El Criticón

Opinión de cine y música

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Ted 2


Ted, 2015, EE.UU.
Género: Comedia.
Duración: 115/125 min.
Dirección: Seth MacFarlane
Guion: Seth MacFarlane, Alec Sulkin¸ Wellesley Wild.
Actores: Seth MacFarlane, Mark Wahlberg¸ Amanda Seyfried, Jessica Barth, Giovanni Ribisi, Morgan Freeman, John Slattery, John Carroll Lynch.
Música: Walter Murphy.

Valoración:
Lo mejor: La premisa es buena. Algunos pocos chistes funcionan.
Lo peor: Pero la trama no parece tener rumbo, y en general el humor es muy flojo.
Versiones: Existe una versión Unrated con diez minutos más.

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No estuvo nada mal Ted como versión bruta y descarnada de las comedias románticas, pues tras tanta tontería y burrada ofrecía una visión de las relaciones amorosas más realista que las comedias clónicas y ahogadas en clichés que pare Hollywood con demasiada frecuencia. Pero Ted 2, aunque se le puede ver una base con potencial, carece del ingenio y la inspiración de la primera.

La idea de que Ted no es humano y por lo tanto carece de derechos prometía bastante, tanto para el viaje emocional de los protagonistas como para ironizar sobre la moral y ética de las leyes y cómo están deben (o deberían) adaptarse a los tiempos en temas raciales (esclavismo, segregación) y de igualdad de género y sexo. Pero se queda en la superficie, en unas vagas referencias en el juicio, mientras el resto de la aventura se convierte en una road movie improvisada de mala manera. Repetir villano (Giovanni Ribisi) no muestra agotamiento, pues la historia es bastante distinta, pero en el camino se pierde el retrato certero, aunque fuese desde una perspectiva loca y sucia, de las parejas, la maduración de adolescente a adulto, el sexo… En cierta manera los personajes siguen siendo simpáticos, pero no se saca casi nada de ellos. La dinámica de la nueva pareja no va más allá de un par de chistes graciosos pero sin segundas lecturas (como los colocones de marihuana que se pillan), con lo que sólo se sustenta en la vena cómica de los actores Mark Wahlberg y Amanda Seyfried.

El humor marca MacFarlane está muy diluido. Unas cuantas referencias culturales frikis (el clímax en la convención, aunque esté bastante desaprovechado), unas pocas transgresiones (drogas, las búsquedas en google que siempre dan pollas) y algún momento bestia (el del esperma es fantástico) son lo único que logra este filme irregular que oscila entre la apatía y la sonrisa poco entusiasta. Vale para pasar el rato, pero se esperaba bastante más. Su bajón ha influido en la taquilla, pues mientras la primera parte llegó a 550 millones de dólares mundiales gracias al buen boca a boca, el mismo ha actuado aquí en sentido contrario a pesar de estrenarse con bastante expectación, quedándose en 200 millones.

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Ted


Ted, 2012, EE.UU.
Género: Comedia.
Duración: 106/112 min.
Dirección: Seth MacFarlane
Guion: Seth MacFarlane, Wellesley Wild, Alec Sulkin.
Actores: Mark Wahlberg, Mila Kunis, Seth MacFarlane, Joel McHale, Giovanni Ribisi, Jessica Barth, Patrick Warburton, Matt Walsh.
Música: Walter Murphy.

Valoración:
Lo mejor: Buena visión de las clásicas relaciones amorosas gracias a un sentido del humor original y constante: gamberro, bestia, friki…
Lo peor: El desenlace no impresiona.
Mejores momentos: Las entrevistas en el supermercado. La fiesta con Flash Gordon. El móvil con la melodía de la marcha imperial. Norah Jones.
Versiones: Existe una versión “sin censurar” con seis minutos más, es decir, que incluye las breves escenas que tuvieron que quitar en cines para no terminar restringida para adultos.

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Ted fue un inesperado y enorme éxito de taquilla. Con cincuenta millones hizo quinientos cincuenta (¡!) gracias al boca a boca de los que se aventuraron a verla sin saber muy bien qué esperar. Es por definición una comedia romántica sobre la maduración (el paso de joven vividor a adulto responsable) y las relaciones amorosas, una descripción que asusta dado lo poco que da de sí el género en Hollywood. Pero resulta que su guionista y director es el loco de Seth MacFarlane, autor de Padre de familia y American Dad, donde muestra su afición por un humor extraño y caótico que mezcla lo friki, lo absurdo y lo bruto muchas veces sin una trama consistente, pero otras con historias originales y atinadas perspectivas de distintos temas. Por suerte Ted está en la onda del MacFarlane centrado, de hecho, más centrado que nunca.

Un inciso hago aquí. Lo de ir sin saber qué esperar algunos lo cumplieron a rajatabla. No pocos padres se metieron a ciegas en “esa peli de un osito de peluche animado” arrastrando a sus hijos a una orgía de palabrotas y escenas obscenas.

La pareja protagonista, interpretada con gran vitalidad y química por Mark Wahlberg y Mila Kunis, es una fantástica parodia del prototipo del género. Él, inmaduro y torpe pero majete y buenorro, que solo quiere seguir viviendo la vida como la conoce: de juerga en juerga con los amigos. Ella guapa y algo más centrada, que exige más responsabilidad y sentar la cabeza. El conflicto está garantizado, y más con el también clásico amigo que arrastra al prota por el mal camino. En la vena salida de madre de MacFarlane éste es un osito de peluche que cobró vida y que lejos de la simpatía esperable ha crecido siendo un juerguista cabroncete y malhablado.

La consistencia y profundidad del guion es como decía bastante inesperada dado el autor. Sorprende mucho la fluidez y naturalidad con que se exponen las relaciones amorosas y amistosas y el realismo que emerge de cada escena aunque ésta sea una parodia demencial. Así, aunque la trama no vaya por senderos muy novedosos, porque pasa por los puntos clave habituales de cualquier vida, la perspectiva ofrecida le da nueva savia y la citada química entre personajes y actores realza tan bien a los protagonista que termina resultando un cinta romántica más creíble y emocionante de lo habitual.

Y además es divertidísima. La combinación de distintos tipos de humor funciona a las mil maravillas, sobre todo porque apoya muy bien el dibujo de los protagonistas y la evolución de la trama. No pocos chistes, como lo de recitar nombres de niñatas rednecks (o canis/bakalas), son esenciales para entender la dinámica entre personajes. Acierta de lleno también en el uso de chistes recurrentes, que ofrecen una genialidad tras otra: el jefe del supermercado, el jefe de la chica, las menciones a Tom Skerrit, etc. Pero lo mejor es que salta cada dos por a la vena cómica bestia sin que desentone lo más mínimo. La cagada en la alfombra, el concierto de Norah Jones (el mejor cameo que he visto en mi vida), el acosador psicópata y su hijo malcriado… Y siendo MacFarlane no podía faltar la vena friki, las mil referencias a la cultura popular, que también encajan perfectamente en el relato. La marcha imperial como tono de teléfono para cuando llama la novia y otras tantas alusiones tronchantes no son nada comparado con el lío que se traen con Flash Gordon; la fiesta donde aparece el actor es uno de los grandes momentos de la película.

Sin embargo hay que decir que el ritmo no es perfecto, a veces se ve que MacFarlane encaja como puede algún chiste suelto o incluso escenas necesarias. Por ejemplo la presentación del loco (Giovanni Ribisi haciendo de zumbado como siempre) y su hijo se cuela de mala manera. Pero no llega al punto de resultar demasiado irregular. Solo el final, tanto el clímax como el epílogo, es quizá algo menos intenso de lo que debería, en parte porque opta por un desenlace clásico (acción, tragedia ligera, redención y a comer perdices), en parte porque en esos momentos no logra un humor tan chispeante (salvo la genial hostia al niño) y una lectura tan original de la situación. Aun así, no es un desenlace que deje malas sensaciones más allá de pensar que podría haber sido más emocionante y divertido.

Ted logra dar nueva vida a las comedias románticas juveniles, resultando un título muy recomendable. La pena es que MacFarlane no siguiera tan inspirado en su siguiente largometraje, pues Mil maneras de morder el polvo resultó infumable, completamente opuesta a lo aquí visto.