden del Fénix (2007)
– 6. Harry Potter y el príncipe mestizo (2009)
-> 7.1. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 1 (2010)
– 7.2. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 2 (2011)
– 1. Animales fantásticos y dónde encontrarlos (2016)
– 2. Animales fantásticos: Los crímenes de Grindewald (2018)

Harry Potter y el príncipe mestizo


Harry Potter and the Half-Blood Prince , 2019, EE.UU., Reino Unido.
Género: Aventuras, fantasía.
Duración: 153 min.
Dirección: David Yates.
Guion: Steve Kloves, J. K. Rowling (novela).
Actores: Daniel Radcliffe, Ruper Grint, Emma Watson, Jim Broadbent, Michael Gambon, Maggie Smith, Alan Rickman, Julie Walters, Mark Williams, Bonnie Wright, Helena Bonhan Carter, Tom Felton, Evanna Lynch.
Música: Nicholas Hooper.

Valoración:
Lo mejor: Jim Broadbent.
Lo peor: Todo lo demás: dirección, guion, actores jóvenes, música…
El título: Me niego a emplear la horrorosa traducción El misterio del príncipe que se sacaron de la manga los de la editorial en español y patéticamente han mantenido los de la distribuidora.

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¿Pero esto qué es? ¿Por qué cuando la saga debe ir a más, siguiendo las novelas, va a menos? ¿Por qué los directivos y productores tienen tanta fe en un guionista (Steve Kloves) que no consigue rascar más allá de la superficie y un director (David Yates) al que (como al elegido en las primeras entregas, Chris Columbus) le falta muchísima maduración? Así, mientras La Orden del Fénix se salvó por los pelos aquí los fallos de aquella han ido a más y consiguen que Harry Potter y el Príncipe Mestizo sea un despropósito, el peor capítulo de la serie cinematográfica. Y aún así contarán con el mismo equipo para el último episodio, que para colmo ha sido dividido en dos. ¿Por qué, por qué después de este fiasco siguen manteniendo a los mismos realizadores? ¿Sólo ven la taquilla, no son conscientes de cómo cala la adaptación entre el público?

Hay tanto de lo que quiero quejarme que no sé ni por dónde empezar. Como indicaba la cinta ofrece un retroceso en vez de un progreso lógico, tanto en la forma como en el contenido.

La historia de la novela correspondiente (bastante interesante teniendo en cuenta que la saga literaria es poca cosa más allá de un entretenimiento decente) se sigue sólo por encima, omitiendo todo lo jugoso, y lo que podría haber sido una cinta oscura y espectacular resulta una bobada de amoríos juveniles: Hogwarts es un putiferio constante donde no parece haber peligro alguno. Se alargan demasiado cosas obvias, se dan rodeos absurdos, se repiten las mismas ideas constantemente (¿de verdad hace falta recalcar situaciones tan obvias como la atracción entre Ron y Hermione, de verdad hay que sacar un plano de Malfoy en cada escena para que sepamos que está tramando algo?). En resumen, se opta por un tono demasiado adolescente donde falta una historia tangible, una narración sólida que exprimiera toda la aventura y los misterios latentes en la novela.

La anterior entrega fue convertida en una comedia tontorrona pero al menos no recortaba nada realmente importante, era entretenida y tenía unos cuantos instantes dignos de mención, pero en esta se avanza a través de escenas inconexas e incoherentes. Las injustificables dos horas y media de metraje se hacen eternas, y por fin, cuando llegamos al tramo final, de gran fuerza y espectacularidad en el libro, todo sucede de forma tan rápida y superficial que sólo queda soltar un “¿y ya está, tantos minutos para tan poca cosa?”.

Aparte de los negligentes recortes en la trama hay un agujero de guion notable: no sé por qué tanto empeño en el recuerdo del profesor Slughorn (un estupendo Jim Broadbent) si es irrelevante para la historia, pues es exactamente lo que Dumbledore está haciendo y dicha información no supone revelación alguna ni es una pista que permita hallar los objetos (sobre los que no se explica casi nada, pues toda esa parte por desgracia se salta). Y por favor, que alguien me explique el sentido de la escena del ataque a la Madriguera, un drástico e innecesario cambio respecto al original. Y qué penosa la escena revelación del Príncipe Mestizo: “¡Yo soy el príncipe, síii, enfócame más de cercaaa por si alguien no se ha enterado todavíaaa!”.

El mediocre director ya se notaba limitado en La Orden del Fénix, pero aquí anda perdidísimo. La cinta está rodada de forma tan plana e impersonal que parece un telefilme de alto presupuesto. Todos las escenas se ruedan de la misma forma: planos medios (algunos demasiado alejados) y fijos y actores inertes recitando diálogos sin chispa. Y ésa es otra: no sabe dirigir a los actores. ¿Pero en qué cabeza cabe que una escena se puede construir con tipos que se quedan de pie balbuceando tonterías? ¿Dónde está el dinamismo, la vida? Es una de las superproducciones peor rodadas que he visto en mi vida.

Hablando de superproducción, volvemos a lo de que parece un retroceso en vez de un avance: los efectos especiales se me antojan bastante inferiores a los de las anteriores películas, de hecho el presupuesto parece ser la mitad que antes, pues no hay nada espectacular, no se encuentra ninguna imagen o escena que sorprenda o emocione por su grandeza visual. Incluso en momentos clave falla: la mítica parte de la cueva y el posterior ataque a Hogwarts son trasladados de forma tan aburrida, tan insípida… y por desgracia no hay más instantes remarcables en este relato.

Un aspecto que me duele mucho, otro error que se arrastra desde La Orden del Fénix y seguirá así hasta el final de la saga, es que el compositor de la banda sonora es totalmente inadecuado: Nicholas Hooper proporciona una partitura vergonzosamente mediocre. ¡Con todos los grandes músicos que podían haber elegido! ¡Qué gran error fue pasar de Patrick Doyle!

Y por último una breve nota sobre los actores. Como es habitual destacan los adultos, pero lamentablemente estas grandes figuras desaparecen en los recovecos de este relato insulso y se les desaprovecha totalmente (en especial a los siempre impresionates Alan Rickman y Michael Gambon), exceptuando al ya citado Broadbent, que sobresale aún más porque está rodeado de críos incapaces de la más mínima expresión (Daniel Radcliffe en concreto resulta incluso una presencia molesta).

Pues nada, lo que ocurre más de la cuenta en Hollywood: qué poco se cuidan a la hora de tratar de conseguir buenos resultados artísticos, cómo se nota que solo importa la pasta.

Saga Harry Potter:
– 1. Harry Potter y la piedra filosofal (2001)
– 2. Harry Potter y la cámara secreta (2002)
– 3. Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004)
– 4. Harry Potter y el cáliz de fuego (2005)
– 5. Harry Potter y la Orden del Fénix (2007)
-> 6. Harry Potter y el príncipe mestizo (2009)
– 7.1.
Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 1 (2010)
– 7.2.
Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 2 (2011)
– 1. Animales fantásticos y dónde encontrarlos (2016)
– 2. Animales fantásticos: Los crímenes de Grindewald (2018)

Harry Potter y la Orden del Fénix


Harry Potter and the Order of the Phoenix , 2007, EE.UU., Reino Unido.
Género: Aventuras, fantasía.
Duración: 138 min.
Dirección: David Yates.
Guion: Michael Goldenberg, J. K. Rowling (novela).
Actores: Daniel Radcliffe, Emma Watson, Rupert Grint, Gary Oldman, Evana Lynch, Michael Gambon, Alan Rickman, Imelda Staunton, David Thewlis, Maggie Smith, Brendan Gleeson, Robert Hardy, Jason Isaacs, Ralph Fiennes, Katie Leung, Tom Felton, Emma Thompson, Robbie Coltrane, Helena Bonhan Carter.
Música: Nicholas Hooper.

Valoración:
Lo mejor: Lo de siempre: la ambientación (vestuario, efectos especiales, decorados…), los actores adultos… y de los adolescentes destaca Evanna Lynch de manera sorprendente.
Lo peor: El ritmo es tan sosegado que se hace lenta, y hay muchos tramos sin interés o que dejan con la sensación de que no pasa nada. Y cuando llega la acción, esta es insustancial. Algunos actores jóvenes pierden bastante con el doblaje, sobre todo los secundarios.
Mejores momentos: La posesión de Harry.

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Quinta entrega de siete novelas, quinta entrega de las siete respectivas películas, rodadas a un ritmo vertiginoso porque los chavales crecen y casi no encajan ya en sus caracteres. Pero la calidad de la saga no crece. Las novelas siguen siendo entretenidas, pero no van a más. La Orden del Fénix y El Príncipe Mestizo son las menos apreciadas por los fans, sobre todo porque se supone que todo está ya sobre la mesa dispuesto para la guerra, pero nada sucede. Si bien un servidor ha disfrutado bastante con la reciente lectura de la quinta novela, pues aunque no ocurran muchas cosas de gran importancia sí mantiene el interés de forma constante y hasta de la paja habitual de Rowling se saca bastante entretenimiento. En cuanto a las películas, el paso de distintos directores ha funcionado bien, pues todos han trabajado manteniendo la línea con la que se inició la saga pero a la vez se nota la mano de cada uno de ellos, con lo que se evita el desgaste de la fórmula con esta renovación constante; y además, todo lo que no sea Chris Columbus es bienvenido. Sin embargo, creo que con Alfonso Cuarón se llegó a un punto que no será superado, a menos que la última novela sea espectacular y la adaptación sepa aprovecharlo, tanto porque contaba con el libro más atractivo como porque su toque personal fue majestuoso. Mike Newell lo hizo bastante bien partiendo de un libro con mucho contenido, aunque tuvo algunos fallos y la cinta quedó un poco apresurada, mientras que el elegido para la actual adaptación (y ya está confirmado que realizará la sexta) ha mantenido el listón por los pelos a pesar de tener poca experiencia. Cabe destacar también que no había sido cambiado el guionista (Steve Klowes) hasta esta ocasión, de la que se ha encargado Michael Goldenberg, aunque parece ser que es una sustitución temporal, porque el resto de la saga está de nuevo en manos de Kloves.

Para la novela más larga han optado por la película más corta, aunque no por ello deja de superar ligeramente las dos horas. Sin embargo, al contrario que en las dos innecesariamente largas primeras entregas, donde se trasladaba el libro a imágenes página por página sin ponerle alma alguna, sin adaptar, a partir de ahí se optó por centrar la trama en lo esencial y eliminar tramos de relleno, y en concreto es en La Orden del Fénix donde mejor han sabido sintetizar, siendo además un logro mayor si tenemos en cuenta que no era fácil en esta abultada novela discernir entre lo puramente insustancial y lo importante para exponer correctamente la línea principal. Michael Goldenberg ha acertado de pleno en la separación de lo necesario de lo innecesario, hilando una narración mucho más estable que en los dos guiones predecesores. Aunque los hay, los baches y recortes son pocos, y las transiciones entre tramos del argumento son más equilibradas. Eso sí, a la vez es menos fluida, más lenta de lo que debiera para mantener bien alto el interés. El año escolar ha sido bien tratado, sobre todo en cuanto a personajes. Siendo estos tan numerosos es sorprendente que haya conseguido mantener a tantos en el centro de la narración sin que estos pierdan interés y arrastren consigo también el interés de la historia; no obstante, es lógico que alguno saliera perdiendo: por ejemplo Minerva apenas tiene un par de escenas. El objetivo de Voldemort y su necesidad del joven Potter es otro elemento importante muy bien plasmado, con los sueños del mago bien dosificados durante el metraje y las explicaciones necesarias dadas en su momento exacto (aquí no se comete el error de no explicar el final, como sí ocurrió en El Cáliz de Fuego). Pero no todo son alabanzas, ya que también tengo alguna queja notable. La más destacable viene de la trama política concerniente a la intrusión dictatorial de Dolores Umbridge en el colegio Hogwarts. Dicha trama ha sido aligerada sobremanera, descargando casi por completo su aspecto de conspiración conservadora a favor de una línea más cómica y tontorrona. Así, la imposición de decretos que socavan las libertades de alumnos y profesores queda como mero capítulo cómico, y en general el carácter de Umbridge se ha tornado más hacia una profesora inepta que hacia la cruel y despiadada política extremista que tenemos en la obra escrita.

David Yates ha realizado un trabajo uniforme tras las cámaras, pero correcto no es lo mismo que eficaz, y está aún a más distancia de atractivo e impactante. Así, a pesar de las virtudes que le he acreditado al guión y aceptable labor del director, he salido del cine con la sensación de que en general la fuerza del libro no se ha captado, sino que se ha diluido en un metraje que está más cerca de lo anodino que de lo interesante. La película se ha quedado en una aventura sencilla, casi sin contenido, con un ritmo sin garra y tan sosegado que a veces aburre. A un servidor se le ha hecho larga en bastantes tramos, y cuando por fin ha llegado la confrontación final, ésta ha pasado sin pena ni gloria. Las escenas de batalla se limitan a ruido y efectos especiales donde la cámara se mueve mucho, con nieblas de magos tele trasportándose, rayos de colores, lluvias de fuego, agua y cristales… Ni siquiera el esperado enfrentamiento entre Voldemort y Dumbledore resulta tan impactante como cabría esperar y la caída de Sirius es fugaz e insípida. Pero al menos la posesión de Voldemort a Harry es de una intensidad inesperada, todo un torrente de emociones capaces de cortar la respiración. Ese instante es sin duda el mejor de la película, y uno de los mejores de lo que llevamos embarcados en este viaje.

Como viene siendo habitual tanto en la saga de Harry Potter como en el cine actual, es el buen nivel de la producción (dirección artística, elementos técnicos…) lo que siempre da la talla de manera más o menos excelente. Con un éxito asegurado en la taquilla y el mercado colateral (juguetes, publicidad, etc.) se pueden permitir un presupuesto prácticamente ilimitado (ciento cincuenta millones), y este luce en pantalla de manera asombrosa. Vestuario, decorados, efectos especiales… todos estos elementos merecen múltiples adjetivos de admiración, excepto la banda sonora, que esta vez no pasa de ser un sencillo complemento (para pena de fanáticos del género como un servidor). El reparto de actores adultos también es digno de elogios, estando todos ellos exquisitos incluso cuando sus apariciones son esporádicas o carecen de diálogos (como el conserje). Pero mientras la mayoría destacaría a Imelda Staunton en el fantástico papel de Umbridge (para el que suscribe los hay mejores, como Michael Gambon), yo me quedo con la sorpresa del filme, la única del grupo de adolescentes que pasa del suficiente para llegar al sobresaliente: una sorprendente y genial Evanna Lynch como Luna Lovegood.

Harry Potter y la Orden del Fénix se presenta como otra entrega bien realizada y, como el resto de la saga, mucho más fiel que la mayoría de adaptaciones que llegan a la gran pantalla. Es una pena que, a pesar de que todos sus elementos funcionan bastante bien, David Yates no haya conseguido una cinta que merezca la pena retener mucho tiempo en la memoria. Y es que el nivel de la producción no lo es todo, lo más importante es la forma y el contenido, que siendo justos aquí han estado lejos de ser fallidos pero tampoco han brillado lo más mínimo.

Saga Harry Potter:
– 1. Harry Potter y la piedra filosofal (2001)
– 2. Harry Potter y la cámara secreta (2002)
– 3. Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004)
– 4. Harry Potter y el cáliz de fuego (2005)
-> 5. Harry Potter y la Orden del Fénix (2007)
– 6. Harry Potter y el príncipe mestizo (2009)
– 7.1. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 1 (2010)
– 7.2. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 2 (2011)
– 1. Animales fantásticos y dónde encontrarlos (2016)
– 2. Animales fantásticos: Los crímenes de Grindewald (2018)