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La guerra de las galaxias – Episodio IX: El ascenso de Skywalker


Star Wars – Episode IX – Rise of Skywalker, 2019, EE.UU.
Género: Aventuras, fantasía.
Duración: 142 min.
Dirección: J. J. Abrams.
Guion: J. J. Abrams, Chris Terrio.
Actores: Daisy Ridley, Adam Driver, John Boyega, Oscar Isaac, Anthony Daniels, Carrie Fisher, Domhnall Gleeson, Richard E. Grant, Ian McDiarmird, Billy Dee Williams, Keri Russell, Naomi Ackie, Joonas Suotamo, Mark Hamill, Harrison Ford.
Música: John Williams.

Valoración:
Lo mejor: La química entre los actores y algunos diálogos y situaciones emocionantes. Efectos especiales y sonoros.
Lo peor: La trilogía, improvisada sobre la marcha, desemboca en un galimatías que intenta contentar a todos: tira demasiado de nostalgia e imitación, de humor básico, de drama subrayado, de ritmo forzado y espectáculo gratuito por encima de una historia bien planificada y de calidad. Es un desastre que roza el nivel de La amenaza fanasma.
Mejores momentos: La dinámica entre Poe, Finn y C3PO, los encuentros de Rey y Kylo.
La frase:
-Poe: ¿Qué haces, 3PO?
-C3PO: Echar un último vistazo, señor. A mis amigos.

* * * * * * * * *

Alerta de spoilers: Hasta próximo aviso solo comento el argumento principal por encima.–

CINE DE DESPACHOS IMPROVISADO VERSUS SERIE BIEN PLANIFICADA

En El despertar de la Fuerza la jugada de mirar atrás para recuperar la esencia de la trilogía original después de la irregular recepción de la trilogía de precuelas corría el riesgo de parecer una imitación descarada y sin personalidad propia de Una nueva esperanza, pero salvo una minoría que lo vio así, el estreno encandiló al mundo, ganándose de nuevo a las dos generaciones previas y atrayendo a una nueva a la saga. Pero en el aire quedaba la pregunta de si seguirían por el camino de la repetición y la nostalgia o si una vez presentado el nuevo ciclo discurrirían por nuevos senderos.

En Los últimos Jedi eligieron avanzar, innovar, tratar de sorprender. Pero parece que esto fue en realidad iniciativa de su director y principal guionista, Rian Johnson, en contra de los deseos de los productores. Estos terminaron metiendo mano y la cinta quedó truncada, con una historia caótica y elecciones narrativas fallidas que lastraban las buenas ideas. El público la recibió con tibieza, y si bien hizo dinero a mansalva por el tirón de su fama, pronto se le sumó el fiasco de Han Solo, donde la desastrosa producción y su flojo acabado pusieron en alerta máxima al estudio y a los fans.

Entonces quedaba claro que esta etapa de la saga, tanto la trilogía como los capítulos paralelos (recordemos que en Rogue One también alteraron cosas a última hora), se ha ido desarrollando en las guerras de los despachos, con productores y realizadores varios jugando a prueba y error hasta que encuentren una fórmula rentable que exprimir, en vez de abordar el proyecto seleccionando a un grupo de guionistas y directores que planificaran bien la historia antes de lanzarse a rodar la primera entrega, y una vez en marcha no cambiar de ideas sin estar seguro de su necesidad y consecuencias.

Las nuevas entregas de esta serie han ido saliendo airosas (sólo Han Solo rozaba el fracaso estrepitoso) porque sus realizadores han mostrado mucho más talante y nivel que los directivos, pero para esta entrega las demandas eran tantas, tan absurdas y contradictorias, la producción tan improvisada y anárquica, que el desastre resultante es enorme.

Unos espectadores amaron El despertar de la Fuerza y odiaron Los últimos Jedi, otros al revés… pero todos se han unido en la decepción que supone El ascenso de Skywalker.

LO QUE SE CONOCE DEL CAÓTICO PROYECTO

El primer realizador elegido, Colin Trevorrow, fue despedido en las primeras fases del guion. El estudio dijo que fue por diferencias creativas, pero quizá él vio el panorama y salió corriendo. De su versión del guion no se sabe nada a la hora de escribir esto. Rian Johnson, autor de Los últimos Jedi, se llevaba bien con el equipo creativo (guionistas varios) pero no con los productores principales (Kathleen Kennedy, Bob Iger, Alan Horn…), y tras el relativo fiasco de su visión terminó despedido, con la nueva trilogía que tenía encargado siendo cancelada. Todo apunta a que su premisa seguiría explorando nuevas opciones, sin rastro de Palpatine y demás imitaciones a El retorno del Jedi.

J. J. Abrams fue traído de vuelta a la desesperada y se le encomendó la tarea de “contentar a todos los fans”. También estaba en contra de la aportación de Johnson, así que pidió permiso para hacer borrón y cuenta nueva y tener control total. Consultó con George Lucas, y entre los dos desarrollaron una historia con mucho material de las series animadas (el universo expandido, lo llaman) y de ideas que Lucas tenía para su trilogía de secuelas que no llegó a realizar (no se veía con fuerzas y edad y vendió a Disney). El villano sería un tal Son of Mortis (encarnado por Matt Smith), pero parece que Palpatine estaba también por ahí.

Pero Kennedy e Iger no estaban contentos con el trabajo que estaba desarrollando Abrams, más cuando él mismo afirmó que difícilmente se podría contentar a todos, y empezaron a exigir cambios sustanciosos, aumentando el tono a lo El retorno del Jedi, dando protagonismo a Palpatine. Algunos dicen que el montaje de Abrams y Lucas habría sido casi completado antes de que Disney hiciera su versión.

INTENTANDO CONTENTAR A TODOS CON GOLOSINAS

Teniendo en cuenta el proceso y que el acabado parece una mezcla de ambas visiones, está claro que tanto unos como otros no han sido conscientes de que la improvisación y las interferencias provocaron la desigual calidad y recepción de Los últimos Jedi y piensan que El despertar de la Fuerza funcionó únicamente por el factor nostalgia. Han eliminado sin miramientos casi todo lo desarrollado en esas entregas para inventarse una historia de la nada, se aferran demasiado a la mirada al pasado y persiguen una narración que abarque todo registro posible para contentar a todo espectador posible. En vez de pensar que esto tenía todas las de tomarse como un insulto hacia los espectadores parecen convencidos de que era lo que necesitaba la saga. ¿No queríais La guerra de las galaxias clásica? Pues nos encasquetan un festín de imitación y referencias aderezados con todos los tópicos del género de aventuras. ¡Que nadie se quede sin su ración de emociones prefabricadas!

Palpatine ha reaparecido con una flota inmensa y amenaza a la galaxia con un nuevo Imperio. Después de tener tanta relevancia, la Primera Orden ya no pinta nada, y el nuevo y atractivo líder Kylo Ren es rebajado ante el omnipotente Emperador. El conflicto entre Kylo y Rey pierde fuelle en la caótica búsqueda del escondite de Palpatine para plantarle cara. Los demás personajes ofrecen un sinfín de aventuras de todo tipo, nos llevan de planeta en planeta saturando con multitud de escenarios de acción, humor, aventuras y romance, muy facilones todos, y además salpicados de añoranza a la trilogía original y referencias mil al universo expandido (resulta que para entender la película al completo tienes que seguir todo el merchandising que van sacando: series infantiles, juegos, cómics, novelas…).

La puesta en escena, habitualmente punto fuerte de Abrams, subraya demasiado lo que debe sentir el espectador (con algunos recursos muy obvios: hay como una decena de planos en que la cámara se acerca al rostro de un personaje para enfatizar tensión o drama), y busca con ahínco epatar con ritmo frenético y efectos especiales.

LO BUENO ES POCO Y DURA POCO

Lo bueno es poco y conforme avanza la proyección se va desvaneciendo, engullido por la narrativa de brocha gorda y el argumento fallido. Basta para salvar el primer visionado, donde puedes encontrar una película de fantasía comercial tonta pero simpática y entretenida, en la lamentable media del género en las últimas dos décadas, es decir, del estilo de El Señor de los Anillos, Piratas del Caribe, Harry Potter y el centenar de variaciones menos conocidas. Se sustenta por el carisma de actores y personajes y por el aspecto visual y el ritmo apabullantes que no dejan tiempo a pensar en su simpleza y carencias.

La búsqueda de pistas sobre el planeta misterioso genera cierta intriga. Los personajes recorren a contrarreloj y desesperados media galaxia, esquivando enemigos, encontrando pocos amigos, deleitándonos con lo habitual en La guerra de las galaxias, lugares exóticos, escenas de aventuras y acción asombrosas.

Poe, Finn y C3PO forman un equipo muy agradable de seguir, mantienen una camaradería inestable muy amena, con tantos roces como trabajo en equipo, y nos deleitan con algunos diálogos bastante graciosos. Rey es adorable, una joven con recursos pero incapaz de centrarse por estar sobrepasada. No veo que sea un personaje muy “Mary Sue” (el favorito del guionista, al que todo le sale bien porque sí, tipo Harry Potter, Frodo…), pues sufre y pelea, falla y aprende constantemente. Kylo Ren y su lucha interna no es menos interesante. ¿Qué bulle en su interior, qué caminos elegirá? El reparto es magnífico, todos los actores están muy compenetrados, y en este episodio en concreto Oscar Isaac está espectacular.

Los secundarios son numerosos y algunos bastante efectivos. Al contrario que a otros, a mí me gusta la aparición de Lando Calrissian, aunque desde luego podría haber dado más de sí. Zorii Bliss (con Keri Russel bajo el casco) resulta entantadora aunque no se le vea el rostro. Los generales Pryde (un inquietante Richard E. Grant) y Hux y los clásicos piques y traiciones entre altos mandos del enemigo son muy efectivos. El muñeco gracioso de turno, Babu Frik, es un puntazo. Por desgracia, Leia tiene un papel breve, pues Carrie Fisher falleció durante el rodaje. Han apañado un final aceptable, aunque no le hace justicia a un personaje tan querido.

Pero su gracia y vitalidad no es suficiente para una saga de la que se espera mucho más, ni para aguantar sucesivos visionados sin que se venga abajo por sus incontables errores de planteamiento, empezando por el abuso de la nostalgia, por las limitaciones de una historia mal trabajada y los agujeros de guion que surgen de ello y del apresurado rodaje. El ascenso de Skywalker no sorprende en ningún momento, ni en argumento ni en desarrollo ni en soluciones, hay personajes muy desaprovechados, y el final es todo fuegos artificiales vacuos.

Con Palpatine me extenderé en la parte con spoilers, baste decir que su presencia ni se sustenta en la lógica ni en lo emocional, sólo provoca sensación de imitación fallida a El retorno del Jedi. Esto arrastra a Kylo y Rey, que pierden interés ante Poe, Finn y C3PO. El arco final de la pareja es bastante flojo y decepcionante, los guionistas desandan lo andado con ellos en lo que llevábamos de trilogía para centrarse en un duelo de acción y efectos especiales muy trillado y nada conmovedor. Y con Poe y Finn, a pesar de su magnetismo y tener unas aventuras muy moviditas, pronto empieza a dar la sensación de que su viaje está demasiado dirigido con giros de guion mal disimulados.

Chewbacca no tiene momentos destacables, y otros secundarios puntuales son más bien molestos, como el robot con forma de secador de pelo y algunos figurantes de la resistencia, que sueltan algunas frases chorras o explicativas sonrojantes. También vuelve a estar presente Maz Kanata sin que expliquen quién es, de dónde sale, de qué va… Su presencia forzada y el halo de “sé cosas, soy importante” resulta bastante cargante.

Cabe preguntarse si una saga de fantasía, más una que abarca toda la galaxia, esto es, con posibilidades infinitas, no podía dar margen a lugares y escenarios más imaginativos y originales que otra vez los dichosos desiertos y bosques frondosos y una guarida del villano oscura, gigante y con un trono chungo, así como ofrecer un poco de renovación en el diseño de las naves, que estamos hartos de los destructores triangulares y, aunque esto es cosa de guion, las armas que destruyen planetas.

John Williams no está al nivel esperado. Sea por tanto trajín en la producción y una narrativa tan acelerada que le impidió trabajar a gusto y desplegar toda su imaginación y versatilidad o porque anda falto de inspiración, la banda sonora es un mero recopilatorio de temas ya conocidos, ni los nuevos lugares y situaciones que mejor venían para explorar sonidos originales se llevan temas llamativos. La amenaza fanasma era del mismo estilo caótico y nos regaló tema tras tema memorable.

En cuanto a efectos especiales y sonoros, estamos ante un trabajo extraordinario, como siempre, mientras que la dirección artística (diseño de escenarios y vestuario) se ve limitada por la falta de novedades.

La dirección de J. J. Abrams es vibrante por lo general, y aunque a veces le pesa la repetición de recursos aquí y allá, el principal problema es el enfoque de la película y el guion. Es difícil perdonarles a él, a Kathleen Kennedy y al resto de productores y guionistas la clara impresión de que toman por tontos a los espectadores, tanto por el pobre intento de complacer con manipulación sensorial (añoranza, lenguaje cinematográfico simplista y efectista) como por romper sin miramientos con lo previamente narrado, incluyendo además puyas descaradas hacia Rian Johnson. Él al menos tuvo una buena visión de cómo hacer avanzar la saga. El relato resultante es muy del estilo de Abrams, pero más en la onda de las dos infames entregas de la reinvención de Star Trek que de la más comedida e inspirada El despertar de la Fuerza: un macguffin ramplón alrededor del que intenta crear mucha expectación, escenas de acción desmedida apretujadas de mala manera, y personajes con gran potencial que acaban asfixiados por los vaivenes de la trama.

Alerta de spoilers: En adelante entro a fondo destripando todo detalle.–
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Han Solo


Solo: A Star Wars Story, 2018, EE.UU.
Género: Aventuras.
Duración: 135 min.
Dirección: Ron Howard.
Guion: Jonathan Kasdan, Lawrence Kasdan.
Actores: Alden Ehrenreich, Woody Harrelson, Emilia Clarke, Donald Glover, Thandie Newton, Paul Bettany, Jon Favreau, Joonas Suotamo, Erin Kellyman.
Música: John Powell.

Valoración:
Lo mejor: Correcto sentido de la aventura y el espectáculo, con algunas secuencias impresionantes. Un repertorio de personajes secundarios bastante llamativo.
Lo peor: Un factor crucial: Han Solo, Qi’ra y sus actores Alden Ehrenreich y Emilia Clarke están muy lejos de dar la talla, y el doblaje lo empeora. La historia y sus giros principales son muy predecibles. La sorpresa final es ridícula.
Mejores momentos: La formación del grupo, el asalto al tren, las partidas de cartas y en general cualquier escena con Lando y L3, el asalto a la mina.
Las frases:
1) La minería es lo peor -Lando.
2) En esa nave tenemos cuarenta mercenarios que estarán aquí a mi señal… -Han.

* * * * * * * * *

UNA PELÍCULA MUY ARRIESGADA

No afirmaría que es una cinta innecesaria como andan diciendo algunos, porque se puede sacar buen material de cualquier parte si hay ganas e inspiración. Pero sí es una muy arriesgada que hubiera preferido que no tocaran. Han Solo y otras figuras de la saga que quieren recuperar son ya míticas, no puedes volver a ellas y ponerte a jugar con su historia, sobre todo con su pasado, porque hagas lo que hagas, aunque el resultado sea de gran calidad, el dibujo del personaje defraudará a grandes sectores del público porque todos tienen en su mente y en su corazón una imagen concreta. Lo inteligente fue lo que hicieron en Rogue One, contar algo tangencial, explorar el rico universo latente en vez de desgastar lo conocido. Pero una vez asumido que van a hacerse no queda otra que abrirse, ir sin prejuicios, porque para ir a ponerla a caldo porque no se parece a lo que imaginabas mejor te quedas en casa y haces como que no existe.

En esta primera intentona da la impresión de que han ido con miedo, yendo sobre seguro en el argumento y el viaje del protagonista, seguramente pensando que moviéndose lo menos posible de la historia más fácil reducirían la posibilidad de desencanto entre los millones de seguidores. La pregunta es: ¿se han quedado cortos o han acertado al no correr riesgos? A tenor de las críticas hay una importante división, lo cual no sé cómo interpretar de cara a las entregas venideras. Porque salvo un batacazo monumental, que visto lo visto tiene algunas posibilidades de ocurrir (el estreno no ha ido nada bien a pesar de ser una película tan famosa), seguirán con otras, como la de Boba Fett y la de Obi Wan. Así que queda por ver si asumen que lo conservador no funciona y quizá se arriesguen a probar historias más valientes y menos miradas al pasado, o si se cerrarán aún más sobre lo fácil. El tiempo lo dirá.

EL CLASICISMO FUNCIONA… POR LOS PELOS

Los autores, tanto Lawrence Kasdan y su hijo Jonathan al guion como Ron Howard en la dirección, no apuntan muy alto en originalidad y ambición, pero al menos parecen buscar la máxima de “algo simple tiene su valor si está bien contado” y tratan de exprimir las bazas presentes. En algunos aspectos y detalles salen bien parados, como el atractivo repertorio de personajes secundarios, el esfuerzo por mantener el tono trágico inherente (podían haberlo aligerado y añadido humor para atraer al público más joven), y el provecho que sacan de algún escenario muy clásico (la unión del grupo es emocionante, el asaltro al tren espectacular), así como la ejecución de alguna referencia obligada, como la forma en que Han se hace con el Halcón, que le quita el halo facilón con el que parecía que se resolvería.

Tenemos una aproximación muy tradicional al cine del oeste con temática de bandidos, transitando por todos los pasos típicos en la evolución de los personajes y la intriga criminal. Es cierto que el género era difícilmente evitable, pues Una nueva esperanza y el propio Han Solo tenían mucho de western. Pero también es indudable nada obligaba a seguir tan a rajatabla los preceptos del género. Tenemos la introducción que nos muestra la formación del protagonista como superviviente en los márgenes de la sociedad, seguimos por el camino inexorable hacia el mundo del crimen, con el aprendizaje a través los amores, amistades y traiciones esperables, encontramos la formación de la pandilla de malhechores de siempre y por supuesto pasamos por los asaltos y robos de toda la vida. Habiendo leído y visto lo mínimo antes del estreno (aunque es difícil no tragarse algún tráiler, dado lo machacones que son), me suponía que tirarían por este camino, de forma que me imaginaba toda la historia y algunos de sus momentos clave ya antes de entrar en la sala.

El tramo más flojo me ha parecido el inicial. Resulta bastante precipitado, como si tuvieran que cumplir con él sin ganas, de hecho, tiene algunas frases sobreexplicativas sonrojantes. No da tiempo a que la vida de Solo y Qi’ra parezca natural y cale, no me creo que un tipo tan resuelto y que parece actuar con independencia esté tan sometido, no me creo una salida tan improvisada, ni me llega el romance. Por suerte, una vez metidos en faena el subidón es importante. La formación del grupo de ladrones se desarrolla con más verosimilitud y pegada. Las relaciones incipientes combinan bien el choque de personalidades con las sorpresas (la entrada de Chewbacca) y la acción, con dos piezas principales (el asalto al tren y a la mina) bastante logradas. Otras secuencias menores no fallan tampoco: la huida por la nebulosa, aun siendo un tanto artificial, resulta trepidante. El final en cambio pierde fuelle a marchas forzadas, tornándose el tramo más previsible y encorsetado. Un desenlace más trabajado, sobre todo en las sorpresas y soluciones (todas forzadas y alguna muy fallida), probablemente habría dejado mejor valoración de la película en general, hubiera minimizado algunos de sus defectos y su falta de ambición.

Por otro lado, cumple de sobras con los enlaces a la saga que todos ansiábamos conocer, siendo un festín para el fan.. Estos no parecen postizos ni entorpecen el desarrollo de la trama: el corredor de Kessel, cómo conoce a Lando y gana el Halcón, cómo surge la amistad con Chewbacca… Y nos regalan un buen número de detalles más rebuscados: el chiste de Lando detestando la minería, Chewbacca cabreándose con la partida holográfica, las menciones a Tatooine…

En conjunto, Han Solo es previsible y apática pero lo suficientemente sólida como para aprobar, pero como parte de La guerra de las galaxias se espera que nos ofrezcan escenarios fantasiosos únicos y situaciones que den una vuelta de tuerca a conceptos primarios. Incluso en la denostada trilogía de precuelas Lucas buscaba con ahínco aportar cosas nuevas, aunque no resultara del todo bien. No tiene el flojísimo nivel La amenaza fanasma ni la patente irregularidad de El ataque de los clones, La venganza de los Sith y Los últimos Jedi… pero tampoco su fuerza, su combinación de originalidad y magia con la que se pueden perdonar problemas que en la presente es más difícil pasar por alto. Y en el género de criminales y atracos no tiene ideas y soluciones que aporten novedades, todo se ve venir de lejos y concretamente los giros finales resultan bastante insatisfactorios. Como película bien vale para pasar el rato, pero como parte de de una saga muy querida tiene todas las de decepcionar a muchos de sus seguidres.

LO MEJOR, LOS PERSONAJES SECUNDARIOS

Tenemos un grupo de forajidos bastante satisfactorio. Hay un importante desequilibrio entre los secundarios y los principales, pero aun así entre todos hacen avanzar la proyección con más empaque de lo que una premisa tan vista parecía prometer. Lo mejor es que el tono funesto es tangible, todos llevan unas vidas míseras, cada día es un reto más en un mundo hostil, y aunque se vean venir muchas situaciones se mantiene una buena sensación de peligro sobre sus hombros. La mayor parte del tiempo desearían estar en otra parte, parecen saber que no controlan sus vidas pero no pueden hacer otra cosa que seguir adelante. Y no se escatiman en muertes ni se ablandan las traiciones.

Beckett es el criminal veterano asqueado de su trabajo y que anhela una salida, pero sigue ahí por inercia y malas decisiones. Woody Harrelson hace básicamente de Woody Harrelson, pero con su carisma se basta. Thandie Newton le otorga a Val, su compañera y novia, una personalidad llamativa a pesar de su reducido protagonismo. Otro muy secundario pero encantador es Rio Durant, el alien de turno (voz de Jon Favreau en el original). Con Chewbacca vuelven a conseguir un personaje creíble, con su propia historia y muy simpático a pesar del disfraz (tras el que está Joonas Suotamo) y de la barrera lingüística, destacando que su entrada en acción es inesperada y fantástica. Lando Calrissian se presenta aún más atractivo, alzándose como el personaje más memorable de un conjunto ya de por sí bastante llamativo. El guion lo trata muy bien, pero la personalidad arrolladora de Donald Glover termina de redondearlo. También se ve potenciado por su camarada, L3, un androide femenino de rasgos muy marcados con el que guarda una relación divertidísima. En inglés le pone voz la desconocida Phoebe Waller-Bridge, pero hay que decir que en castellano está muy bien doblada.

Por desgracia, el villano principal se queda muy atrás. Dryden Vos no tiene diálogos que le den algo más de vida o unos rasgos característicos más allá del estereotipo de gángster psicópata; ¡si hasta cumplen con el cliché de que entre en escena matando a alguien para que sepamos que es el malo! Paul Bettany hace lo que puede, pero no impresiona ni con el maquillaje para que parezca más chungo. Es una pena, tiene tiempo en pantalla de sobra para desarrollar un personaje digno de La guerra de las galaxias, es decir, que deje huella. Por cierto, es difícil seguir los nombres de los sindicatos del crimen y algunos de sus miembros.

LO PEOR, LOS PERSONAJES Y ACTORES PRINCIPALES

Pero los que más importan son los que resultan más débiles, hasta el punto de suponer lo peor de la película y una decepción más o menos grande según el listón de cada uno, porque ciertamente tampoco hablamos de un nivel desastroso, el problema es que se espera mucho y se quedan bastante cortos. Con Qi’ra tenemos una figura de escaso recorrido a pesar de su relevancia. Se supone que pasa por muchas fases pero no transmite ninguna emoción, porque no se profundiza lo suficiente para que entendamos sus motivaciones y porque Emilia Clarke ofrece un papel flojísimo. ¿Es que no han quedado claras con Juego de tronos (, 2011), donde resulta la actriz más endeble de toda la serie, y Terminator Génesis (2015) sus pocas capacidades interpretativas?

El dibujo de Han Solo no impresiona, no es capaz de alegrarte cada vez que aparece en pantalla, de hacerte vibrar con una personalidad impetuosa y socarrona irresistible. Se echan mucho de menos los diálogos ingeniosos y cínicos que se asocian a él, y una representación más emocionante de sus primeros pasos en los bajos fondos. Y me temo también que Alden Ehrenreich no da la talla, a pesar de que se supone que apuntaba tantas maneras que fue patrocinado por Steven Spielberg. Es cierto que tenía entre manos un trabajo complicado, tanto por la mitificación del personaje como por el enorme carisma nato de Harrison Ford, pero lo que cuenta es el resultado, y este deja bastante que desear. Se asemeja bastante en el físico, especialmente gracias al peinado y el vestuario, pero su falta de nervio se agrava por su nulo registro interpretativo: en el drama está pésimo, es incapaz de mostrar las penurias y traiciones que sufre. Es imposible no pensar en que hay muchos momentos en que la cámara trata de esquivarlo con planos rápidos para que no se vean sus carencias.

Por cierto, la lista de candidatos finales fue bastante inquietante, casi ninguno cumplía los dos requisitos, parecerse mínimamente para dar el pego y ser un buen actor. Taron Egerton (Kingsman: Servicio secreto, 2014), Miles Teller (Whiplash -2014-), Ansel Elgort (Divergente -2014-, Baby Driver -2017-), Dave Franco (Malditos vecinos -2014-, The Disaster Artist -2017-), Jack Reynor (Transformers: La era de la extinción -2014-), Scott Eastwood (papeles secundarios, como Escuadrón suicida -2016-), Logan Lerman (Las ventajas de ser un marginado -2012-, Corazones de acero -2014-), Emory Cohen (Brooklyn -2015-) y Blake Jenner (la serie Glee -2009-) encabezaron la disputa final tras, según afirman los productores, tres mil audiciones por si por casualidad encontraban a un desconocido que valiera. Aparte de Ehrenreich, en el primer campo sólo entarían por los pelos Scott Eastwood y Jack Reynor (con lentillas, es de suponer), y en el segundo, el único con verdadero talento me parece Taron Egerton, aunque es de los que menos daba en el físico. Alden Ehrenreich, Jack Reynor y Taron Egerton fueron los tres últimos en la contienda, aunque Egerton puede que se fuera por voluntad propia, porque expresó en varias ocasiones que no estaba convencido de meterse en este berenjenal.

Una obra de este calibre no puede fallar así con el casting principal. Con la de intérpretes de calidad que hay y el largo proceso que realizaron es difícil de entender que pueda salir tan mal. ¿Pesó más la incipiente fama de Clarke y el enchufe de Ehrenreich que la valía de ambos? Otro problema es que el doblaje no ayuda. Está claro que la voz habitual de Harrison Ford, la que tuvo en la trilogía original, no vale ya para una versión joven del personaje, pero es que la que le han puesto rechina mucho, no parece salir del actor. Con Clarke estamos igual de mal, tiene una voz chirriante pero plana, como si leyera el guion sin ganas, sin poner énfasis en ningún cambio emocional. Como siempre, hay que recomendar la versión original.

ESTILO Y ACABADO IRREGULARES

Ron Howard es un director muy profesional pero también conocido por su falta de personalidad, es decir, está especializado en trabajos de encargo, sea de producciones que otros controlan al milímetro (Willow -1988- era de George Lucas) o cintas de estudio que requieren una impronta de calidad pero sin alardes, es decir, que sigan los patrones de los Oscar o de la taquilla: Una mente maravillosa (2001), Cinderella Man (2005), El código Da Vinci (2006). Pocos son los títulos donde parece buscar su propio estilo, como Apollo 13 (1995) y Rescate (1996), dos de suspense y acción bastante sólidos. Pero este tipo de realizador es precisamente lo que hacía falta en esos momentos en que el rodaje quedó patas arriba. Nunca sabremos si lo que estaban rodando Phil Lord y Christopher Miller, quienes llamaron la atención La LEGO película (2014), era una mierda tremenda o si estaban confeccionando algo original con potencial, pero tampoco hay que darle más vueltas, esto es una serie, si no sigues las pautas establecidas por los productores te vas a la calle. Si estaban, como afirman los productores y ellos dos no han negado, convirtiendo esto en una comedia cuando ni Kassdan ni Kathlyn Kennedy (la jefa suprema del proyecto) lo querían así, pues bien despedidos están. Eso sí, me gustaría conocer el presupuesto final, que no ha trascendido todavía, pero dado que rodaron casi todo de nuevo ha de haber sido estratosférico.

Una puesta en escena enérgica sería un factor esencial para disimular las limitaciones argumentales y conseguir una aventura muy emocionante. Pero lo cierto es que el conjunto queda un poco irregular. Por un lado, la labor del director me parece muy sólida e inteligente, y más teniendo en cuenta que cogió una obra inacabada e iban con prisas. Su narrativa destaca por un ritmo preciso (los cambios de escenario tran abruptos no pierden fluidez) y un buen aprovechamiento de los ricos decorados y vestuario (las escenas con muchos extras están llenas de vida). Pero precisamente esa vitalidad contrasta con una fotografía muy apagada, extrañamente empeñada en que el foco de luz esté tras los personajes, con lo que la película resultante es oscura, poco vistosa a pesar de los enrevesados juegos de contrastes. También empeora las sensaciones el montaje, correcto en algunos tramos pero chapucero en otros. Por poner un par de ejemplos claros, la conversación de Beckett y Han en la nieve es caótica, la pelea de Chewbacca en la mina con los guardias es un desastre (le aparecen guardias en las manos de golpe), mientras que por el otro lado, la escena del tren está muy bien compuesta y la partida de cartas tiene un ritmo excelente dentro de la obligada contención.

A estas alturas no sorprende que los efectos especiales y sonoros y el vestuario sean magníficos, pero también podrían haber salido mal parados con las prisas y no encontramos una sola falla, ninguna pantalla de fondo o efecto digital que cante. En cambio sí sorprende un poco para mal la banda sonora. Con los achaques de la edad John Williams dijo que se centraría en el episodio de la saga principal de cada año, relegando los otros en distintos autores. No sé por qué no repitieron con Michael Giacchino, su heredero espiritual y un compositor de primera que logró un trabajo sobresaliente en Rogue One, y se decantaron por uno de segunda fila, John Powell, que aparte de la correcta Cómo entrenar a tu dragón (2010) no tiene nada llamativo salvo el experimento irregular de Jason Bourne, que sólo salió realmente bien en la segunda parte (2004). Así pues, este no pega nada en una saga donde encajan mejor autores del calibre de James Newton Howard o Alexandre Desplat, o si acaso, puestos a bajar unos peldaños, Marco Beltrami.

Es cierto que la composición y la orquestación de Powell suenan a La guerra de las galaxias, pero a imitación y a homenaje más que a una evolución valiente e inspirada. Tiene algunas limitaciones severas, como el tema de amor, primordial y anodino, o la falta de variación temática, pues es un trabajo de acción orquestal efectivo pero superficial, quedando lejísimo de la versatilidad y personalidad de Williams. Sobre todo se echa en falta un motivo llamativo para Han Solo. Aquí hay que decir que el propio Williams compuso uno que lleva su nombre, pero hace las veces de introducción genérica a la película, no tiene una conexión concreta con el personaje, y Powell no aporta variaciones que lo relacionen mejor con él. Por si fuera poco, el uso que hacen de la música juega ligeramente en contra del compositor: el montaje con las imágenes carece de la fluidez necesaria. La primera aparición de los coros es precipitada y chocante, muchos temas se solapan, especialmente las referencias, y otros muchos quedan como un efecto sonoro más. Dado que la música suele ser lo último en producirse e integrarse en el conjunto prefiero pensar que aquí sí ha habido algo de premura.

Como anexo, cabe señalar también que esta vez tenemos los mensajes mejor incluidos. En Los últimos Jedi se notaban demasiado las moralejas animalistas y feministas, hasta resultar contraproducentes, por forzadas y por empacho. Pero esta es una obra más ambigua y sin ideología metida con calzador. Se podría decir que el tema de la rebelión contra la esclavitud encabazado por el robot L3 sí se incluye de sopetón, pero funciona por su gracia y sobre todo porque forma parte intrínseca de la historia: todos los protagonistas luchan contra la opresión a su manera, incluso desde el mundo del crimen, y las acciones de L3 tienen peso en lo que está ocurriendo, no es como el infame capítulo de los caballos-alien de Los últimos Jedi.

DETALLES FINALES POLÉMICOS

Alerta de spoilers: En adelante revelo todo el tramo final.–

El coaxium termina siendo un macguffin de baratillo para mover la trama y añadir peligros puntuales, los autores lo adaptan sin disimulo alguno a las necesidades de la trama, no se trabaja lo suficiente su naturaleza y usos como para resultar creíble. Dicen que la mina es la única fuente del combustible principal del Imperio… ¿Y tiene tan poca vigilancia? Se habría arreglado señalando que es la única fuente cercana a los protagonistas. También queda un poco cutre que suban el coaxium robado al Halcón por la pequeña entrada de pasajeros, como si no hubiera una rampa de carga. ¿No se supone que es un carguero?

La sorpresa con que Enfys Nest sea una chiquilla (Erin Kellyman) ha mosqueado a algunos por ser considerada otro caso de feminismo impuesto (chica joven y fuerte como manda el patrón actual). Pero no me parece el caso. Las guerras dejan muchas bandas de niños que se dedican al pillaje o incluso acaban convertidos en guerrilleros, y el personaje encaja en ello y la actriz impresiona a pesar de su breve aparición.

Otros se han quejado de que Han ceda ante la miseria de las víctimas del Imperio y les entregue el botín, alegando que debería ser malvado y frío sin más matices hasta el final de Una nueva esperanza. Pero no lo comparto. Ya en ese episodio, al aceptar las condiciones tan débiles de Obi-Wan y Luke, deja entrever que no es un cabrón despiadado y está abierto a trabajos más humildes. Y aunque no fuera así no veo que se contradijera al personaje, este puede ser un criminal al que le importa más bien poco casi todo y aun así ser menos egoísta en casos concretos. Aquí por ejemplo su objetivo principal no es el dinero, sino recuperar a su amada, y además las circunstancias no le dejan más margen de movimientos.

La confrontación contra el villano resulta un poco forzada, lo que sumado a que resulta predecible y tiene un giro demencial, le hace perder la fuerza que tenía el ver a los protagonistas enfrentar algunos de los dilemas, decisiones y traiciones más importantes de sus vidas. No resulta nada verosímil que Beckett no mate a Dryden Vos cuando tiene la situación a su favor, dejando así un gran problema para su futuro. Pero claro, los autores querían incluir por narices la pelea del villano con Han y Qi’ra… y aun así tampoco la ejecutan bien. Eso de que Qi’Ra amague con matar a Han es una forma ridícula de intentar extender la intriga por su lealtad, pero que no aproveche el factor sorpresa cuando va a por Dryden, todo por alargar un poco más la lucha cuerpo a cuerpo, termina tirando por tierra la poca tensión que le quedaba a la escena. Se recupera bastante con Han asimilando las traiciones y disparando a Beckett primero (toma esa, Lucas)… pero entonces llega la parida de Darth Maul…

Señores, ¡que lleva muerto treinta años! Y bien muerto, porque acabó partido en dos. Y bien olvidado, dado que fue un personaje más bien lamentable, una excusa chapucera para las escenas de acción. La resurrección por arte de magia está claro que sólo tiene cabida por buscar el giro impactante, porque desde luego coherencia narrativa poca. Implica que sospechemos que ningún personaje muerto está realmente muerto, y deja muchas preguntas en el aire: cómo ha resucitado o quién lo ha logrado, qué ha hecho desde entonces, si va por libre, es fiel al Imperio o es el líder de algún sindicato, qué pretende con Qi’ra, etc., etc. La sola idea de recuprar a este personajillo es una salida de tono estúpida, pero el vacile de coger la espada es para terminar la proyección abucheando.

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Saga La guerra de las galaxias:
Introducción: La guerra de las galaxias, de George Lucas.
Episodio IV – Una nueva esperanza (1977)
Episodio V – El Imperio contrataca (1980)
Episodio VI – El retorno del Jedi (1983)
Episodio I – La amenaza fantasma (1999)
Episodio II – El ataque de los clones (2002)
Episodio III – La venganza de los Sith (2005)
Episodio VII – El despertar de la Fuerza (2015)
Rogue One (2016)
Episodio VIII – Los últimos Jedi (2017)
-> Han Solo (2018)