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Spider-Man: Lejos de casa


Spider-Man: Far from Home, 2019, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 129 min.
Dirección: Jon Watts.
Guion: Chris McKenna, Erik Sommers. Stan Lee, Steve Ditko (cómic).
Actores: Tom Holland, Samuel L. Jackson, Jake Gyllenhaal, Zendaya, Jon Favreau, Marisa Tomei, Jacob Batalon, Angourie Rice, Cobie Smulders, Martin Starr, Tony Revolori, Remy Hii, J. B. Smoove.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: Personajes y actores magníficos. Aspecto visual estupendo, con una dirección impecable y unos efectos especiales asombrosos.
Lo peor: Bastante irregular en ritmo. Intenta abarcar demasiado y, aun sin fallar, no cuaja del todo.
Mejores momentos: Misterio haciéndose amigo de Peter en la cornisa y luego en el bar, y su revelación posterior.

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Salí del cine un poco confuso tras ver Spider-Man: Lejos de casa, sintiendo que no se centraba y daba muchos palos de ciego intentando innecesariamente abarcar demasiado, lo que limitó su puntos fuertes más de la cuenta. Estuve entre esa pequeña parte del público que chocó con una barrera que me impidió disfrutar del todo. Pero una vez vista en casa y reposada mejor le he sacado mucho más partido. Cambiar tanto el envoltorio del universo Spider-Man, tanto el escenario geográfico como los escenarios psicológicos en los que el héroe va madurando, descoloca bastante y parece que van a traicionar por completo al personaje, pero analizada en frío se observa que, aunque la irregularidad en ritmo e intenciones sigue presente y afectando a su potencial, sus bases no sólo no se resienten, sino que a pesar de todo es una adaptación muy buena que sería una cinta también redonda si no patinara de vez en cuando.

El primer lastre es el empeño en alejar a Peter Parker y su alter ego Spider-Man de su lugar de acción habitual, Nueva York, para lanzarlo por un caótico y precipitado tour por Europa. Venecia se reconoce bien, pero una vez salen de ahí es difícil enterarse de dónde está, y algunas transiciones se rellenan con demasiados chistes, de los que no todos funcionan (el de los holandeses sí, me moría de risa). No sé si tenían miedo a que esta ciudad estuviera sobre utilizada en el género y diera sensación de desgaste, pero si es una parte indisoluble del personaje no queda otra que esforzarse por mantenerla.

La cosa se agrava porque intentan alejarse de la descripción de Spider-Man como el buen vecino, el chico de barrio con historias más mundanas, y lo intentan convertir en un Vengador itinerante lidiando con un conflicto global. Es decir, se fuerza más de la cuenta que sea una secuela de Los Vengadores. Y no me mal interpretéis, esto es una serie y los episodios pueden tener más o menos continuidad, pero se puede hacer bien, como en Thor: Ragnarok, que pegaba un cambio estilístico notable pero muy acertado, y se puede hacer con cierta torpeza, como en la presente, donde las conexiones consumen tiempo y generan distracciones o incluso confusión.

En el primer acto alternan la historia de Spider-Man con el tema del lapso, los cinco años vividos con el universo diezmado por Thanos, algo quizá necesario para ubicar el relato, pero que de primeras despista un poco (¿esto es Spider-Man o una nueva unión de Los Vengadores?) y a la hora de la verdad no parece que tenga tanta importancia en la trama. El drama de la situación ya se desarrolló como es debido en su capítulo, Los Vengadores: Fin del juego. Y en la parte final, escondido entre los créditos, tenemos el rebuscado giro con los skrull, los alienígenas verdes cambia formas presentados en Capitana Marvel. Te obliga a replantearte lo ocurrido con un personaje crucial durante la proyección, pero igualmente resulta ser un esfuerzo inútil, porque en realidad no hay diferencias notables, una lectura nueva que dé un sentido distinto a los hechos. Bastaba con que ese personaje dijera al final que se va a una misión y no esperen ayuda de él próximamente. También descoloca la aparición de Johan Jameson en manos del mismo intérprete de la trilogía de Sam Raimi, J. K. Simmons. ¿A qué viene esto?

Pero lo más destacado es que pretenden que Spider-Man sea heredero de Iron Man. La relación de tutor-pupilo, casi devenida en padre-hijo, funcionó muy bien por su fuerza dramática, el extra de humanidad que le otorgaba a los personajes, pero ya cantaba un tanto que Spider-Man llevara trajes de tecnología Stark en vez de currárselo él, y dar un paso tan grande e injustificado como para ahora intentar convertirlo en Iron Man Junior no hace sino remarcar lo absurdo de esta decisión narrativa. El personaje no pega en ese puesto y la serie no necesita un sustituto, sino seguir por nuevos caminos.

La escena en el avión de Happy, con este mirando a Parker convertirse en el sucesor de Tony Stark, me parece completamente fuera de lugar y muy forzada en lo emocional; funcionaba de sobras ver a Peter vapuleado pero asumiendo que tiene que levantarse como Spider-Man una vez más, sobra la conversión en un héroe que no es. Y el mejor ejemplo de tiempo perdido es el capítulo del autobús y el drone, que me sacó completamente de la película y luego me costó volver a entrar porque le siguen dando vueltas un rato. Como situación cómica y de acción está totalmente pasada de rosca, es muy estúpida y exagerada; como parte de la progresión de la trama y el personaje es redundante, lo de las gafas queda explicado en dos frases, y la existencia de los drones y su potencial se podría haber presentado de muchas formas más eficaces.

Pero entre todas estas desviaciones, entre los vaivenes en las localizaciones y alguna escena secundaria de enlace con la serie Los Vengadores que no encaje del todo, son capaces de mostrar un Spider-Man que es una representación impecable del ideado por Stan Lee y Steve Ditko, un personaje con gran profundidad y una evolución muy bien hilada con los acontecimientos, sin giros previsibles ni estereotipos de los que se suele abusar en el género, y sin dejar la impresión de que se repite después de cinco adaptaciones recientes sobre él. En las inevitables comparaciones, no diré que es ni mejor ni peor que el encarnado por Tobey Maguire y dirigido por Sam Raimi, pues aquel representaba una etapa más adulta muy bien a pesar del torpe capítulo inicial, pero desde luego vapulea a la pobre versión de Andrew Garfield y Mark Webb.

Peter Parker es un joven muy inteligente y resolutivo, y cómo no, todo se ve potenciado por los superpoderes, pero también es un adolescente corriente en cuanto a maduración y sentimientos se refiere. Choca contra sus propios defectos más que con los villanos, y aunque pone buena cara con su retahíla de chistes, sufre y aprende de toda vivencia. Si en la primera entrega se abordó su crecimiento como superhéroe, con los dilemas de la responsabilidad y la ética muy bien tratados, ahora toca entrar a fondo en su lado humano. Desbordado como héroe, quiere volver a ser normal, huir de aquella vida tan sacrificada, jugar con sus amigos, ligar con chicas. Pero conforme las cosas se tuercen debe aprender a mantener esa doble vida, a marcar distancias, a no correr riesgos innecesarios por caprichos y a sacrificar la normalidad cuando es necesario.

Tenemos un reto de gran nivel con un enfrentamiento final espectacular, dos aspectos que se echaron de menos en otros títulos recientes de la serie (Doctor Strange, Capitana Marvel, Ant-Man y la Avispa -y eso que con esta última comparte guionistas-), y unos secundarios encantadores, algo que falló estrepitosamente en The Amazing-Spiderman tanto en guion como en casting. El ambiente adolescente está muy bien conseguido, cada diálogo desborda ingenio y simpatía, mil detalles perfilan aquí y allá las formas de ser de cada rol y las relaciones (tía May y Happy, Ned y Betty), y los actores transmiten con gran naturalidad toda la gama de emociones por la que pasan, y son muchas. Misterio es intrigante, guarda una gran sorpresa inesperada si no conoces los cómics, y si lo haces, no importa, porque su personalidad está muy bien trabajada y conectas de lleno con la dinámica que establece con Peter. Jake Gyllenhaal está inmenso, desborda carisma en la cercanía y clava el punto de locura y frialdad cuando deja ver su verdadera cara.

Los guionistas ofrecen un clímax final bastante inspirado, tanto por la sabia mezcla de humor, acción y drama como por el genial giro final con la última bala, pero si termina de resultar la mar de efectivo es por el acabado visual. Estaba convencido de que ya no podrían sorprendernos, que La guerra del infinito y Fin del juego habían dejado el listón demasiado alto, pero entre la estupenda labor del director Jon Watts y los impecables efectos especiales son capaces de deslumbrar aprovechando los escenarios y recursos al máximo. Las escenas de avatares destruyendo ciudades a plena luz del día son espectaculares, todo parece completamente real, y los juegos de cámara en el puente de Londres siguiendo las andanzas del arácnido son alucinantes. Aparte, las visiones de Misterio, aunque breves, están muy bien resueltas. El versátil Michael Giacchino pone la puntilla con una banda sonora vibrante en la acción y muy juguetona en las partes más cómicas.

PD: Ahora se complica más la cosa en cuanto a la continuidad dentro de Los Vengadores, pues la falta de independencia del personaje puede volverse en su contra más de lo esperado por culpa de las guerras de entre los estudios. Spider-Man estaba aquí por cesión de Sony, dueña de sus derechos, a cambio de llevarse prácticamente toda la recaudación de taquilla, y cuando Disney/Marvel dijeron con toda la razón del mundo que merecían al menos la mitad de las ganancias, pues han hecho todo el esfuerzo creativo, han dicho que la siguiente cinta la harán ellos… Pero en Sony no tienen los derechos de Los Vengadores, así que todo apunta a que de haber una Spider-Man 3 sería sin mención alguna a todo lo ocurrido en las dos previas. El tiempo dirá cómo sale la cosa, pero cualquier conflicto de despachos siempre afecta a la creatividad, y Sony no da buenas vibraciones, pues ya patinó bastante con The Amazing-Spiderman y Venom era un truño también a pesar de su inexplicable y abrumador éxito de público… aunque esto probablemente haya propiciado el intento de recuperar al arácnido.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia, Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man y la Avispa (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores: Fin del juego (2019) (versión sin spoilers)
-> Spider-Man: Lejos de casa (2019)
Viuda negra (2020)
Los Eternos (2020)

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Han Solo


Solo: A Star Wars Story, 2018, EE.UU.
Género: Aventuras.
Duración: 135 min.
Dirección: Ron Howard.
Guion: Jonathan Kasdan, Lawrence Kasdan.
Actores: Alden Ehrenreich, Woody Harrelson, Emilia Clarke, Donald Glover, Thandie Newton, Paul Bettany, Jon Favreau, Joonas Suotamo, Erin Kellyman.
Música: John Powell.

Valoración:
Lo mejor: Correcto sentido de la aventura y el espectáculo, con algunas secuencias impresionantes. Un repertorio de personajes secundarios bastante llamativo.
Lo peor: Un factor crucial: Han Solo, Qi’ra y sus actores Alden Ehrenreich y Emilia Clarke están muy lejos de dar la talla, y el doblaje lo empeora. La historia y sus giros principales son muy predecibles. La sorpresa final es ridícula.
Mejores momentos: La formación del grupo, el asalto al tren, las partidas de cartas y en general cualquier escena con Lando y L3, el asalto a la mina.
Las frases:
1) La minería es lo peor -Lando.
2) En esa nave tenemos cuarenta mercenarios que estarán aquí a mi señal… -Han.

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UNA PELÍCULA MUY ARRIESGADA

No afirmaría que es una cinta innecesaria como andan diciendo algunos, porque se puede sacar buen material de cualquier parte si hay ganas e inspiración. Pero sí es una muy arriesgada que hubiera preferido que no tocaran. Han Solo y otras figuras de la saga que quieren recuperar son ya míticas, no puedes volver a ellas y ponerte a jugar con su historia, sobre todo con su pasado, porque hagas lo que hagas, aunque el resultado sea de gran calidad, el dibujo del personaje defraudará a grandes sectores del público porque todos tienen en su mente y en su corazón una imagen concreta. Lo inteligente fue lo que hicieron en Rogue One, contar algo tangencial, explorar el rico universo latente en vez de desgastar lo conocido. Pero una vez asumido que van a hacerse no queda otra que abrirse, ir sin prejuicios, porque para ir a ponerla a caldo porque no se parece a lo que imaginabas mejor te quedas en casa y haces como que no existe.

En esta primera intentona da la impresión de que han ido con miedo, yendo sobre seguro en el argumento y el viaje del protagonista, seguramente pensando que moviéndose lo menos posible de la historia más fácil reducirían la posibilidad de desencanto entre los millones de seguidores. La pregunta es: ¿se han quedado cortos o han acertado al no correr riesgos? A tenor de las críticas hay una importante división, lo cual no sé cómo interpretar de cara a las entregas venideras. Porque salvo un batacazo monumental, que visto lo visto tiene algunas posibilidades de ocurrir (el estreno no ha ido nada bien a pesar de ser una película tan famosa), seguirán con otras, como la de Boba Fett y la de Obi Wan. Así que queda por ver si asumen que lo conservador no funciona y quizá se arriesguen a probar historias más valientes y menos miradas al pasado, o si se cerrarán aún más sobre lo fácil. El tiempo lo dirá.

EL CLASICISMO FUNCIONA… POR LOS PELOS

Los autores, tanto Lawrence Kasdan y su hijo Jonathan al guion como Ron Howard en la dirección, no apuntan muy alto en originalidad y ambición, pero al menos parecen buscar la máxima de “algo simple tiene su valor si está bien contado” y tratan de exprimir las bazas presentes. En algunos aspectos y detalles salen bien parados, como el atractivo repertorio de personajes secundarios, el esfuerzo por mantener el tono trágico inherente (podían haberlo aligerado y añadido humor para atraer al público más joven), y el provecho que sacan de algún escenario muy clásico (la unión del grupo es emocionante, el asaltro al tren espectacular), así como la ejecución de alguna referencia obligada, como la forma en que Han se hace con el Halcón, que le quita el halo facilón con el que parecía que se resolvería.

Tenemos una aproximación muy tradicional al cine del oeste con temática de bandidos, transitando por todos los pasos típicos en la evolución de los personajes y la intriga criminal. Es cierto que el género era difícilmente evitable, pues Una nueva esperanza y el propio Han Solo tenían mucho de western. Pero también es indudable nada obligaba a seguir tan a rajatabla los preceptos del género. Tenemos la introducción que nos muestra la formación del protagonista como superviviente en los márgenes de la sociedad, seguimos por el camino inexorable hacia el mundo del crimen, con el aprendizaje a través los amores, amistades y traiciones esperables, encontramos la formación de la pandilla de malhechores de siempre y por supuesto pasamos por los asaltos y robos de toda la vida. Habiendo leído y visto lo mínimo antes del estreno (aunque es difícil no tragarse algún tráiler, dado lo machacones que son), me suponía que tirarían por este camino, de forma que me imaginaba toda la historia y algunos de sus momentos clave ya antes de entrar en la sala.

El tramo más flojo me ha parecido el inicial. Resulta bastante precipitado, como si tuvieran que cumplir con él sin ganas, de hecho, tiene algunas frases sobreexplicativas sonrojantes. No da tiempo a que la vida de Solo y Qi’ra parezca natural y cale, no me creo que un tipo tan resuelto y que parece actuar con independencia esté tan sometido, no me creo una salida tan improvisada, ni me llega el romance. Por suerte, una vez metidos en faena el subidón es importante. La formación del grupo de ladrones se desarrolla con más verosimilitud y pegada. Las relaciones incipientes combinan bien el choque de personalidades con las sorpresas (la entrada de Chewbacca) y la acción, con dos piezas principales (el asalto al tren y a la mina) bastante logradas. Otras secuencias menores no fallan tampoco: la huida por la nebulosa, aun siendo un tanto artificial, resulta trepidante. El final en cambio pierde fuelle a marchas forzadas, tornándose el tramo más previsible y encorsetado. Un desenlace más trabajado, sobre todo en las sorpresas y soluciones (todas forzadas y alguna muy fallida), probablemente habría dejado mejor valoración de la película en general, hubiera minimizado algunos de sus defectos y su falta de ambición.

Por otro lado, cumple de sobras con los enlaces a la saga que todos ansiábamos conocer, siendo un festín para el fan.. Estos no parecen postizos ni entorpecen el desarrollo de la trama: el corredor de Kessel, cómo conoce a Lando y gana el Halcón, cómo surge la amistad con Chewbacca… Y nos regalan un buen número de detalles más rebuscados: el chiste de Lando detestando la minería, Chewbacca cabreándose con la partida holográfica, las menciones a Tatooine…

En conjunto, Han Solo es previsible y apática pero lo suficientemente sólida como para aprobar. Como parte de La guerra de las galaxias se espera que nos ofrezcan escenarios fantasiosos únicos y situaciones que den una vuelta de tuerca a conceptos primarios. Incluso en la denostada trilogía de precuelas Lucas buscaba con ahínco aportar cosas nuevas, aunque no resultara del todo bien. No tiene el flojísimo nivel La amenaza fanasma ni la patente irregularidad de El ataque de los clones, La venganza de los Sith y Los últimos Jedi… pero tampoco su fuerza, su combinación de originalidad y magia con la que se pueden perdonar problemas que en la presente es más difícil pasar por alto. Y en el género de criminales y atracos no tiene ideas y soluciones que aporten novedades, todo se ve venir de lejos y concretamente los giros finales resultan bastante insatisfactorios. Como película bien vale para pasar el rato, pero como parte de de una saga muy querida tiene todas las de decepcionar a muchos de sus segudires.

LO MEJOR, LOS PERSONAJES SECUNDARIOS

Tenemos un grupo de forajidos bastante satisfactorio. Hay un importante desequilibrio entre los secundarios y los principales, pero aun así entre todos hacen avanzar la proyección con más empaque de lo que una premisa tan vista parecía prometer. Lo mejor es que el tono funesto es tangible, todos llevan unas vidas míseras, cada día es un reto más en un mundo hostil, y aunque se vean venir muchas situaciones se mantiene una buena sensación de peligro sobre sus hombros. La mayor parte del tiempo desearían estar en otra parte, parecen saber que no controlan sus vidas pero no pueden hacer otra cosa que seguir adelante. Y no se escatiman en muertes ni se ablandan las traiciones.

Beckett es el criminal veterano asqueado de su trabajo y que anhela una salida, pero sigue ahí por inercia y malas decisiones. Woody Harrelson hace básicamente de Woody Harrelson, pero con su carisma se basta. Thandie Newton le otorga a Val, su compañera y novia, una personalidad llamativa a pesar de su reducido protagonismo. Otro muy secundario pero encantador es Rio Durant, el alien de turno (voz de Jon Favreau en el original). Con Chewbacca vuelven a conseguir un personaje creíble, con su propia historia y muy simpático a pesar del disfraz (tras el que está Joonas Suotamo) y de la barrera lingüística, destacando que su entrada en acción es inesperada y fantástica. Lando Calrissian se presenta aún más atractivo, alzándose como el personaje más memorable de un conjunto ya de por sí bastante llamativo. El guion lo trata muy bien, pero la personalidad arrolladora de Donald Glover termina de redondearlo. También se ve potenciado por su camarada, L3, un androide femenino de rasgos muy marcados con el que guarda una relación divertidísima. En inglés le pone voz la desconocida Phoebe Waller-Bridge, pero hay que decir que en castellano está muy bien doblada.

Por desgracia, el villano principal se queda muy atrás. Dryden Vos no tiene diálogos que le den algo más de vida o unos rasgos característicos más allá del estereotipo de gángster psicópata; ¡si hasta cumplen con el cliché de que entre en escena matando a alguien para que sepamos que es el malo! Paul Bettany hace lo que puede, pero no impresiona ni con el maquillaje para que parezca más chungo. Es una pena, tiene tiempo en pantalla de sobra para desarrollar un personaje digno de La guerra de las galaxias, es decir, que deje huella. Por cierto, es difícil seguir los nombres de los sindicatos del crimen y algunos de sus miembros.

LO PEOR, LOS PERSONAJES Y ACTORES PRINCIPALES

Pero los que más importan son los que resultan más débiles, hasta el punto de suponer lo peor de la película y una decepción más o menos grande según el listón de cada uno, porque ciertamente tampoco hablamos de un nivel desastroso, el problema es que se espera mucho y se quedan bastante cortos. Con Qi’ra tenemos una figura de escaso recorrido a pesar de su relevancia. Se supone que pasa por muchas fases pero no transmite ninguna emoción, porque no se profundiza lo suficiente para que entendamos sus motivaciones y porque Emilia Clarke ofrece un papel flojísimo. ¿Es que no han quedado claras con Juego de tronos (, 2011), donde resulta la actriz más endeble de toda la serie, y Terminator Génesis (2015) sus pocas capacidades interpretativas?

El dibujo de Han Solo no impresiona, no es capaz de alegrarte cada vez que aparece en pantalla, de hacerte vibrar con una personalidad impetuosa y socarrona irresistible. Se echan mucho de menos los diálogos ingeniosos y cínicos que se asocian a él, y una representación más emocionante de sus primeros pasos en los bajos fondos. Y me temo también que Alden Ehrenreich no da la talla, a pesar de que se supone que apuntaba tantas maneras que fue patrocinado por Steven Spielberg. Es cierto que tenía entre manos un trabajo complicado, tanto por la mitificación del personaje como por el enorme carisma nato de Harrison Ford, pero lo que cuenta es el resultado, y este deja bastante que desear. Se asemeja bastante en el físico, especialmente gracias al peinado y el vestuario, pero su falta de nervio se agrava por su nulo registro interpretativo: en el drama está pésimo, es incapaz de mostrar las penurias y traiciones que sufre. Es imposible no pensar en que hay muchos momentos en que la cámara trata de esquivarlo con planos rápidos para que no se vean sus carencias.

Por cierto, la lista de candidatos finales fue bastante inquietante, casi ninguno cumplía los dos requisitos, parecerse mínimamente para dar el pego y ser un buen actor. Taron Egerton (Kingsman: Servicio secreto, 2014), Miles Teller (Whiplash -2014-), Ansel Elgort (Divergente -2014-, Baby Driver -2017-), Dave Franco (Malditos vecinos -2014-, The Disaster Artist -2017-), Jack Reynor (Transformers: La era de la extinción -2014-), Scott Eastwood (papeles secundarios, como Escuadrón suicida -2016-), Logan Lerman (Las ventajas de ser un marginado -2012-, Corazones de acero -2014-), Emory Cohen (Brooklyn -2015-) y Blake Jenner (la serie Glee -2009-) encabezaron la disputa final tras, según afirman los productores, tres mil audiciones por si por casualidad encontraban a un desconocido que valiera. Aparte de Ehrenreich, en el primer campo sólo entarían por los pelos Scott Eastwood y Jack Reynor (con lentillas, es de suponer), y en el segundo, el único con verdadero talento me parece Taron Egerton, aunque es de los que menos daba en el físico. Alden Ehrenreich, Jack Reynor y Taron Egerton fueron los tres últimos en la contienda, aunque Egerton puede que se fuera por voluntad propia, porque expresó en varias ocasiones que no estaba convencido de meterse en este berenjenal.

Una obra de este calibre no puede fallar así con el casting principal. Con la de intérpretes de calidad que hay y el largo proceso que realizaron es difícil de entender que pueda salir tan mal. ¿Pesó más la incipiente fama de Clarke y el enchufe de Ehrenreich que la valía de ambos? Otro problema es que el doblaje no ayuda. Está claro que la voz habitual de Harrison Ford, la que tuvo en la trilogía original, no vale ya para una versión joven del personaje, pero es que la que le han puesto rechina mucho, no parece salir del actor. Con Clarke estamos igual de mal, tiene una voz chirriante pero plana, como si leyera el guion sin ganas, sin poner énfasis en ningún cambio emocional. Como siempre, hay que recomendar la versión original.

ESTILO Y ACABADO IRREGULARES

Ron Howard es un director muy profesional pero también conocido por su falta de personalidad, es decir, está especializado en trabajos de encargo, sea de producciones que otros controlan al milímetro (Willow -1988- era de George Lucas) o cintas de estudio que requieren una impronta de calidad pero sin alardes, es decir, que sigan los patrones de los Oscar o de la taquilla: Una mente maravillosa (2001), Cinderella Man (2005), El código Da Vinci (2006). Pocos son los títulos donde parece buscar su propio estilo, como Apollo 13 (1995) y Rescate (1996), dos de suspense y acción bastante sólidos. Pero este tipo de realizador es precisamente lo que hacía falta en esos momentos en que el rodaje quedó patas arriba. Nunca sabremos si lo que estaban rodando Phil Lord y Christopher Miller, quienes llamaron la atención La LEGO película (2014), era una mierda tremenda o si estaban confeccionando algo original con potencial, pero tampoco hay que darle más vueltas, esto es una serie, si no sigues las pautas establecidas por los productores te vas a la calle. Si estaban, como afirman los productores y ellos dos no han negado, convirtiendo esto en una comedia cuando ni Kassdan ni Kathlyn Kennedy (la jefa suprema del proyecto) lo querían así, pues bien despedidos están. Eso sí, me gustaría conocer el presupuesto final, que no ha trascendido todavía, pero dado que rodaron casi todo de nuevo ha de haber sido estratosférico.

Una puesta en escena enérgica sería un factor esencial para disimular las limitaciones argumentales y conseguir una aventura muy emocionante. Pero lo cierto es que el conjunto queda un poco irregular. Por un lado, la labor del director me parece muy sólida e inteligente, y más teniendo en cuenta que cogió una obra inacabada e iban con prisas. Su narrativa destaca por un ritmo preciso (los cambios de escenario tran abruptos no pierden fluidez) y un buen aprovechamiento de los ricos decorados y vestuario (las escenas con muchos extras están llenas de vida). Pero precisamente esa vitalidad contrasta con una fotografía muy apagada, extrañamente empeñada en que el foco de luz esté tras los personajes, con lo que la película resultante es oscura, poco vistosa a pesar de los enrevesados juegos de contrastes. También empeora las sensaciones el montaje, correcto en algunos tramos pero chapucero en otros. Por poner un par de ejemplos claros, la conversación de Beckett y Han en la nieve es caótica, la pelea de Chewbacca en la mina con los guardias es un desastre (le aparecen guardias en las manos de golpe), mientras que por el otro lado, la escena del tren está muy bien compuesta y la partida de cartas tiene un ritmo excelente dentro de la obligada contención.

A estas alturas no sorprende que los efectos especiales y sonoros y el vestuario sean magníficos, pero también podrían haber salido mal parados con las prisas y no encontramos una sola falla, ninguna pantalla de fondo o efecto digital que cante. En cambio sí sorprende un poco para mal la banda sonora. Con los achaques de la edad John Williams dijo que se centraría en el episodio de la saga principal de cada año, relegando los otros en distintos autores. No sé por qué no repitieron con Michael Giacchino, su heredero espiritual y un compositor de primera que logró un trabajo sobresaliente en Rogue One, y se decantaron por uno de segunda fila, John Powell, que aparte de la correcta Cómo entrenar a tu dragón (2010) no tiene nada llamativo salvo el experimento irregular de Jason Bourne, que sólo salió realmente bien en la segunda parte (2004). Así pues, este no pega nada en una saga donde encajan mejor autores del calibre de James Newton Howard o Alexandre Desplat, o si acaso, puestos a bajar unos peldaños, Marco Beltrami.

Es cierto que la composición y la orquestación de Powell suenan a La guerra de las galaxias, pero a imitación y a homenaje más que a una evolución valiente e inspirada. Tiene algunas limitaciones severas, como el tema de amor, primordial y anodino, o la falta de variación temática, pues es un trabajo de acción orquestal efectivo pero superficial, quedando lejísimo de la versatilidad y personalidad de Williams. Sobre todo se echa en falta un motivo llamativo para Han Solo. Aquí hay que decir que el propio Williams compuso uno que lleva su nombre, pero hace las veces de introducción genérica a la película, no tiene una conexión concreta con el personaje, y Powell no aporta variaciones que lo relacionen mejor con él. Por si fuera poco, el uso que hacen de la música juega ligeramente en contra del compositor: el montaje con las imágenes carece de la fluidez necesaria. La primera aparición de los coros es precipitada y chocante, muchos temas se solapan, especialmente las referencias, y otros muchos quedan como un efecto sonoro más. Dado que la música suele ser lo último en producirse e integrarse en el conjunto prefiero pensar que aquí sí ha habido algo de premura.

Como anexo, cabe señalar también que esta vez tenemos los mensajes mejor incluidos. En Los últimos Jedi se notaban demasiado las moralejas animalistas y feministas, hasta resultar contraproducentes, por forzadas y por empacho. Pero esta es una obra más ambigua y sin ideología metida con calzador. Se podría decir que el tema de la rebelión contra la esclavitud encabazado por el robot L3 sí se incluye de sopetón, pero funciona por su gracia y sobre todo porque forma parte intrínseca de la historia: todos los protagonistas luchan contra la opresión a su manera, incluso desde el mundo del crimen, y las acciones de L3 tienen peso en lo que está ocurriendo, no es como el infame capítulo de los caballos-alien de Los últimos Jedi.

DETALLES FINALES POLÉMICOS

Alerta de spoilers: En adelante revelo todo el tramo final.–

El coaxium termina siendo un macguffin de baratillo para mover la trama y añadir peligros puntuales, los autores lo adaptan sin disimulo alguno a las necesidades de la trama, no se trabaja lo suficiente su naturaleza y usos como para resultar creíble. Dicen que la mina es la única fuente del combustible principal del Imperio… ¿Y tiene tan poca vigilancia? Se habría arreglado señalando que es la única fuente cercana a los protagonistas. También queda un poco cutre que suban el coaxium robado al Halcón por la pequeña entrada de pasajeros, como si no hubiera una rampa de carga. ¿No se supone que es un carguero?

La sorpresa con que Enfys Nest sea una chiquilla (Erin Kellyman) ha mosqueado a algunos por ser considerada otro caso de feminismo impuesto (chica joven y fuerte como manda el patrón actual). Pero no me parece el caso. Las guerras dejan muchas bandas de niños que se dedican al pillaje o incluso acaban convertidos en guerrilleros, y el personaje encaja en ello y la actriz impresiona a pesar de su breve aparición.

Otros se han quejado de que Han ceda ante la miseria de las víctimas del Imperio y les entregue el botín, alegando que debería ser malvado y frío sin más matices hasta el final de Una nueva esperanza. Pero no lo comparto. Ya en ese episodio, al aceptar las condiciones tan débiles de Obi-Wan y Luke, deja entrever que no es un cabrón despiadado y está abierto a trabajos más humildes. Y aunque no fuera así no veo que se contradijera al personaje, este puede ser un criminal al que le importa más bien poco casi todo y aun así ser menos egoísta en casos concretos. Aquí por ejemplo su objetivo principal no es el dinero, sino recuperar a su amada, y además las circunstancias no le dejan más margen de movimientos.

La confrontación contra el villano resulta un poco forzada, lo que sumado a que resulta predecible y tiene un giro demencial, le hace perder la fuerza que tenía el ver a los protagonistas enfrentar algunos de los dilemas, decisiones y traiciones más importantes de sus vidas. No resulta nada verosímil que Beckett no mate a Dryden Vos cuando tiene la situación a su favor, dejando así un gran problema para su futuro. Pero claro, los autores querían incluir por narices la pelea del villano con Han y Qi’ra… y aun así tampoco la ejecutan bien. Eso de que Qi’Ra amague con matar a Han es una forma ridícula de intentar extender la intriga por su lealtad, pero que no aproveche el factor sorpresa cuando va a por Dryden, todo por alargar un poco más la lucha cuerpo a cuerpo, termina tirando por tierra la poca tensión que le quedaba a la escena. Se recupera bastante con Han asimilando las traiciones y disparando a Beckett primero (toma esa, Lucas)… pero entonces llega la parida de Darth Maul…

Señores, ¡que lleva muerto treinta años! Y bien muerto, porque acabó partido en dos. Y bien olvidado, dado que fue un personaje más bien lamentable, una excusa chapucera para las escenas de acción. La resurrección por arte de magia está claro que sólo tiene cabida por buscar el giro impactante, porque desde luego coherencia narrativa poca. Implica que sospechemos que ningún personaje muerto está realmente muerto, y deja muchas preguntas en el aire: cómo ha resucitado o quién lo ha logrado, qué ha hecho desde entonces, si va por libre, es fiel al Imperio o es el líder de algún sindicato, qué pretende con Qi’ra, etc., etc. La sola idea de recuprar a este personajillo es una salida de tono estúpida, pero el vacile de coger la espada es para terminar la proyección abucheando.

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Saga La guerra de las galaxias:
Introducción: La guerra de las galaxias, de George Lucas.
Episodio IV – Una nueva esperanza (1977)
Episodio V – El Imperio contrataca (1980)
Episodio VI – El retorno del Jedi (1983)
Episodio I – La amenaza fantasma (1999)
Episodio II – El ataque de los clones (2002)
Episodio III – La venganza de los Sith (2005)
Episodio VII – El despertar de la Fuerza (2015)
Rogue One (2016)
Episodio VIII – Los últimos Jedi (2017)
-> Han Solo (2018)

Iron Man 2


Iron Man 2, 2010, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 124 min.
Dirección: Jon Favreau.
Guion: Justin Theroux, basado en el cómic de Jack Kirby, Stan Lee, Don Heck y Larry Lieber.
Actores: Robert Downey, Don Cheadle, Gwyneth Paltrow, Sam Rockwell, Mickey Rourke, Scarlett Johansson, Samuel L. Jackson, Jon Favreau.
Música: John Debney.

Valoración:
Lo mejor: Entretenimiento y diversión asegurados. La presencia del carismático Robert Downey.
Lo peor: Le falta ritmo, le cuesta ir al grano y sabe a poco.
Mejores momentos: La fiesta de Tony que acaba en batalla. Natasha y Happy Hogan en acción.

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Como suele pasar con las secuelas, Iron Man 2 ofrece poco más que una repetición algo descafeinada de la primera entrega. No se arriesga mucho, se limita a intentar seguir los pasos que tan buenos resultados dieron en aquella, y lo hace con demasiado cuidado, temiendo resbalarse. Así pues, aunque es en general entretenida y muy divertida, no tiene la misma chispa y gracia que su predecesora. Pero su principal problema es que su ritmo es demasiado lento y falto de emoción.

Una segunda parte debería ir más al grano, a la acción, pero en Iron Man 2 se desvían demasiado de lo importante. La sensación de que muchísimas escenas se estiran demasiado y de que no consiguen sacarle todo el partido a los villanos es constante. La larguísima e innecesaria comparecencia de Stark en los tribunales, las numerosas conversaciones alargadas con trivialidades (salvadas por el carisma de los actores, en muchos casos), el villano empresario cuya presencia aburre (un desaprovechadísimo Sam Rockwell), un villano principal (un simplemente correcto Mickey Rourke) un poco soso (tras terminar la proyección cuesta acordarse de quién era y en qué consistían sus objetivos) y unas escenas de acción que podrían o deberían haber dado mucho más de sí afean un producto bastante digno que sigue manteniendo algunas loables virtudes.

La figura central, ese Tony Stark tan mimado por el guion y interpretado por este grandísimo actor que es Robert Downey, es sumamente carismática, tanto que resulta fascinante. Y los secundarios que le acompañan están a la altura: su ayudante Pepper (una resuelta Gwyneth Paltrow), la fantástica incorporación de una bellísima y misteriosa Scarlett Johansson como nueva ayudante y agente doble, y el acertado cambio de un sosísimo Terrence Howard por un intérprete más curtido y carismático, Don Cheadle.

El humor es bastante eficaz, con algunos diálogos muy buenos, las escenas de acción están bien rodadas aunque no sean muy vistosas y los personajes salen muy bien parados. Si no fuera porque algunas veces llega a hacerse pesada y resulta poco sustanciosa hubiera opinado que, como su predecesora, es una de las grandes del género de superhéroes. Si hay una tercera parte, que me gustaría, espero que el más que eficaz director Jon Favreau y el o los guionistas de la ocasión estén más inspirados.

Indicar también que se dedica bastante tiempo al tema de Los Vengadores, allanando el terreno para esa esperada película que unirá varios superhéroes (se amplía considerablemente la presencia de Nick Fury –Samuel L. Jackson-). Sin embargo temo que tanto hablar de ella, tanto crear un ambiente de expectación total, puede salirles mal: ya tendrá que se buena para contentar bien a los aficionados tras tanta espera.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
-> Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Iinvierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Very Bad Things


Very Bad Things, 1998, EE.UU.
Género: Comedia.
Duración: 100 min.
Dirección: Peter Berg.
Guion: Peter Berg.
Actores: Jon Favreau, Leland Orser, Cameron Diaz, Christian Slater, Jeremy Piven, Daniel Stern, Jeanne Tripplehorn.
Música: Stewart Copeland.

Valoración:
Lo mejor: El sentido del humor gamberro y bestia sin límites, la puesta en escena, muy adecuada a las circunstancias, y un reparto muy correcto.
Lo peor: Al ser una cinta tan extraña, gran parte del público no la acepta o entiende.
Mejores momentos: Todos los asesinatos, por supuesto, y la delirante escena final.

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Un grupo de amigos realiza un viaje de despedida de soltero a Las Vegas. En la fiesta el desenfreno predomina, las drogas circulan y las conversaciones fluyen hasta que en un accidente la prostituta muere. Aterrorizados ante las posibilidades de ir a la cárcel y de que se sepa lo que estaban haciendo deciden descuartizarla y enterrarla en el desierto. No es más que el comienzo de una aventura que irá acumulando cadáveres y enfrentando a los otrora amigos, amenazando además con destruir la perfecta boda que sueña la novia.

Very Bad Things es una cinta incomprendida, una de esas obras tan extrañas que pocos son capaces de apreciar en su totalidad y menos aún tienen la decencia de admitir algunas de sus muchas virtudes por encima del rechazo que les provoca tan arriesgada propuesta. Es una comedia negra, gamberra, gore y algo surrealista tan peculiar como efectiva. Cada personaje tiene su propia personalidad y forma de enfrentarse a los problemas. Pero lo mejor es que, obviamente dentro del tono fantasioso del relato, las evoluciones y transiciones de los protagonistas están muy bien trazadas, siempre acordes con su forma de ser. Las muertes truculentas, los diálogos absurdos (atención a los monólogos del personaje de Christian Slater, o a los ataques de pánico del encarnado por Daniel Stern), el ritmo sin descanso y el humor delirante e inagotable conforman una producción sorprendente e impactante que no dejará impasible a ningún espectador: provoca absoluto rechazo o admiración eterna.

El guion y la dirección corren a cargo de Peter Berg, un actor, escritor y director bastante irregular (hace poco me aburrí con Friday Night Lights y La sombra del reino) que firma aquí la que para mí es su única obra realmente destacable. Sus manías de mover la cámara y de añadir filigranas varias sirven por una vez muy bien a la narración, otorgándole un tono irrealista, agobiante o cómico según la situación lo requiera. Un montaje excelente ayuda aún más a darle muy buena forma a la función.

El reparto está compuesto por actores secundarios de nombres poco conocidos pero cuyos rostros se han visto muchas veces, aunque también encontramos alguna estrella menor. Jeremy Piven (para un servidor su papel en la serie Entourage –El séquito- es uno de los más grandes de la historia), Jon Favreau (que ahora os sonará por ser el director de Iron Man), Leland Orser (visto en recientemente en la serie Urgencias), Daniel Stern (el más desconocido de todos) y Christian Slater (el más famoso y a la vez el menos interesante) forman el grupo de amigos, y los papeles femeninos recaen en dos actrices muy distintas: la siempre efectiva Jeanne Tripplehorn (Mystic River) y la irregular Cameron Diaz, que aquí aporta bastante bien el tono de novia desquiciada. El conjunto ofrece un reparto compacto, sólido, donde todos dan rienda suelta a sus venas más histriónicas en la confección de caracteres al borde de la locura.

Very Bad Thing es una de las comedias con las que más me he reído en mi vida, y debo decir que no pierde nada de fuerza con los sucesivos visionados. Es una película única y fascinante pero injustamente olvidada e incluso despreciada.

Iron Man


Iron Man, 2008, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 126 min.
Dirección: Jon Favreau.
Guion: Mark Fergus, Hawk Ostby, Art Marcum, Matt Holloway.
Actores: Robert Downey, Terrence Howard, Jeff Bridges, Gwyneth Paltrow, Faran Tahir, Sayed Badreya.
Música: Ramin Djawadi.

Valoración:
Lo mejor: Guion (diálogos, humor…), dirección, efectos especiales. Y sobre todo Tony Stark/Robert Downey.
Lo peor: > El villano y la chica no consiguen llamar mucho la atención, la pelea final es rutinaria.
La escena oculta: Siguiendo una moda que no consigo comprender, hay una escena escondida tras los créditos. En ella aparece Nick Fury (Samuel L. Jackson) presentándose ante Iron Man.
La frase: Yo soy Iron Man.

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No sé por qué el proyecto de Iron Man me dio buenas vibraciones durante su gestación, a pesar de que Jon Favreau no ha realizado nada digno de mención y sobre todo teniendo en cuenta que las películas de superhéroes son proclives a resultar entre mediocres y espantosas y casi nunca de alta calidad (Spider-Man 2 y 3 o Batman Begins son fantásticas excepciones). Más raro aún es que un servidor fuera al cine con las expectativas bastante altas y saliera muy contento, y es que Iron Man es un gran ejemplo de lo que debe ser una adaptación que narre los orígenes de un personaje de cómic.

Estamos ante una cinta más inclinada hacia las virtudes de Hulk que hacia las numerosas producciones comerciales carentes del más mínimo interés por conseguir algo inteligente y muy proclives a aglutinar escenas gratuitas sin más sentido que resultar molonas (Los Cuatro Fantásticos es el mejor ejemplo), pero también es una cinta que sabe distanciarse de líneas demasiado clásicas que hicieron de algunas obras, como la primera parte de Spider-Man, algo sumamente previsible e insustancial. Es una película pausada, reflexiva, que expone con mimo las motivaciones del personaje principal y su gradual conversión en individuo especial o superhéroe. Ese esfuerzo dedicado a la figura de Tony Stark se salda con un éxito rotundo: es un carácter que pasará a la historia del género. Borrachuzo, mujeriego, millonario excéntrico, desenvuelto y preocupado solo por sí mismo hasta que algo le empuja a pensarse mejor su rol en el mundo. Y el resultado habla por sí solo: no había otro actor mejor para el papel que Robert Downey, quien guarda mucho parecido con su álter ego (problemas con el alcohol) y siempre ha sido un intérprete que apuntaba maneras pero no conseguía una oportunidad que le permitiera saltar a la fama (porque en Zodiac está estupendo, pero apenas se habló de la película y por tanto su papel se ha olvidado rápidamente).

La narración, centrada casi exclusivamente la estrella de la función, camina con paso lento pero firme en la dirección adecuada, es decir, se centra en contar lo justo y necesario sin excesiva ambición o, como decía más arriba, sin buscar la taquilla tirando de lo fácil. Hay quien echa de menos algo más de acción (hay poca, pero es espectacular), pero desde luego no anda escasa de otros elementos, como el brillante sentido del humor, los diálogos ágiles, la crítica más o menos velada al gobierno estadounidense y sus guerras así como al negocio de las armas, los dilemas que abordan al nuevo héroe, etc. Para quien esto escribe el único fallo remarcable es la forzada presencia del villano (Obadiah Stane/Iron Monger, papel en manos de un Jeff Bridges algo irregular), introducido de forma muy rápida y algo superficial y enfrentado al héroe en una pelea final que prácticamente está puesta ahí para justificar el género, porque sino podría haberse quedado perfectamente como un drama de tintes cómicos sobre un millonario que se hace un traje especial. Tampoco terminan de centrarse por completo otros secundarios como el amigo militar o la chica, aunque el buen papel de Gwyneth Paltrow le hace ganar enteros a esta última. Seguramente en próximas entregas haya más tiempo para ellos.

Jon Favreau se desenvuelve muy bien en la dirección, manejando la cámara de forma clásica, eludiendo filigranas como la cámara en mano u otros efectos raros que a veces incluyen de forma innecesaria, como esas cámaras en plan Matrix de X-Men. El resultado es una dirección comedida pero que a la vez aprovecha muy bien los amplios recursos monetarios. Destaca también una banda sonora muy roquera pero sorprendentemente bien manejada, sin excesos ni canciones molestas, y sobre todo unos efectos especiales sobresalientes puestos exclusivamente al servicio de la narración.

Iron Man satisface a los seguidores del cómic gracias a su fidelidad (hay cantidad de detalles que sólo los lectores pillarán) y a su buen tacto cuando se distancia del original (por ejemplo, es buena idea actualizar la historia, pasarla de Vietnam a Afganistán), satisface al espectador habitual del género al ofrecer un personaje magnífico y una presentación equilibrada de su historia, y satisface al que no es aficionado porque es una cinta con dosis muy bien medidas de diálogos chispeantes y efectos especiales espectaculares, así como por la presencia del citado personaje carismático. Ahora nos queda esperar con impaciencia las secuelas, pues la idea era hacer una trilogía si tenía éxito, y lo está teniendo tanto en las críticas como en la taquilla.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)