El Criticón

Opinión de cine y música

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Mud


Mud, 2012, EE.UU.
Género: Drama.
Duración: 130 min.
Dirección: Jeff Nichols.
Guion: Jeff Nichols.
Actores: Matthew McConaughey, Tye Sheridan, Jacob Lofland, Sam Shepard, Ray McKinnon, Sarah Paulson, Reese Witherspoon.
Música: David Wingo.

Valoración:
Lo mejor: Buena fotografía y actores.
Lo peor: Demasiado larga y descentrada.

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El relato es un clásico del cine independiente: una historia sencilla de superación y crecimiento personal que se aleja de los cánones hollywoodienses (llenos de clichés y moralina barata) para inclinarse hacia un retrato más realista y detallista de sociedades e individuos. Seguimos la vida de un preadolescente que busca su lugar en el mundo, chocando con los primeros problemas del paso a la edad adulta entre las dificultades añadidas del típico ambiente del Estados Unidos profundo (pobreza, marginalidad). El entorno es ciertamente atractivo, pues la vida alrededor del río Mississippi en la época presente no se ha visto mucho; la descripción del lugar y sus gentes es eficaz, y los paisajes se captan bastante bien. Pero en la aventura del crío no hay un arco argumental bien definido, se salta entre varias historias si un objetivo claro. No hay una gran trama, ni una evolución psicológica que justifique la mayor parte de los capítulos.

El guion y la dirección son obra de Jeff Nichols, pero mi impresión es que lo que parece funcionar bien en papel el realizador no es capaz de sacarle todo el jugo que podría al pasarlo a imágenes. Estoy convencido de que con mejor ritmo y mayor cercanía hubiera resultado una historia más natural y amena, pues muchas escenas arrastran demasiada pompa, con lo que la naturalidad y fluidez de la narración se resienten. Nichols rueda con un tono que parece gritar “esta es una compleja y profunda película”, cuando evidentemente no lo es, ni puede serlo porque no hay material para ello. También resulta un lastre la manía de sacar planos de la naturaleza, uno detrás de otro, de emplear mini documentales como transición entre escenas, inflando el metraje sin aportar nada, hasta el punto de que parecen cortes de publicidad que te sacan por completo de la proyección. Una cosa es mostrar el entorno de manera que forme parte de la historia (que en principio parecía ir por buen camino), otra es irse a tal extremo.

Entre el tono grandilocuente, el metraje inerte y la falta de rumbo en la odisea del chaval la película avanza con ritmo aletargado y se hace larguísima para lo simple que es en realidad. Y hablando de simpleza, el tema de las serpientes resulta demasiado facilón y evidente, y no parece aportar mucho excepto algo de sensacionalismo para darle empaque a la parte final, donde la sencilla trama iba perdiendo fuelle. Por desgracia Nichols se empeña en exprimir el sensacionalismo en el desenlace: el tiroteo es un despropósito. De repente, una película seria como esta se convierte en una de acción exagerada. La secuencia es una salida de madre impresionante donde la falta de credibilidad tira por tierra la narración en su momento culmen. Te quedas con cara de “¿y esto de dónde sale, es que no sabía cómo terminar la película?”. Parece que no.


Con todo, el problema es más de ver un potencial desaprovechado que de mala calidad. Había en el guion dosis de realismo, drama y emoción suficientes para lograr una historia mucho más entretenida y certera, pero tanta pretenciosidad lo echa a perder. Quise darle otra oportunidad a Jeff Nichols tras el despropósito de Take Shelter, y si bien es evidente que anda más centrado queda claro también que todavía le falta bastante experiencia para saber construir una buena película. Del género, no puedo dejar de recomendar una que sí acertó de lleno como drama rural sencillo pero emotivo: la magnífica Winter’s Bone.

Take Shelter


Take Shelter, 2011, EE.UU.
Género: Drama.
Duración: 120 min.
Dirección: Jeff Nichols.
Guion: Jeff Nichols.
Actores: Michael Shannon, Jessica Chastain, Shea Wigham.
Música: David Wingo.

Valoración:
Lo mejor: Los dos actores principales.
Lo peor: Además de ser horrorosa es un timo.

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Take Shelter es una película independiente que ha pasado arrasando por todo certamen de premios menores, reuniendo además un 93% de críticas positivas en rottentomatoes.com. Yo le doy un cero.

La narración es lenta, a ratos exasperante. Pasa gran cantidad de metraje sin que se atisbe argumento alguno. Vaguedades (miradas a la nada, planos eternos, secuencias intrascendentes en cantidad) y repetición de escenas sin mucho contenido postergan la aparición de cualquier conflicto interesante en los personajes. Las visiones se acumulan sin aportar nada nuevo entre ellas, sin mover de forma tangible al protagonista hacia alguna parte. El drama familiar es monótono y superficial. A la larga se llega a entender de qué va la cosa: es un drama sobre cómo nos enfrentamos a las enfermedades mentales que podrían hacer que perdamos el control sobre nuestros cuerpos y pongamos en peligro la seguridad del nucleo familiar. El protagonista se sumerge en la locura mientras a ratos es consciente de ella e intenta encontrar sentido y soluciones, y la esposa sufre ante tal situación.

Pero incluso cuando la cinta adquiere sentido y rumbo la cosa no termina de despegar. Todo se narra con tanta frialdad y apatía que no llega a mostrar tensión ni fuerza dramática, por no decir que los intentos de ser inquietante fallan notoriamente (por tramposos y forzados). El tramo final, en el refugio, se me ha hecho tan descentrado, ineficaz y cansino que he ido saltando minutos, esperando llegar de una vez a una resolución con empaque suficiente como para dejar un buen sabor de boca que me hiciese olvidar un poco los eternos y aburridos minutos previos. Pero no, aquí las escenas largas y vacías se hacen notar más, pues es evidente que sin una base sólida no puedes orquestar un desenlace digno.

Hasta este momento, la cinta podría pasar como drama psicológico fallido, de ritmo renqueante e incapaz de transmitir emoción alguna. Pero entonces el guionista se las da de guay y añade un epílogo que no hay por dónde agarrar, de esos que intentan darle la vuelta a todo lo visto hasta ese momento. Pero Jeff Nichols no es Shyamalan, y el resultado es vergonzoso. De repente ya no estamos ante un drama serio, sino ante una de fantasía-terror. Y eso durante unos segundos, pues de repente se acaba la película. Es decir, que he visto dos horas de una de las mayores bromas cinematográficas de la historia. Dos horas de mi vida perdidas.

Los actores destacan por su buen hacer, no en vano tanto Jessica Chastain como Michael Shannon ha demotrado calidad de sobra en otros títulos. Sin embargo Shannon va con el piñón fijo, como si viera que no hay mucho que hacer con un personaje tan unidimensional; en Boardwalk Empire por ejemplo está muchísimo mejor. Estos intérpretes son el único elemento de valor en este despropósito inconmensurable.