El Criticón

Opinión de cine y música

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Han Solo


Solo: A Star Wars Story, 2018, EE.UU.
Género: Aventuras.
Duración: 135 min.
Dirección: Ron Howard.
Guion: Jonathan Kasdan, Lawrence Kasdan.
Actores: Alden Ehrenreich, Woody Harrelson, Emilia Clarke, Donald Glover, Thandie Newton, Paul Bettany, Jon Favreau, Joonas Suotamo, Erin Kellyman.
Música: John Powell.

Valoración:
Lo mejor: Correcto sentido de la aventura y el espectáculo, con algunas secuencias impresionantes. Un repertorio de personajes secundarios bastante llamativo.
Lo peor: Un factor crucial: Han Solo, Qi’ra y sus actores Alden Ehrenreich y Emilia Clarke están muy lejos de dar la talla, y el doblaje lo empeora. La historia y sus giros principales son muy predecibles. La sorpresa final es ridícula.
Mejores momentos: La formación del grupo, el asalto al tren, las partidas de cartas y en general cualquier escena con Lando y L3, el asalto a la mina.
Las frases:
1) La minería es lo peor -Lando.
2) En esa nave tenemos cuarenta mercenarios que estarán aquí a mi señal… -Han.

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UNA PELÍCULA MUY ARRIESGADA

No afirmaría que es una cinta innecesaria como andan diciendo algunos, porque se puede sacar buen material de cualquier parte si hay ganas e inspiración. Pero sí es una muy arriesgada que hubiera preferido que no tocaran. Han Solo y otras figuras de la saga que quieren recuperar son ya míticas, no puedes volver a ellas y ponerte a jugar con su historia, sobre todo con su pasado, porque hagas lo que hagas, aunque el resultado sea de gran calidad, el dibujo del personaje defraudará a grandes sectores del público porque todos tienen en su mente y en su corazón una imagen concreta. Lo inteligente fue lo que hicieron en Rogue One, contar algo tangencial, explorar el rico universo latente en vez de desgastar lo conocido. Pero una vez asumido que van a hacerse no queda otra que abrirse, ir sin prejuicios, porque para ir a ponerla a caldo porque no se parece a lo que imaginabas mejor te quedas en casa y haces como que no existe.

En esta primera intentona da la impresión de que han ido con miedo, yendo sobre seguro en el argumento y el viaje del protagonista, seguramente pensando que moviéndose lo menos posible de la historia más fácil reducirían la posibilidad de desencanto entre los millones de seguidores. La pregunta es: ¿se han quedado cortos o han acertado al no correr riesgos? A tenor de las críticas hay una importante división, lo cual no sé cómo interpretar de cara a las entregas venideras. Porque salvo un batacazo monumental, que visto lo visto tiene algunas posibilidades de ocurrir (el estreno no ha ido nada bien a pesar de ser una película tan famosa), seguirán con otras, como la de Boba Fett y la de Obi Wan. Así que queda por ver si asumen que lo conservador no funciona y quizá se arriesguen a probar historias más valientes y menos miradas al pasado, o si se cerrarán aún más sobre lo fácil. El tiempo lo dirá.

EL CLASICISMO FUNCIONA… POR LOS PELOS

Los autores, tanto Lawrence Kasdan y su hijo Jonathan al guion como Ron Howard en la dirección, no apuntan muy alto en originalidad y ambición, pero al menos parecen buscar la máxima de “algo simple tiene su valor si está bien contado” y tratan de exprimir las bazas presentes. En algunos aspectos y detalles salen bien parados, como el atractivo repertorio de personajes secundarios, el esfuerzo por mantener el tono trágico inherente (podían haberlo aligerado y añadido humor para atraer al público más joven), y el provecho que sacan de algún escenario muy clásico (la unión del grupo es emocionante, el asaltro al tren espectacular), así como la ejecución de alguna referencia obligada, como la forma en que Han se hace con el Halcón, que le quita el halo facilón con el que parecía que se resolvería.

Tenemos una aproximación muy tradicional al cine del oeste con temática de bandidos, transitando por todos los pasos típicos en la evolución de los personajes y la intriga criminal. Es cierto que el género era difícilmente evitable, pues Una nueva esperanza y el propio Han Solo tenían mucho de western. Pero también es indudable nada obligaba a seguir tan a rajatabla los preceptos del género. Tenemos la introducción que nos muestra la formación del protagonista como superviviente en los márgenes de la sociedad, seguimos por el camino inexorable hacia el mundo del crimen, con el aprendizaje a través los amores, amistades y traiciones esperables, encontramos la formación de la pandilla de malhechores de siempre y por supuesto pasamos por los asaltos y robos de toda la vida. Habiendo leído y visto lo mínimo antes del estreno (aunque es difícil no tragarse algún tráiler, dado lo machacones que son), me suponía que tirarían por este camino, de forma que me imaginaba toda la historia y algunos de sus momentos clave ya antes de entrar en la sala.

El tramo más flojo me ha parecido el inicial. Resulta bastante precipitado, como si tuvieran que cumplir con él sin ganas, de hecho, tiene algunas frases sobreexplicativas sonrojantes. No da tiempo a que la vida de Solo y Qi’ra parezca natural y cale, no me creo que un tipo tan resuelto y que parece actuar con independencia esté tan sometido, no me creo una salida tan improvisada, ni me llega el romance. Por suerte, una vez metidos en faena el subidón es importante. La formación del grupo de ladrones se desarrolla con más verosimilitud y pegada. Las relaciones incipientes combinan bien el choque de personalidades con las sorpresas (la entrada de Chewbacca en acción) y la acción, con dos piezas principales (el asalto al tren y a la mina) bastante logradas. Otras secuencias menores no fallan tampoco: la huida por la nebulosa, aun siendo un tanto artificial, resulta trepidante. El final en cambio pierde fuelle a marchas forzadas, tornándose el tramo más previsible y encorsetado. Un desenlace más trabajado, sobre todo en las sorpresas y soluciones (todas forzadas y alguna muy fallida), probablemente habría dejado mejor valoración de la película en general, hubiera minimizado algunos de sus defectos y su falta de ambición.

Por otro lado, cumple de sobras con los enlaces a la saga que todos ansiábamos conocer, siendo un festín para el fan.. Estos no parecen postizos ni entorpecen el desarrollo de la trama: el corredor de Kessel, cómo conoce a Lando y gana el Halcón, cómo surge la amistad con Chewbacca… Y nos regalan un buen número de detalles más rebuscados: el chiste de Lando detestando la minería, Chewbacca cabreándose con la partida holográfica, las menciones a Tatooine…

En conjunto, Han Solo es previsible y apática pero lo suficientemente sólida como para aprobar. Como parte de La guerra de las galaxias se espera que nos ofrezcan escenarios fantasiosos únicos y situaciones que den una vuelta de tuerca a conceptos primarios. Incluso en la denostada trilogía de precuelas Lucas buscaba con ahínco aportar cosas nuevas, aunque no resultara del todo bien. No tiene el flojísimo nivel La amenaza fanasma ni la patente irregularidad de El ataque de los clones, La venganza de los Sith y Los últimos Jedi… pero tampoco su fuerza, su combinación de originalidad y magia con la que se pueden perdonar problemas que en la presente es más difícil pasar por alto. Y en el género de criminales y atracos no tiene ideas y soluciones que aporten novedades, todo se ve venir de lejos y concretamente los giros finales resultan bastante insatisfactorios. Como película bien vale para pasar el rato, pero como parte de de una saga muy querida tiene todas las de decepcionar a muchos de sus segudires.

LO MEJOR, LOS PERSONAJES SECUNDARIOS

Tenemos un grupo de forajidos bastante satisfactorio. Hay un importante desequilibrio entre los secundarios y los principales, pero aun así entre todos hacen avanzar la proyección con más empaque de lo que una premisa tan vista parecía prometer. Lo mejor es que el tono funesto es tangible, todos llevan unas vidas míseras, cada día es un reto más en un mundo hostil, y aunque se vean venir muchas situaciones se mantiene una buena sensación de peligro sobre sus hombros. La mayor parte del tiempo desearían estar en otra parte, parecen saber que no controlan sus vidas pero no pueden hacer otra cosa que seguir adelante. Y no se escatiman en muertes ni se ablandan las traiciones.

Beckett es el criminal veterano asqueado de su trabajo y que anhela una salida, pero sigue ahí por inercia y malas decisiones. Woody Harrelson hace básicamente de Woody Harrelson, pero con su carisma se basta. Thandie Newton le otorga a Val, su compañera y novia, una personalidad llamativa a pesar de su reducido protagonismo. Otro muy secundario pero encantador es Rio Durant, el alien de turno (voz de Jon Favreau en el original). Con Chewbacca vuelven a conseguir un personaje creíble, con su propia historia y muy simpático a pesar del disfraz (tras el que está Joonas Suotamo) y de la barrera lingüística, destacando que su entrada en acción es inesperada y fantástica. Lando Calrissian se presenta aún más atractivo, alzándose como el personaje más memorable de un conjunto ya de por sí bastante llamativo. El guion lo trata muy bien, pero la personalidad arrolladora de Donald Glover termina de redondearlo. También se ve potenciado por su camarada, L3, un androide femenino de rasgos muy marcados con el que guarda una relación divertidísima. En inglés le pone voz la desconocida Phoebe Waller-Bridge, pero hay que decir que en castellano está muy bien doblada.

Por desgracia, el villano principal se queda muy atrás. Dryden Vos no tiene diálogos que le den algo más de vida o unos rasgos característicos más allá del estereotipo de gángster psicópata; ¡si hasta cumplen con el cliché de que entre en escena matando a alguien para que sepamos que es el malo! Paul Bettany hace lo que puede, pero no impresiona ni con el maquillaje para que parezca más chungo. Es una pena, tiene tiempo en pantalla de sobra para desarrollar un personaje digno de La guerra de las galaxias, es decir, que deje huella. Por cierto, es difícil seguir los nombres de los sindicatos del crimen y algunos de sus miembros.

LO PEOR, LOS PERSONAJES Y ACTORES PRINCIPALES

Pero los que más importan son los que resultan más débiles, hasta el punto de suponer lo peor de la película y una decepción más o menos grande según el listón de cada uno, porque ciertamente tampoco hablamos de un nivel desastroso, el problema es que se espera mucho y se quedan bastante cortos. Con Qi’ra tenemos una figura de escaso recorrido a pesar de su relevancia. Se supone que pasa por muchas fases pero no transmite ninguna emoción, porque no se profundiza lo suficiente para que entendamos sus motivaciones y porque Emilia Clarke ofrece un papel flojísimo. ¿Es que no han quedado claras con Juego de tronos (, 2011), donde resulta la actriz más endeble de toda la serie, y Terminator Génesis (2015) sus pocas capacidades interpretativas?

El dibujo de Han Solo no impresiona, no es capaz de alegrarte cada vez que aparece en pantalla, de hacerte vibrar con una personalidad impetuosa y socarrona irresistible. Se echan mucho de menos los diálogos ingeniosos y cínicos que se asocian a él, y una representación más emocionante de sus primeros pasos en los bajos fondos. Y me temo también que Alden Ehrenreich no da la talla, a pesar de que se supone que apuntaba tantas maneras que fue patrocinado por Steven Spielberg. Es cierto que tenía entre manos un trabajo complicado, tanto por la mitificación del personaje como por el enorme carisma nato de Harrison Ford, pero lo que cuenta es el resultado, y este deja bastante que desear. Se asemeja bastante en el físico, especialmente gracias al peinado y el vestuario, pero su falta de nervio se agrava por su nulo registro interpretativo: en el drama está pésimo, es incapaz de mostrar las penurias y traiciones que sufre. Es imposible no pensar en que hay muchos momentos en que la cámara trata de esquivarlo con planos rápidos para que no se vean sus carencias.

Por cierto, la lista de candidatos finales fue bastante inquietante, casi ninguno cumplía los dos requisitos, parecerse mínimamente para dar el pego y ser un buen actor. Miles Teller (Whiplash -2014-), Ansel Elgort (Divergente -2014-, Baby Driver -2017-), Dave Franco (Malditos vecinos -2014-, The Disaster Artist -2017-), Jack Reynor (Transformers, La era de la extinción -2014-), Scott Eastwood (papeles secundarios, como Escuadrón suicida -2016-), Logan Lerman (Las ventajas de ser un marginado -2012-, Corazones de acero -2014-), Emory Cohen (Brooklyn -2015-) y Blake Jenner (la serie Glee -2009-) encabezaron la disputa final tras, según afirman los productores, tres mil audiciones por si por casualidad encontraban a un desconocido que valiera. Aparte de Ehrenreich, en el primer campo sólo entarían por los pelos Scott Eastwood y Jack Reynor (con lentillas, es de suponer), y en el segundo, el único con verdadero talento me parece Taron Egerton, aunque es de los que menos daba en el físico. Alden Ehrenreich, Jack Reynor y Taron Egerton fueron los tres últimos en la contienda, aunque Egerton puede que se fuera por voluntad propia, porque expresó en varias ocasiones que no estaba convencido de meterse en este berenjenal.

Una obra de este calibre no puede fallar así con el casting principal. Con la de intérpretes de calidad que hay y el largo proceso que realizaron es difícil de entender que pueda salir tan mal. ¿Pesó más la incipiente fama de Clarke y el enchufe de Ehrenreich que la valía de ambos? Otro problema es que el doblaje no ayuda. Está claro que la voz habitual de Harrison Ford, la que tuvo en la trilogía original, no vale ya para una versión joven del personaje, pero es que la que le han puesto rechina mucho, no parece salir del actor. Con Clarke estamos igual de mal, tiene una voz chirriante pero plana, como si leyera el guion sin ganas, sin poner énfasis en ningún cambio emocional. Como siempre, hay que recomendar la versión original.

ESTILO Y ACABADO IRREGULARES

Ron Howard es un director muy profesional pero también conocido por su falta de personalidad, es decir, está especializado en trabajos de encargo, sea de producciones que otros controlan al milímetro (Willow -1988- era de George Lucas) o cintas de estudio que requieren una impronta de calidad pero sin alardes, es decir, que sigan los patrones de los Oscar o de la taquilla: Una mente maravillosa (2001), Cinderella Man (2005), El código Da Vinci (2006). Pocos son los títulos donde parece buscar su propio estilo, como Apollo 13 (1995) y Rescate (1996), dos de suspense y acción bastante sólidos. Pero este tipo de realizador es precisamente lo que hacía falta en esos momentos en que el rodaje quedó patas arriba. Nunca sabremos si lo que estaban rodando Phil Lord y Christopher Miller, quienes llamaron la atención La LEGO película (2014), era una mierda tremenda o si estaban confeccionando algo original con potencial, pero tampoco hay que darle más vueltas, esto es una serie, si no sigues las pautas establecidas por los productores te vas a la calle. Si estaban, como afirman los productores y ellos dos no han negado, convirtiendo esto en una comedia cuando ni Kassdan ni Kathlyn Kennedy (la jefa suprema del proyecto) lo querían así, pues bien despedidos están. Eso sí, me gustaría conocer el presupuesto final, que no ha trascendido todavía, pero dado que rodaron casi todo de nuevo ha de haber sido estratosférico.

Una puesta en escena enérgica sería un factor esencial para disimular las limitaciones argumentales y conseguir una aventura muy emocionante. Pero lo cierto es que el conjunto queda un poco irregular. Por un lado, la labor del director me parece muy sólida e inteligente, y más teniendo en cuenta que cogió una obra inacabada e iban con prisas. Su narrativa destaca por un ritmo preciso (los cambios de escenario tran abruptos no pierden fluidez) y un buen aprovechamiento de los ricos decorados y vestuario (las escenas con muchos extras están llenas de vida). Pero precisamente esa vitalidad contrasta con una fotografía muy apagada, extrañamente empeñada en que el foco de luz esté tras los personajes, con lo que la película resultante es oscura, poco vistosa a pesar de los enrevesados juegos de contrastes. También empeora las sensaciones el montaje, correcto en algunos tramos pero chapucero en otros. Por poner un par de ejemplos claros, la conversación de Beckett y Han en la nieve es caótica, la pelea de Chewbacca en la mina con los guardias es un desastre (le aparecen guardias en las manos de golpe), mientras que por el otro lado, la escena del tren está muy bien compuesta y la partida de cartas tiene un ritmo excelente dentro de la obligada contención.

A estas alturas no sorprende que los efectos especiales y sonoros y el vestuario sean magníficos, pero también podrían haber salido mal parados con las prisas y no encontramos una sola falla, ninguna pantalla de fondo o efecto digital que cante. En cambio sí sorprende un poco para mal la banda sonora. Con los achaques de la edad John Williams dijo que se centraría en el episodio de la saga principal de cada año, relegando los otros en distintos autores. No sé por qué no repitieron con Michael Giacchino, su heredero espiritual y un compositor de primera que logró un trabajo sobresaliente en Rogue One, y se decantaron por uno de segunda fila, John Powell, que aparte de la correcta Cómo entrenar a tu dragón (2010) no tiene nada llamativo salvo el experimento irregular de Jason Bourne, que sólo salió realmente bien en la segunda parte (2004). Así pues, este no pega nada en una saga donde encajan mejor autores del calibre de James Newton Howard o Alexandre Desplat, o si acaso, puestos a bajar unos peldaños, Marco Beltrami.

Es cierto que la composición y la orquestación de Powell suenan a La guerra de las galaxias, pero a imitación y a homenaje más que a una evolución valiente e inspirada. Tiene algunas limitaciones severas, como el tema de amor, primordial y anodino, o la falta de variación temática, pues es un trabajo de acción orquestal efectivo pero superficial, quedando lejísimo de la versatilidad y personalidad de Williams. Sobre todo se echa en falta un motivo llamativo para Han Solo. Aquí hay que decir que el propio Williams compuso uno que lleva su nombre, pero hace las veces de introducción genérica a la película, no tiene una conexión concreta con el personaje, y Powell no aporta variaciones que lo relacionen mejor con él. Por si fuera poco, el uso que hacen de la música juega ligeramente en contra del compositor: el montaje con las imágenes carece de la fluidez necesaria. La primera aparición de los coros es precipitada y chocante, muchos temas se solapan, especialmente las referencias, y otros muchos quedan como un efecto sonoro más. Dado que la música suele ser lo último en producirse e integrarse en el conjunto prefiero pensar que aquí sí ha habido algo de premura.

Como anexo, cabe señalar también que esta vez tenemos los mensajes mejor incluidos. En Los últimos Jedi se notaban demasiado las moralejas animalistas y feministas, hasta resultar contraproducentes, por forzadas y por empacho. Pero esta es una obra más ambigua y sin ideología metida con calzador. Se podría decir que el tema de la rebelión contra la esclavitud encabazado por el robot L3 sí se incluye de sopetón, pero funciona por su gracia y sobre todo porque forma parte intrínseca de la historia: todos los protagonistas luchan contra la opresión a su manera, incluso desde el mundo del crimen, y las acciones de L3 tienen peso en lo que está ocurriendo, no es como el infame capítulo de los caballos-alien de Los últimos Jedi.

DETALLES FINALES POLÉMICOS

Alerta de spoilers: En adelante revelo todo el tramo final.–

El coaxium termina siendo un macguffin de baratillo para mover la trama y añadir peligros puntuales, los autores lo adaptan sin disimulo alguno a las necesidades de la trama, no se trabaja lo suficiente su naturaleza y usos como para resultar creíble. Dicen que la mina es la única fuente del combustible principal del Imperio… ¿Y tiene tan poca vigilancia? Se habría arreglado señalando que es la única fuente cercana a los protagonistas. También queda un poco cure que suban el coaxium robado al Halcón por la pequeña entrada de pasajeros, como si no hubiera una rampa de carga. ¿No se supone que es un carguero?

La sorpresa con que Enfys Nest sea una chiquilla (Erin Kellyman) ha mosqueado a algunos por ser considerada otro caso de feminismo impuesto (chica joven y fuerte como manda el patrón actual). Pero no me parece el caso. Las guerras dejas muchas bandas de niños que se dedican al pillaje o incluso acaban convertidos en guerrilleros, y el personaje encaja en ello y la actriz impresiona a pesar de su breve aparición.

Otros se han quejado de que Han ceda ante la miseria de las víctimas del Imperio y les entregue el botín, alegando que debería ser malvado y frío sin más matices hasta el final de Una nueva esperanza. Pero no lo comparto. Ya en ese episodio, al aceptar las condiciones tan débiles de Obi-Wan y Luke, deja entrever que no es un cabrón despiadado y está abierto a trabajos más humildes. Y aunque no fuera así no veo que se contradijera al personaje, este puede ser un criminal al que le importa más bien poco casi todo y aun así ser menos egoísta en casos concretos. Aquí por ejemplo su objetivo principal no es el dinero, sino recuperar a su amada, y además las circunstancias no le dejan más margen de movimientos.

La confrontación contra el villano resulta un poco forzada, lo que sumado a que resulta predecible y tiene un giro demencial le hace perder la fuerza que tenía el ver a los protagonistas enfrentar algunos de los dilemas, decisiones y traiciones más importantes de sus vidas. No resulta nada verosímil que Beckett no mate a Dryden Vos cuando tiene la situación a su favor, dejando así un gran problema para su futuro. Pero claro, los autores querían incluir por narices la pelea del villano con Han y Qi’ra… y aun así tampoco la ejecutan bien. Eso de que Qi’Ra amague con matar a Han es una forma ridícula de intentar extender la intriga por su lealtad, pero que no aproveche el factor sorpresa cuando va a por Dryden, todo por alargar un poco más la lucha cuerpo a cuerpo, termina tirando por tierra la poca tensión que le quedaba a la escena. Se recupera bastante con Han asimilando las traiciones y disparando a Beckett primero (toma esa, Lucas)… pero entonces llega la parida de Darth Maul…

Señores, ¡que lleva muerto treinta años! Y bien muerto, porque acabó partido en dos. Y bien olvidado, dado que fue un personaje más bien lamentable, una excusa chapucera para las escenas de acción. La resurrección por arte de magia está claro que sólo tiene cabida por buscar el giro impactante, porque desde luego coherencia narrativa poca. Implica que sospechemos que ningún personaje muerto está realmente muerto, y deja muchas preguntas en el aire: cómo ha resucitado o quién lo ha logrado, qué ha hecho desde entonces, si va por libre, es fiel al Imperio o es el líder de algún sindicato, qué pretende con Qi’ra, etc., etc. La sola idea de recuprar a este personajillo es una salida de tono estúpida, pero el vacile de coger la espada es para terminar la proyección abucheando.

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Saga La guerra de las galaxias:
Introducción: La guerra de las galaxias, de George Lucas.
Episodio IV – Una nueva esperanza (1977)
Episodio V – El Imperio contrataca (1980)
Episodio VI – El retorno del Jedi (1983)
Episodio I – La amenaza fantasma (1999)
Episodio II – El ataque de los clones (2002)
Episodio III – La venganza de los Sith (2005)
Episodio VII – El despertar de la Fuerza (2015)
Rogue One (2016)
Episodio VIII – Los últimos Jedi (2017)
-> Han Solo (2018)

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Jason Bourne


Jason Bourne, 2016, EE.UU.
Género: Acción, thriller.
Duración: 123 min.
Dirección: Paul Greengrass.
Guion: Paul Greengrass, Christopher Rouse.
Actores: Matt Damon, Tommy Lee Jones, Alicia Vikander, Vincent Cassel, Julia Stiles, Riz Ahmed, Ato Essandoh, Scott Shepherd.
Música: David Buckley, John Powell.

Valoración:
Lo mejor: Los personajes e interpretaciones de Matt Damon y Alicia Vikander.
Lo peor: Los villanos no impresionan mucho, la trama menos todavía, todo es repetición de las entregas previas.
La traducción: ¿Por qué los protagonistas se mandan los mensajes de móvil en castellano? ¿Lo usan para dificultar la interceptación? No, resulta que la versión española los muestra traducidos no con subtítulos, sino sustituyendo el texto del móvil. Es una tendencia que empieza a provocarme escalofríos… Recordemos cómo el Capitán América, en la versión española, en vez de empaparse de la cultura de su país como es obvio, apuntaba en su libreta cosas de España. Una cosa es traducir, otra adaptar eliminando la cultura original. Si haces esto, ¿por qué cuando los protagonistas viajan a Londres no lo conviertes en Madrid?

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Tras el intento de extender la serie Bourne sin Paul Greengrass y Matt Damon, con ese El legado de Bourne que nos aburrió cosa mala, se anunció que volverían a la fórmula original. Y se lo han tomado a rajatabla: esta nueva entrega se aferra demasiado a lo conocido. Si la tercera ya mostraba cierto agotamiento, qué menos que intentar ir un poco más allá. Pero sea por miedo a que cambiar mucho causara tan poca sensación como causó el capítulo protagonizado por Jeremy Renner, o porque no han sido capaces de ir más allá salvo por la posible continuidad del personaje de Vikander, Jason Bourne es una película completamente estancada.

No creo que sean spoilers, porque una vez dicho que tenemos lo mismo que en las anteriores ya te haces una idea. Bourne está escondido pero el destino lo vuelve a poner en la mira de la CIA. En los despachos se ponen las pilas y lanzan su persecución. Él no quiere saber nada, pero le tocan las pelotas (con un giro que omito por si acaso por ser más relevante, pero que ya tuvimos en la segunda parte y que aquí se ve venir de lejos) y vuelve a la acción. En la intriga asistimos paso por paso al mismo proceso de siempre: la tecnojerga y ciencimagia imposible (no, no pueden controlar las cámaras de las calles de un país extranjero), las artimañas de los dirigentes de los proyectos secretos para seguir manteniéndolos en la oscuridad, el activo enviado para asesinar al objetivo… Bourne pasará también por las etapas que conocemos de sobras: los juegos de esconderse entre la multitud y localizar al individuo buscado para lograr otra pieza del puzle, los recuerdos que va reconstruyendo poco a poco, la persecución con moto y con coche de rigor, el encuentro final con el tipo importante y con el activo, y vuelta a desaparecer.

Para colmo, la intriga del pasado y la conspiración del alto mando turno de la CIA son menos sustanciosas que de costumbre. Acabada la película no tengo claro qué perseguía Bourne y qué ha hallado. Básicamente el nombre de su padre y qué hacía en la compañía, y no es un gran giro o sorpresa, no me parece que resulte crucial para resolver su crisis de identidad y su desarraigo, al menos no tal y como lo exponen. En cuanto al nuevo enemigo, Tommy Lee Jones para mi sorpresa está muy, muy soso, como si no tuviera ganas de estar ahí, lo que termina de matar un personaje monocromático e insustancial, fruto tanto de la poca fuerza de la trama como porque resulta muy repetitivo. ¿Pero cuántos directores de proyecto hay? ¿Los realizadores de la serie no pueden buscar un villano más original? Que a estas alturas Bourne parece muy estrecho de miras, arriesgándose tanto a pesar de quedar claro que surgen nuevos enemigos de la nada, asumiendo inútilmente que desaparecido uno se desactivan todos los programas oscuros y la CIA lo dejará en paz.

Da la impresión de que los autores conocen esta falla, pero no ponen demasiado empeño en solucionarla. Hacen un amago de aportar algo, pero casi es peor que esté ahí, porque pone de manifiesto lo que podría haber sido la película y no es. Con el personaje de Alicia Vikander parece que van a renovar la historia de conspiraciones y riñas en la agencia, así como asentar cierta continuidad… pero lo cierto es que esta sección apenas se desarrolla, recuerda demasiado al rol de Joan Allen en la segunda y tercera entregas, y me temo que se queda en una presentación muy somera mientras se centran en repetir todos los demás elementos. Eso sí, el papelón que hace es para enmarcar, quitándose de encima rápidamente la sensación de que era demasiado joven para el rol y ensombreciendo aún más al flojo Tommy Lee Jones.

También podría decirse que en el tema de las redes sociales se vislumbraba la posibilidad de sacar más partido del argumento de espionaje gubernamental, pero a la hora de la verdad la temática subyacente es como si no le importara a los realizadores, es el plan del malo a desarticular y ya está. Esto maximiza el efecto de que Bourne no parece perseguir nada tangible más allá de unir cuatro datos de su pasado, pues las conspiraciones a desentrañar acaban siendo irrelevantes nombres de proyectos e irrelevantes jefes de divisiones. Inicialmente funcionaba porque manejaban bien la intriga y el esfuerzo del personaje llegaba con intensidad (en parte porque siempre ha estado bien realzado por un comprometido Matt Damon), pero tras dos capítulos con lo mismo es inevitable pensar que en la tercera y quinta partes deberían haber aportado algo más. En El legado de Bourne la premisa plantea algunas pequeñas novedades, al menos sobre el proceso de creación de los soldados, pero no llegaron a sacarle chicha. Aquí el amago de mojarse un poco más con una historia más compleja y con carga crítica tampoco no llega a nada.

Y para rematar tenemos la pobre resolución: una amplia escolta que desaparece por arte de magia y no acude al oír tiros, un deus ex machina de último segundo forzadísimo, y una pelea final cuerpo a cuerpo que no puede sorprender, así que alargarla sin ofrecer una vuelta de tuerca que reactive el interés no funciona. El desenlace sólo se mantiene por la persecución en coche, que aporta algo más de intensidad.

En la puesta en escena hay otro problema recurrente: el exceso de movimiento en la cámara. Por lo general Greengrass domina muy bien la cámara en mano frenética y el montaje veloz, construyendo secuencias de acción de corte realista donde es fácil sumergirse plenamente en el caos. Pero en los momentos más intensos se pasa con el ajetreo, dificultando a veces entender qué está pasando. Y aquí también pesa el factor repetición. Ni una, ni una sola escena de acción aporta una mínima innovación. Cumplen con lo justo para no aburrir, pero no impresionan lo más mínimo. Hasta los últimos momentos de la persecución final no han conseguido que se me acelere el pulso, y no porque busquen algo original, sino porque con el básico “más grande y más bestia” terminan la secuencia en un pico brutal.

Así que cabe preguntarse: ¿por qué no me veo las dos primeras en casa y me ahorro el dinero y esfuerzo de ir al cine a tragarme un clon sin savia? Pues supongo que todos vamos por lo mismo: familiaridad. Conocemos y nos gusta la serie y el personaje, y no tienen que ofrecernos mucho para satisfacernos porque el listón lo bajamos inconscientemente con las obras que amamos. Es algo más entretenida que El legado de Bourne, pero si te paras a pensar le sacarás muchas carencias y ninguna novedad, con lo que desde mi punto de vista tiene ningún aliciente para verla de nuevo.

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Serie Jason Bourne:
El caso Bourne (2002)
El mito de Bourne (2004)
El ultimátum de Bourne (2007)
El legado de Bourne (2012)
-> Jason Bourne (2016)

El ultimátum de Bourne


The Bourne Ultimatum , 2007, EE.UU.
Género: Acción, suspense.
Duración: 115 min.
Dirección: Paul Greengrass.
Guion: Tony Gilroy, Scott Z. Burns, George Nolfi, Robert Ludlum (novela).
Actores: Matt Damon, Joan Allen, Julia Stiles, David Strathairn, Scott Glenn, Albert Finney.
Música: John Powell.

Valoración:
Lo mejor: Es una cinta de acción superior a la media, intensa, trepidante, y no se olvida de contar una historia y de dotar a los protagonistas de algo de personalidad.
Lo peor: No aporta nada nuevo a la saga, deja la sensación de que repite demasiado el esquema. Y la cámara sigue moviéndose demasiado.
Mejores momentos: El encuentro entre Bourne y el periodista en el aeropuerto, la persecución a pie por calles y tejados de Tánger.

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Jason Bourne sigue tras la pista de su pasado, buscando sus orígenes y las razones que le forzaron a convertirse en un despiadado asesino. Tras las cámaras repite el efectivo Paul Greengrass, quien sabe dotar a sus cintas de un ritmo vertiginoso gracias a la cámara en mano y al montaje de Christopher Rouse. Es sin embargo excesivo el movimiento que imprime a las imágenes, resultando demasiado caótico y confuso en algunas ocasiones. Las intenciones son buenas, pero agradecería algo más de comedimiento, que es dificilísimo observar todos los detalles de las excelentemente planificadas escenas de acción, tanto las persecuciones asombrosas como las peleas entre personajes.

Salvando ese ligero error, la cinta es más que correcta a la hora de contar la historia. Las tramas de espionaje están muy bien entremezcladas con las aspiraciones personales, los problemas burocráticos de las agencias, las disputas entre los altos cargos… Si por un lado asistimos a la búsqueda de Bourne, por el otro tenemos la particular odisea de Pamela Langry (Joan Allen) contra el oscurantismo y la dudosa moral de las labores de sus compañeros y superiores. Los juegos de lealtades, las filigranas tecnológicas, los escenarios bien aprovechados (Greengrass sabe ubicar al espectador de maravilla en cualquier país y cuidad del mundo) y las explosivas escenas de acción hacen de El ultimátum de Bourne una buena cinta de acción que, sin embargo, pierde algunos enteros al apostar demasiado por repetir la fórmula de las dos entregas anteriores. Hacía falta algo nuevo para mantener despierto el interés, y si se hacen más películas espero que se den cuenta de ello.

Entre las numerosas y espectaculares escenas de acción merecen mención especial por su buen sentido de la intriga y su buena confección algunos momentos como el encuentro entre Bourne y un periodista en el aeropuerto, o la intensa persecución por las calles y tejados de Tánger, donde está en juego la vida de una de las pocas personas en quien Bourne confía. Destacan también la efectiva música de John Powell y la estupenda labor de Matt Damon, un actor que se me antoja bastante desaprovechado por Hollywood.

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Serie Jason Bourne:
El caso Bourne (2002)
El mito de Bourne (2004)
-> El ultimátum de Bourne (2007)
El legado de Bourne (2012)
Jason Bourne (2016)

El mito de Bourne


The Bourne Supremacy , 2004, EE.UU., Alemania.
Género: Acción, suspense.
Duración: 108 min.
Dirección: Paul Greengrass.
Guion: Tony Gilroy, Robert Ludlum (novela).
Actores: Matt Damon, Franka Potente, Brian Cox, Joan Allen, Julia Stiles, Karl Urban, Gabriel Mann.
Música: John Powell.

Valoración:
Lo mejor: El ritmo frenético sin descanso aderezado con una buena trama. La música.
Lo peor: Excesos en el montaje (muchos planos muy rápidos) y en la fotografía (mareante).
El plano: Bourne sentado en la habitación de la joven rusa.
Mejores momentos: La persecución de coches a porrazo limpio. Bourne derribando policías sin esfuerzo.
El título: No entiendo la obcecación que tienen con cambiar los títulos de la saga: es La supremacía de Bourne, no El mito de Bourne, y la primera era La identidad de Bourne, no El caso Bourne. Cambian el claro significado del original.

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Impresionante secuela que multiplica por dos todo lo de la primera entrega: la trama es más compleja, el ritmo más trepidante, las escenas de acción más impactantes, la persecución de coches más larga y espectacular… y Bourne da más caña.

Bourne está escondido con su novia, pero tras ser incriminado en un crimen relacionado con el proyecto Treadstone y un intento de eliminarlo para no dejar pistas debe volver para arreglar cuentas. Y lo hace muy cabreado. Vemos a Bourne en la plenitud de sus facultades, luchando hasta la extenuación. Lo mejor es cuando asoma dejándose ver, sin mediar palabra: se deja capturar para recopilar algo de información y luego, sin pestañear, se da a la fuga. Pero el final a golpe limpio es brutal también, e igualmente merece una mención especial el bonito epílogo con la muchacha rusa.

La película ofrece un sinfín de escenas de acción entrelazadas por una trama de misterio, espionaje y traiciones enrevesada pero clara y bien explicada. El ritmo es imparable, admirable si tenemos en cuenta que no es una sucesión de explosiones, ruido y efectos especiales, sino que la mayor parte son peleas a puñetazos y carreras a la desesperada. La única pega que puede hacérsele es que peca de excesos: el propio montaje se vuelve caótico algunas veces, cambiando de planos con excesiva velocidad, problema que se acrecienta en los flashbacks; y la fotografía resulta mareante en ocasiones, tanto por el enfoque como por el movimiento veloz de la cámara en algunos momentos.

Pero son excesos puntuales, porque las escenas no resultan confusas, sino que por lo general tienen un ritmo endiablado y consiguen transmitir el esfuerzo y sufrimiento del protagonista bastante bien. La persecución de coches se convierte en una de las mejores que se han realizado, rodada de forma de forma artesanal con un resultado sin igual.

Aparte de Matt Damon, que cogió el punto al personaje en la primera parte, tenemos una serie de secundarios de lujo como Brian Cox, que ve aquí ampliado su papel, Joan Allen como una eficaz pero presionada alto mando, y un intenso Karl Urban como el asesino que va tras Bourne, un rol al que era difícil sacar algo de partido (malote, frío y serio sin más).

Estamos ante de los mejores thrillers de los últimos años, aunque hay quien dice que es mejor la primera entrega, quizá por su forma más contenida. Y me encanta la banda sonora original de John Powell, también una obra cumbre en la música de acción.

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Serie Jason Bourne:
El caso Bourne (2002)
-> El mito de Bourne (2004)
El ultimátum de Bourne (2007)
El legado de Bourne (2012)
Jason Bourne (2016)

El caso Bourne

 


The Bourne Identity , 2002, EE.UU.
Género: Acción, suspense.
Duración: 119 min.
Dirección: Doug Liman.
Guion: Tony Gilroy, W. Blake Herron, Robert Ludlum (novela).
Actores: Matt Damon, Franka Potente, Chris Cooper, Clive Oven, Brian Cox, Julia Stiles.
Música: John Powell.

Valoración:
Lo mejor: Jason Bourne/Matt Damon. El ritmo.
Lo peor: Nada especialmente destacable.
Mejores momentos: La secuencia en la Embajada y la persecución de coches.
La frase: Cómo podría olvidarte, eres la única persona que conozco .

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Sustentándose en una trama de espionaje y misterio la película sigue las indagaciones de un joven con amnesia que en realidad es una máquina de matar creada por un oscuro proyecto llamado Treadstone. No es nada nuevo, pero sirve como base para un filme de acción muy interesante, superior a la media (y superior las últimas películas de James Bond, cada cual más repetitiva y exagerada) y que ha sido bien recibida por el público, hasta el punto de tener secuelas.

El personaje, correctamente interpretado por Matt Damon, resulta muy atractivo, una mezcla entre hábil agente secreto, feroz soldado y, desde su amnesia, joven preocupado, perdido en un mundo hostil… aunque con recursos para enfrentarse a él. Y lo hace. Pero en los primeros pasos de su nueva vida debe contar con la ayuda de una trotamundos de la que se enamora rápidamente. De nuevo, nada es original, pero es algo que no importa siempre que el conjunto se construya medianamente bien, y en este filme las piezas encajan siempre con suficiente eficacia.

Lo mejor es su ritmo, siempre activo e intenso. No hay momento de descanso, y el que haya mucha acción no significa que se olviden de desarrollar el argumento. Especialmente destacable es la persecución de coches, escena cumbre que fue también empleada (y ampliada) en la segunda parte, y el cariño que se le coge a Bourne y la chica (el romance es bastante efectivo).

Como cinta de acción es una de las más interesantes en muchos años, destacando porque Liman rueda con técnicas clásicas (sin efectos digitales, todo artesanal) y aun así es capaz de ofrecer un aire renovado al género. Así, entre eso y el interesante rol principal, consiguió un título que además de entretenido tenía la suficiente personalidad como para que su conversión en serie fuer amuy atractiva.

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Serie Jason Bourne:
-> El caso Bourne (2002)
El mito de Bourne (2004)
El ultimátum de Bourne (2007)
El legado de Bourne (2012)
Jason Bourne (2016)

X-Men: La decisión final


X-men: The Last Stand, 2006, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 104 min.
Dirección: Brett Ratner.
Guion: Zack Pen, Simon Kinberg.
Actores: Ian McKellen, Patrick Stewart, Hugh Jackman, Halle Berry, Famke Janssen, Anna Paquin, Rebecca Romijn, Shawn Ashmore, Aaron Stanford.
Música: John Powell.

Valoración:
Lo mejor: Los personajes de Magneto, Xavier, Lobezno y las interpretaciones de McKellen, Stewart y Jackman.
Lo peor: El desplazo del resto de personajes en favor de una insípida Tormenta. Escenas de acción vistas y mal rodadas. Cantidad de escenas sobrantes pese a su corta duración.
Mejores momentos: Todos en los que salen Xavier o Magneto, especialmente si están juntos.
El plano: Magneto ante el ajedrez.
La frase: Regenera eso.

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El tercer episodio de X-Men supone un final notablemente decepcionante para una saga que estaba resultando muy correcta. Todas las virtudes que poseían las otras dos entregas aquí aparecen considerablemente mermadas, o quizá sea mejor decir casi destruidas del todo.

Veo dos problemas principales en esta última entrega: la falta de una estructura digna para la historia y el desaprovechamiento de los personajes. El guion no parece tener claro ni la trama ni su desarrollo. Curiosamente, pese a su corta duración hay gran cantidad de escenas que no aportan nada y alargan el relato además de desviarlo de un argumento que ya de por sí parece entrar y salir de la película torpemente. Así, la presencia de la cura es una excusa que sólo se ha aprovechado para justificar el enfrentamiento, y mientras, Fénix deambula por ahí sin que se sepa muy bien qué pinta en la historia.

En los otros capítulos decía que el equilibrio entre desarrollo de personajes y escenas de acción estaba bien trabajado, y que la propia acción además de tener sentido narrativo resultaba atractiva. Pero aquí los intentos de centrarse en los personajes son toscos y quedan como simples motivos para sostener una cinta de acción. Se añaden secuencias innecesarias sólo para mostrar efectos especiales: la sala de entrenamiento o la ridícula escena del puente serán visualmente impresionantes, pero no hay manera de encajarlas en la trama (¿qué costaba coger un barco?). También tenemos una batalla final un tanto hipertrofiada, donde seis mutantes se enfrentan a doscientos (¿y estos no tienen poderes?) y terminan lanzándose coches. Claro que peor es el pique infantiloide que se traen entre manos Pyros y su Némesis, el Hombre de Hielo, una especie de concesión al adolescente descerebrado deseoso de ver el simplón “quién puede más”. Tan sólo algunas cosas curiosas destacan y agilizan este clímax vulgar, como la divertida presencia de Kitty Pryde (Gatasombra) atravesando los muros o las siempre agradables chulerías de Lobezno.

Por si fuera poco la puesta en escena deja bastante que desear, sobre todo en los momentos de acción, escenas que están rodadas de forma muy simplona y abusando del ruido y la cada vez más constante manía de agitar la cámara. Cómo se echa de menos a alguien tan centrado como Bryan Signer; Brett Ratner no presenta cualidades dignas de mención, ¿por qué fue elegido?

Volviendo a los personajes, que son la base del relato, resulta increíble ver como están todos desaprovechados, ninguneados, desplazados… sobre todo si la comparamos con las anteriores entregas. Y gran parte de la culpa la tiene Halle Berry con sus exigencias de reescribir el guion para que su papel fuera mayor. Como dice un amigo, no se puede ir de estrella en un reparto coral. El resultado es una sucesión de malas sorpresas que, ojo, pueden ser datos mínimamente reveladores si no has visto la plícula:

-Cíclope tiene un papel de cinco minutos, y su final no tiene garra.
-Tormenta tiene muchos minutos en pantalla pero su personaje no da nada de sí y su historia es otro topicazo aburrido.
-Jean Grey/Fénix es un Deus Ex Machina que deambula sin rumbo en un argumento que ya de por sí no tiene un horizonte muy definido. Tiene alguna parte buena, como los intentos de Xavier y Magneto de controlarla y ayudarla., pero en gran parte del relato no se sabe por dónde anda y no parece hacer nada. Parece que el guionista tenía miedo de manejar una variable tan problemática, y la deja para algunas secuencias interesantes (las citadas con los maestros) y un final demasiado previsible.
-Lo que más me duele: Pícara está relegada a una secundaria casi sin presencia, tras haber sido más importante en las otras dos entregas, y su personaje llega a la conclusión del relato sin haberse mostrado como la verdadera Pícara: ¿por qué nos han tenido tres películas con una niñata sin los superpoderes que adquiere en los cómics y al final eliminan completamente esta posibilidad o remota esperanza?
-Gámbito, probablemente el mutante más querido y esperado tras Lobezno, finalmente no ha existido en la trilogía.
-Ángel, que se anunciaba como un personaje importante, queda como un recurso tan tópico como molesto (padre e hijo con sus diferencias que se resuelven en el final más típico del cine), que entra y sale del reparto como Fénix, sin razones aparentes (bueno, sirve para presentar la cura, pero de forma redundante).
-Los enemigos vuelven a tener nula presencia más allá de un siempre magnífico Magneto, un cansino Pyros y una Mística con demasiada presencia y poderes. El resto de los que tienen diálogo son meras anécdotas. Menos mal que le han dado algo de protagonismo a un mutante interesante, Calisto.
-Otro aspecto negativo relativo al bando de Magneto es que misteriosamente se ha decidido que toda la pandilla que lo siguen tengan claramente la apariencia de escoria de la sociedad: maleantes, macarrillas, todos vestidos de negro, con tatuajes, piercings, peinados estrambóticos (en algunos momentos parece imitar el look de vestuario de cuero oscuro de Matrix)… En cambio, los buenos viven en casitas relucientes y van al pijo colegio de Xavier. Es curioso que por un lado la película parezca una extensión del cómic a la hora de defender igualdades pese a las diferencias y luego utilicen esta distinción tan tópica para describir los bandos. Mucha falta de tacto.
-Xavier… Sin revelar nada, decir que la resolución de la trama de este personaje no se explica hasta el final de la película… pero en una secuencia escondida tras los créditos. Una escena interesante, bien encajada en la historia, pero casi parece una broma su ubicación en el montaje.
-Siguiendo por la línea de la tolerancia e igualdad, la presencia de la cura podría haber dado lugar a interesantes dilemas morales, pero mientras por un lado es mera excusa para lanzar el ataque de Magneto (al ser usada como arma contra mutantes), por el otro hay diálogos infames donde se defiende que los mutantes no están enfermos, no necesitan cura, y el ser un monstruo no debe significar ningún problema, mientras una pobre muchacha como Pícara no puede tener contacto físico con nadie (y es un caso entre cientos de mutantes con dificultades).

Como decía, es una lástima que precisamente lo que hacía buena a la saga aquí se haya dejado de lado para optar por el abuso de efectos especiales y la idea de montar una narración empalmando los tópicos más simples entre escenas que buscan impresionar aunque sea a costa de meterlas por la fuerza. X-Men: La decisión final es un producto de acción mediocre que merece ser olvidado, pero por desgracia es difícil hacerlo porque forma parte de una saga bastante llamativa y muy apreciada por los fanáticos del género.

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Saga X-Men:
X-Men (2000)
X-Men 2 (2003)
-> X-Men: La decisión final (2006)
X-Men orígenes: Lobezno (2009)
X-Men: Primera generación (2011)
Lobezno inmortal (2013)
X-Men: Días del futuro pasado (Rogue Cut) (2014)
X-Men: Apocalipsis (2016)
Deadpool (2016)
Logan (2017)
Deadpool 2 (2018)
X-Men: Fénix Oscuro (2018)
X-Men: Los nuevos mutantes (2019)