El Criticón

Opinión de cine y música

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Passengers


Passengers, 2016, EE.UU.
Género: Acción, romance, ciencia-ficción.
Duración: 116 min.
Dirección: Morten Tyldum.
Guion: Jon Spaihts.
Actores: Jennifer Lawrence, Chris Pratt, Michael Sheen.
Música: Thomas Newman.

Valoración:
Lo mejor: En lo visual y lo interpretativo cumple de sobras.
Lo peor: Todos los estilos y argumentos que trata se quedan a medias, el potencial de la temática y su alcance (reflexiones morales y humanistas) no se exploran. Recuerda demasiado a filmes recientes. Los tráileres, otra vez jodiéndote la película entera.
El título: Otro título fácil que llega sin traducir por razones que se me escapan.

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Alerta de spoilers: Si quieres verla en blanco, quizá revelo demasiado del argumento.–

En los primeros avances presentaban lo justo de la historia (en el tráiler final la revientan entera sin miramientos, así que evítalos) y ya se intuía que lo de ciencia-ficción iba a ser más trasfondo que argumento principal y que la cosa apuntaba a cinta romántica. Quedaba por ver el tono: comedia, aventuras, drama… Por las flojas críticas me esperaba una comedia romántica más tontorrona, pero ese estilo no es excesivo y funciona aceptablemente bien, y, sobre todo, también tiene un poco de otros géneros: la aventura de supervivencia ocupa bastante tiempo, la ciencia-ficción tiene más presencia de la que preveía, e incluso se plantea algún dilema ético muy interesante. El problema es que la mezcla no tiene el equilibrio necesario: ni se termina de abordar todo el potencial de cada sección ni la combinación funciona con el ritmo y coherencia necesarios. El resultado, un entretenimiento pasajero digno pero que deja con la sensación de que han pasado otro guion prometedor por la batidora intelectual.

El tramo inicial es El último hombre en la Tierra, pero en una nave espacial. El protagonista hace lo que haría cualquiera en esa situación: tratar de divertirse para sobrellevar las miserias de la supervivencia en solitario. Pero no hay ni una escena que sorprenda, desaprovechan demasiado un entorno que permitía imaginar casi cualquier cosa, y por ello la proyección no termina de coger fuerza. Hasta que llega la toma de una decisión importante no hay mucho que rascar, el personaje es simple, la historia también. Cuando nos embarcamos en el romance se levanta un poco el interés. En realidad también cumple con lo básico sin mojarse, pero aunque sea previsible tiene la emoción y simpatía justa y lleva buen ritmo. Pero sobre todo se salva por la fuerza visual (el realizador exprime bien el generoso presupuesto) y el buen hacer de los tres únicos intérpretes. Porque estamos en uno de esos casos en que personajes con un dibujo superficial son levantados por los actores. Chris Pratt como el técnico pardillo enamorado y Jennifer Lawrence como la joven decidida y enérgica son capaces de mantener en pie esta odisea sin esforzarse mucho; incluso Michael Sheen como el camarero robot cumple muy bien.

En todo este trayecto se ven latentes una serie de pensamientos sobre la moral y el ser humano muy prometedores, pero no los exploran como se podría. La soledad y la supervivencia como catalizadores de decisiones éticas cuestionables, el amor capaz de hacerte sobrellevar cualquier tragedia, el dominio de la tecnología sobre el trabajo manual y las relaciones, la persecución de sueños y las migraciones forzadas… Había tanto donde sumergirse, y pasan de puntilla sobre todo, mojándose apenas un poco con un solo aspecto, la decisión del personaje que sostiene sobre una mentira monumental el romance. Y a esto le dan el cierre más predecible posible, una redención que se ve venir muy de lejos y aun así resulta un tanto forzada. Al menos ha servido para dar algo de enjundia al tramo central, eso sí.

Para el tercer acto llega la acción con una trama de supervivencia también muy ramplona, de hecho es incluso más pobre que el resto: en vez del esperable subidón me pareció que estiraban demasiado la cosa. Las escenas que no se intuyen de antemano parecen improvisadas (ahora un nuevo problema técnico seguido de una solución de ciencimagia sacada de la manga), con lo que falla un poco la conexión emocional: no siento el peligro, no me llega el esfuerzo de los personajes. Entretiene, pero no impacta. Además, no ayuda que aquí se vean más todavía las semejanzas o inspiraciones en películas recientes. Escenas sacadas de Gravity hay unas cuantas, pero también otras que recuerdan a Guardianes de la galaxia. Aunque la primera cinta que viene a la mente en una comparación general es Pandorum: el argumento inicial e incluso el parecido exterior de la nave es enorme. Aquella en cambio, en un registro muy distinto, eso sí (misterio y terror), tiene bastante más personalidad y pegada y un cierre con giros más trabajados.

Passengers se queda en un quiero y no puedo. Sus achaques no son graves, pero tampoco ofrece nada digno de recordar. Para ciencia-ficción imaginativa, reflexiva y hermosa tenemos aún reciente La llegada.

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X-Men: Apocalipsis


X-Men: Apocalypse, 2016, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 144 min.
Dirección: Bryan Singer.
Guion: Bryan Singer, Simon Kinberg.
Actores: James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence, Nicholas Hoult, Oscar Isaac, Rose Byrne, Evan Peters, Josh Helman, Sophie Turner, Tye Sheridan, Lucas Till, Kodi Smit-McPhee, Ben Hardi, Olivia Munn, Alexandra Shipp.
Música: John Ottman.

Valoración:
Lo mejor: El reparto, sobre todo los principales.
Lo peor: Es una repetición de todo lo visto. Prometía ser a cambio espectacular, pero se queda lejos de lograrlo.
Errores de continuidad: Se supone que a Rondador Nocturno lo conocen en X-Men 2, pero aquí está perfectamente integrado. Jean y Cíclope no conocían a Lobezno al llegar este en la primera X-Men, y es difícil que el encuentro que tienen aquí lo olvidaran. ¿Y cómo acabó Lobezno ahí si en X-Men: Días del futuro pasado se muestra que Mística lo rescata del fondo del río? ¿No se supone que hasta X-Men: La decisión final Jean Grey desconocía y temía los límites de sus poderes? Y supongo que hay más agujeros…

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Para muchos, la saga X-Men parecía agonizar sin remedio tras el cierre fallido de la trilogía original, la denostada X-Men: La decisión final, y las dos aventuras en solitario de Lobezno (I y II), prometedoras pero una vez vistas bastante insatisfactorias. Bryan Singer, quien diera vida a la adaptación de los cómics en la gran pantalla, era de los primeros en mostrarse decepcionado con el camino que llevaba, y se esforzó por darle nueva vida escribiendo el guion de X-Men: Primera generación, que remató sabiamente el director Matthew Vaughn, donde con el sencillo truco de ir a la juventud de los mutantes recuperaron la esencia intacta. Pero parece ser que seguía teniendo una espina clavada: darle un cierre digno a los mutantes adultos. Y se montó una difícil mezcla de ambas líneas temporales, X-Men: Días del futuro pasado. A tenor de su gran éxito, al público no pareció importarle que con cualquier excusa pudieran resucitar y matar personajes y rehacer tramas, además de volver toda la línea temporal muy confusa y llena de agujeros, pero a mí, aunque la película no estuvo nada mal, me pareció un jaleo innecesario y hubiera preferido que siguieran la serie exclusivamente con los nuevos protagonistas. Apocalipsis parecía volver a encarrillar las cosas, anunciando además una historia de gran épica al poner como villano al mutante más poderoso de los cómics. Pero Singer parece haberse dejado las neuronas en cuadrar la combinación de las dos líneas, y al retomar una en solitario ha mostrado un notable desgaste de ideas.

El problema más patente de esta entrega es que no ofrece nada nuevo. La temática clásica de aceptación de los mutantes está demasiado enquistada, no es capaz de darle nueva vida, o tan siquiera de probar a arriesgarse con una historia distinta. Y eso a pesar de que con el argumento elegido podía haberla dejado de lado para ir directamente a la acción, pero se empeña en incluir las escenas y clichés de rigor recalcando excesivamente la más que conocida posición de los tres bandos: Xavier, Magneto y gobiernos (curiosamente, nunca se habla de qué opina el pueblo llano de todo el tema).

Pero la falta de novedades se nota más en el agotamiento de los protagonistas. Todos ofrecen la misma historia personal que hemos visto en toda la serie, y más concretamente reviven situaciones que no se diferencian en nada de los dos capítulos previos. Xavier se limita a ser el buenazo que quiere integración y sacar adelante el colegio, pero a la hora de la verdad nunca vemos si los eventos de cada película dejan repercusiones o cambian las cosas, siempre se hace un reset sin más. Mística continúa buscando un hogar dando vueltas sin rumbo concreto por el mundo, para regresar al embrollo actual sin motivaciones claras; ¿en diez años no ha encontrado nada en lo que centrarse? Y sobre todo, Erik salta de la luz a la oscuridad según la tragedia familiar y el enemigo que amenace a los mutantes de turno. ¿En serio tenemos que ver otra vez a Magneto llorando, volviéndose contra los humanos, uniéndose a Xavier en la lucha (con los típicos roces iniciales y colegueo final), para luego irse otra vez? ¿Pero va a ser malo de verdad alguna vez? Menos mal que los actores (Lawrence, Fassbender, McAvoy) los realzan con interpretaciones muy entusiastas, porque si no vaya aburrimiento de protagonistas, cuando antes eran muy atractivos y resultaba fácil emocionarse con sus aventuras.

Los secundarios tampoco funcionan como podrían. Hay muchos personajes y Singer se obsesiona con darle una presentación completa a cada uno, con lo que el lanzamiento de la trama se posterga demasiado en secuencias que deberían ser mucho más imaginativas e intensas, porque lo que cuentan se ve venir o lo conocemos: el quién es quién, que Jean y Scott se liarán, que unos se unirán a Xavier y otros a los oponentes, que Lobezno se escapará del coronel Stryker… Hasta los que tiene ya presentados, como Peter (Mercurio), caen en ese círculo vicioso: ¡la misma escena-videoclip de la cinta anterior! ¿En serio? Por suerte, este grupo de jóvenes despierta la simpatía justa como para que se lleve bien la falta de rumbo claro, con la excepción de Moira, que es un pequeño desastre: ¿qué pinta en la narración? Pero de resultar lo justo de interesantes a deslumbrar, a dejar huella, hay un trecho muy grande. Si al final todos o al menos varios protagonistas avanzaran algo o se unieran dando un clímax que los exprimiera bien, pues quizá tanta exposición regulera se hubiera pasado un poco por alto, en plan “era necesario poner ciertas bases, aunque no fueran muy llamativas”. Pero me temo que también descuida mucho las transiciones y los desenlaces: cada uno tendrá la típica revelación en que acepte sus poderes y elija bando, pero sin avanzar realmente en su historia personal.

La psique de Tormenta no llega a abordarse a pesar del tiempo que ocupa. La de Mariposa Mental mejor no hablamos, sólo está para cumplir el cupo de enemigos, que no llegaban. Angel lo mismo, y no se sabe por qué Apocalipsis elige un mutante tan birria. Rondador aparece prácticamente en cada plano pero no se sabe nada de su vida y pensamientos. Bestia no avanza en ningún sentido, se ha relegado a relleno también. Scott y Jean qué hacen aparte de acercarse un poco el uno al otro; bueno, ella repite el clímax de X-Men: La decisión final en modo ligero, pero es lo mismo, es no aportar nada. Los peores parados son de nuevo los más relevantes. Con Peter parece que el realizador va a hacerlo avanzar en su drama (decirle a Erik que es su hijo) pero se lo guarda negligentemente para otra entrega. A esto se le suma el ciclo no repetitivo, sino ya cansino, de Erik. ¿Para qué sumerges a ambos en una tragedia de familias, de pérdida y búsqueda, si no los vas a llevar a una conclusión? Xavier sigue inmóvil, como si cumplir con lo de la calvicie fuera suficiente para señalar alguna supuesta evolución. Mística cada vez es más buena; fijo que se convertirá en la chunga de la primera X-Men en el último momento del último episodio en un giro trágico que la empuje al mal camino; igual ocurrirá con Magneto, supongo, porque Singer parece haberse inclinado por la fórmula blanda del cine comercial actual (Marvel a la cabeza): los protagonistas no pueden ser malvados, sólo llevados momentáneamente hacia la locura. Y para rematar, el conflicto con Apocalipsis se desarrolla de la forma más predecible posible. Este súper invencible villano (que quiere que lo adoren como a un dios pero en vez de mostrar grandeza lo destruye todo… que me lo expliquen) será derrotado por la esperable combinación de todos los poderes y el deus ex machina que se veía venir de lejos.

El otro gran problema es que ni si quiera da la talla como espectáculo. El ritmo aletargado y sin savia, las partes de acción poco inspiradas, y un aspecto visual que no cumple como debería, conforman una superproducción que parece haber costado la mitad de lo que dicen (178 millones de dólares). Los efectos de destrucción de ciudades no son nuevos ni se utilizan en elaboradas secuencias de acción, con lo que no impresionan lo más mínimo; se quedan a años luz de Transformers y Los Vengadores, la competencia más directa. Y en muchos momentos lo digital se nota demasiado: el campo de concentración o la reconstrucción de la mansión parecen un videojuego (por cierto, menudos conocimientos de arquitectura tienen los mutantes), y a veces la integración de actores con fondos añadidos en postproducción, como la escena de Apocalipsis usando a Xavier en el desierto, dan vergüenza ajena. Los robots y el estadio de Días del futuro pasado pasado quizá no sorprendían, pero al menos su acabado era imponente. Primera generación tampoco era impactante en lo visual, pero se suplía con una historia y unos personajes estupendos.

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Saga X-Men:
X-Men (2000)
X-Men 2 (2003)
X-Men: La decisión final (2006)
X-Men orígenes: Lobezno (2009)
X-Men: Primera generación (2011)
Lobezno inmortal (2013)
X-Men: Días del futuro pasado (Rogue Cut) (2014)
-> X-Men: Apocalipsis (2016)
Deadpool (2016)
Logan (2017)
Deadpool 2 (2018)
X-Men: Fénix Oscuro (2018)
X-Men: Los nuevos mutantes (2019)

X-Men: Días del futuro pasado (incluyendo la Rogue Cut)


X-Men: Days of Future Past, 2014, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 131/149 min.
Dirección: Bryan Singer.
Guion: Simon Kinberg, Jane Goldman, Matthew Vaughn.
Actores: Hugh Jackman, James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence, Peter Dinklage, Evan Peters, Patrick Stewart, Ian McKellen, Halle Berry, Nicholas Hoult, Ellen Page, Shawn Ashmore, Johs Helman.
Música: John Ottman.

Valoración:
Lo mejor: La solidez de los personajes, del reparto y de la puesta en escena. En el guion se nota esfuerzo por contar las cosas bien…
Lo peor: … aunque hay deslices, agujeros y cosas cogidas por los pelos.
Mejores momentos: La discusión entre Erik y Charles en el avión.
La pregunta: ¿Cómo puede escuchar música Mercurio cuando va a toda velocidad?
Versiones: Finalmente vio la luz la versión extendida, llamada Rogue Cut. He actualizado la crítica para incluir al final mi opinión sobre la misma.

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Alerta de spoilers: Quizá revelo demasiados detalles para quien quiera verla sin saber nada.–

Me ha resultado difícil catalogar, analizar y puntuar esta película. El público la ha recibido de manera entusiasta, pero entre los más cinéfilos y sobre todo los frikis hay algo más de disensión, o al menos se considera buena aunque con algunos peros importantes. El problema es que intenta abarcar mucho, esquivando también mucho, y no siempre está acertada.

El primer punto conflictivo es que nace como un reinicio poco disimulado. La saga había caído muy bajo, tanto en calidad como en giros de trama y muertes más o menos innecesarias de personajes, con X-Men: La decisión final (que cerraba la trilogía original) y las dos partes de Lobezno (en especial la primera, más centrada en eventos de la Patrulla X). Bryan Singer, que puso en marcha la serie (X-Men, X-Men 2), al igual que muchos fans estaba muy descontento por como la manejaron los directores que la continuaron, y en un intento de redirigirla o resucitarla dio forma a X-Men: Primera generación, que tan bien dirigió Vince Vaughn. Era una saga paralela, yendo a los orígenes de la Patrulla X con nuevos actores para los personajes en sus versiones jóvenes. Apoyado por su gran y merecido éxito de crítica y público decidió que la serie podía ser salvada no sólo tangencialmente, sino por completo, porque el famoso cómic Días del futuro pasado le permitía unir las dos líneas narrativas mediante una historia de viajes en el tiempo. Así pues, ni corto ni perezoso aprovechó las paradojas temporales para establecer una nueva realidad donde los personajes principales que murieron ahora siguen vivos.

¿Está justificado llevar las nuevas entregas hacia un punto en el que esos títulos denostados desaparecen de la continuidad? ¿No es engañar al espectador decir ahora que dos o tres películas sobran? ¿No es jugar con nuestra inteligencia y sentimientos el matar y resucitar personajes sin control alguno? Por no decir que no queda claro qué películas son borradas en la nueva realidad. X-Men: La decisión final es evidente, porque resucitan a los ahí muertos, pero con las dos de Lobezno hay que ponerse a analizar a fondo qué partes son reinventadas. Los fans se han montado esquemas enrevesados, pero con la sensación de improvisación que tiene la serie prefiero no perder el tiempo pensando en ello. Al final no queda otra que aceptar el truco de las realidades paralelas como excusa para renovar la saga, no en vano este título en conjunto es bueno y los que vienen resultan prometedores. Pero eso no elimina la sensación de confusión y, en mi caso, tampoco del todo la de engaño, aunque se aplaca bastante porque en parte endiento el esfuerzo y los problemas a los que se ha enfrentado Bryan Singer.

Pero aun así hay un límite que no debería sobrepasarse y que sí me molesta bastante, hasta el punto de impedirme disfrutar del todo de las virtudes de esta entrega. Hablo del asunto de eliminar y resucitar personajes. No me gusta nada el viejo y cansino método de matar personajes a mogollón sólo cuando sabes que vas a tener un reset al final. Así, el clímax donde los mutantes del futuro caen como moscas sabe a falso y manipulador. Y con las reapariciones de fallecidos como Jean Grey se remata la jugada. Si se rompen los límites de la verosimilitud y de la conexión emocional, si no sabes que el muerto se va a quedar muerto, si ves venir que el argumento es una trampa circular barata o como queráis llamarlo, pues no sé vosotros, pero yo tendré problemas para conectar con el relato, es más, puedo sentirme estafado.

Además la historia comienza con cosas sin explicar, porque no hay forma de hacerlo sin perder mucho tiempo o cambiar por completo el argumento. Xavier aparece vivo y con el mismo cuerpo, y quien no haya visto la escena post-créditos de La decisión final no podrá entenderlo, y aunque lo haga es probable que le parezca otra trampa argumental. ¿Es aceptable tener que ver cosas ajenas a las películas para entenderlas? Porque para mí una escena extra no forma parte de la película. Siguiendo con Xavier y esos anexos, resulta que no se explica tampoco la escena post-créditos de Lobezno inmortal, donde Xavier y Magneto van a buscar a Lobezno en el presente. Y pasando a otro mutante, ahora resulta que Kitty tiene poderes que antes no tenía, todo por meter un rol conocido en la trama.

Pero si superamos esa barrera emocional, si esas omisiones y artimañas descaradas no nos tiran abajo la película, todavía se puede disfrutar de una buena cinta de superhéroes, y de hecho de una buena entrega de X-Men. Sigue teniendo algunos puntos mejorables, pero los aciertos son más destacables.

El argumento de viajes temporales en el fondo es muy clásico y se ve venir de lejos, pero se utiliza sabiamente, sin caer en topicazos, sin resultar farragoso o confuso en los saltos entre tiempos y protagonistas. De hecho el ritmo es muy bueno, siempre activo y con la trama y los personajes bien expuestos y desarrollados. Sólo se resiente un poco en la batalla final, pues las idas al futuro aportan poco aparte de sensacionalismo y el desenlace en el pasado es un poco repetitivo, pues es básicamente el mismo que el de Primera generación: Xavier y Erik enfrascados en una disputa moral ante un mundo que puede aceptar o perseguir a los mutantes según salgan las cosas. Pero aunque como final no tiene la pegada que debería, no es como para llevarse las manos a la cabeza, sobre todo porque la calidad de los personajes sustenta prácticamente cualquier cosa. Lo que sí sobra por completo es ese toque último de misterio con Mística disfrazada de Striker, que además de confuso es tramposo y mosqueante. Confuso porque no se sabe cómo y por qué acaba ahí (o qué pretenden con ello los guionistas), tramposo porque pone intriga artificial cuando sabemos que en la próxima entrega pueden hacer caso omiso como han hecho otras veces, y mosqueante porque precisamente ese final de Lobezno apuntaba directamente a que su línea temporal con Striker seguiría su curso, pero con Mística en medio lo enmarañan aparentemente sin venir a cuento.

Lo mejor es que la esencia de la Patrulla X brilla con intensidad. La lucha por los derechos y la integración, el conflicto contra las ambiciones y fobias de los poderosos, y sobre todo la propia lucha entre los mutantes por su forma de entender el mundo ofrecen un relato con varias capas y estilos muy equilibrados: la combinación de drama, mensajes y acción es excelente. La confección de los personajes es primordial en la ecuación, y es muy acertada. Destaca la profundidad emocional de Erik y Charles, el juego que da su dualidad y confrontación constante, así como el carisma de Lobezno, que por cierto muestra muy bien su evolución respecto a capítulos previos (más implicado en el grupo y la misión, de hecho termina liderando). Los secundarios no parecen incluidos por cumplir con el cómic y todos tienen su lugar en la historia. Pero aquí también hay un desliz. Para ser Mística tan protagonista no le dan suficiente profundidad al personaje, y una actriz tan competente como Jennifer Lawrence está muy sosa porque no hay margen para sacar más. Los demás sí trabajan muy bien: Michael Fassbender, James McAvoy y Hugh Jackman están como siempre estupendos; el momento en que discuten en el avión quita la respiración por todo lo que significa para los protagonistas y por la interpretación de los actores.

Donde no falla ni una pizca es en otro punto esencial: el espectáculo no se descuida. Visualmente es impecable desde los efectos especiales a la dirección de Singer. Las escenas de acción se planifican bien y el sensacionalismo visual (el estadio es quizá excesivo, la escena de Mercurio puro vacile) no engulle a la trama y personajes.

Como muchos fans, hubiera preferido que siguieran con la segunda parte de Primera generación, la mejor de la serie, en vez de meterse en este embrollo de reinicio forzado, pero al menos el resultado es francamente bueno más allá de lo que nos guste o no la manera de relanzar la saga y resucitar personajes.

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Actualización del original publicado el 16/10/2014:
Vista la versión extendida, llamada Rogue Cut (Versión Pícara, vamos)

Huelga decir que hay dos tipos de versiones extendidas de películas: las que merecen la pena y las que no. Algunas ediciones en dvd/bluray incluyen escenas extra sólo como reclamo, sin aportar nada esencial a los personajes o la trama. Pueden ser minutos que no hagan daño o pueden alagar innecesariamente la cinta. Por ejemplo la extendida de Terminator 2 no aporta nada y ralentiza el perfecto ritmo de la versión original. Luego están las ganan calidad, porque fueron recortadas negligentemente por la productora de turno, donde pensaban que una versión más reducida (y generalmente menos violenta) sería más viable comercialmente, pero luego resulta que lo que quedó fue un resumen malogrado. Los mejores ejemplos son Abyss, El reino de los Cielos y Alexander, cuyas versiones del director son inmensamente superiores a sus estrenos en cines.

¿En qué categoría entra la extendida de Días del futuro pasado? Pues concretamente en ninguna de las dos, la verdad, es más bien un caso nuevo. Como producción que tiene una parte de su público, el fandom, que es muy fiel y conocido por comprar cualquier edición que vea la luz, la productora no puso pegas al capricho del director Bryan Singer de sacar una edición más larga. Pero esa idea no obedece a razones narrativas, a que en cines tuviera que resumir o alterar el montaje por presiones externas. Lo que ocurrió es que rodó una subtrama con un personaje secundario, Pícara, solamente porque era muy apreciado en la saga, tanto por los seguidores como por él, pero luego vio que en el relato no pintaba mucho. Y como le han dejado ha sacado una versión que incluye ese capítulo anecdótico pensando en que gustaría, pero lo cierto es que es raro encontrar opiniones a favor de este montaje nuevo, la grandísima mayoría, incluso teniendo en cuenta lo que deseábamos ver al personaje, coincide en que la película no gana, sino todo lo contrario.

Siendo una obra pausada más que de acción trepidante, centrada en desarrollar el conflicto de sus personajes y formar las escenas cumbre desde esa base, ralentizar el ritmo aumentando el metraje con secuencias ligeras o intrascendentales es bastante contraproducente. La Rogue Cut incluye casi veinte minutos extras de pura morralla. Tenemos algún diálogo superficial que no aporta nada al dibujo de los protagonistas (Bestia y Lobezno charlando en la mansión) y extensiones de trama poco justificadas (la destrucción de Cerebro es innecesaria -y más con esa tonta escena de sexo-, ya teníamos razones de sobra para no encontrar a Mística). Lo más esperado era ver a Pícara, pero resulta a todas luces negligente meter una trama paralela enorme para que sólo aparezca para estar sentada sin hacer nada relevante. Si interaccionara en la trama del futuro, si se relacionara con los demás personajes… pero es que no hace nada, sustituye a Kitty unos minutos y punto. Y para llegar a eso hemos tenido su rescate en la mansión, una escena de acción larga pero insustancial y anticlimática que además incluyen de forma muy extraña, narrándola de forma paralela a cuando Magneto (en el pasado) recupera su casco, como si ambas cosas tuvieran alguna relación. Hay otros tantos detalles cambiados, pero son igualmente irrelevantes: qué más da dónde muera uno de los mutantes del futuro, si sabemos que esa línea se rehará.

Así pues, si vuelvo a verla será en la versión cines, y pienso que esta Rogue Cut quedará como una curiosidad fallida que probablemente se olvide con el tiempo.

Como siempre, movie-censorship hace una comparación exhaustiva.

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Saga X-Men:
X-Men (2000)
X-Men 2 (2003)
X-Men: La decisión final (2006)
X-Men orígenes: Lobezno (2009)
X-Men: Primera generación (2011)
Lobezno inmortal (2013)
-> X-Men: Días del futuro pasado (Rogue Cut) (2014)
X-Men: Apocalipsis (2016)
Deadpool (2016)
Logan (2017)
Deadpool 2 (2018)
X-Men: Fénix Oscuro (2018)
X-Men: Los nuevos mutantes (2019)

La gran estafa americana


American Hustle, 2013, EE.UU.
Género: Drama, suspense.
Duración: 138 min.
Dirección: David O. Russell
Guion: David O. Russell, Eric Warren Singer.
Actores: Christian Bale, Amy Adams, Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Jeremy Renner, Louis C.K.
Música: Danny Elfman.

Valoración:
Lo mejor: El magnífico reparto y la buena calidad de los personajes la salvan del suspenso, pero…
Lo peor: … no evitan que sea un coñazo. El guion, de narrativa morosa y sin rumbo. La dirección, con escasos recursos. Su duración, a todas luces excesiva.

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A la altura de la los cuarenta minutos de proyección me seguía preguntando cuándo iba a empezar la película. Pero no queda otra que aceptar que su ritmo y tono es ese: superficial, monótono, deslavazado, sin rumbo claro. El guion de David O. Russell es flojo tirando a malo: qué mal presenta la historia y lanza el grueso de la trama, para finalmente llegar a un desenlace que no es tan sorprendente como finge ser. Entre medio la profundidad del relato es mínima: interés, complejidad y trascendencia y brillan por su ausencia, mientras que la monotonía y la incapacidad para ir al grano y no perderse en recesos innecesarios se hacen patentes minuto tras minuto; y lLa voz en off que te explica de vez en cuando lo que precisamente vemos que está ocurriendo remata esas sensaciones de imprecisión.

La puesta en escena es vistosa gracias a la ambientación (destacan las excelentes labores vestuario y maquillaje), porque David O. Russell de nuevo demuestra que dista mucho de ser el gran artesano que tantas nominaciones a premios mediáticos parecen reconocerle. The Fighter y El lado bueno de las cosas mostraban muchas carencias narrativas, y en esta estamos ante la misma situación. Algo más de vida sí consigue, alejándose del aspecto de telefilme del primer ejemplo, pero eso de que ha descubierto el travelling también tiene su lado malo: repite el cliché de acercarse al rostro del personaje demasiadas veces, dando la sensación de que estamos en la misma escena una y otra vez. Esta falta de recursos, de visión, se traduce en que el pobre libreto no gana enteros al ser llevado a la vida.

Como decía al inicio, se hace larguísima (dos eternas horas y veinte minutos), nunca es capaz de atrapar por culpa de su falta total de originalidad e ingenio, por su nula habilidades para asombrar, intrigar, divertir y emocionar, porque no sabe ofrecer giros eficaces ni lograr que cuando se torna inverosímil el espectáculo disimule la falta de credibilidad (en esto último O. Russell juega a ser Scorsese, estrellándose en el intento). Es una película sin sustancia ni energía, no se ve en ningún momento la supuesta gran aventura que viven los protagonistas.

Por suerte, esos personajes salen bien parados y sustentan hasta los largos capítulos donde el realizador parece olvidarse por completo de contar algo. En lo que sí ha demostrado Russell ser muy capaz es en la descripción de caracteres y en la dirección de actores, siendo estas cualidades las únicas que realmente han dado calidad a sus películas, destacando sobre todo la presente, la más malograda en cuanto a guion. Los cuatro protagonistas, incluyendo a la esposa rechazada, que tiene poca presencia pero resulta fascinante, son lo único que mantienen con vida el relato. Sus formas de ser se plasman bastante bien y su evolución resulta interesante, porque se ve muy bien el cambio que van sufriendo en sus vidas. Es fácil conectar con ellos, sus vivencias llegan con cierta intensidad incluso en los momentos menos atractivos de la aventura, y los actores los realzan de forma impresionante, dando el que sea probablemente el mejor reparto coral del año.

El camaleónico Christian Bale (aunque cabe preguntarse si de verdad era necesario engordar para el personaje) se inspira en el mejor Robert de Niro (hasta el tono de la voz recuerda a él ocasiones; por cierto, De Niro aparece en un pequeño papel) pero sin dejar la sensación de imitación: construye un rol completamente único, reconocible y creíble en cada gesto y tic, en las miradas, la forma de hablar… Este papelón reafirma a Bale como uno de los mejores intérpretes del presente, sobre todo ahora que el otro gran camaleón, Russel Crowe, anda algo en segundo plano. Amy Adams también está fantástica: pletórica en los mejores momentos del personaje, transmitiendo una energía que se contagia, y pasando magistralmente hacia la congoja y finalmente la desesperación cuando se tuercen las cosas. Es inenarrable la intensidad que muestra en la escena en que le dice la verdad al agente. Jennifer Lawrence arrasa en las tres o cuatro escenas que tiene: es increíble como una chica aparentemente tan dulce puede lograr un rol tan alocado y enérgico, además en un estilo diferente al de El lado bueno de las cosas, menos majareta y más inmadura y ajena a la realidad. Por cierto, no puedo evitar comentar la espectacular belleza de ambas mujeres, y lo hipnótico que resultan los escotes exageradísimos que les hacen llevar. Bradley Cooper está muy bien como agente obsesionado y descarriado, pero su labor en la recién citada El lado bueno de las cosas fue bastante superior. Los otros pocos secundarios relevantes están muy correctos: Jeremy Renner demostrando que es más que un actor de acción, Louis C. K. como eterno secundario de calidad.

Aunque se podría decir que la interpretación de Matthew McConaughey en Buyers Dallas Club supera al esfuerzo de Bale, Lawrence como secundaria le da mil vueltas a la favorecida por la Academia, Lupita Nyong’o (12 años de esclavitud), si acaso debería haber sido rival directa de Sally Hawkins (Blue Jasmine), donde no sabría a quién elegir. Amy Adams, con cinco nominaciones a los Oscar a cuestas, tenía aquí el papel perfecto para ser el mejor del año, pero es que Cate Blanchett está insuperable en Blue Jasmine. De todas formas, aquí caigo en los errores de los medios y entregas de premios: destacar un solo papel cuando hay tantos excelentes es injusto, porque parece quitarle méritos a los demás. Pero como me suele pasar, no puedo evitar comentar los eternos desaguisados de los Globos de Oro y sobre todo los Oscar. En este caso destaca lo terriblemente injusto que es premiar por popularidad: las ridículas nominaciones a dirección, guion y película vuelven a señalar otro año más el sinsentido que son estos certámenes.

Casi ni la acabo, de plomiza y fallida. ¿Una de las diez mejores películas del año? Una de las peores, si acaso (hablando de producciones de primera división, claro). Al menos su éxito ha servido para reconocer a su memorable reparto, que en otras condiciones seguramente pasaría desapercibido. Por lo demás, dan ganas de ponerse El golpe (The Sting, 1973) para quitarse el mal trago.

Los Juegos del Hambre: En llamas


The Hunger Games: Catching Fire, 2013, EE.UU.
Género: Acción, fantasía.
Duración: 146 min.
Dirección: Francis Lawrence.
Guion: Simon Beaufoy, Michael Arndt, Suzanne Collins (novela).
Actores: Jennifer Lawrence, Liam Hemsworth, Josh Hutcherson, Elizabeth Banks, Woody Harrelson, Lenny Kravitz, Stanley Tucci, Toby Jones, Philip Seymour Hoffman, Jena Malone, Donald Sutherland.
Música: James Newton Howard.

Valoración:
Lo mejor: Los personajes tienen algo de calidad, el mundo imaginario posee bastante potencial.
Lo peor: Superficial, irregular, aburrida.

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Como la primera parte, esta es una película de quieros y no puedo. Por suerte no espero nada de la saga (no soy lector de las novelas ni fan de la adaptación) y simplemente las veo y las olvido, porque si no me estaría tirando de los pelos por ver tantas posibilidades desaprovechadas. Hay un potencial enorme en todos los elementos de la trama y en todos los personajes, pero nunca termina de emerger del todo. La dictadura, el pueblo a un paso de la hambruna y de la rebelión, el control de la población que se hace a través de los medios de comunicación y los juegos, los personajes planteándose formas de lucha, el complot del que Katniss es una herramienta más… Todo se queda en la superficie, porque se difumina unas veces o se pasa descaradamente de ello otras.

Metraje hay de sobra, pero el guion nunca parece ser capaz de concretar y ahondar e ir al grano. Se pierde en cosas triviales y dedica demasiado tiempo a exponer cosas evidentes. Una escena magistral de un viejo ejecutado es un gran ejemplo de lo alto que podría llegar el relato, un listón que olvida en un trajín de intrascendentes viajes, cansinos lloriqueos de los protagonistas, romances simplones y apariciones en la tv demasiado largas, por no mencionar que se fuerza demasiado el tono juvenil, con el cansino triángulo amoroso.

Y de nuevo el paso al juego rompe el poco ritmo que había, pues deja de lado una trama política con algo de contenido para ir a una aventura de supervivencia anodina. Igual que en el primer capítulo la estancia en el juego (supongo que heredándolo de la novela) es incapaz de mostrar algo emocionante y complejo, ofreciendo un viaje desganado donde los pocos recursos que ofrece son bastante tramposos y rebuscados: en vez de reforzar el prometedor conflicto entre personajes y la lucha contra la hostil naturaleza, tenemos triquiñuelas tecnofantasiosas que parecen improvisadas.

Para colmo, la evolución respecto al episodio precedente es mínima. Se ve que Katniss ha cambiado bastante, de hecho, es un buen rol central, pero la trama es exactamente la misma, paso por paso, capítulo por capítulo. Sabiendo que iba ser una historia apenas cambiada por los nuevos puntos de vista de la protagonista podrían, qué digo, deberían haber aprovechado para dar más entidad a los correctos pero mejorables personajes secundarios y sobre todo al entorno, a la exposición y desarrollo del universo. ¿Sabemos algo nuevo del mundo tras otras dos horas y media de película, o ha cambiado este lo suficiente como para ofrecer nuevos horizontes narrativos? Nada de nada. Tan solo el epílogo va un paso más allá. Así pues, parece un remake realizado con más presupuesto. Y se nota en la ambientación (la ciudad y la selva son bastante espectaculares), pero no en la puesta en escena, que es bastante normalita.

Como la primera parte, resulta demasiado irregular, larga, pesada y poco emocionante a pesar de prometer mucho. Como suele ocurrir, esto no es problema para que la taquilla reviente, pues el público ya está acostumbrado a tener el listón muy bajo.

Saga Los Juegos del Hambre:
Los Juegos del Hambre (2012)
-> Los Juegos del Hambre: En llamas (2013)

Los Juegos del Hambre


Hunger Games, 2012, EE.UU.
Género: Aventuras, ciencia-ficción, drama.
Duración: 142 min.
Dirección: Gary Ross.
Guion: Gary Ross, Billy Ray, Suzanne Collins (novela).
Actores: Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson , Stanley Tucci, West Bentley, Willow Shields, Elizabeth Banks, Woody Harrelson, Toby Jones, Donald Sutherland.
Música: James Newton Howard.

Valoración:
Lo mejor: Dirección, intérpretes. El guión presenta una prometedora distopía…
Lo peor: … que se va perdiendo en un cúmulo de vaguedades, errores y una considerable falta de rumbo. Se hace larga.

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Los Juegos del Hambre arranca con un prólogo que describe muy bien su mundo imaginario, nos sumerge de lleno en la tragedia que viven sus habitantes y nos lanza tras unos pocos personajes muy bien presentados. Promete embarcarnos en una distopía trágica con aventuras intensas… pero por desgracia, sea porque el guion no sabe exprimir la novela o porque esta también falla (no la he leído), una vez iniciado el juego la proyección rápidamente pierde esa fuerza inicial y termina convertida en una aventura de supervivencia aburrida e intrascendente.

La situación extrema de supervivencia (nada más y nada menos que matarse entre ellos) resulta una aventura desigual, con poca garra y una narrativa desganada. Los caracteres riendo y correteando por el bosque tiran por tierra la credibilidad. Que la protagonista llore a una chiquilla pero no a otras fallecidas no obedece a lógica alguna (y menos si la escena es tan desesperantemente larga). Los cambios de bando del amigo no se explican. Que me saquen un peligro y me tengan que explicar mediante narración paralela de qué va la cosa es penoso. Que para mostrar más peligros tenga que recurrirse a chorradas de ciencia-ficción (la realización del programa mete un incendio aquí y unos perros asesinos allá), con todas las posibilidades que el entorno hostil y la lucha entre personajes ofrece, muestra definitivamente que la historia no da más de sí, que sus escritores (y esto seguro que viene del libro) no tienen recursos narrativos suficientes para sostener el conjunto. En definitiva, toda la sustancia que podría haber tenido se diluye en estas poco satisfactorias aventuras por el bosque. Apenas se recuperan algunas ideas llamativas en el tramo final, como el amor quizá fingido quizá no con el que dan espectáculo a la audiencia para salvar el trasero o las tenues pinceladas sobre la política de la parte rica del mundo y las revueltas en la zona sometida y pobre (que no sé si serán más completas en la novela).

El otro punto a favor de la película es que no parece nacer como superproducción comercial (salvo porque se nota la forzosa reducción de violencia). El presupuesto de menos de ochenta millones no sirve para recrear un mundo imaginario con la calidad exigible hoy en día… pero la verdad es que no me importa que lo digital se note y las pantallas de fondo sean incluso cutres, porque se suple con una dirección que aporta solidez más que de sobra. En las cintas taquilleras casi siempre falta una mano que dé entereza, calidad y personalidad al acabado de la película, que no permita que los efectos especiales se coman la narración y a la vez impida que los productores, por miedo a perder audiencias, te obliguen a dirigir la cinta con la técnica más simple y facilona posible. Gary Ross sabe que está ante una historia de personajes y que no tiene dinero para montarse una aventura visual de altos vuelos, así que se centra en esos protagonistas. Los primeros planos son constantes, porque siempre están en juego los problemas y sentimientos, pero la fotografía y el montaje son de calidad y en general la narración fluye muy dinámica. Además, saca muy buen partido de unos actores bastante experimentados, en especial la impresionante Jennifer Lawrence, que ha demostrado más que de sobra ser una actriz enorme (Winter’s Bone) y vuelve a estar estupenda, sobre todo teniendo en cuenta que su rol es la película y siempre está en pantalla. Qué raro es ver grandes papeles en obras destinadas al público juvenil y protagonizadas por jóvenes.

Sin duda, el buen acabado, tanto en dirección como en interpretación, otorga a la cinta un aura de seriedad y un mínimo de calidad que el guion pierde a marchas forzadas a pesar de partir de algunas ideas muy atractivas. El equilibrio sin embargo es débil, y en mi opinión la balanza se inclina hacia el lado malo: Los Juegos del Hambre resulta demasiado larga para el poco contenido que tiene, y llega a hacerse aburrida. Su enorme éxito ha garantizado la puesta en marcha de secuelas con más presupuesto, con lo que el aspecto visual mejorará considerablemente… pero ya veremos si son capaces de atinar con el guion. Mi experiencia en cine comercial y sagas de este tipo me dice que es muy improbable.

Saga Los Juegos del Hambre:
-> Los Juegos del Hambre (2012)
Los Juegos del Hambre: En llamas (2013)

X-Men: Primera generación

X-Men: First Class, 2011, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 132 min.
Dirección: Matthew Vaughn.
Guion: Ashley Miller, Zack Stentz, Jane Goldman, Mathew Vaughn.
Actores: James McAvoy, Michael Fassbender, Kevin Bacon, Jennifer Lawrence, Rose Byrne, Jason Flemyng, January Jones, Nicholas Hoult, Michael Ironside.
Música: Henry Jackman.

Valoración:
Lo mejor: Un guion esforzado en construir una historia sólida y con buenos personajes, una dirección que sabe mantener esa idea, un reparto muy bien elegido.
Lo peor: El ritmo es mejorable, le cuesta ir al grano y contar cosas sin alargar demasiado. La música no tiene alma. Visualmente no es la más espectacular del género.

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Después de la enorme decepción que supuso X-Men: La decisión final y lo poco que dio de sí X-Men orígenes: Lobezno no esperaba mucho de otra secuela, pero peor fue cuando anunciaron que era un reinicio. ¿Por qué dejan de lado personajes e historias ya desarrollados? Y por extensión me da la sensación de que esto es una lotería: hacen películas pensando sólo en recaudar, y si no llegan a la cifra esperada las vuelven a hacer. Así nos hemos tragado la inmunda El increíble Hulk, por ejemplo. Pero por suerte aquí se han tomado dos buenas decisiones: primero, no es un reset completo, sino que se mantienen fieles al resto de películas, y segundo, han intentado hacer una cinta de calidad… Y lo han conseguido.

Es indudable que X-Men: Primera generación tiene errores y en conjunto cabe pensar que con pocas mejoras podría haber dado algo memorable, pero siendo justos hay que ponerse en el lugar del guionista, quien se enfrentaba a un trabajo complicado y arriesgado. Debía ser fiel al cómic y a las otras películas, presentar muchos personajes con historias propias, desarrollar una trama atractiva que no solape a esos protagonistas y por supuesto añadir a la mezcla acción y humor, que al fin y al cabo esto es un entretenimiento y no un drama serio. Y todo ello teniendo en cuenta que con cada factor que añades se incrementa la dificultad.

En el resultado hay una clara falta de ritmo, aunque no es lo que se dice fatídica. Da la sensación de que le cuesta arrancar e ir al grano, pues hay mucho contenido (unas cuatro narraciones paralelas: la odisea de Magneto, la de Xavier, los intereses del gobierno y el plan del enemigo) y al guion le ha faltado conseguir una última puntada de ingenio para acelerar o hacer más amena la narración. Así, en algunos tramos la historia parece algo dispersa y el interés decae, de hecho hay alguna escena claramente innecesaria (como la de Magneto en un bar de Argentina, por ejemplo), pero este bache se supera bastante bien gracias a que la exposición y el desarrollo de los personajes resultan loables. Se pone a cada protagonista, y son muchos, en su lugar en la trama: hay tiempo para que te caigan simpáticos todos ellos (aquí los secundarios salen mejor parados que en las de Bryan SingerI y II-) y para disfrutar con sus problemas, observar sus evoluciones según las circunstancias y finalmente conocer cómo se crearon de los dos famosos bandos que forman los mutantes. Buenos diálogos, situaciones divertidas y una estupenda química entre los actores dan un punto extra de interés al conjunto.

La labor de esos intérpretes merece una mención más detallada. James McAvoy como Charles Xavier y Michael Fassbender como Erik Lehnsherr/Magneto llevan casi todo el peso de la cinta de forma impresionante. Aunque se alaba mucho al segundo yo no diría que supera al primero, pues ambos captan a la perfección los matices de sus personajes y dotan de interés escenas donde es crucial la labor del actor (como aquellas en las que Xavier trabaja con su mente). En un plano inmediatamente inferior tenemos a Kevin Bacon como Sebastian Shaw, un actor siempre competente, y a la joven Jennifer Lawrence como Raven/Mystique, quien demostró ser una actriz como la copa de un pino en Winter’s Bone. Lawrence da credibilidad de sobra a una chica perdida, inadaptada, y Bacon consigue un toque extra de intensidad en un villano correcto pero no espectacular.

La acción no abunda pero se usa con la cabeza, no buscando el golpe de efecto fácil sino tratando de mantener a los protagonistas y sus tribulaciones en el centro de todo. Como resultado la historia atrapa y estamos más pendientes de lo que ocurre que de los vaciles visuales. La labor de dirección es excelente en todo momento, pero destaca en esos momentos álgidos, donde no pierde el foco de los acontecimientos: los personajes. La fotografía y montajes son excelentes, dando toda una lección al cine de acción actual. Pero no todo es perfecto, pues tengo la sensación de que para el presupuesto con el que jugaban (unos bárbaros 160 millones) lo que tenemos no luce como cabría esperar, y más teniendo en cuenta que vemos pocos momentos de efectos especiales. No es grave porque lo que hay funciona, simplemente me pregunto si con tanto dinero no podían haberse soltado un poco más. Las escenas de los chavales volando no son especialmente llamativas, por ejemplo. Lo que sí es más criticable es que después de currarse tanto el guion y la puesta en escena, a la hora de rematarla en la sala de montaje parece que le han querido dar intensidad o agilizar el ritmo a base de meter música activa, trepidante y contundente en todo momento. Ni la intención ni el resultado me convencen, tanto porque supone tener un murmullo constante en cada escena como porque la partitura, aunque correcta, no tiene mucha personalidad. Lo cierto es que me da la sensación de que no confiaban en que el espectador de hoy día pudiera disfrutar una película pausada.

Con las buenas sensaciones que deja el visionado y la más que correcta presentación que supone para el universo de los X-Men, uno sale de la proyección deseando ver una secuela de este nivel. Sin embargo quizá haya que rezar para ello, pues aunque las críticas (profesionales y de público) son excelentes la taquilla no es espectacular, y una cinta de este calibre necesita duplicar holgadamente su presupuesto para llamar la atención. Esperemos que piensen en que el prestigio que Christopher Nolan ganó con Batman Begins provocó que la secuela recaudara casi tres veces más.

Diría que a X-Men: Primera generación le falta el toque de genialidad que diferencia las buenas películas de las grandes películas, ese que dio por ejemplo el citado Nolan a sus Batman, pero desde luego ha apuntado alto en un género que ofrece más desencantos que obras dignas de recordar.

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Saga X-Men:
X-Men (2000)
X-Men 2 (2003)
X-Men: La decisión final (2006)
X-Men orígenes: Lobezno (2009)
-> X-Men: Primera generación (2011)
Lobezno inmortal (2013)
X-Men: Días del futuro pasado (Rogue Cut) (2014)
X-Men: Apocalipsis (2016)
Deadpool (2016)
Logan (2017)
Deadpool 2 (2018)
X-Men: Fénix Oscuro (2018)
X-Men: Los nuevos mutantes (2019)