El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos por Etiqueta: James McAvoy

Atómica


Atomic Blonde, 2017, EE.UU.
Género: Acción, suspense.
Duración: 115 min.
Dirección: David Leitch.
Guion: Kurt Johnstad. Antony Johnston y Sam Hart (novela gráfica).
Actores: Charlize Theron, James McAvoy, Eddie Marsan, Toby Jones, James Faulkner, John Goodman, Sofia Boutella.
Música: Tyler Bates.

Valoración:
Lo mejor: La pelea principal, espectacular.
Lo peor: Mezcla de estilos y pretensiones caótica, chapucera, insoportable.

* * * * * * * * *

Viendo los avances parecía que nos vendían una de acción loca en plan John Wick, de hecho, su director fue uno de sus principales artífices, aunque también esperaba que tuviera algo de Jason Bourne (antes de que la extendieran de mala manera), es decir, alma: un argumento más trabajado que el de aquella, algo garra y personalidad. Pero una vez enfrascado en el visionado me sorprenden con una de espionaje en la guerra fría con un tono serio y una estructura narrativa muy forzados y pretenciosos, donde meten a la fuerza esos enredos fantasiosos de la peor acción moderna. Y no creais que queda algo como James Bond, que suele combinar bien la elegancia y la acción exagerada sobre una base sencilla de espionaje clásico, o como Jason Bourne, más realista, ruda y dramática. La mezcla es burda, inconexa, delirante en algunos tramos.

También me pareció que Charlize Theron producía el proyecto (se supone que llevaba años trabajando en él) con la intención de dejar claro que las mujeres pueden protagonizar películas de acción, que son algo más que la secundaria atractiva que se lía con el protagonista… Pero va y casca un desnudo completamente gratuito en una de las primeras escenas (no hacía falta enseñar tanto para ver sus heridas), y a mitad de la cinta tenemos un poco de erotismo lésbico de baratillo sin venir a cuento también. Entre eso y el repertorio de modelitos que va mostrando, cabe pensar que más bien quería lucir físico, que me parece muy bien, pero luego que no se quejen de machismo.

En plena caída del muro de Berlín seguimos la declaración de una agente ante sus superiores, donde desgrana su última y difícil misión. Con una estructura narrativa fragmentada en idas y venidas en el tiempo los autores intentan maximizar una trama de suspense bastante predecible en un principio, pero van reliando las cosas y poniendo capas de enredos forzados hasta que no se entiende nada. Una de espionaje que se precie nos hace partícipe del miedo y desconcierto que viven sus protagonistas, llevándonos con ellos a su situación, compartiendo el esfuerzo por desentrañar los misterios. Una de calidad además sorprende al final con revelaciones verosímiles, de las que estaban ante tus narices y te faltaba sólo un dato para darles forma. Aquí nos embarcamos en mar de artificios, humo, requiebros y vaguedades que para colmo en todo momento parece ir diciendo “mirad qué película más inteligente estamos haciendo”, cuando el ridículo queda patente a las pocas escenas.

El suspense resulta impostado, el dibujo de personajes puesto a disposición total de la farsa (cambios de bando constantes, trampas molestas, como que la historia la veamos a través de los ojos de la protagonista y aun así que se nos oculten cosas que ha hecho), los diálogos resultan muy flojos y predecibles, y la acción es aparatosa y muy pasada de rosca. Ante este tal panorama me veía venir los típicos giros finales demenciales, y los tenemos a lo grande en un epílogo infumable que intenta darle la vuelta a todo, pero después de tanta mentira y engaño ya estaba del todo desconectado y no me hizo ni la esperable gracia por cutre.

Para colmo, es aburrida hasta la desesperación. Porque, aparte de su nula inteligencia, el guion sigue un esquema harto repetitivo: receso explicativo en la sala de interrogatorios, posicionamiento de personajes en el terreno en Berlín, escena de acción estrafalaria acompañada de numerito musical. Y en vez de ofrecer una perspectiva global concreta, de avanzar hacia alguna parte generando expectación, la sensación es que damos vueltas en círculos sin saber cómo contar las cosas, como el amigo borracho que balbucea un chiste eterno.

El desastre termina de rematarse con una estética de videoclip o de anuncio publicitario (de marcas de bebida principalmente, menudo publirreportaje se llevan Jack Daniels y el vodka Stoli). El director se ahoga en los bucles, perdiendo el norte en artificios inmediatos pero sin ser capaz de generar una atmósfera creciente de intriga. La composición de cada escena resulta demasiado teatralizada, con lo que a pesar del exceso de colorido y ruido resultan frías, artificiales. Las peleas salen muy perjudicadas, porque están tan estudiadas que hay momentos en que el movimiento de la cámara te anuncia el siguiente golpe. La paleta de colores es muy básica y a la vez excesiva: saltamos del típico gris verdoso para la europa del Este a neones para referenciar los años ochenta, pero todo llevado a un extremo antinatural. Tampoco convence la selección musical de temas ochenteros, es demasiado obvia, todo grupos ingleses con sus temas más sobados (David Bowie, Depeche Mode y New Order en fila), a pesar de que la mayor parte sucede en Alemania; no tienen ni la decencia de poner aunque fuera a los cansinos Kraftwerk.

Como resultado, Berlín parece demasiado idílico (qué fiestas más molonas) o demasiado barriobajero (cemento y pintadas), pero nunca transmite realismo. Ningún escenario deja huella o parece crucial en los acontecimientos, son sólo escaparates donde los personajes escupen sus diálogos acartonados o pegan tortas exageradas. Es decir, se transmite una sensación de frialdad bastante grande, de que todo está milimétricamente estudiado, impidiendo que emerjan sensaciones indispensables en el cine de espías: un entorno que genere desconcierto y peligro, un retrato palpable de una época y escenario sombríos.

Las peleas merecen un análisis aparte. Se pone demasiado esfuerzo por hacer algo supuestamente alucinante y épico pero no se cuida nada la verosimilitud, la rudeza natural propia de una película que se presentaba como seria pero acaba pareciendo una parodia torpe del género. Los ramalazos de James Bond (Skyfall viene rápido a la mente en la escena tras la pantalla de cine), y Jason Bourne (largas peleas cuerpo a cuerpo rompiendo muebles) le restan personalidad, las exageraciones y fantasías tan forzadas ni pegan con el estilo inicial de la propuesta ni emocionan. Sólo funciona la gran pelea central, esa que se sucede principalmente en la escalera de un bloque. En ella ponen más esfuerzo en una coreografía más orgánica, impredecible, y su ritmo frenético que no pierde fuelle a pesar de su gran longitud garantizan el único rato entretenido.

Los actores son pesos pesados capaces de cumplir en cualquier papel: James McAvoy logra dotar de algo de vida a su penoso personajillo, Eddie Marsan, John Goodman, Toby Jones y James Faulkner imponen lo justo en tópicos andantes que entran y salen de pantalla sin que termines de saber a qué se dedican o qué pretenden; incluso Sofia Boutella está bien en un rol breve y con poca chicha. Pero la protagnista absoluta, Charlize Theron, no se hace a un personaje demasiado plano y robótico, quedando una interpretación forzada. Sabemos por Mad Max: Furia en la carretera que es capaz de lograr buenos papeles que oscilan entre el drama y la acción, así que achaco el problema a las carencias, tanto de guion como de dirección.

Lo peor de todo no es que resulte un galímatías con ínfulas, sino el sopor absoluto que transmite al poco de empezar y va creciendo hasta convertirse en asco y rechazo. La acabé porque no soy de dejar películas a medias, pero cómo no, me arrepentí bastante: es uno de esos casos en que he terminado cabreado por las dos horas perdidas. No logro entender cómo tuvo una recepción crítica tirando hacia el notable, es uno de los peores filmes de los últimos años. El público la recibió con más tibieza y el boca a boca no la terminó de lanzar, si bien con su bajo coste (30 millones de dólares) los tímidos 95 millones de recaudación habrán dado bastante dinero.

Anuncios

Múltiple


Split, 2016, EE.UU.
Género: Suspense, drama.
Duración: 117 min.
Dirección: M. Night Shyamalan
Guion: M. Night Shyamalan
Actores: James McAvoy, Anya Taylor-Joy, Betty Buckley.
Música: West Dylan Thordson.

Valoración:
Lo mejor: Las capas y sorpresas de la trama y los personajes.
Lo peor: La falta de ritmo en algunos momentos. Otro maldito tráiler que te cuenta casi toda la película, otra vez el estudio tratando de vender una obra de Shaymalan como si fuera de terror puro, cuando es de suspense.
Mejores momentos: “Méate encima”. La psiquiatra sospechando que está ante una personalidad hostil. La protagonista intentando usar al niño para salir. “Juguemos a los animales”. El nacimiento. La pared. El final, lleno de sorprensas, destacando el epílogo.

* * * * * * * * *

Alerta de spoilers: No hay datos reveladores. —

La mejor virtud de Múltiple es el sello Shyamalan que hemos visto en todas sus obras personales, excepto en la fallida El incidente: te pasas gran parte del visionado expectante, con incertidumbre por el devenir de acontecimientos y el destino de los personajes, e intentas ir deduciendo qué está pasando y cómo va a resolverse todo. ¿Cuántas películas de los últimos veinte años o así te han hecho pensar? ¿Cuántas te han sorprendido por romper las barreras conocidas del género al que se adscriben a pesar de que no esperabas que a estas alturas fuera posible? El sexto sentido, El protegido, Señales, El bosque, La visita e incluso pasajes de La joven del agua tenían unas ideas muy originales y unas soluciones narrativas únicas, tanto en escritura como en dirección.

Múltiple es como la mente del villano protagonista: tiene una fuerte personalidad y muchas capas que explorar. No es una simple cinta de secuestro por demente o gente aislada acosada por un asesino. Shyamalan retuerce y exprime el argumento y ofrece una propuesta muy ingeniosa y distintiva. Tiene parte de drama (y bastante complejo), parte de suspense y una pizca de terror de tintes fantásticos. La combinación funciona muy bien y cada aspecto por sí solo posee momentos deslumbrantes.

Los personajes tienen dimensión y una evolución muy atractiva, al contrario de lo habitual en este tipo de títulos. Sí, quizá le podría haber sacado más partido a las otras jóvenes retenidas, pero tampoco había obligación de hacer un relato coral, lo que pretendía es contar la vida de dos figuras opuestas: la chica que sufre en solitario traumas varios pero no pierde su brújula moral, y el tipo también jodido que va en el sentido contrario por mucho que otros intenten ayudarlo. Y ahí acierta de lleno, describiendo unos protagonistas que terminan resultando fascinantes. Aun teniendo en cuenta que es un escenario exagerado y que además acaba con elementos entre la ciencia-ficción y la fantasía, la profundidad y detallismo de los caracteres garantiza verosimilitud y gran capacidad de empatía. Incluso este desgraciado que va perdiendo la cordura con múltiples personalidades y amenaza con matar a gente inocente despierta nuestras simpatías, y no sólo porque algunas de las personalidades, como el niño, sean agradables, sino porque esperas que sea capaz de sobreponerse a sus miserias y conseguir una vida normal. ¿Cuántos villanos de los últimos te han llegado hondo, no han sido simples clichés argumentales? Así, el sufrimiento de ambos, al que sumo la psiquiatra, que pronto se libra de su apariencia previa de objeto de la trama y resulta muy interesante, llega con mucha intensidad. La situación límite, los flashbacks que desgranan sus vidas (algunos con revelaciones impactantes), los esfuerzos por salir adelante… Llegan al término de la historia habiendo cambiado, presentan batalla porque han aprendido o madurado, no a simples tortas como suele ser común en gran parte del cine contemporáneo. Es comparar con bodrios como Saw, por desgracia un referente de este subgénero, y menuda lección de escritura; y los giros finales son el tiro de gracia, porque surgen de cosas planteadas sutilmente a lo largo del metraje, no es una mongolada salida de la nada como el lastimero final que tuvo aquella. Y por seguir con el ejemplo de Saw, Múltiple es capaz de ponerte los pelos de punta sólo con diálogos, sin casquería alguna.

Los actores son obviamente cruciales en la ecuación. Anya Taylor-Joy se dio a conocer en otra de suspense digna de ver, La bruja. Como allí, su físico de aspecto joven y frágil (tiene veinte años, pero pasa por adolescente sin problemas) va como anillo al dedo al personaje, pero aquí también tiene un papel más exigente: la angustia, el miedo y la gradual maduración los muestra muy bien, y consigue no quedar eclipsada por los veteranos. A pesar de su avanzada edad, Betty Buckley no tiene una carrera muy larga ni llamativa, siendo sus paples en Frenético y la serie Con ocho basta quizá los más destacados. Shyamalan la conoció en el El incidente y aquí ha contado otra vez con ella, lo cual es todo un acierto, porque está estupenda como la doctora inteligente y competente que trata con sumo cuidado, con temores pero también con sagacidad, al peculiar paciente protagonista. James McAvoy tiene un papel muy jugoso (registros variados, algunos extremos) que no desaprovecha, siendo capaz de hacer verosímil hasta los momentos más pasados de rosca (el niño pequeño). El doblador se esfuerza, pero hay momentos que rechinan, así que espero con ganas el bluray para disfrutar mejor el esfuerzo de McAvoy.

Hay que recalcar que las explicaciones y pistas están bien colocadas. Algunas son evidentes (al menos para un espectador curtido, porque en internet he visto mil preguntas con respuestas que me parecían muy claras, como por qué va a la estación de tren), otras están genialmente veladas y te las tienes que trabajar. En este último caso entran muchas conversaciones que tienen más miga de la que aparentaban en principio. Incluso hay algún detalle que puede parecer intrascendente pero luego te das cuenta de que era necesario, como la charla de la psiquiatra con una vecina, que sólo sirve para que sepamos que ella y su entorno son reales, y Shyamalan se la toma como lo que es, un relleno: la conversación es tanto absurda, como hablar del tiempo, recuperando un poco de ese humor negro visto en La visita.

Ahora bien, aunque muy original en su planteamiento y casi extraordinaria en momentos puntuales, el acabado la película, tanto en guion como en puesta en escena, no es perfecto y le resta puntos, lo que la aleja un poco de la calidad excepcional de las primeras obras del indio. El problema más notable es que le falta bastante garra en su inicio, pero en el tramo central a veces también da la sensación de que podría haber explorado situaciones más efectivas. Parece que Shyamalan no está tan esforzado o inspirado como otras veces, pues no tiene soluciones narrativas tan impactantes. En la presentación parece ir con el piloto automático puesto: hay que cumplir con esto y ya está. En el segundo acto hay muchas cosas explicadas por conversaciones largas en vez de por acciones, y a veces tienen unas sutilezas magníficas (me gusta que no lo den todo mascado como si fuéramos imbéciles), pero por lo general se hacen algo pesadas, alguna incluso es algo reiterativa (las visitas a la psiquiatra se podrían haber resumido mejor), con lo que van ralentizando la manifestación de todo el potencial latente. En otras palabras, a la introducción le habría venido bien anécdotas de supervivencia (las chicas sufriendo e intentando escapar) más variadas y con más pegada que te engancharan más rápido y dieran mejor ritmo, mientras que en el nudo podría habler explotado más los flashbacks y otras situaciones para exponer las historias de los protagonistas de forma visual. Es una regla básica del cine: muéstralo, no lo cuentes. Pero quizá también ha entrado en juego la falta de presupuesto; por ejemplo, ese congreso en que participa la psiquiatra por videoconferencia en vez de estar presente en la sala parece apuntar a ello.

A pesar de que, como a La visita, le cuesta entrar en materia, también igual que aquella en su ámbito, Múltiple le da una estupenda vuelta de tuerca a un subgénero en apariencia muy limitado argumentalmente y muy gastado por infinidad de títulos mediocres, algunos con inexplicable éxito. Y gracias a sus cualidades (originalidad, inteligencia) es una obra en la que no dejas de pensar durante días tras el visionado, perdonándole cada vez más sus fallos. Shyamalan nos regala un sugestivo crescendo de tensión e inquietud a través de personajes cautivadores embarcados en un viaje tétrico y de futuro incierto donde abundan golpes de efectos bien medidos y tramos muy potentes que se quedan anclados en la memoria. El clímax final es casi soberbio, te deja tiritando (más de nerviosismo que de miedo puro), y no defrauda en su genial resolución (con alguna idea dejada en el aire para tu imaginación) y su inesperado y asombroso epílogo. Este último es “el giro Shyamalan“, que a estas alturas todos dábamos por perdido pero de repente te lanza a la cara uno brutal que te deja a cuadros, así que sales de la proyección, aunque no te pareciera perfecta, con un gran subidón.

PD: Esta vez no ha contado con James Newton Howard para la banda sonora, y el trabajo del desconocido West Dylan Thordson es muy básico pero no funciona nada mal.

Ver también:
La visita.
After Earth.
Airbender, el último guerrero.
El incidente.
La joven del agua.

X-Men: Apocalipsis


X-Men: Apocalypse, 2016, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 144 min.
Dirección: Bryan Singer.
Guion: Bryan Singer, Simon Kinberg.
Actores: James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence, Nicholas Hoult, Oscar Isaac, Rose Byrne, Evan Peters, Josh Helman, Sophie Turner, Tye Sheridan, Lucas Till, Kodi Smit-McPhee, Ben Hardi, Olivia Munn, Alexandra Shipp.
Música: John Ottman.

Valoración:
Lo mejor: El reparto, sobre todo los principales.
Lo peor: Es una repetición de todo lo visto. Prometía ser a cambio espectacular, pero se queda lejos de lograrlo.
Errores de continuidad: Se supone que a Rondador Nocturno lo conocen en X-Men 2, pero aquí está perfectamente integrado. Jean y Cíclope no conocían a Lobezno al llegar este en la primera X-Men, y es difícil que el encuentro que tienen aquí lo olvidaran. ¿Y cómo acabó Lobezno ahí si en X-Men: Días del futuro pasado se muestra que Mística lo rescata del fondo del río? ¿No se supone que hasta X-Men: La decisión final Jean Grey desconocía y temía los límites de sus poderes? Y supongo que hay más agujeros…

* * * * * * * * *

Para muchos, la saga X-Men parecía agonizar sin remedio tras el cierre fallido de la trilogía original, la denostada X-Men: La decisión final, y las dos aventuras en solitario de Lobezno (I y II), prometedoras pero una vez vistas bastante insatisfactorias. Bryan Singer, quien diera vida a la adaptación de los cómics en la gran pantalla, era de los primeros en mostrarse decepcionado con el camino que llevaba, y se esforzó por darle nueva vida escribiendo el guion de X-Men: Primera generación, que remató sabiamente el director Matthew Vaughn, donde con el sencillo truco de ir a la juventud de los mutantes recuperaron la esencia intacta. Pero parece ser que seguía teniendo una espina clavada: darle un cierre digno a los mutantes adultos. Y se montó una difícil mezcla de ambas líneas temporales, X-Men: Días del futuro pasado. A tenor de su gran éxito, al público no pareció importarle que con cualquier excusa pudieran resucitar y matar personajes y rehacer tramas, además de volver toda la línea temporal muy confusa y llena de agujeros, pero a mí, aunque la película no estuvo nada mal, me pareció un jaleo innecesario y hubiera preferido que siguieran la serie exclusivamente con los nuevos protagonistas. Apocalipsis parecía volver a encarrillar las cosas, anunciando además una historia de gran épica al poner como villano al mutante más poderoso de los cómics. Pero Singer parece haberse dejado las neuronas en cuadrar la combinación de las dos líneas, y al retomar una en solitario ha mostrado un notable desgaste de ideas.

El problema más patente de esta entrega es que no ofrece nada nuevo. La temática clásica de aceptación de los mutantes está demasiado enquistada, no es capaz de darle nueva vida, o tan siquiera de probar a arriesgarse con una historia distinta. Y eso a pesar de que con el argumento elegido podía haberla dejado de lado para ir directamente a la acción, pero se empeña en incluir las escenas y clichés de rigor recalcando excesivamente la más que conocida posición de los tres bandos: Xavier, Magneto y gobiernos (curiosamente, nunca se habla de qué opina el pueblo llano de todo el tema).

Pero la falta de novedades se nota más en el agotamiento de los protagonistas. Todos ofrecen la misma historia personal que hemos visto en toda la serie, y más concretamente reviven situaciones que no se diferencian en nada de los dos capítulos previos. Xavier se limita a ser el buenazo que quiere integración y sacar adelante el colegio, pero a la hora de la verdad nunca vemos si los eventos de cada película dejan repercusiones o cambian las cosas, siempre se hace un reset sin más. Mística continúa buscando un hogar dando vueltas sin rumbo concreto por el mundo, para regresar al embrollo actual sin motivaciones claras; ¿en diez años no ha encontrado nada en lo que centrarse? Y sobre todo, Erik salta de la luz a la oscuridad según la tragedia familiar y el enemigo que amenace a los mutantes de turno. ¿En serio tenemos que ver otra vez a Magneto llorando, volviéndose contra los humanos, uniéndose a Xavier en la lucha (con los típicos roces iniciales y colegueo final), para luego irse otra vez? ¿Pero va a ser malo de verdad alguna vez? Menos mal que los actores (Lawrence, Fassbender, McAvoy) los realzan con interpretaciones muy entusiastas, porque si no vaya aburrimiento de protagonistas, cuando antes eran muy atractivos y resultaba fácil emocionarse con sus aventuras.

Los secundarios tampoco funcionan como podrían. Hay muchos personajes y Singer se obsesiona con darle una presentación completa a cada uno, con lo que el lanzamiento de la trama se posterga demasiado en secuencias que deberían ser mucho más imaginativas e intensas, porque lo que cuentan se ve venir o lo conocemos: el quién es quién, que Jean y Scott se liarán, que unos se unirán a Xavier y otros a los oponentes, que Lobezno se escapará del coronel Stryker… Hasta los que tiene ya presentados, como Peter (Mercurio), caen en ese círculo vicioso: ¡la misma escena-videoclip de la cinta anterior! ¿En serio? Por suerte, este grupo de jóvenes despierta la simpatía justa como para que se lleve bien la falta de rumbo claro, con la excepción de Moira, que es un pequeño desastre: ¿qué pinta en la narración? Pero de resultar lo justo de interesantes a deslumbrar, a dejar huella, hay un trecho muy grande. Si al final todos o al menos varios protagonistas avanzaran algo o se unieran dando un clímax que los exprimiera bien, pues quizá tanta exposición regulera se hubiera pasado un poco por alto, en plan “era necesario poner ciertas bases, aunque no fueran muy llamativas”. Pero me temo que también descuida mucho las transiciones y los desenlaces: cada uno tendrá la típica revelación en que acepte sus poderes y elija bando, pero sin avanzar realmente en su historia personal.

La psique de Tormenta no llega a abordarse a pesar del tiempo que ocupa. La de Mariposa Mental mejor no hablamos, sólo está para cumplir el cupo de enemigos, que no llegaban. Angel lo mismo, y no se sabe por qué Apocalipsis elige un mutante tan birria. Rondador aparece prácticamente en cada plano pero no se sabe nada de su vida y pensamientos. Bestia no avanza en ningún sentido, se ha relegado a relleno también. Scott y Jean qué hacen aparte de acercarse un poco el uno al otro; bueno, ella repite el clímax de X-Men: La decisión final en modo ligero, pero es lo mismo, es no aportar nada. Los peores parados son de nuevo los más relevantes. Con Peter parece que el realizador va a hacerlo avanzar en su drama (decirle a Erik que es su hijo) pero se lo guarda negligentemente para otra entrega. A esto se le suma el ciclo no repetitivo, sino ya cansino, de Erik. ¿Para qué sumerges a ambos en una tragedia de familias, de pérdida y búsqueda, si no los vas a llevar a una conclusión? Xavier sigue inmóvil, como si cumplir con lo de la calvicie fuera suficiente para señalar alguna supuesta evolución. Mística cada vez es más buena; fijo que se convertirá en la chunga de la primera X-Men en el último momento del último episodio en un giro trágico que la empuje al mal camino; igual ocurrirá con Magneto, supongo, porque Singer parece haberse inclinado por la fórmula blanda del cine comercial actual (Marvel a la cabeza): los protagonistas no pueden ser malvados, sólo llevados momentáneamente hacia la locura. Y para rematar, el conflicto con Apocalipsis se desarrolla de la forma más predecible posible. Este súper invencible villano (que quiere que lo adoren como a un dios pero en vez de mostrar grandeza lo destruye todo… que me lo expliquen) será derrotado por la esperable combinación de todos los poderes y el deus ex machina que se veía venir de lejos.

El otro gran problema es que ni si quiera da la talla como espectáculo. El ritmo aletargado y sin savia, las partes de acción poco inspiradas, y un aspecto visual que no cumple como debería, conforman una superproducción que parece haber costado la mitad de lo que dicen (178 millones de dólares). Los efectos de destrucción de ciudades no son nuevos ni se utilizan en elaboradas secuencias de acción, con lo que no impresionan lo más mínimo; se quedan a años luz de Transformers y Los Vengadores, la competencia más directa. Y en muchos momentos lo digital se nota demasiado: el campo de concentración o la reconstrucción de la mansión parecen un videojuego (por cierto, menudos conocimientos de arquitectura tienen los mutantes), y a veces la integración de actores con fondos añadidos en postproducción, como la escena de Apocalipsis usando a Xavier en el desierto, dan vergüenza ajena. Los robots y el estadio de Días del futuro pasado pasado quizá no sorprendían, pero al menos su acabado era imponente. Primera generación tampoco era impactante en lo visual, pero se suplía con una historia y unos personajes estupendos.

* * * * * * * * *

Saga X-Men:
X-Men (2000)
X-Men 2 (2003)
X-Men: La decisión final (2006)
X-Men orígenes: Lobezno (2009)
X-Men: Primera generación (2011)
Lobezno inmortal (2013)
X-Men: Días del futuro pasado (Rogue Cut) (2014)
-> X-Men: Apocalipsis (2016)
Deadpool (2016)
Logan (2017)
Deadpool 2 (2018)
X-Men: Fénix Oscuro (2018)
X-Men: Los nuevos mutantes (2019)

X-Men: Días del futuro pasado (incluyendo la Rogue Cut)


X-Men: Days of Future Past, 2014, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 131/149 min.
Dirección: Bryan Singer.
Guion: Simon Kinberg, Jane Goldman, Matthew Vaughn.
Actores: Hugh Jackman, James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence, Peter Dinklage, Evan Peters, Patrick Stewart, Ian McKellen, Halle Berry, Nicholas Hoult, Ellen Page, Shawn Ashmore, Johs Helman.
Música: John Ottman.

Valoración:
Lo mejor: La solidez de los personajes, del reparto y de la puesta en escena. En el guion se nota esfuerzo por contar las cosas bien…
Lo peor: … aunque hay deslices, agujeros y cosas cogidas por los pelos.
Mejores momentos: La discusión entre Erik y Charles en el avión.
La pregunta: ¿Cómo puede escuchar música Mercurio cuando va a toda velocidad?
Versiones: Finalmente vio la luz la versión extendida, llamada Rogue Cut. He actualizado la crítica para incluir al final mi opinión sobre la misma.

* * * * * * * * *

Alerta de spoilers: Quizá revelo demasiados detalles para quien quiera verla sin saber nada.–

Me ha resultado difícil catalogar, analizar y puntuar esta película. El público la ha recibido de manera entusiasta, pero entre los más cinéfilos y sobre todo los frikis hay algo más de disensión, o al menos se considera buena aunque con algunos peros importantes. El problema es que intenta abarcar mucho, esquivando también mucho, y no siempre está acertada.

El primer punto conflictivo es que nace como un reinicio poco disimulado. La saga había caído muy bajo, tanto en calidad como en giros de trama y muertes más o menos innecesarias de personajes, con X-Men: La decisión final (que cerraba la trilogía original) y las dos partes de Lobezno (en especial la primera, más centrada en eventos de la Patrulla X). Bryan Singer, que puso en marcha la serie (X-Men, X-Men 2), al igual que muchos fans estaba muy descontento por como la manejaron los directores que la continuaron, y en un intento de redirigirla o resucitarla dio forma a X-Men: Primera generación, que tan bien dirigió Vince Vaughn. Era una saga paralela, yendo a los orígenes de la Patrulla X con nuevos actores para los personajes en sus versiones jóvenes. Apoyado por su gran y merecido éxito de crítica y público decidió que la serie podía ser salvada no sólo tangencialmente, sino por completo, porque el famoso cómic Días del futuro pasado le permitía unir las dos líneas narrativas mediante una historia de viajes en el tiempo. Así pues, ni corto ni perezoso aprovechó las paradojas temporales para establecer una nueva realidad donde los personajes principales que murieron ahora siguen vivos.

¿Está justificado llevar las nuevas entregas hacia un punto en el que esos títulos denostados desaparecen de la continuidad? ¿No es engañar al espectador decir ahora que dos o tres películas sobran? ¿No es jugar con nuestra inteligencia y sentimientos el matar y resucitar personajes sin control alguno? Por no decir que no queda claro qué películas son borradas en la nueva realidad. X-Men: La decisión final es evidente, porque resucitan a los ahí muertos, pero con las dos de Lobezno hay que ponerse a analizar a fondo qué partes son reinventadas. Los fans se han montado esquemas enrevesados, pero con la sensación de improvisación que tiene la serie prefiero no perder el tiempo pensando en ello. Al final no queda otra que aceptar el truco de las realidades paralelas como excusa para renovar la saga, no en vano este título en conjunto es bueno y los que vienen resultan prometedores. Pero eso no elimina la sensación de confusión y, en mi caso, tampoco del todo la de engaño, aunque se aplaca bastante porque en parte endiento el esfuerzo y los problemas a los que se ha enfrentado Bryan Singer.

Pero aun así hay un límite que no debería sobrepasarse y que sí me molesta bastante, hasta el punto de impedirme disfrutar del todo de las virtudes de esta entrega. Hablo del asunto de eliminar y resucitar personajes. No me gusta nada el viejo y cansino método de matar personajes a mogollón sólo cuando sabes que vas a tener un reset al final. Así, el clímax donde los mutantes del futuro caen como moscas sabe a falso y manipulador. Y con las reapariciones de fallecidos como Jean Grey se remata la jugada. Si se rompen los límites de la verosimilitud y de la conexión emocional, si no sabes que el muerto se va a quedar muerto, si ves venir que el argumento es una trampa circular barata o como queráis llamarlo, pues no sé vosotros, pero yo tendré problemas para conectar con el relato, es más, puedo sentirme estafado.

Además la historia comienza con cosas sin explicar, porque no hay forma de hacerlo sin perder mucho tiempo o cambiar por completo el argumento. Xavier aparece vivo y con el mismo cuerpo, y quien no haya visto la escena post-créditos de La decisión final no podrá entenderlo, y aunque lo haga es probable que le parezca otra trampa argumental. ¿Es aceptable tener que ver cosas ajenas a las películas para entenderlas? Porque para mí una escena extra no forma parte de la película. Siguiendo con Xavier y esos anexos, resulta que no se explica tampoco la escena post-créditos de Lobezno inmortal, donde Xavier y Magneto van a buscar a Lobezno en el presente. Y pasando a otro mutante, ahora resulta que Kitty tiene poderes que antes no tenía, todo por meter un rol conocido en la trama.

Pero si superamos esa barrera emocional, si esas omisiones y artimañas descaradas no nos tiran abajo la película, todavía se puede disfrutar de una buena cinta de superhéroes, y de hecho de una buena entrega de X-Men. Sigue teniendo algunos puntos mejorables, pero los aciertos son más destacables.

El argumento de viajes temporales en el fondo es muy clásico y se ve venir de lejos, pero se utiliza sabiamente, sin caer en topicazos, sin resultar farragoso o confuso en los saltos entre tiempos y protagonistas. De hecho el ritmo es muy bueno, siempre activo y con la trama y los personajes bien expuestos y desarrollados. Sólo se resiente un poco en la batalla final, pues las idas al futuro aportan poco aparte de sensacionalismo y el desenlace en el pasado es un poco repetitivo, pues es básicamente el mismo que el de Primera generación: Xavier y Erik enfrascados en una disputa moral ante un mundo que puede aceptar o perseguir a los mutantes según salgan las cosas. Pero aunque como final no tiene la pegada que debería, no es como para llevarse las manos a la cabeza, sobre todo porque la calidad de los personajes sustenta prácticamente cualquier cosa. Lo que sí sobra por completo es ese toque último de misterio con Mística disfrazada de Striker, que además de confuso es tramposo y mosqueante. Confuso porque no se sabe cómo y por qué acaba ahí (o qué pretenden con ello los guionistas), tramposo porque pone intriga artificial cuando sabemos que en la próxima entrega pueden hacer caso omiso como han hecho otras veces, y mosqueante porque precisamente ese final de Lobezno apuntaba directamente a que su línea temporal con Striker seguiría su curso, pero con Mística en medio lo enmarañan aparentemente sin venir a cuento.

Lo mejor es que la esencia de la Patrulla X brilla con intensidad. La lucha por los derechos y la integración, el conflicto contra las ambiciones y fobias de los poderosos, y sobre todo la propia lucha entre los mutantes por su forma de entender el mundo ofrecen un relato con varias capas y estilos muy equilibrados: la combinación de drama, mensajes y acción es excelente. La confección de los personajes es primordial en la ecuación, y es muy acertada. Destaca la profundidad emocional de Erik y Charles, el juego que da su dualidad y confrontación constante, así como el carisma de Lobezno, que por cierto muestra muy bien su evolución respecto a capítulos previos (más implicado en el grupo y la misión, de hecho termina liderando). Los secundarios no parecen incluidos por cumplir con el cómic y todos tienen su lugar en la historia. Pero aquí también hay un desliz. Para ser Mística tan protagonista no le dan suficiente profundidad al personaje, y una actriz tan competente como Jennifer Lawrence está muy sosa porque no hay margen para sacar más. Los demás sí trabajan muy bien: Michael Fassbender, James McAvoy y Hugh Jackman están como siempre estupendos; el momento en que discuten en el avión quita la respiración por todo lo que significa para los protagonistas y por la interpretación de los actores.

Donde no falla ni una pizca es en otro punto esencial: el espectáculo no se descuida. Visualmente es impecable desde los efectos especiales a la dirección de Singer. Las escenas de acción se planifican bien y el sensacionalismo visual (el estadio es quizá excesivo, la escena de Mercurio puro vacile) no engulle a la trama y personajes.

Como muchos fans, hubiera preferido que siguieran con la segunda parte de Primera generación, la mejor de la serie, en vez de meterse en este embrollo de reinicio forzado, pero al menos el resultado es francamente bueno más allá de lo que nos guste o no la manera de relanzar la saga y resucitar personajes.

* * * * * * * * *

Actualización del original publicado el 16/10/2014:
Vista la versión extendida, llamada Rogue Cut (Versión Pícara, vamos)

Huelga decir que hay dos tipos de versiones extendidas de películas: las que merecen la pena y las que no. Algunas ediciones en dvd/bluray incluyen escenas extra sólo como reclamo, sin aportar nada esencial a los personajes o la trama. Pueden ser minutos que no hagan daño o pueden alagar innecesariamente la cinta. Por ejemplo la extendida de Terminator 2 no aporta nada y ralentiza el perfecto ritmo de la versión original. Luego están las ganan calidad, porque fueron recortadas negligentemente por la productora de turno, donde pensaban que una versión más reducida (y generalmente menos violenta) sería más viable comercialmente, pero luego resulta que lo que quedó fue un resumen malogrado. Los mejores ejemplos son Abyss, El reino de los Cielos y Alexander, cuyas versiones del director son inmensamente superiores a sus estrenos en cines.

¿En qué categoría entra la extendida de Días del futuro pasado? Pues concretamente en ninguna de las dos, la verdad, es más bien un caso nuevo. Como producción que tiene una parte de su público, el fandom, que es muy fiel y conocido por comprar cualquier edición que vea la luz, la productora no puso pegas al capricho del director Bryan Singer de sacar una edición más larga. Pero esa idea no obedece a razones narrativas, a que en cines tuviera que resumir o alterar el montaje por presiones externas. Lo que ocurrió es que rodó una subtrama con un personaje secundario, Pícara, solamente porque era muy apreciado en la saga, tanto por los seguidores como por él, pero luego vio que en el relato no pintaba mucho. Y como le han dejado ha sacado una versión que incluye ese capítulo anecdótico pensando en que gustaría, pero lo cierto es que es raro encontrar opiniones a favor de este montaje nuevo, la grandísima mayoría, incluso teniendo en cuenta lo que deseábamos ver al personaje, coincide en que la película no gana, sino todo lo contrario.

Siendo una obra pausada más que de acción trepidante, centrada en desarrollar el conflicto de sus personajes y formar las escenas cumbre desde esa base, ralentizar el ritmo aumentando el metraje con secuencias ligeras o intrascendentales es bastante contraproducente. La Rogue Cut incluye casi veinte minutos extras de pura morralla. Tenemos algún diálogo superficial que no aporta nada al dibujo de los protagonistas (Bestia y Lobezno charlando en la mansión) y extensiones de trama poco justificadas (la destrucción de Cerebro es innecesaria -y más con esa tonta escena de sexo-, ya teníamos razones de sobra para no encontrar a Mística). Lo más esperado era ver a Pícara, pero resulta a todas luces negligente meter una trama paralela enorme para que sólo aparezca para estar sentada sin hacer nada relevante. Si interaccionara en la trama del futuro, si se relacionara con los demás personajes… pero es que no hace nada, sustituye a Kitty unos minutos y punto. Y para llegar a eso hemos tenido su rescate en la mansión, una escena de acción larga pero insustancial y anticlimática que además incluyen de forma muy extraña, narrándola de forma paralela a cuando Magneto (en el pasado) recupera su casco, como si ambas cosas tuvieran alguna relación. Hay otros tantos detalles cambiados, pero son igualmente irrelevantes: qué más da dónde muera uno de los mutantes del futuro, si sabemos que esa línea se rehará.

Así pues, si vuelvo a verla será en la versión cines, y pienso que esta Rogue Cut quedará como una curiosidad fallida que probablemente se olvide con el tiempo.

Como siempre, movie-censorship hace una comparación exhaustiva.

* * * * * * * * *

Saga X-Men:
X-Men (2000)
X-Men 2 (2003)
X-Men: La decisión final (2006)
X-Men orígenes: Lobezno (2009)
X-Men: Primera generación (2011)
Lobezno inmortal (2013)
-> X-Men: Días del futuro pasado (Rogue Cut) (2014)
X-Men: Apocalipsis (2016)
Deadpool (2016)
Logan (2017)
Deadpool 2 (2018)
X-Men: Fénix Oscuro (2018)
X-Men: Los nuevos mutantes (2019)

X-Men: Primera generación

X-Men: First Class, 2011, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 132 min.
Dirección: Matthew Vaughn.
Guion: Ashley Miller, Zack Stentz, Jane Goldman, Mathew Vaughn.
Actores: James McAvoy, Michael Fassbender, Kevin Bacon, Jennifer Lawrence, Rose Byrne, Jason Flemyng, January Jones, Nicholas Hoult, Michael Ironside.
Música: Henry Jackman.

Valoración:
Lo mejor: Un guion esforzado en construir una historia sólida y con buenos personajes, una dirección que sabe mantener esa idea, un reparto muy bien elegido.
Lo peor: El ritmo es mejorable, le cuesta ir al grano y contar cosas sin alargar demasiado. La música no tiene alma. Visualmente no es la más espectacular del género.

* * * * * * * * *

Después de la enorme decepción que supuso X-Men: La decisión final y lo poco que dio de sí X-Men orígenes: Lobezno no esperaba mucho de otra secuela, pero peor fue cuando anunciaron que era un reinicio. ¿Por qué dejan de lado personajes e historias ya desarrollados? Y por extensión me da la sensación de que esto es una lotería: hacen películas pensando sólo en recaudar, y si no llegan a la cifra esperada las vuelven a hacer. Así nos hemos tragado la inmunda El increíble Hulk, por ejemplo. Pero por suerte aquí se han tomado dos buenas decisiones: primero, no es un reset completo, sino que se mantienen fieles al resto de películas, y segundo, han intentado hacer una cinta de calidad… Y lo han conseguido.

Es indudable que X-Men: Primera generación tiene errores y en conjunto cabe pensar que con pocas mejoras podría haber dado algo memorable, pero siendo justos hay que ponerse en el lugar del guionista, quien se enfrentaba a un trabajo complicado y arriesgado. Debía ser fiel al cómic y a las otras películas, presentar muchos personajes con historias propias, desarrollar una trama atractiva que no solape a esos protagonistas y por supuesto añadir a la mezcla acción y humor, que al fin y al cabo esto es un entretenimiento y no un drama serio. Y todo ello teniendo en cuenta que con cada factor que añades se incrementa la dificultad.

En el resultado hay una clara falta de ritmo, aunque no es lo que se dice fatídica. Da la sensación de que le cuesta arrancar e ir al grano, pues hay mucho contenido (unas cuatro narraciones paralelas: la odisea de Magneto, la de Xavier, los intereses del gobierno y el plan del enemigo) y al guion le ha faltado conseguir una última puntada de ingenio para acelerar o hacer más amena la narración. Así, en algunos tramos la historia parece algo dispersa y el interés decae, de hecho hay alguna escena claramente innecesaria (como la de Magneto en un bar de Argentina, por ejemplo), pero este bache se supera bastante bien gracias a que la exposición y el desarrollo de los personajes resultan loables. Se pone a cada protagonista, y son muchos, en su lugar en la trama: hay tiempo para que te caigan simpáticos todos ellos (aquí los secundarios salen mejor parados que en las de Bryan SingerI y II-) y para disfrutar con sus problemas, observar sus evoluciones según las circunstancias y finalmente conocer cómo se crearon de los dos famosos bandos que forman los mutantes. Buenos diálogos, situaciones divertidas y una estupenda química entre los actores dan un punto extra de interés al conjunto.

La labor de esos intérpretes merece una mención más detallada. James McAvoy como Charles Xavier y Michael Fassbender como Erik Lehnsherr/Magneto llevan casi todo el peso de la cinta de forma impresionante. Aunque se alaba mucho al segundo yo no diría que supera al primero, pues ambos captan a la perfección los matices de sus personajes y dotan de interés escenas donde es crucial la labor del actor (como aquellas en las que Xavier trabaja con su mente). En un plano inmediatamente inferior tenemos a Kevin Bacon como Sebastian Shaw, un actor siempre competente, y a la joven Jennifer Lawrence como Raven/Mystique, quien demostró ser una actriz como la copa de un pino en Winter’s Bone. Lawrence da credibilidad de sobra a una chica perdida, inadaptada, y Bacon consigue un toque extra de intensidad en un villano correcto pero no espectacular.

La acción no abunda pero se usa con la cabeza, no buscando el golpe de efecto fácil sino tratando de mantener a los protagonistas y sus tribulaciones en el centro de todo. Como resultado la historia atrapa y estamos más pendientes de lo que ocurre que de los vaciles visuales. La labor de dirección es excelente en todo momento, pero destaca en esos momentos álgidos, donde no pierde el foco de los acontecimientos: los personajes. La fotografía y montajes son excelentes, dando toda una lección al cine de acción actual. Pero no todo es perfecto, pues tengo la sensación de que para el presupuesto con el que jugaban (unos bárbaros 160 millones) lo que tenemos no luce como cabría esperar, y más teniendo en cuenta que vemos pocos momentos de efectos especiales. No es grave porque lo que hay funciona, simplemente me pregunto si con tanto dinero no podían haberse soltado un poco más. Las escenas de los chavales volando no son especialmente llamativas, por ejemplo. Lo que sí es más criticable es que después de currarse tanto el guion y la puesta en escena, a la hora de rematarla en la sala de montaje parece que le han querido dar intensidad o agilizar el ritmo a base de meter música activa, trepidante y contundente en todo momento. Ni la intención ni el resultado me convencen, tanto porque supone tener un murmullo constante en cada escena como porque la partitura, aunque correcta, no tiene mucha personalidad. Lo cierto es que me da la sensación de que no confiaban en que el espectador de hoy día pudiera disfrutar una película pausada.

Con las buenas sensaciones que deja el visionado y la más que correcta presentación que supone para el universo de los X-Men, uno sale de la proyección deseando ver una secuela de este nivel. Sin embargo quizá haya que rezar para ello, pues aunque las críticas (profesionales y de público) son excelentes la taquilla no es espectacular, y una cinta de este calibre necesita duplicar holgadamente su presupuesto para llamar la atención. Esperemos que piensen en que el prestigio que Christopher Nolan ganó con Batman Begins provocó que la secuela recaudara casi tres veces más.

Diría que a X-Men: Primera generación le falta el toque de genialidad que diferencia las buenas películas de las grandes películas, ese que dio por ejemplo el citado Nolan a sus Batman, pero desde luego ha apuntado alto en un género que ofrece más desencantos que obras dignas de recordar.

* * * * * * * * *

Saga X-Men:
X-Men (2000)
X-Men 2 (2003)
X-Men: La decisión final (2006)
X-Men orígenes: Lobezno (2009)
-> X-Men: Primera generación (2011)
Lobezno inmortal (2013)
X-Men: Días del futuro pasado (Rogue Cut) (2014)
X-Men: Apocalipsis (2016)
Deadpool (2016)
Logan (2017)
Deadpool 2 (2018)
X-Men: Fénix Oscuro (2018)
X-Men: Los nuevos mutantes (2019)