El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos por Etiqueta: James Mangold

Logan


2017, EE.UU.
Género: Superhéroes, drama, acción.
Duración: 137 min.
Dirección: James Mangold.
Guion: James Mangold, Scott Frank, Michael Green.
Actores: Hugh Jackman, Patrick Stewart, Dafne Keen, Boyd Holbrook, Stephen Merchan, Richard E. Grant, Elizabeth Rodriguez, Eriq La Salle.
Música: Marco Beltrami.

Valoración:
Lo mejor: El tono adulto, descarnado y trágico. Los actores. La puesta en escena.
Lo peor: Altibajos en el ritmo, villanos pobretones. Había potencial para más.
Mejores momentos: Las primeras escenas de la niña en el escondite de Logan. La escapatoria. El giro en la granja.
La frase:
-Xavier: Necesitan nuestra ayuda.
-Logan: Alguien vendrá.
-Xavier: Alguien ha venido ya.

* * * * * * * * *

Alerta de spoilers: Presento la premisa, que supongo sale en los tráileres, y sólo menciono un detalle concreto: revelo el contrincante que se guarda en la manga el villano, pero no me parece especialmente relevante ni revelador.–

Después del éxito de Deadpool, que se atrevió en los tiempos que corren a ser una película comercial medio adulta, decidieron darle un tratamiento semejante a la siguiente entrega de Lobezno, a ver si así conseguían atraer más al público después de los dos flojos intentos anteriores. ¿Trabajarse el guion y la continuidad de la serie? Noooo, mejor tirar de una triquiñuela comercial. Pero está claro que funciona, porque la expectación creada, a pesar de los bandazos de la saga (el último con la aburrida X-Men: Apocalipsis) y de la baja calidad de los capítulos centrados en este personaje (X-Men Orígenes: Lobezno y Lobezno: Inmortal), todo el mundo se ha vuelto a dejar llevar por la expectación y las esperanzas. Pero mira tú por donde, esta vez ha habido sorpresa, y bastante grande.

Para empezar, el tratamiento adulto ya no es a medias. En Deadpool cumplían con cuatro tacos y cuatro tiros con algo de sangre, no había más violencia ni asomaba una trama especialmente seria y dura. En Logan recuperamos por fin la esencia del cine de acción y ciencia-ficción de los ochenta: las historias de peleas, tiros y supervivencia al límite requieren visceralidad y un drama impactante, no la simplificación que obliga la restricción autoimpuesta en estos tiempos debido a que la franja de público de 13 a 18 años es muy golosa. Logan es un relato sucio, agresivo, trágico e incluso obsceno, hasta el punto de llegar a ser desagradable en algunos momentos. Y no en el sentido de quejarse por ello, sino en el positivo: te remueve por dentro, estás casi toda la proyección sumido en una tensión angustiosa, te recuerda que el cine puede transmitir emociones muy intensas más allá de la diversión pasajera. Aparte, el despliegue de palabrotas y maldiciones aporta un humor bruto que también se echaba de menos (hoy en día encontramos rarísimas excepciones, como la obra de Quentin Tarantino, en especial Los odiosos ocho).

El ambiente inicial es melancólico. Se siente la pérdida de los amigos, de una vida mejor, y además se logra mediante un trasfondo sugerente, no se da todo mascado como suele ser habitual (me cansan esos típicos prólogos ñoños y flashbacks reiterativos). El pasado más o menos reciente de Logan y Xavier se señala sutilmente, sin llegar de hecho a concretar del todo. No hace falta más para exponer su pesadumbre y remordimientos. Y la llegada de problemas nos regala muchos tramos donde se sufre mucho con ellos y con la niña, Laura: te duele cada herida física y psicológica. Así, la intriga por su porvenir, el interés por ver si escapan de su miseria y tormento, te mantiene absorto y con el corazón en un puño.

Más que el guion, es la puesta en escena la que consigue esta excelente aura malsana y aciaga. Las luchas cuerpo a cuerpo recuperan esa intensidad y violencia ochentera a lo grande, todo golpe es contundente y deja marca, las heridas sangrientas reflejan la desagradable realidad, de forma que cada pelea resulta más impredecible y amenazadora: esta podría ser la última. Corramos un tupido velo sobre los ejércitos de peleles que caen como moscas mientras aplaudimos los efectos especiales. Aquí sudas, te encoges, y respiras de alivio. Y esto último no siempre, porque anunciaban el capítulo final en la historia de Logan, y aunque sabemos que siempre pueden hacer más entregas yendo al pasado, por más que los intérpretes de Xavier y Lobezno digan que aquí terminan sus participaciones, el fatalismo, la sensación constante de tragedia inminente, está muy logrado.

James Mangold no se prodiga mucho pero tiene algunos títulos muy interesantes donde muestra un buen talante como director, como Copland o El tren de las 3:10. Lo que me sorprende es que optaran por él a pesar de la tibia recepción de su aportación a esta serie, Lobezno: Inmortal. Quizá es porque, como señalé en su crítica, la sobriedad de su puesta en escena es lo poco que salvaba a la película. El resultado es digno de alabar, desde las intenciones de huir de un apartado visual con un despliegue de fantasiosos efectos especiales, al pulso que le imprime a la acción terrenal (peleas cuerpo a cuerpo y persecuciones). Pero sobre todo sobresale el tempo contenido (serio, sin artificios) a la hora dar forma al resto de la cinta, una combinación de western moderno (referencia a Raíces profundas incluida) y road movie estupenda. Cabe mencionar el inteligente uso de los escenarios: empezamos en los desiertos sureños, rodeados de la miseria y soledad de la zona, pero conforme avanzamos va apareciendo la naturaleza y la conexión humana (el capítulo de la familia granjera). El propio Xavier lo matiza innecesariamente, porque la bonita escena de la cena lo estaba dejando bien clarito: así tenía que ser la vida, no la mierda que vivimos. Hay bajones de ritmo, pero vienen del guion y eran difícilmente evitables. Unas veces no lo logra, como el receso explicativo del móvil y la pausa en el hotel, y otras sí sortea el problema: el clímax final se ve venir de lejos, pero lo exprime al máximo y logra gran fuerza dramática.

La música de Marco Beltrami potencia la idea del western, matizando muy bien la melancolía y puntualmente la rudeza de los momentos de acción. Y en estos últimos no se vende al estilo esperable de coros y orquesta que trata de saturar los sentidos con supuesta épica, sino que es fiel a la línea moderada y sombría, con un tono roquero muy acertado. Los efectos especiales destacan precisamente por no destacar: aunque como señalaba no sea una obra de elaboradas situaciones fantasiosas, sí hay bastante trabajo con lo digital, en especial a la hora de poner los rostros de los actores sobre dobles de acción. La perfección del truco está en que no se nota nada, de hecho he visto algún reportaje (mismo aviso de spoilers que he aplicado aquí) y sorprenden la de ocasiones en que recurren a ello sin que te des cuenta; recordemos los torpes inicios (por abuso innecesario cuando estaba claro lo mal que quedaba) de esta técnica en El Señor de los Anillos y las precuelas de La guerra de las galaxias. Sólo en un momento noté efectos digitales: en un par de planos del coche enganchado a la valla. En cuanto a efectos sonoros, son también deslumbrantes, pero persiste esa manía incomprensible de maximizar todo: esas agujas que suenan como grandes globos desinflándose, los prismáticos que amplifican el sonido también…

El trabajo actoral de los tres protagonistas principales es de primer orden. Patrick Stewart está estupendo como anciano desvalido y con la cabeza medio ida pero que se aferra a la esperanza. Hugh Jackman da todo de sí en una interpretación muy completa, pues combina lo físico y la contención: su sufrimiento interno se hace muy tangible. Y la chiquilla, Dafne Keen, es un portento de cuidado. Sólo tenía un papel en su currículo, una serie coproducida entre España y Reino Unido, Refugiados (2014). Quizá con ella llamó la atención de alguien relacionado con la película, o quizá su agente estuvo atento y la envió al casting. El caso es que hay que celebrar que llegara a tener esta oportunidad… y la aprovechara tan bien. Igual que Jackman, tiene un papel exigente en el que se ha implicado con entusiasmo, y ofrece un registro asombroso, sobre todo a la hora de transmitir emociones únicamente a través de la mirada. Pero los secundarios no están tan efectivos. Boyd Holbrook (Narcos) no me parece mal actor, pero no pega en el rol de líder mercenario, es demasiado joven y guapo, y por más que se esfuerce no logra imprimir el talante cruel y temible necesario; si es que parece el becario del grupo. Stephen Merchant (Extras, Life’s Too Short, como guionista y actor) está bien como compañero de fatigas y secundario destinado a ser simpático, pero no logra impresionar, seguramente porque se podría haber sacado más del personaje. Y prácticamente no hay más, porque Richard E. Grant como el doctor misterioso cumple, pero su rol es puramente un objeto de la trama.

Y así llego a los problemas de la propuesta. En el factor emocional han logrado un peliculón y una rara avis en el género muy de agradecer, pero una vez analizada en frío se le ven algunas mejoras evidentes que le impiden alcanzar notas más altas y sin duda lastrarán un poco los revisionados. Hay ratos donde la férrea conexión se pierde, tramos donde el ritmo decae bastante o aparecen lagunas narrativas dignas de mención.

El argumento de que Logan pasa de todo y pero todo le cae encima es una clásica historia de aceptación, maduración y redención. Como siempre en estos casos, sabemos de sobras que acabará tomando partido y luchando, así que lo esperable es que el viaje sorprenda y el personaje llegue hondo. En esta ocasión han acertado de lleno, casi de sobresaliente, con la fuerza que desprenden los buenos, pero la conspiración y los villanos se quedan bastante atrás. En ninguno de los dos casos hablo de estar ante un guion mediocre, sino de cumplir con lo justo en una obra que funciona tan bien en otros aspectos que sabe a ligera decepción, deja la sensación de que había mucho más potencial que explorar. Se podría justificar con que no se puede tener todo, supongo, pero no lo comparto, ha habido películas de sobra que cuentan con villanos y/o monstruos enemigos que dejan huella en la memoria, y eso incluso teniendo muchos más protagonistas. Mad Max es el mejor ejemplo en estos tiempos. Si vamos a centrarnos en momentos clave de la vida del héroe, qué menos que ponerle una réplica de su nivel. Pero el militar privado o mercenario que va tras él no da el tipo, es un cliché que parece sacado de El equipo A: aparece en todas partes, molesta un poco, y lo reservamos para el siguiente capítulo de la cinta; el doctor que lidera el proyecto es otro un cliché, pero este más insustancial, sólo justifica la trama; y el monstruo final funciona porque las escenas de acción son imponentes, pero es también un objeto inanimado e intrascendente. Además, este último parece indicar que los realizadores saben que no llegan con el rival, sea porque han pasado de currárselo o porque no han sido capaces, y optan por un recurso muy facilón, el de usar un clon de Lobezno para que transmita una sensación de familiaridad y de tensión simple y directa: como conocemos sus poderes, sabemos que el Lobezno real, viejo, herido y agotado, se ve superado. Se podría decir que su entrada en escena provoca un buen shock, pero también que es sensacionalismo barato, y que en general hubiera funcionado mil veces mejor unos enemigos mejor dibujados, cuya personalidad resultara a la vez irresistible e inquietante.

En cuanto a la trama, la conspiración va con la serie, que siempre ha tratado la manipulación de facciones y gobiernos sobre la población (aparte de otros temas, como la integración y demás), así que le puedo perdonar inicialmente que mantenga un nexo en común aunque sea algo muy trillado. El problema es que a pesar de ser un pilar fundamental no da mucho de sí, primero, porque sus líderes son estereotipos muy vistos, segundo, porque se desarrolla con menos pegada de lo deseable. De nuevo, si la aventura versa sobre Xavier, Logan y Laura tratando de sobrevivir a estas gentes y este complot, qué menos que lograr una conexión más sólida. Pero resulta que cumplen con la intriga con desgana, acordándose de ella sólo cuando necesitan un motor que empuje el viaje de los protagonistas. Algunos recursos narrativos un tanto torpes magnifican esa impresión, como ese móvil que explica el asunto poco a poco y con el vergonzoso el momento en que se agota la batería para forzar la intriga y cambiar de registro para no aburrir. ¿De verdad no había mejor forma de explicar los orígenes de los chavales y de justificar la historia de supervivencia que un relato tan sobado y de tan escasa profundidad?

Por suerte, esas carencias no son extremadamente graves, y en su equilibrio global sus virtudes deslumbran tanto que Logan no es sólo una gran experiencia, sino una película que hacía mucha falta y que con suerte reescribirá un poco tendencia del cine comercial actual.

PD: Los temas de continuidad, después del desastre que se ha ido generando y explotó del todo con Días del futuro pasado, como el cómo recupera las garras de adamantium después de Lobezno: Inmortal y las discrepancias de edades (Caliban aparece en los años ochenta –Apocalipsis– y aquí sin envejecer), mejor pasarlos por alto.

* * * * * * * * *

Saga X-Men:
X-Men (2000)
X-Men 2 (2003)
X-Men: La decisión final (2006)
X-Men orígenes: Lobezno (2009)
X-Men: Primera generación (2011)
Lobezno inmortal (2013)
X-Men: Días del futuro pasado (Rogue Cut) (2014)
X-Men: Apocalipsis (2016)
Deadpool (2016)
-> Logan (2017)
Deadpool 2 (2018)
X-Men: Fénix oscura (2019)
X-Men: Los nuevos mutantes (2020)

Anuncios

Lobezno: Inmortal


The Wolverine, 2013, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 126 min.
Dirección: James Mangold.
Guion: Mark Bomback, Scott Frank.
Actores: Hugh Jackman, Tao Okamoto, Rila Fukushima, Hiroyuki Sanada, Svetlana Khodchenkova, Brian Tee.
Música: Marco Beltrami.

Valoración:
Lo mejor: Fuera de las escenas de acción, visualmente cumple bastante bien.
Lo peor: Simple, aburrida, y no parece una película de superhéroes.

* * * * * * * * *

Decir que no parece una película de superhéroes se podría considerar un cumplido si se entiende que por ello no abusa de los clichés del género, pero me temo que se va al otro extremo: los superhéroes están metidos con calzador en un thriller muy trillado. El empresario que se jubila, la pelea por el trono entre los hijos, los contactos políticos y mafiosos, el romance… Nada sorprende, todo se desarrolla de la forma más previsible y simple posible.

Víbora es como si se incluyera por cumplir el cupo, no transmite sensación alguna, es como si no estuviera. Lobezno no parece Lobezno. Apagado, sin el estilo arisco de costumbre que tan simpático y gracioso resultaba, es un rol poco sustancioso que va de acá para allá sin que se sepa por qué hace lo que hace; es decir, no se justifican sus acciones: repite mucho que no quiere estar ahí pero se apunta a todo… Odio este tipo de protagonistas con personalidad indefinida. La vidente que lo acompaña es más interesante, pero no se le saca mucho partido. Ya no hay más mutantes, y el resto de personajes son clichés de lo más vulgares.

La chica tiene un pase porque la actriz elegida cumple bien en el físico y en la interpretación como joven tímida a la que hay que proteger (resulta encantadora y dulce), pero precisamente eso la hace incongruente respecto a la trama donde la sumergen: esta niñita no cuela como empresaria candidata a dirigir la compañía más grande del país. Además, el romance con Lobezno es muy facilón y falto de interés. El hermano malvado es insoportable, por típico y predecible, y el villano no despierta mucho interés, pues aunque su objetivo se trabaja bastante no tiene presencia ni carisma como para dejar huella; quizá también es que Magneto ha puesto el listón muy alto, o que el desenlace en plan monstruo final de videojuego no sorprende lo más mínimo.

Lo mejor que puedo decir es que la puesta en escena es muy correcta. En manos de un artesano como James Mangold (Copland, El tren de las 3:10) Japón luce bien, el tempo narrativo es fluido a pesar de que no hay un guion consistente detrás, y en líneas generales la película entra sin problemas a pesar de su larga duración, aunque al final te quedes con cara de no haber visto nada. Pero por esa sobriedad también se queda corta. De nuevo, no parece una cinta de superhéroes. Las escenas de acción son bastante normalitas: peleas a puñetazos y espadas nada impactantes, con coreografías muy básicas y un montaje mejorable. La secuencia más espectacular tampoco logra un aprobado: la parte del tren está puesta ahí claramente porque hay que cumplir con el género y porque veían que la cinta se venía abajo en este tramo; resulta tan aparatosa e intrascendente como injustificada.

Además, los efectos especiales, para los pocos que hay, no lucen nada, de hecho, son reguleros. En un principio parecía que apostaban por la acción tradicional, pero pronto se ven trucajes digitales mediocres por todas partes. La parte del tren es bastante floja en lo visual, pero es que incluso escenas simples de tiroteos están llenas de pantallas de fondo y extras añadidos cutremente: qué mal queda la gente superpuesta en los tejados. Cada vez se dejan más cosas al ordenador, supuestamente ahorrando dinero y esfuerzo pero perdiendo verosimilitud y espectacularidad. El colmo del absurdo está en la cama adaptable del empresario: ¿de verdad aporta algo esa chorrada de efecto digital?

Lobezno: Inmortal como thriller es uno del montón, nada destacable. Como aventura de superhéroes resulta confusa, porque la mezcla con el anterior género no funciona, no termina de llevar a nada no ya nuevo, sino simplemente atractivo. Y además es monótona y aburrida. Resulta menos sustanciosa y entretenida que X-Men Orígenes: Lobezno, que tampoco era gran cosa.

* * * * * * * * *

Saga X-Men:
X-Men (2000)
X-Men 2 (2003)
X-Men: La decisión final (2006)
X-Men orígenes: Lobezno (2009)
X-Men: Primera generación (2011)
-> Lobezno inmortal (2013)
X-Men: Días del futuro pasado (Rogue Cut) (2014)
X-Men: Apocalipsis (2016)
Deadpool (2016)
Logan (2017)
Deadpool 2 (2018)
X-Men: Fénix oscura (2019)
X-Men: Los nuevos mutantes (2020)