El Criticón

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Los Vengadores: La guerra del infinito


Avengers: Infinity War, 2018, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 149 min.
Dirección: Anthony Russo, Joe Russo.
Guion: Christopher Markus, Stephen McFeely.
Actores: Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Chris Evans Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Benedict Cumberbatch, Chris Pratt, Josh Brolin, Tom Holland, Don Cheadle, Chadwick Boseman, Zoe Saldana, Karen Gillan, Tom Hiddleston, Paul Bettany, Elizabeth Olsen, Anthony Mackie, Sebastian Stan, Idris Elba, Danai Gurira, Benedict Wong, Dave Bautista, Pom Klementieff, Gwyneth Paltrow, Bradley Cooper.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Equilibrio impecable entre acción y personajes, con dosis de humor geniales y momentos dramáticos memorables.
Lo peor: Cierta cobardía con los héroes más poderosos, un final de serial sensacionalista barato.
Mejores momentos: El encuentro con los Guardianes de la galaxia. La lucha en Titán.
El título: Otro que las distribuidoras dejan a medias: Vengadores: Infinity War. ¿Alguien me explica qué sentido tiene dejar unas palabras en cutre castellano (sin el determinante “Los”) y otras en inglés, más cuando se ve de antemano que la traducción es lo que usa la gente?
La frase: La Tierra está cerrada hoy -Tony Stark.

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Alerta de spoilers: Hasta próximo aviso sólo describo el argumento.–

Qué película más difícil y qué bien han salido parados sus muchos implicados. Tantos guionistas, directores y por extensión visiones e ideas como ha tenido la serie, y salvo aquella innombrable El increíble Hulk (2008), que ya nadie cuenta como parte de ella, no ha habido grandes meteduras de pata, ha mantenido un nivel de calidad y coherencia bastante estable, algo nunca visto hasta ahora en sagas cinematográficas. Sin duda, el principal factor que explica el éxito es el férreo liderazgo del proyecto que ha mantenido Kevin Feige, bajo cuya batuta no se han dado los habituales giros que han hundido muchas otras series: egos varios (productores y realizadores) metiendo mano cada cual por su lado, falta de planificación y compromiso, y las consecuentes improvisaciones de última hora. Ahí tenemos como triste modelo la otra gran línea de superhéroes actual, La liga de la justicia, que se ha estrellado a lo grande una y otra vez en cada capítulo, o muchas otras sagas que se empeñan en extender de mala manera, como Alien o Terminator.

Desde el prólogo, los guionisas Christopher Markus y Stephen McFeely y los directores Anthony Russo y Joe Russo dejan claro que no van a escatimar en la cantidad de acción y épica que esperábamos en esta unión de todos los personajes, pero también sus intenciones de no ablandarse y darnos la película dura y trágica que hay latente. La proyección resulta más que espectacular y entretenida abrumadora, e incluso se atreven a jugar con la frustración del espectador: tanta humillación, sufrimiento y derrota deja bastante mal cuerpo.

Cada personaje está en su línea, terminando de desarrollar su trayectoria sin giros forzados para justificar una exposición más fácil de los acontecimientos. Vemos a cada uno de ellos en todas sus decisiones y acciones, en cada frase y diálogo, en sus conflictos internos y en cómo van asimilando esta complicadísima odisea. Todos son vapuleados de lo lindo, poniendo a prueba como nunca antes sus capacidades, no sólo las físicas, sino también mentales. Sin duda hay “fan service” (escenas que dan a los seguidores lo que esperaban), pero ninguno parece postizo, los exprimen muy bien. Por ejemplo, el ansiado encuentro entre Stark y Strange es fantástico, y el de los Guardianes de la galaxia con cualquiera (Thor, Stark) también.

Thanos es un villano bastante bien trabajado dentro de la dificultad inherente al género, por eso de ser una descripción genérica del Mal. Describen a un clásico pero efectivo tirano iluminado que pretende un universo mejor a base de provocar un cambio a gran escala mediante caos (evolución forzosa) y exterminio (purificación). Con una breve pero correcta aproximación a su interior (pasado, sentimientos) conocemos algo de su personalidad y motivaciones, sus obsesiones y contradicciones, con lo que su determinación tiene lógica humana suficiente para resultar un personaje verosímil… mucho más verosímil que en el cómic, donde está enamorado de la muerte y quiere destruir medio universo para llamar su atención (¡!). Se redondea con el carisma que desprende a pesar de ser una creación digital y el gran reto que supone para los héroes. Además, va acompañado de algunos secundarios tan llamativos que dan ganas de haber visto alguna entrega dedicada a ellos, tanto para explorar otras opciones (al ser bichos raros y malvados podían haberse atrevido con películas más arriesgadas) como para conocer mejor sus personalidades y poderes, con lo que aquí darían incluso más juego.

La acción, eje principal de la narrativa, es capaz de mantener un gran nivel no sólo por el excelente trabajo de los hermanos Russo y el equipo técnico (banda sonora vibrante, efectos especiales magníficos), sino sobre todo gracias a la conexión con los excelentes protagonistas. Es muy difícil sorprender a estas alturas, tras tantas obras del género los escenarios posibles ya están prácticamente agotados. Así, tenemos más naves sobre capitales (Nueva York, Wakanda) soltando bichos y destrucción, pero no importa mucho, porque las circunstancias son diferentes y los personajes también, pero, sobre todo, estos son solo momentos puntuales, el resto del relato es bastante impredecible, no sabes dónde va a acabar cada héroe y cómo se va desarrollar la lucha contra Thanos, y eso, hoy en día, es muy valioso. Cuando llegamos a los momentos cumbre acabamos desbordados de emociones, agarrados a la butaca sin poder ni pestañear. Destaca la sobrecogedora lucha en Titán, que te mantiene en vilo por el destino de los implicados, su lucha en apariencia fútil.

Cabe señalar que la aventura lleva a su máxima expresión uno de los dilemas clásicos de los superhéroes: el sacrificio. ¿Cuánto está cada uno dispuesto a sacrificar por la supervivencia de la mayoría? Y todos se equivocan en su elección, porque como se demuestra con Thanos, esta trampa ética es más absurda cuanto más grande es la escala.

A las mil maravillas funcionan también los recesos humorísticos que, como en Guardianes de la galaxia Vol. 1 y Vol. 2 y Thor: Ragnarok, juegan con gran habilidad con los reveses de los protagonistas y las situaciones incómodas. El citado encuentro de los Guardianes con Thor es tronchante, y detrás de cada chiste hay desarrollo de personajes. También hay numerosas salidas absurdas pero geniales que realzan pasajes más solemnes con un subidón, como la petición de Gamora a Quill terminada con la parida del simple de Drax.

Pero aunque sea una cinta memorable y deslumbrante no se libra de tener algunas carencias en apariencia fácilmente evitables que pueden empañar el visionado en ocasiones. Alguna se puede perdonar, como que con tanto personaje algunos queden un poco descolgados. Pero aun así no puedes dejar de preguntarte si el Capitán América no debería haber tenido más presencia, dado que es uno de los protagonistas principales, o si Ojo de Halcón no aparece porque no se han esforzado o si ha habido alguna pelea con el actor, pues aunque sea un secundario no tiene mucho sentido dejar fuera a uno de los fundadores de Los Vengadores. Tampoco se entiende que no muestren el destino los compañeros de Thor: Ragnarok, ya que la presente comienza justo donde acaba aquella: no hay rastro de la amazona, ni del trol raro (Korg), ¿están vivos o muertos? Y por extensión, ¿sobrevive alguien en la nave? Porque de no ser así el pueblo de Asgard está prácticamente extinto.

El problema se agrava con la arbitraria forma de dejar de lado o guardar para luego a algunos de los superhéroes con más poderes, lo que denota cobardía o un intento de tener un giro posterior un tanto burdo. Me creo que haya una riña entre Banner y Hulk, pero es normal que muchos espectadores se quejen de que lo están reservando para la segunda parte. Donde no hay mucho margen para perdonarlo es con Visión, con quien tras tanto esperar verlo en acción desatado va y lo apartan de mala manera, como si no se atrevieran a meterlo en batalla; con Bruja Escarlata es aún peor, porque llevamos varios capítulos sin terminar de conocer a fondo su personalidad y poderes, y aquí tampoco los exploran, sino que la guardan como recurso de última hora. Y vista su fuerza, pues cabe plantearse por qué no está en primera línea marcando una diferencia en vez de esperar a estar ante una derrota inminente.

También tengo quejas con el reto de Thor con la creación del arma. Acepto que quisieran reincidir en su sacrificio y renacimiento (a pesar de que había quedado claro en Ragnarok), pero el escenario es muy mejorable, bastante tontorrón e improvisado de mala manera; hacía falto algo más serio y mejor trabajado. Por suerte, como indicaba, los personajes son tan buenos que pueden sostener cualquier historia sin muchos problemas. Lo que menos me ha convencido es el final de serial sensacionalista barato, el típico giro exagerado acompañado de música melodramática que deja todo patas arriba de forma que parece imposible arreglarlo, pero que huele a la legua que será revertido a los pocos minutos de entrar en el siguiente capítulo.

Queda un año por ver si los Russo son capaces de mantener un listón que han puesto muy alto y resolver incógnitas. Esta primera parte es todo un hito cinematográfico, tanto por suponer el colofón a una serie tan popular como por su extraordinaria calidad, pero si lo rematan bien puede dejar huella durante décadas.

Alerta de spoilers: A partir de aquí comento el final a fondo y especulo sobre el siguiente episodio.–

Está claro que el golpe maestro de Thanos es temporal, que resucitarán a todos los que han desaparecido con esa mitad del universo exterminada. Algunos tienen nuevas entregas anunciadas, y aunque no las tuvieran no hay quien se lo crea, ni que vamos a dejar el universo y la Tierra diezmados. Es más, me atrevo a decir que irán más lejos y resucitarán incluso a los que han muerto antes del final, como Gamora o Heimdall (y de paso, si siembran la duda sobre si Loki está muerto, es que no). Aquí se echa mucho de menos a Joss Whedon. Este no se andaba con giros trampa, las muertes de personajes en sus manos eran creíbles y crueles como en la vida misma. Así pues, ya pueden hacer medianamente creíble la reversión de los acontecimientos, porque de no hacerlo puede lastrar a este capítulo también. Por cierto, volviendo a Heimdall, ¿por qué en el prólogo salva solo a Hulk?, ¿no podía lanzar por el bifrost también a Loki, Thor y todo el que andara cerca, o lanzar al espacio a los malos?

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Thor: Ragnarok


Thor: Ragnarok, 2017, EE.UU.
Género: Superhéroes, acción.
Duración: 130 min.
Dirección: Taika Waititi.
Guion: Eric Pearson, Craig Kyle, Christopher Yost; Jack Kirby, Larry Lieber, Stan Lee (cómic).
Actores: Chris Hemsworth, Tom Hiddleston, Mark Ruffalo, Idris Elba, Tessa Thompson, Jeff Goldblum, Cate Blanchett, Karl Urban, Anthony Hopkins, Benedict Cumberbatch, Rachel House.
Música: Mark Mothersbaugh.

Valoración:
Lo mejor: El ingenioso guion (fantástico el tono tragicómico), la excelente puesta en escena (dirección, efectos especiales, vestuario, música), el carisma de los actores.
Lo peor: Que por tener mucho humor algunos la tilden de “comedia tonta”, ignorando o siendo incapaces de ver su inteligencia y mala leche.

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Alerta de spoilers: Sólo describo algunas cosas generales de la trama, pero si quieres verla sin saber nada (ni lo que revelaban en los tráileres, que para mí es más de la cuenta) quizá sea mejor no leerme.–

Es complicado enfrentarse a un obra de superhéroes sin que la fantasía y los efectos especiales engullan la humanidad del personaje y la verosimilitud de la historia. Aunque la serie Marvel de Disney empezó con buen pie con Iron Man, el traspiés de El increíble Hulk (ya olvidada convenientemente por todos) volvió a sembrar dudas: ¿y si a pesar del potencial se sigue poniendo más empeño en los fuegos artificiales que en trabajarse adecuadamente los guiones y los protagonistas? Por ello el primer capítulo de Thor se esperaba con inquietud entre los seguidores, más teniendo en cuenta su temática de dioses, planetas y ciudades muy imaginativos. Pero acertaron bastante con su tono ligero, huyendo de pretenciosas intrigas de la corte y descomunales guerras entre dioses que tenían todas las de salirse de madre para centrarse en una aventura más terrenal, más humana: un par de jóvenes inmaduros (Thor y Loki) embarcados en una aventura de crecimiento y aceptación de la responsabilidad no por predecible menos entretenida. La segunda parte siguió por el mismo camino, y aunque se frivolizó más de la cuenta con algunos personajes secundarios, volvió a salir bastante bien la jugada.

Para la tercera entrega han decidido no arriesgarse y seguir por la misma tónica. El resultado supera las expectativas, mostrando la madurez de la serie y la capacidad de sus autores para seguir arañando historias de cómics sin caer en la vergüenza ajena ni estancarse en estereotipos. Pero, para mi sorpresa, hay un buen número de fanáticos que se lamentan de que no haya habido un giro hacia una épica más trágica y oscura. Argumentan que la saga de Los Vengadores está en pleno punto álgido tras vivir la guerra civil y estar a punto de lanzarse hacia el conflicto galáctico con Thanos, y sobre todo que este capítulo versa sobre el Ragnarok, la profecía del fin de Asgard. Aunque se pueda divagar y teorizar sobre alternativas, al final hay que ser objetivos y calificar la película por lo que ofrece, no por lo que se quisiera que fuera. Además, si la línea de este superhéroe funcionaba bien así, ¿para qué cambiar? En la saga DC (El hombre de acero, Batman vs. Superman, Wonder Woman, Escuadrón suicida y La liga de la justicia) van de oscuros y serios y precisamente caen una y otra vez en el desastre que con habilidad evitan en Thor: forzar un aura seria que resulta muy impostada y fría, y aferrarse a los clichés del héroe correspondiente y el género sin ser capaces tan siquiera de dejar que los personajes respiren, cobren vida propia.

Para retratar con un realismo dramático profundo la vida en el planeta Sakaar habría que inclinarse por la ciencia-ficción intelectual y compleja a lo Blade Runner 2049, lo que sin duda implicaría un tono serio y reflexivo que no pega en esta serie. La odisea de Thor en modo de dramón intenso tampoco encaja, lo mire por donde lo mire; es de tipo mitológico, ha de tener un estilo aventurero, el crecimiento y las moralejas tienen que emerger de algo más emocionante que siniestro. Y desde luego no veo forma de abordar la lucha de titanes como Thor, Loki y Hela con un estilo grave y trascendental sin provocar risa involuntaria, como ocurrió con la esperada batalla de Batman vs. Superman o el lastimero desenlace de Wonder Woman; por lo pronto, para hacer tangible y verosímil a Hela requería un desarrollo como el de Loki, con mucho protagonismo e incluso varias películas a cuestas, y no había necesidad, es únicamente el objeto de la trama, el macguffin que hace mover a los demás personajes, así que la confrontación ha de limitarse a acción comiquera, cualquier otra cosa es desviarse y perder el tiempo.

Precisamente resulta que lo mejor de Thor: Ragnarok es su desatado sentido del humor, que algunos no han sido capaces de entender del todo (o nada). No son chistes tontos, ni una forma facilona de complacer al espectador, y eso a pesar de que como es obvio la película tiene que ser entretenida y gustar a todos. Estos chistes son la esencia misma del relato. Cuando Thor cree haber madurado se encuentra con una situación que le viene muy grande, nada más y nada menos que la realización inminente de la profecía que señala la destrucción de su mundo natal. Y por si fuera poco ha de plantar cara con menos armas que nunca: exiliado, vencido, sin amigos ni aliados. Todo su desconcierto, sus miedos, sus problemas y los esfuerzos fallidos se plasman con un sentido del humor inteligente y gamberro como pocas veces se ha visto en una comedia del Hollywood contemporáneo. Cada gracia, por absurda que parezca, lleva detrás el peso de toda esa situación, con lo que posee varias capas de ironía y drama, de forma que te ríes de muchas formas: por lo delirante de la situación, por los desgraciados que viven en ella, por el viaje caótico y desesperanzado de Thor… Y a la vez compartes el dolor del protagonista y eres consciente de la toda la miseria y penurias que lo rodean. ¿Qué necesidad había de regodearse en un forzado drama personal, sabiendo desde el principio que Thor saldría airoso? Mucho mejor es que nos lleven a una montaña rusa de emociones con una tragicomedia ingeniosa, que ofrezcan una perspectiva mordaz, original, impredecible.

La cinta resultante es espectacular, una locura que sólo flojea en unos pocos detalles, ninguno especialmente grave. El principal lastre es el rol de Karl Urban, Skurge, inerte y aburrido a pesar de tanta presencia; para ello que le hubieran dado más protagonismo a los colegas de Thor, que son despachados repentinamente de mala manera después de haber tenido muy poca presencia en las entregas previas. También es evidente que la proyección pierde fuelle e ingenio en el desenlace, donde no logran aportar situaciones y chistes que aderecen típica batalla final; por ejemplo, estaba claro que Banner se estamparía contra el suelo. Además, el salto de Sakaar a Asgard es un tanto brusco.

El ritmo es impecable, la combinación de acción, humor y desarrollo de personajes casi alcanza el nivel extraordinario de Guardianes de la galaxia 1 y 2. No había visto ni un tráiler, ni una fotografía y reportaje (como es habitual, más reveladores de la cuenta), y me ha sorprendido en numerosas ocasiones. No concebía que el glamuroso Thor acabase en un planeta vertedero, y aunque intuyera que cumpliría con su destino casi toda su aventura mantiene bien la incertidumbre hasta el tramo final. Y por si fuera poco, este desconcierto se exprime a lo grande con ese punto delirante y estresante que emerge tan bien del sentido del humor. En cuanto a los protagonistas, ya teníamos asegurado el carisma de los principales (Thor –Chris Hemsworth-, Loki –Tom Hiddleston-, Heimdall –Idris Elba-), a los que sumamos la inesperada presencia de Hulk/Banner (Mark Ruffalo), que se gana su hueco a pesar de ser una epopeya centrada en Thor y su pueblo. Y los secundarios, exceptuando ese pegote fallido de Skurge, dejan muy buenas impresiones también. Valkyrie por definición tiene un recorrido predecible, pero se trabaja bien y la actriz Tessa Thompson es competente, así que se conecta con ella bastante bien. El Gran Maestro resulta inquietante y gracioso a la vez, algo difícil de lograr tanto desde el guion como en la interpretación, y no fallan en ninguna de las dos; Jeff Goldblum de hecho está fantástico. Y como indicaba, Hela funciona bien como villana sin más objetivo que ser la catalizadora de la historia de los protagonistas, amén de que Cate Blanchett como siempre está estupenda. Aparte queda el Doctor Strange (Benedict Cumberbatch), cuya presencia no se entiende muy bien, aunque su escena es simpática.

La puesta en escena es impecable, la labor del desconocido (pero no novato) Taika Waititi es muy sólida, y se apoya muy bien (sin dejarse eclipsar) en una dirección artística, decorados, vestuario y efectos especiales inconmensurables. Aunque ya difícilmente puedan sorprender en lo visual, desde luego hay muchos ejemplos en recientes superproducciones de que se puede hacer mal: la cutrez incomprensible de la saga DC o La gran muralla son los mejores ejemplos. Donde sí hay cierto riesgo es en la banda sonora: el también desconocido compositor Mark Mothersbaugh consigue una música electrónica ochentera vibrante a la vez que juega con el homenaje a la época muy bien. Es cierto que con Guardianes de la galaxia (y con Stranger Things si nos vamos a la televisión) la valía de lo retro ha quedado bien probada, pero bien podía haber salido mal. De hecho, la inclusión en repetidas ocasiones de un tema de Led Zeppelin, rock duro de los años setenta, desentona bastante.

Thor: Ragnarok ambiciona y ofrece prácticamente lo que exige el género, el argumento, los personajes y la trayectoria de la serie (¿cómo no iba a acercarse a Guardianes de la galaxia si se están uniendo las tramas?). Esto no es El Caballero Oscuro, ni Logan. Es Los Vengadores. Quien quiera ver otra película que se la busque, pero que no se ponga a llorar diciendo que la presente es mala porque no es lo que quería. Con ese llanto infantil muchos son incapaces de ver que Thor: Ragnarok es mucho más inteligente de lo que parece a simple vista, que su calidad y personalidad elevan el listón más allá de lo esperado. Espero que con el tiempo lo vean. Estoy convencido de que ganará reconocimiento con los años.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
-> Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Prometheus


Prometheus, 2012, EE.UU.
Género: Ciencia-ficción.
Duración: 124 min.
Dirección: Ridley Scott.
Guion: Damon Lindelof sobre el original de Jon Spaihts.
Actores: Noomi Rapace, Michael Fassbender, Charlize Theron, Idris Elba, Logan Marshall-Green, Sean Harris, Rafe Spall, Emun Elliott, Benedict Wong, Kate Dickie, Guy Pearce.
Música: Marc Streitenfeld.

Valoración:
Lo mejor: El aspecto audiovisual corta la respiración: dirección, fotografía, música, dirección artística, decorados, vestuario y efectos especiales son de gran nivel.
Lo peor: El guion es infame, ofreciendo un relato previsible y bastante falto de garra, pero sobre todo lleno de agujeros que se acumulan haciendo que tramas y personajes pierdan toda coherencia y verosimilitud. Los tráileres, que te reventaban toda la película.
La pregunta: ¿Por qué para mostrar a un anciano cogen a un actor joven y lo maquillan?

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Alerta de spoilers: la comento bastante a fondo, pero también es cierto que los tráileres te lo contaban todo.–

Parece que Ridley Scott tenía claro qué quería rodar en este inicio de una nueva serie basada en su obra magna Alien (1979), pero en la guerra de despachos habitual de Hollywood el proyecto fue desinflándose. O eso quiero creer, para exonerarlo de los infinitos errores del desastroso resultado. Meses de trabajo con el equipo artístico iban preparando el salto a imagen real del guion firmado por Jon Spaiths, pero, a punto de empezar a rodar, el estudio, 20th Century Fox, cambió de idea sobre el proyecto y exigió que se alejara mucho más de la saga madre, eliminando a los alienígenas de la historia. Fue impuesto Damon Lindelof para reescritir el libreto y Scott filmó cambiando sobre la marcha ideas y escenas varias, lo que indicaba que no encontraba el tono tras las injerencias. La cinta resultante ofrece una odisea científica mezclada con una reflexión religioso-filosófica, todo ello adornado con un poco de intriga y acción, pero la combinación hace aguas por todas partes porque el guion es muy flojo, tirando a esperpéntico. El tratamiento que se hace de la ciencia resulta ridículo, los pensamientos religiosos son primarios, casi infantiles, y la narración es un coladero de inconsistencias. Y no estamos hablando de un par de agujeros de guion y algún detalle cuestionable, sino de que los hay por decenas, y la trama y los personajes terminan atascados en ellos sin llegar a formar un relato coherente.

En el tramo inicial tenemos una aventura de exploración espacial que debería cautivar con la atracción por lo desconocido y por las cuestiones que abren los sorprendentes hallazgos, pero apenas consigue despertar el interés al avanzar con más problemas que aciertos. Las flojas pretensiones filosóficas sobre nuestros orígenes y el sentido de la vida se inclinan torpemente hacia el creacionismo y la fe, la historia que se nos presenta resulta difusa y no parece tener objetivos claros y el ritmo es algo soso. Es decir, ninguna escena o planteamiento causa impresión suficiente como para sumergirte con interés en la película. La simpleza de la perspectiva creacionista de hecho es mosqueante. Para empezar, ¿por qué el haber sido diseñado por una especie alienígena significa de repente tener respuesta a todos los misterios de la vida y la fe? No, es echar balones fuera. Lo único prometedor serían las motivaciones de estos seres, los ingenieros, pero me temo que su presencia es puro artificio y no llega a narrarse nada concreto con ellos después de tanta expectación.

Para empeorar la situación, es difícil establecer conexión con un grupo de personajes tan poco sustancioso, donde los que destacan apenas se mantienen en pie con un dibujo bastante pobre. Shaw (Noomi Rapace) y David (Michael Fassbender) son los dos más relevantes, y van algo justos. Ella de hecho empieza fatal, como una niña mimada que no entiende el mundo pero va de listilla. ¿Esa mente tan cerrada dirige una misión científica tan importante? Al menos Rapace es buena actriz, con lo que, cuando las cosas se ponen feas y lucha por sobrevivir, sus esfuerzos y penurias se transmiten bien al espectador; pero es una lástima que su viaje interior sea tan pobre, quedando a años luz de la gran Ripley, que sólo en Alien, incluso empezando casi como secundaria, mostraba muchas más enjundia. David es bastante intrigante, y más sabiendo que los androides de la serie siempre guardan sorpresas; pronto se sugiere una agenda oculta y gana en atractivo, aunque al final veremos que tampoco lleva a nada jugoso, y si se sostiene es porque Fassbender también llena la pantalla con su carisma nato, lo que le da algo más de empaque. Ningún interés despierta el rol de Charlize Theron, Vickers, cuyo tono críptico resulta cargante, deambula de acá para allá sin que quede claro qué pinta ahí, e igualmente termina sin haber ido a ninguna parte. Y el resto del panorama es desalentador, porque todos los secundarios tienen unas presentaciones bastante torpes: diálogos acartonados y situaciones un tanto forzadas no dejan entrever ninguna personalidad llamativa; también me pregunto cómo aceptaron un trabajo que no les iban a explicar hasta llegar al destino y se embarcaron en la nave y metieron en estasis sin presentarse entre ellos si quiera. El capitán es el único con potencial, pero tampoco se configura una personalidad clara, y es otro que funciona únicamente por el tirón de su intérprete, Idris Elba. El peor de todos es quien parecía otro protagonista principal, el novio de Shaw, Charlie. No se termina de ubicarlo en un puesto y en una línea argumental concreta, de hecho ni parece aportar nada al viaje emocional de Shaw, y al final es engullido por uno de los giros más malogrados; y Logan Marshall-Green se queda corto ante un reparto bastante llamativo: no deja huella alguna, en cuanto sale de la escena te olvidas de que estaba ahí.

Conforme nos introducimos en el arco central, la situación expuesta acaba pareciendo una comedia involuntaria, porque lo poco que ofrecen los personajes queda diluido por completo en el sinsentido en que desbarra la trama. Es imposible mantener la intriga por lo que encontraremos en el planeta, su significado y su impacto en las vidas de los protagonistas, con un tratamiento tan torpe e irreal de la perspectiva científica, que los convierte a todos en estúpidos. Las cosas cogidas por los pelos, los comportamientos inadecuados y los agujeros de guion se amontonan hasta provocar una avalancha.

Resulta que a la misión científica más importante de la historia de la humanidad no sólo le encasquetan unos fanáticos religiosos como líderes, sino que todo el equipo elegido está lleno de incompetentes de un nivel asombroso. Llegamos a la luna objetivo (con la nave siempre en combustión plena cuando debería estar frenando) y… ¿qué hace este gran equipo de científicos? Empezar el aterrizaje a lo bruto. Sin sondas que analicen la atmósfera, el clima y los terrenos adecuados para posarse. Y aun con esas se topan con una estructura alienígena por pura suerte y aparcan ahí. “Dios no construye en líneas rectas” es la gran deducción científica que hacen. Pues oye, lo mismo resulta que detrás de las montañas hay una ciudad, y más allá otra, y otra… Quién sabe, han ido a un sitio aleatoriamente sin comprobar nada más.

Una vez allí siguen olvidándose de la ciencia. Van corriendo a meterse en la estructura, a abrir y tocarlo todo sin una investigación previa que evite contaminación y riesgo personal, porque están tan entusiasmados que ningún protocolo importa. Todo botón, resto y sustancia es manoseado sin miramientos (imagina que activan sin querer un sistema de defensa…). Se quitan los cascos sólo porque detectan una buena combinación de oxígeno, sin que parezca importarles el riesgo biológico en ninguno de los dos sentidos: que se contagien algo o que estropeen los hallazgos con bacterias de la Tierra. Que lo haga Charlie, que como bien dice “soy creyente” y está claro que lo único que quiere es encontrar un viejo sabio que le diga de dónde venimos, adónde vamos y si hay vida después de la muerte, pues podría valer, sólo lo dejaría como majadero a él. Pero lo triste es que los demás lo imitan, incluso los que se reían de su exceso de fe. Con esa actitud no sorprende que accedan a cámaras sin comprobar su atmósfera, alterando lo que hay en su interior, o que se lleven los restos de un alienígena en una mísera bolsa y se paseen con ella por su nave, que por cierto ni siquiera parece tener secciones aisladas para este tipo de trabajos.

Pero sigue decayendo la cosa, porque se dedican a experimentar con ese primer hallazgo de vida extraterrestre a lo bestia: sin trajes aislantes, con unas simples mascarillas que incluso se quitan, pinchando y dando calambrazos… ¡Cuando han destruido la cabeza con sus manazas es cuando deciden tomar muestras! Por si no fuera bastante, ante todos estos descubrimientos Charlie se deprime. ¡No están vivos y no tenemos las respuestas religiosas que quería! Pues no sé, si no te interesa su biología, tecnología y cultura (¿¿pero no eras científico??), estudia sus escritos y sus diarios a ver si ahí te dicen por qué se aburrían y alteraron la evolución de las especies en nuestro planeta; y mira más allá, pues como decía lo mismo hay ciudades enteras. Llegamos al punto de tener bobadas de un calibre verdaderamente risible, como que se pierdan dos miembros a pesar de toda la tecnología que llevan, de hecho incluso transmiten sus coordenadas un momento más tarde. Uno es un geólogo que se asusta de un espécimen fosilizado, diciendo “a mí me gustan las rocas, me piro a la nave” (cosa que hace a gritos sin venir a cuento), y el otro es precisamente un biólogo, al que tampoco parece interesarle el mayor hallazgo del siglo en su materia. Luego esos dos, aburridos de dar vueltas, vuelven al lugar que tanto temían y se ponen a jugar con una serpiente o gusano gigante…

El tercer acto se lanza con la misma torpeza, dejando cada vez más y más cuestiones abiertas, avanzando a trompicones en ninguna dirección concreta. Al final no sabes qué te han querido contar, no te han dado respuesta a ninguno de los planteamientos iniciados, las decisiones de los personajes no se entienden… David probando a infectar con todo lo que encuentra a los demás tripulantes: ¿qué trata de lograr con ello, por qué lo hace sin pruebas controladas ni seguimiento? A Charlie le sale un gusano alienígena en el ojo y no hace nada, se calla cual niño que ha robado una galleta. Nos presentaron un equipo de seguridad con armas que parecía que acompañaba a los científicos, pero por alguna razón desaparecen. Así pues, a la misión de rescatar a los tontos de la serpiente tienen que ir los pobres pilotos. Y por supuesto van sin médico, que parece darles igual si hay algún herido, y luego vuelven a la nave con un tipo infectado sin practicar control biológico alguno, así que Vickers, en su única aportación tangible, intenta evitar que entren, porque los encargados de la seguridad siguen desaparecidos (y flipante ver a gente curioseando por detrás como si no estuvieran implicados en la misión). Pero da igual, al final entran, y una vez se han pateado media nave es cuando empiezan a pensar que quizá habría que hacer pruebas de sangre. ¿De sangre? ¿No habría que hacer una limpieza general, buscar contaminación en la piel, el pelo, la ropa, los pasillos…? Luego uno de los muertos que dejaron atrás se convierte en zombi y ataca… Ahora aparece el equipo de seguridad, pero son tan patanes que de nuevo tienen que implicarse los pilotos; por cierto, no mueren todos estos inútiles, al menos tres cogen un vehículo y se largan, y nunca más se supo de ellos; ¡ahí tienes para otra secuela, Scott! En la operación de Shaw, no sé por qué grita y se pincha si la máquina dice que ha sido anestesiada; y atención a cómo el cacharro cierra la herida sin limpiar los restos orgánicos del interior, ¡qué eficiente! Lo de que luego se vaya corriendo sin más y nadie se cuestione por qué aparece toda ensangrentada y hecha polvo es lo de menos ante tanto desatino.

Pero hay más… Al morir un tripulante por una infección desconocida, Shaw deduce sin más que los alienígenas quieren matar a los humanos. El capitán no se queda atrás: ve al otro infectado (Fifield, el que vuelve en modo Walking Dead) y deduce definitivamente que… ¡es una instalación de guerra bacteriológica! ¿No podría ser una bodega de vino extraterrestre? Y todas las calamidades que os han ocurrido, ¿no podrían deberse a andar enredando con sustancias desconocidas sin medidas de seguridad? De haber sido un equipo competente nada les habría pasado, y antes de haber despertado al ingeniero habrían investigado bien su naturaleza y los archivos de la nave para determinar sus intenciones. El alienígena tampoco parece muy listo. Se despierta solo y no se para a analizar la situación, como qué hacen esos humanos ahí o si siguen estando presente los peligros que acabaron con sus compañeros, su único objetivo es ir a la Tierra a destruir al hombre, ese que tanto parece que les costó crear. Vickers corriendo en línea recta cuando le bastaba dar un paso a un lado es ya un momento legendario del cine cutre. ¿Por qué los otros dos pilotos están contentos por suicidarse cuando tienen una opción de vivir más tiempo?; y a pesar de la aceleración impresionante, el capitán aguanta de pie como un campeón. David le dice a Shaw que el ingeniero va a por ella: ¿cómo sabe que está viva y dónde se encuentra, cómo intuye tan fácilmente adónde va el enemigo y cuál es su plan? Shaw llega con treinta segundos de oxígeno en el traje, cierra la cámara estanca y la llena de oxígeno… ¡pero olvida quitarse el casco!, ¡y aun así sigue viva! Me pregunto cómo crece tanto el pulpo ese sin alimentarse de nada. Finalmente resulta que hay más naves: ¿qué otras cosas habrá en ellas y más allá?, ¿seguro que no queda ningún otro ingeniero vivo?… En resumen, ¿por qué despegan antes de dar un buen repaso a la zona? ¿Y tampoco se les ocurre avisar a la Tierra o incluso llevarle esta tecnología para que la estudien y le saquen partido en defensa de la amenaza? Nooo, vamos a su planeta a agitar el avispero, que parece más sensato. Vale, quizá resulta que este era un grupo rebelde y en su planeta son todos súper majos, o lo mismo están todos extintos ya, pero no es inteligente arriesgarse sin pruebas ni un buen plan.

Y como señalaba, resulta que las incógnitas que funcionan como base de la trama no se explican o, en caso de que quisieran dejarlas en el aire, no se hace bien y quedan confusas. ¿Por qué deduce Shaw que somos creados por ellos, y no lo que indica la lógica más simple, visitados sin más? ¿Para qué hay un mapa-invitación a una base militar indudablemente secreta? ¿Qué pretenden atrayendo a los humanos cuando precisamente el plan es ir a la Tierra a destruirlos? Quizá podríamos pensar que es una mala interpretación de los personajes, pero entonces cabe señalar la torpeza de los ingenieros dejando pistas como para que tribus poco avanzadas elaboraran un mapa de su escondite. El propósito de influir en la evolución tampoco parece muy lógico, al menos sin explicaciones detrás. ¿Nos han fabricado sólo para exterminarnos luego? ¿Cuántos millones de años se tiran controlando la evolución de las especies, cuánto influyen en la aparición del ser humano? Porque está claro que vuelven de vez en cuando, y por alguna razón incluso manteniendo contacto con nuestros ancestros. Menudo trabajito. ¿Son inmortales o es que se pasan eras en estasis? Pero hay infinidad de cuestiones menores que también contribuyen a la confusión. ¿De qué huyen y mueren los habitantes de la nave y por qué se refugian precisamente en una habitación llena la peligrosa sustancia negra? ¿Por qué esa sustancia actúa aleatoriamente, es decir, por qué crean algo tan incontrolable? ¿Por qué las lombrices no fueron afectadas en dos mil años? Aquí supongo que podríamos decir que la sala se activa al entrar ellos. ¿Qué es la vaina verde que tiene un lugar prominente en la sala pero no parece llamarles la atención? ¿Por qué hay representaciones del conocido alien en los murales si el que aparece al final es producto del azar?; y ya me diréis qué aporta ahora este bicho, si la cinta ha terminado y el plan argumental anunciado es que las secuelas se irían a otros mundos.

Entre todo este caos, la esperada evolución de los protagonistas no llega a hacer acto de presencia. ¿Qué han aprendido, qué respuestas a sus cuestiones personales han obtenido? Salvo que hay peligro y deben correr, no hay más cambio en ellos. Shaw ahora decide ir en busca del planeta de los ingenieros tras las dichosas respuestas, porque esto de la fe es un ciclo sin fin. Luego se preguntará quién los creó a ellos, y así sucesivamente. Aunque deba aliarse con Shaw para sobrevivir, no se explica por qué David al final es súper atento y simpático. Tampoco se matiza si ha aprendido algo sobre la humanidad, la vida y la muerte. Ya he comentado el incomprensible entusiasmo de los pilotos por suicidarse. Vickers ni con la aparición de Weyland toma una forma concreta: ¿toda su pose distante y fría se debe a que su padre, que le ha dado dinero y posibilidades infinitas, pasa un poco de ella en lo emocional? La aparición del millonario buscando respuestas e inmortalidad no es una gran sorpresa, pero dada la trama y viéndose claramente que era un actor joven maquillado (Guy Pearce) cabía esperar un final muy distinto, y eso de que exija atención al ingeniero en plan pataleta para luego acabar muerto, pues corta el rollo bastante.

No sé cómo Damon Lindelof se sorprende de que sea tan odiado por los fans de la ciencia-ficción, pues se ven en todo momento sus vicios, esos que acabaron con Perdidos (2004) pasando de ser una serie que generaba admiración a ser odiada: crear misterios al tuntún y luego no saber encajarlos en la trama global y menos aún darles respuesta, y destrozar personajes sumergiéndolos en esas tramas sin sentido. Pero lo peor y más difícil de perdonar es que fuera aceptado sin que en el estudio vieran que era un coladero inestable y no daba la talla como capítulo inicial de una saga destinada a ser secuela de otra muy admirada. El trabajo de Jon Spaiths se filtró y ha habido varios que lo han leído y analizado: este artículo por ejemplo es muy descriptivo y hace pensar en que había una obra con gran potencial, sin duda más coherente y mucho más relacionada con la serie; tiene ideas y tramos muy atractivos, como ese final con un alien enorme parido por el ingeniero.

La sensación de decepción se agrava porque en el aspecto visual no hay pegas, sino todo lo contrario, es digno de admirar. Como es habitual en su filmografía, Ridley Scott edifica una película impecable en forma, siendo capaz de exprimir bastantes emociones de ese libreto lastimero. Sacando gran provecho de una banda sonora sugerente, una buena fotografía, la vistosa labor artística y su magnífica ejecución a través de los decorados, efectos especiales y vestuario (¿pero cuantos trajes espaciales distintos tienen?, menudo derroche), consigue una obra lo suficientemente cautivadora a la par que inquietante como para atrapar lo justo y resultar entretenida a pesar de sus carencias internas. Algunas escenas son bastante potentes, como las panorámicas del planeta, los pasillos alienígenas, el puente de mando, el despertar del ingeniero (increíble lo realista que ha quedado) y el ascenso y caída de la nave. El clímax final dura media hora y se pasa en un suspiro de lo bien narrado que está desde la puesta en escena: el ritmo y la fuerza de las imágenes es de impresión. La única pega es la obsesión que hay en títulos de intriga o terror con amplificar los efectos sonoros: tocan una sustancia y suena como si una apisonadora aplastara una tonelada de cucarachas, Shaw vomita como una manguera de bomberos a pesar de que apenas se ve salir líquido, los intentos de sustos se remarcan demasiado, etc.

Pero con semejante parida de guion ni siquiera este espectacular acabado visual puede obrar milagros, y aunque en un primer visionado resulta bastante amena, como las veas más veces empieza a caerse a pedazos. Prometheus se queda en una superproducción con tono de serie b: simple, tontorrona, cutre a veces, pero divertida si te la tomas como algo intrascendente. El problema es que sus pretensiones y nuestras esperanzas eran muy altas y por lo tanto hay que hablar de un fracaso importante.

Una mención aparte merecen los tráileres. Precisamente el de Alien siempre se ha considerado uno de los mejores que se han hecho, por ser capaz de despertar interés y generar intriga y desazón sin mostrar casi nada, y desde luego no la criatura principal. Y el de Aliens iba por el mismo camino, resultando igual de efectivo. Pero los de Prometheus te muestran prácticamente el argumento completo y te destripan las escenas cumbre con detalle. ¿Son culpables de que la proyección pareciera bastante previsible? Porque no pueden esperar que te sorprenda la aparición del ingeniero o la nave despegando si te lo han mostrado varias veces antes de verla. Es un desastre de campaña publicitaria y para mí una falta de respeto al espectador. Además es una práctica cada vez más común y difícil de esquivar: no puedes ir al cine sin que te destrocen dos o tres películas en los avances.

Serie Alien:
Alien (1979)
Aliens (1986)
Alien 3 (1992)
Alien Resurrection (1997)
-> Prometheus (2012)
Alien: Covenant (2017)

Beast of No Nation


Beast of No Nation, 2015, EE.UU.
Género: Drama.
Duración: 137 min.
Dirección: Cary Joji Fukunaga.
Guion: Cary Joji Fukunaga, Uzodinma Iweala (novela).
Actores: Abraham Attah, Idris Elba, Kurt Egyiawan, Jude Akuwudike.
Música: Dan Romer.

Valoración:
Lo mejor: Verosímil y bastante llamativa en su tramo inicial. Actores de buen nivel.
Lo peor: Lineal y predecible hasta aburrir, y con un final muy facilón.

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Bestias sin nación es una pequeña producción independiente que tras presentarse en un par de festivales importantes (Venecia, Toronto) fue adquirida en la puja para su distribución por Netflix. El canal online está dispuesto a tirar de chequera no sólo con series para hacerse un nombre en todo el mundo: soltando 12 millones de dólares (el doble de lo que costó rodarla) más lo que se gastaron luego en publicitarla pretendían optar a la carrera de los Oscar… aunque al final sólo llegaron a arañar una nominación en los Globos de Oro a mejor actor secundario (Idris Elba). Y para empeorar la situación, su forma de tratar los estrenos no gustó a algunas compañías de cine, que se negaron a proyectarla porque a la vez aparecería e internet; algunos siguen anclados en el pasado, por lo que se ve. Que el canal lo considere o no un fracaso nos es desconocido, porque no suelta datos de sus audiencias ni declaraciones sobre sus estrenos. Pero prestigio sin duda le ha dado, porque es una de las películas independientes más aclamadas del año… aunque desde mi punto de vista no merece tanto aplauso.

Escribe y dirige Cary Joji Fukunaga (dado a conocer como realizador de Jane Eyre y de la primera temporada de True Detective) basándose en la novela de Uzodinma Iweala. El relato es una aproximación genérica a lo que ocurre en los países africanos inmersos en guerras eternas. Desde los ojos de un chico que acaba en un comando guerrillero vamos pasando por todas las situaciones habituales de estas contiendas. Aldeas masacaradas, supervivencia en la jungla, captación de soldados, reeducación, mentes destruidas y convertidas en máquinas de matar, adoración al líder, golpes de estado, violencia que sólo engendra violencia, países del primer mundo sobornando altas esferas y saqueando recursos…

El dibujo de las dos figuras principales es bastante correcto, en especial por su gradual evolución, y los actores cumplen muy bien, sobre todo el imponente Idris Elba (The Wire, Thor). La descripción del entorno tampoco está mal, funciona a la hora de mostrar con realismo la violencia y el caos de la situación, sobre todo en el tramo inicial, el más intenso. Pero la historia en sí se estanca en obviedades, en lugares comunes de sobra conocidos en estos conflictos, y termina pareciendo un documental de estilo cinematográfico más que una película con entidad propia. Visualmente carece de la personalidad de True Detective y la elegancia de Jane Eyre, y aunque denota buen hacer de sobras, como en la tensa huida del chico o el largo tiroteo con el que toman un pueblo, las buenas formas iniciales se van diluyendo en secuencias tan fáciles, trilladas y predecibles que la cinta no dejan lugar al asombro, no permiten una conexión plena con el espectador porque todo se ve venir muy de lejos. Fukunaga nunca se arriesga a mostrar una perspectiva más novedosa o atrevida, no ofrece anécdotas del día a día que le den un aspecto renovado, y conforme va llegando el final pierde fuelle, para acabar como se esperaba desde muchísimos minutos antes.

Puestos a recomendar algún título que narre la guerra desde la visión de un niño es ineludible destacar El imperio del Sol de Steven Spielberg; esa sí que era original y sabía jugar con el drama sin tirar de clichés. Otros citarían Ciudad de dios, pero a mí me resultó artificial y pasada de rosca hasta producirme rechazo.

Thor: El mundo oscuro


Thor: The Dark World, 2013, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 112 min.
Dirección: Alan Taylor.
Guion: Chistopher Yost, Christopher Markus, Stephen McFeely.
Actores: Chris Hemsworth, Natalie Portman, Tom Hiddleston, Anthony Hopkins, Kat Dennings, Stellan Skarsgård, Idris Elba.
Música: Brian Tyler.

Valoración:
Lo mejor: Trama sencilla pero eficaz. Personajes que enganchan. Gran sentido de la aventura y el humor. Dirección, efectos especiales, vestuario y decorados de buen nivel.
Lo peor: Los becarios son muy cansinos.
Mejores momentos: Thor tomando el metro. Loki impersonando al Capitán América.

* * * * * * * * *

La historia es de nuevo muy clásica, que podría ser una forma elegante de decir simple, pero es una descripción que se justifica bien pronto: aunque la aventura se sustenta en una trama bastante básica de reyes, príncipes heroicos, herederos airados y un enemigo que representa prácticamente el mal puro, lo que importa son los personajes y sus relaciones, trabajados con esmero y con un resultado bastante bueno.

La carga que arrastra Thor como líder se deja entrever muy bien, dando al personaje dimensión más allá del héroe guapetón. Sus dudas y problemas y las vueltas que da a cada decisión dan forma a un líder responsable y agobiado que contrasta muy bien con el príncipe malcriado e impulsivo del primer episodio. Pero a pesar de la solidez del personaje y de la eficaz interpretación de Chris Hemsworth, Loki sigue siendo incluso más atractivo. Su caída en desgracia, su vuelta al juego por necesidades inesperadas, sus planes ocultos y de nuevo el papelón de Tom Hiddleston hacen de él el clásico secundario roba planos. La relación con Thor es estupenda, llena de diálogos punzantes e ingeniosos, mientras que giros como el plan entre ambos o la jugada final se pueden ver venir, pero dan mucho juego.

En el lado malo, la trama intenta ser más grande y trascendente que la de la primera parte, pero se pasan de largo. Básicamente es repetir el esquema de Los Vengadores, el plan megalómano de un villano sin más profundidad que ser malo porque sí, la batalla final llena de efectos especiales. Por suerte, en la serie Marvel cuidan bien a los personajes, con lo que no se dejan de lado sus problemas personales para buscar únicamente efectos especiales. Y además estos han mejorado respecto a la primera parte, consiguiendo que Asgard parezca más verosímil, porque esquiva el aspecto de dibujo animado. Se notan unos cuantos millones más en el presupuesto y se aprovechan muy bien en breves pero espectaculares batallas. Alan Taylor (que viene de la televisión de alta calidad: Los Soprano, Juego de tronos…) nos ofrece una superproducción muy vistosa y bien narrada.

El grupo de la Tierra resulta algo irregular esta vez. Jane Foster (Natalie Portman) ve frenado su protagonismo al ser usada como macguffin secundario, con esa posesión poco emocionante, pero bueno, se acepta porque tampoco había muchas formas de ponerla en medio de los acontecimientos sin que resultara (aún más) forzado, y la relación con Thor sigue siendo efectiva. Y por otro lado el doctor Erik Selvig (Stellan Skarsgård) es un buen ejemplo de que se puede tener como secundario cómico a un científico loco y que no resulte gilipollas o incluso molesto. Pero la pareja de becarios es un patinazo importante: el humor, muy acertado por lo general, se fuerza demasiado hacia lo estúpido con estos dos niñatos insoportables, y para colmo tienen bastante presencia. Otro problemilla es que la presentación de la anomalía en la Tierra se alarga quizá demasiado, o quizá es que mostrarla con estos tontainas le resta interés.

La película sabe entretener y divertir de maravilla, que es de lo que se trata. El ritmo es excelente, la trama mantiene el interés a pesar de su sencillez, los personajes son encantadores, las escenas de acción son de calidad y sobre todo el sentido del humor resulta estupendo, con diálogos tronchantes (hay no pocos chistes magníficos, como el del metro o el de Capitán América). Sólo podría criticarle deslices menores, como que en la batalla final falta algo de seriedad, pues todo el mundo corre y se lo pasa bien a pesar del enorme peligro en que están sumergidos, o la citada pareja de becarios atontados.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia, Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man y la Avispa (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores: Fin del juego (2019) (versión sin spoilers)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Pacific Rim


Pacific Rim, 2013, EE.UU.
Género: Acción, ciencia-ficción.
Duración: 131 min.
Dirección: Guillermo del Toro.
Guion: Travis Beacham, Guillermo del Toro.
Actores: Charliel Hunnam, Diego Klattenhoff, Idris Elba, Rinko Kikuchi, Charlie Day, Burn Gorman, Max Martini, Ron Perlman.
Música: Ramin Djawadi.

Valoración:
Lo mejor: Dirección artística, efectos especiales, vestuario.
Lo peor: Guion simple y estúpido lleno de personajes planos, secundarios insoportables y humor infantil.

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Esperaba bastante más, viendo las críticas decentillas, la buena pinta de los avances y que Del Toro suele ser original y arriesgado. Aquí el único riesgo ha sido el económico, porque en el narrativo Pacific Rim es un refrito de mil cosas ya vistas. De hecho, por momentos da la impresión de ser un capricho poco meditado del realizador: solo quería ver monstruos gigantes pegándose y soltar unos cuantos homenajes a sus animes y mangas favoritos, y parece que se pensaba que el resto saldría solo. Y no, sin guion difícilmente puede funcionar una película.

El libreto no es que sea simple, es que es un despropósito. Los personajes se definen y relacionan con clichés viejos y cansinos, y su evolución en la aventura es tan evidente y predecible que más que aburrir desesperan. El comandante duro con pasado oscuro que al final realiza una heroicidad, el protagonista que es un héroe noble pero herido, el héroe contrincante que es un chulo imbécil con éxito, la chica que quiere meterse en un mundo de hombres pero no la dejan, los amigos del bueno (forzadamente simpáticos) y los secundarios cómicos… bueno, los últimos requieren un párrafo extra. Estamos ante un récord. Los dos científicos son los personajes más insoportables que he tragado en una película. Ni los robots gemelos de Transformers, ni Jar Jar Binks, ni Arwen. Los dos son descritos de forma tan caricaturesca que no parecen formar parte de la misma película, porque el resto no se desarrolla como una parida del mismo calibre; y los dos pobres actores tienen que sobreactuar como lunáticos porque el guion describe los roles humorísticos más salidos de madre que puedas imaginar. Griterío sin sentido, chistes ridículos, muecas horteras… una gilipollez sin nombre detrás de otra. ¿En qué cabeza cabe pensar que podrían resultar graciosos?

La trama es floja y no se expone muy bien. Se pierde más tiempo en tratar de describir el mundo imaginario, que tampoco se logra con eficacia (ya desde el largo y cansino prólogo), que en desarrollar una historia clara y concreta con capacidad para enganchar y emocionar. De hecho, el objetivo de los monstruos termina resultando confuso, porque se empeñan en darle importancia a las tonterías de los científicos en vez de al argumento, y no termina de entenderse realmente cuál era el plan del enemigo. También hay algunas partes que no vienen a cuento, como el entrenamiento en artes marciales, donde no se entiende para qué sirve, qué puntúan y qué demonios tiene que ver el vencer a alguien con un palo con tener buena conexión para el enlace. Y bueno, lo poco que hay de trama se compone de un sinfín de clichés también. Se sabe perfectamente qué escena vendrá después de la actual, cuándo la chica será aceptada, cuándo el protagonista renacerá como héroe y se limarán las rencillas con su rival, etc. Los homenajes al manga y anime me parece que funcionan, aunque como no soy experto en el tema no puedo decir si oscila más hacia la referencia bien incluida o hacia el tomar ideas muy vistas.

Al final lo único que queda son las peleas de robots y monstruos gigantes. Pero como siempre digo, sin nada detrás que respalde a las imágenes difícilmente se puede establecer una conexión. La trama aburre, los personajes no interesan… era complicado levantar el tinglado, se necesitaba una fuerza narrativa y visual importante para maquillar un guion tan pobre… Y en cierta manera el espectáculo es gratificante, pero también tiene varios problemas importantes. Las peleas son bastante mejorables, pues todas siguen un patrón repetitivo y bastante tramposo, tanto que llega a molestar en un par de ocasiones. Ya pueden sufrir los robots, que los protagonistas se sacarán en el último momento una artimaña o un arma que les garantiza la victoria en un instante (al más puro estilo manga/anime barato, todo sea dicho). El porqué no han empleado antes algo tan útil en vez esperar a que el enemigo destruya media ciudad y los deje hechos polvo no se explica, porque se busca el efectismo por encima del sentido común y la coherencia. La escenita en que la chica saca la espada da vergüenza ajena, por ejemplo. Igualmente, se dejan mil preguntas en el aire que exponen la poca credibilidad y lógica del argumento: peleas a puñetazos en vez de lanzar armamento a distancia, el absurdo de esperar a que los monstruos se acerquen a las ciudades en vez de poner misiles apuntando a la grieta, el científico yendo sin escolta a una misión vital, el robot que se supone analógico cuando vemos electricidad y ordenadores por todas partes, lo mal que queda lo de que el robot puede pegarse hostias enormes pero los pilotos se menearán un poco y ya está…

Lo que sí luce de maravilla es el dinero. El diseño artístico es excelente desde el vestuario a los titanes, y los casi 200 millones de presupuesto los hacen realidad de forma alucinante. La destrucción de ciudades, los monstruos, los efectos de agua, la mezcla de decorados reales y digitales… Todo resulta impresionante y creíble, en ningún momento hallamos alguna digitalización cantosa que pueda fastidiar un poco la magia de las escenas (otra cosa es que el sinsentido del guion sí lo haga). Del Toro rueda con tino la complicada mezcla de escenas “pequeñas” (a ras de tierra con humanos) y de grandes proporciones (mostrando edificios y robots desde las alturas), transmitiendo muy bien en todo momento la sensación de gran tamaño de los colosos. Es evidente que todo el dinero ha ido a los efectos especiales, porque el reparto aglutina actores baratos (sin estrellas, provenientes de la televisión); por suerte son todos de demostrada calidad, con los carismáticos Idris Elba (The Wire, Luther, Prometheus) y Charlie Gunham (Hijos de la anarquía) a la cabeza.

He de decir que Pacific Rim entretiene, sobre todo si sabes a lo que vas, a ver una aventura sencilla y de cachondeo. El problema es que en muchos momentos lo sencillo se convierte en estúpido y cutre, y el salto de fe en plan “bueno, sino no habría película” es muy difícil de hacer cuando los fallos y carencias son tan visibles. Una cosa es que no debas tomártela en serio, otra que te rías más de la propia película que con ella. La gran fuerza visual le da más valor, pero ni por esas puedo citarla como una buena cinta de acción palomitera; ni siquiera llega al nivel de Transformers 1 y 2, sus comparaciones más obvias. Y no me gusta nada el argumento que algunos esgrimen para defenderla: “es espectacular, que es lo que se espera”. Matrix, Aliens y Terminator 2 son las películas más espectaculares de la historia… y tienen unos guiones perfectos. Se puede hacer cine de acción y efectos especiales que tenga un mínimo de calidad. Se puede hacer una película espectacular y divertida sin que resulte tan profundamente gilipollas que parezca un insulto a la inteligencia del espectador.

Thor


Thor, 2011, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 115 min.
Dirección: Kenneth Branagh.
Guion: Ashley Miller, Zack Stentz, Don Payne, J. Michael Straczynski, Mark Protosevich.
Actores: Chris Hemsworth, Natalie Portman, Tom Hiddleston, Anthony Hopkins, Stellan Skarsgard, Kat Dennings, Clark Gregg, Idris Elba.
Música: Patrick Doyle.

Valoración:
Lo mejor: No se toma en serio ni ambiciona más de la cuenta. El reparto está muy bien elegido.
Lo peor: Su falta de trascendencia le resta algo de fuerza potencial. La ciudad de Thor resulta irreal y los efectos especiales que la recrean son mejorables.
El cameo:Straczynski, escritor de los cómics en épocas recientes y autor del primer guion de la película, aparece como el primer campesino que intenta coger el martillo del cráter.

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En cómic esta historia tan imaginativa (tanto en lo visual como en el argumento) seguramente funcione (no se lo conoce por ser mediocre), porque es un medio distinto y la narración habla de otra manera, pero lo que se veía en los avances de la versión cinematográfica parecían espeluznantes dioses travestidos y ciudades imaginarias horteras que prometían una orgía visual sin pies ni cabeza tipo Batman y Robin, y por extensión la trama tan fantasiosa tenía todas las de resultar irreal o incluso esperpéntica. Se arriesgaron mucho con la película. Creo que en pocas manos podría haber salido algo decente, y tuvimos suerte de que fue puesta en marcha por un grupo de guionistas que supo captar la esencia del cómic puliéndolo para que en el formato de cine no resultara excesivo y un director que supo darle un aspecto bastante tradicional para no resultar una fantasmada visual. Tan solo algunas imágenes de la ciudad tienen ese tono exagerado, irreal, porque era difícil representar semejante mundo y los diseños y efectos digitales no son perfectos (el camino de lucecitas casi resulta ridículo, por ejemplo).

Acertadamente se tomaron la cinta como un pasatiempo inofensivo, optando por un tono distendido con visos de autoparodia muy bien medidos. Se parte de lo básico, es decir, la vieja historia del rey sabio y los dos hijos que esperan heredar el trono, uno el favorito, impetuoso y heroico pero poco dado a pensar, y el otro infravalorado pero inteligente y sobre todo vengativo. El rey los pone a prueba, los antiguos enemigos se presentan de nuevo, un hijo madura y el otro mueve sus hilos para conspirar y llegar al poder. Y en el proceso nos topamos con la Tierra y sus propias historias. La unión de las dos líneas es bastante eficaz, sobre todo porque, y esto para mí supone lo mejor de la película, Thor va de sobrado y el actor Chris Hemsworth lo borda, y la chica babea constantemente ante tal tiarrón (Natalie Portman también está fantástica). El choque de culturas y las atípicas relaciones entre protagonistas ofrecen momentos humorísticos muy logrados.

Siguiendo por la idea de que esto tenía todas las de salirse de madre, me sorprende también que incluso personajes secundarios que podrían haber resultado un risorio sin sentido, como el guardián o los enemigos, ofrezcan atractivo suficiente como para que el conjunto resulte bastante sólido. Sin embargo nos vamos al extremo opuesto, al de que hay roles que se quedan en poca cosa. Obviamente por tiempo no se podía tenerlo todo, y el grupo de amigos de Thor se ve simplificado hasta el punto de que muchos fans se quejaron por su falta de protagonismo y no fans como yo nos preguntemos qué pintan en el relato, qué aportan.

La puesta en escena es como decía tradicional, sencilla, sin tirar de alardes innecesarios en una aventura que de base ya tiene cosas exageradas (la guerra en el mundo de los enemigos funciona correctamente a pesar de su tono casi de dibujos animados). Es evidente que Kenneth Branagh pone el énfasis en la dirección de actores, en sacar partido de los personajes y la química entre ellos, con lo que la alta fantasía queda muy bien dirigida hacia lo personal. Es decir, si te crees a los personaje, si te crees el entorno. El único problema es que aquí también, por tiempo y obligaciones (el género, el no intentar abarcar demasiado para no patinar), se contruye una trama quizá demasiado sencilla: más o menos todo se ve venir.

El más que correcto ritmo, la fuerza de los personajes y la gran labor de sus actores, los estupendos diálogos y unas cuantas buenas escenas consiguen que Thor, sin ser la más llamativa del género, de hecho resulta muy intrascendente, termine siendo un capítulo bastante decente de la serie de adaptaciones de cómics Marvel.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
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