El Criticón

Opinión de cine y música

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Malos tiempos en El Royale


Bad Times at the El Royale, 2018, EE.UU.
Género: Suspense.
Duración: 141 min.
Dirección: Drew Goddard.
Guion: Drew Goddard.
Actores: Jeff Bridges, Cynthia Erivo, Dakota Johnson, Jon Hamm, Chris Hemsworth, Cailee Spaeny, Lewis Pullman.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: Reparto notable. Buen acabado visual. Un guion con gran potencial.
Lo peor: El director no imprime el ritmo y mala baba necesarios y se excede con el metraje.

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Drew Goddard es un talento en alza. Criado en las salas de guionistas de Buffy, la Cazavampiros (Josh Whedon, 1996), Angel (ídem, 1999), Alias (J. J. Abrams, 2001), y Perdidos (ídem, 2004), pegó fuerte con la sorprendente película La cabaña en el bosque (2012), que co-escribió con Whedon pero fue su estreno como director, y la primera temporada de Daredevil (2015), de forma que las productoras empezaron a rifárselo para varios proyectos, como la enésima reescritura de Guerra mundial Z (Marc Forster, 2013), El marciano (Ridley Scott, 2015) y otros que no terminan de ver la luz, como Los seis siniestros (un grupo de villanos de Spider-Man). Con semejante caché podía permitirse cualquier proyecto personal, y ha optado por uno muy arriesgado.

Malos tiempos en El Royale apunta maneras, dejando entrever un guion ingenioso lleno de personajes peculiares y carismáticos, situaciones enrevesadas con giros inesperados, bastante humor negro y una buena ambientación de la época. En esto último no me refiero al vestuario y decorados (a los que también saca buen partido), sino al ambiente que se respira. En el trasfondo de diálogos y escenas y en partes de la trama se deja entrever a Nixon, la guerra de Vietnam, las drogas, los hippies, la corrupción en la política, el estrellato y la música…

Eso sí, no se puede decir que la propuesta sea muy original. Todo es una imitación al Quentin Tarantino de Reservoir Dogs (1992), Pulp Fiction (1994) y sobre todo Jackie Brown (1997) y Los odiosos ocho (2015), con su narración fragmentada por capítulos que se van uniendo poco a poco, los personajes que llegan a media película para cambiarlo todo, los que parecen protagonistas y mueren repentinamente, las conversaciones que parecen triviales pero van matizando la atmósfera y definiendo las personalidades, la selección musical muy cuidada…

Pero me temo que a la hora de plasmarlo en imágenes no termina de sacar todo el potencial latente, construyendo una película que más bien está a punto del desastre. En lo visual es bastante sólida, con un aspecto setentero que oscila entre el cine negro y la horterada cultural de la época que llena la vista. El problema es el tempo tan descentrado, aletargado, plomizo. La presentación se alarga hasta el infinito, aburriéndonos con un ritmo estancado que provoca que los diálogos en vez de chispeantes parezcan estirados con verborrea inane. El nudo carece de garra, de la mala hostia necesaria que termine de hacer explotar una mezcla de eventos y protagonistas muy prometedora, de aprovechar la expectación que se genera y llevarnos a un torbellino de emociones. El tramo final es el que mejor parado sale, tornándose por fin en un relato más ágil y contundente, pero claro, llega tarde. Así tenía que haber sido todo el metraje. Por otro lado, la banda sonora repleta de canciones de la época agiliza muchas escenas, pero se abusa de este parche más de la cuenta y llega un momento en que resulta tan cargante como ver a la protagonista cantar otra vez más.

Si funciona es porque la intriga por qué está pasando y cómo se resolverá todo mantiene el interés, porque hay momentos muy simpáticos, espectaculares y emotivos que dejan entrever hasta dónde podía haber llegado, y porque te interesas por los personajes y los actores enganchan con interpretaciones muy entusiastas. Pero claro, sabiendo que al final no ofrece mucho, no atrae demasiado la idea de volver a verla. Da la sensación es de obra inacabada o fallida y de que con un nuevo montaje se podía salvar.

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Héroes en el infierno


Only the Brave, 2017, EE.UU.
Género: Drama.
Duración: 134 min.
Dirección: Joseph Kosinski.
Guion: Ken Nolan, Eric Warren Singer, Sean Flynn (artículo).
Actores: Josh Brolin, Miles Teller, Jeff Bridges, Jennifer Connelly, James Bagde Dale, Tyalor Kitsch, Andie MacDowell.
Música: Joseph Trapanese.

Valoración:
Lo mejor: La seriedad y contención en contra del sensacionalismo y el ensalzamiento habitual del género.
Lo peor: Se podría haber agilizado el ritmo. A la catástrofe le falta algo más de tensión y espectáculo.

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Héroes en el infierno es una pequeña y grata sorpresa. Lo habitual en el género son melodramas de ensalzamiento de héroes con hazañas aderezadas con mucho sensacionalismo. Pero estamos ante una representación de un suceso trágico y heróico que no se limita a dibujar los personajes con cuatro arquetipos vistosos y a meterlos en una situación que se resuelve por su superioridad nata, sino que sus autores han buscado un acercamiento más serio, mostrando los hechos y sus protagonistas con naturalidad y objetividad. Es un riesgo, dado que el público está acostumbrado al espectáculo vacuo y también porque un drama tan mundano puede resultar aburrido, pero salen airosos con un relato ameno y emotivo en su justa medida para pasar un buen rato.

Básicamente seguimos la vida de un grupo de currantes ante un reto, así que predominan las anécdotas del trabajo, los conflictos personales, y los líos diarios en casa. Los bomberos nuevos tienen que integrarse, los problemas en casa los afectan y pueden superarlos o no, etc., quizá no sean historias sorprendentes pero están bien tratadas, componiendo un retrato de los implicados muy verosímil. No ves a novato torpe, al jefe duro, al compañero graciosete de tantas otras películas de esta índole, sino a gente real, con aristas y cambios de humor, con problemas, fallas y virtudes.

Y mientras, se va sembrando la semilla de la tragedia. La falta de recursos, el peligro potencial y la catástrofe que nunca esperan que llegue pero lo hace en su máxima expresión. Pero me temo que, después de todo, la gesta final de los bomberos no tiene tanta épica como se espera. El fuego los alcanza y poco más. Ahí sí podrían haber dejado un poco de lado sobriedad y trabajado más el clímax de tensión y el sentido del espectáculo. El primer aspecto se ve que lo busca el director Joseph Kosinski (Tron: Legacy, 2010, y Oblivion, 2013), intentando generar desazón con numerosos planos que muestran el avance del fuego, pero no es suficiente para transmitir la sensación de peligro necesaria para ponernos los pelos de punta y sufrir por el inminente destino de unos personajes que hasta entonces nos estaban interesando bastante. La floja música de Joseph Trapanese también influye en la falta de pegada de las escenas clave. En pocas palabras, el desenlace se ve venir como un trámite y ya está.

La otra única carencia notable sería la interpretación tan desganada de Miles Teller (ya estuvo muy flojo en la sobrevalorada Whiplash -2014-), que se queda a años luz de un reparto estupendo encabezado por Josh Brolin, Jeff Bridges, Jennifer Connelly y Taylor Kitsch.

Comanchería


Hell or High Water, 2016, EE.UU.
Género: Drama.
Duración: 102 min.
Dirección: David Mackenzie.
Guion: Taylor Sheridan.
Actores: Chris Pine, Ben Foster, Jeff Bridges, Gil Birmingham, Katy Mixon, Marin Ireland.
Música: Nick Cave, Warren Ellis.

Valoración:
Lo mejor: Guion, dirección, fotografía, reparto. El trasfondo melancólico y crítico.
Lo peor: Es bastante predecible.
Mejores momentos: El torpe atraco inicial, que define muy bien lo que vamos a ver. La visita al casino, que describe las diferencias entre los hermanos. Tanner despertándose alerta y la defensiva. El viejo pegando tiros. El atraco que se desmadra y la persecución. El enfrentamiento contra la ley.
El título: Me gustaría más una traducción más fiel de Hell or High Water, que viene a significar “Contra viento y marea”, pues Comanchería es un tanto ambiguo. Pero lo cierto es que ese era el título original hasta que optaron por cambiarlo poco antes del estreno, quizá por esa misma razón.
La frase:
1) -¿Cómo lograste estar un año fuera de la cárcel?
-Ha sido difícil.

2) -Te perseguirá hasta el final de tus días. Pero no estarás solo, también me perseguirá a mí.
3) -He sido pobre toda la vida. También mis padres, y sus padres. Es como una plaga que se transmite de generación en generación. Se vuelve una enfermedad. Infecta a todas las personas que uno conoce…

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Sus autores no tratan de esconder los pilares en los que se basa, pues precisamente lo que pretenden es una deconstrucción, convertir el clásico western crepuscular en un drama actual. Los elementos clave están ahí, como los forajidos desesperados, la lucha de la familia por salir adelante en un entorno difícil, el sheriff recto y competente, y toda la estructura de la trama. De hecho incluyen algún homenaje claro, como la escena de unos vaqueros salvando su rebaño de un incendio. Es cierto que esto implica que en cierta manera sabemos cómo se van a desarrollar las cosas, y concretamente el final se puede intuir con facilidad, incluyendo ese epílogo tan clásico. Pero tanto el guion de Taylor Sheridan como la dirección de David MacKenzie ofrecen un relato con una solidez y personalidad muy fuertes, con lo que se perdona bastante la sensación de que ya hemos visto muchas historias semejantes.

El elemento más enriquecedor es la perspectiva crítica, que pone patas arriba, y merecidamente, el lema de “el país de las oportunidades”, pues en realidad sigue siendo el salvaje oeste y el sálvese el más fuerte. Descarada y evidente pero verosímil, la perspectiva social cuenta además con una vena de humor negro (atención a los lugareños sacando sus armas) que recuerda al cine de los hermanos Coen (No es país para viejos sería la más cercana), con los personajes curiosos o excesivos (la camarera anciana) y sus diálogos de apariencia simple pero que esconden más de lo que parece, y un aura melancólica que deja un regusto amargo. La justificación de los protagonistas para emprender su empresa suicida, la infinidad de planos a la miseria de la zona, y los discursos directos contra la especulación bancaria y la ambición desmedida (incluyendo algunos apuntes sobre la colonización y el destino de los indígenas), componen un cuadro grisáceo y desesperanzador de la situación social del país, pues aunque se describa en concreto la zona de Texas, la crisis social reflejada es extrapolable a toda la nación.

El esfuerzo por dotar de verosimilitud y profundidad se extiende a los personajes, cada uno con un carácter muy marcado y unas motivaciones claras. Los hermanos delincuentes están embarcados en esta odisea por razones concretas relacionadas hábilmente con cómo el entorno en el que han crecido ha dirigido inexorablemente sus vidas. Uno es un padre de familia que no encuentra otra forma de salir adelante (la tercera frase seleccionada define muy bien su existencia), el otro un forajido que sólo se siente vivo con la adrenalina de los crímenes, lo único que ese mundo le ha permitido conocer. En el lado de la ley tenemos al sheriff veterano a punto de jubilarse (lo que da para uno de esos golpes de humor negro de cuidado) y a su compañero de ascendencia indígena; uno es metódico hasta la obsesión, el otro ha agachado la cabeza ante un mundo podrido y hace su trabajo con desgana.

Chris Pine da una gran sorpresa, pues no esperaba nada de él como actor tras ver su cara de palo en Star Trek 2009 y Jack Ryan, pero aquí se marca un papel sombrío y trágico excelente. El hermano alocado lo encarna el siempre estupendo e infravalorado Ben Foster (El tren de las 3:10, Pandorum), carismático como él solo. Jeff Bridges (El gran Lebowski, Valor de ley) en cambio ha sido alabado en exceso: no me parece que esté mejor que aquellos dos, de hecho sobreactúa un poco, pero también es que la idea era darle un estilo muy marcado a su rol. Y Gil Birminghanm encarna bien al agente abatido y pasota.

El tempo narrativo es magnífico, la fotografía de Giles Nuttgens muy buena, la música de Nick Cave y Warren Ellis muy atinada. MacKenzie capta toda la esencia de este brillante guion y le da la puntada final que necesitaba: la melancolía, la crítica social y el drama llegan con intensidad pero sin abrumar ni aburrir, sino enganchando con un título serio, inteligente, adulto, pero cautivador y muy entretenido, algo que escasea cada vez más en el cine de Hollywood, que se aferra a la dualidad de dramón barato para ganar premios por un lado y clones de acción y fantasía por el otro.

Iron Man


Iron Man, 2008, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 126 min.
Dirección: Jon Favreau.
Guion: Mark Fergus, Hawk Ostby, Art Marcum, Matt Holloway.
Actores: Robert Downey, Terrence Howard, Jeff Bridges, Gwyneth Paltrow, Faran Tahir, Sayed Badreya.
Música: Ramin Djawadi.

Valoración:
Lo mejor: Guion (diálogos, humor…), dirección, efectos especiales. Y sobre todo Tony Stark/Robert Downey.
Lo peor: > El villano y la chica no consiguen llamar mucho la atención, la pelea final es rutinaria.
La escena oculta: Siguiendo una moda que no consigo comprender, hay una escena escondida tras los créditos. En ella aparece Nick Fury (Samuel L. Jackson) presentándose ante Iron Man.
La frase: Yo soy Iron Man.

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No sé por qué el proyecto de Iron Man me dio buenas vibraciones durante su gestación, a pesar de que Jon Favreau no ha realizado nada digno de mención y sobre todo teniendo en cuenta que las películas de superhéroes son proclives a resultar entre mediocres y espantosas y casi nunca de alta calidad (Spider-Man 2 y 3 o Batman Begins son fantásticas excepciones). Más raro aún es que un servidor fuera al cine con las expectativas bastante altas y saliera muy contento, y es que Iron Man es un gran ejemplo de lo que debe ser una adaptación que narre los orígenes de un personaje de cómic.

Estamos ante una cinta más inclinada hacia las virtudes de Hulk que hacia las numerosas producciones comerciales carentes del más mínimo interés por conseguir algo inteligente y muy proclives a aglutinar escenas gratuitas sin más sentido que resultar molonas (Los Cuatro Fantásticos es el mejor ejemplo), pero también es una cinta que sabe distanciarse de líneas demasiado clásicas que hicieron de algunas obras, como la primera parte de Spider-Man, algo sumamente previsible e insustancial. Es una película pausada, reflexiva, que expone con mimo las motivaciones del personaje principal y su gradual conversión en individuo especial o superhéroe. Ese esfuerzo dedicado a la figura de Tony Stark se salda con un éxito rotundo: es un carácter que pasará a la historia del género. Borrachuzo, mujeriego, millonario excéntrico, desenvuelto y preocupado solo por sí mismo hasta que algo le empuja a pensarse mejor su rol en el mundo. Y el resultado habla por sí solo: no había otro actor mejor para el papel que Robert Downey, quien guarda mucho parecido con su álter ego (problemas con el alcohol) y siempre ha sido un intérprete que apuntaba maneras pero no conseguía una oportunidad que le permitiera saltar a la fama (porque en Zodiac está estupendo, pero apenas se habló de la película y por tanto su papel se ha olvidado rápidamente).

La narración, centrada casi exclusivamente la estrella de la función, camina con paso lento pero firme en la dirección adecuada, es decir, se centra en contar lo justo y necesario sin excesiva ambición o, como decía más arriba, sin buscar la taquilla tirando de lo fácil. Hay quien echa de menos algo más de acción (hay poca, pero es espectacular), pero desde luego no anda escasa de otros elementos, como el brillante sentido del humor, los diálogos ágiles, la crítica más o menos velada al gobierno estadounidense y sus guerras así como al negocio de las armas, los dilemas que abordan al nuevo héroe, etc. Para quien esto escribe el único fallo remarcable es la forzada presencia del villano (Obadiah Stane/Iron Monger, papel en manos de un Jeff Bridges algo irregular), introducido de forma muy rápida y algo superficial y enfrentado al héroe en una pelea final que prácticamente está puesta ahí para justificar el género, porque sino podría haberse quedado perfectamente como un drama de tintes cómicos sobre un millonario que se hace un traje especial. Tampoco terminan de centrarse por completo otros secundarios como el amigo militar o la chica, aunque el buen papel de Gwyneth Paltrow le hace ganar enteros a esta última. Seguramente en próximas entregas haya más tiempo para ellos.

Jon Favreau se desenvuelve muy bien en la dirección, manejando la cámara de forma clásica, eludiendo filigranas como la cámara en mano u otros efectos raros que a veces incluyen de forma innecesaria, como esas cámaras en plan Matrix de X-Men. El resultado es una dirección comedida pero que a la vez aprovecha muy bien los amplios recursos monetarios. Destaca también una banda sonora muy roquera pero sorprendentemente bien manejada, sin excesos ni canciones molestas, y sobre todo unos efectos especiales sobresalientes puestos exclusivamente al servicio de la narración.

Iron Man satisface a los seguidores del cómic gracias a su fidelidad (hay cantidad de detalles que sólo los lectores pillarán) y a su buen tacto cuando se distancia del original (por ejemplo, es buena idea actualizar la historia, pasarla de Vietnam a Afganistán), satisface al espectador habitual del género al ofrecer un personaje magnífico y una presentación equilibrada de su historia, y satisface al que no es aficionado porque es una cinta con dosis muy bien medidas de diálogos chispeantes y efectos especiales espectaculares, así como por la presencia del citado personaje carismático. Ahora nos queda esperar con impaciencia las secuelas, pues la idea era hacer una trilogía si tenía éxito, y lo está teniendo tanto en las críticas como en la taquilla.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)