El Criticón

Opinión de cine y música

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Shakespeare enamorado


Shakespeare in Love, 1998, EE.UU., Reino Unido.
Género: Romance, comedia.
Duración: 123 min.
Dirección: John Madden.
Guion: Marc Norman, Tom Stoppard.
Actores: Gwyneth Paltrow, Joseph Fiennes, Geoffrey Rush, Tom Wilkinson, Colin Firth, Imelda Staunton, Judi Dench, Simon Callow, Jim Carter, Martin Culnes, Ben Affleck.
Música: Stephen Warbeck.

Valoración:
Lo mejor: Deslumbrante combinación de talento e inspiración en guion, dirección, interpretaciones, diseño artístico y música.
Lo peor: Excepto Joseph Fiennes, quien va algo justo. El final, tras un clímax glorioso, no funciona del todo. La incomprensible campaña de odio que todavía arrastra.
La frase: Yo he de tener poesía en mi vida… y aventura… y amor. Amor por sobre todo. (…) No las artificiosas posturas del amor, sino el amor que avasalla la vida. Indisciplinado, ingobernable, como un motín en el corazón, que nada puede detener, ni la ruina ni el éxtasis. Amor como el que nunca ha existido en una obra.

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EL PROYECTO Y LA POLÉMICA

El primer guion fue desarrollado por un autor poco conocido, Marc Norman, a finales de los ochenta, y estuvo a punto de ver la luz en 1991 de la mano de Edward Zwick, quien había adquirido bastante fama con Tiempos de gloria (1989). Este pidió una reescritura al prestigioso Tom Stoppard (Brazil -1985-, El imperio del Sol -1987-, La casa Rusia -1990-…) mientras se empezaban a construir los decorados y a preparar el vestuario. Pero la actriz protagonista elegida, Julia Roberts, se empeñó en compartir cartel con Daniel Day Lewis, y cuando este pasó del tema ella no quiso seguir, y la producción quedó en suspenso porque los estudios también se desinteresaron.

En el 98 entraron el todopoderoso estudio Miramax de Harvey Weinstein y el proyecto se movió con gran rapidez, encontrando pocos baches en el camino (sólo la dificultad de hallar un final llamativo). El realizador elegido, John Madden, venía de unas pocas series de televisión en Reino Unido y apenas se acababa de dar a conocer en Hollywood con un drama histórico sencillo, Su majestad Mrs. Brown (1997).

El estreno fue un gran éxito de taquilla, entusiasmó a la crítica, obtuvo premios por doquier y el reconocimiento de la industria, manteniéndose desde entonces presente en cada actualización que hace la WGA, el gremio de guionistas, de su lista de los 101 mejores guiones de la historia.

Pero a pesar del entusiasmo inicial con que el público recibió otra cinta romántica conmovedora tras las cercanas El paciente inglés (Anthony Minghella, 1996) y Titanic (James Cameron, 1997), un ruidoso sector, fanático de Salvar al soldado Ryan de Steven Spielberg, fue haciéndose notar más de la cuenta hasta que la burbuja explotó con los Óscar y los Globos de Oro y lograron tomar el control del relato. No importa que Shakespeare enamorado destile ingenio y elegancia en un guion brillante y un acabado sublime, que Salvar al soldado Ryan sea una historia llena de estereotipos y sensacionalismo que sólo destaque por su efectivo pero hipertrofiado acabado visual, estos iluminados consideran que la primera es una obra cursi que no merece tanto halago y la segunda no sólo un buen drama, sino una de las mejores películas de la historia…

Lo cierto es que ese año hubo una competencia espectacular donde es bastante difícil elegir, quedando claro únicamente que todas ellas son superiores a la cinta de Spielberg: La delgada línea roja (Terrence Malick), El show de Truman (Peter Weir), Lock & Stock (Guy Ritchie), American History X (Tony Kaye), Bichos (John Lasseter, Andrew Stanton)… Pero esa oleada consiguió tanta influencia que todavía hay gente (internet mantiene vivos estos movimientos absurdos) diciendo que no fueron justos y denostando Shakespeare enamorado probablemente sin haberla visto siquiera. De hecho, el tumulto que armaron fue tal que también da la impresión de que, si a lo largo de su historia estos premios no tenían mucho criterio y acertaban poco, desde entonces empezaron a mirar más las tendencias sociales y mediáticas, como intentando complacer y huir de polémicas, perdiendo así más credibilidad todavía.

TALENTO E INSPIRACIÓN SIN IGUAL

Shakespeare enamorado es una conjunción de astros, suerte, destino o como queráis llamarlo. La combinación de inspiración y talento dio una obra singular, hermosa e inolvidable. El brillante guion ofrece capas y más capas de ideas, géneros, estilos, personajes y tramas hasta formar un todo superior sin resquicio alguno, tan perfecto y asombroso que sin duda hay que considerarlo como uno de los mejores de la historia. Los deslumbrantes apartados técnicos garantizan un deleite audiovisual sin igual, y la dirección es muy compleja y virtuosa, pero el conjunto resulta tan equilibrado que se siente como una obra ligera y cercana. Te lleva por una montaña rusa de emociones: es divertida, entrañable, bellísima. Se puede disfrutar desde muchas perspectivas: como retrato histórico del mundo del teatro en una época apasionante, como comedia inteligente como no se veía desde hacía décadas, como un romance de cuento de los que tocan la fibra sensible, como una de aventuras, con personajes sobreviviendo el día a día en las calles del Londres del siglo XVI…

La ambientación en la época está muy cuidada en todos los niveles. Que sea una recreación ficticia de la vida de William Shakespeare no llega a molestar, o al menos yo no creo que incomode ni siquiera a eruditos del autor y la época, en parte por lo poco que se sabe su vida, pero sobre todo por el fantástico retrato que hace del gremio, de la figura y su entorno. Se muestran las rivalidades entre artistas, los problemas sociales, políticos y económicos, y los temas habituales de las obras de teatro se incorporan a la propia trama con gran naturalidad (la reaparición de personajes muertos, los disfraces, las peleas a espada…). En el detalle está llena de guiños y referencias, donde no importa si algunas sólo pueden pillarlas los más puestos en historia y literatura, porque se hilan muy bien con el desarrollo de personajes, destacando que se juega con la teoría de Christopher Marlowe como autor de las obras de Shakespeare y se bromea con otros artistas (alucinante el chiste recurrente con el niño de la rata, John Webster). En la historia principal se maneja de maravilla la premisa de explorar la posible creación de Romeo y Julieta con experiencias propias del escritor. El amor imposible, la diferencia de clases, momentos clave como la escena del balcón… y en general los citados giros clásicos del género se funden con la aventura romántica, con la nueva obra que escribe ahora que vuelve a estar inspirado, con los líos en el teatro para intentar sacar adelante el proyecto y con los conflictos con otros personajes.

La odisea romántica es cautivadora, desbordante de personajes entrañables y aventuras embelesadoras. Todos los implicados saben que están ante una fábula, una historia idealizada y arquetípica, empezando por los guionistas, y se esfuerzan por dotarla de vida, de energía y encanto. De esta forma, aunque pase por muchos lugares comunes de este ámbito fluye con naturalidad, transmitiendo con intensidad un gran repertorio de sentimientos. Tenemos infinidad de situaciones ingeniosas, hermosas, dramáticas… y muchas que lo combinan todo: la conversación en la barca cuando se descubre que Thomas es Viola, el lío del balcón, la escena en que se desnudan quitándole a ella el disfraz, los besos entre bambalinas, la huida de la carreta dejando plantado al esposo forzado para ir al teatro…

El único punto débil es Joseph Fiennes. Su cara de panoli superado por las circunstancias ayuda a disimular un tanto las carencias dramáticas del intérprete, pero da la sensación de que con un actor más resuelto hubiera sido una cinta aún más extraordinaria, algo que se nota más al lado del colosal torrente de emociones que ofrece su compañera Gwyneth Paltrow, donde aunque la química entre ambos no falla, podría haber tenido mucha más chispa. Además de su belleza y simpatía, Paltrow pone gran pasión en la tormentosa vida de Viola: de afligida por la apatía de una vida que no controla y asustada cuando le imponen el matrimonio, a risueña y resuelta cuando el amor le infiere coraje.

El noble del enlace obligado, Lord Wessex, tiene la difícil tarea de ser el típico villano de cuento y no parecer demasiado encorsetado o una mala parodia, pero los escritores y el certero papel de Colin Firth logran hallar el equilibrio perfecto. Es desagradable sin resultar grotesco, se pueden entender sus motivaciones y frustración, de forma que resulta verosímil, y tiene momentos geniales, como la memorable escena en que cree estar ante el fantasma de Shakespeare.

El repertorio de tramas y personajes secundarios es modélico, hasta el rol en apariencia más irrelevante consigue dejar huella, como el bruto disfrazado de mujer, el presentador tartamudo… Tenemos empresarios, escritores, actores, nobles… todos roles muy bien definidos que hacen desbordar cada escena con su carisma y chistes recurrentes tan rápidos e ingeniosos que si parpadeas te los puedes perder. Destacan con luz propia Geoffrey Rush y su talante esperanzador tronchante: (“Todo saldrá bien.” “¿Cómo?”, “No sé, es un misterio.”) y Tom Wilkinson como el usurero distante que acaba implicado (“¡Un perro!”). La veterana Imelda Staunton está estupenda como la criada personal de Viola; mítica es la escena en que hace ruido con la butaca para disimular los sonidos de la alcoba. Judi Dench está inmensa como reina, imponente y temible en sus pocas apariciones, callando así a los bocazas que decían que con tan pocos minutos no merecía nominaciones a premios. Demonios, hasta Ben Affleck deja buenas impresiones.

El guion desde luego allanó el camino, y los recursos técnicos deslumbraron a pesar de no ser una gran superproducción, pero la dirección de John Madden unió todo dando forma a un portento narrativo asombroso. La cámara vuela con trávelings enérgicos o se apoya en un montaje impecable para transmitir la sensación de estar en las calles y escenarios de la época y lograr un ritmo enérgico que te mantiene pegado a la butaca. Decorados, vestuario y maquillaje, aparte de espectaculares, mantienen una fidelidad enorme, logrando una inmersión plena en aquellos tiempos. Destaca para bien un aspecto que se suele descuidar, la mala higiene de las gentes y de las ciudades y calles de aquellos tiempos. Aunque también hay un aspecto negativo, y es que mantiene el miedo atroz generalizado en Hollywood a mostrar el calzado medieval real, zapatos bajos de cuero basto y burdamente cosido en el pueblo llano y mallas de diversas lanas con sencillos zapatos de puntas alargadas en los nobles, y se opta casi siempre por usar grandes y vistosas botas de cuero bien tratado; el calzado realista sólo se ve en algunos extras de fondo, en los protagonistas, hasta el casi indigente Shakespeare calza como un motero moderno.

Y para rematarlo todo, llegó el desconocido músico Stephen Warbeck y nos regaló una banda sonora de las que hacen época, versátil y exquisita, capaz de realzar la sensibilidad de las imágenes hasta límites indescriptibles.

Aparte de la falta de empaque de Joseph Fiennes, sólo se le puede poner la pega de que no encontraron un buen final a pesar de que probaron varios en pases de prueba con público. Tras el magnífico colofón en el teatro había que abrir más que cerrar historias, porque no cabe un final feliz que ate todos los cabos sin faltar a la Historia. Hicieron lo más lógico, despedidas varias y que Shakespeare siguiera escribiendo, pero la ruptura de la pareja no llega con tanta intensidad como el resto de la relación, el varapalo a Lord Wessex es un tanto predecible y simplón, las escenas con la reina serán necesarias, pero resultan anticlimáticas, y la narración tan larga sobre la nueva obra y las imágenes mostrándola sin venir a cuento despistan un poco, es como desviar el tema.

Con un final redondo que te dejara conmocionado, flotando entre las nubes durante un buen rato, probablemente hablaríamos de una obra maestra, pero tal y como está, Shakespeare enamorado es una maravilla digna de estudiarse en escuelas de cine.

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte – Parte 1


Harry Potter and the Deathly Hallows – Part I , 2019, EE.UU., Reino Unido.
Género: Aventuras, fantasía.
Duración: 146 min.
Dirección: David Yates.
Guion: Steve Klobes, J. K. Rowling (novela).
Actores: Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson, Ralph Fiennes, Bill Nighty, Helena Bonham Carter, Alan Rickman, Brendan Gleeson, Bonnie Wright, Tom Felton, Jason Isaacs, Evanna Lynch, David Thewlis, Imelda Staunton, John Hurt, Robbie Coltrane, Timothy Spall.
Música: Alexandre Desplat.

Valoración:
Lo mejor: Cri, cri, cri…
Lo peor: Guion, dirección, ritmo, el actor principal, las eternas malas decisiones de los productores…

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La verdad es que no cabía esperar una mejora sustancial teniendo al frente al mismo guionista torpe (Steve Kloves) y al mismo director tan poco dotado (David Yates), pero al menos los mandamases que la producen sí podrían haberse ahorrado el enorme timo que supone la división en dos partes, pues con una sola película se hubiera ido al grano y por cojones, por aglomeración de tramas y acción, el entretenimiento hubiera estado asegurado. Pero tuvieron que exprimir aún más la saga para obtener más y más millones, que hay que renovar la flotilla de aviones privados y Ferraris, y claro, esta primera parte queda como una introducción de dos horas, con todo lo que eso conlleva: casi nada de contenido y un ritmo casi insoportable.

Y en estas condiciones no se puede entender cómo el guionista no se esforzó (o sí lo intentó pero no lo logró) en dar coherencia, vida y densidad a la historia. La cinta ofrece dos horas de nada, tanta nada que seguramente inspiró a Michael Ende, cuando había en las novelas enjundia de sobra de la que sacar material tangible y atractivo. Para empezar, todo lo que inexplicablemente no se abordó en las anteriores películas, detalles cruciales como que las varitas de Potter y Voldemort son gemelas o presentar debidamente qué son los horrocruxes (por citar los dos más importantes, que hay mucho más), debería haberse dejado bien clarito aquí. Pero las explicaciones, cuando las encuentras entre tanta escena vacía, se limitan a un par de citas o revelaciones soltadas de golpe sin el contexto adecuado, con lo que no se captan bien. Por ejemplo, qué son los horrocruxes y para qué los necesitan se mete de tapadillo en una escena que va de otra cosa, y lo suelta Ron de espaldas, como en segundo plano. ¿Pero qué broma es esta? ¿El argumento central de la película lo expones así? Y el resto de la narración se dedica a personajes vagando por bosques, en una búsqueda que, incluso si has pillado esa frase, no se entiende muy bien de qué va: ¿qué decías que eran los objetos, de dónde salen, por qué están por ahí, cómo esperan encontrarlos y qué esperan hacer con ellos cuando los tengan, por qué se pasan semanas de acampada sin hacer nada, por qué de repente asaltan el Ministerio, cómo dices que vuelve Ron, de dónde sale el elfo, por qué antes usaban escobas y ahora se tele-transportan y por qué unas veces se tele transportan y otras no…?

La lista de interrogantes, vaguedades, tramas mal expuestas y peor desarrolladas es incluso superior a las otras entregas. Un no lector no puede comprender lo que está viendo, y yo no puedo entender que en esas condiciones se pueda disfrutar la película. Yo mismo no tengo la novela fresca en la memoria y lo único que veía eran escenas huecas y eternas puestas en fila, una cantidad enorme de metraje que no me daba contenido, drama, acción. El único acierto es la explicación de qué son las Reliquias de la Muerte, con ese curioso cuento que casi es un corto dentro de la película, pero todo lo demás queda en el aire y no hay manera de hilarlo sin los libros delante.

Tampoco se saca partido alguno de los protagonistas a pesar de que toda la historia se centra casi exclusivamente en los tres chavales. Tanto tiempo en pantalla y no sabemos qué piensan, qué esperan de sus compañeros, qué miedos y motivaciones les asaltan y empujan en sus desventuras. No ayuda que el director sea un completo inútil también a la hora de dirigir actores, pues los deja ahí plantados delante de la cámara sin otra instrucción que recitar el diálogo. Tampoco beneficia que de los tres sólo Emma Watson medio se defienda, porque Rupert Grint da risa y Daniel Radcliffe llega a provocar asco de lo mal que lo hace.

La superproducción no luce lo más mínimo, porque no hay lo que se dice escenas que den para ello. La poca acción con efectos especiales que encontramos se halla en el inicio, con la huida de la casa de Harry, pero entre la infame dirección y los mediocres efectos digitales (como dije en la anterior entrega: ¿cómo narices es posible que visualmente la saga vaya a menos?) el caos resultante resulta casi molesto y desde luego no emociona lo más mínimo. Más allá de eso sólo hay algunos grandes angulares de paisajes entre escenas largas y tediosas de personajes sentados sin hacer nada. No le va el dinamismo y la energía a David Yates, qué se le va a hacer.

La única mejora ostensible es que por fin se han decidido a cambiar al compositor de la banda sonora, dejando al inadecuado Nicholas Hooper de lado y contratando al que parece que será el relevo de John Williams como gran maestro de la música del cine: Alexandre Desplat. Si bien su trabajo no es memorable (y tiene muchas bandas sonoras que sí lo son) desde luego muestra una profesionalidad sin fisuras. Y hablando de Williams, es descarado que Desplat imita su estilo (quizá por imposición), pero como lo hace bien no tengo queja sobre ello.

También debo decir que la película no parece estar dedicada a un público claro. Es un error enorme hacerla tan oscura, no sólo porque es un coñazo ver una cinta tan apagada, sombría y fría visualmente cuando la saga destacaba por destilar magia en cada plano, sino sobre todo porque se supone que es para niños. Y por si fuera poco su nivel de violencia, terror y sangre supera a producciones que se suponen para adultos: me quejo de la poca visceralidad de cintas como Terminator Salvation y esta tiene bastante más… ¡y es no recomendada para menores de siete años! ¿Cómo han conseguido colar algo así? Luego está el tema de que tampoco debería funcionar para los no lectores, por eso de que no se entiende, pero qué más da, es el producto mediático del año, qué digo, de la década, va a arrasar tenga la calidad y estilo que tenga, la gente va a verlo aunque no se entere de nada.

Nada hay para recordar en este bodrio insoportable, salvo los nombres de sus artífices para los maleficios que les queráis lanzar. Es una pena en la mitad de los capítulos de la saga, teniendo tanto potencial, teniendo un presupuesto infinito, un equipo técnico envidiable y un reparto de la hostia, hayan fallado los dos artífices más importantes, el guionista y el director, y más cuando es una serie donde precisamente podían cambiarse. Pero claro, quienes la hayan producido se basaban en un solo criterio: el dinero. Como me pasó con El Señor de los Anillos, me apenas todo lo que pudo ser y no fue, lo cerca que se estuvo en algunos momentos (¡que buena fue El prisionero de Azkaban!) y lo bajo que se cayó en otros. Sólo queda ver si la segunda parte merece la pena como cinta de entretenimiento sin pretensiones, porque esperar algo a estas alturas es absurdo.

Saga Harry Potter:
– 1. Harry Potter y la piedra filosofal (2001)
– 2. Harry Potter y la cámara secreta (2002)
– 3. Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004)
– 4. Harry Potter y el cáliz de fuego (2005)
– 5. Harry Potter y la Orden del Fénix (2007)
– 6. Harry Potter y el príncipe mestizo (2009)
-> 7.1. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 1 (2010)
– 7.2. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 2 (2011)
– 1. Animales fantásticos y dónde encontrarlos (2016)
– 2. Animales fantásticos: Los crímenes de Grindewald (2018)

Harry Potter y la Orden del Fénix


Harry Potter and the Order of the Phoenix , 2007, EE.UU., Reino Unido.
Género: Aventuras, fantasía.
Duración: 138 min.
Dirección: David Yates.
Guion: Michael Goldenberg, J. K. Rowling (novela).
Actores: Daniel Radcliffe, Emma Watson, Rupert Grint, Gary Oldman, Evana Lynch, Michael Gambon, Alan Rickman, Imelda Staunton, David Thewlis, Maggie Smith, Brendan Gleeson, Robert Hardy, Jason Isaacs, Ralph Fiennes, Katie Leung, Tom Felton, Emma Thompson, Robbie Coltrane, Helena Bonhan Carter.
Música: Nicholas Hooper.

Valoración:
Lo mejor: Lo de siempre: la ambientación (vestuario, efectos especiales, decorados…), los actores adultos… y de los adolescentes destaca Evanna Lynch de manera sorprendente.
Lo peor: El ritmo es tan sosegado que se hace lenta, y hay muchos tramos sin interés o que dejan con la sensación de que no pasa nada. Y cuando llega la acción, esta es insustancial. Algunos actores jóvenes pierden bastante con el doblaje, sobre todo los secundarios.
Mejores momentos: La posesión de Harry.

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Quinta entrega de siete novelas, quinta entrega de las siete respectivas películas, rodadas a un ritmo vertiginoso porque los chavales crecen y casi no encajan ya en sus caracteres. Pero la calidad de la saga no crece. Las novelas siguen siendo entretenidas, pero no van a más. La Orden del Fénix y El Príncipe Mestizo son las menos apreciadas por los fans, sobre todo porque se supone que todo está ya sobre la mesa dispuesto para la guerra, pero nada sucede. Si bien un servidor ha disfrutado bastante con la reciente lectura de la quinta novela, pues aunque no ocurran muchas cosas de gran importancia sí mantiene el interés de forma constante y hasta de la paja habitual de Rowling se saca bastante entretenimiento. En cuanto a las películas, el paso de distintos directores ha funcionado bien, pues todos han trabajado manteniendo la línea con la que se inició la saga pero a la vez se nota la mano de cada uno de ellos, con lo que se evita el desgaste de la fórmula con esta renovación constante; y además, todo lo que no sea Chris Columbus es bienvenido. Sin embargo, creo que con Alfonso Cuarón se llegó a un punto que no será superado, a menos que la última novela sea espectacular y la adaptación sepa aprovecharlo, tanto porque contaba con el libro más atractivo como porque su toque personal fue majestuoso. Mike Newell lo hizo bastante bien partiendo de un libro con mucho contenido, aunque tuvo algunos fallos y la cinta quedó un poco apresurada, mientras que el elegido para la actual adaptación (y ya está confirmado que realizará la sexta) ha mantenido el listón por los pelos a pesar de tener poca experiencia. Cabe destacar también que no había sido cambiado el guionista (Steve Klowes) hasta esta ocasión, de la que se ha encargado Michael Goldenberg, aunque parece ser que es una sustitución temporal, porque el resto de la saga está de nuevo en manos de Kloves.

Para la novela más larga han optado por la película más corta, aunque no por ello deja de superar ligeramente las dos horas. Sin embargo, al contrario que en las dos innecesariamente largas primeras entregas, donde se trasladaba el libro a imágenes página por página sin ponerle alma alguna, sin adaptar, a partir de ahí se optó por centrar la trama en lo esencial y eliminar tramos de relleno, y en concreto es en La Orden del Fénix donde mejor han sabido sintetizar, siendo además un logro mayor si tenemos en cuenta que no era fácil en esta abultada novela discernir entre lo puramente insustancial y lo importante para exponer correctamente la línea principal. Michael Goldenberg ha acertado de pleno en la separación de lo necesario de lo innecesario, hilando una narración mucho más estable que en los dos guiones predecesores. Aunque los hay, los baches y recortes son pocos, y las transiciones entre tramos del argumento son más equilibradas. Eso sí, a la vez es menos fluida, más lenta de lo que debiera para mantener bien alto el interés. El año escolar ha sido bien tratado, sobre todo en cuanto a personajes. Siendo estos tan numerosos es sorprendente que haya conseguido mantener a tantos en el centro de la narración sin que estos pierdan interés y arrastren consigo también el interés de la historia; no obstante, es lógico que alguno saliera perdiendo: por ejemplo Minerva apenas tiene un par de escenas. El objetivo de Voldemort y su necesidad del joven Potter es otro elemento importante muy bien plasmado, con los sueños del mago bien dosificados durante el metraje y las explicaciones necesarias dadas en su momento exacto (aquí no se comete el error de no explicar el final, como sí ocurrió en El Cáliz de Fuego). Pero no todo son alabanzas, ya que también tengo alguna queja notable. La más destacable viene de la trama política concerniente a la intrusión dictatorial de Dolores Umbridge en el colegio Hogwarts. Dicha trama ha sido aligerada sobremanera, descargando casi por completo su aspecto de conspiración conservadora a favor de una línea más cómica y tontorrona. Así, la imposición de decretos que socavan las libertades de alumnos y profesores queda como mero capítulo cómico, y en general el carácter de Umbridge se ha tornado más hacia una profesora inepta que hacia la cruel y despiadada política extremista que tenemos en la obra escrita.

David Yates ha realizado un trabajo uniforme tras las cámaras, pero correcto no es lo mismo que eficaz, y está aún a más distancia de atractivo e impactante. Así, a pesar de las virtudes que le he acreditado al guión y aceptable labor del director, he salido del cine con la sensación de que en general la fuerza del libro no se ha captado, sino que se ha diluido en un metraje que está más cerca de lo anodino que de lo interesante. La película se ha quedado en una aventura sencilla, casi sin contenido, con un ritmo sin garra y tan sosegado que a veces aburre. A un servidor se le ha hecho larga en bastantes tramos, y cuando por fin ha llegado la confrontación final, ésta ha pasado sin pena ni gloria. Las escenas de batalla se limitan a ruido y efectos especiales donde la cámara se mueve mucho, con nieblas de magos tele trasportándose, rayos de colores, lluvias de fuego, agua y cristales… Ni siquiera el esperado enfrentamiento entre Voldemort y Dumbledore resulta tan impactante como cabría esperar y la caída de Sirius es fugaz e insípida. Pero al menos la posesión de Voldemort a Harry es de una intensidad inesperada, todo un torrente de emociones capaces de cortar la respiración. Ese instante es sin duda el mejor de la película, y uno de los mejores de lo que llevamos embarcados en este viaje.

Como viene siendo habitual tanto en la saga de Harry Potter como en el cine actual, es el buen nivel de la producción (dirección artística, elementos técnicos…) lo que siempre da la talla de manera más o menos excelente. Con un éxito asegurado en la taquilla y el mercado colateral (juguetes, publicidad, etc.) se pueden permitir un presupuesto prácticamente ilimitado (ciento cincuenta millones), y este luce en pantalla de manera asombrosa. Vestuario, decorados, efectos especiales… todos estos elementos merecen múltiples adjetivos de admiración, excepto la banda sonora, que esta vez no pasa de ser un sencillo complemento (para pena de fanáticos del género como un servidor). El reparto de actores adultos también es digno de elogios, estando todos ellos exquisitos incluso cuando sus apariciones son esporádicas o carecen de diálogos (como el conserje). Pero mientras la mayoría destacaría a Imelda Staunton en el fantástico papel de Umbridge (para el que suscribe los hay mejores, como Michael Gambon), yo me quedo con la sorpresa del filme, la única del grupo de adolescentes que pasa del suficiente para llegar al sobresaliente: una sorprendente y genial Evanna Lynch como Luna Lovegood.

Harry Potter y la Orden del Fénix se presenta como otra entrega bien realizada y, como el resto de la saga, mucho más fiel que la mayoría de adaptaciones que llegan a la gran pantalla. Es una pena que, a pesar de que todos sus elementos funcionan bastante bien, David Yates no haya conseguido una cinta que merezca la pena retener mucho tiempo en la memoria. Y es que el nivel de la producción no lo es todo, lo más importante es la forma y el contenido, que siendo justos aquí han estado lejos de ser fallidos pero tampoco han brillado lo más mínimo.

Saga Harry Potter:
– 1. Harry Potter y la piedra filosofal (2001)
– 2. Harry Potter y la cámara secreta (2002)
– 3. Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004)
– 4. Harry Potter y el cáliz de fuego (2005)
-> 5. Harry Potter y la Orden del Fénix (2007)
– 6. Harry Potter y el príncipe mestizo (2009)
– 7.1. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 1 (2010)
– 7.2. Harry Potter y las Reliquias de la muerte – Parte 2 (2011)
– 1. Animales fantásticos y dónde encontrarlos (2016)
– 2. Animales fantásticos: Los crímenes de Grindewald (2018)