El Criticón

Opinión de cine y música

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La balada de Buster Scrugss


The Ballad of Buster Scruggs, 2018, EE.UU.
Género: Western, aventuras, comedia, drama.
Duración: 133 min.
Dirección: Ethan Coen, Joel Coen.
Guion: Ethan Coen, Joel Coen.
Actores: Tim Blake Nelson, Zoe Kazan, Tom Waits, James Franco, Liam Neeson, Harry Melling, Bill Heck, Brendan Gleeson, Tyne Daly, Jonjo O’Neill, Stephen Root, Saul Rubinek,Clancy Brown, Willie Watson, Grainger Hines, David Krumholtz.
Música: Carter Burwell.

Valoración:
Lo mejor: La fuerza dramática de algunas historias, por sencillas que sean. El impecable aspecto visual. El llamativo reparto.
Lo peor: Las partes experimentales rompen el tono y la calidad.
El dato: A pesar de que los medios lo repiten como borregos, todo el proyecto se desarrolló como película, en ningún momento se anunció una serie de la que luego se echaran para atrás.
La frase: ¿Es tu primera vez?

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Los hermanos Coen son una lotería, su personal cuando no experimental filmografía es tan difícil de catalogar como de asimilar, y con tanto riesgo de vez en cuando han cometido algún patinazo bien gordo. Cuando anunciaron una película con seis historias independientes me temí que arrastrara el mismo problema, la irregularidad entre títulos, y no cuajara como conjunto, y me resistí a verla durante un tiempo. Pero finalmente la curiosidad me pudo y le di una oportunidad. Cumple en cierta manera mis temores, pero las partes menos conseguidas no se me han atragantado (a excepción de la última) porque son lo justo de entretenidas y además duran poco, pero sobre todo porque las buenas hacen olvidarlas pronto y dejan muy buen recuerdo global.

Todos los cortos giran alrededor de temas clásicos del viejo oeste tratados en infinidad de novelas y películas (podría citar innumerables posibles referentes), y estas a su vez inspiradas en la historia de aquellos tiempos. Hicieron algo parecido en ¡Ave, César! (2016), donde intentaban abarcar y homenajear distintos aspectos del Hollywood de los años cincuenta, pero el resultado fue caótico e insoportable, mientras que en esta, a pesar de que las historias están separadas, la cosa funciona bastante mejor.

Cada una tiene un estilo muy diferenciado dentro del margen en que suelen moverse los autores. Las mejores están en su línea dramática y de giros funestos, pero sorprenden con un tono muy serio y contenido, mientras que las más flojas son las que tienen más de su humor descabellado y surrealista. En común tienen la fotografía de Bruno Delbonnel y la música de Carter Burwell. El francés Delbonnel deslumbró en Amelie (2001) y venía de hacer buenas migas con los Coen en A propósito de Llewyn Davis (2013). Este es capaz de sacar la belleza más asombrosa de los grandes paisajes, de dar color y alegría en las partes cómicas, y de sumergirnos en un ambiente triste en las más dramáticas. Burwell es un colaborador habitual. Realiza una aproximación muy fiel a la música de la época, con mucha guitarra clásica y violín, y se adapta también a la perfección al tono de cada segmento.

Cabe señalar que es la primera ocasión en que los Coen abandonan el celuloide por las cámaras digitales, aunque según dicen lo hicieron para abaratar costes. Y también decidieron distribuir la cinta por Netflix, con un estreno limitado en dos cines para poder optar a premios (donde les fue bastante bien). Aunque a la hora de la verdad ha sido Roma de Alfonso Cuarón, del mismo año pero con más impacto mediático, la que ha empujado a tratar seriamente el debate de que hay que actualizar las normas de distribución y premios, y por ahora no para bien, porque la industria y muchos autores importantes siguen viendo a las plataformas online como un paso atrás en vez de el futuro inevitable y una mejora en muchos aspectos, el primero, que dan cabida a tipos de cine que las grandes productoras cada vez quieren menos.

LA BALADA DE BUSTER SCRUGGS
Duración: 15 min.

La primera historia puede espantar a muchos. Repasa la típica vida del pistolero del oeste haciendo mención a los escenarios y situaciones más reconocibles con un tono caricaturesco e incluyendo varias canciones. Resulta un relato simpático y tiene un ritmo ágil, pero no veo material como para que pueda dejar huella alguna. El poco conocido Tim Blake Nelson cumple como buen profesional, pero no consigue causar impresión alguna, algo que un protagonista único tiene que conseguir.

CERCA DE ALGODONES
Duración: 12 min.

El segmento dedicado a los atracos a bancos y a los indios se inclina por acción ligera y la comedia estilo slapstick (tortas y enredos violentos). James Franco como el bandido y Stephen Root como el banquero pillan el tono absurdo muy bien. El atracador se mete en una serie de líos de los que no parece poder salir, y a cada nuevo embrollo le sigue un giro ingenioso, hasta acabar en un tramo final tronchante. ¿Es tu primera vez? Lo malo es que resulta aún menos trascendente que la anterior. Se ve muy bien, pero se olvida muy rápido, tanto que al ponerme con un segundo visionado ni recordaba que existía.

EL MANTENIDO
Duración: 20 min.

De lo más loco pasamos a lo más serio y trágico. Un feriante (Liam Neeson) malvive con lo que saca exhibiendo a un actor desgraciado sin piernas ni brazos (Harry Melling y un buen trabajo de efectos especiales). El ambiente melancólico y desesperanzado se contagia rápidamente. La vida es una agonía interminable, sufrir un día eterno y agotador tras otro para obtener algo que comer y esperar con resignación otro amanecer. La angustia se contagia con bastante intensidad, no es agradable de ver. El final es demoledor y deja muy mal cuerpo.

EL CAÑÓN DE ORO
Duración: 21 min.

Inspirada en la obra de Jack London. Seguimos las andanzas de un anciano que viaja en solitario a tierras inhóspitas en busca de oro. Por suerte, este segmento empieza despacito, introduciéndote poco a poco en la aventura del buscador, con lo que da tiempo a salir del hechizo funesto del anterior. El peculiar cantautor (nunca he conseguido cogerle el punto) y a veces actor Tom Waits encandila pronto con sus vivencias, los paisajes quitan la respiración, el proceso de encontrar oro resulta muy ameno. Parece que estás ahí con el vejete, silbando mientras cava. El relato resultante es sencillo pero encantador, precioso en algunos tramos.

LA MUJER DESCONCERTADA
Duración: 38 min.

Inspirada en la obra de Stewart Edward White. Los inmigrantes buscan tierras donde encontrar una vida mejor, viajando en grupos de caravanas. Pero la conquista del oeste no es fácil, hay que abandonar lo conocido y enfrentar muchos retos. La joven Alice (Zoe Kazan) vive cada día sin saber qué le deparará el siguiente. Hay baches inesperados que tiran al traste sus débiles esperanzas, y otras nuevas surgen cuando menos pensaba. Encuentra un apoyo fortuito en dos guías de su partida. El anciano silencioso encarnado por Grainger Hines y el joven atento en manos de Bill Heck. ¿Conseguirá salir adelante con su apoyo?

Es la historia más larga y compleja, tan buena y hermosa que acabas con ganas de que le hubieran dedicado una película completa. Un sinfín de anécdotas, conflictos y sentimientos exponen cómo era la vida de la época con gran naturalidad, absorbiéndote por completo de principio a fin. Familias y matrimonios, esperanzas y miedos, los distintos problemas del camino, las vueltas inesperadas del destino… La joven desvalida se hace querer, desearías estar ahí para ayudarla. Los guías, con personalidades dispares, son muy atractivos también. La puesta en escena saca todo el partido de los grandes paisajes, y bien que sudaron los Coen rodándola. Y el final es inolvidable.

LOS RESTOS MORTALES
Duración: 15 min.

Pasamos de todo lo alto a estrellarnos en un enredo psicológico que desentona mucho y aburre más. En una diligencia, los cinco pasajeros hablan de sus vicisitudes. Distintas visiones del mundo se entrecruzan con diálogos bastante inteligentes y con profundidad por lo general, pero tan enrevesados y por momentos pedantes que parecen muy artificiales. La puesta en escena es lo contrario a lo visto en el resto de la cinta: canta mucho que se rodó en estudio, resulta demasiado cutre. Las lecturas que se pueden sacar sobre la vida y la muerte son interesantes, pero no sé yo si merece la pena tragarse tanta cháchara para llegar a conclusiones que a la hora de la verdad no impactan tanto.

Este último corto pone de manifiesto que La balada de Buster Scruggs habría funcionado mucho mejor con mayor coherencia estilística, más concretamente si hubiera mantenido las formas serias de las tres historias centrales. Estas realzan tanto el conjunto que muchísimos medios la incluyeron entre las mejores películas del año.

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The Disaster Artist


The Disaster Artist, 2017, EE.UU.
Género: Drama, comedia, biografía.
Duración: 104 min.
Dirección: James Franco.
Guion: Scott Neustadter, Michael H. Weber. Greg Sestero, Tom Bissell (novela).
Actores: James Franco, Dave Franco, Ari Graynor, Seth Rogen, Alison Brie, Jacki Weaver, Zac Efron, Josh Hutcherson.
Música: Dave Porter.

Valoración:
Lo mejor: Reparto, simpatía que despiertan los protagonistas en sus tristes vidas.
Lo peor: No tiene la suficiente pegada en el drama, no funciona como descripción del mundo de Hollywood, y como comedia se queda cortísima.
El título: ¿Pero por qué no lo traducen?

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The Disaster Artist se ha llevado por lo general buenas críticas, pero a mí me ha parecido un título que se queda en tierra de nadie, en el olvido nada más acabar el visionado. Despierta cierta simpatía con unos protagonistas peculiares y que suponen un buen ejemplo de problemas básicos del ser humano, como la torpeza con las relaciones y los sentimiento, la adaptación a una vida considerada normal, pero es incapaz de desarrollar a fondo los muchos frentes que pone en bandeja el retrato biográfico del extravagante Tommy Wiseau.

El drama es correcto pero un tanto superficial. Había margen para profundizar bastante más en los conflictos internos y sociales de los protagonistas. No hay sensación de dirección, de que están contando algo concreto, y ninguno de los escenarios y aventuras tiene enjundia como para calar hondo y dejar huella. Por ello algunas partes en apariencia más relevantes y con potencial (como el juego con la pelota hacia el final, intentando recuperar la dinámica rota) parecen llegar tarde y estar desaprovechadas.

El humor emerge casi sin querer de lo absurdo de la situación, pero el guion es incapaz de explotarlo como es debido. Hay latente una gran comedia de que explore tanto el demencial rodaje como la vergüenza ajena que provocan sus personajes, en la onda de The Office de Ricky Gervais (2001) y todas las que vinieron después, destacando sobre todo su gloriosa versión estadounidense (Greg Daniels, 2005). También da la sensación de que se desperdicia una buena oportunidad para parodiar el mundo Hollywood, como El séquito (2004) pero en una línea más descabellada.

Da la impresión de que el director James Franco y los guionistas pecan de blandos y cobardes, que han ido con miedo a no respetar y agradar a las personas reales implicadas en esta surrealista odisea. Por ejemplo, me niego a creer que no se pueda saber de dónde sacó Wiseau todo el dinero que tenía, con una pequeña investigación se podría averiguar. Pero pretenden formar un halo de misterio un tanto burdo antes que ahondar en los hechos. De todas formas, ese es un detalle menor, el problema es que en general había espacio para desarrollar un drama más elaborado, una crítica más ácida y una comedia más ingeniosa, pero se queda a medio camino de todo.

El reparto es lo único que puede hacer que te acuerdes de la película días después. James Franco está inmerso completamente en la enigmática figura de Tommy Wiseau, mimetizado hasta resultan indistinguible si pones al lado las escenas reales. Y su hermano Dave Franco no está nada mal como un joven un poco torpe pero no hasta el punto de ser antisocial.

La entrevista


The Interview, 2014, EE.UU.
Género: Comedia.
Duración: 112 min.
Dirección: Evan Goldberg, Seth Rogen.
Guion: Dan Sterling, Evan Goldberg, Seth Rogen.
Actores: James Franco, Seth Rogen, Randall Park, Lizzy Caplan, Diana Bang.
Música: Henry Jackman.

Valoración:
Lo mejor: Entretiene, hay algunos buenos momentos y chistes.
Lo peor: El potencial desaprovechado y el exceso de tonterías.
El título: Aquí ha llegado como The Interview. En una película se inventan por completo la traducción del nombre, en la siguiente no lo traducen. No hay quien entienda a las distribuidoras españolas.

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Otra comedia de la pandilla encabezada por Seth Rogen y James Franco. Esta vino con polémica por tener el atrevimiento de meterse con una dictadura cuyos dementes líderes están todo el día amenazando con lanzar misiles a todo el mundo, algo que podría haber traído problemas a la paz mundial. ¿Una provocación innecesaria o una crítica que debería hacerse más a menudo? Kim Jong-un provoca pavor, pero desde las democracias no podemos doblegarnos al miedo, y qué mejor método para plantar cara y levantar el ánimo que la crítica y ridiculización, o sea, la comedia, un método empleado desde tiempos inmemoriales para esos propósitos.

Ahora bien, la cinta es mucho menos de lo que promete… si no conoces a esta banda, porque si es así te harás una idea de su estilo. Como toda su obra, es una parodia simple y tirando a cutre, humor “made in Hollywood”: por mucho que vayan de adultos y comprometidos se inclinan más por el estilo bruto (incluso abusando de lo escatológico) que por la inteligencia, la ironía y la mordacidad. En un par de ocasiones parecen que quieren ir por ese camino, pero no llegan. La propia premisa apuntaba en ese sentido: criticar a los medios no comprometidos y a los manipuladores, pero también las mentiras y abusos de los gobiernos e incluso la ceguera y el pasotismo de muchos ciudadanos. Pero el protagonista que no se entera de nada y hacia el final abre los ojos y madura, más la efectiva escena en que derrumba a Kim Jong-un ante los espectadores norcoreanos, son los únicos momentos donde asoma ese potencial, y no precisamente desbordando ingenio y sutilezas.

El resto es como digo humor básico (chistes de amistad, incompetencia, situaciones incómodas, etc.) con inclinación por visual (tortas, violencia en tono absurdo) que funciona en lo justo para dar una comedia simplona pero pasable si no exiges más. La pareja protagonista funciona por la gracia y química de los actores y la sencilla pero evidente evolución de los personajes (la escena de la tienda falsa o la del tanque están bastante bien), y encontramos algunos chistes efectivos (la truculenta muerte de un general, la aparición de Eminem). Pero el ritmo de la aventura es inestable, con tramos aburridillos (la escena estúpida del tigre) y varios chistes muy vulgares.

Caballeros, princesas y otras bestias


Your Highness, 2011, EE.UU.
Género: Comedia.
Duración: 102 min.
Dirección: David Gordon Green.
Guion: Danny McBride, Ben Best.
Actores: Danny McBride, Natalie Portman, James Franco, Toby Jones, Justin Theroux, Zooey Deschanel, Charles Dance, Damian Lewis.
Música: Steve Jablonsky.

Valoración:
Lo mejor: Cantidad de chistes brutos y obscenos.
Lo peor: Pero ningun ingenioso y original. El tráiler te revienta toda la película.

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¿Qué cabe esperar de una parodia hollywoodiense sobre cualquier género u obra? Por lo general, inmadurez, guarradas y tonterías. Eso es lo que ofrece Su alteza (o el reinventado Caballeros, princesas y otras bestias de la distribuidora en España) en su versión cómica de los típicos cuentos de reyes, princesas, héroes y bichos mitológicos.

El heredero y héroe (James Franco) es un guaperas al que le ha caído una vida hecha y la suerte lo acompaña. El hermano (Danny McBride) es un vividor y un salido que se queja de estar eclipsado por aquel en vez de tratar labrarse un futuro. La princesa (Zooey Deschanel), guapa y tonta. El rey (Charles Dance), regio y exigente. La heroína (Natalie Portman), hábil e inteligente. El villano (Justin Theroux), malo porque sí. En el argumento tenemos la princesa secuestrada, el viaje heroico que implicará maduración, la torre oscura, la lucha contra el temible mago… Por faltar, no falta ni el bardo maricón.

Como viene siendo habitual en la pandilla de James Franco, lo único destacable es su carga de obscenidad (imprescindible la versión R -sólo para adultos-), que llega a un nivel tan bruto que obviamente hace gracia por lo absurdo, excesivo y loco que resulta. El mentor a lo Yoda pederasta, el minotauro violador con su miembro gigante, los diálogos guarrísimos, los topicazos llevados al extremo…

Pero se cierran a la obsesión de parodiar a lo guarro y nunca buscan un mínimo de originalidad e ingenio, ni en el sentido del humor ni en la trama. Así que la proyección avanza a trompicones saltando entre los esperables escenarios y situaciones… pero sorprendentemente el ritmo no llega a ser malo, porque cada escena por separado tiene suficiente entidad y gracia como para que puedas dejarte llevar si aceptas su estilo. Es decir, la película es un festín de chistes tontos, o te hace gracia o no. Lejos quedan la simpatía y lo bien que exprime el género Willow, o la originalidad y elegancia de La princesa prometida.

Juerga hasta el fin


This is the End, 2013, EE.UU.
Género: Comedia.
Duración: 107 min.
Dirección: Evan Goldberg, Seth Rogen.
Guion: Evan Goldberg, Seth Rogen.
Actores: Seth Rogen, Jay Baruchel, James Franco, Jonah Hill, Danny McBride, Craig Robinson, Emma Watson, Michael Cera, Rihanna, Channing Tatum, Mindy Kaling, Paul Rudd, Aziz Ansar.
Música: Henry Jackman.

Valoración:
Lo mejor: Ver a los actores famosos riéndose de sí mismos. El tono gamberro y loco.
Lo peor: La falta de ingenio y originalidad.

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Con toda seguridad ver a una pandilla de actores bastante conocidos haciendo de sí mismos en una comedia gamberra va a tener algo de gracia por muy chusquera que sea la película que se monten. Y vaya repertorio tenemos. Prácticamente aparece toda una generación, la mayoría conocidos entre sí por películas en común, todas esas comedias chorras como Superfumados, Supersalidos, Infiltrados en clase y Virgen a los 40: Seth Rogen, Jay Baruchel, James Franco, Jonah Hill, Danny McBride, Craig Robinson, Emma Watson, Michael Cera, Rihanna, Channing Tatum, Mindy Kaling, Paul Rudd, Aziz Ansar… La lista es interminable, y todos se desmelenan y se dejan llevar en esta locura donde los que no mueren bien rápido serán objeto de mofa sin miramientos.

Pero desde el guion (si es que no está todo improvisado a partir de un corto que hicieron previamente) no se esfuerzan en elaborar algo ingenioso ni una parodia original de sus vidas y del factor fama, sino que enlazan chistes guarros, humor a base del conflicto básico (disputas, peleas), y… ya está, para de contar. Lo bueno es que van sin miedo a soltar la burrada más gorda (hablar de violar a Emma Watson, el pollón del demonio, etc.), con lo que como comedia absurda y bruta cumple bastante bien. Lo malo es que esa simpleza del sentido del humor y la ausencia de una trama más llamativa que el aislamiento en la casa limitan mucho el rango de acción. El tramo central, una vez pasado el jaleo que da pie al apocalipsis, pierde mucho fuelle al repetir los mismos chistes una y otra vez. Hasta que empiezan a moverse y salir de la casa no se recupera. Entonces pone un poco más el foco en la evolución de los personajes y ofrece nuevas situaciones con más interés, pero es quizá tarde y tampoco sorprende mucho.

Más o menos a la vez llegó, no sé si por casualidad o qué, la versión inglesa de la banda equivalente de las islas, Edgar Wright, Simong Pegg y demás: Bienvenidos al fin del mundo. La diferencia de calidad es monumental, abrumadora. Y la carrera de ambos grupos también está a años luz de diferencia.

Lovelace


Lovelace, 2013, EE.UU.
Género: Drama, biografía.
Duración: 93 min.
Dirección: Rob Epstein, Jeffrey Friedman.
Guion: Andy Bellin.
Actores: Amanda Seyfried, Sharon Stone, Peter Sarsgaard, Robert Patrick, Chris Noth, Bobby Cannavale, James Franco, Juno Temple, Adam Brody.
Música: Stephen Trask.

Valoración:
Lo mejor: Buen reparto. Correcto drama una vez arranca.
Lo peor: Su primer tramo es insustancial y nada novedoso.
Mejores momentos: La escena de “menuda bestia en la cama” revisitada, donde descubrimos que era una paliza.

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El tramo inicial no apunta buenas maneras. Promete otro biopic con tono de telefilme: narración convencional, sin garra, sin elementos distintivos. Una adolescente que quiere ver mundo y sentirse libre está encorsetada en las costumbres de la época y controlada por unos estrictos padres (atención a la irreconocible Sharon Stone), pero conoce a un hombre mayor que promete darle esa vida deseada y se casa esperando una liberación. Sin embargo los primeros pasos del matrimonio no son fáciles, y entre una cosa y otra acaba actuando en una película porno. Esta es Garganta profunda (Deep Throat, 1972), que inesperadamente resultó un éxito enorme.

Llegados a este punto estaba convencido de que no tenía nada que ofrecer, pero por suerte mejora bastante cuando cambia el punto de vista, cuando a través de los flashbacks que reescriben lo narrado vemos el lado malo de la fulgurante y breve carrera de Linda Lovelace: abusos, maltratos… Era un objeto para su esposo y la industria, una forma de ganar dinero. No va a dejar de ser un melodrama bastante básico, pero al menos se pone algo de esfuerzo en darle algo de originalidad, lo que permite pasar del sopor al interés y prestar más atención a la odisea de la protagonista. Los personajes están bien dibujados (solo el marido falla, al deshumanizarlo para ponerlo como villano sin más profundidad), los diálogos son correctos, la recreación de la época funciona y hay unas pocas buenas escenas aquí y allá. Terminamos con la esperable reconciliación con los padres y con el mundo, que es también previsible pero bastante bonita.

No deja nada para el recuerdo, pero no es tiempo perdido. Lo que más me ha mosqueado es que Amanda Seyfried haya decidido desnudarse ahora que se ha vendido a Hollywood, volviéndose anoréxica, y no antes (Big Love, Veronica Mars), cuando era una bomba de mujer. ¿Adónde han ido sus curvas? En el resto del reparto aparecen numerosas figuras de escasa fama pero calidad comprobada en grandes papeles televisivos o secundarios en el cine: Peter Sarsgaard, Robert Patrick, Chris Noth, Bobby Cannavale, James Franco haciendo un papel loco de los suyos (imitando a Hugh Hefner) y la estrella emergente Juno Temple, entre otros.

El origen del planeta de los simios


Rise of the Planet of the Apes, 2011, EE.UU.
Género: Acción, drama.
Duración: 105 min.
Dirección: Rupert Wyatt.
Guion: Rick Jaffa, Amanda Silver.
Actores: James Franco, Freida Pinto, John Lithgow, Brian Cox, Tom Felton, Andy Serkis.
Música: Patrick Doyle.

Valoración:
Lo mejor: Se centra en contar algo tangible, la realización es exquisita, los efectos especiales memorables.
Lo peor: Resulta demasiado predecible y sus personajes son esquemáticos. Los actores cumplen por los pelos.
La frase: ¡No! –Caesar.

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El origen del planeta de los simios es una cinta muy hábil a la hora de tocar la fibra sensible del espectador, pues utiliza con sumo acierto las dosis justas de emociones, humanidad y escenas construidas para encandilar. No en vano está confeccionado como un drama muy clásico, cada personaje responde a un arquetipo muy definido y el desarrollo de la aventura sigue patrones muy concretos. Pero esas formas tan elementales son a la vez una virtud a destacar y su mayor limitación. El guion está bastante bien medido, demuestra un buen conocimiento del mundo del cine, de cómo poner cada frase y evento en el momento más acertado para impactar en conciencias y corazones, pero por extensión resulta una película muy simple, predecible en todo momento. La narración resulta excesivamente lineal y cada escena se ve venir muy de lejos; no hay sorpresa alguna, más aun cuando se conoce de antemano el desenlace. Y por si fuera poco a los personajes le falta densidad, todos responden a un patrón y de ahí no se mueven. Son evidentemente peones de la trama, no caracteres bien dibujados que se encuentran con una aventura y responden a ella según sus personalidades, es decir, se han proyectado como clichés andantes para desarrollar determinadas ideas, y entiendo las intenciones y hasta cierto punto las acepto (el protagonista y su padre tienen simpatía de sobra para que nos interesemos por su viaje), pero lo cierto es que resultan un tanto limitados, y en una película que habla sobre temas sociales y éticos se echa de menos más complejidad en uno de sus pilares fundamentales. Y me temo que en los secundarios sí se cae a un nivel un tanto cargante, como la chica, puesta ahí de adorno para cumplir con el cupo femenino de cara a la taquilla, y el ridículo villano (el chaval que pega a los animales), un personaje digno de una película de Disney. Además, los actores principales, exceptuando a John Lithgow, son muy poco competitivos.

No puedo quitarme la sensación de que en su base no es más que un telefilme sencillo de ciencia-ficción, agradable y ameno pero intrascendente, y de que es el dinero puesto en ella lo que la engrandece. Es decir, su excelente puesta en escena ofrece un acabado tan arrebatador que prácticamente disimula las líneas tan básicas de la historia y sus numerosos agujeros (que sea tan fácil sacar animales y viales de un centro de semejante nivel…), convirtiendo un relato quizá demasiado simplón en una aventura muy atractiva. Entre la virtuosa dirección del desconocido Rupert Wyatt y los perfectos efectos digitales (los simios son totalmente creíbles) la cinta es un deleite visual constante. La cámara siempre está el lugar adecuado para conseguir el plano perfecto o el travelling más dinámico y espectacular, la música acentúa cada escena correctamente y el registro interpretativo de Caesar es asombroso.

Así pues, el ritmo es impecable en todo momento, dando como resultado una montaña rusa de emociones, una narración intensa y atractiva incluso en los momentos en que se desarrolla algo tan previsible que probablemente debería aburrir. Sí, sin duda son emociones simples y maniqueas, pero para pasar el rato son más que válidas, sobre todo porque esta película supone una grata sorpresa en el cine comercial actual, pues es una superproducción que no engaña, que cuenta algo, aunque sea sencillo, esforzándose en hacerlo interesante sin basarse únicamente en aparatosos pero huecos efectos visuales y sonoros. Es evidentemente una película hecha para la taquilla, para gustar, pero debo decir que prefiero de largo esta línea al resto de las producciones comerciales recientes, casi todas basura sin alma, todo fuegos artificiales sobre la nada como Transformes 3 o Piratas del Caribe: En mareas misteriosas.

Pero también se puede mirar desde otra perspectiva, desde la del cinéfilo curtido. Entonces debo decir que incluso habiéndome gustado bastante me sorprende la cantidad de buenas críticas que recibe. Para mí es un gran estreno veraniego, pero dista de ser una gran película. Y además me ha despertado sentimientos encontrados. Como pasatiempo cumple con creces, pero deja el regusto de enésima producción creada únicamente para sacar tajada de la taquilla exprimiendo otra saga originalmente memorable que ya había sido alargada muchísimo más de la cuenta y que no necesitaba más reinicios, remakes o secuelas. Y también pone de manifiesto la nula inteligencia y cultura del espectador actual: en la sesión en que la vi numerosos espectadores se asombraron cuando el mono habló, llegando incluso a dar gritos en voz alta por la impresión. ¿Cómo puede haber un porcentaje tan amplio de la sala con tan pocas capacidades como para no olerse algo que se veía venir desde muchísimos minutos antes? Y sobre todo, ¿es perdonable desconocer la obra maestra que da nombre a la saga?

Ver también:
-> El origen del planeta de los simios (2011)
El amanecer del planeta de los simios (2014)
La guerra del planeta de los simios (2017)