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Los Vengadores: La guerra del infinito


Avengers: Infinity War, 2018, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 149 min.
Dirección: Anthony Russo, Joe Russo.
Guion: Christopher Markus, Stephen McFeely.
Actores: Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Chris Evans Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Benedict Cumberbatch, Chris Pratt, Josh Brolin, Tom Holland, Don Cheadle, Chadwick Boseman, Zoe Saldana, Karen Gillan, Tom Hiddleston, Paul Bettany, Elizabeth Olsen, Anthony Mackie, Sebastian Stan, Idris Elba, Danai Gurira, Benedict Wong, Dave Bautista, Pom Klementieff, Gwyneth Paltrow, Bradley Cooper.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Equilibrio impecable entre acción y personajes, con dosis de humor geniales y momentos dramáticos memorables.
Lo peor: Cierta cobardía con los héroes más poderosos, un final de serial sensacionalista barato.
Mejores momentos: El encuentro con los Guardianes de la galaxia. La lucha en Titán.
El título: Otro que las distribuidoras dejan a medias: Vengadores: Infinity War. ¿Alguien me explica qué sentido tiene dejar unas palabras en cutre castellano (sin el determinante “Los”) y otras en inglés, más cuando se ve de antemano que la traducción es lo que usa la gente?
La frase: La Tierra está cerrada hoy -Tony Stark.

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Alerta de spoilers: Hasta próximo aviso sólo describo el argumento.–

Qué película más difícil y qué bien han salido parados sus muchos implicados. Tantos guionistas, directores y por extensión visiones e ideas como ha tenido la serie, y salvo aquella innombrable El increíble Hulk (2008), que ya nadie cuenta como parte de ella, no ha habido grandes meteduras de pata, ha mantenido un nivel de calidad y coherencia bastante estable, algo nunca visto hasta ahora en sagas cinematográficas. Sin duda, el principal factor que explica el éxito es el férreo liderazgo del proyecto que ha mantenido Kevin Feige, bajo cuya batuta no se han dado los habituales giros que han hundido muchas otras series: egos varios (productores y realizadores) metiendo mano cada cual por su lado, falta de planificación y compromiso, y las consecuentes improvisaciones de última hora. Ahí tenemos como triste modelo la otra gran línea de superhéroes actual, La liga de la justicia, que se ha estrellado a lo grande una y otra vez en cada capítulo, o muchas otras sagas que se empeñan en extender de mala manera, como Alien o Terminator.

Desde el prólogo, los guionisas Christopher Markus y Stephen McFeely y los directores Anthony Russo y Joe Russo dejan claro que no van a escatimar en la cantidad de acción y épica que esperábamos en esta unión de todos los personajes, pero también sus intenciones de no ablandarse y darnos la película dura y trágica que hay latente. La proyección resulta más que espectacular y entretenida abrumadora, e incluso se atreven a jugar con la frustración del espectador: tanta humillación, sufrimiento y derrota deja bastante mal cuerpo.

Cada personaje está en su línea, terminando de desarrollar su trayectoria sin giros forzados para justificar una exposición más fácil de los acontecimientos. Vemos a cada uno de ellos en todas sus decisiones y acciones, en cada frase y diálogo, en sus conflictos internos y en cómo van asimilando esta complicadísima odisea. Todos son vapuleados de lo lindo, poniendo a prueba como nunca antes sus capacidades, no sólo las físicas, sino también mentales. Sin duda hay “fan service” (escenas que dan a los seguidores lo que esperaban), pero ninguno parece postizo, los exprimen muy bien. Por ejemplo, el ansiado encuentro entre Stark y Strange es fantástico, y el de los Guardianes de la galaxia con cualquiera (Thor, Stark) también.

Thanos es un villano bastante bien trabajado dentro de la dificultad inherente al género, por eso de ser una descripción genérica del Mal. Describen a un clásico pero efectivo tirano iluminado que pretende un universo mejor a base de provocar un cambio a gran escala mediante caos (evolución forzosa) y exterminio (purificación). Con una breve pero correcta aproximación a su interior (pasado, sentimientos) conocemos algo de su personalidad y motivaciones, sus obsesiones y contradicciones, con lo que su determinación tiene lógica humana suficiente para resultar un personaje verosímil… mucho más verosímil que en el cómic, donde está enamorado de la muerte y quiere destruir medio universo para llamar su atención (¡!). Se redondea con el carisma que desprende a pesar de ser una creación digital y el gran reto que supone para los héroes. Además, va acompañado de algunos secundarios tan llamativos que dan ganas de haber visto alguna entrega dedicada a ellos, tanto para explorar otras opciones (al ser bichos raros y malvados podían haberse atrevido con películas más arriesgadas) como para conocer mejor sus personalidades y poderes, con lo que aquí darían incluso más juego.

La acción, eje principal de la narrativa, es capaz de mantener un gran nivel no sólo por el excelente trabajo de los hermanos Russo y el equipo técnico (banda sonora vibrante, efectos especiales magníficos), sino sobre todo gracias a la conexión con los excelentes protagonistas. Es muy difícil sorprender a estas alturas, tras tantas obras del género los escenarios posibles ya están prácticamente agotados. Así, tenemos más naves sobre capitales (Nueva York, Wakanda) soltando bichos y destrucción, pero no importa mucho, porque las circunstancias son diferentes y los personajes también, pero, sobre todo, estos son solo momentos puntuales, el resto del relato es bastante impredecible, no sabes dónde va a acabar cada héroe y cómo se va desarrollar la lucha contra Thanos, y eso, hoy en día, es muy valioso. Cuando llegamos a los momentos cumbre acabamos desbordados de emociones, agarrados a la butaca sin poder ni pestañear. Destaca la sobrecogedora lucha en Titán, que te mantiene en vilo por el destino de los implicados, su lucha en apariencia fútil.

A las mil maravillas funcionan también los recesos humorísticos que, como en Guardianes de la galaxia Vol. 1 y Vol. 2 y Thor: Ragnarok, juegan con gran habilidad con los reveses de los protagonistas y las situaciones incómodas. El citado encuentro de los Guardianes con Thor es tronchante, y detrás de cada chiste hay desarrollo de personajes. También hay numerosas salidas absurdas pero geniales que realzan pasajes más solemnes con un subidón, como la petición de Gamora a Quill terminada con la parida del simple de Drax.

Pero aunque sea una cinta memorable y deslumbrante no se libra de tener algunas carencias en apariencia fácilmente evitables que pueden empañar el visionado en ocasiones. Alguna se puede perdonar, como que con tanto personaje algunos queden un poco descolgados. Pero aun así no puedes dejar de preguntarte si el Capitán América no debería haber tenido más presencia, dado que es uno de los protagonistas principales, o si Ojo de Halcón no aparece porque no se han esforzado o si ha habido alguna pelea con el actor, pues aunque sea un secundario no tiene mucho sentido dejar fuera a uno de los fundadores de Los Vengadores. Tampoco se entiende que no muestren el destino los compañeros de Thor: Ragnarok, ya que la presente comienza justo donde acaba aquella: no hay rastro de la amazona, ni del trol raro (Korg), ¿están vivos o muertos? Y por extensión, ¿sobrevive alguien en la nave? Porque de no ser así el pueblo de Asgard está prácticamente extinto.

El problema se agrava con la arbitraria forma de dejar de lado o guardar para luego a algunos de los superhéroes con más poderes, lo que denota cobardía o un intento de tener un giro posterior un tanto burdo. Me creo que haya una riña entre Banner y Hulk, pero es normal que muchos espectadores se quejen de que lo están reservando para la segunda parte. Donde no hay mucho margen para perdonarlo es con Visión, con quien tras tanto esperar verlo en acción desatado va y lo apartan de mala manera, como si no se atrevieran a meterlo en batalla; con Bruja Escarlata es aún peor, porque llevamos varios capítulos sin terminar de conocer a fondo su personalidad y poderes, y aquí tampoco los exploran, sino que la guardan como recurso de última hora. Y vista su fuerza, pues cabe plantearse por qué no está en primera línea marcando una diferencia en vez de esperar a estar ante una derrota inminente.

También tengo quejas con el reto de Thor con la creación del arma. Acepto que quisieran reincidir en su sacrificio y renacimiento (a pesar de que había quedado claro en Ragnarok), pero el escenario es muy mejorable, bastante tontorrón e improvisado de mala manera; hacía falto algo más serio y mejor trabajado. Por suerte, como indicaba, los personajes son tan buenos que pueden sostener cualquier historia sin muchos problemas. Lo que menos me ha convencido es el final de serial sensacionalista barato, el típico giro exagerado acompañado de música melodramática que deja todo patas arriba de forma que parece imposible arreglarlo, pero que huele a la legua que será revertido a los pocos minutos de entrar en el siguiente capítulo.

Queda un año por ver si los Russo son capaces de mantener un listón que han puesto muy alto y resolver incógnitas. Esta primera parte es todo un hito cinematográfico, tanto por suponer el colofón a una serie tan popular como por su extraordinaria calidad, pero si lo rematan bien puede dejar huella durante décadas.

Alerta de spoilers: A partir de aquí comento el final a fondo y especulo sobre el siguiente episodio.–

Está claro que el golpe maestro de Thanos es temporal, que resucitarán a todos los que han desaparecido con esa mitad del universo exterminada. Algunos tienen nuevas entregas anunciadas, y aunque no las tuvieran no hay quien se lo crea, ni que vamos a dejar el universo y la Tierra diezmados. Es más, me atrevo a decir que irán más lejos y resucitarán incluso a los que han muerto antes del final, como Gamora o Heimdall (y de paso, si siembran la duda sobre si Loki está muerto, es que no). Aquí se echa mucho de menos a Joss Whedon. Este no se andaba con giros trampa, las muertes de personajes en sus manos eran creíbles y crueles como en la vida misma. Así pues, ya pueden hacer medianamente creíble la reversión de los acontecimientos, porque de no hacerlo puede lastrar a este capítulo también. Por cierto, volviendo a Heimdall, ¿por qué en el prólogo salva solo a Hulk?, ¿no podía lanzar por el bifrost también a Loki, Thor y todo el que andara cerca, o lanzar al espacio a los malos?

En cuanto a la conclusión de la guerra del infinito, no he leído los cómics y apenas tengo alguna idea general de los personajes que faltan por presentar, así que mi intuición se basa sólo en las películas. La clave obviamente está en Doctor Strange y el único futuro victorioso que ha visto. En este parece que la derrota es tan inevitable como en los demás, a tenor de cómo ha actuado, así que de haber una salida podría encaminarse por convencer a Thanos de que su idea del sacrificio por un bien mayor es absurda y él rehaga el universo por voluntad propia. Sin ir más lejos, toda la película habla del sacrificio: ¿cuánto está cada uno dispuesto a sacrificar por la supervivencia de la mayoría? Y todos se equivocan en su elección, porque como se demuestra con Thanos, esta trampa ética es más absurda cuanto más grande es la escala. Otra cosa es que los productores se acobarden y tiren por la acción pura y dura: ganar a Thanos, quitarle las gemas, y deshacer los cambios sin más.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia, Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
-> Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
– – Ant-Man y la Avispa (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores: Fin del juego (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

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Los Vengadores


The Avengers, 2012, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 143 min.
Dirección: Joss Whedon.
Guion: Joss Whedon. Stan Lee y Jack Kirby (cómics).
Actores: Robert Downey Jr., Chris Evans, Scarlett Johansson, Mark Ruffalo, Chris Hemsworth, Jeremy Renner, Tom Hiddleston, Clark Gregg, Cobie Smulders, Stellan Skarsgård, Samuel L. Jackson, Gwyneth Paltrow.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Todo: el sentido del espectáculo y el dominio narrativo del que hace gala Joss Whedon desde el guion (confección de personajes, diálogos, trama) a la puesta en escena (impecable, sobre todo en el manejo de efectos especiales).
Lo peor: Nada de la película. Lo de siempre: que por el género no se considera cine de primera división, cuando da un varapalo tremendo a todas las nomidadas a los Oscar de su año, igual que el El Caballero Oscuro en el suyo.
Mejores momentos: El interrogatorio de Viuda Negra a Loki, la tensión en en laboratorio del helicarrier, el ataque al mismo, y prácticamente todos los capítulos de la batalla final.
La escena: En la batalla, la cámara yendo de un héroe a otro.
El título: Paso de ese cutre título con la marca insertada: “Marvel Los Vengadores”.
Las frases:
1) -Thor: Cuida lo que dices. Loki perdió la razón, pero es de Asgard, y es mi hermano.
-Viuda Negra: Mató a ochenta personas en dos días.
-Thor: Es adoptado.
2) -Capitán América: Lo único por lo que realmente peleas es por ti mismo. No eres del tipo que decide sacrificarse, que se tira sobre el alambre para que los demás pasen sobre ti.
-Iron Man: Creo que yo sólo cortaría el alambre.
3) -Loki: Tengo un ejército.
-Iron Man: Nosotros tenemos a Hulk.

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Joss Whedon fue el elegido para desarrollar la que probablemente era la película de superhéroes más esperada de la historia, y para poner las cosas más difíciles se enfrentaba a una producción realmente complicada. Primero, es un capítulo crucial en la serie Marvel, el final de un ciclo y la transición hacia otro, algo así como el esperado final de una temporada. Segundo, tenía que reunir a muchos personajes, darles a cada uno su parte para que no queden deslucidos, montarse una trama que causara un mínimo de impresión y, sobre todo, encontrar la forma de hacer que toda la mezcla fuera no sólo entretenida, sino más espectacular que todos los capítulos previos, porque si no probablemente no satisfaría a gran parte del público. Marvel se jugaba un montón de dinero y prestigio, y Whedon prácticamente su futuro en el negocio.

Sin duda este realizador presentaba cualidades de sobra como guionista, pero el tamaño y complejidad del proyecto, sobre todo en el apartado de dirección, parecía demasiado para quien en su salto al cine con Serenity se había quedado tan corto en comparación con sus logros en televisión y cómic. Como guionista, ya desde Buffy, la Cazavampiros (1997) y su hermana Ángel (1999), mostraba una especial sensibilidad a la hora de construir personajes que resultan muy verosímiles y complejos indistintamente del entorno donde los sumerja, y también quedó claro que en eso último no fallaba tampoco, pues se montó un universo particular muy interesante. En Firefly (2002), cancelada por los patanes de la cadena Fox, su madurez quedó patente al lograr en tan pocos capítulos una serie mucho más sólida y fascinante que las anteriores. Por si fuera poco, en todas esas producciones deslumbró como director en los episodios que dirigió, mostrando una visión artística única en televisión. Y finalmente el otro gran argumento a su favor es que en su trabajo como escritor de cómics marcó una época con Atonishing X-Men (2004), considerado por muchos una obra maestra.

Pero como señalaba, en su paso al cine no estuvo a la altura de lo esperado. Serenity (2005), intento de resucitar y a la vez darle un final digno a Firefly, resultó algo irregular e insatisfactoria tanto en escritura como en dirección, aunque es cierto que esto no pareció importar mucho, porque tuvo bastante éxito entre el fandom. ¿Estaría Whedon entonces a la altura de un proyecto muchísimo más ambicioso y con mucha más expectación sobre él? Yo la verdad es que tenía serias dudas. Pero el resultado fue superior a cualquier predicción y expectativa, tanto en calidad como en taquilla. Y de buena nos libramos, porque el guion original corrió a cargo de Zak Penn, autor de la innombrable El increíble Hulk. Con críticas entusiastas y el clamor del público, Los Vengadores llegó a 1.500 millones de dólares de recaudación, convirtiéndose en la tercera película más taquillera de la historia hasta el momento y asegurando así la continuidad de la serie Marvel en su momento más crítico, así como confirmando a Whedon tanto para la siguiente entrega (Los Vengadores: La era de Ultrón) como para, supongo, cualquier otra producción que quiera realizar.

Whedon estuvo inspiradísimo, todas sus cualidades están presentes en su máximo esplendor. El dibujo de los personajes es exquisito, cada uno tiene su hueco y momento estelar sin pisarse unos a otros en carisma y relevancia, quedando claras sus personalidades, sus puntos fuertes y débiles y su evolución a lo largo de los acontecimientos. Brillan cómo no los diálogos ingeniosos con su característico sentido humor, destacando estos en las numerosas escenas donde se reúnen varios protagonistas. Whedon explota aquí otra de sus grandes habilidades, la de soltar una o dos frases que reúnen todo lo necesario para darle sentido y gran fuerza a una escena: describen al personaje y su situación, dan réplica a otro personaje, y la vez son un chiste muy fino. Por ejemplo, en la sublime secuencia en el laboratorio donde la tensión está al máximo tenemos un sinfín de estos diálogos, como aquel entre el Capitán e Iron Man que remarca el clima de la situación, el pique personal, las características de ambos implicados… y encima es tronchante:

-Eres un gran hombre con un traje de armadura. Quita eso y, ¿qué queda?
-Genio, multimillonario, galán, filántropo.

La narración posee un ritmo ejemplar donde se combinan a la perfección las escenas íntimas (sin miedo a recesos explicativos, como la conexión entre Viuda Negra y Ojo de Halcón), se expone la trama principal, esto es, las intrigas de Loki (mostradas de forma que sean inteligibles y a la vez no parezcan facilonas: no se toma por tonto al espectador), y se abordan las indispensables escenas de acción. Montarse varios clímax de acción donde tengan su hueco casi todos los personajes, evolucionen sus motivaciones y a la vez crezca la trama, no está al alcance de muchos, pero Whedon casi lo hace parecer fácil. Hay tres grandes momentos así: la captura de Loki, la lucha en el helicarrier y la larga batalla final, todas resueltas con una pericia pasmosa. El truco que usa Whedon para ello es genial. Era inevitable centrarse en la formación del grupo de Los Vengadores, no en vano es el argumento de la película, pero lo exprime al máximo manteniendo al villano como otro personaje principal y haciendo que su plan sea precisamente atacar las relaciones y puntos débiles de los Vengadores. Así, no hay una sola escena desaprovechada, todo instante tiene a los protagonistas como objetivo.

Obviamente para que todo esto funcionara no bastaba tener un buen guion, aunque esa es la base imprescindible. En la puesta en escena Whedon también está impecable a pesar de que también se enfrentaba a grandes retos. El tamaño de la producción y la cantidad de efectos especiales no acobardaron al realizador, que se monta un filme colosal donde el dinero luce tanto como el talento. El tono es clasicista, no se inclina por artificios (cámara en mano o alguna otra filigrana) más allá de usar mucho tráveling y movimiento sutil constante para dar dinamismo. Sólo en los momentos de acción más aparatosa se permite algún vacile, como aprovechar los efectos especiales a lo grande en la escena del helicarrier y con ese plano secuencia que recorre a todos los Vengadores en plena batalla final. En esas luchas se discierne sin problemas lo que está ocurriendo, se maneja bien la tensión y sobre todo el sentido del asombro, amén de lo ya comentado: siempre se ruedan con el componente dramático y personal como núcleo de la escena. Como los efectos especiales son perfectos (atención a la recreación de la ciudad, donde prácticamente todo es digital y no se nota nada), el espectáculo resultante es de los que hacen época, de los que te dejan clavado al asiento por muchas veces que veas la película.

Como puntilla final tenemos un reparto que ya tiene cogido el tono a sus personajes gracias a las películas previas. Sólo Mark Ruffalo es novato en su Banner/Hulk, pues sustituyó a Edward Norton, un cambio que vino bien para separar ese engendro de El increíble Hulk de la serie Marvel buena, quien a su vez sustituyó a Eric Bana de la llamativa Hulk de Ang Lee que pretendieron borrar con tan lastimero resultado. Y Ruffalo está a la altura, de hecho sorprende porque con tan sólo su pose y mirada define al personaje: intenta estar tranquilo pero se lo ve alerta para esquivar cualquier motivo de estrés. Los demás están como es esperable estupendos: Robert Downey Jr. se ha apropiado de Iron Man de tal forma que será complicado si algún día quieren cambiarle el rostro, Chris Evans creció un montón como actor desde la nefasta Los Cuatro Fantásticos y consigue captar el estilo inocente pero decidido del Capitán América muy bien, Scarlett Johansson destila sensualidad a la vez que logra un personaje que se nota afligido por un pasado convulso, Chris Hemsworth quizá queda algo por debajo del resto pero cumple de sobras, y Tom Hiddleston como Loki vuelve a estar genial como villano con gran personalidad y un clásico pero efectivo conflicto interno. Los secundarios tienen buen nivel, por ejemplo Jeremy Renner como Barton/Ojo de Halcón tiene pocas escenas complejas pero se esfuerza como si fuera el actor principal.

Sólo podría encontrar algún aspecto negativo si afino mucho, y son recursos narrativos exigidos por la simplificación y reducción de la trama en favor de otras cosas más necesarias. Tenemos el efectillo con ojos de los personajes convertidos o hipnotizados por Loki, un truco facilón para señalar su posición en el tablero, o lo conveniente que resulta que los chitauri se desconecten al perder su nave nodriza, dos recursos que se perdonan como se perdona que los indios no disparasen a los caballos en La diligencia. Un poco más discutible es que Hulk, supuestamente incontrolable y temible, en la batalla se comporta bastante bien, atacando sólo a los malos; supongo que se puede justificar con que el poder dirigir y explotar su ira en otro objetivo le evita pagar su berrinche con los más allegados. Fallos gordos sólo veo uno en que nadie suele fijarse, un cliché que me pone de los nervios: los soniditos innecesarios, las pantallas y otros objetos que hacen ruidos absurdos. ¿Pero por qué el destornillador con el que Stark pincha a Banner hace un sonido de chisme electrónico? No tiene ni pies ni cabeza. Y hay unos pocos así: un minúsculo micrófono que debe pasar desapercibido, con su pipipipi; una flecha que debe ser ligera, con sistema de luces y pipipipi. ¿Por qué una producción tan profesional cae en estas tonterías?

Sólo me queda exclamar: ¡qué barbaridad de película! Qué lección de cine a todas esas bazofias del género que nos hemos tragado durante años, donde sólo algunas honrosas excepciones destacaban (Spider-Man 2, Hulk), y también al cine comercial en general. Es la última gran muestra de que se puede hacer cine de calidad que venda bien, cine de entretenimiento que deje entrever profesionalidad y estilo, e igualmente pone de manifiesto que no es necesario recurrir al drama profundo y trascendental (como El Caballero Oscuro) para deslumbrar con el género. También es una lección para los productores que, al menos en Marvel, parecen estar aprendiendo: pon un realizador con personalidad e interés y déjalo trabajar sin trabas.

Los Vengadores pone el listón a una altura que parecía difícilmente igualable, de hecho con el tirón consiguió que Iron Man 3 se marcara unos bárbaros 1.200 millones de dólares de recaudación (quedándose a 300 de esta), y eso a pesar de que no estuvo a la altura de lo esperado. Pero por suerte no fue un momento puntual de grandeza, porque la maduración del género ha seguido adelante, como así atestigua la notable Capitán América: El soldado de invierno, o mejor aún, la grandiosa Guardianes de la galaxia, que para mí es incluso mejor que la propia Los Vengadores.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
-> Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la Galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Iron Man 3


Iron Man 3, 2013, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 130 min.
Dirección: Shane Black.
Guion: Shane Black, Drew Pearce.
Actores: Robert Downey, Gwyneth Paltrow, Guy Pearce, Don Cheadle, Ben Kingsley, Rebecca Hall, James Badge Dale.
Música: Brian Tyler.

Valoración:
Lo mejor: Divertimento garantizado. Tony Stark y la interpretación de Robert Downey. Buena dirección y efectos especiales.
Lo peor: Altibajos en el ritmo. Un villano sin carisma alguno. Un par de detalles bastante cutres al final.
Las frases:
1) En realidad odio trabajar aquí. Estos tipos son muy raros. -Un malo cualquiera.
2) -Trevor Slattery: Y luego, un día ellos me ofrecieron el papel, y sabían lo de las drogas.
-Iron Man: ¿Qué te dijeron? ¿Que te ayudarían a dejarlas?
-Trevor Slattery: Dijeron que me darían más.

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Alerta de spoilers: Describo bastante la trama, sobre todo los giros finales.–

Tras el éxito de Los Vengadores muchas miradas estaban puestas en Iron Man 3, y más aún después de que la segunda entrega no convenciera a todos. La extraordinaria calidad de la obra de Joss Whedon puso el listón del género muy alto, a un nivel difícilmente alcanzable, a lo que sumamos su notable respuesta en la taquilla (mil quinientos millones de dólares). Así, se atrajeron demasiados ojos hacia una entrega que no aspiraba en principio a tanto. En Disney/Marvel respondieron dándole un buen extra de presupuesto, pero como siempre, todo depende del guion y de que el director lo aproveche bien. De ambas labores se encarga Shane Black, habitualmente guionista (autor de notables títulos de acción en los 90: Arma letal, El último Boy Scout, El último gran héroe…) y que dio el salto a director en 2005 con Kiss Kiss, Bang Bang, una comedia de acción que se está ganando el estatus de cinta de culto. Es sorprendente que el estudio confiara en alguien tan inexperimentado para rodar una superproducción, pero más inesperado es que donde Black esté menos acertado sea precisamente en el guion.

Quienes disfrutaron con la segunda parte disfrutarán también con esta, pues tiene más o menos sus mismas virtudes y defectos que la alejan un poco del notable equilibrio hallado en el episodio inicial, pero los que esperasen una cinta del calibre de Los Vengadores seguramente no habrán podido disfrutarla como se puede disfrutar: como un entretenimiento más que correcto. Eso sí, con el efecto arrastre de Los Vengadores y la recaudación extra que da el 3D (entradas más caras), en taquilla ha pegado más fuerte de lo esperado (y más viendo sus tibias críticas), superando la barrera de los mil millones.

El relato parte de una base muy sólida gracias al tiempo y desarrollo que ha tenido en los tres títulos precedentes (con el tercero me refiero a Los Vengadores): el enorme y fascinante Tony Stark, interpretado con gran vitalidad por Robert Downey. El carisma nato del actor, la crisis que vive el personaje y su arrolladora personalidad plasmada a través de buenos diálogos y chistes llenan por completo la pantalla. Lo secundan eficazmente la encantadora Pepper (Gwyneth Paltrow), con la que tiene gran química, el atractivo Coronel James Rhodes (Don Cheadle) pidiendo a gritos más protagonismo, y cómo no, su ordenador personal, el siempre simpático Jarvis. En el lado malo queda el rol de la nueva chica, Maya (Rebecca Hall), carente de definición y rumbo y usada únicamente como elemento de la trama; termina la película y te olvidas de que ha estado ahí.

La aventura se inclina por conceptos básicos pero eficaces si se usan correctamente, y aunque Black va bien encaminado no consigue exprimirlos del todo. El viaje interior de Stark está muy conseguido. Debe encontrarse a sí mismo, hallar un camino en la vida que le permita enfrentar sus importantes responsabilidades y le enseñe a mantener la distancia justa entre el superhéroe y el hombre. El receso con el niño es muy interesante, porque se inclina por lo intimista sin perder ritmo, porque el niño en un encanto y porque se maneja muy bien el gran sentido del humor que tiene esta serie.

Pero la historia donde sumergen esta búsqueda personal está bastante limitada. La investigación es simple y la adornan con chorradas fallidas que no impiden que se haga larga. La reconstrucción de la escena de la bomba es absurda. ¿Cómo la hacen? ¿Escanearon la escena antes de atender a Happy? Parece obedecer simplemente a la idea de meter efectos especiales porque sí, en vez de una clásica y realista visita al sitio. Tampoco funciona el otro hallazgo de pistas cruciales: con qué facilidad hackea los servidores de la empresa del villano y encuentra todas las pruebas. Así, no parece haber un esfuerzo real por parte de Tony, todo se resuelve con la cienci-magia.

La presentación de los villanos es irregular. El juego al engaño con el Mandarín (Ben Kingsley) es muy eficaz, pues al principio resulta inquietante pero tiene un giro bien conseguido hacia la comedia, donde se ofrecen algunos chistes brutales, de los mejores que he visto en muchísimo tiempo. Además da para plantearse algunas reflexiones sobre el poder y responsabilidad de los medios de comunicación. Pero quien se alza como villano principal, Aldrich Killian, no termina de funcionar. A pesar de tener mucho tiempo en pantalla, de desarrollarse a través de una larga exposición, no resulta un enemigo llamativo. Le falta originalidad (es taaaan previsible) y no tiene carisma como para despertar algo de interés; ni siquiera Guy Pearce le coge el punto… o no hay manera de hacerlo. El principal problema es que no se sabe qué meta persigue. En un principio parece querer dominar el mundo desde las sombras (usa al Mandarín y luego al vicepresidente para no dar la cara), pero no queda claro por qué, qué espera conseguir con ello. ¿Controlarlo todo, sumergir el mundo en caos, demostrar lo que puede hacer? Con el elaborado plan se describe un enemigo que parece inteligente… pero a la hora de la verdad no lleva a nada, porque de repente se deja de lado y se limita a ser el típico loco resentido que sólo quiere ver sufrir al héroe. Con Maya estamos en una situación semejante: ¿qué la motiva, qué persigue? Cambia de bando varias veces sin quedar claro por qué.

El otro gran fallo es que los poderes de los enemigos son cambiantes. La capacidad de regeneración se adapta a las necesidades del guion, con lo que se pierde credibilidad a marchas forzadas. Uno sale indemne de una gran explosión, pero muere de un disparo de Iron Man en el pecho; se supone que el poder es de regeneración, pero luego resulta que también proporciona agilidad y fuerza sin igual, de hecho llegan a un nivel que rivalizan con las numerosas armaduras automatizadas de Iron Man. De esta forma llegamos a otro fallo de la película: el final es espectacular, pero se empeña tanto en serlo que termina pasándose de rosca.

Shane Black maneja muy bien las escenas de acción, sobre todo en el colosal enfrentamiento final en la plataforma petrolífera. El problema es que es difícil hoy día, con tanta película centrada en obtener lo más grande e impresionante, conseguir una y otra vez el efecto asombro. Aquí estamos cerca de tener un clímax memorable si no fuera porque fuerzan la acción por encima del guion. Las armaduras automatizadas son una cagada. Toda la película llorando porque se ha quedado sin armadura, liándola parda para arreglarla, y resulta que tiene un montón en reserva (cincuenta o más, se ve que son baratas). Y peor aún, una vez finalizado el conflicto las destruye porque sí en vez de guardarlas por si acaso o cederlas a otros, como a SHIELD. Una cosa es superar tus demonios internos, otra ser imbécil. Está claro que la aparición de tanto traje se debe únicamente a que querían meter algo espectacular sí o sí, y luego son un incordio para cualquier otro capítulo que quieran hacer, porque claro, con ellas Tony es virtualmente indestructible, pues no han podido con él ni siquiera esos tipos tan poderosos. Así pues, toca reset forzado. El otro patinazo es la caída y resurrección de Pepper, un intento de meter drama que de forzado y a la vez predecible no funciona, porque también se ven obligados a volver al statu quo, y esto lo hacen tan mal que la trampa argumental sienta fatal, sabe a engaño cutre: le quitan los poderes en una frase que suelta Tony de pasada en el epílogo.

Esta es la tónica de toda la película. Los errores ensombrecen a las numerosas virtudes, es constante la sensación de que con pocas mejoras podría haber sido bastante buena. La decepción se agrava porque parece un retroceso tras la brillante Los Vengadores. Por suerte parece ser un bache puntual, porque Capitán América: El soldado de invierno devolvió con creces las esperanzas a los fans.

PD1: ¿Por qué rompe Tony el teléfono del periodista? No tiene sentido, porque ha respondido a su pregunta.
PD2: Qué conveniente que en el ataque a la casa el traje no funcione hasta el último momento, pero bueno, se puede perdonar porque así se lanza el argumento.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
-> Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man y la Avispa (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Contagio


Contagion, 2011, EE.UU.
Género: Suspense, drama.
Duración: 106 min.
Dirección: Steven Soderbergh.
Guion: Scott Z. Burns.
Actores: Matt Damon, Lawrence Fishburne, Kate Winslet, Gwyneth Paltrow, Jennifer Ehle, Anna Jacoby-Hedron, Jude Law, Marion Cotillard, Bryan Cranston, Elliot Gould.
Música: Cliff Martinez.

Valoración:
Lo mejor: Guion, dirección, fotografía, música, reparto… Su capacidad para dejarte pegado al asiento durante todo su metraje.
Lo peor: Nada. Si acaso que ha sido muy infravalorada.
Mejores momentos: Los primeros diez minutos, sobre todo si no sabes lo que te espera. Innumerables instantes que se desarrollan sólo con imágenes y música. El Día 1.

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Contagio es una de las películas más sorprendentes, atípicas y electrizantes de los últimos años. Muchos de los que vayan a verla, sea con ideas preconcebidas o no (cabría esperar algo parecido a Estallido), serán abofeteados en los cinco primeros minutos de proyección, donde se muestra sin miramientos lo que va a ser la tónica (muertes de protagonistas) y el estilo (secuencias rápidas, poco diálogo…). Yo mismo iba bastante en blanco, ya tenía claro que la vería por el reparto y el director y pasé de los trailers (que por lo visto te revientan media película), y con esas primeras escenas quedé muy impresionado, tanto para bien (la narración me atrapó de lleno instantáneamente) como para mal (¿de verdad era necesario ser tan explícito y duro con las muertes?).

Desde ese primer golpe de efecto es un no parar, la trama se lanza con un ritmo impresionante, con una velocidad y fuerza que ya quisieran para sí muchas cintas de acción. El guion de Scott Z. Burns orquesta un amplio entramado de protagonistas con el que ofrece diversas perspectivas de la historia. Saltamos entre países, ciudades y personajes siguiendo la trayectoria del virus, y da tiempo para mostrar a los científicos trabajando y los problemas logísticos colaterales (distintos organismos implicados, etc.), para exponer los problemas políticos y sociales (pánico, saqueos) así como la influencia de los medios de comunicación, desde donde también se pone un ejemplo de los sacacuartos habituales (el periodista insensato –Jude Law– y su defensa irracional de falsas medicinas -homeopatía-, conspiraciones –qué malas son las farmacéuticas- y paranoias -todo el mundo miente menos yo-, llega a resultar desagradable). Y todo ello sin olvidar los dramas personales, todos realistas, cercanos (en especial los de Matt Damon y su hija), muy bien aprovechados a pesar del poco tiempo que tienen algunos de los protagonistas y los constantes saltos narrativos que hay. Pocos deslices encontramos en esta hábil y densa estructura; si acaso cabe decir que como era de esperar en tal tinglado alguna aventura queda un poco por debajo del resto, como la de Marion Cotillard, a la que le falta algo de dedicación.

El reparto también es de los más llamativos en muchos años, un desfile de nombres conocidos y secundarios de gran nivel (Bryan Cranston por ejemplo), todos de calidad más que contrastada. Y todos están impecables en sus papeles, aunque por tiempo en pantalla y las características de sus roles destacan Matt Damon, en una de sus mejores interpretaciones dramáticas, o Kate Winslet, de quien se podría decir que está siempre impecable. Aunque si tengo que elegir me quedo con otros dos: Lawrence Fishburne, que aun teniendo un papel más serio y no dado a cambios de registros muestra con una facilidad pasmosa la presión a la que está sometido, y la adolescente Anna Jacoby-Heron, que en este su primer trabajo ofrece un recital a tener en cuenta de cara a su futuro.

La puesta en escena es magnífica, la mano de Steven Soderbergh ofrece una lección de virtuosismo narrativo digno de ver. Es difícil perder el hilo u olvidarse de algún personaje, todo se expone con el máximo cuidado para que cada escena esté donde se requiere y transmita y narre lo necesario, y para ello cada plano está puesto con una intención concreta, sea transmitir el miedo por el contagio (roces fugaces, apoyos en puertas y barras para convertir lo cotidiano -viajar en autobús- en peligro) o mostrar aspectos cruciales de la trama (con un plano a los viales de ántrax y sars y otro a la emoción contenida de la científica ya sabemos que están guardando las muestras –virus o cura o ambos- para la posteridad). La fotografía es excelente, el montaje mejor… pero si algo destaca es la banda sonora de Cliff Martinez (Solaris), que supone un gran hallazgo en una época de crisis en la música de cine. Su implicación con las imágenes es perfecta, consiguiendo una simbiosis de una eficacia que no se ha visto en años. Sutil o intensa según necesidades, impecable en sus funciones de matizar el suspense o desgarrarte por dentro por la dureza de la tragedia mostrada, es para mí elemento más importante de la película, pues muchas escenas carecen de diálogo y resulta crucial para darles el tono requerido.

El ritmo no da descanso y los personajes desfilan con mil problemas ante nuestros ojos sin que sepamos quién caerá y quién se salvará. La puesta en escena llena por completo los sentidos, exprimiendo y amplificando de manera impresionante un guion que en otras manos podría haber sido un caos. Casi no puedes pestañear y respirar durante dos horas, intrigado, inquieto, salpicado constantemente de sensaciones y emociones. Thriller, drama, ciencia-ficción apocalíptica con un ligero tono de documental… Contagio es una película compleja e inteligente que no olvida el sentido del espectáculo, pues resulta una proyección intensa e impactante.

Iron Man 2


Iron Man 2, 2010, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 124 min.
Dirección: Jon Favreau.
Guion: Justin Theroux, basado en el cómic de Jack Kirby, Stan Lee, Don Heck y Larry Lieber.
Actores: Robert Downey, Don Cheadle, Gwyneth Paltrow, Sam Rockwell, Mickey Rourke, Scarlett Johansson, Samuel L. Jackson, Jon Favreau.
Música: John Debney.

Valoración:
Lo mejor: Entretenimiento y diversión asegurados. La presencia del carismático Robert Downey.
Lo peor: Le falta ritmo, le cuesta ir al grano y sabe a poco.
Mejores momentos: La fiesta de Tony que acaba en batalla. Natasha y Happy Hogan en acción.

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Como suele pasar con las secuelas, Iron Man 2 ofrece poco más que una repetición algo descafeinada de la primera entrega. No se arriesga mucho, se limita a intentar seguir los pasos que tan buenos resultados dieron en aquella, y lo hace con demasiado cuidado, temiendo resbalarse. Así pues, aunque es en general entretenida y muy divertida, no tiene la misma chispa y gracia que su predecesora. Pero su principal problema es que su ritmo es demasiado lento y falto de emoción.

Una segunda parte debería ir más al grano, a la acción, pero en Iron Man 2 se desvían demasiado de lo importante. La sensación de que muchísimas escenas se estiran demasiado y de que no consiguen sacarle todo el partido a los villanos es constante. La larguísima e innecesaria comparecencia de Stark en los tribunales, las numerosas conversaciones alargadas con trivialidades (salvadas por el carisma de los actores, en muchos casos), el villano empresario cuya presencia aburre (un desaprovechadísimo Sam Rockwell), un villano principal (un simplemente correcto Mickey Rourke) un poco soso (tras terminar la proyección cuesta acordarse de quién era y en qué consistían sus objetivos) y unas escenas de acción que podrían o deberían haber dado mucho más de sí afean un producto bastante digno que sigue manteniendo algunas loables virtudes.

La figura central, ese Tony Stark tan mimado por el guion y interpretado por este grandísimo actor que es Robert Downey, es sumamente carismática, tanto que resulta fascinante. Y los secundarios que le acompañan están a la altura: su ayudante Pepper (una resuelta Gwyneth Paltrow), la fantástica incorporación de una bellísima y misteriosa Scarlett Johansson como nueva ayudante y agente doble, y el acertado cambio de un sosísimo Terrence Howard por un intérprete más curtido y carismático, Don Cheadle.

El humor es bastante eficaz, con algunos diálogos muy buenos, las escenas de acción están bien rodadas aunque no sean muy vistosas y los personajes salen muy bien parados. Si no fuera porque algunas veces llega a hacerse pesada y resulta poco sustanciosa hubiera opinado que, como su predecesora, es una de las grandes del género de superhéroes. Si hay una tercera parte, que me gustaría, espero que el más que eficaz director Jon Favreau y el o los guionistas de la ocasión estén más inspirados.

Indicar también que se dedica bastante tiempo al tema de Los Vengadores, allanando el terreno para esa esperada película que unirá varios superhéroes (se amplía considerablemente la presencia de Nick Fury –Samuel L. Jackson-). Sin embargo temo que tanto hablar de ella, tanto crear un ambiente de expectación total, puede salirles mal: ya tendrá que se buena para contentar bien a los aficionados tras tanta espera.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
-> Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Iinvierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Iron Man


Iron Man, 2008, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 126 min.
Dirección: Jon Favreau.
Guion: Mark Fergus, Hawk Ostby, Art Marcum, Matt Holloway.
Actores: Robert Downey, Terrence Howard, Jeff Bridges, Gwyneth Paltrow, Faran Tahir, Sayed Badreya.
Música: Ramin Djawadi.

Valoración:
Lo mejor: Guion (diálogos, humor…), dirección, efectos especiales. Y sobre todo Tony Stark/Robert Downey.
Lo peor: > El villano y la chica no consiguen llamar mucho la atención, la pelea final es rutinaria.
La escena oculta: Siguiendo una moda que no consigo comprender, hay una escena escondida tras los créditos. En ella aparece Nick Fury (Samuel L. Jackson) presentándose ante Iron Man.
La frase: Yo soy Iron Man.

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No sé por qué el proyecto de Iron Man me dio buenas vibraciones durante su gestación, a pesar de que Jon Favreau no ha realizado nada digno de mención y sobre todo teniendo en cuenta que las películas de superhéroes son proclives a resultar entre mediocres y espantosas y casi nunca de alta calidad (Spider-Man 2 y 3 o Batman Begins son fantásticas excepciones). Más raro aún es que un servidor fuera al cine con las expectativas bastante altas y saliera muy contento, y es que Iron Man es un gran ejemplo de lo que debe ser una adaptación que narre los orígenes de un personaje de cómic.

Estamos ante una cinta más inclinada hacia las virtudes de Hulk que hacia las numerosas producciones comerciales carentes del más mínimo interés por conseguir algo inteligente y muy proclives a aglutinar escenas gratuitas sin más sentido que resultar molonas (Los Cuatro Fantásticos es el mejor ejemplo), pero también es una cinta que sabe distanciarse de líneas demasiado clásicas que hicieron de algunas obras, como la primera parte de Spider-Man, algo sumamente previsible e insustancial. Es una película pausada, reflexiva, que expone con mimo las motivaciones del personaje principal y su gradual conversión en individuo especial o superhéroe. Ese esfuerzo dedicado a la figura de Tony Stark se salda con un éxito rotundo: es un carácter que pasará a la historia del género. Borrachuzo, mujeriego, millonario excéntrico, desenvuelto y preocupado solo por sí mismo hasta que algo le empuja a pensarse mejor su rol en el mundo. Y el resultado habla por sí solo: no había otro actor mejor para el papel que Robert Downey, quien guarda mucho parecido con su álter ego (problemas con el alcohol) y siempre ha sido un intérprete que apuntaba maneras pero no conseguía una oportunidad que le permitiera saltar a la fama (porque en Zodiac está estupendo, pero apenas se habló de la película y por tanto su papel se ha olvidado rápidamente).

La narración, centrada casi exclusivamente la estrella de la función, camina con paso lento pero firme en la dirección adecuada, es decir, se centra en contar lo justo y necesario sin excesiva ambición o, como decía más arriba, sin buscar la taquilla tirando de lo fácil. Hay quien echa de menos algo más de acción (hay poca, pero es espectacular), pero desde luego no anda escasa de otros elementos, como el brillante sentido del humor, los diálogos ágiles, la crítica más o menos velada al gobierno estadounidense y sus guerras así como al negocio de las armas, los dilemas que abordan al nuevo héroe, etc. Para quien esto escribe el único fallo remarcable es la forzada presencia del villano (Obadiah Stane/Iron Monger, papel en manos de un Jeff Bridges algo irregular), introducido de forma muy rápida y algo superficial y enfrentado al héroe en una pelea final que prácticamente está puesta ahí para justificar el género, porque sino podría haberse quedado perfectamente como un drama de tintes cómicos sobre un millonario que se hace un traje especial. Tampoco terminan de centrarse por completo otros secundarios como el amigo militar o la chica, aunque el buen papel de Gwyneth Paltrow le hace ganar enteros a esta última. Seguramente en próximas entregas haya más tiempo para ellos.

Jon Favreau se desenvuelve muy bien en la dirección, manejando la cámara de forma clásica, eludiendo filigranas como la cámara en mano u otros efectos raros que a veces incluyen de forma innecesaria, como esas cámaras en plan Matrix de X-Men. El resultado es una dirección comedida pero que a la vez aprovecha muy bien los amplios recursos monetarios. Destaca también una banda sonora muy roquera pero sorprendentemente bien manejada, sin excesos ni canciones molestas, y sobre todo unos efectos especiales sobresalientes puestos exclusivamente al servicio de la narración.

Iron Man satisface a los seguidores del cómic gracias a su fidelidad (hay cantidad de detalles que sólo los lectores pillarán) y a su buen tacto cuando se distancia del original (por ejemplo, es buena idea actualizar la historia, pasarla de Vietnam a Afganistán), satisface al espectador habitual del género al ofrecer un personaje magnífico y una presentación equilibrada de su historia, y satisface al que no es aficionado porque es una cinta con dosis muy bien medidas de diálogos chispeantes y efectos especiales espectaculares, así como por la presencia del citado personaje carismático. Ahora nos queda esperar con impaciencia las secuelas, pues la idea era hacer una trilogía si tenía éxito, y lo está teniendo tanto en las críticas como en la taquilla.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)