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Los Vengadores: Fin del juego (con spoilers)

Avengers: Endgame, 2018, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 181 min.
Dirección: Anthony Russo, Joe Russo.
Guion: Christopher Marku, Stephen McFeely.
Actores: Robert Downey Jr., Chris Evans, Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Jeremy Renner, Don Cheadle, Paul Rudd, Karen Gillan, Zoe Saldana, Josh Brolin, Gwyneth Paltrow, Chris Pratt, Benedict Cumberbatch, Chadwick Boseman, Brie Larson, Tom Holland, Evangeline Lilly, Tessa Thompson, Rene Russo, Elizabeth Olsen, Anthony Mackie, Sebastian Stan, Danai Gurira, John Slatery, Tilda Swinton, Bradley Cooper.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Es capaz de ofrecer un giro inesperado y dejarte pasmado cada pocas escenas, y aun así hilar un relato muy coherente en sí mismo, en relación con toda la serie, y como homenaje a la misma y a los seguidores. En otras palabras, el guion es sublime. La puesta en escena no se queda atrás, con un trabajo de dirección magnífico y unos efectos especiales perfectos. El reparto lo da todo.
Lo peor: Capitana Marvel no encaja. Ojo de Halcón tiene mucha presencia pero menos recorrido dramático que los demás. Quizá podían haber sacado más de un par de secundarios.
Mejores momentos: (Ojo, spoilers) Tantos… La decapitación, Natasha desolada por el destino de Barton, Thor el fanegas, Nebula y Máquina de Guerra tras su gema, la interferencia que revela a Thanos todo el plan, la gema del alma, el encuentro de Banner y la Anciana, las gemas de Nueva York, la pelea entre los dos Capitanes América, el encuentro de Tony con su padre, el de Thor y su madre, y la batalla final al completo.
El plano: Las tropas de ambos ejércitos cara a cara, con la devastación al fondo.
La frase:
1) ¡Vengadores… reuníos!
2) Yo soy Iron Man.

* * * * * * * * *

Alerta de spoilers: Destripo a fondo: trama, finales, muertes… Puedes leer la versión sin spoilers.–

No sabía qué esperar de Fin del juego. Por mucho que los guionistas lo escribieran bien, basarse únicamente en una batalla colosal contra Thanos, recuperar las gemas y devolver el orden al universo tenía todas las de resultar muy predecible, y cumplir con las expectativas de tantos millones de espectadores en el sentido del espectáculo era muy difícil habiendo puesto el listón tan alto en varias entregas previas. Así que deseaba que discurriera por caminos más originales. ¿Cuáles? Ni idea. No me puse a buscar pistas en los cómics y las películas para analizar distintas posibilidades, quería ir con la mente en blanco para que me sorprendieran. Finalmente los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely han optado por algo que en el fondo incluye una clásica confrontación a lo grande entre buenos y malos… pero tomar eso como definición no le hace justicia a la película de ninguna manera, porque ni con las expectativas tan altas me esperaba una obra tan valiente, desconcertante y compleja.

El relato tiene varias partes muy diferenciadas, hay muchos frentes abiertos de distinto estilo y cada personaje tiene su propia historia, y aun así todo fluye de maravilla. Lo mejor es que cada quince o veinte minutos te clavan un giro que descoloca todo o como poco añade nuevas y asombrosas dificultades, de forma que toda línea narrativa presentada es puesta a prueba, por no decir destrozada, justo cuando pensabas que iba a encaminarse hacia algo más lineal. El talento, la inteligencia y el arrojo de los guionistas y directores no decae ni un instante, ofreciendo tres horas de colosal espectáculo y un torrente de emociones difícil de catalogar y describir. Llega a ser abrumadora y deprimente por momentos, de hecho, no considero que sea apta para menores de 13 años.

Cuando crees que el enfrentamiento contra Thanos llega demasiado pronto, que la proyección va a empezar soltando tortas sin ofrecer nada más, toma ejecución repentina y vuelta a casa sin solución a la vista. El cartel de “cinco años después” es demoledor. ¿Que esperas que tras el fracaso los héroes le echen huevos y se levanten rápido? Pues los autores se paran sin miedo en un largo segmento de lamentos y personajes rotos. Cuando llega una débil esperanza de hallar una solución o una forma de luchar, no meten prisas y van al lío sin más, sino que hay un nuevo proceso de adaptación personal y técnico: ¿nos arriesgamos a sacrificar lo poco que nos queda?, ¿qué dificultades entraña esta idea?

Lo cierto es que una vez expuesto el plan vino mi único momento de flaqueza, de dudas ante lo que podía ofrecerme la cinta. Estaba completamente hechizado desde la decapitación de Thanos, pero ponerme de repente una historia de viajes en el tiempo me provocó un buen bajón, me sabía a trampa, a recurso barato para deshacer todo sin más. Sin embargo, los autores se lo trabajan de forma que convence en pocos minutos, y cuando los Vengadores se lanzan al pasado para buscar las gemas me volvieron a ganar por completo sin dejar ni rastro de dudas, pues el panorama que se presenta es fascinante.

Los giros imprevisibles no dejan de aumentar la complejidad, abriendo más y más frentes y posibilidades ante los ojos. Incluso en estas condiciones hay momentos que superan cualquier expectativa aunque ya las habían puesto patas arriba varias veces. El desastre con Hulk, la escalera, el teseracto y Loki es alucinante, te ríes mientras se viene todo debajo de la forma más inesperada. Y cuando Thanos se entera de todo por la interferencia entre las dos Nebula se me cayó el alma al suelo: ¡ahora sí que se ha liado! Y aun así tienen tiempo de jugar con el homenaje a la saga con maestría, enlazando con sus inicios con ingenio (la escena del ascensor: “Hail, Hydra”) y buen sentido del humor (“El culo de América”). De esta forma, nunca parece que el viaje en el tiempo sea una excusa para deshacer una trama que han complicado mucho, sino precisamente una forma de darle nuevas vueltas de tuerca y sacar el máximo partido a la serie y los personajes.

Cada gema tiene su estilo (la de Loki es comedia, la de los años setenta drama familiar, la de Thor superación personal, la del alma tragedia…), sus propios obstáculos iniciales y sus complicaciones posteriores, y cada una supone seguir avanzando con los personajes, sus relaciones, sus dilemas internos y sus sentimientos, sus sacrificios… Así hasta una batalla final apoteósica, donde aun con esta historia desbocada llena de imprevistos y épica sobrecogedora los protagonistas son lo más importante y lo que mejor funciona. Porque el arco dramático de estos es mucho más complejo a lo largo de la serie de lo que mucha gente piensa, y en este título más aún. Sólo encontramos unos pocos deslices, nada graves además, y tenemos al menos una elección muy arriesgada (la situación de Thor), que entendería que molestase a los fans, pero parece que no lo ha hecho mucho, quizá por lo bien expuesto que está el cambio gradual en cada uno de ellos.

En La guerra del infinito se hablaba de no ceder ni sacrificar nada por los delirios de un tirano. Steve Rogers, el Capitán América, era la brújula moral en esa decisión, acorde a su trayectoria de poner siempre la ética y al ser humano por encima de decisiones políticas. Pero ahora está derrotado por completo. Da charlas sobre que hay que sobreponerse y seguir adelante en el mundo que nos ha tocado, pero como admite ante Natasha, no se lo cree ni él. Sin embargo, en cuanto ve una chispa de esperanza se tira de cabeza, decidiendo ahora que hay que darlo todo por el todo. Ya no hay margen para el buenismo, el futuro pende de una cuerda muy floja. Cuando Nat no vuelve de su misión, obviamente sufre, pero sabía que iba a pasar y su expresión es más de resignación. El final, cuando se queda en el pasado, yo no lo veo sólo como una historia romántica y un retiro merecido, sino como la aceptación de que ya no es el Capitán América. Ha sacrificado demasiados principios como para seguir siéndolo. Por otro lado, yo no conozco los cómics a fondo y me pilló desprevenido el que coja el martillo de Thor, pero es un tema que se presentó muy bien en La era de Últrón. La interpretación de Chris Evans es magnífica; no dábamos un duro en los inicios de su carrera y ha crecido muy bien como actor.

Tony Stark es otro derrotado hasta la médula, pero en esa derrota culpa también a sus compañeros héroes, en especial a Steve, pues se negaron a sus planes de proteger la tierra con Ultrón. Para ellos, había que sacrificar demasiadas libertades por amenazas demasiado lejanas. Inesperadamente, del fracaso ha renacido con otra perspectiva: la desaparición de Peter Parker y la formación de una familia le hacen ver lo que puede perder, y cuando vienen a por su ayuda no está dispuesto a hacer ningún sacrificio por ningún bien mayor. Pero eso es un bache temporal. Tony Stark es Iron Man. Todas sus películas han tratado principalmente la dualidad héroe-persona. Incluso la denostada tercera entrega lo tenía en todo momento en el foco: perdía la fe, y tenía que luchar contra sus demonios internos para levantar cabeza; de ahí que el Mandarín fuera alterado y convertido en un villano secundario. Así que Iron Man no tarda en renacer, con dudas al principio pero ganando fuerza, tanta que acaba haciendo el sacrificio supremo mientras afirma, ya sin ningún atisbo da dudas “Yo soy Iron Man”. Y Pepper no queda como un pegote (en Iron Man 3 sí lo fue). Quien otrora lamentaba que su amado antepusiera el trabajo y el deber al amor y la familia, ahora lo acepta rápido y alienta su decisión: hay demasiado en juego.

Robert Downey siempre había mostrado un gran carisma, pero en Guerra civil, La guerra del infinito y la presente ha dejado claro que también se deja la piel, que no está en esto sólo por el dinero (75 millones dólares sacó de la anterior, en la presente seguro que más de 100…). Transmite con gran verosimilitud las diversas fases por las que pasa su rol: la derrota se nota en cada gesto, el renacimiento inicialmente refleja más temores que confianza, el encuentro con su padre muestra al hombre tras la máscara, y en la batalla final se ve la determinación inquebrantable del superhéroe.

Natasha Romanoff, la agente rusa a la que le habían quitado todo en su formación, encontró en los Vengadores una familia, razones por las que vivir, y no está dispuesta a rendirse. Pero tiene tanto que agradecerles y teme tanto al vacío de vivir sin esa familia que está dispuesta a darlo todo porque vuelva la normalidad, incluso su vida. Por ello habría venido muy bien tener su película en solitario antes de esta entrega, habría ensalzado aún más su arco final. El papelón de Scarlett Johansson es de impresión, sobre todo cuando escucha los informes de las andanzas de Barton, una escena que, si esto no fuera cine de superhéroes, cine de “segunda”, le habría valido mil premios.

Thor es el que podría haber generado polémica, con su barriga de fracasado y holgazán, pero salvo alguna queja suelta no he visto mucho revuelo. Y lo entendería, dado que le dan un giro en apariencia cómico importante. Pero el dios del trueno tuvo su historia de aceptación del deber durante sus películas, ya había tocado techo. Si querían mantenerlo en el juego había que abordar una nueva etapa en su vida, y han optado por ahondar en su lado humano. También derrotado, decide tomar una especie de exilio, representado muy bien por la inmadurez y la falta de coraje por hacer algo con su vida. Y cuando reencuentra el valor y la determinación, es otra persona, no vuelve a ser el infalible Thor. Así que opta por un retiro. Ya no tiene nada que demostrar. Como siempre, Chris Hemsworth logra una vena tragicómica encantadora, y es evidente que seguiremos disfrutando de sus andanzas en Guardianes de la Galaxia, Vol. 3.

Los únicos puntos débiles destacables son Capitana Marvel y Ojo de Halcón, y en menor medida también se pueden poner un par de pegas con algunos secundarios.

Clint Barton, alias Ojo de Halcón, ha perdido todo y entra en una espiral de autodestrucción y violencia. Siendo tan prominente su presencia en este título deberían haber trabajado mejor su vuelta al ruedo. Es probable que no te des cuenta de primeras porque el alucinante vacile del plano secuencia copa mucho la atención, pero básicamente Nat lo encuentra matando yakuzas, le dice que vuelva con ellos, y pum, allá va. Requería algo más gradual, alguien roto del todo no cambia sin más. Tampoco cuadra del todo su decisión de sacrificarse por Nat para obtener la gema del alma: ¿y su familia, no estaba haciendo esto para volver con ellos? Funciona porque tiene buenas escenas en general y el actor Jeremy Renner está estupendo, pero queda un poco por debajo del resto.

Parece que, como en La guerra del infinito, los autores se asustan con los superhéroes más poderosos y los reservan para momentos puntuales con justificaciones nada trabajadas. Esperaba ver a Capitana Marvel interactuando con los demás protagonistas, pero la tratan como personaje terciario, desaprovechándola por completo. Excusas para apartarla al llegar la batalla había muchas: podían dejarla varada en el tiempo o con otra misión. El problema parte de su película: no deberían haber exagerado tanto con sus poderes. ¿Qué reto a su altura puede haber si de dos golpes destruye la nave de Thanos, la más poderosa de la galaxia? Da la sensación de que con un poco de esfuerzo se cargaría al titán, pero no llegamos a verlo porque su enfrentamiento contra él dura muy poco.

Que Scott Lang (Ant-Man), el otro que no apareció en La guerra del infinito, quede algo relegado no me molesta, porque es obvio que se han centrado en el grupo inicial de los Vengadores, y como secundario funciona de maravilla. Bruce Banner y Hulk arreglan sus diferencias fuera de pantalla, lo cual, sin ser un gran problema, corta un poco el rollo tras varios capítulos tratando el problema. Deberían haberlo resuelto en el principio, a la vez que el resto de personajes intenta levantar cabeza, pues no creo que fueran necesario muchos minutos, de hecho, los gastan con el tonto chiste de los niños pidiendo una foto. También se podría decir que Bucky Barnes, el Soldado de Invierno, podría hacer algo más en estas dos entregas que disparar metralletas de balas infinitas. Por otro lado, sacan gran partido de Nebula (por partida doble) y su simpática relación con Máquina de Guerra, de Gamora en su despertar, e incluso de Quill en sus breves apariciones. Sólo quizá Rocket, que tiene más minutos, podría haber dado más de sí, pero como siempre, su peculiar cinismo está presente.

Lo de los viajes en el tiempo da para discutir sobre posibles agujeros de guion y fallos en las reglas que han puesto. Si se supone que al viajar al pasado y alterar algo creas una nueva realidad en vez de que el presente cambie por arte de magia como suele verse en la mayor parte de las películas, que el Capitán América aparezca sentado en un banco al final no sería posible, porque esa vida alternativa que ha tenido es una nueva realidad. ¿Lo perdonamos por lo bonito que es? Por otro lado, temía que resucitaran a Gamora al deshacer el genocidio de Thanos aunque ella muriera antes, pero se lo han trabajado bastante mejor. Eso sí, supone un retroceso en la historia con Quill: hacen un reset en la relación en tensión. La vuelta al juego de Loki en cambio es absolutamente genial.

No tengo nada en contra de la rata que casualmente pulsa botones y trae a Scott Lang de vuelta. No costaba nada poner a los Vengadores descubriendo que desapareció haciendo un experimento y encontrándolo y trayéndolo de vuelta, pero los autores prefirieron jugar con las ironías del destino, con un deus ex machina loco. Sí me mosquea bastante el plano feminazi metido con calzador en media batalla final. Si es evidente que tenemos a mujeres luchando en igualdad de condiciones, ¿qué necesidad había de recalcar la idea tan burdamente? El mensaje que en vez de sutil y bien hilado con la historia y los personajes se convierte en un anuncio, en un panfleto, tiene todas las de molestar, como evidentemente ha ocurrido.

La puesta en escena es impecable de arriba abajo en todos sus elementos. Los hermanos Russo y el equipo técnico han estado a la altura en un trabajo de enorme dificultad, desde la complicadísima logística y retos técnicos de una superproducción de este tamaño, al equilibrio narrativo y el tratamiento de los personajes en un relato tan complejo, profundo y detallista. Mención especial para Alan Silvestri, que ha conseguido mantener un estilo musical de calidad entre títulos y los únicos motivos reconocibles de toda la serie a pesar del poco interés que han puesto los productores en la música.

Los Vengadores: Fin del juego supone un hito cinematográfico difícilmente repetible. Es indudable que nace con la ventaja de ser parte de una serie, por lo que empieza con personajes y universo ya descritos y puede centrarse en ir al grano, pero eso también tiene sus dificultades: el listón, tras más veinte capítulos, estaba altísimo. Pero han sido capaces de superar toda expectativa con una película extraordinaria, una obra maestra que casi hace pensar que no es sólo el fin de una serie, sino el fin de una era. ¿Cómo vamos a mirar a todo lo que venga en adelante en los géneros de superhéroes y acción sin que sepa a un postre prescindible?

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia, Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man y la Avispa (2018)
Capitana Marvel (2019)
-> Los Vengadores: Fin del juego (2019) (versión sin spoilers)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Los Vengadores: Fin del juego (sin spoilers)

Avengers: Endgame, 2019, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 181 min.
Dirección: Anthony Russo, Joe Russo.
Guion: Christopher Marku, Stephen McFeely.
Actores: Robert Downey Jr., Chris Evans, Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Jeremy Renner, Don Cheadle, Paul Rudd, Karen Gillan, Zoe Saldana, Josh Brolin, Gwyneth Paltrow, Chris Pratt, Benedict Cumberbatch, Chadwick Boseman, Brie Larson, Tom Holland, Evangeline Lilly, Tessa Thompson, Rene Russo, Elizabeth Olsen, Anthony Mackie, Sebastian Stan, Danai Gurira, John Slatery, Tilda Swinton, Bradley Cooper.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Es capaz de ofrecer un giro inesperado y dejarte pasmado cada pocas escenas, y aun así hilar un relato muy coherente en sí mismo, en relación con toda la serie, y como homenaje a la misma y a los seguidores. En otras palabras, el guion es sublime. La puesta en escena no se queda atrás, con un trabajo de dirección magnífico y unos efectos especiales perfectos. El reparto lo da todo.
Lo peor: Capitana Marvel no encaja. Ojo de Halcón tiene mucha presencia pero menos recorrido dramático que los demás. Quizá podían haber sacado más de un par de secundarios.
La frase:
1) ¡Vengadores… reuníos!
2) Yo soy Iron Man.

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Alerta de spoilers: Esta versión de la crítica no contiene datos reveladores. Puedes leer la versión con spoilers.–

Creo que todo el mundo se hacía a la idea de que abordarían este esperadísimo capítulo con la premisa en apariencia más fácil: ofrecer algo más grande y espectacular. ¿Es posible satisfacer unas expectativas tan infladas? Pues a estas alturas difícilmente, visto el nivel de las entregas previas. Pero los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely, que se han estado llevando menos alabanzas de las merecidas durante la serie, con gran inteligencia y valentía han optado por una historia mucho más original y compleja que cualquier cosa que pudiéramos imaginar. Tenemos varias películas en una, en plan temporada final en vez de episodio final. Se mezclan muchas ideas, hay tramos de distinto estilo e incluso que saltan entre géneros. La trama se desarrolla por caminos diversos, muy originales y exprimidos al máximo. Los personajes tienen un recorrido muy elaborado. Y en lo emocional es una montaña rusa para el espectador, tan conmovedora en el drama como asombrosa en el espectáculo. Las casi tres horas que dura se hacen muy cortas.

De entre todos sus logros, lo más destacable es que el número de giros y sorpresas inesperadas es abrumador, de forma que cada parte, una vez presentada, evita lo más fácil, desconcierta tirando por desvíos imprevistos una y otra vez, con lo que estás siempre absorto y alerta. Hay que señalar que conseguir esto en géneros tan gastados (superhéroes, acción), en la parte final de una saga con más de veinte títulos a cuestas, es insólito y digno de aplausos en cantidad.

Hay tiempo para que los personajes y el mundo se lamenten tras el genocidio de Thanos y algunos traten de recomponerse, y todo sin que el proceso parezca un trámite con el que cumplir mientras se da paso a la búsqueda de la clave para enfrentar al villano, sino transmitiendo toda la desesperación de la situación. El análisis de las opciones para levantar cabeza tampoco transcurre de forma lineal, porque hay varios baches y cambios de rumbo enriquecedores. Cuando se pone en acción el plan fue el único momento en que dudé, y además seriamente, porque la línea abierta no me convencía nada. Pero hacen falta pocos minutos para recordar que hay talento y valentía de sobras. Las emotivas historias personales, los giros ingeniosos y el humor y el drama tan bien mezclados llevan el listón más allá de lo esperado una y otra vez, dejándote sin aliento en gran parte del metraje.

Todos los personajes, y son muchos, tienen su arco muy bien desarrollado, sus momentos de bajeza, de redención y sacrificio, sus reencuentros, sus homenajes y despedidas, todo encajando a la perfección en la trama global y el ritmo del relato, sin que parezca precipitado, forzado, o ajeno a su trayectoria previa. Tenemos a Juego de tronos (David Benioff, D. B. Weiss, 2011) como ejemplo contrario, otra gran y admirada serie que ha encarado su etapa final, pero esta lo ha hecho sacrificando la coherencia para intentar contentar con lo fácil, sea porque sus autores pensaron que era más vendible o porque se agotaron intelectualmente.

El colofón de la batalla final da la talla incluso después del memorable espectáculo que supuso La guerra del infinito, porque, como en aquella, no son sólo tortas y efectos especiales grandilocuentes, hay una férrea conexión con los protagonistas de la que los autores sacan el máximo partido: entre golpe y golpe hay tiempo para terminar de apuntalar cada evolución personal y relación. Pero también se mantiene el fatalismo hasta el último instante. ¿Cómo podrán salir de esta, cuán amarga será la victoria?

Fallos hay muy pocos. Solo destacaría que vuelven a tener miedo de los héroes más poderosos (Capitana Marvel está ausente gran parte del tiempo con excusas peregrinas, o incluso sin ellas), y que para haber recuperado el protagonismo que no tuvo en la primera parte, Clint Barton (Ojo de Halcón) podría estar mejor aprovechado. También hay que señalar que las reclamaciones políticas de Disney empiezan a tocar las pelotas a muchos espectadores: con todos los temas morales que tan bien trata la cinta, ¿de verdad era necesario hacer una pausa para colar un anuncio feminista?

Huelga decir a estas alturas que en lo visual cumplen de sobras. Efectos especiales y sonoros magníficos y perfectamente integrados, música notable (Alan Silvestri también se ha llevado menos halagos de los merecidos), montaje y fotografía estupendos y, sobre todo, un reparto entusiasta y comprometido hasta la médula, parecen poner las cosas fáciles a los directores, los hermanos Russo… Pero no nos engañemos, levantar una producción tan grande, y más con un guion tan complicado y detallista, de forma que resulte tan equilibrada en sus muchas facetas, es digno de hacerles una estatua.

Eso sí, es tan grande y densa que resulta agotadora, pero en el buen sentido de la palabra: es una obra maestra que te deja tocado durante días. Por ello puede resultar menos apetecible para revisionados en plan “vamos a echar el rato con algo épico” como sí lo son otras de la serie. Es más de degustar tranquilamente, de dejarte embargar por sus muchas propuestas narrativas y emocionales ejecutadas con maestría. Por extensión, no me parece apta para menores de 13 años, es demasiado compleja y oscura.

Fin del juego es el fin de una era, la cima del cine de superhéroes. Han dejado el listón tan alto (y recaudado tanto) que casi hace pensar que este género ha terminado aquí y todo lo que venga después es superfluo, intrascendente.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia, Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man y la Avispa (2018)
Capitana Marvel (2019)
-> Los Vengadores: Fin del juego (2019) (versión con spoilers)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Capitán América: Guerra Civil


Captain America: Civil War, 2016, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 147 min.
Dirección: Anthony Russo, Joe Russo.
Guion: Christopher Markus y Stephen McFeely. Joe Simon y Jack Kirby (cómics).
Actores: Robert Downey Jr., Chris Evans, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Mark Ruffalo, Jeremy Renner, Don Cheadle, Elizabeth Olsen, Paul Bettany, Anthony Mackie, Chadwick Boseman, Paul Rudd, Emily VanCamp, Tom Holland, Daniel Brühl, William Hurt.
Música: Henry Jackman.

Valoración:
Lo mejor: Perfectamente equilibrada en todos sus elementos: trama emocionante, personajes excelentes con gran evolución, espectáculo de primer nivel.
Lo peor: No se libra de ser algo previsible, y se echa de menos un poco más de enjundia política y riesgo en la parte final (matar a alguien importante).
Mejores momentos: La persecución al Soldado de Invierno, la batalla en el aeropuerto, la confrontación final.
El título: Otra traducción oficial a medias. ¿Pero qué costaba traducir Civil War?
La frase:
1) Un imperio derribado por sus enemigos puede recuperarse. ¿Pero uno que se desmorona desde dentro? Está muerto. Para siempre. -Zemo.
2) ¿Puedes mover el asiento? –Soldado de Invierno a Falcon.
3) ¿Habéis visto esa película antigua, El Imperio contraataca? –Spider-Man.
4) Soy tu conciencia. No hablamos mucho estos días. –Ant-Man a Iron Man.

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Alerta de spoilers: Hay datos reveladores de la trama y del resultado de la guerra, pero no creo que sea nada inesperado.–

La tercera entrega del Capitán América debería haberse cambiado de nombre y haber sido la tercera de Los Vengadores, porque implica al grupo entero y retoma la historia con los temas principales de La era de Ultrón, esto es, la disensión en el equipo. Pero bueno, esto es una serie y se pueden mezclar como los productores y guionistas quieran; de hecho es evidente que también bebe mucho de El Soldado de Invierno.

Por otro lado, es inevitable realizar la comparación con Batman vs. Superman: El amanecer de la justicia, la respuesta de DC/Warner a la exitosa combinación de superhéroes de Marvel/Disney. La victoria más que clara es humillante. Donde aquella resultó inconsistente y caótica por culpa de una pésima descripción de personajes, una trama embarullada y un aspecto visual sobrecargado pero inerte, la aquí descrita es vibrante en la historia y asombrosa en lo visual gracias a que sus protagonistas son magníficos y a que sus realizadores tienen las ideas claras y dominan las técnicas cinematográficas con una precisión encomiable.

El único aspecto negativo digno de mención (más allá de algún pequeño punto gris en el guion que también abordaré) es uno difícilmente evitable, aunque no imposible, en una serie que llega a la conclusión de una de sus historias principales: se ve venir. Como he comentado en el capítulo previo, La era de Ultrón, los autores están atados al género, a la serie, a la fuente original y sobre todo al esquema que desea el estudio. Si los productores principales (Kevin Feige a la cabeza) se atrevieran a dejar más margen podría haberse orquestado la guerra civil de forma más valiente y buscando giros más originales, pero hay que cumplir con las reglas establecidas, como incluir el villano de rigor y no sumergirse en un berenjenal intelectual ni incluir escenas arriesgadas que supuestamente puedan espantar a determinados espectadores, porque pretenden llegar a todos los públicos. Así surgen unas pocas limitaciones en un episodio que, como La era de Ultrón, pedía a gritos más valentía (aunque en una onda distinta, claro está).

La más evidente es la presencia de Zemo. Como clásico enemigo con su plan de venganza para fastidiar a los héroes que le han causado algún daño colateral en sus acciones le falta algo de verosimilitud, porque el proyecto es un tanto rebuscado (entrar en un edificio tan protegido, esperar que los acontecimientos lleven a tus víctimas donde tú quieres y justo cuando quieres), pero en principio no me parecería grave, pues el mensaje de fondo (la responsabilidad social y política de las misiones) y la idea en sí tienen pegada (genial la frase nº 1), amén de que es un macguffin y lo relevante es la respuesta de los protagonistas. Pero a esa ligera falta de consistencia de su intriga hay que sumarle que, a la hora de la verdad, no parece pintar mucho en una historia que ya estaba desarrollándose sin él. Las diferencias ideológicas y éticas dentro del grupo estaban ya expuestas, el tema de la responsabilidad subyacente a sus actos llega con las reacciones de los gobiernos, y la unión de ambas corrientes conduce claramente a esta guerra civil. El tiempo dedicado a presentar y desarrollar a Zemo se podía haber dedicado a ahondar más en los temas políticos y éticos, pero aquí entra en juego la falta de riesgo intelectual, el miedo a embarcarse en temas complejos.

En La era de Ultrón y El Soldado de Invierno ponían las bases de un prometedor thriller político que juega con los ideales primarios de los EE.UU. (es obvio que el sesgo tira para allá), pero a la hora de la verdad no quieren mojarse del todo y se ven obligados a utilizar un recurso externo que termine de lanzar el conflicto y empuje a los héroes a su lado más oscuro. Por un lado tenemos a Rogers como el liberal de toda la vida, fiel a las libertades individuales, con un código moral estricto que lo lleva a plantearse quejas contra el estado. Por el otro, vemos a Stark como el capitalista conservador, a favor del gobierno imponiendo un orden cuasi fascista (y, antes de reformarse un poco, creyéndose que el resto del mundo era suyo). Pero los autores, en vez de llevar estas diferencias hacia una verdadera guerra interna lo reconducen a una historia básica de venganza, de momento de pérdida de la humanidad por trágicos factores ajenos. Stark se inclina por un orden mundial más rígido no porque vaya con su estilo, sino únicamente porque le apena un criajo muerto, pero ojo, sólo un estadounidense con intereses afines (ingeniería), los niños sokovianos se la sudan. Rogers se rebela exclusivamente porque debe salvar a un amigo, no porque el gobierno está legislando restricciones a las libertades en vez de buscar soluciones más cercanas al pueblo. Y la confrontación final se lanza porque Zemo explota esos sentimientos, no porque la postura ideológica sea insalvable y tomen la determinación de actuar contra sus hermanos para salvar su visión del país y el mundo. Si es que al terminar parece que Stark y Rogers pueden hacer las paces en cualquier momento, y los demás lo mismo pero mucho antes del desenlace. Y dudo que exista la posibilidad de que en próximas entregas luchen en bandos opuestos, y menos que algunos se alíen con los villanos.

Pero bueno, al menos esta cuestión no está dejada de lado por completo. Las acciones y consecuencias de los políticos corruptos y de las ambiciones y motivaciones de cada personaje están en la serie en todo momento y destacando con mayor intensidad en los episodios que se centran en esta trama. Y sobre todo, se ve a los protagonistas sufrir cada decisión y resultado, y el enfrentamiento es épico en la acción y apasionante en lo dramático. Sencillamente, a la hora de implicar de lleno a los héroes en el paso final los productores no han tenido los redaños de ir a por todas, sin duda pensando en que una cinta comercial que implicara elegir bando en un espectro político realista y tener consecuencias en plan tragedia seria podría ser demasiada emoción y reflexión para la masa de espectadores.

Siguiendo por este camino de cierta cobardía, resulta que no tienen el valor de matar a nadie. Aunque fuera predecible, Iron Man o Capitán América deberían haber muerto; más bien el primero, pues es una película del segundo y la historia sigue con cada individuo actuando más o menos por libre dado que todas las organizaciones y gobiernos en los que han trabajado se han podrido o movido por intereses propios. Además algún secundario podría haber sufrido también consecuencias más graves, o incluso haber caído, que sólo nos ponen uno (el menos relevante, además) herido, y sabemos que con la tecnología mágica que tienen no será por mucho tiempo.

Aparte se puede mencionar alguna cosilla cogida por los pelos. Si Stark está tan compungido y arrepentido ante el niño muerto, ¿por qué va tan alegremente a fichar a Spider-Man, que además de ser un crío lo mete en este embrollo medio engañado? También cuestionaría la rapidez con que le hace un traje nuevo, o que se entretenga en ello cuando tiene un margen de tiempo tan corto. Y hablando de tiempos, Iron Man llega en un tris a Siberia cuando los otros llevan la tira viajando (el tiempo de que este fuera al hospital, luego al complejo de los Vengadores, luego a la cárcel en el confín del océano…). En la lucha del aeropuerto Vision no debería estar, se nota que no saben qué hacer con él; podría haberse quedado en la guarida lamentándose por la situación, algo más propio de su forma de ser. Y el giro clave anda un poco forzado: ¿qué hace una cámara en esa carretera perdida, y más con sonido?

Por suerte, como en La era de Ultrón, las restricciones y pequeños fallos no engullen el relato, sino que se vuelve a demostrar que en esta saga saben explotar unos puntos fuertes muy bien elegidos y encontrar autores que mantengan el tono sin perder fuelle. Los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely, bien asentados en la serie, elaboran una trama sencilla pero certera donde mantienen un fantástico equilibrio entre el humor, la acción, el drama… Saben que lo principal son los personajes, y, dejando aparte el blandengue empujón para terminar de lanzar la conflagración, las formas de ser y el proceso que los lleva a tomar una elección u otra están claros en todo momento. Este fantástico repertorio serviría de base para casi cualquier aventura que les echaran encima, y si cogemos una con gran atractivo pues tenemos una bomba entre manos. La guerra civil los exprime muy bien, sacando a la luz parte de su lado más oscuro pero también sus convicciones más férreas, jugando con las alianzas y las decisiones difíciles, poniendo al espectador en la excitante tesitura de tener que ir elucubrando qué hará cada uno.

Es difícil manejar tanto protagonista, incluso con la ventaja de tener varias entregas a cuestas, pero lo dominan tan bien que hasta los introducidos a media película mantienen el tipo: Ant-Man tiene su hueco y su carácter, no queda como un cupo a cumplir, pero Spider-Man deslumbra como nadie se esperaba. Al anunciar un nuevo reinicio el fandom mostró su hastío y decepción (y es que las The Amazing Spider-Man de Sony casi hunden al personaje), pero en sólo dos secuencias la gente de Marvel ha logrado que todos recuperen el entusiasmo a lo grande. Un buen casting, una escena que define al protagonista en pocos diálogos, y una donde explota sus cualidades. No parece tan difícil, así que cabe preguntarse cómo otros la han cagado tanto en otras muchas cintas de superhéroes. No hay que ir muy lejos, ahí tenemos la malograda Batman vs. Superman: El amanecer de la justicia, que contaba con muy pocos personajes y prácticamente ninguno tiene consistencia ni casi sentido, por no hablar de que las introducciones de los roles secundarios fueron lamentables.

Esencial en la calidad del producto es su acabado, y no decepciona lo más mínimo: la puesta en escena es magnífica. Los Russo (que sorprendentemente vienen de series de humor –Community, Arrested Development, Finales felices-) tienen lo mejor de Whedon, esto es, no perder de foco a los personajes y mostrar con claridad las escenas más trepidantes: la parte del aeropuerto combina elegancia con asombro, y cada héroe está en su salsa (salvo Visión, pero esto es cosa de guion). Pero además aportan el sello con el que deslumbraron en El Soldado de Invierno: su estilo rudo, de caos bien controlado, en las escenas más sucias, o sea, las peleas a puños, sobre todo si son a la desesperada. La lucha de Rogers y Barnes en el escondite de este último y sobre todo la persecución por las carreteras de la ciudad son impresionantes: enérgicas, veloces, contundentes… y aun así se entiende en todo momento qué está pasando, dónde está cada uno. En sólo dos películas se han alzado como grandes referentes del cine de acción, y su carrera genera mucha expectación; en sus manos han puesto la próxima entrega de Los Vengadores, La guerra del infinito (en dos partes) y espero que después no se queden anclados en Marvel y exploren nuevos horizontes con los que deleitarnos.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
-> Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Los Vengadores: La era de Ultrón


Avengers: Age of Ultron, 2015, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 141 min.
Dirección: Joss Whedon.
Guion: Joss Whedon. Stan Lee y Jack Kirby (cómics).
Actores: Robert Downey Jr., Chris Evans, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Mark Ruffalo, Jeremy Renner, James Spader, Samuel L. Jackson, Don Cheadle, Aaron Taylor-Johnson, Elizabeth Olsen, Paul Bettany, Cobie Smulders, Anthony Mackie, Linda Cardenilli, Setellan Skarsgård.
Música: Danny Elfman, Brian Tyler.

Valoración:
Lo mejor: Personajes magníficos, ritmo excelente, escenas de acción de muy buen nivel.
Lo peor: No innova mucho. Podría haber sacado más de Ultrón. Hay algunos pequeños deslices en el guion.
Mejores momentos: La fiesta, el martillo, la disensión creciente entre el grupo, el nacimiento de Ultrón, el de Visión…
El título: Por alguna razón le han quitado el determinante en inglés y en la traducción oficial en castellano, y en mi opinión queda rarísimo.

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Decía en Los Vengadores que Joss Whedon se enfrentaba a una película muy difícil, pero en La era de Ultrón la cosa no se ha puesto más fácil. Primero, las limitaciones impuestas por el género y la continuidad de la serie siguen ahí. Es decir, no hay margen para narrar cualquier cosa, debe seguir unos parámetros, además especialmente restringidos por las intromisiones del estudio. Entre el estrés propio de un proyecto tan grande y esta restricción en las libertades (incluyendo aquí la absurda resurrección del agente Coulson en la serie Agent of S.H.I.E.L.D. , que no le sentó nada bien), Whedon dijo que ya había tenido suficiente y abandonó la saga. Bueno, también habría que sumarle el acoso de los fanáticos en las redes sociales, a los que no les bastaba con opinar que no les gustó algún detalle de la cinta (insignificantes además), tenían que hacerlo con insultos y amenazas. Tenemos que agradecer a estos imbéciles que un tipo siempre muy abierto a compartir con los fans tuviera que huir de esa relación.

Segundo, Los Vengadores resultó extraordinaria, dejando el listón muy alto, y claro, todo el mundo espera que las siguientes partes sean más grandes y mejores. ¿Cómo superar una película colosal, cómo no repetir argumentos, escenas y sensaciones a pesar de estar narrando otro capítulo más dentro de un mismo estilo? No se produjo el milagro esperado, pero por poco. O al menos eso pienso yo: ¿nos vamos a llevar las manos a la cabeza porque la segunda entrega sea “sólo” de notable? Algunos lo han hecho, y no me parece justo. Sí, se le pueden sacar algunos puntos grises y citar cierta falta de riesgo, pero no me parecen suficientes para denostar otra gran entrega de la serie.

El trabajo de Whedon vuelve a ser prácticamente impecable en todos sus elementos, logrando un fantástico equilibrio donde incluso los deslices que le podamos sacar no eclipsan la magistral combinación de acción, desarrollo de trama y evolución de personajes, y todo ello con las dosis justas de humor. El ritmo trepidante y las nada más y nada menos que cuatro grandes piezas de acción no se dejan en manos de fuegos artificiales vacuos como suele verse más de la cuenta en el género (saga Transformers a la cabeza), sino que, como en Los Vengadores, toda situación va aportando capas a la historia y los protagonistas. Cada uno tiene su personalidad, su lugar, y su viaje interno bien mostrado, y ninguno ensombrece a otros, de hecho incluso sorprende lo bien que aprovecha roles secundarios que otros autores habrían relegado en detrimento de los grandes superhéroes, como Viuda Negra y Ojo de Halcón; hasta los nuevos, los hermanos Maximoff, se ganan rápido su hueco. Porque Whedon no ha perdido el objetivo de la película, que no es otro que hablar de Los Vengadores.

Si la primera parte trató de la formación del grupo, de hallar qué los une y los hace fuertes, en esta se analiza lo contrario, cuáles son sus debilidades, qué los puede separar, plantando obviamente los cimientos para la inminente Guerra Civil. Se le puede achacar que juega otra vez con los personajes hipnotizados/controlados, pero se perdona en cuanto se ve el provecho que saca de ello: las visiones y los miedos que estas hacen aflorar nos permiten conocer a los héroes más a fondo, y esto nos lleva a ver qué los separa, a conocer mejor las diferencias ideológicas y morales que antes sólo estaban latentes. Las escenas iniciales donde vemos el compañerismo (la fiesta, los chistes con el martillo) contrastan muy bien con la confrontación que va creciendo poco a poco, pero la llegada Ultrón y Visión lleva la disputa a nuevos niveles. Por cierto, la entrada de ambos es espectacular, pero la del segundo resulta muy sorprendente e intrigante si, como me ocurrió a mí, no conocías su existencia.

Ultrón, el villano que mueve los hilos para explotar estas debilidades, es fascinante. Como ente que busca el caos y la destrucción como elemento de renovación y evolución no es una idea original, pero su personalidad insolente, sus chascarrillos y lo bien que sirve para mostrar el alcance de ideas que se llevan hasta el extremismo, lo convierten en una presencia arrolladora, y como enemigo a batir a tortazos también resulta imponente. Pero con él se puede señalar la limitación principal de la película. Con toda probabilidad es fruto de las restricciones que mencionaba (el estudio se aferra al esquema básico y de eficacia comprobada), pero la sensación es que un villano de estas características, a lo que se le suma la entrada del también sugerente Visión, daba para algo más, para una trama más profunda e inteligente y para un tramo final más elaborado. Hubiera sido muy interesante ver un desenlace más centrado en una disputa intelectual y en dilemas éticos en vez de tener otra vez un apocalipsis en ciernes, un ejército de peleles y el grupo soltando hostias. Y no me malentendáis, el tercer acto que tenemos es dista de ser mediocre, de hecho es épico y los personajes dan mucho de sí, pero no es nada novedoso y sabe a poco teniendo entre manos potencial para más. Pero claro, la compañía no va a arriesgarse a permitir una trama filosófica tipo Matrix y el arquitecto.

A esta sensación de que no se atreven a innovar debemos sumarle algunos apuntes de guion un tanto grises. ¿Cuándo se pierde o roban el cetro de Loki? Aparece en manos de los malos en una escena postcréditos de El Soldado de Invierno, pero es algo que debería haberse explicado mejor dada su importancia en el argumento. Cuando la bruja ataca al grupo falta la visión de Banner hasta convertirse en Hulk, se nota un hueco gordo ahí que apunta a escena eliminada; o eso, o es una elipsis un tanto floja. El hallazgo de donde está retenida Natasha no se trabaja mucho. Ojo de Halcón va a buscarla por canales alternativos, pero no se explica cómo da con el código morse que ella envía a tampoco se sabe a dónde. Llamar “mejorados” a los “mutantes” suena ridículo, pero estas cosas son resultado de las guerras por derechos de autor. También puedo señalar alguna cuestión poco clara: ¿por qué tanto Los Vengadores como los gobiernos más importantes dejan la guarida de Strucker, una vez detenido, llena de material tecnológico avanzado que podría caer en manos de terroristas y gobiernos inestables, como finalmente vemos que ocurre con Ultrón?, ¿por qué asume Thor que Visión estará de su parte cuando lo que parece es que teme mucho a las gemas?

Pero las dos polémicas más comentadas son las siguientes. Tenemos la cueva del estanque, que el estudio obligó a incluir para unir con las próximas entregas de Los Vengadores. ¿Es que no había mejor forma de que Thor investigue sobre las gemas que dándose un baño en un lugar del que no se explica nada: dónde está, qué hace Thor o qué tiene el agua para ayudarlo a deducir cosas? Simplemente podría haberse comunicado con Heimdall, que todo lo ve, o haber ido a alguna biblioteca de su mundo. Por ello la escena rompe el ritmo y resulta desconcertante. Y por lo visto era más larga y más confusa: tras los pases de prueba tuvieron que eliminar la aparición de Loki porque la gente pensaba que era quien manejaba a Ultrón (¿?), pero también recortaron la parte en que Thor es poseído por alguien (¿algún secuaz de Thanos?) y se pone a hablar de las gemas, que más que explicar resulta también extraño e ininteligible. Más ruido hizo un desliz menor que tuvo Whedon en un simple diálogo: Natasha considerándose igual de monstruosa que Hulk por ser estéril. ¡Claro, porque ello te convierte en un incontrolable azote de la humanidad cada vez que te enfadas! Si quería hablar de que ella se siente tan poco normal como los otros por todo lo que tuvo que sufrir y sacrificar en su entrenamiento, podría haberlo hecho mejor, pero tampoco me parece como para armar el escándalo que se armó.

En cuanto a la puesta en escena, Whedon cumple otra vez como gran artesano de acción de calidad con una labor contundente y sabia, es decir, nada de agitar la cámara para ofrecer la sensación de ritmo y caos: la grandilocuencia del escenario y la batalla no engulle los personajes, que siempre sabemos dónde y cómo se encuentran, ni estos interfieren en la espectacularidad de los momentos más aparatosos. Ahora bien, al contrario que en Los Vengadores, hay algún momento donde se notan los efectos especiales, supongo que por querer abarcar y asombrar cada vez más. En el prólogo en el bosque y en la persecución en moto la integración de fondo, vehículos y personajes (reales y dobles digitales) se nota un poco en algunos planos. Pero por lo general el nivel de producción es asombroso, destacando el realismo de la destrucción final o la brutal pelea Iron Man vs. Hulk, indudablemente un tramo puesto para tratar de subir el listón con respecto a las entregas previas.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
-> Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Misión imposible: Nación secreta


Mission: Impossible – Rogue Nation, 2015, EE.UU.
Género: Acción, suspense.
Duración: 131 min.
Dirección: Christopher McQuarrie.
Guion: Christopher McQuarrie, Drew Pearce.
Actores: Tom Cruise, Rebecca Ferguson, Jeremy Renner, Simon Pegg, Sean Harris, Ving Rhames, Simon McBurney, Alec Baldwin.
Música: Joe Kraemer.

Valoración:
Lo mejor: Entretenida y espectacular, sobre todo gracias a la puesta en escena. Personajes con cierto carisma.
Lo peor: Los topicazos, la falta de inteligencia y profunidad, los sensacionalismos… En resumen, la falta de ambición y pretensiones.
Mejores momentos: La persecución con motos.

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Nación secreta no parecía que fuera a sorprender, y finalmente no lo hace. Con sus propias y ligeras ventajas y desventajas mantiene la estructura de la cuarta entrega, que tanto éxito consiguió a pesar de simplificar bastante el estilo de la saga después de que la tercera la encarrilara de nuevo. Por ello resulta un título de acción bastante entretenido pero algo insatisfactorio, pues como siempre, cabe preguntarse por qué no se esfuerzan tan sólo un poquito más en obtener un producto más serio, sólido e inteligente, por qué seguimos con la tónica de que el género debe ser tan básico. Además, tras tantos capítulos termina surgiendo otra cuestión y decepción: por qué no se han tomado en serio la idea de hacer una serie, que cada episodio no tiene nada que ver con el resto. Hilando con eso, yo sigo echando de menos a los compañeros de la tercera parte, que desaparecieron sin más.

Esa última queja se hace muy evidente porque la proyección empieza de forma brusca con una trama que pide a gritos más desarrollo previo, pues queda precipitada y confusa inicialmente y parece desaprovechada en su conjunto. Porque con el tratamiento que recibe la historia ofrece poco recorrido, se queda en cuatro tópicos, como se se usara como una excusa para saltar de una aventura a otra, para cumplir con las escenas de rigor de la saga. Pesa también la falta de originalidad, pues todo se ve venir por mucho que lo enmarañen. De hecho, hay momentos que provocan un poco de vergüenza ajena, como el cutre intento de hacernos creer que Brandt va a traicionar a sus amigos, o lo poco verosímil que resulta que puedan pasar un intrumento por el control de seguridad del público de la ópera, como si los músicos entraran por ahí. Y finalmente, el villano es muy soso, no se ven en él características que lo hagan llamativo o temible como tanto nos van anunciando durante la proyección. Al menos, con esta trama más concreta y más cercana a los personajes (los afecta más que el caso del día de las anteriores entregas), la cinta cala mejor en la memoria que Protocolo fantasma. ¿Te acuerdas de qué iba aquella, cuál era el enemigo? También hay más sensación de trabajo en equipo, de que los secundarios están mejor desarrollados. Ahí destaca la chica de turno, que toma más protagonismo que las féminas anteriores. Eso sí, a veces es descarado como enfocan su cuerpo sin razón alguna, con lo que no consigue librarse del todo del cliché de mujer florero.

Al forzar el mismo esquema surge la necesidad de hacer que cada escena sea más grande, exagerada, épica. Y al final terminan patinando un poco. La persecución a las motos es espectacular, Christopher McQuarrie la dirige con un pulso encomiable. Pero el empeño en ir más allá está cerca de resultar un desastre: el tramo en la autovía canta a efectos digitales demasiado, perdiendo cualquier capacidad de sobrecoger por mucho que ricen el rizo. El asalto al complejo de ordenadores es bastante interesante, pero también ofrece mucho enredo metido con calzador cuando deberían trabajarse mejor la atmósfera de espionaje y tensión. Las peleas cuerpo a cuerpo sí mantienen el tipo (atención a la fuga de Ethan con ayuda de la espía, menuda forma física tiene el tío), y algunas secuencias clásicas del género son muy efectivas (la ópera), incluso las típicas de la serie con máscaras y engaños (el lío final con el primer ministro inglés).

Con todo en la balanza, Nación secreta acusa desgaste y cierta irregularidad. Pesa sobre todo lo citado: podrían haber sacado mucho más partido a la idea de los espías renegados y a la fuga. La odisea de Ethan Hunt no llega como la de Jason Bourne (sobre todo en sus dos notables primeros episodios), y hay partes donde ni si quiera parecen estar en peligro real. Lo más destacable es que da igual lo desamparados que los presenten, siempre tienen a mano un equipo tecno-mágico impresionnate que les resuelve todo… menos cuando los autores quieren forzar una escena complicada, como el asalto al servidor sumergido, donde cabe preguntarse si tan didícil era conseguir una bombona de oxígeno de plástico o cerámica.

Como la anterior, la película resulta un buen entretenimiento por su simpatía (protagonistas carismáticos, buena mezcla de suspense y acción), por ir al grano aunque sea a costa de tirar de clichés del género (la trama nunca sorprende, pero narrando a toda leche te engañan bien durante el primer visionado… luego no aguanta mucho el tipo), y sobre todo por la firme y contundente puesta en escena, que ofrece un espectáculo vistoso y trepidante. Sustituyendo a Brad Bird llega Christopher McQuarrie, guionista de títulos tan atractivos como Al filo del mañana (2014), Valkiria (2008) y Sospechosos habituales (1995), y quien llamó la atención en el género dirigiendo la más que recomendable Jack Reacher (2012). De las virtudes de aquella en el guion hay bien pocas, porque está atado a la serie y las directrices del estudio y los productores (Cruise incluido), pero en la dirección está de nuevo muy efectivo, ofreciendo una puesta en escena vibrante, dinámica y clara en la acción. En la música lo acompaña su fiel Joe Kraemer, quien cumple también de sobras con una partitura muy en la línea del estilo marcado por Michael Giacchino: orquesta excelente, temas vigorosos y bien acoplados a las imágenes.

Para pasar el rato bien vale la entrada, pero si eres más exigente hay thrillers de acción muy superiores, como la magnífica Ronin (John Frankenheimer, 1998) o la citada Jack Reacher. La pena es que el público en general cada vez es menos exigente, no hay más que ver la estupenda recepción que tiene esta simplificación de la serie. Otra cosa que parece ir a peor en estos tiempos es el doblaje. ¿Nadie más ha notado la plaga de leísmo que sufre la versión española? Los personajes parecen paletos de la España profunda en varias conversaciones.

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Serie Misión Imposible:
Misión imposible (1996)
Misión imposible 2 (2000)
Misión imposible 3 (2006)
Misión imposible: Protocolo fantasma (2011)
-> Misión imposible: Nación secreta (2015)
Misión imposible: Fallout (2018)

Misión imposible: Protocolo fantasma


Mission: Impossible – Ghost Protocol, 2011, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 133 min.
Dirección: Brad Bird.
Guion: Josh Appelbaum, André Nemec.
Actores: Tom Cruise, Jeremy Renner, Simon Pegg, Paula Patton, Léa Seydoux, Michael Nyqvist.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: Entretiene bastante.
Lo peor: Le falta coherencia, las cosas ocurren porque sí. El grupo protagonista es menos interesante que el anterior. El thriller se trabaja también menos.
Mejores momentos: La persecución en la tormenta de arena, el clímax en el aparcamiento automatizado.

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Para pasar el rato es una película que cumple de sobras. Es vistosa, posee buen ritmo, y los personajes tienen cierto carisma. No deslumbra en originalidad, de hecho es bastante predecible, pero está lejos de ser cargante. Conoce sus bazas y limitaciones y las exprime bastante bien: el guion va al grano, la dirección es de buen nivel. Pero también se puede criticar su simpleza, y lanzar la eterna pregunta de por qué se asume que el cine de acción ha de ser tontorrón y directo, y más en una saga que nació siendo densa de narices y con las escenas de acción limitadas a un par de pasajes bien aprovechados, y demostró que esa fórmula podía llegar muy bien al público. En la tercera (la segunda no existe) la premisa era más básica y comercial que en sus inicios, pero al menos el desarrollo de la trama estaba bien trabajado, no se olvidaban de que era un thriller, y el grupo de protagonistas tenía bastante calidad. Pero en este nuevo capítulo se va disipando la fórmula y notan muchos agujeros.

La aventura avanza a trompicones sin un argumento tangible, el tono de suspense y espionaje clásico está casi desaparecido, todo se resuelve con cienci-magia (cada vez exageran más los cachivaches) y deducciones muy cogidas por los pelos, y la mayor parte de las escenas de acción parecen metidas a la fuerza. Con este estilo narrativo elegido saltamos de un escenario a otro sin que quede realmente claro por qué, sin que haya una lógica consistente detrás. Sinceramente, no tiene más chicha que un capítulo cualquiera de Alias (J. J. Abrams, 2001), y sí muchas escenas usadas en esa serie y en el cine de espías en general. Colarse en las fiestas de rigor y robar algo está muy visto, por ejemplo, y no logran ni la mitad de intriga y tensión que en la secuencia equivalente de la tercera entrega, cuando van a por Davian al Vaticano.

Lo peor es la sensación de que intentan arreglar la simplificación con apaños en vez de reescribir la escena con algo más de calidad, más contenido y esfuerzo por trabajar el suspense. Por ejemplo, llegan a un vagón de tren mágico donde tienen todo lo que pueden necesitar y la tecnología más flipante que les resuelve la situación sin que tengan que esforzarse mucho. Lo único difícil es acceder al vagón, que, oh, se mueve. Es decir, en vez de elaborar una buena trama montan una escena de tensión y acción cutre y luego avanzan en la historia tirándoles las soluciones encima a los personaje. El asalto al Kremlin sigue bastante misma dinámica: es una situación metida con calzador, se basa en cacharritos imposibles (esa absurda mampara) y explosiones para narrar en vez de trabajarse una buena escena de intriga. Esta parte se puede comparar con la entrada al Vaticano, minuciosamente desarrollada, mostrando el trabajo, los problemas, las soluciones improvisadas… y todo con un buen manejo de la intriga. Tampoco me convence la escalada al edificio, que busca descaradamente el espectáculo sin excusas dignas.

Los personajes también han perdido bastante entidad. La dinámica entre ellos no es tan llamativa (compleja, emotiva) como el anterior capítulo y hay momentos en que abusan de los clichés y de un sentido del humor no está a la altura: no se sabe a qué juegan con Benji, quieren ponerlo de secundario tonto pero sin pasarse, y queda muy irregular. Por no decir que es absurdo cambiar a casi todo el grupo, pero claro, los productores sólo se esfuerzan por conseguir la participación de Tom Cruise. Ethan sigue siendo un personaje central con carácter, pero como se pudo ver en la cinta de J. J. Abrams, con apoyo de mejores secundarios la película gana enteros. Además, hacen algo raro con él: parece que tratan de buscarle algo de trasfondo con ese misterio que arrastra el nuevo (Jeremy Renner), pero queda un poco de pegote, porque no llega a tener relación con los hechos que nos narran.

Pero aun con sus achaques cumple de sobras como entretenimiento. El ritmo es bueno porque saltando rápidamente entre situaciones y escenarios consiguen que no dé tiempo a que aparezca la sensación de “esto lo he visto mil veces”, y algunas piezas de acción son bastante espectaculares: la tormenta de arena es clásica pero Brad Bird (Los Increíbles -2004-, Ratatouille, -2007-) le saca gran partido, y la pelea final en el aparcamiento automatizado es de infarto. Pero en cambio, con esta fórmula no logran que nada cale: ¿te acuerdas de quién era el villano y qué planes ejecutan los buenos?, ¿te interesa el destino de los pocos secundarios, sufres con ellos? Es decir, se ve y se olvida, y no aguanta muy bien los revisionados. Pero ha sido la más exitosa (¡700 millones de dólares!) y mejor valorada por el público, así que ha garantizado más secuelas que probablemente seguirán simplificando la serie…

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Serie Misión Imposible:
Misión imposible (1996)
Misión imposible 2 (2000)
Misión imposible 3 (2006)
-> Misión imposible: Protocolo fantasma (2011)
Misión imposible: Nación secreta (2015)
Misión imposible: Fallout (2018)

Los Vengadores


The Avengers, 2012, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 143 min.
Dirección: Joss Whedon.
Guion: Joss Whedon. Stan Lee y Jack Kirby (cómics).
Actores: Robert Downey Jr., Chris Evans, Scarlett Johansson, Mark Ruffalo, Chris Hemsworth, Jeremy Renner, Tom Hiddleston, Clark Gregg, Cobie Smulders, Stellan Skarsgård, Samuel L. Jackson, Gwyneth Paltrow.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Todo: el sentido del espectáculo y el dominio narrativo del que hace gala Joss Whedon desde el guion (confección de personajes, diálogos, trama) a la puesta en escena (impecable, sobre todo en el manejo de efectos especiales).
Lo peor: Nada de la película. Lo de siempre: que por el género no se considera cine de primera división, cuando da un varapalo tremendo a todas las nomidadas a los Oscar de su año, igual que el El Caballero Oscuro en el suyo.
Mejores momentos: El interrogatorio de Viuda Negra a Loki, la tensión en en laboratorio del helicarrier, el ataque al mismo, y prácticamente todos los capítulos de la batalla final.
La escena: En la batalla, la cámara yendo de un héroe a otro.
El título: Paso de ese cutre título con la marca insertada: “Marvel Los Vengadores”.
Las frases:
1) -Thor: Cuida lo que dices. Loki perdió la razón, pero es de Asgard, y es mi hermano.
-Viuda Negra: Mató a ochenta personas en dos días.
-Thor: Es adoptado.
2) -Capitán América: Lo único por lo que realmente peleas es por ti mismo. No eres del tipo que decide sacrificarse, que se tira sobre el alambre para que los demás pasen sobre ti.
-Iron Man: Creo que yo sólo cortaría el alambre.
3) -Loki: Tengo un ejército.
-Iron Man: Nosotros tenemos a Hulk.

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Joss Whedon fue el elegido para desarrollar la que probablemente era la película de superhéroes más esperada de la historia, y para poner las cosas más difíciles se enfrentaba a una producción realmente complicada. Primero, es un capítulo crucial en la serie Marvel, el final de un ciclo y la transición hacia otro, algo así como el esperado final de una temporada. Segundo, tenía que reunir a muchos personajes, darles a cada uno su parte para que no queden deslucidos, montarse una trama que causara un mínimo de impresión y, sobre todo, encontrar la forma de hacer que toda la mezcla fuera no sólo entretenida, sino más espectacular que todos los capítulos previos, porque si no probablemente no satisfaría a gran parte del público. Marvel se jugaba un montón de dinero y prestigio, y Whedon prácticamente su futuro en el negocio.

Sin duda este realizador presentaba cualidades de sobra como guionista, pero el tamaño y complejidad del proyecto, sobre todo en el apartado de dirección, parecía demasiado para quien en su salto al cine con Serenity se había quedado tan corto en comparación con sus logros en televisión y cómic. Como guionista, ya desde Buffy, la Cazavampiros (1997) y su hermana Ángel (1999), mostraba una especial sensibilidad a la hora de construir personajes que resultan muy verosímiles y complejos indistintamente del entorno donde los sumerja, y también quedó claro que en eso último no fallaba tampoco, pues se montó un universo particular muy interesante. En Firefly (2002), cancelada por los patanes de la cadena Fox, su madurez quedó patente al lograr en tan pocos capítulos una serie mucho más sólida y fascinante que las anteriores. Por si fuera poco, en todas esas producciones deslumbró como director en los episodios que dirigió, mostrando una visión artística única en televisión. Y finalmente el otro gran argumento a su favor es que en su trabajo como escritor de cómics marcó una época con Atonishing X-Men (2004), considerado por muchos una obra maestra.

Pero como señalaba, en su paso al cine no estuvo a la altura de lo esperado. Serenity (2005), intento de resucitar y a la vez darle un final digno a Firefly, resultó algo irregular e insatisfactoria tanto en escritura como en dirección, aunque es cierto que esto no pareció importar mucho, porque tuvo bastante éxito entre el fandom. ¿Estaría Whedon entonces a la altura de un proyecto muchísimo más ambicioso y con mucha más expectación sobre él? Yo la verdad es que tenía serias dudas. Pero el resultado fue superior a cualquier predicción y expectativa, tanto en calidad como en taquilla. Y de buena nos libramos, porque el guion original corrió a cargo de Zak Penn, autor de la innombrable El increíble Hulk. Con críticas entusiastas y el clamor del público, Los Vengadores llegó a 1.500 millones de dólares de recaudación, convirtiéndose en la tercera película más taquillera de la historia hasta el momento y asegurando así la continuidad de la serie Marvel en su momento más crítico, así como confirmando a Whedon tanto para la siguiente entrega (Los Vengadores: La era de Ultrón) como para, supongo, cualquier otra producción que quiera realizar.

Whedon estuvo inspiradísimo, todas sus cualidades están presentes en su máximo esplendor. El dibujo de los personajes es exquisito, cada uno tiene su hueco y momento estelar sin pisarse unos a otros en carisma y relevancia, quedando claras sus personalidades, sus puntos fuertes y débiles y su evolución a lo largo de los acontecimientos. Brillan cómo no los diálogos ingeniosos con su característico sentido humor, destacando estos en las numerosas escenas donde se reúnen varios protagonistas. Whedon explota aquí otra de sus grandes habilidades, la de soltar una o dos frases que reúnen todo lo necesario para darle sentido y gran fuerza a una escena: describen al personaje y su situación, dan réplica a otro personaje, y la vez son un chiste muy fino. Por ejemplo, en la sublime secuencia en el laboratorio donde la tensión está al máximo tenemos un sinfín de estos diálogos, como aquel entre el Capitán e Iron Man que remarca el clima de la situación, el pique personal, las características de ambos implicados… y encima es tronchante:

-Eres un gran hombre con un traje de armadura. Quita eso y, ¿qué queda?
-Genio, multimillonario, galán, filántropo.

La narración posee un ritmo ejemplar donde se combinan a la perfección las escenas íntimas (sin miedo a recesos explicativos, como la conexión entre Viuda Negra y Ojo de Halcón), se expone la trama principal, esto es, las intrigas de Loki (mostradas de forma que sean inteligibles y a la vez no parezcan facilonas: no se toma por tonto al espectador), y se abordan las indispensables escenas de acción. Montarse varios clímax de acción donde tengan su hueco casi todos los personajes, evolucionen sus motivaciones y a la vez crezca la trama, no está al alcance de muchos, pero Whedon casi lo hace parecer fácil. Hay tres grandes momentos así: la captura de Loki, la lucha en el helicarrier y la larga batalla final, todas resueltas con una pericia pasmosa. El truco que usa Whedon para ello es genial. Era inevitable centrarse en la formación del grupo de Los Vengadores, no en vano es el argumento de la película, pero lo exprime al máximo manteniendo al villano como otro personaje principal y haciendo que su plan sea precisamente atacar las relaciones y puntos débiles de los Vengadores. Así, no hay una sola escena desaprovechada, todo instante tiene a los protagonistas como objetivo.

Obviamente para que todo esto funcionara no bastaba tener un buen guion, aunque esa es la base imprescindible. En la puesta en escena Whedon también está impecable a pesar de que también se enfrentaba a grandes retos. El tamaño de la producción y la cantidad de efectos especiales no acobardaron al realizador, que se monta un filme colosal donde el dinero luce tanto como el talento. El tono es clasicista, no se inclina por artificios (cámara en mano o alguna otra filigrana) más allá de usar mucho tráveling y movimiento sutil constante para dar dinamismo. Sólo en los momentos de acción más aparatosa se permite algún vacile, como aprovechar los efectos especiales a lo grande en la escena del helicarrier y con ese plano secuencia que recorre a todos los Vengadores en plena batalla final. En esas luchas se discierne sin problemas lo que está ocurriendo, se maneja bien la tensión y sobre todo el sentido del asombro, amén de lo ya comentado: siempre se ruedan con el componente dramático y personal como núcleo de la escena. Como los efectos especiales son perfectos (atención a la recreación de la ciudad, donde prácticamente todo es digital y no se nota nada), el espectáculo resultante es de los que hacen época, de los que te dejan clavado al asiento por muchas veces que veas la película.

Como puntilla final tenemos un reparto que ya tiene cogido el tono a sus personajes gracias a las películas previas. Sólo Mark Ruffalo es novato en su Banner/Hulk, pues sustituyó a Edward Norton, un cambio que vino bien para separar ese engendro de El increíble Hulk de la serie Marvel buena, quien a su vez sustituyó a Eric Bana de la llamativa Hulk de Ang Lee que pretendieron borrar con tan lastimero resultado. Y Ruffalo está a la altura, de hecho sorprende porque con tan sólo su pose y mirada define al personaje: intenta estar tranquilo pero se lo ve alerta para esquivar cualquier motivo de estrés. Los demás están como es esperable estupendos: Robert Downey Jr. se ha apropiado de Iron Man de tal forma que será complicado si algún día quieren cambiarle el rostro, Chris Evans creció un montón como actor desde la nefasta Los Cuatro Fantásticos y consigue captar el estilo inocente pero decidido del Capitán América muy bien, Scarlett Johansson destila sensualidad a la vez que logra un personaje que se nota afligido por un pasado convulso, Chris Hemsworth quizá queda algo por debajo del resto pero cumple de sobras, y Tom Hiddleston como Loki vuelve a estar genial como villano con gran personalidad y un clásico pero efectivo conflicto interno. Los secundarios tienen buen nivel, por ejemplo Jeremy Renner como Barton/Ojo de Halcón tiene pocas escenas complejas pero se esfuerza como si fuera el actor principal.

Sólo podría encontrar algún aspecto negativo si afino mucho, y son recursos narrativos exigidos por la simplificación y reducción de la trama en favor de otras cosas más necesarias. Tenemos el efectillo con ojos de los personajes convertidos o hipnotizados por Loki, un truco facilón para señalar su posición en el tablero, o lo conveniente que resulta que los chitauri se desconecten al perder su nave nodriza, dos recursos que se perdonan como se perdona que los indios no disparasen a los caballos en La diligencia. Un poco más discutible es que Hulk, supuestamente incontrolable y temible, en la batalla se comporta bastante bien, atacando sólo a los malos; supongo que se puede justificar con que el poder dirigir y explotar su ira en otro objetivo le evita pagar su berrinche con los más allegados. Fallos gordos sólo veo uno en que nadie suele fijarse, un cliché que me pone de los nervios: los soniditos innecesarios, las pantallas y otros objetos que hacen ruidos absurdos. ¿Pero por qué el destornillador con el que Stark pincha a Banner hace un sonido de chisme electrónico? No tiene ni pies ni cabeza. Y hay unos pocos así: un minúsculo micrófono que debe pasar desapercibido, con su pipipipi; una flecha que debe ser ligera, con sistema de luces y pipipipi. ¿Por qué una producción tan profesional cae en estas tonterías?

Sólo me queda exclamar: ¡qué barbaridad de película! Qué lección de cine a todas esas bazofias del género que nos hemos tragado durante años, donde sólo algunas honrosas excepciones destacaban (Spider-Man 2, Hulk), y también al cine comercial en general. Es la última gran muestra de que se puede hacer cine de calidad que venda bien, cine de entretenimiento que deje entrever profesionalidad y estilo, e igualmente pone de manifiesto que no es necesario recurrir al drama profundo y trascendental (como El Caballero Oscuro) para deslumbrar con el género. También es una lección para los productores que, al menos en Marvel, parecen estar aprendiendo: pon un realizador con personalidad e interés y déjalo trabajar sin trabas.

Los Vengadores pone el listón a una altura que parecía difícilmente igualable, de hecho con el tirón consiguió que Iron Man 3 se marcara unos bárbaros 1.200 millones de dólares de recaudación (quedándose a 300 de esta), y eso a pesar de que no estuvo a la altura de lo esperado. Pero por suerte no fue un momento puntual de grandeza, porque la maduración del género ha seguido adelante, como así atestigua la notable Capitán América: El soldado de invierno, o mejor aún, la grandiosa Guardianes de la galaxia, que para mí es incluso mejor que la propia Los Vengadores.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
-> Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la Galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)